[Aventura T4 - Presente absoluto] En busca de una criatura legendaria
#1
10:00 am
Día 72 de Primavera
Año 16

En la larga larga isla de Long Ring Long Land uno puede encontrar muchas y muy fascinantes criaturas. Están los camellos de quince jorobas, capaces de transportar hasta diez nómadas en su pobre, pobre espalda sobrecargada. Están los tucanes de pico polea, famosos por comer frutas de los árboles más altos desde el mismísimo suelo. Pero ninguna criatura es tan fascinante, ni siquiera los peces espadón, como el perro longaniza. Sólo se conoce la existencia de un ejemplar en toda la isla de Long Ring Long Land. Se cuentan historias muy interesantes de este animal, como que es tan largo que es el único mamífero terrestre capaz de cruzar de una a otra isla por sus propios medios. Tanto es así, que algunos nómadas han llegado incluso a afirmar que lo han llegado a ver en el horizonte, en los días despejados como el de esta mañana, cruzando lentamente de una isla a otra como si fuera una especie de gigantesca anaconda canina. Sin embargo, hace ya muchos días que el perro no se avista. Que no se habla de encuentros con el legendario animal. Los nómadas autóctonos de Long Ring Long Land, que se identifican con la naturaleza viajera de este cánido longitudinalmente incoherente, están preocupados por el animal.

Pero tú, Berry, no tienes ni idea de nada de esto.

Caminas tan tranquila por una de las pequeñas islas de este curioso archipiélago. No recuerdas la existencia de nómadas autóctonos del mismo, pero por puro azar estás de camino hacia uno de los grupos más grandes existentes en la isla. Por el camino has podido apreciar especies de todo tipo y has podido fascinarte por sus largas fisionomías. Te has encontrado con ciervos de asta luego, que cuando quieren embestir a un enemigo tardan un buen rato en posicionarse; con linces de cola en espiral, que tienen la fantástica facultad de usar su apéndice de trampolín para cazar aves de vuelo bajo; y también con caballos "míralo lo que me lleva", que tienen el apéndice retráctil más llamativo de todos. En tu travesía, una vez superas un pequeño bosque de secuoooyas, te encuentras de frente, en la distancia, con un grupo de nómadas en pleno proceso de acampamiento. Algunos de ellos ya te han detectado y, a juzgar por los gestos que te hacen, te están invitando a acercarte sin evidenciar hostilidad alguna. Los nómadas más cercanos, los que te están invitando a acercarte, se encuentran a unos treinta metros de tu posición. El resto, aunque echan una ojeada curiosa en tu dirección, están muy ocupados levantando las tiendas donde se asentarán mientras pequeños grupos de cazadores procuran alimento para el siguiente gran viaje.

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#2
Era un bonito día, Berry se había levantado temprano y tras salir a explorar un rato como hacía todas las mañanas comenzó a ver criaturas extrañas y curiosas. Siempre le habían gustado esos lugares, la naturaleza le hacía sentir como en casa, los bosques y las criaturas pese a sus cualidades tan diferentes a las que conocía le reconectaban un poco con esa tribu a la que había dejado atrás. Se había detenido a mirar a un pájaro alimentarse sin tener que batir sus alas aunque dudaba de que esas alas pudieran soportar el peso de su pico, como Icáro intentando volar más alto simplemente ese tucán estaba condenado al suelo si no se quitaba el pico y este le volvía a crecer. Los venados eran divertidos, tardaban tanto en intentar atacar que cuando la zorra ya había pasado por el lugar todavía seguían moviendo sus cabezas y ella podía sentir el ruido de los cuernos chocando contra los troncos que cada vez quedaban más lejos. La zorra se desplazaba sin un rumbo ni tarea fija, desde que había llegado a la Isla sus días se resumían en entrenar y dormir, si hacía otra cosa se había olvidado y claramente lo que más recordaba era haber entrenado sus piernas hasta el hartazgo.  Continuó saltando de árbol en árbol mientras su cuerpo disfrutaba las corrientes de aire cuando alcanzaba altas velocidades, se sentía libre, de pronto su olfato detectó un aroma inusual era comida pero se había alejado bastante como para ser algo que llegase desde el lugar donde se estaba hospedando. Observó desde los arbusto y entonces pudo notar a los nómadas, personas que parecían estar acampando, se asomó curiosa y detectó algunas señas al principio no sabía si era un llamado o una advertencia pero tras quedarse un rato quieta como estatua no recibió ataque alguno y si estos eran hostiles ya le hubieran atacado ¿Verdad?

— ¡Hey holaaa! ¿Qué tal todo? Huelo que estaban cocinando algo delicioso y no pude evitar venir a ver, descuiden no soy una ladrona ni nada parecido. Me llamo Berry, y he llegado hace poco bueno, supongo que hace poco... La verdad no se me da muy bien contar los días... — bromeó mientras se acercaba con su túnica entre las manos y luciendo un precioso conjunto negro como única tela en su pelaje, siempre le había gustado presumir su belleza y bueno tampoco que hubiera conseguido demasiada ropa en aquella isla todo parecía muy alargado aunque las personas al menos mientras se acercaba le parecían normales. — Saben estaba buscando una capa, quiero decir una de esas capas largas que se ponen en los hombros y se mueven de forma guay algunos son chalecos ¿Tienen alguno? No es que tenga frio, pero se debe sentir genial dar una patada con una de esas y que ondeen en el movimiento... lo que todavía no entiendo es como hacer para que no salga volando... — si algo no tenía la mink era verguenza, siempre dispuesta a romper el hielo con su cuerpo, su sonrisa traviesa su hocico afilado y sus movimientos en cámara lenta que deleitaban a cualquiera. Lo de la capa, bueno era verdad, la había visto en algún lugar portada por alguien y desde ese momento se había convertido en su nueva meta obtener una porque se vería super genial en su mente pese a que quizás la terminase por perder en alguna batalla o por querer hacerse la épica y tirarla al agua sin poder atraparla de regreso.

— Parece que hoy hace un poco de calor ¿O seré yo? Con tanto pelo a veces ni siento si hace calor o frío... ¿Necesitan ayuda? Puedo intentar armar una tienda aunque yo siempre las hice con palitos y hojas... — se ofreció cuando ya estuvo más cerca de los lugareños, desconociendo completamente su cultura o sus preocupaciones. Si bien esperaba que los tatuajes en su pelaje en forma de anillos dorados que se podían ver a simple vista les diese cierta familiaridad, su tribu a lo mejor compartiría algunas costumbres y la mink tampoco es que fuera por ahí buscando problemas. De hecho, siempre que terminaba en uno era más por ayudar a alguien, la dura vida de alguien de buen corazón.


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#3
Berry, sin dejar de mostrar un poco de recelo inicial, se acercó jovialmente hasta la posición de los nómadas que le daban indicaciones. Según se acercaba al lugar señalado, el olor de la carne especiada la golpeó en las fosas nasales y la embriagó, recordándole cuánto tiempo hacía que no comía nada en condiciones. Unas horas nada más, pero se lo recordó. Además, esas piernas con las que tanto corre y salta necesitan combustible para funcionar.

El acercamiento de Berry tuvo un efecto quizás inesperado. Al menos inesperado para el nómada que la iba a recibir. El joven moreno, vestido con ropas holgadas y cómodas de colores púrpura y rosa pálido, se quedó boquiabierto ante lo que estaba viendo. Nunca pensó que en su vida se sentiría atraído por una mink. Quiero decir, ¿qué atractivo tenían el abundante pelaje corporal y el aspecto animalesco de esta raza para los humanos? Nadie le había explicado que había mink así construidas y si se lo hubieran dicho, no se lo hubiera creído. Sin embargo, aquí estamos. Un jovenzuelo en sus veinte años frente a un Umbreon hecho mujer. Si esto fuera un manga, sus ojos se habrían tornado en corazones, pero en su lugar se dilataron perceptiblemente al tiempo que el muchacho, que iba a saludar sin más, empezó a tartamudear. -A-a las b-bu-buenas. -Logró decir con el debido esfuerzo. Lo que se le vino encima fue todo un discurso de presentación. Berry hablaba, y hablaba un montón además. La comida, la capa, el calor. Todos los mensajes impactaron contra el cortocircuitado cerebro del joven nómada que los recibió sin emitir una reacción acorde con la situación. Si fuera un robot, estaría echando chispas por la cabeza y los ingenieros tendrían que apagarlo a toda velocidad antes de que se volviera loco o estallase. Por suerte, el muchacho es humano. A los humanos les basta con una colleja. Una chica de su edad se la propinó encantada. -A ver si espabilas un poco, Leo, que la chica te está haciendo preguntas. -La muchacha te echa un ojo, aunque bien podrían ser tres, de arriba abajo y alucina con lo que se encuentra. -Cielos, estás como un queso. -Lo comenta sin pudor alguno, como quien le dice a una vieja amiga que le queda bien un vestido. -¡Lara! -Leo le llama la atención. No es educado, al menos según las costumbres de los nómadas, hacer esa clase de comentarios a desconocidos. La hospitalidad es lo más importante en estos momentos. -¡Qué! Es cierto. Además, mejor mis palabras que tus babas. Si la miras un poco más te derrites. -Lara no tiene escrúpulos, pero no parece mala persona. Ambos son morenos de piel y cabello, los ojos de él son verdes y los de ella marrones. Ella es guapa, pero su belleza palidece ante la de Berry. -Perdónale, no está acostumbrado a ver... minks. Creo que esa es la palabra. La leí en un libro. Quédate a desayunar y no te preocupes por la tienda, tenemos de sobra. Seguro que a la matriarca le interesa mucho saber quién eres y de dónde vienes. -Lo comenta con inocencia. No parece estar indagando en quién eres exactamente, aunque podría ser una escusa para sonsacarte quiénes son tus jefes.

La muchacha ofrece su mano con una sonrisa de dientes desiguales y Leo musita una excusa antes de salir corriendo hacia la zona donde están preparando el desayuno. Ahora que puedes verla desde más cerca, se trata de una hoguera bastante grande con abundante carne de lo que podría ser venado de cuernos largos. Las dos imponentes astas están alineadas en el suelo, esperando tal vez que alguien las talle para hacer utensilios afilados o algo similar.

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#4
La mink comenzó a reír al ver la reacción del muchacho, hacía bastante que nadie le prestaba esa atención y la verdad era deliciosa como el aroma que llegaba a sus fosas nasales. Suspiró al ver que otra lugareña se acercaba, era bonita y la mink no tardó en devolver el cumplido apenas lo escuchó al parar sus orejitas. — Tu tampoco estás mal Lara, creo que en unos años podrás conquistar a quien quisieras. ¡Bwahahaha! No te preocupes, siempre es bonito recibir atención y más si es solo por existir. — bromeó mientras reía, su ego siempre era inflado y acariciado a partes iguales. Ella lo sabía, no era algo agradable para todos pero en aquel lugar en medio de la nada poco le importaba mostrarse tal cual era. Tampoco que mintiese con frecuencia o lo necesitara en esa ocasión, no tenía ninguna intención de ser hostil ni misión alguna en ese día que ir de un lado al otro para entrenar o mejorar. — Bueno, si me preguntas por mi isla natal nací en Zou pero vengo desde el West Blue una larga historia me lancé a navegar y terminé ahí de mera casualidad siempre yendo de un lado a otro. — comentó al ser indagada sobre sus orígenes, no era muy buena recordando todo pero al menos lo más importante lo tenía grabado esa isla del West Blue era bastante bonita pero tuvo que irse para mantener la seguridad de la misma o alguien podía ir a buscarla con malas intenciones simplemente por vivir ahí.

Mientras caminaba por el campamento, la mink observó la gran fogata, la comida siempre le abría el apetito pero el tour continuaba por otros lugares. Berry observaba las costumbres con respeto, quizás se le olvidasen al otro día pero ella era muy fiel a la cultura tribal de su gente y respetar las ajenas estaba muy inculcado en su pequeño cerebro de mink. Pudo ver a algunos fabricando utensilios con huesos, otros tejiendo, esas personas eran bastante hábiles con las manos y entonces el sueño de tener una capa guay volvió a aflorarle la mente. Lara le siguió guiando mientras le presentaba a diferentes nómadas, todos parecían haber llegado hace poco ninguno estaba muy asentado y todavía había cosas guardadas por lo que a lo mejor su asentamiento en esas tierras simplemente durase unos pocos días. Lan Lunas apareció al doblar una esquina, Lara le señaló y casi arrastró a Berry hasta su ubicación, una mujer mayor, bastante arrugada y a comparación de la mink que medía casi tres metros era bastante pequeña. — Gracias por la hospitalidad, mi tribu lo agradece desde la fiesta eterna. — comentó golpeando su puño con la palma de su mano e inclinando su cabeza en una respetuosa reverencia según las costumbres de su tribu, siempre que se conocía al jefe de otro lugar los respetos eran necesarios al menos entre tribales y Berry consideraba aquello una tribu de humanos. — Parece preocupada, pero no se preocupe, no sé que cosas dirán esos libros pero yo no como personas y tampoco me dedico a capturar a nadie. Lara me preguntaba cosas sobre mis orígenes o mis aventuras, pero la verdad es que no tengo buena memoria, lo único que sé es que siempre actué bajo las reglas de mi tribu donde la libertad es la mayor virtud de cada miembro. ¿Hay algo en lo que pueda ayudar? Me ofrecí a hacer tiendas pero me han informado que no necesitan mano de obra en aquello, soy bastante buena olfateando ¿Se perdió alguien de su tribu? Si tiene alguna prenda podré encontrarlo o incluso algo que haya usado como un pañuelo... — suspiró luego de hablar para tomar una postura más salvaje, sentada como si fuese un cachorro de zorra frente a la mujer e incluso lamiendo sus garras mientras movía la cola peluda de lado a lado. Berry nunca tenía vergüenza, la libertad simbolizaba actuar como lo que era y ella venía de una tribu donde el salvajismo en el buen sentido era la moneda corriente. Además permanecer de pie ya le estaba aburriendo, sus ojos observaban los alrededores, intentando descifrar la arrugada cara de la anciana por si lograba sentir algo sobre sus preocupaciones o al menos saber que podía ser el mal que acechaba a aquella tribu que parecía tan amable y pacifica al menos en una primera impresión.

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#5
—Jejeje ¡Yo no quiero conquistar a nadie, quiero viajar por el mundo! —A Lara le fascina tu sola presencia. No oculta su asombro por todo lo que representas. La belleza, el exotismo... puede apreciarse en su mirada una cierta admiración por lo que desconoce de ti. Y sospechas que si supiera detalles verdaderos de tu historia y tus viajes se asombraría el triple. —Zou... ¿eso está lejos, verdad? —La legendaria isla a lomos de un Elefante gargantuesco no era conocida por todo el mundo. Resulta improbable que los nómadas de Long Ring Long Land tengan la menor idea de que un lugar así existe siquiera.

Tras una breve caminata por el campamento nómada, al doblar una esquina, te encuentras con Lan Lunas, la matriarca de este grupo. Su aspecto preocupado capta tu mirada y rápidamente procedes a aclarar los posibles malentendidos que los libros que pudieran haber leído sobre los mink hayan provocado. Durante el discurso, la matriarca ladea la cabeza algo confusa, pero te devuelve una sonrisa medio desdentada. —Jirororororo, ¡qué muchacha tan encantadora! No te preocupes por las tareas, jovenzuela, eres una invitada. Nuestra comida es tu comida, nuestro cobijo tu cobijo. Estoy segura de que tu tribu nos trataría igual. —Su voz es áspera, como es propio en los humanos de avanzada edad. —No tememos a los de tu tribu, jovenzuela, sólo son un poco difíciles de ver por aquí. —De la risa pasa rápidamente a una cierta tristeza que ya se intuía en el primer encuentro. —No, lo que nos preocupa es otra cosa, ¿verdad Lara? —La anciana deposita su mirada sobre Lara y esta muestra preocupación por primera vez desde que la conoces. —Sí... supongo que no lo conocerás, pero en esta isla habita un animal legendario. Nuestra tribu lo tiene en muy alta estima, pues al igual que nosotros se dedica a viajar de isla en isla. Se trata del legendario perro longaniza. Hace mucho tiempo que no lo vemos... —Parece que hay alguna pieza de información que falta en esta historia. Por como mira Lara a Lan Lunas, parece estar pidiendo permiso para dar detalles sobre el tema. La propia anciana interviene en este momento para esclarecer el asunto. —No es solo que no veamos al perro longaniza desde hace tiempo. Es que de un tiempo a esta parte hemos avistado un barco pirata en en una de las islas del anillo. Llevamos un tiempo meditándolo y hemos llegado a la conclusión de que los piratas han debido de capturar al pobre animal. —Lara se muerde la comisura de los labios en un inútil intento por contener la tristeza del asunto. Evidentemente el animal significa mucho para la tribu. —Pero no quisiéramos deprimirte con nuestros problemas, joven. Venga, vayamos a desayunar. A nuestra gente le encantará saber de tus viajes. ¿Cómo era tu nombre? Con la edad se me olvidan las cosas y es posible que no me acuerde de si me lo has dicho o no Jirororororo —La anciana apoya su mano en tu cintura para guiarte hacia la hoguera donde el desayuno ya se está sirviendo en platos de madera. Parece ser la carne de venado que detectaste en tu camino hacia la matriarca, pero adobada con abundantes especias. Su olor es fuerte y promete un sabor igualmente intenso.
#6
Al parecer su tribu parecía venir de tierras legendarias bajo la comprensión de estos nomadas, lo cual solo acariciaba el ego de la mink un poquito más a medida de que se interesaban más en ella. Era algo que siempre le había gustado, el sentirse especial, el creer que era algo salido de otro mundo incluso entre sus propios colegas de raza. — Lejos o cerca, esa es la gracia, recuerdo solo un poco de mis tierras pero sé que se movía por eso puede que esté cerca a unos pocos metros o muy lejos casi en el fin del mundo. ¿No es divertido? — bromeó un poco pero era la verdad, si bien no creía que su isla fuese capaz de viajar hasta donde ella estuviera y encontrarla si conocía que se movía y que no siempre el aire o las estrellas se veían de la misma manera en la espesura del bosque. Mientras caminaban Berry se quedó con las palabras de la muchacha, no quería conquistar y eso le parecía algo encantador, la libertad era el camino que ella siempre había seguido y por lo que podía recordar nunca le había dado malos resultados aunque quizás una o dos palizas que tuvo que sortear a base de ingenio. ¡No siempre todo resultaba como uno quería!

— Un perrito... y es legendario... — murmuró casi para sí misma la mink cuando le explicaban la situación, Berry no conocía nada de leyendas ni de mitos tampoco sabía si esa criatura existiese o le estaban hablando de algún perro raro que simplemente se imaginaban. Pero sí notó sus rostros, la tristeza de las mujeres al contarle la situación y como esa criatura por muy extraña que pudiese resultar significaba mucho para ellos. Berry no tenía dioses en su tribu, para esta la almas de un mink reencarnaban en la siguiente generación, las cenizas se grababan en tatuajes para que dieran fuerzas para que esa alma se mantuviese en el mundo y empujase al sobreviviente más allá de sus límites. Por eso se debían tatuar un círculo en la frente al crecer, para que al momento de enfrentar al Sulong y aceptar a la bestia que les intentaba devorar las almas de los antepasados vinieran a darles claridad. Tan inmersa estaba en la comparación silenciosa que sin darse cuenta se había sentado ya alrededor de la fogata, con un plato entre sus garras y fue el aroma lo que la trajo a la realidad. — Mmm... sabe delicioso y huele todavía mejor, me llamo Berry ¿Se lo dije? Creo... Bueno tampoco me haga mucho caso, nuestra memoria puede ser gemela. — bromeó mientras disfrutaba la comida, tal como un animal la mink hundía el hocico en el plato y devoraba su contenido para luego relamerse satisfecha. Necesitaba ese empujón y sentía como todo su cuerpo era recorrido nuevamente por el calor del picante, de los nutrientes y de la energía que tanto disfrutaba gastar corriendo a la velocidad más rápida que fuese capaz de alcanzar.

— Volviendo al perrito, me ha hablado de ¿Pirañas? ¿Piñatas? ¡Oh piratas! No tengo idea de lo que son, pero recuerdo que los puedo golpear y todos me aplauden por hacerlo. ¿Un barco? A lo mejor pueda ir a buscar al perrito, no merece sufrir a manos de nadie y si su naturaleza le hace vivir en la libertad no deberían intentar encerrarlo. — comentó tras la comida para volver a acercarse a Lara y a la matriarca del lugar, Berry parecía no comprender bien como funcionaba el mundo ni que era en realidad un pirata, simplemente pensaba que la palabra venía de piñata y por eso estaba bien golpearlos hasta hacerlos reventar. — ¿Qué sabe de ellos? Quizás vieron a sus tripulantes, su cantidad o donde suelen pasar el rato... No quisiera lanzarme sin saber bien que estoy golpeando a la gente correcta, me ha pasado de confundirme. — preguntó con una sonrisa mientras se limpiaba los dientes con un huesito, no quería equivocarse o lanzarse a un combate a ciegas y aquella gente parecía mucho más enterada del caso de los piratas de lo que ella podía estarlo incluso tras saber sobre un barco. La mink tenía decidido volver a llevar al perro a la naturaleza, esa gente le había dado comida y hospitalidad, lo menos que podía hacer era ayudar y si la tarea requería dar patadas no podían elegir a mejor candidata.

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#7
—Berry... es un nombre muy bonito, jirorororo. Yo me llamo Lan Lunas, matriarca de esta pequeña tribu nómada. —Los nómadas se sorprendieron por la forma tan curiosa mediante la cual devorabas la comida del plato. Ellos usaban utensilios corrientes para la carne, pero no les importunó de ninguna manera tu forma de comer. Es más, lo debieron interpretar como una señal de disfrute alimentario, porque varios nómadas, los que se encargaban de cocinar la carne, te dedicaron sonrisas y señales que sólo podían interpretarse de manera positiva. —Me alegro de que te guste la comida, Berry. —Comenta la matriarca a tu lado. Ella come menos que los demás, quizás por los achaques de la edad que, entre otras cosas, a veces parecen reducir el tamaño del estómago y el apetito. Sin embargo, el tono jocoso del desayuno pronto se convierte en un silencio sepulcral cuando hablas de cómo podrías ir a enfrentarte con los piratas. —Cielos Berry, no es recomendable enzarzarse con delincuentes así, ¡son peligrosos! —La tensión es palpable. La mayor parte de los nómadas, gente pacífica por naturaleza, no se sienten cómodos con el tema de conversación. Otros como Lara y Leo, sin embargo, asienten con la cabeza con seriedad. —Podríamos luchar. Berry dice que se ha enfrentado a más piratas ¡y aquí está! ¡Debe de ser muy fuerte! —Lara es la primera en intervenir, y Leo parece a punto de manifestarse para apoyarla, pero la matriarca hace un gesto con la mano y el muchacho guarda silencio. —Es un gesto admirable por vuestra parte, pero sois muy jóvenes y no sabéis a qué os enfrentáis. Somos nómadas, no guerreros... —Entonces busca la mirada de la mink zorro. Trata de sopesar cuan fuerte puede ser realmente. —No podemos pedirte que arriesgues tu vida por nosotros, pero tampoco podemos impedírtelo, Berry. Si es cierto que esos piratas tienen al perro longaniza y tú lo rescatas... Estaremos en deuda contigo para siempre. —Según el desayuno se va terminando, la mayor parte de los nómadas se dispersan. Regresan a las tareas que tienen encomendadas y contigo se quedan Leo, Lara, Lan Lunas y dos de los cocineros que ya han terminado sus labores hasta la hora de comer.

—Los piratas se encuentran en lo que podría denominarse la isla décima, aunque en realidad Long Ring Long Land es una sola isla, como puede apreciarse cuando la marea baja una vez al año. Nosotros estamos en la isla segunda, bastante lejos. —Lan Lunas se encarga de darte una pequeña clase magistral acerca del funcionamiento de la isla. Lo más seguro es que no recuerdes absolutamente nada de todos los detalles que te está regalando, pero por el momento te servirán para ubicarte. —Nuestra tribu no tiene uso para las embarcaciones, pues viajamos a pie. Pero tenemos algunas barcas para cuando necesitamos pescar algo y por si fuera necesario acudir urgentemente a una isla cercana. ¿Sabes navegar? Si no es así, permitiré a Leo que te acompañe, que es el que más sabe de navegación, pero sólo hasta isla décima y luego él se pondrá a salvo. No puedo permitir que el zagal se aventure demasiado y ponga su vida en peligro. —Mientras la matriarca habla, le hace un gesto a uno de los cocineros y éste va rápidamente a una de las carretas más grandes. De su interior extrae un bote de remos que levanta con ambas manos sobre su cabeza. El bote no parece demasiado pesado ni resistente, pero debería ser suficiente como para navegar por las aguas interiores de la propia isla.

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#8
La mink comprendía las costumbres de aquel asentamiento, estaba de acuerdo y no les obligaría a luchar, de hecho quienes se arrastraban a los caminos más pacifistas de la vida tenían una gran admiración para ella ya que en su caso le era imposible vivir sin sentir adrenalina. Asintió a las condiciones, observando el barco que le ofrecían, no era nada ostentoso pero soportaría el viaje entre las islas, aunque lo de las corrientes y todo ese detallismo era bastante complicado para su cerebro. Se centró en entender donde estaba la dichosa isla que le señalaban y pensó por un instante en llevar a alguien con ella, si bien era consciente que sus habilidades de navegación le serían más que suficiente para llegar a esa isla sin mucho inconveniente. — Aprecio su apoyo, pero no me gustaría involucrarlos más de la cuenta, sé navegar y no me costará mucho llegar a esa isla si es la que me han dicho. No quisiera que por algún motivo vieran a alguno de ustedes conmigo y cuando yo no estuviera cerca intentasen atacarles como represalia. Agradezco su hospitalidad y sus consejos, les prometo que regresaré con ese perro y celebraremos. — comentó levantando el pulgar mientras alistaba un pequeño bolsito con algo de comida para el viaje por si la llegaba a necesitar, no sabía cuanto tardaría en aquella distancia aunque claramente todavía faltaba un buen trecho para llegar.

— Me gustaría saber más del perrito antes de irme, si es grande, largo o ambas. Que cosas le gustan y si podría ganarme su confianza de algún modo. A lo mejor se me olviden los detalles más generales, como sus mitos o sus hazañas, pero al acercarme a este quisiera que pueda identificarme de algún modo como un amigo. — comentó antes de embarcar, quizás tenían alguna manera un brazalete, una pluma o algo similar con lo que le gustase jugar. Tras haber obtenido todo lo que podía saber de esos piratas, la zorra saludó a los más jóvenes mientras tomaba uno de los remos. — No se preocupen, no deben luchar si su tribu ha sobrevivido por años de esa manera nada les impide seguir así. Aunque si le recomiendo señora Lanas que enseñe a los más jóvenes a defenderse, los minks somos pacificos por naturaleza pero hasta un bebé es capaz de cazar su comida con sus propias garras. En mi tribu todos sabemos defendernos, aunque algunos puedan querer hacer ver esa defensa como mera violencia. — sonrió mientras sacudía su mano y comenzaba a remar, no sabía si su consejo de sabiduría mink podría cambiar algo pero esa gente era muy amable y detestaría que algún extranjero buscase masacrarlos o aprovecharse de ellos. En su tribu todos podían defenderse, aunque la hospitalidad fuese el decreto si alguien trataba de invadirlos o incluso de atacarlos por la espalda no saldría bien parado.

El remo golpeó el agua, poco a poco la mink comenzó a avanzar hasta la isla prometida, su olfato trataba de percibir aromas entre la sal marina y el sonido de los pájaros alargados sobre su cabeza. Disfrutaba estar al mando, además de que la barca no tenía simbología ni nada que pudiera relacionarla con los nómadas si es que los piratas llegaban a encontrarla. Pero Berry tenía en claro que no les dejaría salir de ahí, estaba decidida a probar su fuerza tras tanto entrenamiento y le emocionaba tener algunos combates tras tanto tiempo en el que solo se había dedicado a pelear con árboles, animales y rocas. Su cuerpo latía con su corazón, imaginando que tipo de combate le esperaría. Desembarcó con cuidado al ver la orilla, corriendo a ocultarse como una sombra en cuanto sus pies tocaron la tierra, era el momento de buscar pistas y planificar la mejor manera para rescatar al pobre perro. Todo lo que sabía era que había varios por lo que adentrarse y rescatar al ejemplar podía no resultar tan sencillo, asomó su cabeza desde la copa de un árbol y comenzó a mover su hocico para ubicar a los posibles enemigos.
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#9
Dado que Berry rechazó la asistencia para la navegación, Leo hizo un gesto interpretable como de decepción y se hizo a un lado, dejando que la muchacha mink le hiciera todas las preguntas pertinentes a la matriarca. La cuestión del aspecto del perro era relevante, al menos para ella, pero la matriarca no pudo contener una pequeña risa. —Jirororo... Bueno, es un perro, así que cualquier trocito de carne que le ofrezcas lo aceptará encantado. Ten, llévate un poco de nuestra carne especiada. Al animal le encanta. En cuanto a su aspecto... es bastante fácil de reconocer, cielo, pero para que no tengas dudas durante el viaje te diré que es un perro de pelaje corto y negro, aunque tanto el hocico como la panza tienen manchas marrones. Es más bien delgadito y muy adorable, pero sin duda lo reconocerás por su longitud. No te arruinaré la sorpresa de verlo por ti misma... si tenemos suerte. —Sus últimas palabras le dan un aire algo sombrío a la conversación. El destino del animal es incierto todavía. Si los piratas lo han capturado, es posible que ya no siga con vida. O puede ser que ni siquiera lo hayan capturado y que los rufianes del Grand Line no sean sino viajeros desafortunados a los que probablemente les darás una paliza igualmente. La matriarca aceptó tu recomendación con un solemne asentimiento. —Somos conscientes de que nuestra forma de vida es peligrosa en el Grand Line. No impediré que los jóvenes busquen cambiar nuestras costumbres, pero velaré por mantener las que ya tenemos mientras llegan a la edad para decidir. —

Así pues, la llamada del deber. El camino hasta la costa fue breve. Las pequeñas secciones isleñas de Long Ring Long Land no son demasiado grandes individualmente, aunque el anillo en cuestión es enorme. Por suerte, las corrientes interiores de la isla no son nada fuertes, por lo menos mientras el bote se mantenga cercano a la orilla de las correspondientes secciones isleñas en lugar de zarpar directamente hacia el centro, donde la cosa podría complicarse más. El viaje hacia la isla décima es algo largo. Para evitar percances marítimos de difícil solución —recordemos tu condición de usuaria— manejas la embarcación con cuidado viajando de orilla en orilla y haciendo un trayecto circular siguiendo el sentido inverso al de las agujas del reloj, obligándote a atravesar una isla de camino. En total tardas cuatro horas en llegar a la costa de lo que identificas como isla décima, aunque no haya cartel alguno que la señale como tal. Empleas otra hora en encontrar un lugar adecuado para dejar la embarcación, cobijada bajo la sombra de un palmerón de cocos oblongos. Cada isla de Long Ring Long Land tiene una superficie de muchos kilómetros y predominan en ella las colinas, de modo que no te sorprende que los piratas no estén a la vista. Lo que sí llegas a identificar en el horizonte, sin embargo, es una especie de edificio pequeño, quizás de dos plantas, con paredes de colores bastante llamativos.

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Contenido Oculto
#10
El viaje había sido largo, aunque la carne especiada le había ayudado y aún conservaba un poco para el caso de encontrarse al perro, según le había dicho la matriarca no era un animal muy peligroso ni tampoco agresivo lo que pudo llevarlo a seguir a las personas equivocadas. Aunque le preocupaba no saber su tamaño, todo en aquella isla era extremadamente largo y ancho dudaba si podría meterlo a la pequeña barca que había escondido o si el cachorro sabría nadar aunque si era tan largo como algunos animales que había visto quizás de solo lanzarse al agua podía crear un puente para saltar de isla en isla. Mientras saltaba entre las copas de los árboles, la mirada se detuvo en una estructura curiosa a la distancia, su olfato no detectaba nada peligroso todavía y la isla parecía lo suficientemente grande para que los piratas se encontrasen en la otra punta y que ella todavía no los hubiera ni sentido. Afino sus sentidos, intentando detectar algo, pero no tuvo más remedio que acercarse poco a poco a la casucha, lo que primero parecía un edificio ahora le resultaba similar a una casa de juguete de esas que había visto alguna vez en la Tienda de Empeños, claro que apenas recordaba su forma o sus colores pero sí tenía esa vaga sensación de que algo no cuadraba al menos en aquel lugar.

— Mmm... esta cosa es extraña, no parece ser como las tiendas de las otras islas ni como la casa de Rye... — masculló para sí misma, aunque fue decir aquel nombre y que un recuerdo le encendiera una bombilla en su cabeza. ¡Claro el Shaki! había pasado un buen tiempo aprendiendo esa cosa y por confiar mucho en su olfato pocas veces lo había probado en una situación semejante. Trepó hasta la copa de un largo árbol, para que una vez cubierta de hojas y ramas pudiera cerrar sus ojos con toda confianza, entonces comenzó a respirar más tranquila, debía entrar en ese estado de calma y luego dejarse guiar para proyectar el boom shaka laca por todo el terreno. Entonces podría verlo, podría sentir las presencias en caso de haberlas y también si alrededor de su cuerpo se encontrase el curioso perro. Mientras la mink se concentraba su haki se proyectaba como un radar, ella no podía verlo sabía que de abrir los ojos no vería más que la casa pero sí se mantenía con calma pronto comenzarían a dibujarse las auras. Primero los animales, luego avanzaría y cuando sintiese que las paredes de aquel refugio se volviesen menos que una tela para su presencia podría verlas. — Solo un poco más, respirar, exhalar... ¡Ahí! — el haki de observación de Berry se proyectó a unos veinte metros a la redonda, incluso más lejos de su distancia inicial de diez metros de la estructura, la mink entonces saltó a otro árbol, recorriendo una distancia de diez metros en retroceso con esa mera acción. Sentía que debía prepararse por si alguien hubiera detectado movimiento alguno, aunque lo dudaba, en esa ocasión el taki parecía haberse ejecutado sin ningún sobresalto y ahora su cabecita tendría que procesar lo que había alcanzado a ver en ese pequeño lapso de tiempo. Su cabeza observaba la puerta principal de la estructura de frente, junto a las ventanas, buscando alguna señal que le permitiese comenzar su estrategia en caso de haber encontrado a las presas que buscaba.

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Karmas

Técnica

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Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3195 + 0 = 3195
Energia: 2289 + 0 = 2289
Espiritu: 975 - 20 = 955


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