[Pasado] Primera citan't
#1
Día 42 de invierno. Año 11
Ciudad de Shandora, Skypiea ~ 09:00 a.m.

 
Sasha se levantó ese día con determinación en sus ojos, había decidido que iba a ser más fuerte y estaba decidida a ponerse en ello. La semioni se vistió de forma rápida con una camiseta blanca de tirantes y unos pantalones negros de deporte antes de salir de su habitación con su kanabo en la mano derecha. La chica había decidido comprarse ropa nueva al darse cuenta que no sabía lavar ella la que tenía, porque hasta ahora, era Tobías quien se dedicaba a esa tarea dada su obsesión por el orden. La rubia pasó por la cocina y se llevó una fruta que parecía una manzana a la boca mientras salía de la casa donde estaban residiendo - temporalmente - por la puerta trasera. El clima era frío, algo normal estando en invierno, pero con el cielo completamente despejado. La joven sonrió antes de salir de la casa con un pequeño salto y, de forma tranquila, situarse en el centro del jardín. Sasha notaba como el frío en cada parte de su cuerpo por lo que decidió empezar a entrenar para entrar en calor. — ¡Pero antes hay que calentar! — se dijo a sí misma animada mientras dejaba el kanabo apoyado en ella de forma vertical para hacer que sus muñecas dieran círculos sobre sí mismas. La semioni siguió con sus brazos, la cabeza, la cintura y - por si acaso se venía arriba - las piernas. Ella era muy lenta, pero nunca estaba de más calentar todo el cuerpo.
 
Una vez la rubia acabó su rutina de entrenamiento agarró el kanabo con ambas manos y mirando al frente - teniendo la casa a sus espaldas - empezó a hacer diez series de diez golpes al aire de forma vertical. La chica se mantenía concentrada en el movimiento, pero sobre todo, en la respiración. Cogió aire, lo expulsó cuando el arma bajó a la altura de su cintura y volvió a inhalar cuando subía el kanabo hasta tenerlo sobre su cabeza. Cuando terminó decidió hacer otras diez series, pero esta vez bateando de derecha a izquierda, por lo que separó las piernas a la altura de las caderas adelantando el pie izquierdo. Siguió el mismo ritmo de respiración que el anterior ejercicio, exhalaba al acabar de dar el golpe al aire e inhalaba cuando recogía el arma a su posición inicial.
 
La semioni ya no sentía frío, estaba completamente concentrada en empezar la novena serie. — Ejem… Ho-hola — escuchó Sasha una suave y tímida voz justo delante de ella proveniente de un joven lunarian de poco más de cuatro metros. La rubia paró su ejercicio y se puso en una posición más relajada. Miró a ambos lados buscando si hablaba con alguien, pero solo se encontraba ella en el jardín. — T-te hablo a ti, perdona — dijo el lunarian nervioso y ligeramente sonrojado. — Eres Sasha ¿verdad? En los juegos ganaste la prueba de resistencia… Me llamo Xavier, es un placer de conocerte ¡Digo! Es un placer conocerte, ¿conocerla? Emm... ¿Señorita? Sasha — a medida que hablaba y se trababa el joven se volvía más y más rojo, acabando por extender su mano a modo de saludo. Pero la retiró de forma rápida para limpiarla en su camisa amarilla antes de volver a ofrecérsela.
 
La chica miró toda la escena con la ceja derecha levantada, un chaval la había interrumpido mientras entrenaba para presentarse. Le había dado igual hasta que nombró su participación en los juegos, cosa que la hizo mostrar una gran sonrisa de orgullo. — ¡Sí, soy esa Sasha! Pero no me llames señorita que no soy de esa mierda de la realeza — comentó antes de llevarse la parte de abajo de su camiseta a la frente para quitarse el sudor, enseñando así su abdomen volviendo al lunarian completamente rojo y desviando su mirada mientras la chica se acercaba y le estrechaba la mano. — Pues ale, voy a seguir entrenando — contestó sin interés dispuesta a darse la vuelta. — ¡E-espera! Los puestos de los juegos siguen en su sitio ¿Te gustaría venir conmigo y comer algo? — Sasha paró se quedó a medio camino de dar la vuelta para mirarlo de arriba a abajo. El chico no parecía una amenaza, pero Triana le había dicho que era demasiado confiada y tenía que vigilar.
 
La semioni se quedó unos segundos pensativa hasta que su barriga decidió tomar la decisión. Solo había comido una manzana así que se moría de hambre y un lugar lleno de puestos no parecía un mal plan para pasar la mañana. — Vale, voy a ducharme y bajo ¡Espera aquí! — contestó sonriendo de oreja a oreja de forma infantil antes de volver a casa. En tiempo récord se duchó y se puso una sudadera roja con tejanos azules claros. — ¡¡ME VOOOY!! — gritó a quien estuviera por casa, aunque tuviera libertad de hacer lo que quisiera siempre le habían dicho que avise si se quería ir a algún sitio. La semioni se puso el abrigo negro que usó en los juegos y se aseguró de llevar su Den Den Mushi, tal vez alguno de sus compañeros podía necesitar ayuda. Con ese pensamiento decidió llevarse también su kanabo colocándolo en su espalda, y con un movimiento de muñeca, abrió la pestaña de sus gafas de sol para ponérselas. Sasha salió de la casa de nuevo con una sonrisa — ¡Ya estoy! — contestó emocionada al chico haciendo que se sonroje de nuevo.
 
 

 
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#2
Después de despertar de su prolongada inconsciencia, Garnet, por alguna razón que otra, tuvo un par de días la mar de intensos y ajetreados, tanto para bien como mal, dejándole un batiburrillo de sentimientos, tanto positivos como negativos, al músico de los Shogun Gari. Debido a esta espiral de emociones, el pirata se despertó, antes de que amaneciera en la dorada ciudad de Shandora. De alguna forma, necesitaba distraerse con algo y salir de la cama pues, debido a su situación, no quería comerse la cabeza de más con temas que no le iban a solucionar su malestar. Sin hacer demasiado ruido - pues probablemente era el único que estaba despierto a esa hora - procedió a vestirse. Al salir de la cama, se percató de que, a diferencia de los días anteriores, había amanecido con más frío de lo normal, por lo que, se vistió con una camiseta de manga corta de color lila y, encima, una sudadera con capucha de color gris con una calavera en media, simulando una jolly roger. En las piernas, se puso unos pantalones vaqueros normales y, finalmente, unas deportivas de color blanco. Como siempre, se equipó con su zurrón con sus utensilios. En esta ocasión, decidió dejar a Fallen Sound en su habitación.

Una vez preparado, se dispuso a salir, sin tomar bocado de nada pues, a sabiendas que todavía quedaban algunos puestos de comida montados, prefirió llevarse algo a la boca allí. Estaba mal su manera de pensar, pero Garnet quería evitar a toda costa que sus amigos le vieran en un estado tan deplorable. Sin embargo, al llegar a la zona en la que deberían estar las tiendas, vio que, por lo temprano que era, aún estaban todas cerradas.- Tch, esto me pasa por ansías... ¿Qué hace el menda ahora?- Se quejaba a la par que cuestionaba cuál sería su plan, entonces, hasta que fuera una hora prudencial para que abrieran los pequeños negocios. De manera instintiva, se giró hacia las gradas y arena dónde había tenido lugar el torneo y los juegos de Skypiea y, como si fuera una polilla hacia la luz, decidió dar un paseo hasta allí y acercarse. Cuando estuvo lo suficientemente próximo al lugar, de alguna manera, pudo sentir como era capaz de escuchar y sentir aún los gritos, aplausos y vítores de los espectadores, al igual que las voces de todos sus amigos y compañeros. Caminó y subió por las gradas hasta que llegaría al asiento dónde estuvo ubicado durante el evento, poniendo su increíblemente y contorneado trasero encima del mismo, observando, pensativo, al campo de batalla. Aún podía ver y sentir en sus carnes aquella caótica final, ese fatal enfrentamiento entre su colega, Yojimbo, y el misterioso enmascarado Sohem. Una y otra vez, se empezó a fustigar por no haber podido hacer nada, tanto para parar el intento de asesinato del cazador como para resistir la onda de choque que le dejaría K.O. al igual que ocurrió con la mayoría de los presentes.

Sin darse cuenta, así estuvo durante más de una hora, habiendo amanecido ya hace rato y pudiéndose escuchar ya el bullicio de los dueños de los puestos abriéndolos para ejercer su rutina laboral, sacando este mismo ruido ambiental a Garnet de su trance.- Bah, parece que ya puedo jalar algo, ¿es o no es?- Se dijo, a sí mismo, levantándose del sitio y encaminándose hacia la zona comercial. Empezó a pasear por el lugar, mirando de lado a lado, a cada uno de los puestos por si había alguno que le llamaba la atención. No pudo evitar esbozar una sonrisa de melancolía al ver cierto puesto de cerveza, pero no era aún hora para darle al bebercio. Quizás más tarde. Entonces, un olor entró por sus fosas nasales, embriagándole por completo y llamando su atención. Siguió, como pudo, el rastro del dulce aroma hasta que, recorridos cinco metros, se encontró una pequeña tienda de gofres regentada por una mujer skypieana de mediana edad. Al ver la pinta que tenían, junto a lo bien que olían, se relamió los labios de pensar en tal manjar. Garnet ya sabía dónde se iba a tomar su tan ansiado desayuno. 

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#3
Sasha se encontraba paseando con el tímido lunarian por los puestos que estuvieron presentes durante los juegos, apenas pudo mirarlos mucho porque no se quería perder los combates así que aquella había sido la excusa perfecta tanto para salir de casa como para comer algo rico. Tenía que centrarse en hacerse lo más fuerte posible y por ello no tenía que olvidarse de comer bien. La invitación del chico solo había servido como excusa para ello porque no le apetecía nada ponerse a cocinar ella con las cocinas tan raras que había en la isla del cielo, además que después de cargarse la ducha que tenían en la casa que les habían dejado - y que tuvieran que ir a arreglarla - no quería saber nada de los diales caseros que usaban en Skypiea.
 
La semioni volvió a estar atenta a su alrededor cuando notó un dulce aroma tentador de comida. — ¡Huele a gofres! Corre, quiero zamparme por lo menos veinte — dijo emocionada mientras agarraba la mano del lunarian y tiraba de él para que fuera más rápido. Habían ido bastante lentos hasta ahora y la rubia no quería perder más tiempo, tenía muchísima hambre. Sin dejar de soltar la mano de Xavier llegó a un pequeño puesto que parecía pertenecer a una mujer skypieana. Sin darse cuenta notó que se había dado contra algo o alguien, pero al ser tan ligero el golpe - por lo menos para ella - no le dio importancia. — ¡Buenos días! Quiero quince gofres de chocolate, cuatro de nata y uno de fruta con chocolate y nata por encima ¿Tú quieres algo? — la adolescente había empezado a pedir señalando con su mano libre todos los gofres que quería - el de fruta no le hacía mucha gracia pero tenía que tener una dieta equilibrada o algo así - y cuando se giró a ver al chico se lo encontró totalmente rojo y balbuceando. — Supongo que no — dijo para que la mujer supiera que no iban a pedir nada más mientras que por fin soltaba la mano del chico dada la inminente emoción de probar aquella comida que olía tan deliciosa. — ¡Marchando veinte gofres! — contestó la mujer sonriendo con ternura viendo como el chico había colapsado por los nervios. La dueña del puesto había visto como la pareja había arrollado a un skypiean pelirrojo que por desgracia estaba en el momento y el lugar equivocado. Había visto al chico participar en los juegos así que creía que estaría bien por lo que no le dio más importancia, al fin y al cabo todavía no había pedido nada para comer así que teóricamente no había ningún cliente antes que la semioni y el lunarian.
   
La joven ahora mismo solo tenía ojos para la elaboración que estaba haciendo la mujer skypieana, un festival visual con las manos mientras hacia la insana cantidad de comida que le había pedido Sasha para desayunar. No podía esperar a probarlos, porque si olían así de bien debían tener un sabor todavía mejor, era algo lógico a ojos de la semioni, quien solo hacía que impacientarse mientras Xavier no dejaba de mirar de reojo a la rubia con un ligero sonrojo en las mejillas mientras jugaba con sus dedos de forma nerviosa recordando la sensación de ir cogidos de la mano.
 
 

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5999 + 0 = 5999
Energia: 2518 + 1007 = 3525
Espiritu: 1179 + 0 = 1179
#4
El olor de esos gofres hacía que las glándulas salivales de Garnet empezaran a segregar - valga la redundancia - saliva, que iba asomando por sus comisuras. Una vez que estaba próximo al puesto, el olor se intensificó, llenando sus fosas nasales de esa fragancia a dulce y chocolate casi orgásmica. Estaba seguro de que, si empezaba el día con un desayuno de ese calibre, a pesar de su desánimo, nada podría contra él. Garnet tragó saliva y, apoyando sus manos en la barra del puesto de comida, se dispuso a pedir su pequeño y delicioso desayuno.- Ey chat- - Hizo el intento de llamar la atención de la mujer que estaba a cargo de la gofrería, sin ningún éxito pues, algo, como si una especie de camión a toda pastilla hubiera pasado por allí, se lo llevó por delante, interrumpiendo al pelirrojo de inmediato y estampándolo contra la barra, haciendo que flexionara su tronco superior hacia delante y su cara se diera de bruces con la misma.- ¿Pero qué... Cojones? - Se preguntaba Garnet hacia sus adentros, intentando incorporándose, mientras la sangre de su torrente sanguíneo empezaba a hervir.- ¡Más le vale pedir perdón al fiera que me haya empujado de esta manera, ¿es o no es?! - Seguía maldiciendo al posible artífice de su accidente choque con el puesto de gofres. Los dientes le rechinaban, al mismo tiempo que se iba girando para conocer la identidad de su agresor.

Para su sorpresa, se encontró a su hermanita, Sasha, ¿ella había sido la que le había dado el empujón? - Tch, anda que mira por dónde va... - Chasqueó la lengua, pero con una dulce sonrisa en su rostro. Sasha podría cometer un genocidio que estaba seguro de que, Garnet, no sólo la perdonaría, sino que además la apoyaría con ello. Se iba a disponer a saludarla cuando se percató de que iba con alguien más, fijándose, de primeras, en que estaban agarrados de la manita.- ¡¿CÓOOOOOMOOOOOOO?! - Se alteró mentalmente el músico, abriendo de forma exagerada su boca y con los ojos casi saliéndose de las órbitas para, inmediatamente después, ponerse la capucha que llevaba con la sudadera para ocultarse de la vista de Sasha.- Para el carro para el carro...
¿¡Qué es esto de hacer manitas!? No me jodas que...
- No podía apartar la mirada de esas dos manos cogidas, cuando decidió ir desviando su mirada hacia la persona con la que estaba estableciendo contacto. Iba ascendiendo sus pupilas por la camisa negra del susodicho o susodicha cuando, unas enormes alas negras se interpusieron en su campo visual.- Y una pollaaaaaaaaaaaaa - La cabeza empezó a estallarle con imágenes del cadavérico Nekah, haciendo que Garnet se inclinara levemente hacia delante y se llevaba sus manos a la cabeza. ¿Es qué no había más razas en Shandora? ¿No podría estar saliendo con un Ñordiki?

Mientras Garnet se recomponía del shock, pudo ver como Sasha pedía 15 gofres para ella, llegando a preguntarle al chico si querría alguno. Ahora mismo, al pelirrojo se la pelaba el trauma, le daba igual que establecer contacto visual con aquel engendro de camisa amarilla le produjera la más terrible de las agonías, no podía evitar despegar su mirada hacia él, con una mirada tan intimidante que gritaba repetida y silenciosamente "aléjate de ella, es mi hermanita". ¿Y si ese chico era un estafador? ¿O un marine? O pero aún, ¿y si ese chico era como Garnet? - ¡¡JAMÁS!! - No podía dejar que su compitruena saliera con alguien como él. Si cochinería le había enseñado, es que los hombres no eran nada de fiar. No sabía como, pero pensaba sabotear esa cita, fuera como fuera. Cuando terminó de servirles los gofres, la mujer fue directa hacia donde Garnet.- ¿Qué vas a querer tú chico? - Preguntó, a lo que el músico, ocultando su rostro y evitando hablar para que Sasha le reconociera, señaló los gofres con el índice de su diestra, para después de extender los dedos índice y corazón de esa misma mano, indicando el número 2.- ¿Un chico de pocas palabras, eh? Bueno, ¡marchando dos gofres! - Ahora tocaba esperar a que su hermanita y el demonio se fueran para que pudiera espiarles desde la lejanía. Serían dos tortolitos, pero no durante mucho tiempo.

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