[Pasado][FIC] Aprendiendo a vivir de nuevo
#1
Era una mañana como otra cualquiera en el pueblo. El día como de costumbre era soleado y húmedo, con un calor al que nunca me llegaría a acostumbrar, los comercios empezaban a abrir y la gente poco a poco se acostumbraba a mi presencia, seguía habiendo miradas furtivas y cuchicheos, pero ya tenía mis comercios de confianza donde comer, comprar suministros, beber etc.

Poco a poco iba perdiendo la esperanza en que los lugareños hubieran visto a Volkarona, a nadie le sonaba ningún marine como nosotros pelirrojo y con gafas de sol, en la isla tampoco había nada parecido a una tortuga, alguna vez me habían dado falsas esperanzas, pues habían visto a un niño pequeño con sombrero de vaquero y llorón que se parecía a él alguna vez por el pueblo. 

Esa pista falsa me llevo al colegio del pueblo, era un pequeño edificio con pocas aulas y recursos donde al parecer ni siquiera habia tantos niños como para tener los niveles que normalmente habia en las ciudades de otras islas, además la escolarización no era obligatoria, ya que muchos padres de zonas más rurales de la isla preferían enseñar ellos mismos a sus hijos y enseñarles lo básico y se negaban a llevar a los niños, pues tenían que ayudar a sus padres, normalmente granjeros o ganaderos de la isla.

El colegio se dividía, pues en tres clases con distintos niveles, uno con los más pequeños, donde enseñaban a leer, sumar, restar y los conocimientos básicos sobre la naturaleza y la anatomía, otra clase más avanzada entre niños y ya adolescentes aprendían álgebra, idiomas y análisis sintáctico y el uso aplicado de las ciencias sociales y naturales,, además de la historia del mundo y de la isla y por último una clase ya para gente incluso adulta que quisiera obtener conocimientos más específicos de cara a poder emprender sus negocios a nivel práctico, con talleres específicos para cada cosa importante y que dependiendo del día impartía unas asignaturas u otras donde de vez en cuando venían profesores y gente de fuera de la isla a impartir clases. Ciencia avanzada, física y química los lunes y los miércoles, historia del mundo y geografía los jueves y ponencias los viernes. Los martes, talleres de escritura para adultos y clases de biologia y medicina impartidas por el doctor del pueblo. 

Yo habia ido a hablar con el director del colegio sobre Volkarona y al descartar que le conocieran mediante la foto del periódico que siempre llevaba encima y hablando de todo un poco, el director acabo contándome el sistema del colegio y las dificultades que tenían para sacarlo adelante, además del poco apoyo que tenían de parte del gobierno mundial al ser un pequeño pueblo escondido del Grand Line, a pesar de ser un sitio del paraíso con mucho tráfico donde todo el mundo pasaba y de los intentos del alcalde para desarrollar la educación y las infraestructuras de la villa, lo normal es que fueran ignorados y tuvieran que autogestionarse entre los habitantes de la misma, lo cual habia creado mucho analfabetismo dentro de la misma, emigración hacia los distintos blues buscando una vida más allá de las granjas o de la hostelería y un abandono paulatino y perdida de población creciente que una isla con una vida tan dura y tan poca demografía no se podía permitir.

La charla acabó tomando un café donde el señor director me propuso dar alguna clase mientras tuviéramos estancia en su pequeño pueblo, tal vez alguna actividad de autodefensa, enseñar los peligros de saltarse la ley o algo así. Me hizo mucha ilusión el ofrecimiento, pero yo tenía otra idea en mente.

-Señor director, alguien como yo, no puede enseñarle nada a su pueblo. Lo que si me gustaria es acudir de vez en cuando a sus clases de segundo. 

Al oír esto, el director quedo muy sorprendido, pero lejos de juzgarme se interesó por mi educación, aunque era algo que me avergonzaba, a veces era más fácil abrirse a traumas con gente desconocida que con amigos de toda la vida y la conversación, que habia sido agradable, me ayudo a sincerarme con el docente.

Le conté mi vida, como me sentía identificada con aquellos pequeños de su pueblo que tenían que ayudar a su mamá sin poder ir a clases, ya que mi madre era pobre y siempre necesito ayuda en el pueblo, pasando los primeros años de mi vida siendo analfabeta, sin saber prácticamente ni contar, solo para hacer recados y leyendo a duras penas, pero sin saber escribir correctamente, como cuando por fin pude tener una educación y aprender lo básico mi vida y enseñanzas se truncaron y pase a ser una esclava y como estaba muy por detrás en conocimientos de mis compañeros y lo poco qué sabia del mundo, de su historia, de mi raza y de mi pueblo. Casi todo lo que habia aprendido habia sido por mi misma y me daba vergüenza que mis compañeros supieran todo esto, no estaba preparada para ello.

El director escuchó atentamente mis palabras, consciente de que los problemas de su isla no eran ajenos al resto del mundo, sentí algo de pena en su mirada y comento algo sobre la marina que no me gusto, pero en lo que no podía quitarle la razón. A veces parecía que al gobierno mundial le daban igual sus ciudadanos. Me propuso organizar una clase con los chavales al aire libre (ya que yo no cabria en un aula) donde ellos expusieran lo aprendido en clase y recomendaran lecturas de fácil acceso a la biblioteca, pero desgraciadamente, era imposible cuadrar fechas, pues yo ya no estaría en la isla en ese entonces, pero si me dejo unas últimas palabras.

-Recuerda niña, por grande que seas si no cultivas ese cerebro, te engañarán y utilizarán siempre. No tienes nada de lo que avergonzarte, solo eres una víctima más de este injusto mundo. Olvida esa vergüenza y ábrete como lo has hecho conmigo, busca ayuda y aprende sobre el mundo y su funcionamiento. El conocimiento es poder. Y tú eres una persona, no un arma. 

Tras estas palabras, me regalo los libros que el mismo habia hecho para la clase, para que pudiera estudiarlos por mi cuenta, haciendo hincapié en que buscara ayuda entre mis compañeros cercanos. Me fui de allí pensativa y dando la búsqueda de Volkano en el pueblo por finalizada para siempre, pare a comprar comida para Joseba y le alimente como siempre en secreto, con el mejor pienso que vendían en la isla y un cuenquito de leche y volví al Hostal a ojear en secreto los libros que el director me habia entregado. 

Al empezar a leer sobre álgebra me di cuenta de que incluso esos chavales de 14 años, sabían mucho más que yo y que necesitaría ayuda para aprender todo el conocimiento que el mundo me ofrecía, ofuscada, lance el libro contra la pared de mi habitación y me quede todo el día sin hacer nada, rabiosa, pensando en todas las injusticias de este mundo.

-Mierda de la mierda. Soy una idiota analfabeta. 


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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