[Presente Absoluto - Aventura T6] Berry detective privada parte 2
#1
Día 60 de invierno
6:00 p.m.

Largos meses habían transcurrido desde que los dos robos más importantes de Water Seven sucedieron al mismo tiempo. La marina se encargó de que los periódicos locales no hicieran eco de la noticia y, con el paso de los días, los pocos que sabían algo del tema dejaron del hablar de ello. Únicamente Fabrizio Ergé y Vetinari, joyero y librero respectivamente, conservaron en su memoria la afrenta. El robo de sus más valiosas posesiones no es algo que se olvida con el paso de los meros meses, sino que años y años tendrían que transcurrir para que aquella herida llegase a cicatrizar.

Y había alguien más...

Una persona que a pesar del paso de los meses no se había olvidado de los crímenes perpetrados. Una persona que prometió encargarse del asunto, atrapar a los culpables y devolver las preciadas posesiones a sus legítimos dueños. Una persona que nunca se rindió y que incluso a día de hoy se encuentra siguiendo la pista de los delincuentes. Esta persona está muy cerca de lograr el avance definitivo en su investigación.

Esta persona... no es Berry.

Berry, lamentablemente, se ha olvidado ya de todo el asunto. Para ser honestos, ya casi ni se acordaba del tema cuando se fue a dormir el día mismo en el que hizo una alianza con el agente interino Artie Lugio para encontrar a los culpables de los crímenes. A la mañana siguiente, todo rastro del asunto se borró de su inocente cabeza y la vida de Berry continuó como si nada. La primavera dio paso al verano, el verano al otoño y el otoño cedió ante el avance del invierno, que ya se encontraba más que asentado en Water Seven. Los canales de agua que habitualmente adornaban las calles de la ciudad se encontraban congelados. La gente salía a la calle con gruesas prendas de ropa. Las tiendas y tabernas que gozaban de estufas de leña emitían un acogedor calor que invitaba a los clientes a quedarse dentro un rato más. Los artesanos seguían con su trabajo en el interior de sus aclimatados talleres, esperando tiempos mejores para poder trabajar al aire libre (los que podían permitirse ese lujo). Los que peor lo pasaban, sin duda, eran los estibadores portuarios, que tenían que trabajar desde muy temprano a pesar del gélido viento con el que los días no terminaban de amanecer del todo.

Las tardes, ahora que anochecía mucho más temprano, se convirtieron en momentos de calles vacías y tiendas cerradas. Únicamente las tabernas, cuyos negocios proliferaban en estas condiciones, abrían hasta la hora acostumbrada antes de dejar marchar a sus habituales a sus calientes hogares a descansar. Las seis de la tarde, hora en la que nos encontramos en este momento, son la frontera entre el día y la noche en esta época del año. El sol se encuentra ya en el último tramo de su descenso y la luna, llena como está esta noche, ya asoma por el horizonte, aunque todavía no se muestra en todo su esplendor. Las calles están desiertas. Las tiendas cerradas y las tabernas, iluminadas por un acogedor fuego, están abiertas e invitan a un breve descanso tras una larga jornada.

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#2
Atributos Personaje


Los meses pasaban volando, pero para una mente como la de Berry todos los días eran similares y de hecho olvidaba bastante si había algo divertido que hacer cerca más que entrenar como era costumbre para destrozar a un enemigo imaginario que siempre era muy poderoso. Era su manera de superarse, entrenar y pelear, pero esto le hacía olvidar rápidamente a enemigos pasados para solo centrarse en su propio crecimiento personal. Se encontraba en una de las terrazas, recostada sobre su abrigo, luciendo solo su ropa interior y las fieles punteras que le habían acompañado en más de una batalla. Miraba las nubes que se pintaban de naranja propio del atardecer, no recordaba la fecha en la que estaba pero los minks experimentados como ella presentían cuando por la noche sería peligroso mirar el cielo y sus ojos siempre evitaban el horizonte. Transformarse en Sulong no era un problema para ella, lo dominaba, pero tampoco deseaba usarlo sin un rival poderoso que lo ameritase y ya había estado viendo que cuando la noche asomaba todo quedaba desierto. No había encontrado dignos rivales, quizás algunos ladrones menores que de una patada terminaban como un balón de fútbol pero si adoraba la comida de ese lugar como las empanadillas o los platos especiados que vendían en las rutas comerciales de la misma. — ¡Bwaaah! Que aburrimiento... no veo nada que hacer... ¿Y tú ves algo? — le preguntó al den den mushi que dormía en su garra, como era de esperarse no obtendría respuestas se suponía que ese caracol serviría para hablar con gente pero nunca le llamaban y cuando le llamaban era de una casa de empeños para ofrecerle pescado o un tal Rick que le hablaba sobre ofertas en ropa interior que parecían falsas. — Espero que haya algo interesante, todavía no encuentro a nadie que arregle el barco y por lo que veo ya he reunido el dinero...— suspiró finalmente si nada ocurría debería arreglar su barco e intentar navegar a la siguiente isla, tampoco sentía que una ciudad fuese el mejor lugar para Coco su fiel cocodrilo montura que desde que había llegado lo mantenía en el patio de la casa, demasiado grande para las estrechas calles de la ciudad y bastante intimidante para sus habitantes.

— Hmm... supongo que podríamos hacer algo, quizás una patrulla nocturna aunque siento que no llevaría a nada. — ya había patrullado otras noches y su cuerpo no recordaba nada que valiera la pena, si hubiera encontrado un oponente digno lo sentiría o recordaría alguna lección nueva. Sin embargo, incluso los llamados de la revolución y las noticias estaban bastante calmadas hasta el momento. Solo le quedaba esperar, relajarse con la brisa invernal y luego dormir si es que no encontraba a un rival digno de ver todo su potencial. Si fuese una nube sería divertido, una tenía forma de conejo, otra de zorro y una más lejana le recordaba a la silueta de un viejo fumando, aunque al ser arrastradas por el viento estas perdían lentamente su forma teniendo que reformarlas en su mente si es que perdían demasiado la forma.

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#3
Al abrigo del aire invernal, Berry descansaba protegida únicamente por su pelaje de mink, que en estas fechas era el mínimo necesario para no congelarse de frío por la calle. El cielo se teñía de un dorado anaranjado conforme el sol se iba ocultando por un horizonte y la luna iba emergiendo por el otro. Berry era consciente del día en el que se encontraban y evitaba mirar el horizonte peligroso, aunque se regocijaba de todas formas con las nubes que surcaban el cielo. Aguardaba aventuras, emoción, contrincantes... pero lo único que había obtenido en los últimos meses había sido el confort de vivir cómodamente en una isla bastante pacífica, quitando los ocasionales hurtos a gran escala. Como quien no quiere la cosa, Berry miró a su den den mushi, que tenía los ojos en blanco en ese momento —quién sabe por qué— y le preguntó si veía algo. No esperaba respuesta alguna del sufrido animal, que se pasaba el día durmiendo y llevaba meses sin pasarle llamada alguna. Sin embargo, en cuanto Berry le hizo esa pregunta, el caracol giró los ojos verticalmente y un par de iris marrones hicieron acto de presencia en su mirada. Adoptó una expresión seria y una voz sorprendida, pero desconocida, surgió de su boca. —¡Vaya! Has respondido rápido a la llamada, acababa de mandar la señal-gachett... —Hablaba como si susurrase. La persona al otro lado de la esta llamada debía de estar escondida en algún sitio o en una biblioteca. —Bueno, no importa. Berry-san, tengo noticias importantes sobre el caso que estábamos investigando-gachett. Como ya sabrás, la banda criminal que estábamos persiguiendo ha mantenido un perfil bajo, pero su presencia ha seguido notándose por las calles de Water Seven. Me ha costado lo suyo, pero al fin he obtenido información fiable de dónde se producirá el próximo robo. ¡El astillero Gakashima! Era de esperar, en realidad, siendo uno de los astilleros más lucrativos de la isla-gachett. —En ocasiones los susurros ascendían en volumen, ya que el misterioso individuo que le contaba esto a Berry lo estaba haciendo aceleradamente. Claramente tenía prisa.

—Si todavía estás interesada en el trato que hicimos, te espero delante del astillero, en el callejón que conecta el puerto desde la calle Kranfy, no creo que tarden mucho en aparecer estos maleantes... —Y con las mismas, los ojos del caracol volvieron a su forma natural antes de que el animal los cerrase para seguir durmiendo plácidamente. Berry no reconocía la voz que le hablaba, pero una cosa le había quedado clara: si acudía a la llamada tendría algo de acción.

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#4
Sus ojos se abrieron cuando el caracol reaccionó a sus palabras y comenzó a hablar, no entendía demasiado de todo lo que hablaban pero su cerebro conectaba criminales con acción, escondite con un lugar donde golpear y colaborar con entrenar sus patadas. ¡Si le pedían ayuda era porque debía patear a alguien! El sujeto en el comunicador hablaba y hablaba, la mitad de las cosas para la mink no tenían mucho sentido, nombraba calles y lugares que para ella se llamaban calle de comida o calle de agua pero sí reconocía donde estaba el puerto al parecer le esperaban ahí mismo. — Está bien, iré hacia el puerto caracol, aunque no tengo idea de cual es ese astillero supongo que podré encontrarlo... — respondió antes de que el caracol se volviese a dormir y tomó su chaqueta para colocarla sobre sus hombros. No sabía cuanto tardaría y prefería tener algo por si en aquel lugar hacía un poco más de frío de lo habitual, volvió a observar el puerto y tras dar un largo salto comenzó a correr en dirección a este. ¿Qué cosas le esperaban? ¿Cuál era esa operación de importancia? ¿Un trato? Sonaban a cosas que bien podrían haber sucedido, pero su mente tan olvidadiza y su falta de comunicación con esa persona que ahora había llamado le alejaban bastante de enterarse bien de que iba el tema.

Su cuerpo se movía con una velocidad envidiable, zancadas grandes y una potencia de piernas que pondrían en ridículo a muchos corredores, finalmente llegó a la zona y activó su haki de observación en busca de alguna presencia cercana que le indicase más al respecto. Los astilleros eran enormes, cada uno con un nombre más raro que el otro, antes de meterse deseaba confirmar más detalles. ¿A quién debía golpear? ¿Qué era lo que había que recuperar? ¿Cuántos minks se necesitaban para cambiar una bombilla? Estiró sus brazos y elongó un poco su cuerpo, la chaqueta semiabierta y su movimiento de cadera ondulando con un vaivén natural. — ¿Hola? ¿Estás por aquí caracolito? — comentó a su den den mushi mientras avanzaba, paso a paso sus sentidos se agudizaban, su haki intentaba localizar algo y su emoción era palpable, sentía que era el universo llamando a la aventura. Cerró su puño libre, una sonrisa enmarcaba su rostro, un colmillo asomaba resaltando esa idea de un combate que estaba por llegar. No podía ocultarlo, su tribu siempre disfrutaba un buen combate y ella todavía más, sentía que había estado meses entrenando para finalmente un día uno en el que los dioses de su tribu velaban en el cielo por su victoria pudiese desatar toda ese poder contenido. Se encontraba a diez metros de los primeros astilleros, oculta en las sombras de un gran galpón del puerto, su pelaje le ayudaba a ocultarse pero no era algo hecho por miedo más bien por mera coincidencia. Dudaba que hubiera sido una trampa, ya que de querer atacarle solo le hubieran dicho de ir a un lugar sin darle tantas vueltas, el hecho de haber escuchado indicaciones tan complejas para su mente le hacían entender que quien le había llamado poco o nada le conocía como para tener asuntos pendientes más que algún trato hecho en un momento de borrachera o eso suponía.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4000 + 0 = 4000
Energia: 2682 + 0 = 2682
Espiritu: 1020 - 10 = 1010
#5
Tras recibir las instrucciones y abrigarse con una chaqueta, Berry saltó a la acción de manera más literal que figurada. A paso ligero, a gran velocidad, empezó a recorrer las calles desiertas de la invernal ciudad de Water Seven. No es que estuvieran completamente vacías. De vez en cuando el ocasional transeúnte aparecía, a veces tambaleándose, en dirección a su casa. La mayoría miraban a Berry sorprendidos. Otros tenían cosas más importantes en las que pensar, como dónde estaría la taberna más cercana. La mink no tardó demasiado en llegar al puerto. Ocho minutos, puesto que su agilidad era verdaderamente envidiable. El lugar estaba, como era de esperar, medio vacío. Resaltaban las luces del primer astillero que se encontró de frente, que alertaban de que allí había gente dentro. ¿Qué gente? Era un misterio, pero no por mucho tiempo. El letrero gigante de la casa le indicaba que no era el correcto. La misteriosa voz le había dicho que era en el astillero Gakashima, pero ella se encontraba en el astillero Dufour. En estos momentos, al contrario que muchos otros negocios en pleno 60 de invierno, las luces estaban encendidas dentro del establecimiento. Fuera, cerca de donde estaba la mink, pelándose de frío, había dos estibadores moviendo cajas con cara de pocos amigos. Conversaban en voz alta con evidente mal humor. —A quién se le ocurre mandar trabajar hoy, ¡con el frío que hace nada menos! —Decía el primero. —Es lo que hay. Le han dicho al jefe que el astillero Gakashima iba a trabajar hoy y se ha puesto hecho una furia. Dijo nosequé del convenio y otras tonterías y que no podían hacerlo y que si se saltaban la ley pues él también. —El segundo, mayor que el primero, echó una mirada a donde Berry se encontraba y paró de mover cajas un momento. Sus años de estibador le habían dado una vista prodigiosa en la oscuridad. Entrecerró los ojos y detectó una figura en las sombras, mirándole. Esa figura tenía curvas. —Si te ha contratado el jefe para que nos vigiles la verdad es que no hay mucho que vigilar, jejeje. Anda, tómate un piti con nosotros, que trabajar tanto es malo para la salud. —El jovenzuelo se paró en seco mirando a la mink con la boca entreabierta. No todos los días, mucho menos en invierno, podían apreciarse semejantes vistas. —Cielos, ¿no tienes frío con sólo esa chaqueta? —Diligentemente, ambos estibadores empezaron a liar sendos cigarrillos y mientras el joven terminaba el suyo, el viejo ya había liado dos y le tendía uno a la mink con una sonrisa medio desdentada.

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#6
La mink observó a los trabajadores, al parecer estaba en el lugar equivocado pero no tan lejos, por lo que llegaba a escuchar eran los rivales de la compañía que debía buscar y esos sí que eran al parecer criminales ya que trabajaban fuera de la ley o eso entendió. Observó que le invitaban, Berry nunca se negaba a un buen cigarro y ya que le habían visto la educación era al menos pasar un tiempo con esos sujetos que estaban ahí trabajando. — Oh, no hace frío cuando tienes un pelaje calentito como el mío... pero tampoco debería estar aquí, se supone que alguien me esperaba cerca de Cakaencima o Gakashima algo así... — bromeó al acercarse y darle una calada al cigarro, no estaba mal y le recordaba a sus ratos en el bosque de las otras islas cuando podía relajarse a fumar un poco y contar las estrellas en el cielo. — No creo que sea el jefe del que hablan, pero entiendo que estén frustrados. A veces me sucede cuando no parece haber nada que hacer, pero hoy no quisiera desaprovechar esa oportunidad por eso vine buscando aventuras. — suspiró exhalando el humo y cerrando sus garras, era la oportunidad de probarse con todas sus fuerzas pero esos trabajadores no eran las personas indicadas para pelear sentía que de una simple patada podría mandar sus cabezas al mar como balones.

Se estiró observando el astillero, las cajas de mercancía y luego a los trabajadores. — Aunque también necesito reparar mi barco, cuando venía en camino me tomó una tormenta y quedo hecho un desastre... pero si no logro repararlo tendré que estar aquí más tiempo del que quisiera. Me dirijo a una isla particular, Sabado en el Body o algo así... la verdad que lo de navegar me divierte pero es aburrido cuando tu transporte apenas puede mantenerse cuando llegas a una isla. — se encogió de hombros compartiendo una suave risa con los trabajadores, la realidad era que no tenía un plan más que seguir avanzando buscando personas fuertes poco a poco y quizás algún colega mink con el cual probar su progreso. Sin embargo, en todas las islas que había visitado los minks eran una rareza, todos parecían quedarse boquiabiertos con su presencia y eso delataba que nadie de su especie habría pisado esas tierras en años. — ¿No han visto a alguien por aquí? Intenté llamarlo con el caracol, pero no volvió a hablarme. — preguntó intentando también ubicar el lugar real que necesitaba, otra calada y una mirada a los trabajadores, sentía que ellos podrían guiarle mejor que su olfato ya que de seguir olfateando terminaría en cualquier otro astillero abierto.

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#7
El mayor de los dos sujetos empezó a reírse a carcajadas cuando Berry llamó a los del otro astillero Cakashimas. —¡Esa es buenísima jejejejeje! Pienso usarla, que lo sepas. Jejejeje. —Se daba golpes en la barriga con fuerza en un alarde de expresividad. Incluso el joven, que estaba de peor humor que su compañero, intentaba ocultar una sonrisa ante el comentario. Quizás le gustase aparentar mayor seriedad de la que demostraba. —Así que has quedado cerca de ese astillero lleno de esquiroles, ¿eh? —El viejo predió tanto su cigarro como el de la mink cuando ella se acercó a por él. —¿Aventuras? De eso hay poco en un puerto de Water Seven en 60 de invierno. Y si las hay no son de las divertidas. He vivido los años duros del contrabando y te prometo que no es agradable. —El viejo echaba humo como una locomotora mientras el joven se quedaba embobado mirando a la mink con cierta espectación. El mayor de los dos chocó su puño derecho con su palma izquierda cuando la muchacha mencionó que su barco estaba dañado y que pretendía ir a Sabaody. —Ah, si lo que quieres es reparar el barco puedes traerlo otro día, hablaré con el jefe jejeje. Mientras tengas el dinero, claro, que no gano para invitar a reparaciones navales. Sí que te deben gustar las aventuras si quieres ir a esa isla de majaderos. Fuah. —Miró a su compañero con incredulidad. Ambos estaban muy sorprendidos de que una mujer como aquella quisiera irse a un sitio tan peligroso. —No hace tanto que apareció un yonko por allí, ¿sabes? Ten cuidado. —Las noticias sobre Odki Murray no eran ningún secreto, aunque Berry las haya olvidado por completo. —Sobre el caracol no te sé decir. Hemos estado currando como gyojin toda la noche. Pero si es a Cakashima a donde quieres ir, sólo tienes que ir en esa dirección y seguir el camino del puerto. No tiene pérdida, es el único astillero que tiene las luces encendidas esta noche. Los muy cabrones. —El camino que señalaba el viejo iba en dirección al oeste siguiendo toda la construcción del puerto. Por la naturaleza de la isla, iba curvándose y los diferentes edificios que había construidos, todos ellos con las luces apagadas, impedían ver si el astillero estaba realmente en esa dirección.

Berry podía sentirlo, de todas formas. El viejo le decía la verdad y nada más que la verdad. De momento no parecía haber forma de contactar con la persona que la había llamado hacía tan solo quince minutos. —Bueno guapa. Un placer hablar contigo y todo eso, pero o volvemos al curro o aquí no se va a casa ni dios. No veas mi mujer cómo se va a poner si llego tarde, jejeje. Pásate un día con el barco, veremos qué podemos hacer. —Y con las mismas, el viejo le dio una palmada en la espalda a su joven compañero, que todavía tenía el cigarro a medio fumar, y volvieron juntos al tajo. No es que dejaran sola a Berry, pero sencillamente continuaron con su tarea de mover cajas en las inmediaciones.

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#8
Entre el humo del cigarro las palabras comenzaban a fluir, Berry aprendía un poco más sobre el trabajo de los astilleros y también sobre su destino. No comprendía mucho lo que era un yonki, aunque asintió creyendo que el viejo se refería a algún drogadicto después de todo ese lugar era el destino de muchos aventureros y el único lugar al cual podría llegar en caso de seguir navegando. Se mantuvo escuchando, soltando algunas risas y muecas en respuesta, no quería tomarles demasiado tiempo y sin dudas pronto llevaría el barco o lo que quedaba de este para que le dieran un diagnostico. — Entiendo, entonces seguir este camino y lo encuentro, mi contacto debe estar esperando por ahí a lo mejor me encuentra antes. — bromeó estirando su cuerpo y dejando que el cigarro se consumiese por completo antes de asentir para levantarse y comenzar a caminar en dirección a Gakashima. — Fue muy divertido pasar un rato, no se esfuercen demasiado, mejor llegar a casa que hacerse algún daño. — sonrió dando un último saludo a ambos trabajadores y comenzar a trotar siguiendo el camino del puerto tal y como le habían indicado. Gakashima parecía ser un lugar bastante trabajador o sospechosamente activo, según lo que había podido escuchar y averiguar trabajaban más que nadie, habiendo una gran competencia entre los astilleros aledaños por superar sus ingresos. Pero también era un lugar famoso, el contrabando había llamado la atención de la mink aunque dudaba que esa fuese la aventura que le habían prometido, según el caracol había trabajo que hacer algo bastante gordo encerrado por ahí y la presencia de una "banda" que todos desconocían ya que los trabajadores no habían mencionado a criminales o grupos sospechosos más que algunas maniobras de contrabando quizás para palear los malos negocios o las rachas negativas.

— Este debe ser, tal y como dijeron el único con luces, ahora donde estará ese contacto... — masculló agudizando su olfato, su haki y buscando con la mirada si había alguien cerca. El astillero esta vez era el correcto, no se había desviado del camino y estaba tan solo a unos cinco metros, pero su contacto no había dado señales. Comenzó a caminar disimuladamente por el camino, fingiendo que estaba buscando algún objeto del suelo aunque en realidad acercaba el hocico para detectar algún aroma conocido. ¿Qué aventura era la que aguardaba? Su mente se debatía en diferentes ideas, pero ya había visto que era muy mala para infiltrarse, seguramente necesitaban de su fuerza. ¿Por qué otra razón le contactarían si no era para patear algunas cabezas?

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#9
Ante los buenos deseos de la mink, el mayor de los dos estibadores soltó una risotada. —Ojalá fuera tú mi jefa, guapa. Así sí que no me importaría venir a currar a estas horas... de hecho seguro que a ninguno de los del curro le importaría. Cielos, ¡harías al jodido astillero millonario JEJEJEJE! —Las risas del estibador se iban apagando en el horizonte, conforme la mink se alejaba a grandes zancadas. La oscuridad reinante en el puerto llegaba a ser incluso opresiva. Por suerte, el brillo lunar, que poco a poco alcanzaba su apogeo, hacía que el puerto fuera, por lo menos, transitable. Al cabo de unos minutos de caminata ligera, la curvatura natural de la isla dejó ver el legendario astillero Gakashima. Estaba a unos doscientos metros todavía, pero por sus luces parecía evidente que había gente dentro. El edificio tenía por lo menos dos pisos y debía de ser tan grande como dos campos de fútbol colocados a lo largo. Al contrario que en el primer de los astilleros, este no tenía gente en el exterior cargando con cajas. Esta era la única diferencia notable a parte del tamaño del edificio, así que no quería decir gran cosa.

Conforme la mink se acercaba a la edificación, logró percibir fugazmente una presencia minúscula en un callejón cercano. Era más frágil que la de un humano con mucha diferencia, pero curiosamente familiar. Se trataba, sin lugar a dudas, de la presencia de un caracolófono. O al menos de algo tan parecido que era prácticamente indistinguible del que la mismísima Berry llevaba consigo. Por lo pronto, el astillero estaba fuera del rango de su visión extrasensorial, así que la revolucionaria fue incapaz de percibir lo que estaba sucediendo dentro. El aire no traía más olores que el salado aroma del Grand Line, que gobernaba con mano de hierro y sin disputa alguna sobre todo el puerto y un gran porcentaje de Water Seven. La mink podía presentir que el astillero le traería la anhelada acción que tanto tiempo llevaba pidiéndole su cuerpo. Por otro lado, el callejón ofrecía misterios todavía irresueltos. ¿Quién la había llamado y dónde estaba?

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#10
El camino a su paso no mostraba nada interesante, de hecho, poco a poco la idea de que le hubieran jugado una broma parecía la realidad. Tras haberse despedido de esos dos, no había cruzado a alguien, incluso su haki no le mostraba presencia alguna. Pero un rayo de esperanza se alzó cuando pudo sentir algo, una presencia pequeña, se acercó al callejón sin descuidar sus sentidos y pudo divisar al caracol a lo lejos, no se arriesgó a entrar simplemente olfateó para saber si había algo más confiando en su agudo sentido del olfato. — Parece que no está... debió seguir a ese lugar... Gakashima ¿Eh? — suspiró, ampliando el rango de su Haki para acercarse con una idea de lo que encontraría en aquel lugar, unos veinte metros vendrían bien para saber si el contacto se había refugiado cerca aunque todavía quedaba para llegar al astillero y lo mejor era apurarse. Su cuerpo se tensó cuando flexionó las rodillas y comenzó a correr en un sprint rápido post salto, las cosas se estaban poniendo interesantes y finalmente sentía que la batalla le estaba llamando como algo imposible de ignorar. ¿Quienes eran? ¿Qué objetivos tenían? No importaba, necesitaba guardarse esos comentarios para cuando llegase al astillero aunque todavía quedaba lejos, su velocidad seguramente consiguiera llevarle en un abrir y cerrar de ojos.

— ¡Bwahahaha! Esto es emocionante, me pregunto que clase de pelea me espera, no puedo evitar pensar que será muy divertido. — bromeó entre risas mientras seguía corriendo, no era muy buena para el sigilo, ya había visto que unas simples hormigas podían detectarle pese a su pelaje y la oscuridad de la noche. Lo mejor era ser fiel a su tribu y afrontar la intriga de frente, su Haki se encargaría de hacer un conteo de cabezas, aunque esperaba poder enfrentarse en singular contra alguien. Siempre se escudaban en esas hordas aburridas que no le conllevaban ninguna satisfacción, aplastar hormigas no era para una mink guerrera como ella y esa noche, la luna llena le exigiría una buena caza.

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Técnica

Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4000 + 0 = 4000
Energia: 2682 + 0 = 2682
Espiritu: 1010 - 20 = 990


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