[Presente Relativo] - Marcado de por vida.
#1
Atributos Personaje

Corriente Daiya, Isla Toko, Pueblo Goruden, 22:00 - Calle principal



Era una noche excepcionalmente agradable, donde el clima ofrecía una combinación perfecta de frescura y calidez, ideal para pasear por el tranquilo pueblo o disfrutar de una bebida en alguna acogedora taberna. Después de una tarde llena de actividad junto a Aurora y Ariel Kuraku decidió aprovechar la serenidad de la noche para reflexionar sobre su entrenamiento fallido y su deseo ferviente de mejorar.
Mientras sus pensamientos se entretejían con la brisa nocturna, Kuraku reconocía que la caza no era una opción viable para fortalecerse. En el bosque, había dedicado su tiempo a entrenar su cuerpo, pero comprendía que debía perfeccionar su destreza con la espada si quería ser capaz de proteger eficazmente a sus compañeros. <Necesito mejorar mi técnica con la espada si quiero protegerles...>, murmuró para sí mismo mientras avanzaba por las calles del pintoresco pueblo.
Durante su caminata, Kuraku exploraba las posibles oportunidades para mejorar. La idea de enfrentarse a otro pirata como en los viejos tiempos se le presentó como una opción tentadora. <Un enfrentamiento real podría servirme de entrenamiento...>, reflexionó en voz baja, ponderando la posibilidad de poner a prueba sus habilidades en una situación más desafiante. Pensando en sus últimos entrenamientos, tanto en el bosque, como la caza interrumpida que habia tenido esa tarde, todo apuntaba a que se estaba quedando más atrás de lo que le gustaría. No era la primera vez que una posibilidad le rondaba la cabeza. Si seguía quedándose por detrás, no podria protegerles, quizá sacar su poder oculto no era tan mala opción. Pero no. Recurrir a eso para Kuraku se sentiría como una derrota, como recurrir a algo que no era suyo para usarlo en su beneficio. Era algo a lo que no quería recurrir. 
Mientras continuaba su paseo, llegó a la puerta iluminada de una taberna, donde la luz tenue y el murmullo de voces atrajeron su atención. El cálido resplandor del interior invitaba a entrar, ofreciendo un refugio acogedor para aquellos que buscaban relajarse y disfrutar de la noche. Kuraku, con su mente aún inmersa en pensamientos de superación personal, decidió adentrarse en el establecimiento en busca de un rincón tranquilo donde reflexionar sobre las posibles rutas hacia su mejora y crecimiento.


El lunarian no le había prestado atención, pero en el porche de la misma taberna, al lado derecho de la entrada, había dos hombres de mediana edad, discutiendo y algo alterados. Justo antes de entrar en dicha taberna, uno de ellos, el más fornido de los dos, le escupió un grito. - EH TÚ, ¡DAME MI DINERO! - Encarándose con mirada agresiva hacia Kuraku, le gritó exigiéndole "su dinero", cosa que Kuraku, lógicamente, no tenía. El hombre, de tez clara, apestaba a alcohol, tenía las mejilla sonrojadas, probablemente a causa de beber demasiado. - ¿De qué estás hablando? Déjame en paz, borracho.- Kuraku se molestó por las formas del hombre, y se puso a la defensiva enseguida, ya que no le hacía ninguna gracia que le acusasen de algo de lo que no tenía ni idea. - ¡SÍ, SÍ, SEGURO QUE HA SIDO ÉL! - El otro hombre, que era más delgado que el primero, apoyó sin pensarlo la idea de su compañero, acusando de nuevo a Kuraku de algún acto que no había cometido. - ¿De qué mierda estáis hablando? Yo no tengo el dinero de nadie, joder. ¡Dejadme en paz de una puta vez! - La llama de su espalda, se prendió con algo más de fuerza de lo habitual. El Lunarian no quería liar ninguna escena en este pueblo, las palabras de cierto gyojinn de su tripulación cobraban fuerza en su cabeza  <si vais por ahí sed prudentes>, pero esta situación empezaba a molestarle seriamente. 
- ¡LOS BICHOS RAROS COMO TÚ SIEMPRE ANDÁIS ROBANDO!, ¡DAME MI PUTO DINERO! - El más grande de los dos hombres acababa de cometer un grave error. Kuraku había intentado mantener la calma todo lo posible, pero frente a una acusación con el fundamento de ser un "bicho raro", no pudo contenerse. 
La llama de su espalda se prendió aún más, y el Lunarian agarro la empuñadura de su espada. Miró fijamente al hombre de su derecha con unos ojos llenos de rabia. Pero antes de que pudiera hacer nada, una voz anciana le habló al Lunarian desde la puerta- Por favor, no les hagas daño, son buenos clientes, pero han bebido mucho... - Era un hombre mayor, bajito y que portaba un delantal que le quedaba un poco grande - Si entras te invito a una copa... - Kuraku dedujo que se trataba del dueño del lugar. El hombre no tenía por qué pagar el destrozo que podría haber provocado una pelea aquí, así que, calmándose un poco, soltó su arma y se dispuso a entrar, ignorando a los dos hombres del porche. - ¡EH MARCUS! ¡No le sirvas nada, los monstruos como este no son bien recibidos! ¡Me ha robado! - El hombretón agarro a Kuraku del brazo empujándole hacia atrás evitando que este entrase dentro del lugar. En el momento en el que Kuraku escuchó las palabras de ese hombre, no pudo contenerse más.
El mismo brazo que el hombre agarraba, le propinó a este un duro golpe que le empujó fuertemente hacia atrás y le hizo caer al suelo. 
Kuraku le había pegado un empujón con el puño cerrado y con el lateral de su brazo, y se disponía a desenvainar su Katana - ¿Monstruo?... no... ¡SOY PEOR! - desplegó un poco sus alas, mientas la llama de su espalda brillaba con más fuerza, y sus ojos rojos miraban llenos de furia al hombre que ahora yacía en el suelo. 


Aclaraciones
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
#2
Atributos Personaje

El día no estaba saliendo como a uno le hubiera gustado. Es muy complicado buscar a alguien concreto en un mundo tan grande, pero tenía esperanza de encontrar al Comandante Joe. No obstante, la noche cayó y era tiempo de dejar la búsqueda para otro momento. Tocaba descansar y relajarse por el lugar. Encontrar un sitio tranquilo donde pasar la noche y poder cenar a gusto. Así que me puse manos a la obra con mi nueva misión.
El clima en Goruden, en horario nocturno, era bastante acogedor y agradable. La brisa hacía contraste con el calor desértico, y dejaba un una temperatura muy disfrutable para pasear por las calles. La noche estaba despejada, y dejaba ver un centenar de estrellas en el cielo. Las calles no estaban en exceso bulliciosas, pero se dejaba ver el interés por el ocio nocturno. Y mientras paseaba entre callejuelas, planteaba el plan de acción en mi mente:

-Vale… por una parte tengo un hambre increíble, así que encontrar un sitio para comer es prioridad.- pensaba mientras me frotaba la barbilla, cabizbajo. -Para eso he de dejar de moverme entre callejuelas y encontrar las calles principales lo antes de posible. Por otro lado tengo un sueño de 1000 demonios y debería buscar alojamiento cómodo para echar mis buenas horitas de descanso, jajaja.- Reía con tan solo imaginar lo agusto que dormiría esa noche. -Bien, vamos a ello.-

Las calles del pueblo eran estrechas, de no más de 1 metro y medio de ancho, entre pared y pared. Aquello formaba un laberinto estrecho y claustrofóbico de paredes blancas, ensuciadas por el tiempo y mal cuidadas. 
Para guiarme por ese lugar, seguía mi intención y perseguía el ruido acústico de las calles y el bullicio. Lo apostaba todo a la creencia que, donde más tiberio, más fácil era encontrar bares y hostales. 
Así anduve por 30 minutos, más o menos. Las calles se comenzaban a ensanchar y los nativos del lugar se empezaban a masificar. Se notaba que estaba llegando al centro neurálgico de la ciudad. 

-Bien, parece que ya me estoy acercando. Tengo tanta hambre que me comería un toro entero yo solo…- hablaba conmigo mismo mientras avanzaba entre calles, frotándome el estómago y salivando al pensar en la deliciosa cena que iba a comer. -Quizá un pato… O merluza… ¿Verdura tal vez? Nahhh…- y mientras jugaba adivinando que iba a comer, unos gritos violentos me llamaron la atención.

“¡...bien recibidos!¡Me ha robado!” Esas fueron las palabras que pude escuchar más allá de la calle, haciendo esquina con la mía. Desde mi posición salí a toda prisa, apartando a la gente para llegar cuanto antes a la zona de conflicto.

-¡Por favor, abran paso!¡Dejen pasar a la Marina, dejen pasar!- me abría paso entre los transeúntes.

Cuando llegué a cruzar la esquina, pude ver con más claridad lo que pasaba. La calle era extremadamente ancha en comparación a las anteriores, probablemente era una de las calles principales del lugar. Unos 13 metros tendría de un lado al otro. Las casas eran rústicas, pero de madera cuidada, con farolillos de luz alumbrando los porches de los diferentes negocios. Y luego, en uno de estos, una decena de personas alrededor de un porche. En este hay 3 personas: un hombre de mal aspecto, un viejito al lado de la puerta del local y… un tipo enorme que medía el doble que yo, alado y de tez oscura. Ese era el foco de las miradas y las voces ajenas.
El tipo con mala pinta agarra al gigantón por el brazo y este en respuesta, le propina un golpe tal, que manda a volar fuera del porche al hombre y lo deja caer metros atrás. Tras esto la gente empieza a correr en todas direcciones, asustada. El viejito se adentra rápidamente en el bar, trastabillando torpemente en la entrada. Y para poner la guinda al pastel, y lo más preocupante de todo, el agresor se encara ante el hombre ya caído y amenaza de las peores formas “¿Monstruo?…no…¡SOY PEOR!”
Sin dudar ni un segundo, me lanzo al epicentro del conflicto. Al cruzar la esquina nos separaban unos 20 metros, así que tenía que recortar una distancia considerable. Igualmente, el lunarian no tenía tiempo para pensar en mí. Este extiende las alas, demostrando una envergadura monstruosa, una llama en sus espalda se enciende con violencia y, rematando la faena, empieza a empuñar su espada envainada. No tenía tiempo para llegar, así que decidí llamar su atención a voces.

-¡Ey, ey, ey! Detente ahora mismo, ¿Quieres?- me detuve a advertir a 15 metros de distancia, tomando una postura erguida y de autoridad.
-Marine, este tipo me ha robado y agredido, protégeme- imploraba el tipo herido desde el suelo.-No se preocupe caballero, la Marina ya está aquí- me dirijo al hombre en tono heroico para calmarlo. Luego vuelvo a mirar al lunarian y a dirigirme a él. - Te voy avisando ya de que no quiero problemas está noche, ¿sí? Así que cálmate y no compliques más las cosas- advertí al ángel oscuro mientras daba unos pasos para acercarme, haciéndolo responsable de la situación pero sin llegar a promover la violencia.

La situación era extremadamente tensa. El problema ya no era el hombre caído o la torpeza del viejo. Era que un tipo de 4 metros tenía ganas de bronca y yo… yo tenía mucha hambre. Y eso me encabrona muchísimo.

Aclaraciones
#3
Atributos Personaje



No podría ser de otra manera, tras una acusación falsa y un acto ciertamente amenazador por parte de Kuraku, apareció la Marina para defender al agresor original. 
El lunarian no pudo evitar recordar ese pequeño trauma de su infancia, cuando unos marines la tomaron con él por estar “molestando” en una taberna donde ni siquiera había hecho nada malo, le pegaron una paliza que casi acaba con él. Lo que surgió de aquella noche, fue un odio sin par hacia los marines y hacia el Gobierno, ya que los que se suponían que defendían la justicia y el deber, le habían estado escupiendo y apalizando solo por ser diferente. 
La situación que se cernía ahora mismo sobre el Lunarian, era ciertamente similar, solo que ahora, no era un pobre niño sin fuerzas, ahora era un Lunarian de 4 metros con muy poca paciencia con la gente como esta. 


Después de que este le pidiera que se calmase, Kuraku miró enfurecido al Marine, como si ahora toda la culpa de este asunto la tuviera ese chico, el cual, mirándolo con más detenimiento, llamaba bastante la atención del Lunarian, así que intentó calmarse un poco al respecto. - Tú no tienes nada que ver, Marine, no te metas en esto. - Espetó Kuraku con una voz seria. No quería causar revuelo como le había prometido a Gronn, pero claro, todo tenía un límite. En ese momento, el hombre en el suelo, le suplicó protección al Marine, el cual, como no, no dudó ni un solo momento en ayudar al “pobre” hombre. 
“No se preocupe, caballero, la Marina ya está aquí” - Le dijo el marine al hombreton, lo cual le causó gran repulsión a Kuraku. No podía haber soltado una frase más altanera y prepotente en esa situación. Kuraku no pudo mantener su adversidad hacia la Marina a raya y explotó un poco: - Lárgate, estúpido marine, esto es entre este tipo y yo. - Miraba fijamente al chico, mientras abrió un poco más sus alas, intentando intimidar a este. - Si no lo haces, no me quedará más remedio que arrastrar tu bonita cara por el suelo. - Usó un tono burlón para referirse a la cara de este, pues ciertamente el chico era bastante agraciado. Mientras lanzaba esta última amenaza al Marine, desenvainó su arma y a punto con su filo al chico, lanzando por la borda cualquier posibilidad de que esta situación hubiera quedado en una anécdota. <Lo siento Gronn, hay cosas que no puedo tolerar> Se disculpó interiormente con el navegante de la tripulación, pues algo le decía al Lunarian que todo esto acabaría en algo más que un pequeño altercado. 


Aclaraciones
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
#4
Atributos Personaje

Era evidente que mi aparición no era del agrado del lunarian. La llamada de atención captó el interés del agresor rápidamente, quién se enfocó en mí al instante.
Su mirada desprendía furia y su aspecto era amenazador. Los 4 metros de alto y su inmensa envergadura le ayudaban a generar un sentimiento de peligro con solo tenerlo enfrente. Quizá no era más que un tipo con un mal enfado, pero su tamaño e ira debían ser puestos bajo control. O alguien saldría herido… o peor…
Sus advertencias para que no interviniera me dejaron en claro que el tipo buscaba descargar su frustración con algo o alguien en este caso. Que evidentemente no entendía cual era mi papel allí y quién era la amenaza.

-¿Como no me voy a meter…? estás a punto de reventar a un civil…- pensé mientras analizaba la situación. 

Acto seguido fui interrumpido por el civil y le contesté, tanto a él como al ángel alado. Mi petición fue escuchada por oídos sordos y el lunarian se dirigió a mí con una última advertencia. Su cuerpo se desplegaba al máximo, abarcando todo el espacio posible para hacerse más grande; su espada salía a pasear, apuntando a mi torso; y sus palabras dejaron de ser meros arrebatos de mala leche a agresiones físicas con tonos cínicos. Estaba decidido a empezar una pelea real.

Las cartas estaban sobre la mesa. Debía retirarme de la escena o afrontar que este tipo me iba a partir la cabeza. La decisión estaba tomada desde que el civil pidió auxilio.
Comencé a dar unos pasos al frente, con la cabeza gacha y sumergido en mis pensamientos.

-Bueno… parece que no hay marcha atrás…- di el primer paso. -Con la pereza que me da pelear a estas horas y con este hambre.- di un segundo paso. -Pero para esto me entrenaron… para detener a los malos, ¿no?. Vamos a ello.- di un tercer paso y me detuve.

En el tercer paso, frené en seco mi avance, a unos 10 metros. Empecé a dar unos botecitos en el sitio, con las puntas de los pies, relajando los músculos del cuerpo. Al par de segundos, dejé caer un suspiro largo y detuve el gesto. Acto seguido señalé al lunarian frente a todos y le devolví la mirada con determinación y desafío.

-¡No tengo intención de pelear contra ti, pero no puedo permitir que hagas daño a la población civil por gusto!- grité orgulloso. -Baja el arma ahora mismo…- dejé de señalar y tomé una postura ofensiva, de guardia de boxeo. -...¡Atente a las consecuencias, criatura!- sentencié la frase.

La decena de personas que presenciaba la escena desde la lejanía, vitoreaban mi actitud y me alentaban en contra del gigantón.

-Vamos, derrótalo.-
-Arreste a este monstruo-
-La Marina va a derrotar a la criatura, no os lo perdáis.-

Los gritos me animaban a ganar y a hacer justicia en contra de este ser. Pero algo en mi, muy en mi interior, me susurraba que algo no estaba bien en todo esto… No obstante tenía un monstruo de 4 metros con ganas de matarme frente a mi.

Aclaraciones
#5
Estadísticas de Kuraku Natta:
29 FUE | 84 RES | 25 DES | 67 PRE | 25 AGI | 106 REF | 27 INT | 56 VOL | 21 CH | 175 CA


Vitalidad: 967
Energía: 1045
Espirítu: 138
Nivel: 8


El marine avanzó hacia él ligeramente y le dijo que no tenía intención de pelear, aun así, optó por ponerse en posición de guardia y de insultar directamente a Kuraku.
El lunarian, con los ojos ensombrecidos, respondió simplemente con un chasquido desde su labios - Tsé…
“Criatura” “Monstruo” ”Bestia", y varias palabras más resonaban en su cabeza. Llevaba toda la vida escuchando comparaciones como esas, y siempre había optado por taparse, ignorarlas y pasar desapercibido.
Pero ya no. 
Desde que conoció a Nekah en los cabos gemelos había tomado la firme determinación de mostrarse al mundo tal y como era, y eso conllevaba que si para algunos era un monstruo, lo abrazaría como tal, y sería el monstruo que todos temían. Lo que el marine no sabía, es que por mucho que sus intenciones no fueran las de pelear, acaba de incendiar una mecha que no podría frenar. El chico era joven, y quizá no merecía pagar por lo que otros marines le habían hecho anteriormente, pero había cometido un grave error entrometiéndose en esto, e insultando de esa forma al Lunarian.
Enfundó su katana mientras pensaba en el dueño original de esta. <La sangre de esta escoria no merece manchar tu acero, Nekah…>
Kuraku anduvo tranquilamente unos 7 metros hacia el marine, con los puños apretados y los brazos bajados a los lados. 
- Tú lo has querido… - susurró el Lunarian. 


Seguidamente, se lanzó directamente hacia él, empujándose directamente con las piernas, saltando en diagonal, dispuesto a pegarle un golpe con el puño derecho en la cara del rival. 


Cabe destacar que el ambiente no era el más propicio para una pelea. La calle se había arremolinado de gente que quería ver que sucedía, y estaban muy cerca de la pared de la taberna como para poder moverse con libertad.


Aclaraciones



Bélico
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
#6
Atributos Personaje

La situación había llegado a un punto de no retorno. Mis palabras, junto a las de la multitud, generaron en mi adversario una reacción de rechazo y animadversión total. La batalla estaba llamando a la puerta.

Mi guardia no bajó ni por un segundo. La vista estaba clavada en mi oponente, intentando averiguar y percibir sus intenciones. Esto era un combate real, no un entrenamiento con colegas o un teatrillo pactado previamente. No obstante, algo me sacaba de toda esa escena y me tenía desconcertado: la actitud del lunarian. Este chasqueó con los labios y guardó su espada. Acto seguido avanzó hacía mi posición, con el cuerpo en tensión y el rostro ensombrecido y decidido a presentar batalla. En su caminar, empecé a meditar que estaba sucediendo.

-Pues sí que viene, sí… Que pereza pelear ahora…- andaba el ángel su primer metro. -Aunque mira que expresión y que gestos… que raro…- continuó un segundo y un tercer metro hacia mi. -Más que furioso, por los insultos de la gente, o chulesco, como buen busca peleas que parecía ser, parece resignado y jodido… como si ya hubiera pasado antes…-

Perdido en mis pensamientos, una advertencia resuena en mi mente y me devuelve al mundo real. Tenía al ángel negro a 3 metros y se disponía a atacarme de frente, avisando previamente su movimiento. Este pega de un brinco, lanzando un puñetazo frontal directo a mi rostro. El golpe es muy telegrafiado y lento para alguien experimentado en el combate cuerpo a cuerpo como yo, así que ejecuto una evasiva.

-¡KAMI-E!- grito. Entonces mi cuerpo se afloja y se contrae para abajo, esquivando el golpe en el sitio y dejando pasar a mí adversarios por arriba, que pasa de largo. -Con golpes así…- digo plegado, y acto seguido me despliego, habiendo dejado pasar su cuerpo y ganando su espalda estando éste aún en el salto. - …No vas a llegar a nada.- Inmediatamente lo engancho de la pierna más cercana (la derecha) con mi diestra,aprieto con fuerza y rotando en sentido de las agujas del reloj, hago un giro de 270°. En mitad del giro, grito con fuerza. - ¡REALIDAD DINÁMICA!- para terminar lanzándolo contra el establecimiento de comidas del viejito, rompiendo la pared y metiéndolo dentro del local, dejándolo casi en el centro de este. Corono la acción con una frase en un tono soberbio. -A tú jaula, pajarito…-

La pared, al ceder ante el inmenso cuerpo del lunarian, deja un gran boquete y el suelo lleno de escombros de madera con mesas y sillas rotas. La gente sale de la posada gritando asustada y cada vez quedan menos transeúntes pendientes de nuestro conflicto, presos del miedo a salir lastimados.
Con el ángel derribado, vuelvo a mi guardia de boxeo y me quedo mirando su cuerpo caído entre escombros, determinado y firme.

-No pienso ceder, amigo… pero creo que te he 
juzgado mal…-

Aclaraciones

Bélico
#7
Estadísticas de Kuraku Natta:
29 FUE | 84 RES | 25 DES | 67 PRE | 25 AGI | 106 REF | 27 INT | 56 VOL | 21 CH | 175 CA


Vitalidad: 967 - 33 = 934
Energía: 1045
Espirítu: 138
Nivel: 8


Kuraku fue agarrado por la pierna en cuanto llego a la altura del marine, ya que este se plegó como si fuera de un material mucho más maleable, y esquivó sin ningún problema el ataque del Lunarian. 
Cuando el Marine agarró la pierna de Kuraku, le hizo girar en el sitio, y lo lanzó hacia la pared más cercana. El lunarian atravesó la pared con fuerza, alejándose del marine en un total de 8 metros. 


Kuraku se levantó con lentitud, pero desde el agujero que había hecho, el marine podía oír perfectamente como el Lunarian, en vez de reprocharle nada, se puso a reír ligeramente. 
- Jajaja… Tus actos de “justiciero” acaban de costarle al viejo una pared… - Kuraku puso un tono más serio para continuar hablando - Siempre es lo mismo… se supone que sois el bien, pero aplicáis siempre vuestra propia justicia sin tener nada más en cuenta - El peliblanco agarró lo que antes era una silla, pero que ahora tras la caída de Kuraku, se había quedado sin patas - ¡LOS MARINES SOIS BASURA! - Con su brazo derecho, lanzó hacia el marine el escombro de madera con fuerza. Anduvo aproximadamente un par de metros hacia adelante, pisando los trozos rotos de madera, mientras seguía con su discurso.

- A mí me la suda este local y ese viejo, porque soy un Pirata, pero tú,- Kuraku recordaba con mucha rabia cuando incluso los marines en su infancia le repudiaban por ser como era - ¡En teoría deberías velar por la seguridad de esta gente! - La llama de su espalda brillaba con fuerza, dando sentido a toda la rabia interior que tenía contra el marine

Completamente serio y lleno de furia, esperó el movimiento del marine poniéndose en guardia mirándole fijamente. 

Aclaraciones



Bélico
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
#8
Atributos Personaje

Una risa se filtra por los huecos y agujeros de la pared derruida del establecimiento frente a mi. A simple vista se ve como el ángel negro comienza a levantarse lentamente, demostrado una vez más su impresionante tamaño y envergadura. 
En el proceso, empieza un monólogo a gritos, reprochando mis actos e intentando ofenderme. Yo empiezo a avanzar un par de metros, adentrándome en el local por el agujero inmenso que generó mi oponente, sin dificultad. 
Ya dentro del local, me quedo con la mirada fija, seria y el cuerpo relajado. Igualmente, mi adversario sigue con sus comentarios, está vez acusando que la Marina aplica la justicia sin criterio y tachandonos de basura. 
Con más frustración que verdaderas intenciones de hacer daño, agarra una silla rota y la lanza en mi dirección. Veo venir el pedazo de mueble, que tras un pliegue del Kami-E hacia la derecha, veo como sale volando fuera del local sin dar en el blanco. Yo mantengo la mirada fija, con el semblante serio y recupero mi forma original tras la evasión.
Por desgracia, el lunarian no deja de hablar, y suelta una bomba que deja a todos los allí presentes atónitos. Dice que es un pirata y... Algo más dijo, pero dejé de prestar atención cuando supe que era pirata.
Este avanza un par de metros, enciende la llama de su espalda (típica de su raza) y se pone en guardia, esperando mi ataque. Yo respondí colocándome en guardia y devolviéndole la mirada con desafío y firmeza. Antes de abalanzarme sobre él, me detuve unos segundos, a reflexionar junto a él en voz alta.

-Oigo palabras de alguien con mucho odio hacia la Marina...Me críticas mucho, pero al menos tengo el valor de ser yo mismo y defender mis ideales, ¿Sabes porque?- Con toda mi velocidad posible, hago un desplazamiento horizontal rápido, de 4 metros, lanzando un jab directo con mi mano adelantada a la altura de mi cabeza, cayendo el golpe en su estómago. -PORQUE CREO EN MI JUSTICIA-

El golpe, al impactar, genera una pequeña onda de choque que provoca un temblor en la ya dañada estructura de madera que sostiene el establecimiento firme. Cuando recojo el puño, coloco mi guardia de nuevo, y mientras espero una respuesta tras mi golpe, pregunto con tono solemne:

-¿En qué crees tú, pirata?¿Viviendo así eres libre de tus ataduras?-

Aclaraciones


Bélico
#9
Estadísticas de Kuraku Natta:
29 FUE | 84 RES | 25 DES | 67 PRE | 25 AGI | 106 REF | 27 INT | 56 VOL | 21 CH | 175 CA


Vitalidad: 934 - 28 = 906
Energía: 1045
Espirítu: 138
Nivel: 8


Kuraku, al ver que su oponente volvía a utilizar sus capacidades físicas para esquivar, sintió más frustración si cabe. Ya no por el hecho de acertar o no, sino por pensar en el tiempo que estaba perdiendo con aquel tipo.

Este estaba frente a Kuraku, en guardia también y con la mirada fija. Se puso a contestar las palabras del monólogo anterior, ensalzando la cualidad que todos los marines presumen poseer, valor e ideales. En ese momento Kuraku alza la vista un segundo, pues ya había oído la misma cantinela de otros que se creían superiores moralmente al resto. No obstante, esta vez sería distinto. Con la distracción, el marine se lanzó a gran velocidad en un ataque frontal. Kuraku pudo ver perfectamente el ataque, pero no pudo reaccionar a tiempo y recibió el golpe en la boca del estómago. Aunque no le hace demasiado daño, Kuraku se enrabia aún más por no ser capaz ni de bloquear el golpe. 
Kuraku apenas se desplaza, más la distancia entre ambos la envergadura del brazo del joven, algo menos de un metro. Pero desde ahí, llega el verdadero ataque del enemigo. Un par de preguntas mal encajadas que dejan al lunarian con la mente quebrada.


<<¿En qué creo? ¿Soy libre viviendo así? No… No. ¡NO! Si no soy capaz ni siquiera de bloquear un solo golpe de un estúpido marine...>> El pensamiento reflexivo se convierte en carbón para la furia de Kuraku, que aviva su llama como nunca.- Yo creo en mis compañeros. Y creo en mí mismo.- Este lanza un rodillazo desde el sitio con la pierna derecha, manteniendo una guardia alta, como si de un luchador de Thai se tratara. Mientras ejecuta la acción, increpa al marine a voces. -¡Y LOS DEFENDERÉ DE ESCORIA COMO TÚ, CUESTE LO QUE CUESTE!- tras el golpe, baja la pierna y mantiene la posición defensiva.

<<Cueste lo que cueste, incluso si he de usarlo...>> Ese último pensamiento se adueñó de la mente del Lunarian mientras miraba al marine con furia. 

Aclaraciones



Bélico
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
#10
Atributos Personaje

Según avanzaba el combate entendía más y más la situación. A nivel técnico era muy superior a mí oponente, aunque su resistencia genética lo convertían en un enemigo a tener en cuenta para mí nivel. Pero lo que de verdad marcaba una diferencia y decantaba el duelo a mi favor, era la aparente inestabilidad del lunarian. Parecía alguien frustrado y desquiciado, y cada vez que abría la boca, más lo podía notar.

-Como suponía... Creo que he acusado al tipo incorrecto. Por muy pirata que diga ser, este tipo no es malo...- pensé mientras veía como mis palabras le dañaban más que mis golpes.

Ya recompuesto, el ángel oscuro contesta de la forma más bondadosa y menos amenazante que existe, usando la clásica "por la amistad".

-Vaya... Por los amiguitos, que mono- bajé la guardia para reírme de lo que la escena me planteaba.

Y entretenido en mis pensamientos y risas, cuando menos lo esperaba, una rodilla sale volando para impactar de lleno en mi cara. Con esto, otro grito de rabia por parte de mi oponente. A causa del golpe, doy un par de pasos para atrás. El golpe me deja algo shokeado, pero no puedo evitar sonreír. Esto me había abierto un abanico de posibilidades que no iba a desaprovechar.

-Vaya vaya... Así que la criatura SÍ sabe hacer algo a parte de ladrar.- digo en tono burlón, provocándole. -Aunque si te soy honesto ... Apenas he sentido nada...JAJAJA.- sigo provocando, mientras hago el gesto de quitarme polvo de la nariz y de los hombros. Tras reírme de manera exagerada, termino de incitar a la violencia. -¡VAMOS, LANZAME OTRO IGUAL, MONSTRUO.- grito mientras subo mi guardia.
-No ha utilizado sus poderes natos de fuego. O es muy joven e inexperto o se está controlando... Voy a hacer que lo dé todo. Vamos Tenma, salvemos a este tipo de sí mismo.-

Aclaraciones


Salto de foro:


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