[Pasado] El pescador del nitoryuu
#1
Día 20 de primavera del año 12
Ohara, Bosque costero

Kisuke llevaba ya un tiempo intranquilo. Era cierto que había adquirido a Mangetsu hacía ya unas semanas pero no había practicado aún movimientos especiales con las dos espadas. Era imprescindible que lograse idear una técnica de nitoryuu.

Así que sin más preámbulo se dispuso a ir al claro que estaba usando para entrenar mientras esperaba, a "Z" o a Hécate, al que primero llegase o a los dos, aunque la espera se le estaba empezando a hacer muy pesada. Estaba deseoso por ir al Grand Line pero su capitán, el capitán Ninel, parecía estar esperando algo más de Kisuke que destrozar maleantes, corruptos y violadores; seguramente esperaba de él algo más importante e impactante para mandarle al Grand Line, algo que de verdad fuese un golpe al status quo del West Blue.

A pesar de todo, su estancia en Ohara estaba siendo agradable. A pesar de ser un país bastante pobre, tenían una biblioteca increíble donde aprendió bastante sobre las akuma no mi, entre otras cosas, y entabló amistad con uno de los eruditos que allí había, que había tenido la amabilidad de mencionar que estaban parejos en cuanto a nivel de conocimiento.

Evidentemente, aquello a Kisuke le causó gracia; él se consideraba un simple pescador convertido en guerrero y con algún que otro conocimiento, pero sabía, y era muy consciente de ello, que tenía muchísimo que aprender aún. Así que también se enfrascó en lectura sobre navegación; en el Grand Line estaba seguro de que le iba a ser de utilidad.

Pero ya era tiempo de efntrenar el cuerpo, la mente estaba saciada y satisfecha así que tenía que mantener su envidiable forma y su destreza con la espada, y mejorarlas porque sabía que estaba a años luz del nivel que le requeriría el Grand Line. Tenía que volverse más fuerte.

"Es el momento de que Yamigiri y Mangetsu trabajen juntas"
  Responder
#2
En el claro del bosque donde se encontraba, había improvisado un campo de entrenamiento para no oxidarse mientras esperaba a que llegasen las personas con las que había apalabrado verse en aquella isla; aunque evidentemente no iba a esperar eternamente, por lo que llegado el momento, partiría, aunque fuese solo, eso era algo que tenía más que claro.

"No puedo agostarme eternamente en el West Blue. Hay que avanzar."

Realizó unos cuantos ejercicios de calentamiento, lo cual, de cara a una batalla tampoco tenía mucho sentido puesto que podría iniciarse una cuando menos lo esperabas, por lo que siempre se entra en combate sin calentar; pero si era cierto que para entrenar era mejor hacerlo para no lesionarse. Tras unas series de flexiones y abdominales y unos estiramientos musculares y articulares, desenvainó sus dos katanas.

Entonces cerró los ojos un instante para concentrarse, y también para visualizar unos enemigos imaginarios. Tras expulsar de manera controlada el aire de sus pulmones, comenzó la danza del nitoryuu, en el que usaba ambas espadas para bloquear, contener, cortar y asesinar a esos enemigos imaginarios que tenía en la cabeza.

Al principio le resultaba complicado enlazar los movimientos de sus brazos; no había luchado nunca con dos espadas, por lo que su coordinación y sus movimientos los notó medio paso más lentos de lo habitual. Ya contaba con una reducción en la fuerza al empuñar con una sola mano, así que tenía que centrarse en la velocidad y fluidez de sus movimientos para no desperdiciar ni medio gramo de energía.

"Esto es más complicado de lo que parece."

Paró unos instantes y trató de serenarse, de que su mente fuese un remanso de paz, como un tranquilo lago de aguas cristalinas, transparente y de superficie homogénea. Tras varias respiraciones controladas, cosiguió alcanzar ese estado mental y empezó a moverse de nuevo, ahora con mayor velocidad y fluidez, intentando reaccionar a todas las posibilidades de ataques a bloquear y exprimiendo sus opciones de ataque que al ser ahora con dos espadas, quizá disminuían en potencia pero tenían que ser más rápidos y certeros que nunca. Ese era el primer objetivo que debía conseguir el antiguo pescador.
  Responder
#3
Tras unas horas de práctica, su ritmo había mejorado considerablemente. Evidentemente, aún le faltaba mucho para alcanzar el nivel adecuado, pero notaba el progreso y estaba lográndolo con presteza. Mientras fumaba un cigarrillo para descansar y relajarse, empezaba a pensar en alguna técnica que puediese maximizar el daño a realizar a su objetivo. Tenía varias ideas en mente, pero ninguna concreta aún, y otra cosa que no había tenido en cuenta le vino a la mente.

"También es importante que mi mente se acostumbre a pasar del ittoryu al nitoryuu sin notar ningún tipo de diferencia, mi cuerpo debe sentir tanto el blandir una como dos katanas de manera natural, igual que si fuesen una extensión de mi cuerpo."

Durante su siguiente rato de entrenamiento, probó a ir pasando de manejar una a manejar dos katanas, y vicecersa. Era algo bastante complejo puesto que el peso mismo de las dos katanas no era igual, Mangetsu era más ligera que Yamigiri, pero esta última se adaptaba mejor a sus movimientos, quizá por la empuñadura, o quizá simplemente porque estaba más acostumbrado a esta. Pero ciertamente no era para nada sencillo hacer ese tipo de cambios de estilo y mucho menos sin que tuvieses un momento de retardo en el procesamiento de dicho cambio, lo cual se traducía en lentitud a la hora de ejecutar los primeros movimientos tras el cambio.

"Esto es muchísimo más complejo de lo que me esperaba cuando decidí usar el nitoryuu."

No obstante, tenía claro que iba a acabar por dominarlo, y sería algo muy beneficioso para el combate y su supervivencia puesto que dominar ambos estilos y ser capaz de alternarlos sin problema, le daría una versatilidad increíble a sus técnicas y le permitiría enfocar más las energías en lo que requiriese cada situación, ya fuese velocidad o potencia. Además el nitoryuu era muy valioso en combates contra varios enemigos a la vez, puesto que te permite defender dos zonas en vez de una.

"Al menos espero salir de Ohara con el nitoryuu dominado y al menos una técnica de este estilo para ir con garantías al Grand Line; al menos garantías de sobrevivir el tramo inicial... kuhahaha."

Siguió un rato más con su danza, alternando una o dos katanas y fue viendo que ganaba en destreza con sus katanas, cada vez las movía mejor y más rápido, de manera más eficiente y efectiva. Alternaba las katanas de mano para así adaptarse al peso de ambas y que no se notase la diferencia de peso entre una y otra que aunque númericamente fuese irrisoria dicha diferencia, en combate era algo que podría resultar clave. Según iban pasando los minutos y el sudor iba empapando su torso y sus brazos, iba sintiendo cada vez más que se iba acostumbrando a Mangetsu, aún lejos del nivel de compenetración que tenía con Yamigiri, evidentemente, pero la mejora era sustancial.

"Voy notando mayor sintonía con Mangetsu, pero de momento, creo que el ittoryuu lo seguiré ejecutando con Yamigiri, al ser más pesada la potencia de sus cortes es mayor y el estilo de una espada busca ante todo eso, la potencia del golpe."

Había tomado una decisión al respecto, aunque busco un lícita justificación, en realidad lo que más motivó a Kisuke a tomar este camino era el estrecho vínculo que tenía con su katana heredada; eso era algo con lo que Mangetsu, que aún así era una katana excelente, no podía competir.
  Responder
#4
Tras un descanso más prolongado en el que comió algo y se tumbó a la sombra de un árbol para reposar la comida, se encendió un cigarro y empezó a pensar en cómo mejorar su estilo de combate y conseguir desarrollar algún golpe definitivo, lo que normalmente la gente conoce como técnicas. No era sencillo porque al final el peleaba con dos barras de acero afiladas, en resumidas cuentas, y no tenía un poder sobrenatural o mágico que le diese espectacularidad a un movimiento de ese tipo.

"Debe ser un golpe certero, devastador para el enemigo."

Empezó a idear en su mente posiciones, agarres de las katanas y movimientos a realizar, pero le estaba costando visualizarlo, no en vano, apenas estaba empezando a usar el nitroryuu y no tenía aún la suficiente destreza o habilidad como para poder visualizar en su mente posibles escenarios. A fin de cuentas, por muy destructiva o poderosa que fuese cualquier tipo de técnica, si no es viable usarla en combate porque te expone demasiado o está llena de movimientos innecesarios que lo único que harán será consumirte más energía, no valdrá para nada.

"Al final se trata de combinar, eficiencia y poder. Asestar un golpe certero y poderoso que pueda poner fin a un combate."

Uno nunca puede predecir como va a producirse o desarrollarse, al menos a largo plazo una batalla, por eso mismo era importante tener en cuenta todos estos aspectos e ir puliendo su estilo para optimizar tanto sus recursos energéticos como técnicos.

"Si la gente pensase fríamente en cómo son las batallas no dirían estupideces como que solo consiste en gritar mucho, correr y pegar. La gente, de manera general, no es consciente de la carga psicológica, mental y emocional, además de la física, evidentemente, que tiene cualquier combate."

Además que estaba el hecho de que, como Kisuke iba descubriendo en sus viajes introspectivos y de desarrollo como guerrero, la cantidad de hilos de pensamiento y cálculos que están asociados simplemente al movimiento de una espada. Ahora que había empezado a utilizar dos, ese número podría resultar abrumador para cualquiera; pero el antiguo pescador no temía a los retos mentales, le motivaban y le gustaban, le resultaban satisfactorios.

"Me resulta gracioso como la gente piensa que soy un musculitos sin cerebro, sólo porque me ven fuerte físicamente... kuhahahaha... lo que no saben es que además de hundirles el tabique de un codazo puedo machacarles en una contienda intelectual... kuhahahaha."

Se había encontrado con bastante gente que pensaba eso de él, y lo había notado en algunas de las interacciones que había tenido, aunque no de manera tan directa, con Hécate, por ejemplo, o Maeve, que en un principio se sorprendieron de que ese tipo grandote y de pinta estúpida tuviese una mente profunda y afilada.

"Pero bueno, al final las apariencias si importan, aunque tratemos de negarlo o de mitigarlo, ese tipo de prejuicios siempre están, lo que es importante es no enrocarse en ellos y tener una mente abierta."

Dando una calada más se levantó y desenvainó de nuevo tanto a Yamigiri como a Mangetsu. El descanso, había terminado.
  Responder
#5
Para ponerse más cómodo y facilitar el movimiento de sus brazos, se desnudó de cintura para arriba. Comenzó a concentrarse, de nuevo imaginando multitud de enemigos que se abalanzaban sobre él,a lo que tras inhalar aire, abrió los ojos y comenzó con su caótica danza de nitoryuu.

Dando varios pasos mientras movía de manera sincrónica sus brazos, balanceando sus espadas, iba imaginando como paraba, chocaba y atacaba a aquellos enemigos imaginarios. Sus movimientos iban adquiriendo mayor equilibrio y sincronía, haciéndolo cada vez más rápido, y de manera más eficiente. Aún así, su capacidad seguía muy lejos de la destreza que esperaba conseguir y de la que tenía en el manejo de una sola espada.

Tras tres minutos moviéndose sin parar, tuvo que parar. Le faltaba el aire. Le estaba costando mucho mantener una respiración regular y controlada que le permitiese oxigenar su musculatura ante los movimientos tan diferentes que debía realizar ahora.

"Esto es un nuevo hándicap. No soy capaz de mantener mucho tiempo este estilo de combate. Me requiere demasiada energía, mientras no consiga controlar mi respiración."

Recuperando poco a poco el aliento, empezó a respirar profundamente para regular la respiración y que el oxígeno que llegase bien a todas las partes de su cuerpo. Le preocupaba especialmente la concentración que le requería este nuevo estilo, por eso se le desacompasaba la respiración. El trabajo mental era demasiado exigente aún, tenía que pensar demasiado sus movimientos, necesitaba hacerlos automáticamente, y eso solo podría conseguirlo entrenando y combatiendo, no iba a suceder de repente, por lo que tendría que seguir, hasta poder lograrlo.

"Es importante que pueda sostener esto en el tiempo y dominarlo a la perfección. La técnica será el último paso de este entrenamiento."
  Responder
#6
Conforme avanzaban las horas, parecía claro que dominar el nitoryuu no iba a ser algo que consiguiese de un día para otro. Ciertamente, iba notando mejoría en sus movimientos, en su ritmo, en la cadencia de sus golpes y en su sincronización con ambas katanas, pero seguía necesitando mucho esfuerzo mental para llevar a cabo sus acciones, y eso conllevaba un desgaste que no le permitía mantener un ritmo prolongado más allá de cinco minutos.

"Voy controlando algo mejor la respiración, y mis procesos mentales para moverme son más ágiles, pero sigue siendo un ritmo demasiado fuerte para mantenerlo mucho... ¿qué podría hacer?"

Estaba llegando a un callejón sin salida. Había ido identificando bien los problemas que se le iban presentando y además, había logrado dar con soluciones a ellos. Pero seguía sin comprender por qué no avanzaba más. Por qué no era capaz de lograr su objetivo.

"Debo parar de nuevo, necesito relajarme y destensar la musculatura."

Envainó ambas katanas y se sentó con la espalda apoyada en un árbol. Sacó un cigarrillo y se lo prendió dando una profunda calada, que le permitiese reflexionar sobre su problema. Había puesto tanto a Yamigiri como a Mangetsu en su regazo, y se quedó contemplándolas un instante. Parecía que una idea quería surgir dentro de su mente, pero la niebla de la impaciencia cubría sus pensamientos, impidiéndole ver la solución.

"Joder, estoy seguro de que he olvidado algo básico... ¿qué coño era?"

Siguió contemplando sus katanas mientras fumaba hasta que, al cambiar de postura, Yamigiri resbaló de sus muslos, y calló al suelo dejando solo en las piernas del pescador a Mangetsu. Entonces, la niebla de la mente de Kisuke se despejó como si un viento huracanado hubiera arrastrado las nubes. Por fin había dado con el problema más básico.

"Claro, joder, soy gilipollas... Si no siento mi katana como una extensión de mi mismo como voy a esperar atacar con las dos a la vez. Llevo muy poco tiempo con Mangetsu y no la he usado apenas, no estoy acostumbrado a ella. Primero debo sentirla como si fuese mi puto brazo, luego vendrá el nitoryuu."

  Responder
#7
Kisuke se dirigió al centro del claro, sólo con Mangetsu en su cintura. Se colocó en el en posición de desenvainado y tomó una enorme bocanada de aire. Con la mano izquierda sujetaba la blanca vaina de Mangetsu, mientras la derecha sujetaba la empuñadura. Cerró los ojos por un breve instante para reforzar su concentración y con el pulgar de la mano izquierda aflojo la hoja de la vaina. Empezaría con su técnica de iai para ir calentando.

-Ittoryuu, iai: Raito Kyasuto.

Lanzó su técnica y casi pierde el agarre de la katana lo que entorpeció su movimiento, por lo que tras ejecutar la técnica envainó de nuevo y se quedó pensativo. Al realizar esa técnica, había constatado que el diferente peso que tenía Mangetsu hacía que no la notase como Yamigiri, que era más pesada. Así que estaba haciendo lo correcto. Antes de ponerse con el nitoryuu tendría que dominar a Mangetsu para poder ejecutar todo a la perfección.

Desenvainó de nuevo a Mangetsu, y la contempló unos instantes. Le maravillaba el suguha de patrón regular que presentaba en la hoja, pulida y hermosa, con un brillo frío como el de la luna llena en una noche de invierno, de ahí que el herrero que la forjase en el pasado le diera ese nombre. Era una buena katana de eso no tenía dudas, aunque si era, a la hora de manejarla, muy diferente a Yamigiri, que era la katana que había estado empuñando y lo había acompañado por más de 13 años.

"Tiene sentido que tenga que domarla antes de usarla en condiciones, sino no merecería la pena que la tuviese... kuhahaha."

Agarró fírmemente con las dos manos, y empezó a hacer los movimientos más básicos que sabía para ir adaptándose al peso y la maniobrabilidad de Mangetsu. Sentía que la ligereza de sus golpes era superior, lo que quizá le permitiese atacar con mayor velocidad, o defenderse también. Aquello le resultó interesante, ya que podría utilizar a Mangetsu, en caso de necesitar más velocidad o lidiar con múltiples enemigos, y a Yamigiri cuando la situación requiriese más potencia.

"De todas maneras puede resultar complicado si las noto tan distintas el emplearlas al mismo tiempo."

Aunque aquello tendría que esperar, lo primero era dominar a Mangetsu antes de entrar al nitoryuu. Por lo que empezó a moverse con su danza del ittoryuu. Al principio estuvo varias veces a punto de caerse y de perder el agarre de su espada, por la ya mencionada diferencia de peso entre las katanas. Pero si le resultó curioso la velocidad que alcanzaba y como era capaz de enlazar sus ataques con mayor fluidez ya que le requería menos esfuerzo físico. Pero aquello tenía un hándicap, y era que tenía que pensar mucho para controlar esos movimientos y eso le agotaba a nivel mental.

"Parece que por fin he dado con el problema, la diferencia de peso me hace pensar demasiado y eso me agota. Tengo que sentirla como siento a Yamigiri, como si fuese parte de mi."

Así que siguió durante media hora ininterrumipida atacando, corriendo, desenvainando, dando estocadas y lanzando ataques. Una y otra vez, aniquilando a aquellos enemigos imaginarios que llevaban al límite su capacidad de reacción sus reflejos y su poder. Iba avanzando, pero el dominio de una espada nueva requiere de algo imprescindible y que no varía por mucho que se practique... tiempo.
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4719 + 0 = 4719
Energia: 1593 + 0 = 1593
Espiritu: 198 + 0 = 198
#8
Kisuke llevaba ya un rato practicando el Ittoryu con Mangestu y le sorprendía que, a medida que se iba acostumbrando a la katana, su velocidad de reacción y movimientos eran cada vez más rápidos y fluidos. La diferencia de peso con respecto a Yamigiri era evidente. 

Aún así era perfectamente consciente de que sus golpes serían ligeramente más débiles. No le importaba. Evidentemente, no existen dos katanas iguales, todas son diferentes y únicas a su manera por lo que era imperioso que se acostumbrase a ella, si quería empezar a usar el nitoryuu.

Kisuke estaba convencido de que el dúo de Yamigiri y Mangetsu iba a reportarle muchos beneficios porque notaba que podían complementarse a la perfección. Pese a ello, era evidente que alcanzar una sincronía perfecta con las dos a la vez iba a ser una ardua tarea. Pero el era pescador, sabía de sobra lo que es el trabajo duro y eso no le asustaba. Para él, era habitual mojarse con la lluvia o el agua del mar, sudar a mares por el esfuerzo, tener callos en las manos de sujetar tanto cabos como cañas o la propia Yamigiri... Todo aquello era el su pan de cada día y, además, su obstinación y determinación a darlo todo siempre, impedían que se diese por vencido y luchase siempre hasta el final por lograr sus objetivos.

Siguió un rato más probando con Mangestu sola haciendo florituras y combos cada vez más enredados y complejos, enlazando movimientos cada vez a mayor ritmo durante mayor tiempo. Iba mejorando, pero aún no era suficiente, seguía pensando demasiado y tenía un freno mental que aún le impedía sincronizarse del todo con su espada. Debía quitar ese freno antes de pasar al siguiente nivel.
  Responder
#9
Estaba empezando a caer ya la tarde y Kisuke seguía sin poder encontrar la clave para dominar por completo a Mangetsu. En realidad, lo único que se le ocurría era el tiempo, pero no era algo de lo que pudiese disponer a su antojo. Si iba a ir próximamente al Grand Line, iba a necesitar al menos una base en el nitoryuu, y preferiblemente al menos una técnica.

"Mierda, necesito acostumbrarme a manejar a Mangetsu."

Mientras pensaba en esto, se encendió otro cigarrillo, y aspiró profundamente, intentando encontrar la clave para quitarse ese freno mental que le impedía exprimir al máximo el potencial de su nueva katana. Contempló la hoja maravillado por la regularidad perfecta de la suguha y como arrancaba la luz reflejos blanquecinos de la misma.

"Quizá la clave están en la hoja."

Quizá ese era el punto; tener la regularidad en el patrón de sus movimientos, en su respiración. Tenía que superar sus límites, ir más allá y encontrar el equilibrio. Su cuerpo tenía demasiado arraigado las características de Yamigiri y eso podría ser un hándicap en el futuro. Tenía que volverse más adaptable.

"Si perdiese a Yamigiri por lo que fuese en la batalla, por ejemplo, si me desarmasen de ella, tengo que ser capaz de exprimir el mismo poder de Mangetsu."

Era otra ventaja que iba a obtener de ese entrenamiento. Pero el día estaba terminando y, a pesar de que iba haciendo buenos progresos, estaba aún lejos de conseguir su objetivo. Al menos quería irse a descansar habiendo dominado a Mangetsu, pero no sabía si le iba a dar tiempo antes de que anocheciese.

"Debo dominar al menos las técnicas de Ittoryuu que desarrollé con Yamigiri. Cuando las haga al mismo nivel que con Mangetsu, podremos pasar al siguiente nivel; el nitoryuu.
  Responder
#10
Kisuke seguía practicando a un ritmo altísimo. Sus movimientos iban adquiriendo una velocidad, fluidez y coordinación mayor a cada rato, iba notando cada vez menos el peso de Mangetsu y su mente iba poco a poco automatizando más y más sus respuestas, lo que agilizaba sus tiempos de reacción y la rapidez de sus acciones.

"Bien me voy aproximando a lo que necesito. Sólo me queda dominar las técnicas del ittoryuu con Mangetsu y podré pasar al nitoryuu."

Mientras tomaba un descanso cortito, sacó un cigarro y reflexionó un poco sobre el avance que había tenido a lo largo del día. Cómo poco a poco había conseguido encontrar soluciones a los problemas que se le iban presentando conforme avanzaba el entrenamiento; su conclusión fue evidente.

"No existen atajos para volverse fuerte. Al final debes reanalizar todo lo que sabes e ir ajustándolo a las nuevas circunstancias, la introspección antes de la innovación parece ser la clave de todo avance en el camino que he elegido."

Al final había tenido que volver a lo más básico para adaptarse a su nueva katana antes de pasar a un nuevo estilo en el que manejase dos espadas en vez de una. Sonrió al recordar como le había costado llegar a esa conclusión y como la frustración al toparse con un muro en su camino, podía nublarte el juicio hasta tal punto que no vieses el portón gigante que te permite cruzarlo.

"Ahora visto lo visto, parece la solución más lógica y que tiene todo el sentido del mundo, el problema real reside en ver esas respuestas tan "obvias y evidentes" en los momentos más difíciles, cuando tu mente está en un atolladero y no tiene la calma requerida para establecer ese tipo de hilos de pensamiento."

Le fascinaba cómo funcionaba la mente humana y cómo, muchas veces, el peor enemigo de uno mismo era su propia mente y las cadenas que nos autoimponemos, ya sea de manera consciente o inconsciente, que nos impiden avanzar y superar nuestros límites; aquello que mucha gente denominaba la "zona de confort", aquella zona delimitada por los propios miedos de uno mismo que te impiden avanzar y superarte por el temor al fracaso.

"Al final todo se reduce a eso, romper tus propios límites, ser mejor que tu yo de ayer."

Sonrió al pensar en aquello y decidió que si al final no iba en solitario y formaba un escuadrón, ese sería el mantra de su equipo. "Romper los límites, aquí y ahora". Pensó en que quizá, aunque acabase yendo en solitario era una frase que debería aplicarse a menudo, si quería terminar por alcanzar su objetivo. No bastaba con ser fuerte, tendría que ser cada día más fuerte, sin ponerse límites, sin atar su mente, a todo lo que diese su talento innato, su fuerza y el esfuerzo de sus entrenamientos, y una vez llegado a ese punto, reformular todo y romper ese límite. Quizá ese era el camino de los más fuertes, quizá así, algún día lograse ser el mejor espadachín del mundo.

"Volvamos al entrenamiento".

Y se dispuso a continuar con su arduo entrenamiento.
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)