[Pasado] Sombra aquí, sombra allá
#21
Sasha pudo apreciar como le habían afectado sus palabras a Garnet, hasta el punto de que una lágrima descendiera por su mejilla derecha antes de lanzarse a abrazar a la semioni. La joven palpó un par de veces la cabeza pelirroja del skypiean intentando darle confort después del momento tan delicado. La rubia de verdad pensaba que el músico de los Shogun Gari era alguien importante para ella y después de todo lo que habían vivido no podía estar más contenta de poder llamarlo hermano, era reconfortante saber lo que se sentía al tener uno, ahora que disfrutaba de él. Cuando el pelirrojo se separó dándoles las gracias y diciendo que eran su familia de verdad, Sasha no pudo evitar sonreír de forma pura. — Para mí también lo sois, compitrueno — respondió antes de aguantar una carcajada porque se le había corrido el maquillaje, asintiendo repetidamente en su lugar mientras se mordía los labios para no enfadarle.
 
Entonces, ahora sí, la semioni se dejó acabar de maquillar deseando ver aquellas estrellas por su cara. Una vez Garnet le volvió a enseñar el reflejo a la rubia en el espejo, no pudo evitar que los ojos le brillaran de emoción. — ¡Es una puta pasada! — contestó llevando el dedo índice de cada mano bajo el dibujo, arrastrando ligeramente la piel hacia abajo para ver como aquellas estrellas eran reales y se movían por su gesto. — ¡Voy a enseñárselo a los demás! — añadió antes de levantarse dispuesta a ir a por todos los Shogun Gari dispuesta a que apreciaran el resultado tan increíble que le había dejado el skypiean. Ese pensamiento la hizo para y girar justo en el marco de la puerta. — Gracias Garnet, eres el mejor — le sonrió de nuevo la rubia antes de salir corriendo en dirección al taller de Tobías tocando con fuerza la puerta, al punto de casi hacerla caer, como si una estampida se tratara — ¡TOBÍAS, MIRA! — gritó desde el otro lado con ilusión. A la adolescente le gustaba mucho la tripulación de los Shogun Gari y con detalles como aquel tenía claro que no los cambiaría por nada del mundo y los protegería con su vida si hacía falta.
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#22
Ante la tímida lágrima de Garnet por las bonitas palabras de Sasha, la semioni tocó la cabeza del skypiean, con delicadeza para hacer que se sintiera mejor. Ciertamente, desde que tenía uso de razón, sobre todo cuando llegó a la etapa de la pubertad, Garnet había sido una persona solitaria, y no porque el quisiera en parte, sino porque la gente le evitaba ya que, estar junto a él, era sinónimo de meterse en problemas. Por eso mismo, encontrar a su familia actual, los Shogun Gari, había sido su mayor bendición y tesoro. Ser apoyado y querido por cada uno de los miembros de la banda calentaba el acorazado corazón del músico. Cuando le dijo a la semioni que, efectivamente, ellos eran su verdadera familia, la respuesta de Sasha, haciendo alarde una vez más de su deslumbrante sonrisa, reafirmaba, aún más, el cariño que tenía hacia esa panda de locos que tanto quería, sonriendo de oreja a oreja a la rubia.

Al acabar el maquillaje y vérselo Sasha en el espejo, estallaba de emoción mientras señalaba con sus dedos índices los puntitos amarillos que imitaba a las estrellas del firmamento que tanto le encantaban.- Puejeje, ¡me alegro que te cagas compitruena!- Le dijo completamente orgulloso y satisfecho con el resultado y reacción de la semioni, cuando decidió levantarse del suelo e ir corriendo a mostrarle su maquillaje a los demás miembros de la tripulación, no sin antes darle las gracias a Garnet, diciéndole que era el mejor, causando que se le reflejara una sonrisa en su cara.- Nanai... Somos los mejores, ¿es o no es?- Le intentó corregir, extendiéndole su puño derecho hacia ella, como si le estuviera chocando el hombro a distancia.-¡Seguro que van a flipar al verte PUAJAJAJA!- Exclamó antes de que saliera despedida como un torbellino, a lo que supuso, por los gritos, que era el camarote de Tobías. Al carpintero no le iba a hacer ni pizca ver como su camarote se iba a tomar por saco, por lo que no pudo evitar echar una silenciosa carcajada al imaginarse tan cómico escenario. Garnet, antes de volver a su camarote, a la cubierta o a la cocina, miró a su alrededor, al camarote de la semioni. Pensó en recoger sus cosméticos y pinturas y llevárselos al cuarto, pero le había gustado tanto ese íntimo momento de hermanos que habían tenido, que prefirió dejarlos allí por si volvía a surgir la ocasión de maquillar a Sasha.- Sois los mejores.- Dijo, entre suspiros, sin que hubiera nadie que lo escuchara, completamente feliz al saber lo afortunado que era de tenerlos a todos ellos. No quería perder aquello por nada del mundo.
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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