[Pasado] El pescador del nitoryuu
#11
Después de sus profundas reflexiones, Kisuke estaba más centrado y relajado. Al final, no servía de nada intentar apresurar las cosas porque lo que pretendía era algo que requería tiempo, al fin y al cabo, por lo que si quería alcanzar un nivel alto, necesitaría aumentar las horas de entrenamiento, para tardar menos días a largo plazo. No obstante tendría que ser cuidadoso puesto que el sobreesfuerzo tampoco resultaría eficiente ya que cualquier tipo de lesión o contratiempo haría que a la larga tardase más.

Seguía empuñando a Mangetsu, cada vez con mayor soltura y velocidad, sintiendo como a cada sucesión de movimientos que realizaba, iba sintiéndose más cómodo con la katana, estaba cerca de conseguirlo. En una breve pausa, se quedo mirando un árbol reseco, de aproximadamente un metro de diámetro. Envainó a Mangetsu y se quedó encarado con el árbol. Frunció el ceño y tensó los músculos, abalanzándose con un par de pasos rápidos hacia el árbol.

-Ittoryuu, iai: Raito Kyasuto.

Y desenvainando a toda velocidad lanzó un tajo vertical, terminando su movimiento a dos metros por el otro lado del tronco reseco. Al envainar la katana y sonar el choque de la guarda con la vaina, el tronco se dividió en dos por la mitad, con un tajo limpio y perfecto. Miró el árbol reseco, partido en dos y sonrió satisfecho. No lo habría hecho mejor con Yamigiri.

Había que seguir probando cosas y continuó haciendo los movimientos y combinaciones más complejos y temerarios que había probado a hacer con Yamigiri. Seguía notando alguna diferencia y quizá era un pelín más lento pero no tenía que forzarse en exceso, lo que indicaba que estaba en el buen camino.

El sol ya estaba cayendo en el horizonte y las sombras se iban alargando. También iba notando como el cansancio iba entorpeciendo en cierta medida sus movimientos. Quería probar un par de cosas más y se iría a descansar. Miró de nuevo al tronco que antes había partido con su iai, y se le ocurrió que podía probar una de sus técnicas menos utilizadas, puesto que era una solución de emergencia en el fondo. Era algo que había diseñado por si se encontraba con alguien con la capacidad de aguantar cortes. No era descabellado con lo que había leído en la biblioteca de Ohara en la enciclopedia de las Akuma no mi y los textos relacionados a ellas.

Respiró hondo y envainó a Mangetsu, reforzó su concentración y tomando impulso, sacó a Mangetsu con vaina y todo, girando su cuerpo hacia la izquierda, lanzándose hacia el tronco partido en dos.

-Ittoryuu: OTG o kido suru.

Lanzando la katana envainada desde la izquierda en un movimiento horizontal, impactó en el tronco partido desde su izquierda, haciéndolo estallar en astillas destrozándolo con aquel contundente golpe. Se paró un momento evaluando todo, las sensaciones, el resultado del movimiento, todo.

"Si he notado algo de diferencia en el impacto, pero supongo que es lógico por la diferencia de peso entre ambas, aunque a decir verdad, el golpe ha sido más rápido que con Yamigiri."

Ahora quería probar su técnica más fuerte del ittoryuu, era la prueba definitiva para poder dar el siguiente paso, aunque fuese otro día. Observó una roca de cerca de metro sesenta de alto y unos ochenta centímetros de ancho. Ciertamente parecía casi un menhir, aunque se notaba que estaba ahí de manera natural. La roca parecía muy solida, un granitoide cuarcítico que sería difícil de cortar. No era muy de probar a cortar rocas pero si lo había hecho alguna vez con Yamigiri.

"Si consigo cortar la roca, estaré listo."
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#12
Las sombras cada vez se alargaban más; la temperatura, sofocante durante todo el día, comenzaba a descender; el sol empezaba a meterse por la línea del horizonte en el oeste, hundiéndose en el mar. La compenetración de Kisuke con su nueva katana, Mangetsu, estaba avanzando a pasos agigantados, aunque aún le faltaba lo más importante, experiencia en combate real. Aún así, el hecho de que se estuviese adaptando tan bien a ella era alentador a la hora de seguir progresando, aunque, eso si, el trabajo duro e intenso que requería aquella cuestión nadie se lo había quitado.

"Bueno, para ser el primer día entrenando en serio con Mangetsu no ha estado nada mal, aunque no esperaba encontrar tantas dificultades."

Realmente aquello era algo a tener en cuenta, al final por muy sencilla que creas que sea una tarea, siempre se pueden presentar dificultades y no todo es tan fácil como parece, por lo que el esfuerzo debe ser algo innegociable para cualquier empresa que vaya a llevar a cabo.

"En fin, un ratito más de práctica, realizo la última prueba con mi técnica más fuerete del ittoryuu y luego a descansar... Necesito un baño, de hecho."

Una vez más, comenzó con una rutina de movimientos enlazados, pensados para mejorar la fluidez y dinamismo de sus acciones y que todo se sintiese de manera natural. La sinergia entre el antiguo pescador y su katana crecía por momentos, alcanzando mayor velocidad y potencia en sus movimientos, simulando ataques, defensas y contraataques ante enemigos imaginarios, estocadas, tajos y bloqueos, uno tras otro. Al final, tras quince minutos sin parar, envainó de nuevo su katana.

"Bien, ha llegado el momento."

Tomó un fuerte bocanada de aire, tensó sus músculos y fijo toda su concentración en la hoja de su katana y en su objetivo, aquella roca que había en el claro. En un instante, se abalanzó sobre la roca mientras desenvainaba y realizaba un tajo vertical de abajo a arriba mientras decía:

-Ittoryuu: Sesupurukato.

Cerró los ojos un instante mientras envainaba a Mangetsu, y al sonar el chasquido clásico al contactar la guarda con la vaina, la roca se dividió en dos con un limpio corte vertical cayendo ligeramente hacia los lados. Kisuke abrió los ojos y contempló el resultado, un corte limpio, sin irregularidades en un roca muy dura. Parecía que había superado la primera prueba de fuego de aquel entrenamiento.

"Perfecto, parece que ya estoy listo para el siguiente paso, empezar a pulir mi nitoryuu."

Dicho esto, cogió sus cosas y se encaminó de nuevo hacia la casita en la que se alojaba. Estaba claro que tras aquel día de duro entrenamiento, necesitaría un buen baño, puesto que debía oler como una manada de ñus tras escapar de los leones. El entrenamiento había terminado por aquel día, pero, sin duda, aunque no hubiese avanzado nada con el nitoryuu, había establecido una base sólida y firme para poder aprovechar al máximo tanto el potencial de sus katanas como el suyo propio a la hora de usar el estilo de dos espadas. Al día siguiente comenzaría el avance real.
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#13
Después de un intenso día de entrenamiento, llegó a la cabaña donde se alojaba y se dio un baño da agua caliente. Se desnudó y metió su enorme cuerpo en la bañera que había llenado de agua y a la que había añadido sal para aliviar la tensión de sus músculos. Tan pronto como sus miembros se sumergieron en el agua salada, sintió como un calambre generalizado al relajarse su potente musculatura. El vapor hizo que su mente entrara también en un estado de relajación tal que estuvo a punto de quedarse dormido.

Estuvo como veinte minutos sin pensar en nada, solo concentrado en su propia respiración, hasta que el agua empezó a sentirse fría. Entonces empezó a frotar su cuerpo con jabón para quitarse la mugre del entrenamiento. Hacía todo aquello en aquel estado de semi-inconsciencia, sin pensar, de manera mecanizada. Tras eso, se aclaró el cuerpo y sintiéndose más ligero y limpio, salió de la bañera y se secó, enrollándose una toalla en torno a la cintura.

-Ahora que ya estoy limpio, una cervecita para relajarme.

Fue el refrigerador y sacó una botella de tercio de cerveza, que destapó con sus propias manos. Se acercó a una hamaca que tenía en medio de la salita y se tumbó con la cerveza en una mano y un cigarro en la otra. Estaba tan relajado que ni se paró a pensar en el entrenamiento. Aquel era su momento de paz, no quería agobiarse con su esgrima, el control de sus espadas y demás. En realidad, no tenía mucha importancia puesto que había terminado aquel día muy satisfecho, ya que había conseguido dominar su nueva katana de manera individual, al día siguiente ya llegaría el siguiente paso.

Continúo con su momento de relax, bebiendo su cerveza y sus músculos, a pesar del baño, seguían sobrecargados; quizá si se había excedido con el entrenamiento. Debería usar el ungüento relajante que tenía en su petate para darse unas friegas y unos masajes al menos en las piernas y los brazos; aunque era algo complicado hacerlo uno para si mismo. Además no podría masajearse la espalda y la zona lumbar era una de las más trabajadas en ese día. Pero era algo a lo que estaba acostumbrado, prácticamente siempre había estado solo así que había aprendido a cuidar de si mismo desde hacía mucho, desde la muerte de sus padres.

No solía pensar mucho en eso, pero no pudo evitarlo y su mirada se posó de inmediato en Yamigiri. Aquella katana era su vínculo con sus padres. Se preguntaba de donde la habrían sacado porque no parecía una katana corriente ni mucho menos, pero no tenía ni idea de donde procedería ni quien había sido el forjador. Aquella historia le intrigaba, y, si podía averiguaría todo lo que pudiese de su espada. Era algo que le parecía importante para terminar de ser uno con ella, así que si eso le llevaba a ser más fuerte, sin duda merecía la pena la investigación. No tenía ni idea de como empezar, pero si estaba muy interesado en conocer todo lo posible de su katana.
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#14
Se despertó con el trinar de los pájaros y la luz del sol entrando por la ventana y deslumbrando al antiguo pescador. Se incorporó algo desorientado; se había quedado dormido en la hamaca sin pretenderlo y ahora le dolía el cuerpo de dormir tantas horas en un sitio inadecuado. Maldijo para sus adentros porque ahora el entrenamiento sería más duro todavía, pero el sueño tras tanto esfuerzo el día anterior, le había pasado factura. Sentía las extremidades rígidas y las articulaciones como un señor de setenta años.

Lentamente se levantó e hizo sus abluciones matinales; sus ojeras características estaban más presentes que nunca. Con agua bien fría, se lavó la cara y se mojó el pelo para refrescarse y quitarse el sueño de encima. Los músculos de su cuerpo le rugían del sobreesfuerzo, pero no podía detenerse. Con los útiles que tenía en la cabaña se preparó medio litro de café y le añadió azúcar, que le vendría bien. También masticó cuatro o cinco tiras de cecina seca con un par de huevos fritos. Mientras terminaba de hacerse el café, se comió también un par de naranjas.

El café le sentó como agua de mayo; seguía teniendo sus ojeras pero al menos ya no se sentía como si tuviese ochenta años. Los músculos seguían tensos, tendría que ser prudente en su entrenamiento para no lesionarse con algún desgarro muscular o algo por el estilo. Con una sonrisa, pese a que estaba agotado por el día anterior, cogió sus katanas y se las ciño al cinto. Salió por la puerta y se encendió un cigarrillo para el camino hasta el claro en el que entrenaba.

"Sin duda, hoy por lo menos me habituaré al uso de dos katanas a la vez. Va a ser duro pero espero que mi cuerpo lo aguante."

Durante el camino no se cruzó con nadie, aún era temprano en la mañana, apenas había amanecido, y si no estaba mal, era fin de semana, así que como es lógico, la gente no madrugaría. Por lo menos, aún hacía una temperatura agradable, y apenas soplaba una ligera brisa; pero sabía que eso no iba a durar mucho, en unas horas el calor sería su enemigo más duro, así que tendría que mantenerse hidratado. Para eso, había llevado un cubo de unos veinte litros que llenaría antes de comenzar el entrenamiento; también llevaba tiras de cecina y lomo seco para comer algo a mediodía.

A unos cien metros del claro de entrenamiento, discurría un arroyo de aguas cristalinas, en el que aprovechó para llenar el susodicho cubo. Por fin llegó al claro, donde dejó a la sombra de un árbol enorme, su petate y el cubo de agua. Aquel pequeño recorrido cargado con el agua, ya había hecho que el pescador arrancase a sudar, por lo que se quitó la camiseta quedando desnudo de cintura para arriba; necesitaba de primeras la máxima movilidad y, al final, la ropa era en cierto sentido un limitante.

-Hora de aprender el nitoryuu.
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#15
Kisuke sentía bastante frustración; al tener tan sobrecargados los músculos del día anterior, le costaba moverse con la fluidez y velocidad habituales. Ciertamente su coordinación y sus sensaciones habían mejorado mucho con respecto al inicio del entrenamiento del día anterior cuando intentó con las dos katanas de primeras.

"Mierda, el sobreesfuerzo de ayer me está pasando factura."

Paró unos minutos se sentó con la espalda apoyada en un árbol, prendiéndose un cigarro. Fumó mientras se masajeaba torpemente las piernas. Notaba la rigidez en sus cuádriceps y como aullaban de dolor, al flexionar las piernas, mientras que, al estirarlas, eran los isquiotibiales los que se quejaban y se ponían tremendamente rígidos.

"Quizá sea mejor hacer más estiramientos para ver si mejora la sensación."

Pasó los siguientes diez minutos haciendo todos los ejercicios que se le ocurrieron para estirar hasta los músculos de los párpados si era necesario. Según iba haciendo más ejercicios, los músculos empezaron a acostumbrarse al esfuerzo y dejaron de aullar, mas no aún de ponerse rígidos.

"Bueno, aún hay riesgo de sufrir algún desgarro, pero creo que irá mejor de momento."

Tras concluir el calentamiento, desenvainó tanto a Mangetsu como a Yamigiri, miró ambas katanas, cerró los ojos y cogió aire profundamente. Comenzó su ritual de imaginar enemigos imaginarios, y en seguida comenzó con su rutina de movimientos eliminando aquellos seres de su mente con sus katanas. Sí, esa era la sensación, la naturalidad en su movimiento que buscaba; estaba lográndolo. Su respiración inalterada, sus movimientos fluidos y firmes, apenas arrancó a sudar; no había desperdiciado ni un solo movimiento.

"Eso es, voy por el buen camino."

Siguió durante diez minutos más sin parar, tajando, apuñalando, moviéndose y acostumbrándose a llevar un arma en cada mano. Ya no sentía aquella sensación antinatural que le producía tanto el empuñar las katanas con una sola mano, como la propia Mangetsu, que ya no sentía como algo ajeno a él, ya era su katana. Una sonrisa se dibujo en su rostro, al notar el progreso.

Y quizá fuese por eso, por la caída repentina de la concentración, o por algún movimiento que pudiera haberse ido un poco de su control, pero en aquel momento, el isquiotibial de su pierna izquierda se puso más rígido que nunca y Kisuke tuvo la sensación de que el músculo tenía vida propia y ascendía por su pierna hacia el glúteo.

-¡¡Pero, ¿que cojones?!!

Cayó inmediatamente al suelo con la pierna izquierda totalmente estirada, sujetándose y masajeando como buenamente podía y sabía el pescador, el músculo hacia abajo. Había sufrido calambres alguna vez, como todo el mundo, pero siempre había sido en los gemelos, nunca en isquios, o en el cuádriceps. El dolor era mucho más intenso y la sensación más desagradable aún.

Tras unos minutos esperando de aquella guisa, el músculo se relajó y Kisuke recuperó poco a poco el aliento.

"Esto es un aviso, no debo excederme, y mi concentración debe ser máxima mientras entreno, no debo distraerme."

Se puso en pie y se fue de vuelta a la cabaña, apenas serían las diez de la mañana, pero ya era suficiente, no quería arriesgarse a romper el músculo, así que decidió tomarse aquel día de descanso. En función de como se encontrase al día siguiente, volvería a intentarlo. Tenía que salir de Ohara con el nitoryuu bajo control, era imperante que eso fuese así.
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#16
Al final no fue un día, ni dos, los que tuvo que tomar Kisuke de reposo, fueron cinco días que necesitó para que la sensación de que se iba a lesionar al mínimo movimiento medio forzado desapareciese. Y eso le tenía de mal humor. Estaba muy frustrado de que su progreso se hubiese visto interrumpido por la debilidad de su cuerpo. Tenía que seguir aumentando su resistencia además de dominar el nitoryuu. Pero eso vendría con la práctica, no había manera de aumentar la resistencia de manera inmediata o en un periodo corto de tiempo. Así que en ese día retomaría su entrenamiento para el nitoryuu.

Siguió la rutina que era habitual, desayunó fuerte, se lavó la cara y se mojó el pelo, cogió sus cosas y se encaminó al claro del Bosque Costero donde había llevado a cabo sus prácticas en anteriores días. La verdad, le daba un poco de miedo que le pasase de nuevo lo de los calambres, pero no podía retrasar más su entrenamiento.

Tras la caminata habitual y la rutina de conseguir agua, se quitó la camiseta, hacía más de 25 grados ya, y tan cerca de la costa, la humedad era alta, por lo que el calor estaba empezando a hacer mella ya, haciendo al antiguo pescador que rompiese a sudar. De primeras, comenzó con unos ejercicios de estiramiento y calentamiento para prevenir en la mayor medida de lo posible cualquier tipo de lesión.

"Espero que hoy no haya ningún problema."

Normalmente Kisuke se tomaba unos diez o quince minutos para calentar, pero en ese día se tomó casi una hora, en la que hizo también carrera continua para mejorar un poco su resistencia. Hizo todo tipo de ejercicios para poner a punto hasta el último músculo y articulación de su cuerpo. Quizá era demasiado para un calentamiento, pero no estaba dispuesto a arriesgarse.

Por fín, después de tanto calentamiento, sacó sus katanas y comenzó con su rutina. Las primeras series de movimientos las llevó a cabo de manera tímida y conteniéndose bastante. Cuando hizo su primer descanso negaba con la cabeza, estaba frustrado, porque sabía que de aquella manera no iba a avanzar, pero lo hacía de manera instintiva. Y aquí tenía el primer problema, la barrera mental de la recaída en la lesión. Tenía que superar eso primero antes de nada.

"Joder, ¿cuándo me hice tan débil de mente para que algo así me encadenase?

Debía imponer su voluntad a aquel temor, no podía permitirse que un miedo de ese estilo le bloquease, tenía que superar aquella barrera, así que agarró firmemente sus katanas y se puso en pie de un salto, lanzando ataques sin pensar, sin prepararse, se empezó a mover enlazando los movimientos de sus katanas una y otra vez, ni siquiera estaba imaginando enemigos como anteriormente, simplemente se movía por instinto, pasando de una estocada a un tajo, a un bloqueo, a una finta... dependiendo de lo que su cuerpo notase como más natural. Paró unos instantes para recuperar el aliento, estaba venciendo su miedo, que no era algo irracional, tenía un motivo, haciendo algo completamente improvisado y saltándose los procesos mentales que pasan por la parte racional del cerebro, estaba usando el instinto para vencer a la mente.

"Un momento, ¿es esa la clave? ¿El instinto?"

Estaba llegando a un punto clave como guerrero, aunque aún no era algo que tuviese claro. Había llegado al punto en el que su fuerza, su técnica y sus reflejos no eran lo más importante. Había leído sobre ello en alguna ocasión, pero lo tomaba más como una licencia literaria que como algo real. Ahora estaba empezando a entender que no era así, que la barrera entre un espadachín y un espadachín fuerte estaba ahí, en el instinto para luchar, debía llevar su voluntad hasta ese nivel de su mente para poder hacer que se echase abajo aquella barrera mental, que esperaba que fuese la última.

"Instinto."

Tomó aire y se concentró en sus espadas, debía seguir con el entrenamiento, no podía permitirse más retrasos para poder alcanzar su objetivo. Tenía que dar el paso definitivo de dejar atrás al pescador, y convertirse en un guerrero de verdad. Al final ser uno con sus espadas iba más allá de sentirlas como su propio cuerpo, estaba también en dejar atrás la mente consciente y abrazar el instinto durante el combate.
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#17
A medida que iba deshaciéndose de los grilletes mentales que encadenaban su mente y le retenían y contenían, sus movimientos empezaron a normalizarse. Sus ataques eran cada vez más potentes y ágiles, y sus movimientos más fluidos y rápidos. Siempre lo había tenido ahí, el instinto para luchar, pero no se había visto nunca en la situación de encontrarse con él o de darle uso. En combate racionalizaba a la hora de combatir, pero, ahora, estaba empezando a entender que se debía a que siempre se había visto en una situación de ventaja y superioridad en cuanto a poder. En combates parejos o contra alguien de nivel superior al suyo eso no iba a ser más que un lastre. Tenía que despertar su instinto, esa parte de sí mismo que existe tan solo para luchar.

Paró unos minutos para hidratarse. Eso si lo tenía claro, a pesar de que tenía que deshacerse del miedo a recaer si quería avanzar, tampoco era estúpido, sabía que tenía que tener cuidado y descansar más seguido para no volver a castigar en exceso su cuerpo. A pesar de ser aún temprano, no debían ser ni las diez de la mañana aún, el calor apretaba ya y estaba sudando mucho, todavía esta manera instintiva de luchar le estaba costando más esfuerzo que el habitual, puesto que el instinto no entiende de esas cuestiones. Era el propio Kisuke el que tenía que domar aquel salvaje caballo que era el instinto para poder tener el control de la situación a pesar de no pasar por la parte racional en la cadena de procesos cognitivos durante el combate. Su respiración era agitada, y tenía la boca seca, a pesar de la humedad, por el calor del lugar y el esfuerzo que estaba suponiendo aquel entrenamiento.

Bebió cerca de un litro de agua y se echó otro tanto por la cabeza mojándose el pelo para refrescarse. Necesitaba bajar aquella sensación de agobio antes de continuar, así que mientras la temperatura de su cuerpo se regularizaba y recuperaba el aliento, prendió un cigarrillo y se sentó con la espalda apoyada en un árbol.

"Bien, he descubierto algo importante, pero esto va a ser más complicado que acostumbrarme a una katana nueva, no es fácil dominar el instinto y someterlo a tu voluntad para hacer uso de él cuando uno quiere."

Ciertamente aquello era un poco problemático, no era algo que se pudiese leer en los libros ni aprender escuchando a otra persona; tenías que experimentarlo, primero para ser consciente de ello, y después para poder alcanzar a dominar aquella cuestión. Al final todo se reduce a eso, la experiencia lo es todo en el camino del guerrero, y cuanto más avanzas por ese camino, más te das cuenta de la necesidad que es combatir para pulir tus habilidades y no dejar de mejorar.

"Un momento... ¡¡Eso es!!

Se puso en pie de un salto; al final había llegado a una conclusión. No las tenía todas consigo, aún era un mar de dudas, pero era algo que tenía todo el sentido del mundo. Desenvainó de nuevo sus katanas y las observó con una sonrisa un tanto siniestra

"La clave es esa. Combatir. Combatir una y otra vez, con enemigos fuertes. El instinto, esa parte de mi que existe sólo para la lucha, se controla combatiendo. Combatir contra mucha gente fuerte, aprender de ellos y sacar la mayor experiencia de cada duelo. Esa es la respuesta."

Se puso una vez más en guardia, y comenzó a moverse a todo lo que daba su cuerpo, sin pensar, sólo moviéndose por instinto. Sus movimientos eran cada vez más pulidos, más rápidos, más potentes. Sentía que había dado con la clave para seguir mejorando y haciéndose más fuerte. El entrenamiento estaba dando sus frutos, al fin y al cabo.

Había estado toda la mañana haciendo series de simulación de combate de unos quince o veinte minutos de duración. Cada una la intercalaba con descansos de más o menos el mismo tiempo de duración. Así, aunque estaba cansado, no notaba ese dolor agudo en los músculos. Además había estado hidratándose adecuadamente y, cerca del mediodía, se tomó un descanso un poco más largo para comer un poco y reponer energías.

En cuanto a la marcha del entrenamiento, tanto su velocidad de movimientos como la potencia de sus golpes y la fluidez de sus gestos se habían incrementado bastante. Estaba progresando, aunque a veces seguía pensando de más, perdiendo ligeramente la concentración y ralentizando todos sus movimientos de manera sustancial. Pero no estaba preocupado por ello, era cuestión de tiempo que aquello no le pasase. Además, era absurdo totalmente, pensar que sería capaz de mantener su concentración siempre, pero si era recomendable que pudiese hacerlo la mayor parte del tiempo posible, bajo cualquier circunstancia, aunque fuese de manera temporal.
En aquel momento se encontraba tumbado a la sombra de un árbol, reflexionando sobre su mañana de entrenamiento. Ciertamente, estaba dominando el nitoryuu a un nivel básico, pero sus movimientos, aunque cada vez eran más pulidos y potentes, no dejaban de ser golpes simples. El momento estaba llegando, debía desarrollar una técnica al menos del nitoryuu para que el entrenamiento pudiese considerarse exitoso.

"Tengo varias ideas en mente, pero es difícil saber cual sería la más óptima."

No tenía muy claro por donde tirar, al final, aquello que llamaban técnicas, no eran más que movimientos fuera de lo normal que desgastan más de lo habitual a cambio de causar grandes daños o alguna desventaja en el enemigo. El era un espadachín así que quizá debería centrarse en realizar la mayor cantidad de daño a su objetivo. Tenía que pensar bien en como alcanzar a desarrollar algo así. No era la primera vez que lo hacía, ya lo había hecho cuando desarrolló sus técnicas de Ittoryuu, pero ahora era diferente, tenía que tener en cuenta que ahora usaba dos espadas, no solo una. Aquello era importante, no es lo mismo empuñar una katana con las dos manos que dos katanas, cada una con una mano.

Y de nuevo ahí ibamos, un nuevo problema al que había que buscarle una solución.
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#18
Había varias ideas que rondaban su mente, pero alguna de ellas era tan fantasiosa o le expondría tanto durante una batalla real que las fue descartando conforme iba encontrando en su mente los puntos débiles de cada una de esas ideas para una técnica. Había pensado tan bien en varias formas que hacían un cierto movimiento de tijera que podrían ser útiles. Empezaría por ahí quizá, tenían potencial para ser buenas opciones a desarrollar.

No obstante, pronto las descartó, no conseguía imbuir la suficiente potencia a su golpe para ser poco más que un golpe normal y corriente, no podría ni considerarlo técnica. Estaba empezando a impacientarse, no conseguía dar con una postura y un movimiento que pudiese serle realmente útil en su condición actual.

Aquel entrenamiento estaba resultando realmente duro, había encontrado muchos problemas, empezando por la falta de costumbre de blandir a Mangetsu, siguiendo por la lesión y todas las barreras psicológicas que se fue encontrando, hasta que encontró la respuesta del instinto. Aquello había sido bastante positivo, y ya controlaba bien a Mangetsu, tanto de manera individual como usándola junto a Yamigiri.

Se encendió un cigarro, necesitaba pensar. Dio una profunda calada y observó un momento sus katanas. Entonces reparó en algo. Tenía agarrada a Yamigiri de la manera habitual, con la hoja hacia arriba, pero a Mangetsu, en su mano izquierda, la tenía agarrada al revés, con la hoja hacia abajo. No había contemplado la opción de cambiar ligeramente su manera de coger sus espadas.

Mientras fumaba el cigarro, estuvo pensando varias posturas para realizar su técnica, quería probar aquella opción. También había caído en la cuenta que no tenía una técnica de arremetida, por lo que sería buena idea tener algo para aproximarse rápidamente con un ataque a sus enemigos, eso podría resultar muy útil teniendo en cuenta que no era tan rápido en sus movimientos sin atacar.

Una idea iba tomando forma en su mente, un ataque devastador que pudiese causar un gran daño a sus enemigos. Ahora que estaba en calma, le asaltó alguna duda puesto que tendría que usar toda su potencia muscular para poder llevar a cabo aquella idea que tenía en mente, tanto en las piernas como en los brazos y torso, puesto que quería que aquella técnica fuese de arremetida.

Terminó de fumar su cigarro, y se puso manos a la obra. Respiró profundamente y dejó su mente en blanco. De manera mecánica, flexionó sus rodillas ligeramente y colocó sus katanas en horizontal, girando su torso ligeramente hacia su derecha, con Yamigiri en su mano derecha, agarrada de manera normal, y Mangetsu en la izquierda, agarrada del revés.

Inspiró tres veces profundamente, tensando su musculatura, tanto de las piernas como de los brazos, sujetando con fuerza sus katanas. Tras un instante de tensión, se impulsó hacia adelante, llegando a cubrir unos veinticinco metros, y haciendo su movimiento, girando su cintura y sus brazos al mismo tiempo, asestó un terrible tajo que cortó la roca hacia la que dirigió su ataque y los árboles que tenía alrededor.

Resollando, miró sus katanas y observó el resultado de su ataque. Ciertamente era un golpe devastador, pero parecía que aún le faltaba algo de control; los cortes no eran del todo limpios, por lo que aún necesitaba más concentración y control sobre su poder en el ataque, pero ya había encontrado su primera técnica del nitoryuu. Con ella perfeccionada, estaba seguro que podría adentrarse en el Grand Line y de hacer misiones más complicadas para el Ejército Revolucionario.

Ahora solo faltaba ponerle un nombre a aquella técnica. Todas las que había desarrollado de ittoryu estaban relacionadas con la pesca, así que le gustaría seguir con aquella nomenclatura. No tenía muy claro como llamar aquella técnica, no había usado nunca dos cañas a la vez a la hora de pescar así que no sabía muy bien como relacionarlo con algo de la pesca.

Entonces recordó la técnica más compleja de lanzamiento que le había enseñado su padre. Era un movimiento horizontal oscilatorio, por lo que se llamaba lanzamiento en péndulo. Su técnica era similar, un movimiento horizontal oscilatorio, solo que con dos katanas en vez de una sola caña. Parecía que había dado en el clavo. Su técnica tenía nombre:

-Nitoryuu, nigiri: Furiko Nage.

Le pareció adecuado añadir lo del nigiri, que significaba corte doble, puesto que usaba las dos katanas al mismo tiempo y producía dos cortes paralelos. Ya había alcanzado lo que buscaba, ahora solo tenía que perfeccionarlo.
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