[Pasado] Jugemos con las nubes
#11
Alma de la fiesta…

Se imaginó a Shin con gafas de sol dentro de una disco, moviendo su cuerpo al ritmo de la música con un baile algo viejo, y esa imagen le hizo llevarse una mano a su boca, ocultándola con la palma, para reírse un poco, pero no de él; no era un ambiente que le gustase demasiado a la pelirrosa de cabello multicolor por el problema de marearse un montón debajo de las luces que cambiaban, siendo demasiado para los cinco sentidos algo sensibles de la chica, no obstante, creía ya haber bailado en un escenario así, más de una vez, donde su refugio para salvarse del ambiente fue su curiosa habilidad de enfocarse solo en el baile.

—¿Pero… no necesitarás un descanso de vez en cuando, no?— Lo miró con una expresión algo preocupada; la batería del hombre parecía imparable; sin embargo, eso no le bastaba para que se evitase que se preocupase un poco por los demás, aunque… Se mordió el labio inferior, recordando su primer encuentro con Stroud, las emociones de aquel momento, era curioso cómo, pese a tener sus opiniones de la facción del gobierno y la marina, pese a odiarlos, a apartar la mirada de cuando se convirtió en esclava, la skypean no podía hacer lo mismo; debía ayudar a algunas personas o sería igual que ellos. —No sé de que estas hablando— Sacudió su cabeza de forma enérgica, sonrojada hasta las orejas, y se inclinó hacia atrás, casi creyendo que aquello le salvaría de alguna pregunta vergonzosa de condimentos.

—¿Entonces sí eres un abuelo en un cuerpo joven?

Escribió, desviando un poco la conversación para el bien de sus nervios, y mantuvo la expresión seria, pero algo cansada. —¿Eres consciente de que esos cambios no los puedes hacer tú solo? De seguro tendrás que ganarte aliados en la marina y gobierno para que acepten esos cambios— Le parecía una buena persona, pero demasiado… soñadora. —Shin— Cerró sus ojos. —Cuando hables con otra persona que fue un esclavo… acerca de tus planes para cambiar las cosas, te recomendaría que hables de una forma donde no dejes salir demasiado tus intenciones de ser una importante figura en la marina… me hace sentir casi como si fuese un problema que debes superar sí o sí para que tu historia tenga un final feliz.

De pronto, se quedó paralizada, mirando lo escrito.

—Lo siento— Llevó una mano a su propio rostro, apartando unos cuantos mechones. —La esclavitud no es un recuerdo muy agradable… a veces me pongo algo a la defensiva sin saber muy bien el porqué— Se encogió de hombros con una sonrisa algo triste, sin darse cuenta que estaba temblando un poco, con el rostro algo pálida. —Buena suerte con eso— Sonrió, ladeando un poco la cabeza.
[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
—[#FF69B4] Escribe | Piensa | Actúa
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#12
—¡Absolutamente! —contestó a las palabras escritas preguntándole si era un anciano en el cuerpo de alguien joven, decidido a continuar el trayecto de esa broma en un súbito cambio de chip —¡Estoy por cumplir noventa y siete años! La flor de la juventud. —resaltó, cruzado de brazos con una amplia sonrisa en el rostro, hasta asintiendo varias veces en una prueba genuina del orgullo que le daba presumir "el tiempo que llevaba viviendo".

Aunque no todo podía ser positivo, algo que sabía siempre, aprendido desde las severas lecciones transmitidas por los clanes Hiroshi y Hasegawa, y Seraphine se lo muestra en un cambio de tono y expresiones sobre las frases que le muestra, ya acostumbrado a aquel intercambio.

Los puntos expuestos a ojos del marine no tenían sentido, y lo detectó al instante, entrecerrando la mirada y leyendo las palabras al mismo tiempo en que buscaba el contacto visual. Incluso y si al final se disculpó, a Shin no le pareció suficiente bajo la consideración de que el objetivo se relacionaba directamente con el peso político, y viceversa, decidiendo que, por la energía en su cuerpo al hablar de esos temas, se pondría de pie.

Sonase cruel o no, de cara a Hasegawa, no importaba si decía sus palabras a alguien que fue esclavo, o nació en la más alta de las cunas. Bajo su perspectiva definía la realidad, y mientras esa realidad forjase como resultado que todos observasen el mismo cielo, libres, el resto se le hacía incuestionable. Sin embargo, por el pasado de la mujer, decidió que hablaría totalmente en serio a modo de respeto, es lo máximo que podía ofrecerle.

—Te equivocas, Sera. —inició sin anestesia. Sus labios mostraban una sonrisa confiada, no feliz ni mucho menos, era el porte de alguien que genuinamente creía en su filosofía —Para cambiar el sistema sin destruirlo, necesitas ser importante dentro de ese mismo sistema. Que desde las reglas se te reconozca. Caso contrario, estaría luchando en contra, asegurando una destrucción mutua, y dando pie a lo más putrefacto que tiene la humanidad; el anarquismo. —su discurso no terminaba ahí, pero dejó que lo procese.

—No sé si seguiré solo, o si más gente se sumará a la causa, ¿siendo honesto? Tampoco me importa, porque si pretendo ser el mejor marine no es para vanagloriarme en los ascensos, el dinero o un renombre personal. Es porque seré una voz incómoda para quienes piensen diferente, que no podrán silenciar sólo matándome. —la convicción guía sus palabras, se nota en su postura, la intensidad con la cual habla.

—E incluso si eso sucediera... "puedes matar al hombre, pero no sus ideas". —la sonrisa se amplió —Piratas y revolucionarios que luchan contra el gobierno sólo aportan al caos que representa la ausencia de un sistema. Es un claro sinónimo de debilidad. —se puso de perfil, elevando la vista al cielo —Y yo soy fuerte. —finalizó su exposición de ideales.

Estaba listo para que la chica rechazase su presencia considerando la sensibilidad que le mostró, pero había decidido que a pesar de todo, no era su responsabilidad guiarla desde lo emocional.

Vio algo en incorrecto en su pensamiento. No podía dejarlo pasar.
[Imagen: vEBNZb3.png]
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