[FIC - Salto temporal] Cambios
#1
La estancia en la isla Gyojin había sido curiosa para Sasha, se había planteado muchas cosas y pensado cómo hacer otras. Pero no pudo evitar empezar la mañana como más de una vez había hecho: quedándose estirada en su cama mirando el techo mientras pensaba, el tiempo estaba pasando volando y había cosas que quería hacer y no había puesto en práctica todavía, así que la semioni levantó la mano y tras moverla para verla por la palma y el reverso susurró — Neutron Stars Out — automáticamente su mano se quedó quieta junto a todo su cuerpo, no puedo evitar el chasquido mal hecho que salió de su boca. Aquello iba a costar mucho. La rubia intentó mover su mano sin éxito, por lo que cambió a centrarse en sus dedos que tampoco se movieron. La joven bajó la mano destensando su cuerpo y pudiendo moverlo con naturalidad. Entonces empezó a pensar en todas las técnicas que había aprendido hasta ahora – algunas más útiles que otras – hasta que recordó las tres primeras técnicas que aprendió cuando era joven, no las había usado nunca y ya las veía un juego de niños ahora que estaban en el nuevo mundo ¿Pero cómo las podría olvidar? Sasha miró su nuevo kanabo ¿No creía, no? Enseguida desechó la idea, solo era tan fácil como darse cuenta que desde hacía tanto tiempo no las usaba que prácticamente las había olvidado e incorporado en otras técnicas, así que sin preocuparse más del tema por fin se levantó poniéndose sus gafas molonas y buscando algo nuevo que hacer ese día.
 
El tiempo había pasado rápido y tras dos años, por fin se marchaban de la isla gyojin, con un barco mejorado y un nuevo estilo para la semioni, ahora con el pelo corto y la coleta a un lado . Regatear por la cocina de Garnet había sido fácil y el pelirrojo se merecía tenerla tras todo lo que había hecho por ella. Así que con las manos en el timón y una nueva burbuja que recubría el barco subieron hasta llegar al otro lado de la Red Line. Había sido un caos, pero gracias al nuevo log pose y a las paradas para poder llenar la despensa habían conseguido llegar a Punk Hazard, donde parecía que algún graciosillo no les quería dejar pasar. La rubia infló los mofletes y pisó el cartel de prohibido el paso — ¿Qué no se puede pasar? ¡A mí solo me mandan Triana y Tobías! Y a veces Garnet. Seguro que es un farol y en realidad no hay nada — fue lo único que comentó la joven antes de volver al barco. Los demás Alas Negras parecía que sí que querían ir así que ella los dejó hacer, no veía el sitio tan peligroso y ella prefería quedarse para seguir entrenando aquello que había empezado en la isla Gyojin.
 
 

off

técnicas
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#2
La brisa Marina acariciaba mis bigotes surcando el mar abierto por el Nuevo Mundo. Respiré profundamente cerrando los ojos sintiendo el sol acariciar mi pelaje mientras me centraba en mi agudo sentido del oído, escuchando el romper de las olas contra el casco del navío. Era un día precioso. Habían sido unos cuantos meses de rastreo y de espera hasta encontrar el momento perfecto, pero aquella publicación en el periódico hacía las cosas un poco más fáciles, y, como si fuera cosa del destino, el hecho de que todos en ese barco se adentrasen en la isla y dejasen como encargada del barco a quien me interesaba, era la clase de golpe de suerte que los miembros de mi sector y los que se dedicaban a mi trabajo consideraban irreales e imposibles. Abrí los ojos y los entrecerré por el brillo del sol, finalmente cerrando el ojo derecho y mirando a través de Alice con el ojo izquierdo en dirección a la isla...
— ¿Cuánto será esto-toy? ¿Un kilómetro? — me preguntaba tratando de afinar la vista en la distancia.


~ Flashback ~
Aquella mujer de un sólo y dorado ojo, oculta por las sombras que producía la luz colgante en el techo de la oficina del punto de encuentro. A su lado, un hombre anciano, de pie, y bien vestido custodiaba su espalda y la acompañaba a todas partes... o al menos así había sido todas las veces que la había visto. Esa clase de encuentros con esa clase de clientes siempre se llevaban de una forma demasiado discreta y extremadamente clandestina, algo carente de clase y de estilo, pero que se repetía mucho más frecuente de lo que la gente corriente se podría imaginar, y esta mujer era casi un habitual.

— Señorita O'Heil, puedo comprender que esa chica no es precisamente cualquiera-toy y que es importante para usted... pero estamos hablando de alguien que no viaja solo y que se codea con gente peligrosa... no va a ser rápido ni va a ser fácil, y lo que cuesta tiempo y esfuerzo, cuesta dinero extra-toy. Claro que la conseguiré pero sabe que siempre se paga por adelantado —

La conversación no fue un regateo, si no una sucesión de amenazas veladas con las consecuencias de mi fracaso... fracaso que no sucedería, y una clara explicación sobre el sujeto, su descripción y la importancia para extraerla y entregársela a los O'Heil. Básicamente era un encargo privado, serio, y bien remunerado... así que no importaba llegar un poco tarde a lo demás, si la paga era buena. El objetivo sería cazado:

Saint O'Heil Sasha, miembro de los Alas Negras.
~ Fin del Flashback ~

Los seres a bordo del barco, aquellos osos esponjosos de un metro de alto, mantenían el navío a flote, sin preguntas, sin palabras, sin interacción. Mecánicamente movidos por la eficiencia y la obediencia más absoluta, cumpliendo con lo que sabían que tenían que hacer de la mejor forma que podían hacerlo.
La información del periódico y lo que me permitía ver mi monóculo con aumento de ese navío hacían más que evidente que se trataba del Solar Karma, el barco de los Alas Negras, y esa enorme figura subiendo de nuevo al barco. Rubia, mechón rojo, dos cuernos, y una gran cicatriz en la cara. No podía equivocarme.
— La joya perdida de los O'Heil... pobre desgraciada-toy, escapar durante tanto tiempo de esos dementes para acabar llamando su atención en el peor momento — dije en alto, volviendo a abrir ambos ojos y recordando las palabras de mi contratista — Bueno, eso si es ahínco por recuperar a una sobrina... la familia es la familia... supongo — me encogí de hombros girando sobre mi mismo. Oficialmente estábamos a un kilómetro de aquel barco y no era muy fácil ver nada especialmente significativo sin un aumento de lente como el que yo tenía, pero era la situación perfecta para que nosotros también pasásemos desapercibidos.

Guardando el reloj de bolsillo tras mirarlo y comprobar la hora, me dirigí hacia el centro de la cubierta, encarando el barco de los Alas Negras en la lejanía y flexionando las piernas apoyando las manos en las rodillas. Los músculos de las piernas comenzaron a hincarse, lento por el dramatismo y la tragedia ya que adoraba la teatralidad, bombeando los músculos de mi tren inferior hasta que superaron el doble de su tamaño, marcando fuertemente la pernera del traje, y mientras eso sucedía un manto de electricidad empezaba a recorrerme con elegancia y crepitar. Estaba listo.
— From Afar... — dije con amabilidad, sonriendo, y salí despedido de la cubierta como la bala de un rifle de francotirador, haciendo que el barco se balancease de lado a lado levantando una poderosa ola por la inercia de mi impulso. Me volví una bala horizontal, recubierta de rayos azulados, que surcaba en cielo como un misil. Mis orejas completamente vencidas por la resistencia del aire y la gravedad se mantenían pegadas a mi cabeza, mi cuello y mi espalda, dándome un aspecto extremadamente aerodinámico. Aquel salto había ido con todo, solo por si acaso, y había superado los seiscientos metros con elegancia y facilidad — Hurry Up! — dije en aquel punto, pateando nuevamente para impulsarme en un salto, haciéndolo esta vez directamente en el aire produciendo el sonido seco de un disparo, y provocando que recorriese más de doscientos metros con él, repitiendo una segunda vez el movimiento activando tras hacerlo, mi Kenbunshoku de nivel medio para poder concretar con exactitud el objetivo, para terminar de recorrer de nuevo una distancia superior a los doscientos metros.


Los tres saltos sucedieron en un segundo, tan veloces y certeros que había llegado a mi destino antes de que mi navío dejase de tambalearse por el impulso de mi salto. Estaba frente a frente con aquella velocidad inusual, el factor sorpresa de haber recorrido aquella distancia en un segundo y lanzando mi mano diestra contra su rostro — ¡Wonder! — dije mientras las almohadillas de mi mano tocaron su piel, y se encogió al instante permitiéndome pasar por encima de ella, dando una vuelta en el aire sobre mi mismo para apoyar los pies en el suelo y deslizarme por la cubierta frenando mi avance.
— Fiuuu — resoplé, algo agitado, poniéndome erguido y pasando a estirar y recolocar el frac, mi chaqueta, para tener una imagen presentable, desapareciendo los rayos que surcaban mi cuerpo — ¡Uno de mis mejores brincos-toy! Pero la próxima vez mejor que me acerque un poco más ¿eh?  — pregunté al aire, mirando hacia mi barco en la lejanía, que extendía sus velas nuevamente y se disponía a avanzar.
Entonces observé a la muchacha... o lo que quedaba de ella. Su cuerpo se había encogido al instante y se había convertido en un adorable peluche de conejito amarillo, de cuarenta centímetros, con un pequeño mechón rosa en la cabeza. Y en ese momento, todos los seres vivos que la conocieran o tuvieran alguna relación con ella, acababan de perderla de sus recuerdos. Sasha había sido borrada de la historia.

— ¡Cubabababa! ¡Pero qué hermoso conejito acaba de nacer aquí mismo-toy! — dije con alegría caminando hacia ella — Ese mechón rosa te sienta de maravilla, querida amiga Sasha — terminé de recorrer la distancia entre los dos — Vamos, vamos... tranquila. Sé que intentas hablar y no puedes-toy, es normal que estés confundida, es el poder de mi Akuma no mi y por eso ahora eres uno de mis preciosos conejitos — dije agachándome poniéndome en cuclillas — ¡Mi nombre es Gigiti! ¡Me llaman The Maker! ¡Y también el Conejo Blanco! Seguro que una pirata como tú ha escuchado algún rumor sobre mi en los Bajos Mundos-toy... dicen que soy toda una estrella por aquí... ¡Escondan a sus parejas que Gigiti ha llegado! ¡Cubabababa!... Estoy bromeando querida, no soy alguien malvado, y como ahora somos amigos... ¡tú puedes llamarme sólo Gigi! — sonreí girando la cabeza hacia un lado, poniendo la mano derecha sobre la cabecita de aquel conejito — Este es tu contrato: Desde este momento y hasta el fin de tus días-toy, obedecerás sin dilación ni reclamo las órdenes de la familia Saint O'Heil, de los Tenryuubitos... ¡a excepción de mis propias órdenes que siempre estarán por encima-toy! ¡Cubababababa! — entonces el contrato subyacente en las habilidades de mi akuma no mi se produjo, haciendo efectiva esta orden y condenando para siempre a aquel conejito, que quedó estático, de pie y en silencio, reinando esta ausencia de sonido por unos instantes sólo siendo rota por el avance de las olas al ser partidas por el casco de mi barco, que se aproximaba raudo — Me encantan los reencuentros familiares, ¿sabes-toy? Tu tía Verus me lo explicó tooooodo e insistió mucho en llevarte con ella antes de que tu padre, ese tal Sohem, atase los cabos que ató ella en Sabaody hace dos años sobre la relación entre vosotros... Mmmmm... supongo que no les ha gustado mucho que ahora sea el Señor de la Moneda y todas esas cosas — me encogí de hombros y volví a erguirme, siempre con una voz amable, siempre con buenos modales y siempre de forma amigable — No te inquietes-toy, seguro que quieren ponerte a salvo de él, tiene muy mala reputación... y pagar a alguien como yo no es barato-toy — clavé mis ojos naranjas como el fuego vivo en el juguete — Eso o has mosqueado a quien no debías-toy, ¿eh jovencita traviesa? ¡Han invertido mucho tiempo y dinero en conectarlo todo! — entonces reí por lo bajo llevando una mano a la boca, y mirando en derredor el barco, y parando a fijarme en el mío propio, ya lo suficientemente cerca pasando de largo a un par de cientos de metros.

Llevé la mano a mi bolsillo y saqué una de mis Factory Coin, lanzándola al aire con mi dedo pulgar con fuerza haciendo que ascendiese varios metros y me agaché para sostener en mi brazo izquierdo al peluche que ahora era Sasha — Pero no tienes que preocuparte más por nada ni nadie, mi pequeño conejito-toy. Tus amigos no se acordarán de ti nuuunca más... es una de las habilidades de mi fruta ¿lo sabías-toy?. Ellos no sufrirán por ti. Te he borrado de sus mentes en cuanto te he convertido en esa preciosidad... y ahora solamente tú y yo sabemos que existes y que exististe algún día-toy — expresé con alegría mientras me acercaba a estribor. El Solar Karma y mi navío estaban a exactamente doscientos metros, y con una última mirada entrecerrando los ojos con alegría hacia mi nuevo y dulce juguetito le dije — Sé que morir sería más piadoso que entregarte a esos Tenryuubitos, pero cada quien obtiene el destino que se busca-toy — y salté hacia mi navío recorriendo la distancia entre ambos con un salto que cubría una quinta parte menos que la distancia inicial, al estar ambas embarcaciones sólo separadas por un par de cientos de metros escasos.

Aterricé en mi barco y me encaminé hacia mi camarote, dejando a Sasha en el suelo, inmóvil, sin órdenes, pero plenamente consciente de lo que le estaba pasando y mientras me disponía a preparar un té sacando el reloj del bolsillo para contemplarlo... Había sido un tiempo récord.

Ahora Sasha sería un muñeco durante toda la eternidad, inmortal al paso del tiempo, olvidada por todas las personas que alguna vez la quisieron, la odiaron, la conocieron, o la vieron por algún lugar. Borrada de la mente de todos y haciendo que su paso por el mundo fuese algo completamente volátil e insignificante. Haciendo que sus esfuerzos, sus logros y sus metas, no hayan existido para nada ni para nadie y todo haya sido polvo tirado al viento.
Un destino mucho peor que la muerte: el olvido.

La moneda cayó de cara en la cubierta del Solar Karma como único rastro de lo que había sucedido ahí.
Nunca se sabía cuando se podían hacer nuevos clientes...


Off
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[Imagen: XGLt0Wb.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10798 + 0 = 10798
Energia: 5235 - 2151 = 3084
Espiritu: 3150 - 2900 = 250


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