[T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura
#31
Los tres monstruos de Kiyoshi se mueven simultáneamente. Varo salta hacia adelante, su rifle ya apunta a Pegasus antes de que sus pies toquen el suelo, el disparo sale limpio con la bala atravesando el aire helado en línea recta hacia el pecho del dueño del casino. Pegasus no se mueve, no esquiva, no está permitido que los maestros esquiven en el Duelo de Monstruos, por lo que el impacto lo golpea en el esternón. Uker y Eros atacaron en sincronía al dueño del casino quien nuevamente hizo gala de unos nervios de acero para no esquivar ninguno de los ataques a pesar del daño que visiblemente provocaron. Todos estos ataques fueron observados por los monstruos de Pegasus – Mai, Tristan y Joe – quienes observaron la escena como quien disfruta de una buena película de acción, claramente contentos de que el anfitrión recibiera tanto daño – “Quizás por fin seremos liberados” – llega a susurrarle Joe a Mai, pero la chica rubia no comparte el entusiasmo de su compañero y simplemente se limita a ponerse en posición a sabiendas de lo que esta por venir.
 
Pegasus ríe con una risa genuina, sin rastro de burla o sarcasmo, simplemente mostrando diversión pura. La diversión de un psicópata que disfruta del dolor en carne propia y de ser parte del espectáculo que ha montado – “¡Excelente! ¡Esto es lo que esperaba de esta caricatura de espectáculo!” – se limpia un poco de sangre que le brota del labio con el dorso de la mano, mira a Kiyoshi, luego a sus tres monstruos, y asintiendo para sí mismo exclama – “Mi turno.” – sacando sus tres dados del bolsillo y lanzándolos al aire. Los dados caen sobre la nieve marcando un triple uno cosa que Pegasus aplaude con gran entusiasmo – “¡Triple! ¡Magnífico! La suerte me sonríe esta noche.” – no parece molesto por no haber sacado ataques especiales, desde la pérdida de su esposa su vida le ha llegado a ser indiferente. Dirigiéndose a dos de sus monstruos emite una orden que no admite replica – “Activo mi carta Polimerización. Joe, Tristan, es su turno de brillar” – resignado ante su destino, Joe camina hacia Tristan con pasos pesados para acuclillarse y permitir al arquero subirse en sus hombros, alcanzado una altura de casi cuatro metros. Pegasus señala a Kiyoshi y exclama de tal forma que todos le escuchen – “Admiren a mi nuevo monstruo, Tris Ton. Tris Ton, ataca al Dr Maeda” – y luego dirigiéndose a Mai le ordena – “tú también, mi dama arpía.”
 
Mai es la primera en moverse, su látigo de cuero se desenrolla con un chasquido seco mientras avanza en línea recta hacia Kiyoshi. El látigo vuela horizontal hacia su pecho, el golpe buscando el esternón del Maestro rival. Joe y Tristan avanzan juntos, pero Tristan ataca primero, llevando una flecha de su carcaj hacia su arco y disparándola a Kiyoshi en un movimiento que solo podría ser calificado como aburrido. Por su parte, Joe eventualmente llega hasta donde se encuentra Kiyoshi y lanza un hachazo con su arma, la hoja va directa hacia el hombro izquierdo del Maestro rival. Luego de sus ataques los tres Monstruos de Pegasus regresan a su posición original y el dueño del casino pronuncia – “Su turno, doctor Maeda.”
 

 
Resumen

Duelo de Monstruos (Belico)

Monstruos

Pegasus

Off
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#32
Sí, Kiyoshi está mucho más animado que de costumbre y es evidente por lo mucho que alza su voz. Sus pulmones lo pagan, pues tose en reiteradas oportunidades mientras sus compañeros realizan la ofensiva decidida por él. Aprovecha también el momento para recoger los tres dados que lanzó antes. No se ve alguien cerca con la intención de tenderle tres nuevos, así que no le queda de otra que soplar los objetos con tal de sacar la mayor cantidad de mugre que puedan tener. El motivo por el que puede salir un poco más de alma desde su interior es el alcohol que sigue calando muy profundo en él. Ni vayan a preguntarle o contarle qué sucedió hoy el día de mañana.

Eso sí, el alcohol no te hace inmune al miedo, y tras ver en Pegasus que la defensa de los maestros está prohibida, traga saliva y cierra los ojos al momento de la seguilla de impactos. Primero suelta un fuerte quejido de dolor debido al latigazo en el pecho, el cual le provoca dar un paso hacia atrás. Acto seguido, una flecha impacta en su vientre, la cual no basta para hacerlo sangrar pero sí para doblarse un poco hacia el frente, inclinando la cabeza en esa dirección. Mientras quita la flecha para arrojarla lejos, llega la última ofensiva, la cual consiste en un hachazo en el hombro izquierdo, causando que todo su cuerpo tiemble.

Está a punto de caer, pero tal como sucedió en Little Garden, se entrega a la fuerza de su alma para mantenerse estoico. Se sujeta el hombro herido con la mano del lado contrario, las rodillas están levemente dobladas, pero la mirada se encuentra hacia el frente, hacia Pegasus, su rival. Los Piratas de la Sepultura no pueden perder, no porque Kiyoshi no fue lo suficientemente fuerte como paras aguantar el embiste enemigo. Se prohibió ser el eslabón débil y está a punto de demostrar. Quisiera utilizar el rifle que puso en su espalda tras recibirlo de Varo Ganchin, pero aún borracho entiende que debe ganar con las reglas de la apuesta.

La victoria la debe decidir el duelo de monstruos.

Soundtrack


— Es mi turno… — Respira profundo y estira las piernas para erguir su postura, mostrándose digno. Lanza los dados y observa el resultado. — Enseñémosle cómo se hace. Utilizo Polimerización. Fusiono al “Hombre Topo” y a “La Epidemia” para crear al “Dios de la Devastación: Topink el Atormentador”. — El movimiento consistiría en que ya sea Varo o Eros se subirá sobre el otro, imitando a los de antes, ya ellos deciden quién quiere ser el cargado. — Ahora, “Topink el Atormentador”, ataca con Cañón Super Estridente. — Que vendrían a ser dos técnicas, una de cada peleador, pero lo nombra de manera individual para que siga el juego de la fusión.

Ahora, no podemos obviar que queda alguien aún por usar. — Tú no descanses, “Guerrero Marcado”, o terminarás como esclavo de este casino. — Así que le toca trabajar más duro que el resto. — Esto no ha terminado, tonto Pegasus, pues el tonto emperador del South Blue aún tiene mucho que ofrecer. — Estira el brazo diestro hacia adelante, al igual como se extienden los dedos. — Ahora, “Guerrero Marcado”, utiliza tu ataque de Corte desde la Prehistoria. Enséñale lo que aprendiste en Little Garden. — Ahora procede a realizarse el ataque de su monstruo.

Kiyoshi, tambaleándose por el alcohol y ya con las mejillas visiblemente rojas, se cruza de brazos como si no le importase nada. Consiente es de que se viene nuevamente un triple ataque de los monstruos enemigos, pero ya no desea temerles, no quiere cerrar los ojos ni que su cuerpo intente reaccionar inconscientemente de forma defensiva. Enseñará la fuerza no solo de su cuerpo, sino de su mente.

Está listo para que la fase ofensiva del oponente inicie. ¿Quién lo derribará primero, el rival o sus propios mareos? Por ahora, sus puntos de vida no se han movido mucho, pero sabido es que un solo turno basta para cambiar las tornas del duelo.

OFF ROL
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2054 - 393 = 1661
Energia: 2460 + 0 = 2460
Espiritu: 745 + 0 = 745
#33
Eros notó que su ofensivas habían sido efectivas ¿De verdad era un juego en el cual tenían vía libre para lastimarse entre ellos? Parecía contento, para ser su primer visita a un casino desde que había dejado Baterilla el capitán asumía que lo métodos de entretenimiento, si eran así en todos lados, serían algo que le gustaría. — Sigamos así, vamos a demostrarle de qué son capaces cuatro personas que no entienden de rendirse —Estaba entusiasmo, y si bien cuando vio la fase de batalla de los otros "monstruos" sintió la necesidad de ir a herirlos por ponerle un dedo encima a uno de sus compañeros entendía que las reglas del juego eran justas para todos, Kiyoshi había aceptado y estaba resistiendo así que él solo debía cumplir su parte, como todos estaban cumpliendo la suya.

¿Topink? El funebrero lo meditó un segundo, pero en su mente le pareció una idea formidable andando hasta la posición de su compañero Mink para agacharse. Tomó las piernas del mismo pasando la cabeza alrededor de las mismas, y lo levantó subiéndolo a sus hombros para formar una torre de dos personas de la misma manera que Tris Tón lo había hecho en el lado contrario. Entonces comenzó a andar, y ese andar se volvió una embestida a máxima velocidad, aunque todavía un poco borracho, hacia la ubicación de Pegasus.

El salto rasante lo ubicó ésta vez en el flanco izquierdo del millonario dueño del barco donde estaban jugando, descargando un poderoso golpe con el canto de la diestra directamente hacia su yugular bajando la mano como si fuera un hacha contra un árbol. Si bien en un principio le había preocupado el no poder usar los poderes de su fruta del diablo, a medida que la contienda iba avanzando la confianza del capitán en sus propias habilidades iba creciendo ¿Era culpa del alcohol que ruborizaba sus mejillas? Definitivamente, pero con confianza y valentía parecía estar listo para plantarle cara a quien sea ahora mismo.

Bendito sea el licor. — ¡Sigan así chicos! ¡Pronto dejaremos de ser pobres!


Ataúd
[Imagen: xNGUFie.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3288 + 0 = 3288
Energia: 2359 - 382 = 1977
Espiritu: 855 + 0 = 855
#34
Al parecer, la idea del juego requiere que aquel jugador que controle a los “monstruos” se deje golpear. Eso era algo bueno y malo a la vez para ellos, pues podrían atacar casi sin reservas y preocupaciones si las reglas se mantenían, pero si debían dejar que los enemigos hicieran lo mismo…

Esperaba que Kiyoshi aguantara, conocía lo débil que era físicamente.  Si Eros hubiera estado en su lugar, estaría seguro de que aguantarían, pero dudaba poder generar tanto daño como el que llegaba a realizar el topo.

Que problema, lo mejor sería no pensar en todo eso ahora, solo debía atacar.

Lo que sí vio fue una nueva regla en uso. “Polimerización”, así lo había llamado, ¿verdad? No les había avisado de algo así, pero tampoco había dado a entender que alguno de sus movimientos estuvo mal, por lo que simplemente fue un detalle que no les fue dicho. ¿Podría eso considerarse trampa? Para el cocinero sí que lo sería, pero ahora estaban jugando bajo las normas de alguien más.

Cuando el ataque de Pegasus había pasado, les tocó a ellos retomar sus posiciones y esperar órdenes. Lo primero fue ver como Kiyoshi hacía uso de la técnica recién aprendida para combinar los ataques de Eros y Varo. Seguía sin verle el sentido a un supuesto ataque combinado que solo requería que ambos formaran una torre, pero al menos serviría para saber que ellos también podían usar esas reglas a su favor. - Bien… -. Soltó un suspiro en cuanto el médico dio la orden de que “El Marcado” atacara, saliendo disparado hacia su objetivo para utilizar su turno de la mejor manera posible.

Justo como antes, recorrió unos 11 metros de distancia a pie, para luego saltar, pero ahora con otra idea en mente. - Chiffonade -. Se aferró con fuerza al arma, la cual levantó sobre su cabeza mientras que el salto comenzaba su caída, justo al mismo punto que antes. Antes de tocar el suelo, su brazo descendió en un movimiento limpio a la vez que veloz, apuntando su ataque directamente al hombro derecho de Pegasus.

Llegó al suelo al mismo punto que antes, pero para cuando sus pies aterrizaron el ataque ya había sucedido. Un corte repentino al mismo dueño del casino, cortando desde su hombro hasta su pecho. ¿Por qué no apuntar a la cabeza? Alguien debía pagarles si ganaban, así que algo debían contenerse.

Aunque, seguía dudando de que su esfuerzo los lleve a conseguir esos millones prometidos.


Libro de recetas
[Imagen: nxACuAB.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3182 + 0 = 3182
Energia: 2372 - 376 = 1996
Espiritu: 844 + 0 = 844
#35
Los movimientos de nuestro equipo habían sido ágiles y efectivos. El perturbado dueño del casino se limpió la sangre de la boca con la manga y rápido lanzó a sus hombres al ataque. Parecía estar disfrutando de cada evento que se daba sobre la cubierta de su barco espectáculo. Dio una orden extraña a dos de sus «monstruos». Uno de ellos se subió a lomos de otro, adoptando una postura mucho más cómica que eficiente para el combate. La tercera de ellos fue la primera en lanzarse a por Kiyoshi. Su látigo restallaba en el aire como un trueno. El golpe buscaba el pecho del doctor. El arquero avanzó a hombros de su compañero. Me impactó la velocidad a la que se movieron pese a estar cargando al otro luchador como si de un niño pequeño que quiere ver una obra de guiñoles se tratase. Un flechazo. Tras él, un hachazo. Todos directos contra el cuerpo de nuestro doctor.

Kiyoshi aguantó la embestida. No sin sufrir daño, pero sí demostrando su fortaleza. Sus palabras eran confusas. De no haber visto al doctor pronunciándolas, hubiese pensado que era el propio dueño del casino el que las decía. No supe si era fruto del alcohol, de algún tipo de droga, o del entusiasmo por la tremenda apuesta que había hecho, pero Kiyoshi había mimetizado su vocabulario con el del dueño del casino.

—¿Cómo que polimerización? ¿Quién es Topink?

Eros apareció para resolver mis dudas. Se agachó y puso su cabeza entre mis piernas para luego alzarme sobre sus hombros al igual que lo habían hecho dos de nuestros enemigos. Eros comenzó a andar hacia Pegasus, con paso firme. Yo tuve una lucha de sentimientos en mi interior. Por un lado, me parecía algo bochornoso veros en aquella situación. Por el otro, sabía que el capitán era alguien muy competente en combate. Además, Kiyoshi siempre parecía tener un plan detrás de sus movimientos. Debía confiar en ellos. 

El salto del capitán nos situó junto a nuestro enemigo, a su costado. Eros dirigió un potente golpe contra el cuello de Pegasus. Yo no podía quedarme atrás, era mi turno de brillar, de sumar en nuestra contienda. Dejé que los poderes de mi akuma no mi se liberasen por mi cuerpo y generé una enfermedad que ya había hecho con anterioridad. La misma que había probado contra mis compañeros en nuestro entrenamiento días atrás. Ya sabía de su poder y era el momento de ponerla en práctica.

—Maldición Lamia.

Nuestra embestida fue seguida por la de nuestro cocinero. Dejó clara su destreza con la espada. No por nada era el hombre más buscado del South Blue. Empezaba a entender, que aquello de llamarnos monstruos no era solo parte de aquel ridículo juego. Una tripulación que comenzaba a brillar. Un grupo de temidos piratas que estaban dispuestos a dejar su nombre en lo más alto. Y todo comenzaba por asaltar la banca aquella noche.

—Bien dicho, capitán. ¡Ganemos esta apuesta!



INFO
Emme's Codes

Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2059 + 0 = 2059
Energia: 2431 - 396 = 2035
Espiritu: 544 + 0 = 544
#36
Tras recibir los ataques, Kiyoshi recoge sus dados de la nieve, los sopla para limpiarlos y los lanza haciendo que los tres dados rueden sobre la cubierta sacando un dos, otro dos y un tercer dos, consiguiendo un triple especial. Sin embargo, antes de que Kiyoshi pueda ordenar el ataque, Pegasus levanta una mano y revela una carta que pone “Casino Pegaso” y exclama – “Activo mi carta trampa de caricatura” – al instante, camina hacia Mai, la sangre todavía gotea de su muslo y su labio, se detiene frente a ella y le coloca una mano en el hombro – “Sacrificio de Monstruos” – continua con su fanfarria – “Mai toma mi lugar este turno y yo el de ella” – sin protestar, Mai toma el lugar de Pegasus, asintiendo a la explicación que para ella es básicamente una orden. Mientras tanto, Kiyoshi ordena la fusión haciendo que Eros se agache y Varo se suba a sus hombros. Topink el Atormentador se forma y avanzan hacia Mai descargado un golpe con el canto de la mano de Eros directo a la yugular de Mai mientras Varo activa su Maldición Lamia, los espasmos musculares golpean a Mai de inmediato haciendo que su cuerpo se contraiga y sus piernas tiemblen. Lamentablemente para ella Uker no se detiene. Corre once metros y salta realizando un corte que desciende desde el hombro derecho hasta el pecho de Mai. La tela morada del vestido se abre y la sangre de Mai brota en línea diagonal respirando con dificultad.
 
Pegasus observa lo acontecido sin emoción y luego sonríe diciendo – “Bien jugado. Ahora mi turno.” – para luego sacar sus dados y conseguir un dos, un uno, y otro dos, para luego ordenar – “Tris Ton, ya saben que hacer, no tengan piedad con el Dr Maeda” – y al instante el monstruo polimerizado formado por Joe y Tristan avanza para atacar a Kiyoshi. A su vez, Pegasus se acerca hasta quedar a 25 metros de Kiyoshi y saca una pistola del interior de su chaqueta roja con empuñadura de plata la cual está cargada con munición perforante y dispara. El disparo de Pegasus llega primero, impactando en el pecho de Kiyoshi, el hachazo vuelve a impactar en el mismo punto que hizo en el turno anterior, como si de un movimiento mecánico se tratase, finalmente, el arco y la flecha impactaron en la pierna derecha de Kiyoshi, evitando cualquier articulación que pudiera dejar un daño permanente en el doctor de los piratas sepulteros. Pegasus se regocija en su estrategia y levantando la voz pronuncia – “Espero dejen de subestimar el Duelo de Monstruos” – y sonriendo mordazmente concluye – “O perderán a su querido Uker”
 

 
Resumen

Duelo de Monstruos (Belico)

Monstruos

Pegasus

Off
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#37
Sountrack



— ¿Una qué? — Le cuesta entender, pero cuando todo se observa gráficamente es mucho más sencillo. Aquella pobre muchacha se ve obligada a recibir los poderosos ataques de sus compañeros, quedando en un estado deplorable. — Tsk, aprovecha que es su juego, tonto tramposo. — Kiyoshi, al tratarse de un médico, aborrece a aquellos que juegan con la salud ya de sí mismos o de otros, por lo que la escena presenciada no le gusta. Desconoce en este momento que pronto se encontrará entre la espada y la pared, viéndose obligado a tomar una decisión similar en contra de sus principios.

Para empezar, Pegasus se acerca y, tal como indican las reglas que el dueño del casino explicó, defenderse está prohibido. Kiyoshi, envalentonado, abre los brazos con valentía, entregándose al destino y aceptando que sucederá lo que tenga que pasar. La bala impacta en su pecho, generando un sangrado. Obligado se ve a permitir retroceder una pierna, los brazos caen y su respiración se acelera. Muy apenas logra distinguir a los otros dos, los cuales no dudan en atacarlo con violencia. Ahora sí, la rodilla derecha cae al suelo, al igual que la sangre gotea desde su herida. La mirada se le nubla, sintiendo que está llegando al máximo de su aguante. — ¿Podré resistir otro ataque más? ¿Lo mejor no sería rendir…? — No, su subconsciente lucha contra sí mismo para evitar que ese pensamiento se interponga frente al resto y sea lo que predomine a la hora de su cerebro decidir.

Kiyoshi muerde su labio, frustrado. Se prometió a sí mismo ser fuerte, también hizo el juramente con su capitán. Abandonar aquí y, además, entregar a Uker como si un desechable fuera, es algo que no puede y no quiere permitir. — Es mi turno… — Dice en voz baja. Esta vez no lanza los dados, sino que simplemente los deja caer, aunque los mismos ruedan con normalidad. Nuevamente obtiene el resultado de mayor impacto positivo para los Sepultura, el triple dos. Una muy leve sonrisa se posa en su rostro, la cual probablemente sea vista por primera por todos sus compañeros. Y es que hay motivo para celebrar.

Kiyoshi decide realizar el contraataque, y qué mejor que ser él mismo el famoso director de orquesta.

Para empezar, la mano diestra la lleva al bolsillo correspondiente. Saca un botiquín médico y con mucha maestría lo aplica, pues al tratarse de un médico, tarda considerablemente menos que los inexpertos. Este leve y fugaz tratamiento le permite respirar para pelear un turno más, dándose fuerzas a sí mismo para ponerse de pie y enseñar al tipo inquebrantable que vino hoy al casino. — Perdóname por esto, Varo. Esto será por Uker, para llevarlo con nosotros de vuelta, y por conseguir la tan ansiada victoria que deseas. — La mano zurda ahora se estira hacia el frente, como si revelase algo. — Jugaré con tu tonto truco. Cancelando el uso de Polimerización, activo la trampa de Sacrificio de Monstruo. Por este turno, cambio de lugar con “La Epidemia”. — El primer movimiento del turno está hecho, pero aún hay más. — Y, ahora, ha llegado mi momento de sorprenderte Pegasus. Yo mismo activaré la carta de campo, Mundo Limpio. — A continuación, veinte burbujas, diez de cada costado del cuerpo de Kiyoshi, se crean, generando lo que vendría a ser realmente un campo especial para él. — Esto me permite liberarme de mis estados perjudiciales durante este ataque. — Si algo el hace más débil es la borrachera, y el frío, por lo que necesita deshacerse de ello aunque sea de forma momentánea.

La pregunta es la siguiente: ¿cómo?

Las veinte burbujas no se quedan simplemente alrededor de su figura, sino que todas se mueven hacia arriba e impactan en el rostro del médico, incluso dentro de su boca. El agua y sabor son horrible, sobre todo debido a la cantidad y que no son de esas burbujitas tan minúsculas. Esto le permite despertar o, al menos, centrarse en algo diferente como lo es que el líquido de burbuja no entre por su nariz o algo parecido. Por unos momentos, su cabeza ya no está mareada y los huesos no le duelen por el frío. Solo parpadea los ojos con velocidad y se frota la cara con ambas manos para secársela.

Pegasus por iniciativa propia se plantó a 25 metros de Kiyoshi, decidiendo empezar un duelo de tirador. ¿Es que no sabe que está contra un experto? Las manos del pelinegro toman el rifle que tienen en su espalda y, sosteniendo la base del cañón con la mano izquierda y colocando el índice derecho en el gatillo, situando el arma a la altura de su hombro, apunta directamente al pecho del enemigo, la misma zona en donde él le disparó segundos antes. — Toma esto, tonto. Slick Shot. — Al igual que él, la bala es perforante, e impacta directamente en el pecho del magnate.

Pero no es solo Kiyoshi quien ataca, pues recordemos los resultados que sacó en los dados. Es momento de sus monstruos. — ”Hombre Topo”, utiliza Bombardeo desde el Centro de la Tierra para ponerlo en jaque. — Y llega el momento de aquel que puede perder su libertad en caso de quedarse con la derrota. — ”Guerrero Marcado”, ataca con Destrucción de Karmas. — Desconoce qué tanto harán contra Pegasus, pues aún puede tener cartas bajo la manga. Afortunadamente, aunque le desagrade la idea, la siguiente ola de ofensivas irá hacia Varo. Ya no posee equipo médico para cubrirle, pero confía en que aguantará tal como él lo ha hecho.

— Somos una tripulación llena de tontos, Pegasus, pero una tripulación llena de tontos con hambre de gloria. Eso que no se te vaya a olvidar. — Probablemente, el alcohol está atacando de nuevo al momento de decir esto. Pero en este duelo, él es la voz responsable de representar a los suyos, y aunque odie llamar la atención, se encargará de hacerlos sentir orgullosos no solo de él, sino de ellos mismos. Por aquí los Sepultureros no son cuatro, son uno solo. Y demostrárselo a Pegasus es solo el primer paso antes de enseñárselo al mundo entero.

OFF ROL
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1661 - 1175 = 486
Energia: 2460 - 918 = 1542
Espiritu: 745 + 0 = 745
#38
Una nueva regla, una de la que ellos no habían sido informados o avisados, como todas hasta ahora. Intercambiar lugares con un “monstruo” significaba no recibir daño, eso era malo, habían tenido que asestar todos esos ataques sobre la rubia. Así que por eso el juego se dividía en esas posiciones, aunque el pelinegro seguía pensando en que si los “monstruos” fueran derrotados antes de atacar al enemigo principal se crearía una dinámica más entendible.

Fuera de cualquier exploración del sistema de juego por parte de Uker, Kiyoshi era quien peor la estaba pasando. A diferencia de Pegasus, no utilizó esa regla para intercambiar lugares con alguno de ellos, recibió todos esos ataques y ahora estaba en problemas. Pegasus se regocijaba en eso, pero sus palabras solo causaron una sonrisa en el rostro del cocinero. - ¿Subestimar? -. Esa pregunta salió casi como una risa por entre sus labios, pero su cara no mostró más que la frialdad de quien expresaba su opinión sincera. - ¿Lo dice el que tuvo que poner en primera línea de ataque por miedo a perder? -.

Si hubiera sido inteligente, les hubiera inventado una regla para reducir su daño, de igual manera no las conocían, pero su movimiento fue sacrificar a su peón en un acto temeroso. - Incluso si puedes volver a hacer eso, estarías sacrificando otra de tus piezas, una que más encima forma tu arma más fuerte -. Esa combinación entre dos de sus secuaces, no podría lograrla si sigue sacrificando a sus “monstruos” por salvarse, solo estaría retrasando lo inevitable.

En ese momento, el pirata dejó de lado las palabras para enfocarse en lo que debían hacer, ganar. Kiyoshi realizó su movimiento, intercambiar lugares con Varo para poder atacar, creando un duelo de tiradores al acercarse, el movimiento correcto para girar las tornas a su favor, supuso. Comenzó a preguntarse dónde había quedado ese Kiyoshi gruñón y siempre molesto por la presencia y decisiones ajenas que conocía. El alcohol si que era poderoso, de alguna manera.

Eros realizó su ataque, llegó de nuevo su turno, con todos esos nombre exagerados y estúpidos que detestaba. Avanzó a paso rápido, para volver a saltar hacia donde se encontraba Pegasus, aterrizando justo frente a él. - Lo siento, no es mi estilo -. Dijo mientras sus mano se elevaba cargando la katana, la cual en un parpadear se movió de su lado izquierdo hacia el derecho, realizando un ataque que, si acertaba al oponente, crearía un corte por debajo de sus hombros, desde el lado derecho de su cuerpo al izquierdo, de forma casi perfectamente horizontal.

Kiyoshi habló sobre la tripulación, la búsqueda de grandeza pese a su condición de “tontos”. Uker podía identificarse con esa última parte, era un idiota, pero no sentía lo mismo que sus compañeros. Su sueño no era ser el más grande o derrotar a los más fuertes, la fama y el reconocimiento no importaban, no para él. Tal vez le abriría algunas puertas, lo más seguro es que, para un sueño tan loco e idealista, deba enfrentar a aquellos en la cima del mundo para siquiera comenzar a buscar lo que quería, pero no eran más que piedras, obstáculos a superar.

Ante la vida eterna, el reconocimiento, el dinero, la fuerza y la habilidad no significaban nada.

- Terminemos con esto rápido, me está entrenando hambre -

Libro de recetas
[Imagen: nxACuAB.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3182 + 0 = 3182
Energia: 1996 - 332 = 1664
Espiritu: 844 + 0 = 844
#39
El combate parecía estar avanzando con mecánicas que no se le podían ocurrir, quizás esa era la desventaja de jugar como visitantes en un juego que el anfitrión había orquestado pero a decir verdad había tantas variables en juego como era la misma libertad del cocinero, la ebriedad de la mitad de la tripulación o la incapacidad tanto de Varo como de Eros de rechazar apuestas, o desafíos, que solamente lograba la sangre del capitán volverse más efervescente con cada acción que transcurría. El ataque a la mujer fue algo que no se esperaba, y eso hizo enojar al mismo. — ¿Poner en peligro a tus amigos por un juego, Pegasus? —Reprochó el capitán de los Sepultura, frunciendo el ceño para entonces dejar a Varo con la delicadeza de un pétalo en el suelo bajándolo de sus hombros. Posó la mano en la palma de su amigo, y cómo pudo el borracho avanzó.

Su paso tambaleante aceleró hasta posicionarse directamente a un costado de Pegasus, realizó una finta con la zurda y con la derecha liberó la detonación de todos sus dedos juntos hacia el pecho del dueño del casino. Podría ser que quizás Kiyoshi lo estaba pasando bien, que Uker no se veía afectado por su teórica perdida de la libertad en caso de fracasar y nadie había herido a alguien de los suyos sin que los Sepultura mismos se hubiese puesto al filo del peligro pero aun bajo los ojos del contemplativo sepulturero, proteger a los aliados de Pegasus del mismo dueño del circo era tan válido como defender las creencias de aquellos que lo acompañaban.

Inspiró con profundidad, y entonces bajó el pulgar de desaprobación señalando directamente al maestro de ceremonias del casino Pegaso. — Los juegos de niños están por terminarse, Pegasus —No hubo formalidad, algo que lo caracterizaba ¿Pero quien podía culparlo? No solo en frío, sino el licor y el fragor de la batalla ya habían hecho estragos en la psique del oriundo de Baterilla. En el fondo solo esperaba que su noche se diese sin mayores eventualidades, ¿Qué pasaría si se les iba la mano? Vio el estado en el que habían dejado a esa chica por el mero capricho del duelista, temía que esto terminase con un entierro por culpa de un juego.


Ataúd
[Imagen: xNGUFie.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3288 + 0 = 3288
Energia: 1977 - 115 = 1862
Espiritu: 855 + 0 = 855
#40
¿Qué es lo que había ocurrido? ¿Trampa de monstruo? No entendía para nada cómo funcionaba aquel estúpido juego en el que participábamos. Tal vez fuera por que había apartados que el dueño del casino se había escondido, como un buen trilero. O quizá fuera porque las normas se las había inventado él mismo, para buscarse duelos en los que siempre resultase beneficiado. Sin habernos percatado, había intercambiado su posición con la de uno de sus compañeros. La mujer había recibido todos nuestros ataques. Pegasus se había librado de un daño que podía haberle resultado letal.

Los enemigos se lanzaron de nuevo al ataque. Esta vez, el dueño del casino lideraba la ofensiva. Primero un disparo. Luego un hachazo. Por último, un flechazo. Todos ellos impactando en el doctor. Kiyoshi se mantuvo firme, abrió sus brazos como si estuviese decidido a recibir aquello que le tuviesen preparado. Una vez más, nuestro compañero estaba demostrando su valentía. Aprieto mis puños con fuerza al ver que el daño recibido es capaz de doblegar a mi amigo. Si tan solo hubiera podido hacer algo por él... Una vez más, me sentía inútil.

El doctor se rehizo y dejó caer los dados. Se aplicó unas curaciones en un instante. Tras esto, habló. Unas palabras que me hicieron estremecerme. ¿Acaso pensaba usarme como carnada? 

—Eh.. Esto, Kiyoshi yo... —dije dubitativo a causa del miedo—. Yo soy un debilucho. ¿No crees que alguien más resistente sería mejor opción?

No lo era. No había mejor opción. Una vez más, Kiyoshi había sido el más listo. Yo no había recibido nada de daño aún. Seguramente podría aguantar una embestida sin problema. Sin duda, sufriría más que alguno de mis compañeros, pero no cabe duda de que mis ataques no estaban sirviendo de nada contra el dueño del casino. Mostrando mi desconformidad, cambié mi posición con la de Kiyoshi. Él tenía razón. Todo este encuentro era por todos nosotros, por mantenernos unidos, a los cuatro. No podíamos permitirnos perder. No podíamos perder a Uker.

—Vamos, amigos —dije intentando aparentar valor, mi cuerpo tenso y encogido, los brazos, columnas frente a mi rostro—. Ganemos esta apuesta.

Los pirata Sepultura se lanzaron al ataque, decididos. Todos sabíamos que había llegado nuestro momento. Era la hora de la Sepultura.



INFO
Emme's Codes

Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2059 + 0 = 2059
Energia: 2035 + 17 = 2052
Espiritu: 544 + 0 = 544


Salto de foro:


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