[Pasado] - La joven de la naranja
#1
Día 44 de Verano, Año 12, 13:00
Grand Line -  Corriente Rakusei - Whiskey Peak
En la isla Minion, Suna acabó interceptando un barco perteneciente a un grupo de cazarrecompensas que había atracado en el muelle. La muchacha trató de unirse a ellos pero por razones obvias la rechazaron, de todas formas, determinada por salir de la isla y convertirse en cazarrecompensas se metió en una caja de naranjas. A modo de polizón viajó en el barco, ocultándose un par de días, pero era imposible ocultarse mucho tiempo, por lo que al llegar a la Reverse Mountain fue descubierta. La dejaron quedarse ahí hasta llegar a la primera isla del Grand Line con la condición de que trabaje fregando la cubierta mientras tanto.

El día que llegaron a Whiskey Peak fue un día muy caluroso, por suerte, Suna estaba acostumbrada a este clima, se podría decir que incluso lo disfrutaba. Los cazarrecompensas la hicieron bajarse del barco, buscaban deshacerse de ella, pero tampoco querían dejarla morir de hambre, así que le dieron una bolsa de naranjas. Concretamente, las que peor pinta tenían.

-¡Oye, oye! Muchísimas gracias por el viaje y por la fruta, ha sido realmente divertido, espero que nos veamos pronto. -Se despidió mientras movía la mano de lado a lado, realmente emocionada, como si se tratasen de sus amigos de toda la vida.

No recibió respuesta alguna. Los cazarrecompensas se marcharon, con la esperanza de no encontrársela jamás.

-Qué tímidos son estos chicos, con lo bien que nos hemos llevado.

Suna se paseó un poco por la isla, disfrutando del clima. Se quedó maravillada por el color dorado que tenía la arena allí, se arrodilló y la lamió. 

-Hmm, es la arena más rica que he probado nunca. -Se relamió los labios.

Siguió paseando hasta sentarse en una roca, la arena le había abierto el apetito y decidió que era hora de comer. Sacó su bolsa de naranjas y fue tocándolas una a una, usando sus conocimientos como cocinera para comprobar cuál estaba en mejor estado. Todas estaban bastante pochas, así que terminó escogiendo una al azar. Empezó a pelarla, su uña se clavó en la piel de la naranja cual daga en la yugular de un enemigo. El jugo salió disparado, por poco le cae una gota en el ojo, habría sido doloroso. Fue arrancando la piel por trozos, nunca se le dio bien pelar una naranja de sopetón. Fue colocando los trozos de piel a su lado, en forma de carita sonriente. Después, saboreó y disfrutó cada gajo todo el tiempo que pudo, de forma que tardó 4 horas en acabarse la fruta. A pesar de lo mala que estaba, el optimismo de Suna la llevó a esbozar una gran sonrisa de satisfacción al terminarla, sin embargo, ahora tenía las manos pegajosas.

-¡Sasasasa! Pues no estaba tan mala, pero no soporto tener las manos así, voy a lavármelas, que sino me da asco tocar todo. -Dijo estirando los brazos, intentando separar las manos lo máximo posible de su ropa para no ensuciarla.

Se levantó de la roca y se dirigió a la orilla. Allí se dispuso a introducir sus bellas manos en el agua para limpiarlas. Fue en ese instante cuando apareció un pescador con bigote, era bajito y bastante mayor. El hombre, que además era uno de tantos cazarrecompensas que viven en Whiskey Peak, pensó en interrogarla para descubrir si era una pirata, y en ese caso, atraparla.

-¡Eh tú! ¿Quién eres? No me suenas de por aquí.

-¡Oye, oye! Soy Suna Sharik, es un placer, hace un día maravilloso, ¿no crees?

-Pues... sí, sí que hace buen día. -Dijo el hombre, que al fijarse mejor en Suna, se quedó prendado por su belleza. -Entonces... ¿eres de fuera? ¿Vienes de visita? 

-Sí, sí, soy de fuera. Vengo por unos asuntillos, no sé si me captas. -Dice guiñándole el ojo.

-Ah claro, ya entiendo... -Realmente no entendía a qué se refería, pero quiso hacer lo posible por conocer más a la muchacha. -Pues conozco un sitio, que resulta ser mi casa, donde hacen un salmón delicioso, ¿te gustaría ir a probarlo y te enseño el pueblo?

-¡Oye, oye, eso suena genial! Así puedo aprender una receta local, te sigo, nuevo amigo. -Suna se quedó en silencio y siguió al hombre misterioso, reflexionando para sus adentros. -Qué hombre tan simpático, debe tener unas intenciones muy bondadosas.

El cazarrecompensas pescador llevó a Suna en dirección a su casa, esta vez sin intenciones de capturarla ya que no aparentaba ser ninguna pirata y menos aún una conocida de la que pudiese conseguir alguna recompensa. Suna estaba muy contenta, ya que estaba totalmente convencida de que había hecho un nuevo amigo.
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#2
Día 44 de Verano, Año 12, 20:00
Grand Line - Corriente Rakusei - Whiskey Peak
El cazarrecompensas pescador enseñó a Suna un poco del pueblo de Whiskey Peak, antes de llevarla a su casa. A la joven le pareció agradable el ambiente festivo del lugar, se sintió en un contexto divertido y cómodo. Llegaron a la casa del hombre, una casa vieja y descuidada, parecía ser que al tipo no le iba especialmente bien como cazarrecompensas. Al abrir la puerta, lo que más llamó la atención de Suna fue un sofá viejo, así que la joven fue directa a probar la comodidad del mismo.
-¡Oye, oye, aquí tienen que hacerse unas siestas fenomenales! -Dijo mientras se acomodaba ocupando el sofá entero, estirando las piernas.


-Sí, de esas que te dejan sin conocimiento luego... Bueno, acabo de caer en que no me he presentado, mi nombre es... -El hombre fue interrumpido por un grito de emoción de Suna, la cual había visto un caracol encima de una mesa en el comedor.

-¿Quién es este pequeño colega? ¡Es muy adorable! -Se acercó a él y le acarició la concha suavemente con el dedo índice.

-Oh... se trata de James, mi compañero de piso, es muy callado pero es agradable notar su presencia y sentirme acompañado.

-Ya veo, pues James es muy simpático, además tiene pinta de estar delicioso.

El cazarrecompensas empezó a hacer la cena, la cual iba a ser el tan prometido salmón de Whiskey Peak. Su cocina era vieja y no parecía especialmente higiénica, además hacía ruidos extraños. Una persona normal habría pensado que aquello estaba a punto de explotar, pero Suna no se preocupó por ello, de hecho improvisó en su cabeza una melodía basada en los ruidos.

-Y, bueno... ¿Cuál es el motivo de tu visita a Whiskey Peak? ¿Sueles viajar mucho? -El cazarrecompensas trataba de cualquier forma saber más de Suna.

-¿Qué? Ah, sí, sí, supongo. -Y siguió tarareando la canción de los ruidos de cocina.

-Eres una muchacha muy extraña sin duda... Por cierto, la cena está lista. -El cazarrecompensas sacó tres platos a la mesa y preparó los cubiertos y vasos. Suna cogió a James y los tres se sentaron a disfrutar de la cena. El salmón estaba especialmente asqueroso.

-¡Oye, oye, esto está de muerte! -Dijo Suna, por respeto. James ni siquiera probó su plato.

-Jajaja... sí... sí que está de muerte, sí... Oye, Suna, si no tienes ningún tipo de plan, ¿qué te parecería trabajar conmigo como cazarrecom- La palabra "cazarrecompensas" le resultó difícil de pronunciar al propio cazarrecompensas, y de forma poética empezó a atragantarse con el salmón, tosiendo como un loco pero aun así esforzándose por pronunciar la palabra entera.

Suna se alarmó, parecía que aquel hombre estaba en peligro, miró a su alrededor en busca de algún médico pero solamente encontró a James.

-James... debes hacer algo, ¡nuestro amigo cuyo nombre no recuerdo está atragantándose!

Suna colocó a James en la espalda del cazarrecompensas, con la esperanza de que hiciese algún tipo de maniobra para ayudarlo. El hombre empezó a señalar el vaso de agua, el cual no era capaz de alcanzar por sí solo.

-¡No sé qué hacer, James, por favor, tienes que salvarle!

Finalmente, el cazarrecompensas cayó sobre la mesa, el salmón había vencido al hombre. Suna se quedó desolada, aquel hombre había significado mucho para ella a pesar de haberlo conocido hacía un par de horas y de no haber intercambiado prácticamente palabras. Cogió a James y lo abrazó para compartir sus penas. Tras unos momentos de shock y lágrimas descontroladas, Suna colocó el cuerpo en el sofá y se sentó en una silla junto al caracol, tratando de calmarse.
Avisó a los vecinos y esa misma noche le celebraron un humilde funeral, pero como nadie conocía muy bien al hombre lo hicieron todo bastante rápido para poder volver a sus casas y seguir durmiendo, ya que se había hecho bastante tarde. Solamente Suna y James quedaron frente a su tumba.

-Ahora lo tengo aún más claro, heredaré su voluntad y me convertiré en una gran cazarrecompensas...
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