[Aventura T3] La llegada de personas no deseadas
#41
Escena de Don Bambú ~

Moris afrimó como buenamente pudo ante el comentario del mink revolucionario. ¿Qué más podía hacer? palpaba el rostro de Caoba sin mirar directamente por si lo que se encontraba era la trágica verdad, sin contar la presencia de su familia constantemente en sus ojos. Gloverry no respondió a los comentarios del panda. El era un cazador corto mentalmente, pero con una buena reputación, eso sí, era un guerrero que no había perdido ningun combate jamás, este era el primero y además humillante.

(recuerdo antiguo)
— Me llamo Lixxish. Desde hoy, tú me protegeras. — Gloverry le miró extrañado. Se encontraban en un callejón repleto de miseria, en una callejuela perdida de Logue Town.
(Dos años después)
— La misión me da igual, Gloverry. Hay cosas más importantes. — Decía el peliblanco levantado sobre una cama. Estaban en una prisión del East blue, era la primera vez que los detenían, Gloverry estaba gravemente dañado. — Toma. — Le entregó un colgante de plata.
— N-NO ... CABE. — Lixxish sonrió, tomó el colgante y se lo colocó alrededor de su muñeca, no en el cuello. — Tienes que intentar ver más allá, tontorrón. — Entre cadenas, Lixxish lo abrazó.
(Cuatro años después)
Una oleada de piratas seguían con palos y piedras a Gloverry y Lixxish, el pequeño estaba sobre el hombro del gigantón, así escapaban. Era un gran golpe, llevarse el tesoro de una banda de rufianes que consiguieron hacerse fuertes en un castillo situado al norte del North blue.
— ¡Con este dinero te invitaré a una cena de lujo, grandullón! — El "tierno" Gloverry, pues así era cuando estaba con Lixxish, elevó sus brazos en forma de celebración. No decía muchas palabras, no eran su fuerte, aunque a su compañero de vida eso no le importaba. — Te quiero, tontorrón. — Le daría un beso en una rosada mejilla antes de abandonar la isla.

Actualidad.

Don Bambú avanzó, de nuevo a una velocidad endiablada, dejando atrás cualquier tipo de compasión, que por otro lado tampoco tenía por qué tener. Justo antes de acertar por primera vez el cuerpo vencido del gigante, inesperadamente brotó una lagrima de su ojo izquierdo. La imagen de Lixxish, su amigo, su amor, su vida. Ya no lo volvería a ver. Fue su imagen la que surcó la mente del cazador antes sentir los golpes. Intentó decir su nombre una ultima vez ... No podría debido a su incapacidad para pronunciar ágilmente las palabras, incluso en su ultimo momento aquella debilidad enterró sus deseos. Completamente derrotado, con los ojos en blanco, el cuerpo de Gloverry se desplomó hacia atrás, con los brazos abiertos. Destelleaban luces de colores, debido a la electricidad que recorrió su cuerpo. Todo el mundo tenía una historia que contar, historias que se esfumaban de un soplido cuando no se llegaban a conocer.


— Pa ... Panda ... — Susurró Moris. — Caoba ... No siento su ... Respiración ... — La mano del revolucionaro con rango de Vanguardia se situaba cerca de la nariz de su acompañante, de ahí sacaba que ya no respirataba, aunque sí lo hiciera. Moris comenzaba a perder presión en sus extremidades, ya no sentía casi nada. — Necestia ... Ayuda ... — Escupió un poco de sangre.

Escena de Nadja y Khruner~


Hay veces que las cosas suceden de una manera que vista desde el exterior parece una idea tomada con premeditación. Justo es lo que sucedería con Nadja y Khruner, quienes no cooperación de forma activa, pero sí meramente instintiva. Mientras que la mujer de poderoso coraje se rehacía de antiguos errores, sacaba de nuevo su arma y enfocaba el combate en un todo o nada, su compañero mink jugaba una baza extremadamente imaginativa. Tomó con la diestra una barca roñosa que tenía cerca, la empujó a los aires y se ayudó de la misma para efectuar su rebote, momento en el que lanzó tanto sus brazos como piernas para atrás, cargando un total de cuatro golpes que buscó lanzar hacia Venutre. El cazador, que se encontraba en plena acción de carga (sin buscarlo quizás Gia lo delató con su comentario) recibiría todos los ataques de lleno. Primero llegó el balazo de Nadja, que perforó el pecho de su rival y después los cuatro golpes de Khruner, quien le clavó uno en el rostro, dos en pecho y abdomen y un último en la entrepierna. El impacto de todo casi al unísono levantó una poderosa humareda de polvo en aquel lugar de la playa. También se sentiría desde otros puntos de la isla el fuerte golpe de los potentes impactos del mink.

Al marcharse toda la polvareda quedaría el cuerpo sin vida de Venture sobre la arena. La sangre manchaba su rostro, los agujeros su piel. Por no tener, ya no tenía ni boca, la cual al soltar el apoyo, se le desencajó del rostro. Era un cadáver con todas las palabras. Gía seguía arrastrándose ... Contempló lo de Venture, sin embargo lo que no esperaba es lo que sucedía al otro lado, justo donde ella se dirigía. Comenzó un tremendo combate entre el mink toro y Kovashi Shimatsu, el líder del grupo revolucionario. Y para su sorpresa, el espadachín le logró clavar sus dos estocadas bastante firmes. — Tiraenus ... — Susurró. — ¡Por favor, no me matéis! — Gritó esta vez, de los nervios. No quería morir por nada del mundo, porque realmente un cazador no tenía patria ninguna más allá de su propia bandera. — ¡Os daré dinero, pero dejadme ir! — Estaba herida, aun así no le importaba, solo quería que se fueran los enemigos.


Escena de Enma~


La agonía de Lixxish iba en aumento. Logró alcanzar a duras penas el cuchillo que guardaba en su manga e intentó clavarlo varias veces, pero era energía perdida, pues el tipo no tenía una forma humana, solo era ... Negrura. -¿Que hubiera hecho aquí Gloverry? seguramente levantar su gigantesca arma y comenzar a dar golpes sin parar. - Pero él no era su amado. Sus movimientos fueron perdiendo fuerza conforme iba escapando el poco aliento que le quedaba. Solo podía pensar en su grandullón. El cuerpo de Lixxish comenzó a dejar de forcejear. El aire dejó de llegarle a sus pulmones. - Por lo menos sé que él nunca perderá. Sé feliz por mí, idiota. - Lixxish se desmayó, perdiendo el conocimiento por completo sin poder decir ni una sola palabra, ni despedirse, nada. La muerte le llegaba a uno cuando menos lo esperaba y esta no hacía concesiones, por eso nadie estaba realmente preparado para morir. Lixxish moriría asfixiado si Enma no dejaba de apretar. Moriría con una cena esperándole en lo que por ahora se había convertido en su “hogar” con Gloverry. Moriría con un traje esperándole en la cama para esperar a su compañero. Moriría sin alcanzar lo que un día se prometieron. Vivir felices.

Tobias no cesaba en su intención por conocer a ciencia cierta que sus hermanos estaban bien, por suerte todos respiraban. Unos más que otros estaban peor, pero al menos todos estaban con vida.
— ¡Maldita sea revolucionario, todos están con vida! — No pudo evitar seguir emocionándose mientras abrazaba a sus hermanos. — ¡Jamás olvidaré esto! — Se prometió, golpeándose el pecho. — Lo juro por la tumba de mi madre. — Selló la promesa golpeando la tierra humeda.



Escena de Kovashi~

Tiraenus caería de rodillas al suelo ante la impasible mirada de sus subordinados. El mink toro escupió algo de sangre al caer. Definitivamente, aquellos no eran enemigos a los que poder ponerles unas manos encima. — Maldita sea ... — Susurró para si mismo. Logró darse la vuelta, impactando la imagen a sus ojos de un Venture radicalmente derruido por los enemigos. Venture vencido, ya nada tenía sentido. — Esto ... Esto es increíble. — Al arrancar las katanas de su cuerpo, el mink toro se desplomó hacia atrás, con los brazos abiertos. Con esa victoria, los revolucionarios acababan de dar un feroz golpe de autoridad en una isla ajena a ellos. Tenía su mérito. — Estás lejos de mi alcance, Shimatsu. Lo reconozco. — Hablaba sus últimas palabras. — Pero ellos ... No tienen culpa. — Varios cazadores se pusieron a llorar, otros a maldecir, Cuerno Santo era un tipo respetado, sobre todo que caía bien a todo el mundo y siempre ayudaba en todo lo que su “comunidad” necesitaba. — D-déjalos ... Vivir. — Un hilo de sangre le brotaba por la nariz sin control alguno. — Toma mi vida a cambio de la de ellos. Te lo suplico. Mi vida, mi reputación, mis pertenencias, todo es tuyo a cambio de estos hombres. — Varios intentaron saltar a ayudarlo, pero Tiraenus bufó con fuerza, exponiendo el último aliento de poder que le quedaba. — Quiero ... Que lo prometas, Shimatsu. Dame tu palabra de ... — No pudo acabar.


Atributos Personaje


— De revolucionario. — Finalizó por el, Kovashi. El Shimatsu le estrechó la mano al mink toro, por quién no sentía ningun tipo de hostilidad más allá de lo que le tocaba en medio de un combate. Guardó sus dos katanas en sus fundas y colocó el cuerpo erguido. — Habéis escuchado las palabras de vuestro amigo. — Miró a la masa reducida de cazadores que aún quedaban. — Quiero todo lo que me pertenece. — Mostró un colmillo que asomaba una sonrisa pícara. Era hora de cobrar un botín al menos. Todo su cuerpo se sentía extraño, le estaba pidiendo alcohol, pero no tenía. Si pronto no se solucionaba aquel problema, la situación empeoraría, seguro.

Al levantar la cabeza vería tanto a Khruner como a Nadja. También el cuerpo de la tipa a la que atacó al inicio, la cual estaba arrastrándose por el suelo, sangrando y gritando que no quería morir. — Qué poco honor. — Dejó caer avanzando hacia la figura de Gia, esperando que sus otros compañeros hicieran lo mismo y se dejaran caer ahí, de este modo volverían a reunirse.



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#42
Atributos Personaje


La visión de Nadja continuaba algo borrosa, pero pudo ver cómo Khruner también había golpeado al enorme Venture. Entre ambos, terminaron de tumbarlo, bocarriba, completamente derrotado. Nadja sintió que podía respirar hondo por un momento. Tendida sobre la arena, se dio tiempo a sí misma para recuperarse del golpe que el cazador le había dado en toda la mandíbula. El mareo desaparecía poco a poco. Mientras tanto, sacó de su bolsillo trasero del pantalón su cigarrera metálica, la abrió y se prendió un piti mientras miraba las nubes encima de ella. Había conseguido sobrevivir... al menos de momento, pues tampoco conocía la situación de los demás.

Dio un par de caladas, el humo se le juntaba con la sangre en la boca, tuvo que escupir, incluso toser, para deshacerse de la amalgama de líquido carmesí que brotaba de ella. Se sentía muy débil, tremendamente débil. Escuchó como Kovashi se acercaba a su posición, quedándose a medio camino entre Nadja y Gia. A pesar de su pésimo estado físico, no podía permitirse parecer inferior, así que se incorporó, sentándose sobre la arena. Lo hizo rápido, demasiado rápido, y la cabeza le dio vueltas por unos segundos a consecuencia de ello. Como cuando te levantabas corriendo de la cama. El peliblanco parecía estar bien, igual que Khruner.

Entonces el cuerpo se le heló de repente. — ¿M-Morris? ¿¡Caoba!? ¿¡Dónde estáis!? — Se levantó corriendo, era lo último que debería de haber hecho, pero ya le daba igual. Se tambaleó hasta el bosque, sabía que esa era la última localización de sus compañeros. Efectivamente, allí les encontró. Caoba estaba aparentemente inconsciente... o algo peor. Y Moris iba por el mismo camino. Nadja tiró el cigarro por la mitad al suelo y se abalanzó sobre sus compañeros, abrazando a ambos, pero con cuidado de no aplastarles. — Eh, ¡eh! Desperrtad, ¿vale? Os vamos a currarr y os vais a ponerr bien, coño. — Decidió no centrarse en el aspecto físico que tenían los dos. Puso su oreja sobre el pecho de Caoba. Su corazón latía débil, pero latía. Suspiró con alivio. — ¡Bambú! Ayúdame a carrgarrlos. — A la propia Nadja le costaba un poco andar en línea recta, pero eso daba igual. Eran sus amigos. Levantó el cuerpo desmayado de Caoba, pasando su brazo por encima de sus hombros y sujetándole con firmeza, cargando con él. Caoba pesaba menos, Nadja podía con él, a duras penas, pero podía. — Trranquile, Caobita, vaya siesta te has echado, ¿eh? — Se rió ella sola con su propia broma, lo que le hizo toser algo de sangre. Empezó a caminar con él a cargas hacia Kovashi, a paso lento, esperando que Don Bambú ayudase a Moris.


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#43
Atributos Personaje


Cada uno de los golpes que el panda lanzaba impactaba de lleno contra el cazador. Cada uno con más furia que el anterior y una fuerza sobrehumana. La electricidad que circulaba por todo el cuerpo del panda emitía sonidos chirriantes al contacto con la piel del humano en cada golpe. Tras el último puñetazo, la electricidad dejó de circular y la luz dejó de emanar del panda. Su enemigo había caído derrotado tras una serie de golpes letales. No sabía si estaba vivo, pero tampoco le interesaba. Panda se dio la vuelta y corrió hacia Caoba y Moris cuan rápido pudo. Notó en su cuerpo el cansancio que le había provocado el electro y tomó nota mentalmente. Era muy poderoso, pero muy cargante para el cuerpo. Nadja llegó a escena y se acercó corriendo al dúo de revolucionarios, siendo la primera en llegar y comprobar el estado real de Caoba. No dijo nada al respecto, aunque por su reacción el panda se dio cuenta de que es posible que siguiera con vida. El estado de Nadja no era mucho mejor. Al reírse de algo que dijo, expulsó sangre por la boca. Pero día caminar, eso fue bastante para el panda. —Vamos con Khruner, es médico. Que te eche un ojo a ti también, que estás hecha polvo Nadja. —Sentenció y levantó a Moris con cuidado. Fue corriendo hacia la playa tan rápido como pudo, dando zancadas enormes. No tardó mucho en llegar a la escena. Había muchísima gente allí, aunque toda forma de batalla parecía haber cesado. Estaban Kovashi y Khruner, pero a Enma no lo veía. —¡Khruner! ¡Tienes que atender a Moris y Caoba, están muriendo! —Honestamente, Panda no sabía siquiera si aquello era cierto o si Moris ya había muerto. Confiaba en que no, pero no tenía ni idea de medicina. Se acercó corriendo a la posición de Khruner y depositó con cuidado a Moris en el suelo. Ahora le tocaba al oso hacer su magia. Enma también era médico, pero eso panda no lo sabía. De los allí presentes el que estaba en mejores condiciones era Kovashi, el resto habían sufrido golpes, magulladuras y probablemente estocadas. Los cazadores se habían llevado la peor parte, como tenía que ser, pero su espíritu de batalla parecía por los suelos.

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#44
El cuerpo de Lixxish iba perdiendo fuerza con cada segundo que pasaba. Realizó un último intento de ofensiva al alcanzar un cuchillo e intentar clavárselo a Enma, pero era imposible. Fútil. El cuerpo del pelirrojo era completamente intangible ante ataques normales y no parecía que aquel cazador, encargado de asaltar a piratas que terminaban perdidos en Whisky Peak, tuviese el poder para romper esa intangibilidad. Sin embargo, a pesar de que los intentos de resistencia cesasen, Enma no había parado de generar hollín y de apretar el cuello de Lixxish hasta matarlo. Ese era su objetivo... inicialmente, y en un momento colérico en donde dejó que la ira ocupase el lugar de la razón. El pelirrojo no sentía afecto alguno por la marina o por quienes estuviesen vinculados a ella de alguna manera pero, independientemente de esto, no quería convertirse en un asesino. Y menos cuando su víctima estaba completamente inconsciente e ilesa, sin ninguna herida aparente. Los juegos sucios no eran lo suyo. - No, no... - Susurró para sí mismo, al ver cómo el cuerpo del cazador caía desplomado al suelo una vez que dejó de ejercer presión con sus manos. Para asegurarse, le dio un par de bofetadas. No hubo respuesta ninguna y parecía estar completamente inconsciente. Volteó la mirada hacia Tobías y vio que lloraba e irradiaba felicidad, de lo que dedujo que sus hermanos estaban vivos. En ese momento, a Enma no le importaba y había hecho caso omiso de lo que había dicho. Su prioridad en aquel momento era acabar con el cazador y poder reunirse con el resto para ayudar a Caoba y a cualquier otra persona herida, si la hubiese. Quitó cualquier arma que guardase el cazador y, con la ayuda de uno de los cuervos que estaban sobrevolando el claro, lo levantó para cargarlo y llevarlo junto al resto. Consideró que dejarlo ahí sería un peligro por si despertase, así que lo subió al hombro y empleó uno de los cuervos para que lo elevase un poco y así aliviarle un poco el peso a Enma. Podía perfectamente con alguien de ese tamaño, pero era demasiado perezoso. Mientras cargaba el cuerpo, el cuervo restante que también se encontraba sobre él y elevó todavía más su vuelo para obtener una panorámica de la zona y poder identificar al resto del grupo. Si estuvieran adentrados en el bosque sería difícil observarlos debido a la maleza y frondosidad del bosque pero, afortunadamente, todos parecían estar en la playa. Al menos, había localizado la figura de Panda, que era bastante prominente, por lo que envió al cuervo hacia el frente y comenzó a correr con Lixxish cargado a su hombro derecho. - Vamos allá... - Murmuró mientras intentaba sujetar bien el cuerpo con la ayuda del cuervo. 
 
Y Enma comenzó a correr como si no hubiera mañana. Su paso era más lento de lo normal, no sólo por el cuerpo que estaba cargando sino también por la propia naturaleza del bosque, que obstaculizaba bastante el trayecto. Pero su ánimo estaba completamente desatado por su deseo de llegar a la playa. Ya más cerca, pudo observar a través del cuervo que sobrevolaba la zona que tanto Caoba como Moris se encontraban allí, aparentemente heridos, por lo que el trabajo se le acumularía al pequeño pelirrojo. Pero para eso estaban los compañeros, ¿no? Finalmente, unos minutos después, Enma llegaría a la playa. 
 
La situación no parecía tan desoladora como cuando abandonó la playa. Había algunos enemigos, pero Enma no tenía la sensación de que hubiese un conflicto activo. Todo parecía haber terminado con la victoria de los revolucionarios - Hola... - Comenzó a acercarse a Panda y Nadja, que estaban con Moris y Caoba. - ¿Cómo están...? - Utilizó el cuervo para lanzar el cuerpo de Lixxish hacia un lado, a su derecha, y dejó que se posase sobre su cabeza por si se levantaba. Ante posibles preguntas, decidió aclarar que... - Era un cazador... Pero está inconsciente... - Y volvió a centrarse en Caoba y Moris. Estaban en un estado deplorable y necesitaban de atención médica urgente. - Tanto Moris como... Caoba... - Suspiró. - Se encuentran en... un estado horrible... pero Moris... está al borde... - Decía, mientras palpaba su pecho y localizaba la herida. - Comenzaré por él... - Agarró su mochila y sacó los kits médicos de los que disponía para comenzar una intervención médica en aquel lugar. A Enma le daba igual si había o no enemigos, pues tanto Panda, como Kovashi y Khruner se encontraban allí. Si algo sucedía, podría contar con ellos. 
 
Aclaraciones
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#45
El movimiento que tuvimos tanto la chica imitadora como yo, fue pura improvisación, como arquitectos montando un evento, o un último movimiento divino, ella disparo, y le dio en el pecho perforándole. Eso hizo que mi ataque fuese el último y decisivo para poder acabar con la avaricia y ese retintín con el que el muchacho se había expresado hacia nosotros.
Mis golpes le golpearon en la cara, otros dos en el pecho y otro en la entrepierna, sentí como cada uno de los golpes al tocarle, un suspiro sacaba por su boca, al parecer esos serían sus últimos suspiros, con cada uno de los golpes, salía una onda de humo por la arenilla que habia  en el terreno de combate, haciendo que con el último golpe se creará una humareda alrededor, y su cuerpo se desplomó. 
El sentimiento que estaba notando era extraño, últimamente estaba enfocándome en muchos combates y con ellos muchas muertes, en mi alrededor, ya fuere enemigo o amigos, pero tendrían esa sensación no sabía si era bueno o malo, y ni siquiera si me gustaba o no, solo el tiempo dirá que debería hacer, quizás mis aventuras únicamente serían pasarlas dentro de un barco, ahora mismo estaba muy confuso.
Coloque me cabeza hacia atrás, viendo así el cielo, -undeve, que bonito día hace-, dije en voz baja, muy pensativo con lo relativo a lo anterior. Pronto ese pensamiento se iría de mi mente pues veía a mi hermano de camino, -Kova, has visto-, dije con cara de felicidad hasta que alguien decía mi nombre por otra parte. 
Era el panda venía junto con otros dos, me comentaba que los tenía que salvar, mire atentamente, los cuerpos de ambas personas, y claramente vi que solo una de ellas se podían salvar, pues quizás para uno de ellos ya era demasiado tarde, y sería malgastar medicamentos y cremas para que no sirva, -pasarme detrás en mi mochila el kit que tengo-, no había que esperar ni un instante, -no hay tiempo que perder, ya hemos perdido a un camarada,no perdamos a dos-.
resumen
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#46
18:00. 30 grados. En toda la isla hace una gran humedad.

Panda tardó un tiempo en llegar a la playa, donde estaba Khruner y kovashi frente a la última cazadora en “pie”. Gia se encontraba en el suelo, cerca de desfallecer, pero seguía ahí, contempló como la mitad de la ola de cazadores tomaron el camino de la huida, dejándola completamente sola. Moris se deshacía en el hombro de Panda, la sangre no cesaba de salirle por los orificios del rostro. La trágica situación se daría al terminar de llegar a la playa. Los cuerpos tanto de Moris como de Caoba fueron depositados cerca del Shimatsu y el oso pardo, este último era médico y sus compañeros le buscaron precisamente para que tratara de urgencia los daños de sus compañeros.
— Esto ... No puede estar pasando. — Gia dejó de luchar, estirando sus brazos en la arena. El agua de la orilla cubrió su rostro por un momento. ¿Como podía haber acabado todo así? se preguntaría durante mucho tiempo, si es que sobrevivía.

Por otro lado Enma avanzaba atravesando ramas y hierbas, se encontraba muy cerca de la playa, la buena fe del revolucionario le impediría acabar con un enemigo que despertó a medio camino. Tuvieron que pasar por la espantosa área en la que Don Bambú acabó por completo con Gloverry. Lixxish levantaría un poco la cabeza, poco después, se las arreglaría para caer al suelo y empezar a correr, perdiéndose entre los árboles. Ya daba igual, la revolución tenía la victoria, de al menos, esa batalla. Otro gallo cantaría de ir hacia la ciudad principal, donde más cazadores les aguardarían. Con un buen paso, el pelirrojo de Enma llegó también al lugar de encuentro, estaban todos reunidos, de nuevo. Se puso a trabajar, sacando su equipo médico, el que tenía en su inseparable mochila. ¿El objetivo? Sería Moris, pues él lo identificó como un objetivo más urgente que Caoba.


— A-Alto ... — Volvió a la realidad. A cada palabra, emanaba sangre. Tenía en su diestra la imagen clavada en madera de su familia, la cual apretaba con intensidad. Unas lágrimas brotaron de sus ojos, las lágrimas de alguien que, aun estando rendido, tenía una última petición. — Yo ... En esta vida ya he conseguido más de lo que jamás imaginé ... — La misma mano en la que tenía el colgante, la depositó sobre el cuerpo sin consciencia de Caoba. La chique llevaba mucho tiempo en otro lugar, respiraba muy despacio y sus heridas se habían infectado ya, lo que traería pronto una subida peligrosísima de la temperatura, de hecho, ya se podía ver en su cara que el color no era muy normal. —Ella ... — Se refirió a Caoba en femenino. Siempre la mencionaba así. Ambos lucharon mucho por el tema, Caoba era un alma libre y no le molestaba como la definiera nadie y menos Moris a quien apreciaba, pero era peleona, gustaba de enchicharrar a su compañero. Sin embargo peleaban por el tema. Fue hace un año y tres meses, en alguna isla del Grand Line, donde la muchache se daría cuenta del poder positivo que había en que Moris la llamara de ella. Lo hacía simplemente por que le recordaba a su hija, el ser vivo más importante para él. Desde entonces jamás volvieron a enfrentarse por ello, aceptando de buan gusto ser llamada como aquello que para moris bien valía su propia vida, era un gesto de respeto, amor y aprecio. — Esta ... Es ... Mi ultima petición como vuestro superior. — La zurda se la llevó a la garganta, pues un gran dolor le comenzó en ese lugar. De todos modos no frenó sus ultimas palabras. — Kovashi Shimatsu. — Fue firme, aunque le costara. — D-Desde hoy ... Tú serás el Vanguardia de este grupo. — Miró como buenamente pudo al peliblanco, quién también parecía agotado por los enfrentamientos, estaba lleno de sangre, Moris solo desaba que no fuera la de el mismo.

Asomó un papel de su bolsillo, el cual sacó despacio. Era una carta con un remitente curioso. En el dorso ponía "Escuadrón de asalto X". Esta carta se la entregó a Nadja, la mujer también sabía, quizás, de que se trataba. Por no decir que era con la que mayor confianza tenía. "Escuadrón de asalto X" era el nombre que se habían ganado, tanto por su llamativo capitán y su particular cicatriz, como por la valentía y el nulo miedo al choque se demostraban acontecimiento tras acontecimeinto. En esa carta se podría ver el informe oficial del ascenso de Kovashi. También el que tendría Panda, Enma, Nadja y Khruner. — Detesto que recibáis esta noticia ... Así. — Escupió de nuevo sangre, pero esta vez era más densa, realmente estaba dando su último aliento. Levantaría su mano para acariciar el rostro de Nadja, tocando su boca, su nariz, su frente ... — Te has vuelto muy poderosa ... — No podía dejar de llorar. — Cuida de ... Ellos ... — La mano se desplomó contra la arena. Hubo un silencio que abordó a toda la isla.

Día setenta y uno de primavera, año once. Se había ido un gran hombre. Moris Andertilch, padre, marido, amigo y revolucionario, ha muerto en Whisky Peak, pero su legado continuaría, de eso el Vanguardia ya se había asegurado. Toda historia tiene un final, para muchos es triste, pero hay un tipo de persona que trasciende a los demás, el que sabe que un digno final puede traer un glorioso futuro.


Lixxish corrió y corrió. Sus piernas fallaban, lo que le precipitaba al suelo cada poco tiempo, tropezando casi sin querer. Iba mareado por la falta de oxígeno, pero le daba igual, él solo quería confirmar lo que sus ojos creyeron ver mientras iba preso por Enma. — No es real ... — Se decía mientras destrozaba la maleza a su paso. — ¡No es real! — Gritó antes de darle un manotazo a una gran planta, esta sería la última entre la incertidumbre y la poderosa realidad. El cuerpo de Gloverry estaba tirado en el suelo. Avanzó hacia el con paso lento. No pudo, ni quiso, contener las lágrimas. Estas caían despacio, queriendo volver atrás, no haber visto lo que estaba viendo. Se arrodilló al costado del gigante, depositando sus dos manos sobre el rostro del cazador fallecido. — Tú ... — La caricia significaba mucho para hombres o mujeres que jamás recibieron una. Gloverry era un animal, así lo veía todo el mundo desde que tenía diez años y para su desgracia se desarrolló en exceso muy rápido. Nunca fue tratado con cariño y con amor, salvo por Lixxish. El logró ver la verdad, el corazón puro de un ser humano que no necesitaba de palabras para manifestar lo que sentía. Lixxish besó sus labios una última vez. Se desplomó sobre el cuerpo de su amado. Ya no reprimiría las lágrimas, estalló. Gloverry no merecía menos.


Atributos Personaje


La cazadora no decía nada, solo parecía estar aceptando que estaban derrotados, ya no hacía falta luchar. Kovashi se relajó al fin. Limpió su rostro de la sangre de sus enemigos. Miró hacia Khruner, lo que le levantó el ánimo. Pronto los demás aparecerían en escena. La cruda película que se estaban viviendo curtía a hombres poderosos. El lo sabía, no era la primera vez que vivía algo así. Se quedó de pie, impasible ante lo que sucedía, con una seriedad en el rostro que la situacón ameritaba. Se alegró de ver a Panda y Enma con vida, eran poderosos, no podían perder sus encuentros, sin embargo no manifestaría esa alegría. Moris le habló, lo que rajó un poco la tristeza escondida de Kovashi. No se desplomó, agachó la cabeza en señal de respeto. — Oshiete kurete arigatō. Ue kara watashitachi o michibiite kudasai. Morisu. — Cuando el Shimatsu hablaba su idioma natal pocas veces lo hacía para decir una estupidez, para eso ya tenía el idioma ordinario. La clemencia de su tono, la piedad de sus palabras, el honor ... El honor se podía sentir en cualquier lengua.

El cuerpo de Moris se apagó, dejando su mano derecha sobre el cuerpo de Caoba, quién necesitaba ayuda urgente. No sería fácil pasar por este momento, dejar de lado el fallecimiento de alguien preciado y seguir con la cruda realidad. Alguien debía romper ese hielo. Le correspondía a el, ahora Kovashi era el superior oficial de su grupo.

— Nos vamos. Khruner y Enma atenderán a Caoba en el barco. En esta isla aún quedan muchos cazadores, podrían emboscarnos de nuevo. Tomad el cuerpo de Moris. Lo enterraremos en un lugar mejor ... — La broma de la capitanía ya no existía, no más. No era momento de jugar, era momento de tomar decisiones. Las manos de Kovashi tocaron el suelo y un inmenso cubo de siete metros apareció bajo el barco en el que habían viajado. Hizo palanca con él, deslizando la madera hasta la playa. Avanzó hasta el cubo, el cual deshizo al llegar. Era hora de partir de nuevo.


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#47
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Nadja cargaba con el cuerpo de su amigue, acompañada de Don Bambú que llevaba a Moris en sus brazos. El mareo ya había pasado, por suerte, pero aún sentía un tremendo dolor que recorría todo su cuerpo. Aún así no se paró. Acariciaba el rostro de Caoba mientras andaba, limpiándole la sangre, susurándole cosas. — Ya casi estamos... — Solo tenía dieciseis años, no podía morir ahora.

Finalmente llegaron a la playa. Don Bambú dejó a Moris cerca de Kovashi y Khruner, al parecer este segundo era médico, así que Nadja hizo lo mismo, dejando a Caoba cerca y sentándose con ellos. No se había dado cuenta de que Moris estaba tan mal hasta ese momento. Al mirarlo, sentía que el corazón se le encogía, que los ojos se le volvían vidriosos y que no podría aguantarle la mirada. Pero lo hacía. Enma se dispuso a comenzar a curarle, pero... ¿y si era demasiado tarde? Cuando le escuchó hablar no pudo contener más las lágrimas, se estaba despidiendo de ellos. Nadja no lo entendía, ¿cómo la situación se les había escapado tanto de las manos? Iba a ser una tarea sencila... en teoría, iba a serlo.

En primer lugar, se dirigió a Kovashi, el líder de aquel grupo de revolucionarios. Le cedió su puesto, de un vanguardia, nacía ahora otro nuevo. Entonces sacó una carta de su bolsillo y se la tendió a Nadja, ella asintió, sabía lo que significaba, la guardó dentro de su chaqueta, ya habría otro momento para abrirla y leerla. La mano de Moris acariciaba el rostro de Nadja lentamente, casi no tenía fuerzas para moverse. Ella hizo lo mismo con sus dos manos, casi como un abrazo solo que incompleto. — Vete trranquilo, ¿me oyes? Vas a descansarr en un sitio prresioso, todo lo que verrás serrá arrena narranja hasta donde la vista alcanza... Nunca tendrrás frrío ni calorr ni hambrre, y ahí encontrrarrás a todos nuestrros compañerros que se fuerron antes de nosotrros. — Susurraba mientras limpiaba sus lágrimas, estas palabras eran solo para él. — Dale un abrraso a Rruby de mi parrte, ¿me oyes? Y espérrame allí. Como hija del desierrto, te jurro que descansarrás sobrre arrena. — Sus ojos... en sus ojos vacíos se podía ver que ya no estaba allí con ellos. Ahora caminaba por un desierto infinito, dunas majestuosas y bellas. Era su hogar, él era un hijo del desierto, y lo sería hasta el final. Ahora sí, se permitió romper a llorar. Abrazó su cuerpo inerte, hundiendo su rostro en el pecho del revolucionario. Se conocían desde hacía tanto tiempo, Moris se había transformado un poco en el padre de todos, incluso de Nadja, que nunca había tenido una figura paterna, encontraba en él el consuelo y el comfort que se supone que debía de brindarte uno. Y ahora acababa de convertirse en otro compañero revolucionario muerto. Había demasiados en esa lista, tantas mujeres y hombres buenos que ya no estaban. Uno nunca termina de acostumbrarse a la muerte de un ser querido, por muchas veces que haya pasado por ese proceso, siempre dolía. Le dio un beso en la frente.

Siguiendo las órdenes de Kovashi, se levantó de la arena y agarró a Caoba de nuevo. Ahora haría lo posible porque elle no corriera el mismo destino. Comenzó a caminar hacia el barco que Kovashi logró sacar de la arena gracias al poder de su fruta, al final había sido bastante sencillo. Entonces se cruzó con el espadachín, caminando a su lado, aprovechó el momento para decirle unas palabras. — Grrasias, porr todo. — Por sus palabras hacia Moris, que, aunque no las entendió, el sentimiento con el que las pronunció era idioma universal, por el gesto que tuvo de querer curar a Caoba y de recoger el cuerpo de Moris para enterrarle. No tenía porqué preocuparse ni importarle tanto, sin embargo, lo hacía. Le daba las gracias por todo eso.



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#48
Enma estaba completamente absorto en sus pensamientos y en su idea de 'salvar a los revolucionarios' que no se dio cuenta de lo que aconteció a mitad de camino. Cuando le dijo a Panda y Nadja, que parecía observarle como si no supieran qué estaba diciendo, que el que estaba ahí era un revolucionario inconsciente, el pelirrojo se dio cuenta de que quizá no había imagino su escapada, porque lo cierto es que lo que depositó en la arena era tan sólo la chaqueta de Lixxish. Durante el trayecto, tuvo la impresión de haber acelerado más su paso en algún punto, como si su peso se redujese enormemente, y al echar la vista atrás, vio y escuchó los pasos de alguien que se dirigían en sentido contrario al suyo llorando de manera desconsolada. No le dio importancia pues no pareció reconocer la voz y la silueta no se podía ver claramente debido a la densidad del bosque. Tampoco se dio cuenta de que en su hombro ya no había nadie, así que continuó corriendo sin volver a mirar atrás. Hasta llegar a la playa... al momento actual.
 
Enma estaba absorto en mejorar la situación de Moris y en salvarle la vida. Estaba nervioso, las manos le temblaban completamente, pues cada segundo que pasa un pequeño río de sangre descendía desde sus labios. Pareciese que el pelirrojo se encontrase en una carrera a contra-reloj, indicada por aquella hilera carmesí. - No... no vas a morir... No puedes... - Aunque no conociese a Moris, el pelirrojo estaba sintiendo cómo poco a poco su vida se extinguía y eso le afectaba enormemente. Sus latidos descendían en número, su respiración cada vez sonaba más forzada y la sangre cada vez corría a mayor velocidad. Sus movimientos eran mucho más lentos y cada esfuerzo que realizaba reducía su esperanza de vida en un cincuenta por ciento. De repente, la mano de Moris se posó sobre una de las de Enma y comenzó a hablar... como pudo. Estaba completamente destrozado y sin voz, pero lo intentó. Desde sus primeras palabras, "a-alto...", los presentes ya podían haber deducido que aquello no iba a ser un discurso de un vanguardia, sino la despedida de un hombre que había destinado su vida a combatir por el objetivo de la revolución. Por la libertad. Inconscientemente y de forma repentina, las lágrimas comenzaron a descender por el rostro de Enma, que se encontraba completamente paralizado. - Por qué... - Se preguntó a sí mismo. Sus manos estaban encima del torso de Moris. En ellas, las lágrimas de Enma encontraban su final, creando un pequeño mar de lágrimas en sus puños. Era como si aquella situación ya la hubiese vivido en otra ocasión. Se trataba de Lillian. 
 
Hace tres años, en la villa de Syrup... [ost: la muerte de Lillian]
 
Como cada día, Enma y Lillian se levantaban a las siete de la mañana. Desde hacía siete años, se levantaban pronto para ir al mercado, hacer los quehaceres del hogar y dejar todo listo para la hora de la comida para poder entrenar y estudiar sin ningún tipo de distracción. Pero esa mañana todo fue diferente. Enma volvía del pueblo, cargado de bolsas y con un regalo para Lillian, pues cada domingo la panadería del mercado ponía a la venta su maravillosa 'rosca de crema', un postre que Lillian devoraba cada semana y con el que fue a recoger a Enma al bosque cuando lo encontró allí perdido por primera vez. Al abrir la puerta de la casa, Lillian estaba tirado en el suelo, rodeado de platos y vasos rotos como consecuencia de la caída. - ¡Lillian! - Exclamó Enma, quien por aquel entonces sabía gritar cuando lo necesitaba. - ¿Qué ha pasado? ¡Responde! - Levanto a Lillian en brazos y lo llevó hacia la cama. Todavía no había cumplido los setenta pero su cuerpo estaba completamente resentido por todas las batallas que había vivido y... por una enfermedad que lo consumía, aunque Enma desconocía esto pues Lillian no quería que se preocupase por él. Con todo, esta enfermedad no tenía cura conocida, y el motivo por el que el revolucionario había iniciado su camino en la medicina era para buscar una. Aunque fue imposible. - Enma... - Tosió un par de veces. - ¿Has traído... mi rosca? - Colocaba su mano en el rostro del pelirrojo, que ya estaba llorando. ¿Por qué aquello sonaba a una despedida? - Cla-ro... ¿qui... quieres un trozo? - Respiró profundamente. - Me entristece... que no podamos... disfrutarla hoy... - Volvió a toser. - Quiero... que sepas... que haberte encontrado... - Comenzó a salir sangre con cada tosido. - Fue el mejor regalo... en toda mi vida... - Intentó incorporarse, pero su estado era demasiado débil como para poder hacerlo. - No... no te pongas... triste... yo... yo sólo he sido el comienzo de... tu nueva vida... - Intentó apretar fuertemente su mano y limpiar las lágrimas del más joven. - En el mar... en el mar harás una familia... que te cuidará... y que cuidarás... - La respiración cada vez era más dificultosa. Enma intentó levantarse a por su kit de medicina, pero Lillian lo detuvo intentando apretar su mano. - Yo ya... Ya me tengo que ir... No te he dicho... ¿que los nuevos... sois... quienes conseguiréis... la libertad de la revolución...? - Tosió. - Te queda todavía... mucho por delante... Muchas gracias por todo... hijo... - Esa última palabra había causado un dolor inmenso en el pecho de Enma. Por primera vez en su vida estaba viviendo en carnes propias qué significa la pérdida de un verdadero padre. La biología no importaba. Lillian había sido el padre que Enma nunca había tenido, quien lo había criado, salvado y quien le había mostrado lo que era el afecto y el cariño. Quien le había dado significado a la palabra que él ya había olvidado: familia. - ¡¡¡Papá!!! - Su rostro cayó completamente en el torso de Lillian, ya sin respiración y sin movimiento. Completamente inerte. Las lágrimas de Enma habían inundado las sábanas por completo. - Padre... Padre... - Continuó susurrando mientras agarraba su cuerpo con fuerza. A los sesenta y siete años, Lillian, el fantasma de la revolución había fallecido. Había tenido una vida dura, pero unos años finales felices junto a quien llamaría su hijo: Enma. 
 
En la actualidad...
 
Los latidos de Moris habían desaparecido casi por completo y parecía que estaba dando sus últimas respiraciones. Enma se había abstraído completamente de la realidad debido a las similitudes de la muerte de Moris con la de Lillian y, en algún momento, Nadja se había acercado para despedirse. Le estaba secando las lágrimas del rostro, a pesar de que ella no podía contener las suyas propias. Tenían un vínculo maravilloso y seguramente para Nadja esto supusiese un duro golpe. Sus latidos desaparecieron completamente después de sus últimas palabras "cuida de... ellos...". Moris habría encontrado su final en los brazos de Nadja, que lo apretó con fuerza. Era su momento, así que Enma se levantó, como pudo, y dio un par de pasos hacia atrás. Recogió la chaqueta de Lixxish y la metería en su mochila, a la vez que cogió un par de tiritas. Una de ellas se la puso en la mejilla y la otra la dejaría en el cuerpo de Moris, una vez Nadja lo había dejado. Era su 'memento', su manera de decir adiós a una persona por la que, a pesar de no conocerla demasiado, había desarrollado un sentimiento de respeto y admiración. 
 
Enma agarró nuevamente sus cosas y continuó los pasos de sus compañeros, que se dirigían al bar. Secó sus lágrimas y no volvió a mirar hacia atrás, pues de hacerlo volvería a derrumbarse otra vez. Al contrario, levantó la mirada al cielo, a donde había mandado al único cuervo que todavía permanecía con él, y dejó que se deshiciese conforme avanzaba su vuelo. Era una ofrenda a Moris, una despedida, pero también una manera de recordar a Lillian. A su padre.
 
Esta aventura finalizaba y, como siempre, algo cambiaría dentro de Enma. Tenía tan sólo veinte tres años y cada vivencia era un punto de inflexión en su vida. La batalla de Glotz le había obligado a ser más fuerte. Esta batalla había puesto de manifiesto esta necesidad. Moris había muerto porque Enma no acudió a tiempo a su lado, y eso era un pensamiento que le iba a pesar durante toda su vida. Todavía le quedaba mucho camino para ser fuerte pero, si algo tenía claro, es que no volvería a tener la piedad que tuvo con Lixxish. Si en algún momento se encontraba en una tesitura igual... seguramente su enemigo acabaría muerto. - Descansa en paz... Moris. - Fueron sus últimas palabras, cuando todavía mantenía la mirada en el cielo. 
 
Final
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#49
Atributos Personaje


Cuando Don Bambú dejó a Moris en manos de Khruner, quiso suspirar de alivio y pensar que todo saldría bien. Khruner era buen médico. Le había puesto a punto en unas cuantas ocasiones, aunque Don Bambú parecía estar hecho de metal con lo que aguantaba, pero aun así había notado la competencia médica de su compañero oso cuando le trataba. A pesar de todo, Moris le dio el alto al oso. Era demasiado tarde. El panda no supo cómo sentirse. Lo había dado todo para salvar a Moris. Había superado sus límites de una forma que nunca hubiera imaginado y, a pesar de todo, había sido insuficiente. Don Bambú escuchó en un silencio respetuoso las últimas palabras de su superior. Kovashi sería el elegido para ascender a Vanguardia. Con un esfuerzo titánico, Moris sacó una serie de papeles que les iría dando a los revolucionarios. El de Kovashi ya imaginaba qué tendría, porque se lo acababa de comunicar. Don Bambú miró el suyo para evitar mirar a Moris. Era una comunicación oficial de la Revolución. Le reconocían como integrante de pleno derecho del ejército y soldado a todos los efectos. No era bonito, pero al panda se lo pareció. Para él era un orgullo formar parte de la causa. Vivía la Revolución con el corazón más que con la cabeza, rozando incluso el fanatismo. En las manos equivocadas Don Bambú era peligroso, porque no hay nada que no haría por el Ejército. Si Kovashi era su Vanguardia, el panda le obedecería sin rechistar. Lo respetaría. Don Bambú regresó su mirada a la cara del revolucionario. Se estaba despidiendo de Nadja, y el panda pudo apreciar cómo la luz en su mirada se extinguía entre lágrimas. Su mano chocó contra la arena de la playa, alterándola por última vez. Una lágrima recorrió el peludo rostro del panda, pero no dejó que fuera a más.

Kovashi dio su primera orden como Vanguardia, y el panda no la discutió ni titubeó un segundo a la hora de hacerla cumplir. Con la habilidad especial del peliblanco, el barco se desencalló de la playa y la embarcación volvía a estar lista para ser controlada por los revolucionarios, aunque el panda no sabía si Nadja sabía navegar. El resto desde luego no sabían. Don Bambú se agachó sobre el cuerpo de Moris y lo levantó con ambos brazos con sumo cuidado, como si estuviera hecho de cristal. No quería perturbar su descanso con movimientos bruscos, después de todo. Ignoró a los cazadores que estaban huyendo o que estaban en el suelo inertes y emprendió la marcha hacia el barco recién rescatado de la playa. Aquella incursión en Whisky Peak había derivado en una dolorosa lección sobre cómo era el Grand Line y sobre lo poco preparados que estaban para afrontarlo. Sintió amargura al recordar que su padre intentó enseñarle a proteger a sus camaradas y Don Bambú decidió hacerle caso. Necesitaba pensar al respecto.

Lo haría en soledad.

Notas
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#50
Los cuerpos estaban ahí frente delante mío, podía ver la gravedad del estado en la que se hallaba Morís, pues no le quedaba mucho tiempo, por otro lado caoba si tenía una pequeña, pero gran oportunidad. Morís inicio lo que sería su último discurso, un discurso digno de un vanguardia de esta nuestra revolución, notaba como la chica lloraba a brotes, bambú estaba atento a sus palabras, Enma fue más emotivo a para el pues le agarro de la mano, y a mi hermano que decir de él estaba viendo cómo sus ojos estaba observando el final más épico, honroso, que un guerrero podría tener, en combate y rodeado de sus camaradas.

Así es camaradas y no hablo de cualquiera, si no de nosotros, nos habíamos dejado la piel, pues eso se notaba en cada uno de nosotros, por la suciedad, el cansancio, inclusive por algunos pequeños o grandes heridas dependiendo de quién se tratase, pero por un momento nos estábamos olvidando del otro paciente, y es que no por no morirse era menos importante. Una de las cosas de ser médico no era el hecho de ver ciertas cosas que eran incurables, era el ver morir a más de una persona o animal entre tus brazos, poco a poco eso hacia que tu estado, tu forma de ser, tu pensamiento cambiase drásticamente, pues cuando alguien muere es porque así debería ser, y por más que nosotros jugaremos a ser Dioses, difícilmente lograríamos hacer aquello que ni el de arriba podría conseguir.

Me aparte a un lado poniendome junto la cuerpo del otro compañero, pues tal y como había dicho antes su vida corría peligro y cada vez le quedaba menos tiempo, una cosa peculiar que pasaban a los pacientes antes de morir es que la forma de la nariz se pone puntiaguda, y a este chico se le estaba empezando a formar. Coloque mi mochila en el suelo, mientras escuchaba lo que el otro decía abrí mi mochila para sacar una pastilla que haría relantizar el sangrado interno. Es decir tendría una oportunidad más exitosa a la hora del cuidado y de la salvación, después saque una crema y se la aplique en la herida haciendo que dejase de sentir dolor, pues tenía una rara planta que con su esencia, junto on otro producto secreto, hacia que se le calmara el dolor. Por el momento era lo único que podía hacer, después haríamos más cosas.

Kova había sido ascendido y su primera misión, fue la retirada del lugar y la salvación de dicho muchacho, teníamos que ir al barco ahí todo iría mejor, -vamos no tiempo que perder, undeve-.

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