[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Arena (Parte V) - SEMIFINAL
#11
Atributos Personaje



¿Realmente ha sucedido? Su segunda acometida atraviesa el aire, dejando una estela refulgente tras de sí. Incluso el intento de retroceder se convierte en un choque contra su compañero de equipo. ¿Cómo ha podido pasar? El éxtasis del momento, la desbordante adrenalina, el fervor e ímpetu por alcanzar a la madre victoria, la necedad producto de la soberbia, el ansia por sentirse viva. La sed de sangre.



”Estoy muerta.”

No hace falta ver para entender. Sus instintos primarios vibran ante lo inminente. Cada uno de sus contrincantes, desde el más temerario hasta el más temeroso, le han enseñado y demostrado algo a lo que incluso ella no puede rehuir: por formidables que sean sus ataques, sus reflejos jamás le han ayudado a evitar ninguna ofensiva en su contra. Los nombres repercuten como un recuerdo vivido de ello: Chad, Pastel, Landon. Personas quienes la hirieron sin siquiera haberlos visto llegar… Un nuevo nombre se une a la lista: Uker Rackham.

El primer corte descendente sobre su hombro izquierdo la obliga a refrenar un entrecortado grito que muere en su garganta. La sangre brota, la sensación de escozor se propaga, la mente se nubla durante instantes que parecen eternos. No contento con ello, el ajeno perpetra otro ataque, esta vez horizontal contra su pierna derecha. ¿Qué es incluso peor que el escozor y el punzante dolor? La sensación de estremecimiento que tanto reconoce, incluso ella ha ejecutado habilidades que hacen temblar a sus oponentes.

La cazadora se ha convertido en presa.

El conejo ha mostrado garras y dientes.

¿Debería alzar la diestra a manera de rendición? ¿Esperar ser vendada lo antes posible? ¿Dejar a su compañero de batalla solo en la arena?

No.

No.

NO.



—No hoy, no mañana, no en esta puta vida, cariño.

Una lágrima es derramada al intentar contener el dolor causado por las heridas. ¿Tiempo para recurrir al compadecimiento? ¿Para pensar en infructuosos escenarios? ¿Para pensar en causas, reacciones y consecuencias? ”Nunca en esta puta vida.” Ni más, ni menos. Porque al recibir el segundo golpe, la amazona decide no quedarse en el mismo lugar, no lo piensa, solo reacciona. No pierde un solo segundo, el movimiento es inmediato mientras pronuncia esas primeras palabras cargadas de agonía.

Sus piernas la impulsan en un salto diagonal a ras del suelo que le obliga a desplazarse hacia el sureste de su posición inicial. Durante el desplazamiento la fémina mueve a absurda velocidad su brazo derecho, cuatro veces.

Existen quienes dicen que el número cuatro es de mala suerte en alguna lejana nación.



”Ridículo.”

Es su número de la suerte.

El agitado pecho late al tocar sus pies el suelo, su cuerpo en dirección hacia donde se encuentra su oponente, Uker. De inmediato levanta su guardia a la altura del mentón, los músculos de sus piernas se tensan; sabe que aún no se encuentra fuera de peligro. ¡Es un combate contra un pirata reconocido! Incluso ostenta su propio alias, elegido por el mundo. La pierna izquierda al frente, la derecha atrás. ¿Tiene… miedo? ¡JAMAS!

Runin Kitay podrá ser muchas cosas, demasiadas, pero lo que jamás podrá ser es una cobarde.

Aun con las heridas sangrantes, con la mirada inyectada de dolor, la intensidad de sus oscuros orbes continúa siendo palpable. Sabe lo que vendrá, pero no quiere aceptarlo, ya se ha gastado sus armas; ahora tan solo queda resistir un poco más.
Contenido Oculto


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4720 - 3128 = 1592
Energia: 2853 + 20 = 2873
Espiritu: 1174 + 0 = 1174
#12
Que semana tan pesada, primero nos dejan sin langosta en tierra santa, apenas y queda whisky de 100 años single malt añejado en barricas de madera de Adán, y ahora soy invocado con el resto de los mortales para trabajar… veamos.
 
Las acciones del combate se dan de la siguiente forma:
 
Turno de Ubbe
  • Post: "Las dos manos descendieron directamente hacia el torso y los brazos de su rival, cerrándose con firmeza alrededor de él mientras el gigantesco buccaneer utilizaba todo el peso de su propio cuerpo para impedir que pudiera alejarse."
  • Off: La primera intención de Ubbe es sujetar firmemente el cuerpo de Jin con ambos brazos, iniciando una presa sencilla y perfectamente identificable.
Turno de Jin
  • Post: "No perdería ni un segundo, en cuanto se percató de que no hizo nada más que atravesar por completo su cuerpo, retiró su daga que, hasta entonces, se encontraba oculta dentro del abrigo de su traje, estando ahora equipado con ambas armas. No dudó ni un solo segundo en aplicar su técnica: Jūji Kōdan..."
  • Off: Jin es quien hace un movimiento, introduciendo su mano en el interior del traje para retirar de allí su daga oculta T4, la cual revelo igual que el turno anterior la katana Black Jack. Teniendo en cuenta que tengo a Ubbe (y gracias a Kenbun puedo ver a Runin y Uker) justo frente a mí, realizo la técnica: Jūji Kōdan.
Siguiente turno de Ubbe
  • Post: "Los brazos de Ubbe cambiaron de trayectoria de inmediato. Las manos, enormes como escudos, comenzaron a hundirse una y otra vez en aquella masa informe, cerrándose con fuerza para recoger cuanto barro alcanzaban antes de volver a abrirse y repetir el movimiento una y otra vez. El gigantesco buccaneer dejó de buscar a un hombre; ahora perseguía cada fragmento de aquella sustancia que pretendía escapar de entre sus dedos. Cada barrido arrastraba más barro contra su propio cuerpo."
  • Off: Por ello, cuando Ubbe lanza ambas manos para atraparlo, no estamos hablando de un simple contacto con la punta de los dedos ni de un intento de sujetarle una muñeca. La acción descrita implica que prácticamente todo el cuerpo de Jin queda comprendido entre las manos de Ubbe.
Después de esto se pide la moderación. Por lo tanto, consideramos lo siguiente:
 
Primer turno:
  • Ubbe intenta atrapar a Jin con ambas manos, buscando apresarle el torso y los brazos.
  • Jin se mantiene de forma intangible tras el primer ataque de Ubbe dirigido hacia el torso y los brazos.
Segundo turno:
  • Jin intenta realizar un ataque, pero tiene que "recomponer" sus brazos, a una velocidad igual a 75CA, luego de el mismo narrar que su akuma no mi actúa negando el agarre de Ubbe.
  • Ubbe continúa intentando contener a Jin, impidiéndole recomponer sus brazos y por lo tanto realizar su ataque.
Consideraciones adicionales:
  • La fruta de Jin disminuye la Agilidad en 50 puntos por turno a quienes estén en contacto con su fango.
  • Ubbe lleva dos turnos completos en contacto con el fango de Jin, por lo que ha perdido 100 puntos de Agilidad.
  • La moderación de combate la debía haber mandado Ubbe antes de buscar anular el turno de Jin pues no hay citada ninguna guía ni sistema para anular la misma, por lo que se considera que la moderación de combate la realiza Ubbe.
Moderación:
  • El ataque de Jin no se llega a realizar, por lo que Jin puede recuperar la energía y el cooldown de la técnica al no haber sido empleada.
  • Ubbe pierde 100 puntos de Agilidad, por lo que al contar con 280 de base, tras dos turnos en contacto con el fango su Agilidad en el siguiente turno será de 180 y bajara a 130 si Jin sigue "conectado" a Ubbe en su siguiente turno.
  • Ubbe y Jin se encuentran ocupando prácticamente el mismo espacio, y tal como narra Ubbe, está impregnado con el fango de Jin en todo el cuerpo.
  • Runin no recibe el ataque de Jin al no poder recomponerse este tras los embates de Ubbe.
  • Deberán continuar en el orden que han establecido, respetando el tiempo entre turnos establecido por el narrador, siendo el siguiente turno de Uker, Jin, Ubbe y finalmente Runin.
 
Se salvan de que me invocaron al cielo, desgraciados, que no piso la sucia tierra ni con sus pies.
 
Hasta la próxima,
Saint Topman Warcury
#13
La mujer se movió. Su velocidad era impresionante, sobre todo teniendo en cuenta que había atacado para debilitar una de sus piernas. No era problema, podía verla, por lo que no iba a sorprenderlo como antes. Ella adoptó una postura defensiva, momento en el que las piernas de Uker se doblaron, preparándose.

Sus piernas lo impulsaron, hacia arriba, en un salto que parecía dirigido hacia Runin. No, lo cierto es que pasó incluso más alto. Su movimiento lo llevó a pasar sobre ella, a 4 metros de su cabeza específicamente, aterrizando 2 metros a su espalda. Sus pies tocaron el suelo y sus rodillas se doblaron para aminorar el impacto, su mano libre tocó por un segundo el suelo simplemente para que su siguiente cambio de dirección intentara ser más veloz.

Volvió a acortar la distancia entre ellos, mientras que su brazo izquierdo se echaba para atrás. Su mano apretó el mango de su espada, sus ojos asegurar su punto objetivo, su cerebro se aseguró de no arruinarlo todo. En cuanto solo los separó 1 metro, y aprovechando haber quedado de espaldas a la morena, su brazo realizó el movimiento deseado por su cabeza, logrando un corte profundo en la espalda de su oponente, a la altura de su ombligo.

No esperó para revisar si ella se podía recomponer, si debía preocuparse por las heridas no iba a ser capaz de seguirlo. Sus ojos buscaron por el campo, al otro par que estaba luchando, encontrándolos rápidamente. Sus piernas se movieron, llevándolo hacia ese punto del combate, mientras pensaba “¿Ese inutil aún no podía encargarse del otro idiota?”

Nos faltaría saber a quién se refería exactamente con cada palabra.

Podría no tener la velocidad que Runin había demostrado, ni una agilidad envidiable, pero al menos parecía ser suficiente. La distancia que lo separaba de Ubbe era lo suficientemente corta para no necesitar sus saltos impresionantes, por lo que simplemente tuvo que llegar a él a pie.

Sus manos estaban ocupadas, pero su cuerpo era tan alto que debía saltar para alcanzarlas. ¿Valía la pena perder su capacidad de moverse contra alguien que había demostrado ser tan rápido? No, y mucho menos cuando sus piernas estaban tan libres. Su brazo izquierdo volvió a preparar un ataque, ahora llevando su arma y su brazo hacia el lado contrario de su cuerpo.

Como antes, en el momento en el que 1 metro lo separó de su objetivo, sus piernas se detuvieron abruptamente. Su brazo izquierdo llevó su arma en un movimiento horizontal y veloz, atacando al punto libre de su oponente. ¿Sería suficiente para lograr algo? Difícil saberlo viendo lo que era esa mole de músculos, pero si el imbécil de Jin podía mantenerlo ocupado, sería suficiente.

Sin perder más tiempo, en cuanto su ataque terminó, volvió a alejarse de su rival, saltando nuevamente hacia su izquierda, ahora una distancia de 6 metros. Debía mantenerse alejado en caso de que quiera atacarlo, o también en caso de que su compañera volviera a atacar. Sería muy malo darle la espalda a cualquiera de ellos, por lo que de nuevo se mantuvo lo más atento posible a sus posiciones.

Libro de recetas
[Imagen: nxACuAB.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3849 + 0 = 3849
Energia: 3236 - 1045 = 2191
Espiritu: 1360 + 0 = 1360
#14
¿Por qué le seguía resultando entretenido? Toda esa situación era, cuanto menos, curiosa, distinta de ver. Pese a que su cuerpo le tomaba más tiempo en recomponerse por lo que hacía ese enorme hombre sabía, gracias a su Kenbunshoku, que era mucho más fuerte que la chica y, de haber sido él quien hubiera ido a por Uker, el combate habría resultado en una severa derrota. ¿Lo mejor? Pese a no haber podido tomar su forma por completo, su cuerpo, en forma de fango, lograba acomodarse alrededor de Ubbe. Que tratara de devolver los pedazos de algo que se le iba escurriendo resultaba entretenido, ¿divertido incluso podría decirse?

El fango ya no solo cubría las manos de Ubbe, ahora también estaba alrededor de su torso, sus piernas, impidiendo que pudiera moverse con la misma velocidad con la que había iniciado primeramente. Estaba seguro de que, incluso en ese caso, ahora Uker si era atacado si es que Ubbe lo liberaba, tendría una capacidad de movimiento muy por debajo de lo planeado. Su cuerpo seguía allí, sin poder moverse debido a la lentitud de la transformación, aparentemente sin hacer absolutamente nada, pero su habilidad del barro se estaba, lentamente, extendiendo por el cuerpo del contrario, ahora con la intención que inicialmente tenía con Uker: absorberlo.

¿En qué estaría Uker? Lo podía ver todavía, realizar el golpe a la chica, sin compasión y logrando incluso dejarla inconsciente, su Kenbunshoku demostraba que ahora ella había dejado de ser un peligro. ¿Lo mejor? Lo que vino a continuación... allí estaba, el impacto directo hacia el que intentaba retenerlo, Uker dándole la ayuda necesaria que no había pedido, pero silenciosamente necesitaba realmente.

Al fin, aprovechó ese mismo instante para recuperar por completo su cuerpo en el momento que lo notó aturdido y retrocedió un par de pasos, volviendo a ser él mismo, ahora sí, terminando por completo de desenvainar por completo sus armas. No le daría el tiempo a Ubbe a reaccionar, ahora iba a darlo absolutamente todo. Utilizó su primera técnica; la Jūji Kōdan, de un solo y veloz movimiento, pero no de una forma común. No, utilizaba esta vez todas sus fuerzas, extendiendo su energía con una potencia brutal en el momento del impacto.

El golpe fue tan brutal que pudo ver que esa trasformación se desvanecía, volviéndolo humano de nuevo. ¿Era el fin? En absoluto. Esta vez utilizó lo último que había hecho durante su trayecto: aprender algo nuevo, con su nueva arma. No había pasado los días en ese barco con Kajimodo sin hacer nada. Su katana, con los colores característicos de su propia aura, rojo y negro, hizo un fugaz, veloz pero brutal movimiento hacia el individuo que tenía frente a él, siendo un impacto seguro. Kyouketsu. La daga descendía de forma inmediata, para luego ser seguido el ataque de su propia katana a la vez, con un nuevo impacto brutal que dejaría al hombre sin mucho que poder hacer.

Ahora sí, aprovechó un fugaz, veloz movimiento, para usar la katana frente a su rival, en un corte vertical que iba de abajo hacia arriba, de forma inmediata contra el enemigo, impactando de lleno contra su piel.

“No recordaba que esto fuera tan entretenido.”

La adrenalina ascendía como ninguna, satisfecho por todo el trabajo realizado, las ganas de seguir a por más, de no frenar, la excitación que provocaba al verlo sufrir... Era tan maravilloso... Puro éxtasis.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4394 + 0 = 4394
Energia: 3251 - 550 = 2701
Espiritu: 1297 + 0 = 1297
#15
El barro seguía extendiéndose sobre su cuerpo como una segunda piel, se adhería a sus brazos, a su pecho, a sus piernas, entorpeciendo cada movimiento hasta convertir lo que antes era una avalancha imparable en una lucha constante contra su propio peso. Aun así, aquellas enormes manos no dejaban de cerrarse una y otra vez, recogiendo aquel fango con la obstinación de quien se niega a aceptar que algo pueda escapársele entre los dedos.
Entonces llegó el acero de su otro contrincante, no lo vio venir.
Un dolor abrasador le atravesó el costado y la espalda con la violencia suficiente como para hacer temblar incluso aquel gigantesco cuerpo. La sangre brotó de la herida mientras el impacto obligaba a sus rodillas a flexionarse durante un instante. El aire abandonó sus pulmones en una única exhalación seca y el mundo entero pareció detenerse alrededor del buccaneer.
Durante un segundo... Solo uno... Todo pesó demasiado.
El barro, el cansancio, las heridas... Todo.
El rugido del público empezó a desvanecerse hasta convertirse en un murmullo lejano, como si el combate estuviera ocurriendo a kilómetros de distancia. Sus brazos dejaron de responder con la misma fuerza de antes. El cuerpo le pedía detenerse, descansar, soltar.
Y, por primera vez desde que había comenzado el combate... estuvo a punto de hacerlo, su respiración se volvió pesada, cada inspiración era un latigazo en el pecho, cada músculo de su cuerpo ardía, cada gota de sangre que resbalaba por su cuerpo parecía recordarle que también tenía un límite.
Entonces cerró los ojos, pero no para rendirse, sino porque, durante un brevísimo instante, dejó de ver la arena.
Volvió a ver el Veðrfölnir, las cubiertas teñidas de rojo, los rostros de hombres que ya nunca volverían a levantar una jarra con él, sscuchó sus risas, recordó sus voces.
A aquellos compañeros que habían caído durante el ascenso, a quienes habían entregado su vida creyendo que el sueño de Ragnarok merecía cualquier sacrificio, y entendió algo; Aellos les habían arrebatado la oportunidad de seguir luchando, pero el todavía la tenía. Sus dientes rechinaron con tanta fuerza que parecía que fueran a romperse.
Las venas comenzaron a marcarse bajo la piel mientras todo su cuerpo volvía a tensarse poco a poco.
- ...No - Fue apenas un susurro.
Pero había una determinación feroz escondida en aquella única palabra.
- No...
Sus dedos volvieron a cerrarse, una vez, y otra, y otra más, seguia recogiendo barro, apretándolo, replegándolo contra su cuerpo con una fuerza casi desesperada. No sabía cómo demonios funcionaba aquella fruta. No entendía aquella maldita habilidad. No tenía una estrategia perfecta. No era el más listo. Ni el más técnico. Pero había algo contra lo que ningún enemigo de aquel mar podría luchar. La voluntad de Ubbe.

Los músculos de sus brazos volvieron a hincharse mientras seguía aferrándose al barro con una obstinación casi enfermiza.
El dolor seguía allí, cada respiración seguía siendo un infierno, las heridas continuaban abiertas, pero ya no importaba.
Porque había tomado una decisión, si tenía que luchar con los huesos rotos... Lucharía.
Si tenía que arrastrarse... Se arrastraría.
Y si aquel enemigo pensaba que un simple corte bastaría para hacerle soltar su presa... Todavía no había entendido quién era el fucking Ubbe.
- Solo me hacéis fucking cosquillas, seas lo que seas, rey del barro, no te pienso soltar...I can do this all day, baby
Y, una vez más, aquellas enormes manos volvieron a cerrarse sobre el barro como si el mundo entero dependiera de no dejar escapar ni una sola gota.


HEY BABY
[Imagen: ksMOGZu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7304 - 2112 = 5192
Energia: 5212 + 0 = 5212
Espiritu: 1159 + 0 = 1159
#16
Atributos Personaje



La naturaleza del mundo obliga a toda persona y criatura a forjar su propio camino hacia el futuro. Quienes son incapaces de dar un paso hacia el frente, quienes eligen retroceder hasta estancarse, aquellos que no pueden alzar la mirada en busca del mañana, los que anhelan descubrir lo que yace más allá pero permiten que el temor al cambio les niegue lanzarse hacia lo desconocido… todos y cada uno de ellos terminan por desaparecer. La existencia es, en sí misma, inclemente.

Runin Kitay no desea desvanecerse a merced del mundo, ni de su gente.

Es por ello que, contra todo pronóstico, contra las estadísticas y los gritos que retumban en el estadio, las probabilidades y las apuestas, las heridas abiertas, la sangre derramada, la sonrisa de sus enemigos e incluso su templanza; ella sólo se dedica a olvidar todo en cuanto la rodea. Olvida las voces, las intenciones, los movimientos y los deseos.

No lo piensa, no lo medita. No pierde un solo segundo desde el instante en que se posiciona frente al versado espadachín. Sabe que no podrá verlo, que esperar no es sinónimo de encontrar una oportunidad, no para alguien como ella. Ver y escuchar es para aquellos que pueden darse el lujo de hacerlo durante una batalla.

Es por ello que, apenas alza su guardia y tensa sus músculos, la pierna derecha se adelanta a la izquierda, desencadenando un explosivo avance hacia el frente cuando ya no percibe al espadachín. Los metros se hacen nulos al cerrar distancias en una enfurecida embestida que la lleva hasta la posición donde instantes antes, se encontraba su enemigo. —¡Shooting Star! — El brazo derecho corta el aire, no existe cuerpo al que impactar. Perder el aliento por un error no es algo que vuelva a repetirse.

Por ello, la fémina se gira ni bien llega, sin pensar qué ha sucedido, sin pensar si está a punto de ser atacada. No. Lo único que le interesa es avanzar, el próximo golpe… su próximo ataque. Entonces, logra ver cuando el espadachín llega al suelo, ese momento en que su cuerpo se detiene al caer de espaldas a ella. No piensa, solo actúa; de inmediato se desplaza en diagonal con un salto al ras del suelo. Durante el trayecto, gira el brazo derecho cuatro veces, haciendo uso de la fruta del diablo que tanto la ha acompañado. Apenas su pie toca el suelo, cambia de dirección hacia el marcado, acorta la distancia utilizando un refinado y veloz trabajo de pies pugilístico que la posiciona al costado derecho desde la percepción del ajeno.



—¡Hey, estrellita!

Un saludo escapa de sus labios al tiempo que un fuerte puñetazo tipo corkscrew golpea el rostro de su rival. Lejos de darle tiempo a reaccionar o cabida para realizar otro movimiento, la kuja retrocede con un salto largo para no quedar a merced de las armas de filo.



—¡¿Cómo estás allá, cariño?! ¡No te dejes del pervertido ese de traje!

Pronuncia mientras se aleja. ¿Estára bien si lo deja a merced de Jin y su extraña habilidad? Está bien, es un dinosaurio, ¿No? Está segura de que él puede con ello.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1592 - 100 = 1492
Energia: 2873 - 764 = 2109
Espiritu: 1174 + 0 = 1174
#17
El fragor de la batalla llamaba a los cuatro participantes para dar lo mejor de ellos mismos, dando lugar a una contienda de dos bandos de lo más interesante. Por un lado, el coloso Ubbe, haciendo uso del poder de los animales ancestrales, no cesaba en inutilizar a Onizuka Jin, quién era capaz de transformarse y generar un elemento parecido al barro, ¡aquello era simple y llanamente digno de ver! Y en el otro lado de la contienda, un agresivo enfrentamiento entre Rackham Uker y Runin Kitay se iba dando en forma de un violento intercambio de golpe, ¡definir aquella pelea con la palabra “épico” se quedaba corto! ¡Vaya duelo de titanes estábamos presenciando! Y sin embargo y muy a mi pesar, el tiempo de finalizar las semifinales llegaba a su fin. No podíamos tener a nuestros espectadores pendientes de este combate por la eternidad, ¡hya hya hya!

— ¡Y HASTA AQUÍ EL COMBATE, DAMAS Y CABALLEROS! —

Bramé, acercándome mi Den Den Micro a mi boca, con mis brazos extendidos hacia arriba, esperando que los cuatro participantes reaccionaran acorde a mis indicaciones y pararan cualquier tipo de acción bélica. Una vez que hubieron parado, me dirigí raudo hacia el centro de la arena, para sentir mejor el calor de mi aclamado público.— ¡Vaya  combate más espectacular estábamos presenciando todos! ¿No creéis? — exclamé, preguntando retóricamente al público sobre la magnificencia de este encuentro, recibiendo una rotunda afirmación de manera cuasi simultánea.— Lo sé, ¡lo sé! Los participantes de este año están siendo sensacionales, ¡en todos los sentidos! ¡Pero lamentablemente hay que dar por finalizada la semifinal! — añadí, señalando a la arena con el índice de mi manera izquierda, exagerando mis movimientos corporales de manera teatral.— Y con el combate terminado… ¿Quién será la dupla ganadora? ¿Quién será el participante que lleve a su equipo a la final? ¡Descubramoslo ahora! — Dejé una pausa dramática como buen showman que era, ¡the greatest showman de hecho, me atrevería a decir!

Gracias a mi ojo avizor y atento al detalle, capaz de detectar hasta el más mínimo esfuerzo muscular y magulladura que podía sufrir el cuerpo humano, podía saber perfectamente cuál era el dúo que se alzaría con la victoria. Llevé mi puño izquierdo hacia mi boca - por supuesto, situando la siniestra frente a mi máscara - y carraspeé.— ¡No os seguiré dejando más en ascuas, damas y caballeros! ¡Sin más dilación! ¡Los dos participantes que se alzan con la victoria en esta épica contienda son…! — Dejé que en la cabeza de cada uno de los espectadores sonara un redoble de tambores.

— ¡ONIZUKA JIIIIIIIIIN Y RACKHAM UUUUUUUUUKER! —

Grité eufórico como casi nunca había hecho, no era como si lo hubiera hecho cada vez que enuncié el ganador de cada una de las pruebas.— ¡Ubbe y Runin Kitay! Aunque habéis combatido de escándalo, ¡lamentablemente vuestros contrincantes han sido superiores! Como es habitual decir en mi tierra natal en este tipo de situaciones, ¡GG well-played! — Aplaudí el desempeño de los representantes del equipo 5 y del equipo 9. Por desgracia, de entre los dos ganadores del combate, sólo podía haber uno que pudiera aspirar de verdad a la gloria.— ¡Sin embargo! Entre Onizuka Jin y Rackham Uker, ha habido un aspirante que ha sobresalido por encima del otro, y ese es… — Otra pausa dramática de las muchas que me gustaban.

— ¡RACKHAAAAAM UUUUUUUUUKER! —

Y con mi anuncio, todo el público que se encontraba sentado en las gradas, se volcó en un arrollador aplauso que inundó prontamente la arena, rugiendo con una fiereza que no se podría comparar con el advenimiento del combate final, el combate que decidiría la verdadero ganador de los juegos.— Por tanto, ¡Rackham Uker y el equipo 2 son los que se enfrentarán contra el equipo 6 y su representante para dar el broche de oro a los Juegos de nuestro Soberano! — Alcé mi brazo izquierdo hacia el cielo.— Recordad que el caballero Uker no podrá volver a participar, así que, cuando decidáis a vuestro campeón, ¡que baje a la arena una vez que se anuncié el inicio de la final! — añadí, bajando el brazo.— Y ahora, si no os importa, ¡volved a las gradas! ¡Debemos preparar el escenario para el último combate! ¡La última prueba! — Exclamé, inclinando mi tren superior hacia atrás, arqueando ligeramente mi espalda.— Pero como muchos sabréis, ¡antes nos honrarán con su presencia los otros dos pilares de Shandora junto a la Voz de Birka! ¡Estad pendientes todos, damas y caballeros! — Y con otra calurosa ovación por parte de este increíble público, volví a alejarme de la arena, volviendo a colocarme a la izquierda de la carpa, abriendo paso a los voluntarios de nuestra tierra para que hicieran los preparativos necesarios para poder comenzar la final.



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