Amanecer, entrenamiento y conversaciones [PR - División 50]
#1
Año 18, Día 69 de Verano
El joven pelirrojo sigue en la isla en la que terminaron tras el naufragio, habiendo podido refugiarse en una zona donde pueden cubrir las entradas al ser un lugar con una única entrada desde tierra y la otra ser un enorme acantilado que termina en el mar, por el momento calmado a estas horas de la mañana algo que puede ser bastante útil en caso de ser necesario escapar por allí si las cosas se ponen demasiado complicadas. El arquero está recién levantado y prestes a salir a investigar las zonas cercanas del campamento en busca de cualquier pista sobre el entorno, el tipo de fauna presente y la flora de la misma, centrándose en la fauna al no tener demasiados conocimientos sobre las plantas y sus propiedades, basándose únicamente en el comportamiento de los animales autóctonos de la zona para saber qué plantas evitar y cuales pueden llegar a ser útiles, además de investigar los recursos que puede conseguir en la isla para planificar sus fabricaciones o saber si tiene que dejarlo para futuras islas una vez logren hacerse con un barco nuevo por el medio que sea y llegar a la siguiente isla donde puede que tenga acceso a los materiales que necesitara para las ideas que tenga en mente.

Al levantarse tiene todas sus cosas a un lado, ordenadas y en buen estado teniendo en cuenta el desastroso viaje que tuvieron de regreso de las nubes. El joven vuelve a ponerse bien el pelo, recreando las trenzas hechas por Maria en ese momento a solas durante los juegos, siendo que la primera vez que se quitó las trenzas percibió el pequeño anillo grabado que la sirena había puesto en el extremo de una de sus trenzas, anillo que se encuentra bien guardado actualmente por el marine, junto a los que forjó él mismo siendo que uno de esos anillos es para cuando pueda darle el suyo a la joven que tanta alegría le da encontrar cada vez que se cruzan. Bertram se levanta y empieza a estirarse y calentar los músculos como suele hacerlo cada mañana, preparándose para investigar y entrenar al mismo tiempo su cuerpo y resistencia avanzando por el bosque. Tras terminar el primer estiramiento, el joven se rasca tras la cabeza y mira al cielo que recién se está iluminando con el astro rey mientras, como acostumbra hacer cada vez que está en un bosque desconocido y sin aparentemente ninguna obligación a la vista, dice como si fuera un rezo matutino pero solo es manía

-Bueno, pues ya va tocando adentrarse en esta jungla y ver qué tipo de criaturas y plantas viven aquí sir.-

Realmente el joven no habla con nadie, tampoco busca una respuesta inmediata, es solo un pensamiento propio que ha escapado de su mente en voz alta mientras termina de prepararse para una primera y breve incursión en el bosque para conocer el entorno y saber qué peligros pueden haber además de las presencias de otros visitantes. El joven se encuentra en el extremo más cercano al mar, siendo que es la posición ideal pues como arquero si entran por tierra no lo pillan cuerpo a cuerpo con demasiada facilidad, y si intentan venir desde el mar puede atacarles mientras tratan de escalar el acantilado si no poseen una akuma que les permita volar. Esos treinta metros de distancia son una enorme ventaja, y que sea un área relativamente reducida favorece a que no puedan esconderse o esquivar sus disparos con tanta facilidad.

Carcaj Eléctrico
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#2
Cuando llegó el amanecer, Kibai abrió los ojos en cuanto los primeros rayos de sol comenzaron a entibiar su piel. Estirándose cuan largo era, el mink se puso en pie, masajeádose con la mano el cuello, un pelín agarrotado por haber dormido con la cabeza colgando de un hombro y la espalda apoyada en la roca.

El día parecía augurar un buen clima, con un cielo bastante despejado roto solamente por algunas nubes pasajeras, y la habitual bruma matutina que ascendía del mar, la cual debido a la altura del risco que había elegido la División para establecer su campameto no impedía la visión, aunque si les otorgaba un curioso paisaje a su alrededor.

Kibai comprobó el estado de las provisiones con las que aún contaban, chasqueando la lengua en señal de desaprobación. Empezaban a necesitar con algo de urgencia productos frescos, y no podían seguir pasando las noches sin fuego, ya que las vendas de Moja necesitaban ser cambiadas y hervidas con frecuencia debido a estar en un entorno tan agreste.

El contramaestre Bertram parecía haber estado pensando en justamente lo mismo, pues también se había levantado ya, y se encontraba en el pico del risco, vestido y equipado, mirando hacia el mar.

— Coincido, contramaestre. Sin embargo, al menos uno de los dos debería quedarse aquí, con Moj...

En ese momento, Kibai abrió los ojos, mirando a su alrededor. El aroma de su compañero, mucho más ligero y tenue, estaba presente, pero al mink pantera no se lo veía por ninguna parte. Dónde se había metido?

Haciéndose un leve facepalm, el mink miró a todos lados, solamente para confirmar que efectivamente Moja había abandonado el lugar. Kibai revisó todo el lugar, especialmente la zona dónde su compañero había estado descansando y los riscos cercanos, por si en un mal sueño había rodado al mar, pero tampoco había señales de él. Rascándose la nuca, extrañado,  antes de girarse de nuevo hacia Bertram

— Mierda, dónde se ha metido Moja? Su aroma está bastante diluido, parece que se ha ido hace un buen rato.

El mink se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.

— Podría rastrearlo, o podríamos esperar aquí a que volviese, pero no me gusta la idea de desperdigarnos todos por la isla, especialmente dadas las circunstancias.

La Caja de Pandora
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#3
Año 18, Día 69 de Verano
Bertram se encuentra encaramado en la roca del límite del campamento improvisado de su división, está recién levantado y preparándose para adentrarse en el bosque, tomando las flechas que llevará, el arco como es costumbre cada vez que se va a un lugar donde puede acabar siendo atacado, sobre todo en situaciones como la actual donde el peligro los rodea y no puede saber desde donde vendrá o cuando, si es que viene, y la incertidumbre le hace prepararse para todo lo que pueda ocurrir. Sus ojos rojizos se fijan en el perímetro del lugar, buscando señales de si alguien intentó pasar por las trampas de Kibai para adentrarse en la zona donde están descansando los marines. El joven está decidido a investigar la zona, pero primero quiere asegurarse que esté todo en orden en la zona, Moja se mantenga a salvo y no haya riesgo de iniciar una investigación por su cuenta. El joven está tan atento al entorno y lo que ocurre en las afueras de ese campamento que no se percata de que Kibai se ha despertado casi al mismo tiempo que él, pero lo más importante, no se dio cuenta de que Moja no estaba presente, algo que daba por sentado pues con la pierna como la tiene no cree que pudiera moverse libremente por la isla, y menos por una isla repleta de peligros como esa.

El contramaestre termina de preparar sus objetos, y mantiene los sentidos atentos a lo que rodea el campamento, percatándose de la calma que aún reina en el mar abajo y en las zonas próximas, haciendo que sea un momento perfecto para investigar cuando la voz de Kibai le saca de sus pensamientos, pero cuando lo escucha detenerse al mencionar a Moja es que mira alrededor y se da cuenta del motivo, el mink pantera no se encuentra por ninguna parte. Bertram coincide con Kibai que para explorar lo suyo es hacerlo por turnos para que al menos uno pueda ayudar a Moja en caso de peligro, pero el herido decidió que era buena idea adentrarse solo en el bosque. El contramaestre Gaufrid se rasca tras su cabeza mientras escucha a Kibai hablar, pensando en donde puede haber ido Moja en ese estado y en qué tenía en mente al hacerlo. Tras meditar un momento Bertram decide bajar del lugar y dice

-Creo que lo mejor será esperarlo aquí sir, pero quedarnos quietos no servirá de nada, así que quería proponerte entrenar un poco antes de que llegue, así podemos hacerlo sin miedo a darle por accidente, y evitamos que nuestra mente se ponga en lo peor. Confío en que podrá regresar y si dentro de un rato no tenemos señales de él, lo buscaremos juntos, sin separarnos.-

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berchanpandared



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#4
Kibai acabó de confirmar que Moja parecía haberse evaporado. Ignoraba las razones por las cuales su compeñro de la marina había decidido irse por su cuenta y riesgo, especialmente teniendo en cuenta todas las circunstancias actuales, y más sin decirle absolutamente nada a nadie. No obstante, el mink confiaba en que tuviese preparada una buena explicación a su regreso. En aquel momento, el comentario de Bertram lo sacó de sus pensamientos, y Kibai alzó una ceja, notando como crecía en él un repentino interes ante el comentario del contramaestre.

Lo cierto era que nunca había cruzado armas con el pelirrojo, aunque si había conbatido a su lado en diverssas ocasiones: contra los dinosaurios de Little Garden, el traidor de Wasow, los conejos gigantes de Drum... Desde luego, habían pasado una cantidad decente de tiempo luchando juntos, el suficiente como para apetecerle comprobar qué tal estaban sus fuerzas contra él.

Con una grave inclinación de cabeza, el mink asintió, recogiendo el bokken de dónde lo había dejado la noche anterior. Aunque la idea de enfrentarse contra Bertram no le disgustaba, no era tan ingenuo como para arriesgarse a hacerle una herida seria a su compañero de División, especialmente teniendo en cuenta todo lo que estaba aconteciendo desde que habían decidido salir de Skypiea. Al igual que el enfrentamiento que había tenido contra Moja en Drum, en el cual ambos habían entrado en Sulong para comprobar su dominio de la habilidad ancestral de los minks, en esta ocasión Kibai tendría que medirse.

— Sea pues, señor. Coincido en que a mi también me vendría muy bien el desestresarme un poco con algo de ejercicio, la verdad...

El mink caminó lentamente hasta situarse a unos diez metros de Bertram, en medio y medio de los siete metros de ancho que había en aquella parte del promontorio rocoso en el que la División había elegido colocar su campamento base. Los ojos esmeralda de Kibai refulgieron con un brillo azulado, mientras se colocaba en posición de combate. Accediendo a su reserva de energía interna, el mink canalizó Haki de Armadura a lo largo del Bokken, tal y como el maestro Kaelith le había instruido que hiciese siempre que le fuese posible.

Contenido Oculto

— Cuando guste comenzar contramaestre, será un placer medir fuerzas contra usted!

La Caja de Pandora
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4968 + 0 = 4968
Energia: 5033 + 0 = 5033
Espiritu: 1846 - 9 = 1837
#5
Año 18, Día 69 de Verano
El joven arquero sigue pensando en qué demonios tenía Moja en mente al salir de una zona protegida en su estado actual, pero a estas alturas poco pueden hacer Kibai o Bertram más que esperar a que regrese y les dé una explicación de sus actos y por qué pensó que sería buena idea irse por su cuenta con la pierna en ese estado. El joven arquero llevaba ya tiempo queriendo tener un enfrentamiento contra el espadachín de la división, pues si bien han peleado codo con codo a lo largo de su aventura juntos, empezando con los dinosaurios y el traidor que provocó el estado de los dinosaurios, así como en la pelea con los conejos y el alborotador de Drum. En todas esas ocasiones, el arquero pudo ver las capacidades de su compañero de división al enfrentar a enemigos, pero nunca tuvo un enfrentamiento directo con su compañero de división. Idóneamente Bertram podría haberse hecho con algunas flechas que no hicieran tanto daño a su compañero, más aún teniendo en consideración la situación actual, pero llevaba un tiempo buscando el momento de poner a prueba sus capacidades enfrentadas a las del espadachín.

Kibai parece dispuesto también al entrenamiento y, al igual que el pelirrojo, acostumbra usar el ejercicio físico para lidiar con el estrés y lograr despejarse. Bertram al ver que el felino está dispuesto y empieza a caminar hacia el centro del campamento improvisado baja de la posición que tenía antes, pues prefiere evitar que durante el entrenamiento se caiga por accidente al agua y ponga en riesgo su vida, y se queda justo en la base de la roca, viendo como Kibai se detiene a unos 10 metros de su posición con el boken en la mano listo para el entrenamiento, mientras que Bertram se rasca tras la cabeza y dice

-Veo que buscas reducir el daño a contundente sir, yo hubiera hecho lo mismo pero la situación no me permitió crear flechas que solo hagan ese tipo de daños. Contemos con que si acabamos heridos Moja pueda curarnos cuando regrese.-

Las palabras son acompañadas de una ligera sonrisa que siempre aparece en el rostro del marine cuando disfruta de lo que hace o cuando está a punto de entrar en un combate que le divierte, pero ahora toca ponerse a iniciar el entrenamiento, por lo que el joven arquero toma una flecha y la carga en su arco, cargando la misma con electricidad y busoushoku haki mientras dice

-¿Alguna vez escuchaste a alguien decir Wespenschwanz, sir?-

Tras eso el joven suelta la cuerda haciendo que la flecha vuele hacia el hombro de su compañero, solo espera que no le haga demasiado daño a su compañero aunque se está conteniendo para evitar ese tipo de situaciones.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4570 + 0 = 4570
Energia: 4908 - 20 = 4888
Espiritu: 2341 + 0 = 2341
#6
A pesar de que se había preparado a conciencia y a que su percepción estaba afinada por la energía eléctric que recorrí su sistema, convirtiendolo todo borde y relieve en un afilado resalte sobre el fondo en el que se encontraba, el mink no fue capaz de percibir a tiempo el disparo de su superior. La flecha de Bertram  voló rauda, tanto que Kibai apenas pudo si escuchar el silbido del proyectil saliendo del arco del pelirrojo antes de que este se clavase en su hombro derecho, arrancádole un quejido entre dientes al notar la mordedura de la punta de acero penetrando en su piel. No obstante, aquello no fue suficiente, como había ocurrido en otras ocasiones anteriormente, como para obligar a su cuerpo a liberar la energía del Electro que seguía recorriendo su sistema.

— Desde luego, dispara rápido... — pensó el mink. Pero no estaba allí solo para quedarse mirando, de modo que, agachándose levemente, dio un salto hacia delante, recorriendo la distancia que los separaba en un abrir y cerrar de ojos, hasta acabar justo encima de Bertram, efectuando un giro completo en el aire para descargar su ataque en un sentido vertical descendente.

¡¡¡GETSUI ZANGEKI!!!

Los dos golpes impactaron de lleno en el tronco de Bertram, evitando de manera consciente la zona que Kibi sabía que estaba lesionada por el naufragio del Royal Quiver, enviando la energía del Electro a traves de su sistema nervioso. Aterrizando justo enfrente de su oponente, el mink no perdió el tiempo y lanzó su mano a toda velocidad, agarrando la muñeca del brazo del contramaestre que sostenía el arco. Al mismo tiempo, empleando la inercia de su propio movimiento, Kibai canalizó el Haki de Armadura hacia su rodilla izquierda, antes de lanzar un potente golpe directo a la boca del estómago del pelirrojo.

A la vista de que estaban demasiado pegados como para ejecutar otra técnica, el mink volteó el agarre del bokken dejándolo en un estilo inverso, poco ortodoxo pero ideal para estar en una refriega a tan corta distancia, mientras su agarre sobre la muñeca de Bertram se cerraba con fuerza para impedirle que volviese a tomar distancias.

La Caja de Pandora
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4968 - 830 = 4138
Energia: 5033 - 519 = 4514
Espiritu: 1837 - 59 = 1778
#7
Año 18, Día 69 de Verano

El joven arquero intenta no hacer demasiado daño a su compañero, por lo que empieza suave el entrenamiento, haciendo algo de daño al soldado Kibai que como anticipó el joven arquero, no pudo reaccionar a la velocidad de su disparo y recibió el impacto directo en el hombro derecho, siendo que el pelirrojo busca evitar la zona herida de su compañero para evitar más daños y empeorar la situación de los marines en aquella isla, donde puede que tengan que enfrentar a un posible enemigo que aún no han localizado. El felino nota bastante el dolor, pero no lo suficiente para detenerse ni parar sus movimientos, de forma que el soldado se lanza hacia su superior a una velocidad tan grande que a efectos prácticos más que correr se teletransportó hacia la posición del arquero para lanzar un potente golpe descendente que hace bastante daño al marine, pero no lo suficiente para impedirle moverse. Sin embargo, gracias a su enorme velocidad, el mink logra agarrar el brazo izquierdo de Bertram, el cual sostiene su arco, seguramente para tratar de evitar que el marine pueda seguir atacando antes de lanzar un puñetazo al estómago del contramaestre haciendo algo de daño, pero mucho menos que antes. Bertram sonríe ante la situación, algo que suele sorprender a la gente y dice

-Parece que vas bastante en serio sir, pues bien también pondré el turbo.-

El marine podría estar en problemas, si no fuera por el hecho de que Kibai cometió un pequeño error de cálculos al tomar al marine del brazo y es que no apartó el arco de su posición, quedando su cuerpo totalmente delante del arco, por lo que la sonrisa en el rostro de Bertram se amplía mientras mueve rápidamente su mano tomando una nueva flecha y expandiendo su haoshoku un total de 7m antes de decir

-Cometiste un pequeño error de cálculos sir, y como diría mi antiguo amigo, eso se paga y en este caso tu factura viene con el título que es Elektrische Nadel.-

Dicho eso el joven lanza la flecha electrificada directamente al torso del soldado que se encuentra a quema ropa buscando hacer el suficiente daño para que lo suelte y pueda alejarse del soldado, pero eso es una solución temporal pues con su velocidad el mink no tendrá problemas en acercarse al arquero. Mietnras se aleja toma una nueva flecha y la lanza elecrtificada hacia la rodilla de su compañero para entorpecer su avance al dañarle el apoyo de una de sus piernas. Tras estar alejado dice

-Nunca mantengas un arma apuntada hacia ti sir, y menos si no anulas por completo la capacidad de disparo de tu rival.-

El joven mantiene su mirada en su compañero preparado para intentar evitar otro agarre aunque no puede asegurarlo, por lo que se mantiene a 7m del felino pues por mucho que se aleje, su rango de ataque está dentro del rango de movimiento del mink.

Carcaj Eléctrico
berchanpandared



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4570 - 936 = 3634
Energia: 4888 - 386 = 4502
Espiritu: 2341 - 150 = 2191
#8
Los dos flechazos impactaron directamente en el torso y la rodilla que Kibai, enviando un gran calambrazo hacia sus nervios, agarrotando la zona muscular y haciéndole apretar los dientes con fuerza, a la vez que su propio Electro abandonaba su sistema. Había cometido un serio error de cálculo y desde luego, eso le había costado caro. Bertram se encontraba ahora a unos siete metros de él, aún emitiendo aquella aura similar a la que él también era capaz de emitir, aunque levemente más poderosa, lo suficiente para notar como todo el aire parecía ejercer una suerte de presión sobre su propio espíritu.

La situación no era la ideal. Bertram podía disparar más rapido de lo que Kibai podía tardar en moverse hasta llegar a él, y no le apetecía dar un salto para llegar sin tener que ir a la carrera bajo la premisa de convertirse en un blanco el el aire. De modo que el mink optó por ponerse un poco más serio, a la vez que una sonrisa que tenía un poco de salvaje y un mucho de adrenalina por el combate asomaba por su rostro.

— Un pequeño error... que no pienso repetir!

Aprovechando que ya tenía agarrado el Bokken de modo invertido, Kibai desenfundó a Raimei a la vez que iniciaba una maniobra de giro, enviando múltiples ondas cortantes que formaban un gran anillo a su alrededor, el cual se extendió en un círculo que abarcó veinte metros de diámentro alrededor del mink, avanzando directamente a la posición de Bertram. Kibai había apuntado su giro de manera intencionalmente baja, de modo que el aire cortante golpease la zona de la cadera del pelirrojo, evitando su pecho lesioando y tambien el vientre por lo que pudiese pasar en un mal corte allí.

¡¡AITSUGU SAGUKEN!!

Terminada la maniobra, Kibai saltó ahora sí hacia la posición en la que había quedado Bertram, empleando su pierna buena para impulsare, a sabiendas de que la distancia recorrida sería menor, pero aún así alcanzando a su rival, que había sido desplazado hacia atrás por el ataque del mink en dos potentes saltos, mientras envainaba a Raimei en el proceso. Al aterrizar junto a su posición, de nuevo lanzó su garra, pero esta vez, aprendido de la anterior experiencia, sujetó la mano libre del contramaestre, la que usaba para recargar su letal arco, aprisionando la articulación de la muñeca para evitar que llevase la mano hacia el carcaj de nuevo. Asimismo, lanzó un revés con la espada directo hacia el rostro de Bertram, apuntando a la línea de su mandíbula, haciendo restallar la madera como si fuese un látigo contra su rival.

La Caja de Pandora
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4138 - 1606 = 2532
Energia: 4514 - 366 = 4148
Espiritu: 1778 - 9 = 1769
#9
Año 18, Día 69 de Verano

El joven arquero de la marina está acostumbrado a terminar en situaciones delicadas durante los enfrentamientos, mayormente por su falta de reflejos para reaccionar a los movimientos ajenos por lo que en algún momento debería buscar la forma de arreglar eso, aunque sea para poder reaccionar a ellos y tener alguna oportunidad de evitar situaciones como la actual en la que tuvo que buscar la forma de librarse de un agarre que, hecho de una forma más astuta, lo dejaría imposibilitado de disparar. Afortunadamente para el marine, su estrategia sí dio resultado por lo que su ataque hace el suficiente daño para forzar que lo suelte, haciendo que quede libre para alejarse y lanzar un segundo ataque a su compañero con la finalidad de buscar reducir su velocidad lo máximo que pueda. El joven pelirrojo se aleja lo bastante para poder evitar su rango, pero se queda lo suficientemente cerca para no agotarse mentalmente por el uso del haki en un área demasiado extendida, además de que el efecto de dicho Haki podría alertar de su posición. El arquero ve como ambos ataques logran impactar en su compañero, quien escucha su consejo, algo que a muchos en el pasado sorprendió pues cuando Bertram entrena con un compañero busca que mejore, por lo que durante el entrenamiento si nota algo que mejorar no duda en decírselo.

Kibai afirma que no repetirá el mismo error y además toma una sabia decisión, pues de lanzarse directo a por un tirador, por muy rápido que seas, te arriesgas a que una flecha te impacte si el tirador dispara más rápido de lo que te mueves, y saltar es peor pues te quedas indefenso en el aire, por lo que tomó la decisión más acertada, solo que para su superior era una muy mala pues no tiene como defenderse de ello, y es que en el momento en el que el mink empieza a moverse el pelirrojo no ve nada hasta que nota como en su cintura un corte se abre empezando a sangrar, consecuencia del hecho que su compañero haya tenido que sacar su espada para realizar su técnica. En el momento que eso impacta en su cuerpo y lo arrastra hacia atrás por la fuerza del mismo, el joven arquero suelta un berrido de dolor que contiene enseguida, haciendo acopio de su entrenamiento como cazador donde muchas veces tenía que aguantar heridas mientras regresaba o seguía a sus presas. El mink no se detiene en ese golpe, y se lanza a por el marine, usando su pierna buena para ello, y lo alcanza antes de que pudiera reaccionar. Y es ahí que demuestra haber aprendido la lección pues inmoviliza la mano de disparo, no la que sostiene el arco, impidiendo que el contramaestre pueda usar sus flechas para atacar.

-Veo que sí aprendiste, aunque me refería a que direccionaras el arma a un lado y no dejes sus articulaciones libres para volver a apuntarte, sir. Esto con un arquero es útil, pero busca siempre observar a tu rival y ver como neutralizar su ofensiva.-

Dicho eso el joven arquero no tiene fuerza suficiente para librarse del agarre de su compañero en este momento, por lo que lo único que se le ocurre que puede hacer es un golpe con su arco, por lo que apretando con fuerza su arco, el joven mueve velozmente su mando para buscar impactar con el extremo del arco directamente en la articulación de la rodilla izquierda de su compañero de división, y acto seguido lanzar un golpe idéntico a su otra rodilla, buscando desestabilizarlo y que libere el agarre mientras su rostro esboza una gran sonrisa casi deslumbrante.

Carcaj Eléctrico
berchanpandared



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3634 - 1907 = 1727
Energia: 4502 + 27 = 4529
Espiritu: 2191 - 150 = 2041
#10
La técnica había funcionado a la perfección, y el aire comprimido había resultado lo suficientemente rápido como para acertar en el cuerpo de Bertram antes de que este pudiese percatarse a tiempo, y el aire se llenó con el aroma a sangre del pelirrojo, uno que Kibai ya había aprendido a distinguir de su expedición en la isla de Drum para detener al aspirante a rey que resultó ser un desafío bastante más importante de lo que hubiera parecido en un principio.

Con la garra izquierda atenazando firmemente la muñeca del contramaestre, el mink apretó los dientes cuando su rival, demostrando una buena imaginación y abundancia de recursos, ante la incapacidad de emplear sus proyectiles, decidió que su arco era un arma contundente perfectamente funcional, de modo que la empleó para golpearle en las dos rodillas de manera sucesiva. Aunque las potentes piernas de Kibai aguantaron correctamente los embates, los cuales no fueron lo suficientemente potentes como para deshacer que su agarre sobre la muñeca de Bertram se flojase. No obstante, él mismo notaba como su rival luchaba constantemente por liberar, y aquello no iba a poder mantenerse mucho tiempo.

 — Tengo que pensar en algo... — pensó para si el mink, notando como la fuerza de su brazo empezaba a disminuir por la tensión constante que debía de mantener para sujetar a Bertram e impedirle recargar, ya qu eel pelirrojo había demostrado que podía disparar más rápido de lo que Kibai podía reaccionar, incluso con la percecpción extra del Electro.

En un arranque de imaginación y algo de incosnciencia propia, el mink decidió adelantarse a los acontecimientos y rompió él mismo el agarre. Con sus músculos de ambas piernas ya liberados de los últimos retazos de agarrotamiento producto de la electricidad en la que Bertram había envuelto sus flechas, el mink dio un potente salto, pasando de nuevo por encima de la cabeza del pelirrojo, aterrizando a su espalda.

Sin pararse ni medio segundo, el mink se abalanzó sobre la espalda de su rival, abrazando con sus dos piernas la cintura del marine, enrollando su cola alrededor de su pierna izquierda para mayor afianzamientos, y colocando un brazo firmemente fijado alrededor de su cabeza, a la altura de sus ojos, recordando aquella extraña luz que había emitido el contramaestre en Skypiea durante su prueba. Si había algo que no quería el mink bajo ningún concepto era quedarse cegado y convertido en una diana estática ante un tirador. Dado que le quedaba una mano libre, Kibai consideró que no estaba de más el seguir con la pelea y volteando el bokken de nuevo a su agarre invertido, asestó dos estocadas contra las costillas del lateral derecho de Bertram, incrustando la punta de madera entre los huecos que dejaban los huesos.

La Caja de Pandora
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2532 - 590 = 1942
Energia: 4148 + 26 = 4174
Espiritu: 1769 - 9 = 1760


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