24-07-2026, 12:23 AM
Se puso roja, y aquello sólo produjo una risilla leve en el marine, quien no daba crédito a lo que veía, porque en su énfasis a negar la forma con la que decidió definirla, sólo seguía dándole la razón. Al final, asintió, evitando entrar en una discusión que la pusiera más nerviosa.
Eso sí, la pequeña sonrisa victoriosa en sus labios no se la quitaba nadie, completamente fija ante cualquier nueva situación que pudiera surgir, ni cuando lo llamó amable se borró, sorprendiéndole por el uso de dicha palabra. Nunca se sintió del todo una persona así, incluso cuando muchas de sus acciones son movilizadas mediante la idea de hacer el bien mayor en el mundo, iluminarlo de una manera que la mayoría pudiese entender.
Y si no era el caso, que sea moldeable, así cualquier individuo podría darle una imagen que se adapte a su concepto de libertad.
No puede negar que escucharla hablar sobre sus ideales con tanta decisión le genera una mezcla extraña de emociones negativas y positivas. Por un lado, respeta a quienes se aferran a lo que creen, utilizando el tipo de fuerza que hayan aprendido a lo largo de sus vidas, y en el extremo paralelamente opuesto, sentía que odiaría saber que alguien como ella murió. La sensación de querer tenerla lo suficientemente cerca para asegurarse de su seguridad apareció en su corazón, combatiendo contra la ambición de llegar a lo más alto.
Pues lleva aprendiendo en su camino que la cima es un lugar solitario.
Hablaba con una dulzura difícil de combatir, muy a pesar de que su lógica interna dictaminara resultados invariables a muchos supuestos que las reflexiones contrarias expresaban. Se limitó a suspirar, bajando levemente el rostro y negando con la cabeza, incapaz de contradecirla al menos mientras seguía hablando.
Sin embargo, y a medida que la luz en su cuerpo se volvía tenue, haciéndose tangible, terminó abriendo levemente los párpados, encontrándose con el meñique de la chica y por reflejo, buscando sus ojos, como si aquel contacto visual le diese la respuesta a lo que pretendía en un principio. Aunque casi de inmediato, lo terminó entendiendo.
Su expresión y sobre todo, las palabras que le siguieron a continuación lo llevaron de manera natural a extender la mano hacia la de Miyori, cediéndole el meñique y forjando la promesa, aún brillando en esos dorados únicos, encarnando el elemento de la luz. Se reflejaban en las iris de ella con suavidad, envolviendo su silueta, llenando de color como si fuese un lienzo el blanco de su vestido, haciendo que el núcleo lumínico, con aires esperanzadores, fuese aquel gesto compartido entre ambos.
—Lo prometo. —afirmó, manteniendo la curva en sus labios. —Las personas fuertes siempre sonríen, MiyoMiyo. —mientras la soltaba tras sellar su palabra, siguió hablando —Y para ser el mejor, debo convertirme en alguien que pueda respaldar semejante título. —entonces, la luz comenzó a apagarse gradualmente, volviendo a la normalidad y sintiendo en el peso de su cansancio la activación de la fruta.
—De momento, debo llegar a donde voy a hospedarme. Pronto tengo una misión importante, y debo hacer algunos entrenamientos adicionales. —se puso de perfil, aferrado a sus pertenencias y manteniendo el mismo porte confiado de siempre, cuando en realidad deseaba con todas sus fuerzas recostarse en una cama.
—Espero que tus ideas te lleven lejos. Porque si es así, volveremos a encontrarnos. —se encoge de hombros, negando con la cabeza —Me gusta creer que soy un hombre de palabra, y no podría fallarle a una chica tan tierna como tú. —en ese instante, se echó hacia delante, aún mirándola de perfil a una distancia prudencial, y le sacó la lengua, picándola una última vez antes de marchar.
Esperaría las represalias antes de irse, al menos ella se merecía un derecho a réplica.
Eso sí, la pequeña sonrisa victoriosa en sus labios no se la quitaba nadie, completamente fija ante cualquier nueva situación que pudiera surgir, ni cuando lo llamó amable se borró, sorprendiéndole por el uso de dicha palabra. Nunca se sintió del todo una persona así, incluso cuando muchas de sus acciones son movilizadas mediante la idea de hacer el bien mayor en el mundo, iluminarlo de una manera que la mayoría pudiese entender.
Y si no era el caso, que sea moldeable, así cualquier individuo podría darle una imagen que se adapte a su concepto de libertad.
'Siempre será suficiente'
No puede negar que escucharla hablar sobre sus ideales con tanta decisión le genera una mezcla extraña de emociones negativas y positivas. Por un lado, respeta a quienes se aferran a lo que creen, utilizando el tipo de fuerza que hayan aprendido a lo largo de sus vidas, y en el extremo paralelamente opuesto, sentía que odiaría saber que alguien como ella murió. La sensación de querer tenerla lo suficientemente cerca para asegurarse de su seguridad apareció en su corazón, combatiendo contra la ambición de llegar a lo más alto.
Pues lleva aprendiendo en su camino que la cima es un lugar solitario.
Hablaba con una dulzura difícil de combatir, muy a pesar de que su lógica interna dictaminara resultados invariables a muchos supuestos que las reflexiones contrarias expresaban. Se limitó a suspirar, bajando levemente el rostro y negando con la cabeza, incapaz de contradecirla al menos mientras seguía hablando.
Sin embargo, y a medida que la luz en su cuerpo se volvía tenue, haciéndose tangible, terminó abriendo levemente los párpados, encontrándose con el meñique de la chica y por reflejo, buscando sus ojos, como si aquel contacto visual le diese la respuesta a lo que pretendía en un principio. Aunque casi de inmediato, lo terminó entendiendo.
'¡Que serás el mejor Marine del mundo!'
Su expresión y sobre todo, las palabras que le siguieron a continuación lo llevaron de manera natural a extender la mano hacia la de Miyori, cediéndole el meñique y forjando la promesa, aún brillando en esos dorados únicos, encarnando el elemento de la luz. Se reflejaban en las iris de ella con suavidad, envolviendo su silueta, llenando de color como si fuese un lienzo el blanco de su vestido, haciendo que el núcleo lumínico, con aires esperanzadores, fuese aquel gesto compartido entre ambos.
—Lo prometo. —afirmó, manteniendo la curva en sus labios. —Las personas fuertes siempre sonríen, MiyoMiyo. —mientras la soltaba tras sellar su palabra, siguió hablando —Y para ser el mejor, debo convertirme en alguien que pueda respaldar semejante título. —entonces, la luz comenzó a apagarse gradualmente, volviendo a la normalidad y sintiendo en el peso de su cansancio la activación de la fruta.
—De momento, debo llegar a donde voy a hospedarme. Pronto tengo una misión importante, y debo hacer algunos entrenamientos adicionales. —se puso de perfil, aferrado a sus pertenencias y manteniendo el mismo porte confiado de siempre, cuando en realidad deseaba con todas sus fuerzas recostarse en una cama.
—Espero que tus ideas te lleven lejos. Porque si es así, volveremos a encontrarnos. —se encoge de hombros, negando con la cabeza —Me gusta creer que soy un hombre de palabra, y no podría fallarle a una chica tan tierna como tú. —en ese instante, se echó hacia delante, aún mirándola de perfil a una distancia prudencial, y le sacó la lengua, picándola una última vez antes de marchar.
Esperaría las represalias antes de irse, al menos ella se merecía un derecho a réplica.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)

![[Imagen: miyoocheja.png]](https://i.ibb.co/20ZJ1jdH/miyoocheja.png)
![[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]](https://i.ibb.co/WWRcn6nZ/file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png)