[PRES. REL.] [HAKI] Ojos que no ven
#11
El grito de mi maestro improvisado hizo que apretara los músculos de mi cuerpo, todos, con una fuerza envidiable para evitar el inminente golpe que, de algún modo que aún desconocía, sabía que iba a ocurrir y así fue. Desapareció de mi vista e incluso antes de que pudiera reaccionar, noté algo a mi espalda; una rápida y sonora palmada hizo de anuncio de una situación terrible. Algo fino y huesudo comenzó a pelear contra la tela de mi pantalón; tras ganar la pelea, se introdujo en un lugar de mi cuerpo que nunca había visto con mis propios ojos, provocando que casi me tragara la lengua por culpa de aquel impacto y que, como si fuera el proyectil de una catapulta, saliera despedido por los aires. No emití ningún sonido, me quedé completamente mudo mientras apretaba los labios con fuerza y mis ojos se llenaban de lágrimas. En cuanto caí de bruces contra el suelo, me levanté al instante. -¿Mil años de dolor? Será cabrón… va a estar mil años fregando la cubierta del barco y limpiando percebes del casco. -pensé mientras secaba las lágrimas de mis ojos con mis manos y destensaba la cara. El pedazo de puto desgraciado que tenía delante parecía disfrutar de la situación y no tardó demasiado en continuar con el “entrenamiento”. Cada vez dudaba más de su método y, si descubría que era una broma, la venganza iba a ser terrible. Fruncí el ceño y me preparé para contestar rápido como un disparo de Jolyne. Me advirtió sobre lo que iba a ocurrir si fallaba de nuevo.

-Quien siembra, cosecha. -advertí de vuelta.

Y tras eso me lanzó la pregunta, y era de lo más interesante. ¿Qué era lo que me molaría que fuera el One Piece? Y qué haría después de cumplir mi sueño, contesté al instante.

-¿El One Piece? Espero que sea el tesoro más grande del mundo. Oro, joyas, dinero, armas legendarias, libros prohibidos, un tesoro con un valor tan grande que nos permita comprar el mundo si quisiéramos. Pero no haremos nada de eso, no. Cogeremos lo que necesitemos y el resto lo dejaremos ahí, para que cuando me muera el sueño de conseguirlo siga vivo, para que venga otro desgraciado y se haga Rey de los Piratas, kikikiki. -reí al imaginarme ese momento. -Lo que haremos es seguir viajando, con la libertad por bandera, y derrumbar los muros que le impiden a la gente ser libre. En resumen, haremos lo mismo que ahora pero a mayor escala.

Me crucé de brazos y respiré con fuerza mientras cerraba los ojos, contuve mi furia durante unos instantes y me relajé.

-¿Contento con la respuesta?


Joder, estaba tan cabreado como concentrado con el entrenamiento. Si lo que quería era que me pusiera a entrenar en serio, fuera cual fuera su entrenamiento, lo había conseguido.

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#12
La cara de Yojimbo al recibir su castigo fue de absoluto desagrado y repulsión, como quién recibe un striptease de parte de un amigo en un tanga de leopardo y con forma de elefante por su despedida de soltero. Qué pasada. Tras caer de bruces y volver a levantarse con total determinación, casi como una amenaza, el capitán de los Alas Negras le dedicó una advertencia al pelirrojo. Pero era él mismo el que se había comprometido a realizar dicho entrenamiento, y si creía que sólo por ser su capitán y haberle echado de menos durante esos tres años iba a ser más blando con él. Se equivocaba. Especial y justamente por eso mismo, era que debía cerciorarse de que el hombre de que se convertiría en el Rey de los Piratas podía superar cualquier obstáculo que se le pusiera en frente. Si no era capaz de superar una tontuna de entrenamiento como aquel, estaban abocados al fracaso. Y con eso en mente, había que seguir con la vaina.

En esta ocasión, Garnet decidió preguntar sobre que querría Yojimbo que fuera el One Piece y, por supuesto, que sería lo que haría una vez que completara su sueño. Más allá de ser una pregunta a la que debía poner tanto corazón como mente para responder, ciertamente tenía curiosidad por saber que rondaba por la cabeza de su capitán lunarian. Para el capitán de los Alas Negras, el One Piece debía ser el tesoro más grande de la historia, tanto en términos de riquezas, armas, y así como conocimiento. Un tesoro capaz de hacer soñar a todo el mundo.- Ya huelo… - Asentía Garnet, cruzado de brazos en ese momento, con una suave sonrisa sobre su rostro, que se magnificó al escuchar de las palabras de su capitán que, su intención, era dejar gran parte del tesoro intacta para que, una vez que ellos ya no estuvieran allí, el sueño y la leyenda prevaleciera, para no dejar morir aquella sensación de aventura que estaban teniendo ellos mismos en cada uno de sus viajes. Si no podía admirar más a su capitán, aquellas palabras definitivamente terminaron de inspirarle.- No nos equivocamos al seguirte, Yoji. - pensó, emitiendo por sus ojos un brillo de la emoción. Si no fuera por su capitán, a Garnet jamás le habría interesado el One Piece o ese tipo de fama pero, ahora, y por el mero hecho de seguir viajando con sus amigos, no podía negar que sentía una profunda curiosidad por ver como sacudirían el mundo con tal hazaña.- Puejejeje - rió al mismo tiempo que lo hizo el lunarian, quién añadió que, una vez que encontraran el One Piece, seguirían haciendo lo mismo que hacían hasta el momento, pero a mayor escala. Desde luego, que Garnet no podía estar más feliz por escuchar aquello pues, pasara lo que pasara, quería seguir viajando con sus amigos, incluso después de que cada hubiera cumplido sus objetivos. No eran parte de una misma banda porque compartían objetivos. Eran parte de una misma banda por los vínculos que habían forjado, y porque sabían que se tenían los unos a los otros para cubrirse las espaldas.

Tras preguntar si estaba contento con la respuesta, Garnet asintió.- Ya te digo, Yoji. - descruzó sus brazos, extendiéndole hacia arriba los dos pulgares.- Sea lo que sea el One Piece, seguro que es un alucine que flipas, ¿es o no es? - comentó, llevando a continuación ambas manos hacia su cogote.- Y seguir viajando y montando un buen jaleo con vosotros incluso al final de nuestro sueño… - quitó las manos de su sitio, para dar un puñetazo con su diestra sobre su palma izquierda.- ¡PUAJAJAJA! ¡El menda no podría pedir una vida mejor! - exclamó para, acto seguido, poner un semblante más serio.- Ahora bien… - pronunció, dando un ligero brinco hacia su alumno, hasta quedar a una altura perfecta de su cintura, dirigiendo su mano izquierda hacia el paquete del lunarian, agarrándolo y estrujándolo con una fuerza sin igual.- ¡Te has ido demasiado por las ramas Yoji! - le recriminó, con una sonrisa maliciosa, tras lo cuál, le soltó y aterrizo frente a él.- Te faltó concentración para resumir tus pensamientos, Yoji. - comenzó a explicar, cruzándose de brazos nuevamente.- Para mejorar el haki, tienes que profundizar en tu “menda”, conocerte tan bien que puedas soltar info sobre ti… - Chasqueó los dedos, sin descruzar sus brazos, en mitad de la frase.- En un abrir y cerrar de ojos. - añadió, con una mirada seria.- Cuando profundices en tu “menda”, podrás profundizar en el de los demás… - Asintió una vez más, esbozando una sonrisa llena de picardía en ese momento.

- Así que, siguiente pregunta, Yoji. - Cerró los ojos, quedándose pensativo durante varios segundos. Realmente, ya tenía en mente la pregunta idónea y perfecta, pero quería dejar una pausa dramática. Tres segundos después, Garnet volvió a abrir los ojos y, con una actitud calmada y serena, preguntó.- ¿Qué es lo que más te aterra? -

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Energia: 1516 + 204 = 1720
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#13
Daba la sensación de que mis palabras lo inspiraron pues en algún momento de mi respuesta sus ojos se pusieron vidriosos y, como bien decía mi padre, los ojos son el espejo del alma. Sonreí orgulloso al ver que lo que estaba diciendo le había calado en lo más hondo de su corazón y que creía en nuestro objetivo, eso me hacía feliz. El enfado que tenía hasta ese momento pasó de largo en el instante en el que Garnet comenzó a hablar; parecía que lo que más le gustaba era la idea de seguir viajando juntos incluso después de haber logrado la hazaña más importante de todas, y así lo sentía yo. ¿Por qué íbamos a cambiar nuestro modo de vida? Si es lo que nos gusta hacer lo seguiríamos haciendo, si traicionamos a nuestros gustos, a nuestra forma de vida, ya no seríamos libres. Sonreí en cuanto dijo que no podía pedir una vida mejor porque, en cierta forma, me sentía realizado viendo a los míos disfrutar del camino que estábamos recorriendo, pero la felicidad duró poco. Pegó un saltito ridículo hacia mi y, tras afirmar que me había ido por las ramas, me metió un agarrón legendario en el paquete, un agarrón infernal que nubló mi mente y rasgó el velo entre la vida y la muerte, un agarrón tan potente que casi hace que me postrara de rodillas frente a él, pero no ocurrió.

[Imagen: gJ1Y6Wx.png]

Al mismo tiempo que intentaba recomponer la compostura me lanzó sin piedad la siguiente pregunta, qué es lo que más me aterra, de normal hubiera contestado otra cosa, pero el entrenamiento me empujó a contestar distinto.

-¡¡AHORA MISMO TÚ!! -grité instantáneamente, como un resorte, mientras lo señalaba con el dedo índice de mi mano derecha, ligeramente encorvado sobre mi mismo y con una pequeña lágrima que se asomaba por mi ojo izquierdo.


El entrenamiento estaba siendo casi igual de violento que el de Pawurs, la diferencia principal, y lo que más me estaba molestando, es que en este me estaba haciendo pensar. Maldito Garnet… el Haki no es cosa menor, dicho de otra manera, es cosa mayor.

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Vitalidad: 9057 - 819 = 8238
Energia: 9469 + 0 = 9469
Espiritu: 3258 + 0 = 3258
#14
La agonía, sufrimiento y dolor podía palparse a la perfección en el rostro del lunarian cuando le hizo la técnica no escrita del agarrón de paquete definitivo: el noot noot cracker. Tal fue la impresión, y el terror generado por la acción de Garnet que, ante la siguiente pregunta que preguntaba el skypiean hacia su capitán, Yojimbo preso del pavor señaló que el fruto de sus más temibles miedos, en ese preciso instante era nada más y nada menos que el propio pelirrojo. Ante aquella respuesta, en una primera instancia, Garnet alzó su ceja izquierda, incrédulo, tras lo cuál, giró su cuello primero hacia la izquierda, y luego hacia la derecha, como viendo si se trataba de una broma. Un segundo después de eso, no pudo evitar esbozar una sonrisa al respecto.- ¡PUAJAJAJAJAJAJA! - Una sonrisa que estalló en una sonora carcajada, debido a la respuesta tan impredecible que había recibido. Qué cachondo que era su capitán.

Tras unos segundos inundando el ambiente con su risa, el pelirrojo cesó la carcajada, y se cruzó de brazos.- Bien... ¿Hueles eso? Es la sensación de peligro, Yoji. - dijo, anclando su mirada en los ojos de su capitán, intentando no sucumbir ni a sus demonios ni a su trauma, luchando con todas sus fuerzas para mantener la compostura.- Es cuando uno se cosca de que está a punto de palmarla cuando saca a pasear su verdadero potencial, ¿es o no es? - expuso, mientras esbozaba una sonrisa ladeada, y al mismo tiempo que su cuerpo comenzaba a crecer de forma abrupta, hasta alcanzar los tres metros de altura, mientras se llenaba de ese pelaje ocre, colmillos y garras.- Te haré una última pregunta y, si pasas la prueba, iremos con un último ejercicio, capi, ¿es o no es? - explicó, Garnet, al mismo tiempo que se descruzaba de brazos para llevar  su puño derecho hacia su mano izquierda, comenzando a crujirse los nudillos y dedos. Una sonrisa diabólica se dibujó en el rostro del pelirrojo- ¿Qué rima con laboratorio? - hizo aquella enigmática pregunta que, para muchos el mero hecho de escucharla, podría hacer helarle hasta el último mililitro de sangre. ¿Qué harás a continuación, Yojimbo?

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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Vitalidad: 1665 + 153 = 1818
Energia: 1720 + 134 = 1854
Espiritu: 970 + 13 = 983


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