[EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco (Stage 03 - Central)
#1
Venimos de aquí


— Entonces será por las malas — dijo la voz tras Triana.
Si se giraba, podría ver frente a ella a la creación definitiva del Doctor Utakata, su recipiente personal y el portador de la conciencia a todos los sentidos y niveles. MDU-01 no era un autómata ordinario, estaba dotado con energía, materiales y circuitos que ninguno de sus otros compañeros androides disfrutaba, y estaba creado y supervisado con un mimo especial, con un cuidado diferente, con una precisión y ambición que no había nada en todo el L.A.B.O que pudiera aproximarse.
La apariencia física de aquel robot no era aleatoria, si no que correspondía a la fisionomía y rostro del Doctor en sus años de juventud, cuando despuntaba como aquel genio emergente y de mente incontrolable, un fenómeno sin parangón dentro de todos los campos científicos del momento. Aquel joven, revolucionaría el mundo al punto de poder obtener la inmortalidad y personarse aquí, en esa forma, casi ciento cincuenta años después de su nacimiento.

[Imagen: OSCA8E8.png]

MDU-01 no sólo no había sufrido daño alguno por las llamas ardientes provenientes de la aguerrida capitana, si no que estando detrás de ella, se posicionó en su guardia abriendo sus pies a la altura de sus caderas y flexionando un poco las rodillas, y ahí lanzó un puñetazo directamente hacia la cabeza de Triana, con su mano derecha, buscando impactar en ella con la mayor fuerza que le era posible, tanto física... como emocionalmente.


— Tierra Dorada —




El impacto dio de lleno en la cabeza de la heredera de las Tempesta y la lanzó al suelo a un metro de su posición, cayendo de lleno en el suelo. Observé su cuerpo en el suelo y miré mi mano derecha, abriendo y cerrando esta en el proceso un par de veces.
— Tiene buena potencia — dije, parpadeando un par de veces y relajando la postura y el brazo al suelo, mirando ahora de nuevo a Triana — Soy una entidad superior en todos los sentidos a cualquier cosa que hayas enfrentado, Triana. No puedes ganarme — caminé hasta estar al lado izquierdo de la capitana, mirándola con superioridad rodeados de las llamas que ella misma había creado — Preferiría entregarte consciente y sin daños, aunque supongo que una cicatriz más no ha de ser notada — maticé, mirándola con superioridad y sin moverme del lugar. Los engranajes de mi cuerpo y los reactores de mis manos y de mis hombros empezaron a sacudirse con fuerza, cargándose y emitiendo una luz aun más potente. Entonces miré hacia el cerebro en la habitación, mi propio cerebro. Yo mismo.
— Hemos tenido una buena charla, hacía tiempo que no hablaba con nadie en persona — dije, y suspiré con pesadez pasando a mirar ahora de nuevo a Triana — No puedes ganarme — reseñé, mirándola con la misma superioridad desde la misma postura — Realmente no tienes ninguna posibilidad contra mi, aunque pudieras vencer a este cuerpo perfecto, la única forma de acabar conmigo es destruyendo mi cuerpo — me acuclillé para estar más cerca de la cara de Triana y señalé el suelo con el índice de la mano que la había golpeado — Está bastante más abajo —

[Imagen: 6phJh3G.png%5D]

Entonces volví a erguirme y volví a mirar al cerebro — Así que quédate en el suelo y no compliques las cosas, aceptaré tu rendición y emprenderemos nuestro viaje — sentencié con firmeza.
Las batallas de los Alas Negras contra el resto de los MDU estaban transcurriendo como era lo esperado, a excepción de Jolyne Jones quien había conseguido "apagar" a MDU-06, pero no esperaba que pudiera hacer mucho más en las distintas cámaras. Kenzo Fujiwara caería en breve, Tobías Murray no tardaría en darse de bruces contra la realidad absoluta de mi superioridad. Y Garnet Matlock era cuestión de tiempo que acabase agotándose y mordiendo el polvo.
Triana no tenía nada que hacer, y la desesperación de quien lo intenta sin posibilidades no era algo que me satisfaciera, pero no podía entregarla muerta, así que tendría que reducirla hasta poder llevármela a Prodence.





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#2
Aquel pitido insufrible y melódico fue todo lo que escuché durante un momento. La cabeza me daba vueltas y no era capaz de concentrarme. Ya sabía que este tipo era un cobarde y que no se enfrentaría a nosotros cara a cara y de manera limpia. Lo supe desde que intentó separarnos de manera rastrera y desde que intentaba distraerme con su falsa amabilidad mientras pretendía apuñalarme por la espalda. Desde que había entrado en aquella estancia tenía activado mi haki en un pequeño radio, en comparación con el tamaño de la habitación, pero lo suficiente como para sentirme segura. Detecté aquella cosa detrás de mí, no era muy sutil, y tampoco creo que lo pretendiese. Incluso pude escuchar algunos leves sonidos que emitía. Mi gran error fue confiarme. Sentía que tenía la situación bajo control y, cuando todo se torció, ya era demasiado tarde. Comencé a marearme y dejé de detectar todo a mi alrededor de manera repentina. Lo que sea que tuviese detrás, ya no sabía dónde estaba ni qué pretendía.

En el momento en el que perdí la concentración, me giré de inmediato para tener de frente aquello que estaba sintiendo. En un tono seco y monótono, el doctor reconoció que mi ataque había sido completamente predecible. Si quería quejarse de mis ataques, le daría motivos. No sabía qué esperar, pero un robot no me parecía descabellado. Cayó desde arriba, justo frente a mí. Tenía un aspecto bastante sofisticado. No quería dejarme impresionar, aunque era evidente que esto era muy diferente de cualquier cosa que hubiese visto en mi vida. No entendía de máquinas y, aún así, podía apreciar que la que tenía delante de mí era muy superior. Había lanzado mi ataque un poco al azar, intentando destapar las intenciones de aquel cerebro y conocer cómo pretendía llevarme con mi madre si me negaba, y ahora lo sabía. Estaba completamente segura de que, a su ya impresionante aspecto, había que sumarle las armas que se le hubiese ocurrido meterle al genio que ahora era un cerebro embotellado. Para empezar, mis llamas no parecían afectarle en lo más mínimo, así que dejé de emitirlas. Tampoco importaba, solo había una opción, acabar con él para salir del laboratorio con vida.

Cuando el doctor dijo que mi ataque había sido predecible, llevé las manos a mis katanas para desenvainarlas en forma de equis y atacar sin esperar a convertirme en su blanco. —¡Trinidad! —grité descruzando las katanas a la altura de su pecho con todas mis fuerzas. Algo me decía que, si esa aberración se empeñaba en secuestrarme, podría conseguirlo, y me negaba en rotundo. Inmediatamente después de descruzar mis katanas, deslicé el filo derecho por la parte superior de su muslo derecho y el filo izquierdo por su hombro derecho de manera simultánea. Tras esto, daría un paso atrás volviendo a cruzar mis katanas para estar preparada para lo que ocurriese.

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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#3
Tras mis palabras, y mientras miraba hacia abajo, me percaté de que la tendida en el suelo pirata capitana de los Alas Negras, había conseguido rasguñar las placas de mis pectorales, produciendo un corte en el metal de mi pecho.
No haber tenido activado el Kenbunshoku por confiarme al saber las habilidades de estos piratuchos, había hecho que hubiese conseguido dañarme con una de sus técnicas, la famosa "Trinidad" - que sin ella saberlo tenía el nombre de una de sus antepasadas... ¿o era intencional? - y este había producido algunos daños en mi integridad física, pero nada de lo que alarmarse. Un par de cortes de ese nivel y con esa potencia no podían hacer absolutamente nada contra un ente perfecto fruto del ingenio y el progreso.

Envolví mi puño con busoshoku nuevamente y miré con cierto desprecio a la pirata, tendida en el suelo fruto de aquel soberano golpe en la cabeza. Había intentado ser amable y pedirle que se entregase por las buenas. Había intentado ser cortés y golpearle de forma comedida... pues las mejoras de mis sistemas y mis propias energías podrían haber hecho de ese "Tierra Dorada" un golpe mucho, mucho más potente. Y había sido un iluso por pretender que aquella indomable y mujer hecha furia pudiese atender a razones y aceptar mis sugerencias y demandas. Pero no iba a cometer más errores de cálculo. Rápidamente haciendo un análisis de su postura, su situación, y la potencia de mi impacto deduje que otro golpe seco en el cráneo podría matarla en el acto, y descarté realizar una ofensiva en ese punto en la brevedad de este enfrentamiento, así que continué con la siguiente opción más lógica.

— Ryuken — dije con voz tranquila y calmada impactando de lleno un nuevo puñetazo con la misma mano hacia la boca del estómago de la falsa capitana derrotada, golpeando de nuevo a medio gas y sin imprimir todas mis fuerzas para tratar de mandarle el mensaje correcto sin incumplir mi compromiso de tener que entregarla viva. Si moría, la furia que tendría que contener sería mucho más dañina y perjudicial para mi, y no quería vivir esa situación.
El puñetazo fue potente y poderoso, menos que el anterior, pero igualmente un golpe interesante para ser una técnica creada por un mocoso. El impacto hizo que el cuerpo de Triana se doblase sobre si mismo un poco cediendo a la inercia del golpe y que el suelo bajo su espalda crujiese y se agrietase levemente, creando un pequeño cráter en esa sala de mi L.A.B.O.

— Estate quieta — dije sin añadir nada más, reincorporándome y volviendo a mi posición anterior, mirándola, y dando esas dos palabras como única advertencia para la heredera Tempesta. No podía matarla, pero podía entregarla inconsciente, y estaba seguro que por más furiosa que estuviera y más estúpida que fuera, sabía que eso era una realidad. No era su momento de mostrarse hostil.





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Energia: 12392 - 877 = 11515
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#4
Ya debí suponer que una máquina con tal aspecto y creada por el doctor Utakata no sería fácil de desmontar de un solo golpe. Nuestros ataques chocaron, y ahí pude comprobar que su fuerza estaba a la altura de lo que imaginaba de él. Su ofensiva no terminó ahí. Salí disparada por la fuerza de su ataque y caí al suelo, completamente dolorida. A pesar de todo, seguían teniendo la intención de entregarme con vida, aunque no era necesario que fuera en buen estado. No era ningún consuelo, prefería que me matasen antes que acabar con mi madre, quién sabía para qué fin. El problema era que ahora no podía dejar de pensar en los demás. Si yo me había encontrado con este panorama, ¿con qué se habrían topado ellos tras sus puertas? Lo peor era que ellos no eran tan necesarios para el doctor, sus vidas no valían nada para él más allá que como cobayas de laboratorio, así que no tendría la misma consideración que conmigo.

El doctor continuaba hablando, revelando información, seguramente porque estaba totalmente convencido de su victoria. Me dio la clave para acabar con él, lo cual reafirmaba mi idea de que pensaba mandarme con mi madre de inmediato. De todas maneras, me quedé con el dato y no pensaba olvidarlo. Tal vez fuese una trampa, pero no tendría demasiado sentido. Ahora solo tenía que acabar con el robot y destruir su cuerpo, más abajo. La idea estaba clara, pero ejecutarla no sería nada sencilla. Por un momento creí que podría prepararme para defenderme, para reaccionar, pero su velocidad iba a ser otro aspecto de ese robot que fastidiase mis planes. Apenas pude moverme antes de que impactase con su puño en la boca de mi estómago. Ya estaba exhausta por el ataque anterior, así que apenas pude resistir este golpe. Sentí cómo el suelo bajo mi cuerpo también cedía por la fuerza del impacto.

El robot me indicó que me quedase quieta, parecía su última advertencia. A pesar del dolor, mi primer impulso era tratar de ponerme en pie y continuar luchando hasta el final, pero no dejaba de pensar en los demás, en cómo se encontrarían, y en si seguían con vida. Sabía que sí, confiaba en ellos, y por eso no podía dejarme llevar y cometer más errores. Ya había subestimado al doctor y a sus armas de guerra y no me había ido demasiado bien. No pensaba rendirme ni abandonar el enfrentamiento, eso jamás, pero tenía que pensar en el algo que me permitiese conseguir la ventaja. Estaba claro que a golpes contra ese pedazo de acero no iba a conseguirlo, ya sentía que no podría aguantar muchos golpes más y lo último que quería era quedarme inconsciente.

—De acuerdo. Ya veo que no me queda otra —dije de manera entrecortada—. Pero qué pena das. Tanto cerebro, tantas maquinitas, y sigues sin entender cómo funcionan los vínculos y hasta dónde puede llegar la voluntad humana. Apenas puedo ponerme en pie, así que supongo que tu robot ha hecho su trabajo, pero has cometido un grave error, creer que separarme de mis compañeros significa detenerlos. Ellos no retroceden. No negocian. Y no abandonan a los suyos. Así que adelante, intenta cumplir tu plan antes de que todo se desmorone sobre tu cabeza. Porque ellos llegarán, y cuando lo hagan entenderás por qué el Gobierno le teme más a una tripulación unida que a cualquier arma. Eres un idiota.

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#5
Era mucho más fácil terminar un trabajo cuando la integridad del obejtivo no estaba comprometida. Quizá debí no haberme dejado llevar por teatralidades ni gustos personales y haber mantenido a MDU-01 en hibernación, pues con una unidad de contención e incapacitación debía de haber sido suficiente dado el nivel que tenía la decepcionante nueva capitana de esta banda de, herederos de nombres de linaje, pero ninguna futura leyenda.
Las palabras de Triana de nuevo trataron de provocarme, con una retahíla que no podía ser sustentada con sus propios actos.
— Di lo que quieras, no soy yo el que ha sido derrotado con dos golpes — fue mi única respuesta a sus provocaciones e insultos, mientras me agachaba para agarrar de una de las solapas - al ser imposible agarrar las dos al mismo tiempo por sus enormes atributos - de la chaqueta de la heredera Tempesta.

Entonces una alarma con un zumbido seco sonó por la habitación que parpadeó completamente en color rojo dos veces. Mi mirada fue directa hacia mi cerebro en aquel recipiente, sin soltar a aquella pirata, y una voz femenina, la voz de la interfaz de la inteligencia artificial de los procesos de mapeado y rastreo del L.A.B.O. sonó en la estancia - El sujeto J-26 ha abandonado el recinto predeterminado de contención. La unidad MDU-06 ha sufrido un apagado de emergencia por los daños -

Abrí los ojos incrédulo ante tal afirmación. ¿Jolyne Jones había vencido a uno de mis MDU? — Visual — dije seco incorporándome aun agarrando la ropa de aquella pirata - Transmitiendo imagen a tiempo real - dijo de nuevo Penélope, la voz de la interfaz, mientras en el techo que tenía un sin fin de pantallas - por lo menos un par de centenares - y reflejaban todas las cámaras del recinto, se formó una única imagen compuesta de todas las pantallas al mismo tiempo sincronizadas para emitir entre todas un fragmento de la imagen de la sala y hacer una imagen aun más grande de esta. Las puertas parecían intactas y los únicos destrozos eran la toma de ventilación y obviamente MDU-06 tendido en el suelo partido a la mitad y efectivamente Jolyne Jones no estaba ahí — ¿Qué demonios? — pregunté retóricamente y algo furioso, lanzando a Triana con fuerza hacia la pared a mi derecha e impactando su cuerpo contra la misma con un sonoro golpe seco — Quédate ahí — ordené a la pirata, sin mirarla, mientras caminaba hacia mi cerebro y una consola emergía del suelo frente a este — Sólo puede haber salido por el conducto de ventilación, y el V1 la habrá matado en cuanto lo ha respirado — me respondió sin haberle preguntado nada — O sigue en la habitación — le respondí, comenzando a teclear en el panel — ¡Claro! Es un camaleón — dijo el cerebro — Puede ocultarse a la vista — le respondí, y sonreí y ambos nos elogiamos a la vez.

— Eres un genio —
— Eres un genio —

Tecleaba frenéticamente en la consola terminando de programar y dar las órdenes pertinentes al resto de mis autómatas, con el armonioso sonido de las teclas mecánicas y los bips de la programación y la computarización del sistema — Pondré en marcha a todas las unidades HoV, que hagan un barrido desde la primera muralla hacia el interior del perímetro y se encarguen de despachar a todo el que encuentren fuera de su zona correspondiente — dijo el cerebro, quien estaba maquinando por sus propios medios y empezaba a mandar órdenes a todos los aldeanos que habían visto al llegar — Penélope añade visual de la cámara de filtración de líquidos, la cámara de campos de energía y la cámara de hibridación y genética — dije alzando ligeramente la vista al techo - Segundo instituto de investigación, cámara de filtración de líquidos. Tercer instituto de investigación, cámaras de campo de energía e hibridación y genética. Transmitiendo imagen a tiempo real - respondió la voz, y todas las pantallas de nuevo al mismo tiempo dejaron de emitir la imagen de la sala de Jolyne y se dividieron en cuatro bloques. Arriba a la izquierda la sala de Jolyne, arriba a la derecha la sala de Kenzo, abajo a la izquierda la sala de Tobías y abajo a la derecha la sala de Garnet. El humo en la cámara de filtración de líquidos indicaba que el protocolo rojo de MDU-05 se había ejecutado con éxito y el cuerpo tendido del muchacho contra la puerta abollada reflejaba que finalmente había sido derrotado por la explosión. Por su parte, MDU-04 yacía en el suelo con el pecho destrozado y Tobías en pie en la habitación. Fruncí el ceño. Miré en dirección a la sala de Garnet y observé como aquel hibrido de dientes de sable intentaba cortejar a la inocente y dulce Pretty — Ha debido haber un error de cálculo, no tiene sentido que hayamos perdido a tres MDU  — dijo mi cerebro, quien sin duda tenía conocimiento de aquella imagen — Nosotros no nos equivocamos nunca — respondí meditabundo — Con J-26 muerta en los conductos de ventilación y K-19 muerto por la explosión, se podría decir que el único que ha conseguido cierta ventaja en el resultado es T-31 — continué tecleando mientras observaba las pantallas sin parpadear — Pero no importa. Seguro que Pretty consigue que volvamos a empatar... y el bisnieto de un Yonko siempre es una moneda de cambio interesante — maticé, sonriendo observando a Tobías y la desagradable escena de aquel depravado con la pobre Pretty — El único que merece la pena después de la Tempesta — añadió el cerebro con su voz característica completamente seguro de mi análisis — Los HoV ya han entrado al edificio, tendremos tiempo suficiente para evacuar — dijo mi enfrascada mente — Y de hecho vamos a darnos prisa, estoy solicitando uan cápsula Corp Caps e inicializando la plataforma de lanzamiento para eyectarnos a Prodence y enviar encapsulada a nuestra invitada para llegar cuanto antes — respondí sin apartar la vista de las cámaras y sin dejar de teclear, fascinado por los resultados de mi propio experimento y haciendo que mi mente trabajase a toda velocidad para poder culminar con mi plan a la perfección.





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Vitalidad: 13519 + 0 = 13519
Energia: 11515 + 51 = 11566
Espiritu: 4110 + 0 = 4110
#6
No me importaba lo que dijera. Nos habíamos adentrado en su terreno, dirigiéndonos claramente a una trampa, así que qué menos que estuviese preparado para derrotarnos de un golpe, aunque fuese usando trucos sucios. Todavía seguía mareada y sin poder concentrarme, y estaba segura de que eso no se debía a los golpes que había recibido. Que pusiese las trampas y los robots que quisiera, al final íbamos a conseguir lo que habíamos venido buscando, porque, ahora mismo, era nuestro único propósito. Me agarró por la solapa de la chaqueta y no me inmuté. Me quedé mirándole, pensando en mis posibilidades, que eran prácticamente nulas. Aunque fuese en vano, continuaría oponiendo resistencia. Si quería sacarme de allí, sería inconsciente. Mis músculos se tensaron, estaba lista para actuar cuando, de repente, el sonido de una alarma acompañado de un parpadeo rojizo puso en alerta al robot. No pude evitar sonreir ampliamente. Ya venían.

Al parecer, el que había escapado era a quien el doctor llamaba “J26”. Me había percatado de que utilizaba nuestras iniciales y lo que parecía ser nuestra edad, así que la que había conseguido escapar tenía que ser Jolyne. Aquello me hizo más gracia aún. Esperaba que la hubiese liado parda y que los demás siguieran el mismo camino. El doctor pidió ver qué era lo que estaba ocurriendo y las numerosas pantallas que grababan todo lo que ocurría en el laboratorio comenzaron a reproducir un único vídeo en tamaño completo. En él se veía claramente un robot, que reconocí al instante, partido en dos y tirado en el suelo. No había ni rastro de nuestra tiradora. Aquello enfureció al robot de mi sala, que me lanzó hacia un lado. Mi cuerpo chocó contra la pared con fuerza, pero apenas sentí dolor, solo podía sonreír.

Sus órdenes fueron claras, que me quedase quieta, sin hacer absolutamente nada, mientras él hablaba con el cerebro. Parecía que Jolyne había escapado por el conducto de ventilación, pero eso habría sido fatal para ella por los gases que había en el interior. Otra opción era la que ellos plantearon, que continuase en la habitación. Jolyne era inteligente, aunque no sabía si tanto. Su siguiente movimiento fue el obvio, querer ver qué ocurría en las otras salas. Era el momento perfecto si quería actuar. No iba a tener otra oportunidad como esta. Pero cuando las estancias de los demás aparecieron en las pantallas mis ojos se fueron directos. Dieron por muertos a Kenzo y a Jolyne y mis dientes se apretaron. Más les valía que no tuviesen razón. Tobías continuaba en pie y Garnet… no sabía qué narices estaba haciendo, pero como se distrajese o hiciese alguna barbaridad con esa aberrante monstruosidad me iba a escuchar.

Mientras miraban las cámaras y se preparaban para sus siguientes movimientos supe que era el momento de actuar. No podía hacer nada contra el robot que tenía delante. Era una máquina de matar. Tampoco estaba segura de poder hacer algo contra el cerebro y, tal y como ya me había dicho, él, su cuerpo, o lo que fuera, se encontraba más abajo. No parecía mentir y no me parecía descabellado que este tipo hubiese tenido cuidado de no exponerse. Solo me quedaba una opción, intentar desconectarlo o distraerle para que volviese a olvidarse las otras salas. me puse en pie, todavía agarrando mis katanas y colocándolas en cruz. Me giré hacia la pared con la que había chocado, esa de la que provenían un sinfín de sonidos y lucecitas, y no lo dudé. No sabía qué era, pero si la reventaba seguro que algo importante me cargaba. Puede que las cámaras, o aquello que hacía hablar al cerebro. Tampoco sabía si era la causa por la cual no era capaz de concentrarme, pero, a la mínima que pudiese, volvería a activar mi haki de observación para ir a por todas —¡Trinidad! —grité mientras descruzaba las katanas. Odiaba esos pitiditos.   

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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Vitalidad: 2479 - 527 = 1952
Energia: 6404 - 793 = 5611
Espiritu: 2720 - 672 = 2048
#7
Inmerso en mis propias cavilaciones y preocupaciones, mis cálculos y mis ecuaciones mientras vigilaba las pantallas de los otros Alas Negras y observaba como Tobías erraba en su contraseña, Jolyne seguía desaparecida, Garnet yacía con Pretty y Kenzo era superado por la horda de aldeanos, los HoV, sonreí de medio lado soltando un ligero sonido por la nariz. El vaquero no saldría de la habitación jamás y Garnet moriría en su práctica íntima con Pretty como había pasado con todos sus pretendientes de antes. Daba igual donde estuviera Jolyne pues, si seguía oculta en esa habitación o por el laboratorio la acabaríamos encontrando, y Kenzo iba a morir bajo aquella montaña de autómatas. Todo estaba saliendo a la perfección, pese a perder algún que otro MDU... ¿qué importaban esas bajas? Los podía volver a reconstruir con tiempo... y tiempo era todo lo que tenía en mi inmortalidad.

A cambio había capturado al bisnieto de un Yonko y a la heredera de las tempestas, y había matado a tres de sus compañeros en el proceso. Con Yojimbo en la cárcel esto suponía el fin de los Alas Negras, y con él, una victoria y un triunfo más para mi: la mente más brillante de la historia. Podía resolver cualquier contratiempo y podía lanzarme a solucionar cualquier problema en una franja de tiempo ridícula. Absurdamente rápido. Porque yo era el ser más inteligente sobre la faz de la tierra y estos insectos no suponían mayor problema para mi que el que una panda de niños gamberros saltando a romper los gnomos de jardín de un adulto.

Pulsé una tecla con algo más de fuerza y énfasis que las demás — Corp Cap en camino a la antesala. Iniciamos el despegue en seis minutos — declaré, continuando tecleando y haciendo que se abriese la puerta de esta habitación, a la par que el techo de la antesala en la que Triana, Garnet y Tobías habían tenido que elegir un camino — Excelso, como siempre. Programaré a MDU-07 y a MDU-08 para recoger los pedazos y restos de los demás de la serie del 04 al 06 y me encargaré de reiniciar a Pretty cuando acabe con ese idiota pelirrojo — dijo el cerebro en esa perfecta simbiosis que éramos al compartir una mente y encargarnos de varias tareas al mismo tiempo. El mayor progreso de la ciencia en mis investigaciones, el desdoblamiento de conciencia y la capacidad de fragmentar la psique en varias entidades al mismo tiempo. Todas interconectadas, pero todas independientes. Un hito. Una leyenda... como yo.

Entonces una explosión nos sacó de aquella ensoñación y me giré para ver cómo Triana había decidido atacar la pared que tenía a la espalda, acabando con el inhibidor de haki. Ese sistema no sólo impedía que usasen su haki en esta habitación, si no que hacía que el sonido se transportase levemente y de forma casi imperceptible por los conductos de ventilación y transportase esa pecularidad en ellos, al ser la única fuga de todas las salas, haciendo que no se pudiera sentir nada dentro de los mismos y por tanto siendo el lugar perfecto para transportar a mis MDU a las distintas habitaciones, como había hecho.
— Triana Tempesta — dije con calma — Parece que tendremos que volver a explicarle lo que es estarse quieta — añadí, comenzando a caminar hacia ella — Tabita dijo con vida y entera, pero no especificó nada de su estado físico ¡Déjala inconsciente y acaba con estos de una vez! Procura que no pierda ninguna extremidad ni órgano, pero no creo que pase nada por una o dos heridas más — ordenó el cebero con poca sutileza tras lo cual y habiendo avanzado veinticinco metros ya, alcé la mano estirando el brazo y de mi antebrazo se desacoplaron dos láminas de metal que se abrieron a los lados, mostrando un cañón que, recubriéndose de haki, disparó seis virotes hacia la capitana de los Alas Negras — Six Shots — dije con parsimonia y calma, disparando aquellos seis virotes recubiertos de Haki hacia la maltrecha Tempesta, que si bien había acabado con mi ventaja acústica con la destrucción de aquella pared, no hacía más que prolongar lo inevitable y la clara sentencia que ya yacía sobre su cabeza.
Tras terminar de caminar los pasos que nos separaban me paré a dos metros de ella analizando la situación y preparándome para más rebeldía y hostilidades. Sabía que no se iba a entregar por las buenas, pero tenía que calcular bien su estado físico para no producirla más daño del que pudiera soportar, antes de dejarla inconsciente.
Quedaban cinco minutos.

 



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13519 + 0 = 13519
Energia: 11566 - 349 = 11217
Espiritu: 4110 + 0 = 4110
#8
Después de mucho reptar, y cuando ya empezaba a temer no encontrar nunca una salida, mi recorrido llegó por fin a lo que parecía otra boca de ventilación. Asomándome por la rendija con cuidado, descubrí que había llegado a una sala llena de máquinas, pitidos y cables. – ¡Por fin libre! – pensé precipitadamente mientras escuché una explosión. El estruendo hizo vibrar el conducto, y pude girar mi cabeza justo a tiempo para ver a Triana con sus dos katanas desenvainadas y una pared completamente destrozada detrás de ella. Justo después de la explosión, se dejaron de escuchar muchos de aquellos pitidos molestos, pero lo más importante es que ella no estaba sola en la habitación.

A unos metros de su posición y justo debajo de mí, había otro tipo al lado de una máquina que se dirigió hacia ella. Curiosamente, al lado de la máquina en la que estaba había un recipiente con algo tan raro como antinatural que hacía que se me pusieran las escamas de punta. – ¿¡Eso es un cerebro!? Flotando en un tarro con cables y lleno de un líquido transparente, había, si mi vista no me fallaba, unos sesos en conserva. – ¿¡Dónde diablos se ha metido esta chica!?

No hacía falta conocer mucho a Triana para saber que estaba ante una situación peliaguda. Y yo, que había protegido innumerables veces a mis cabras de lobos y coyotes, sabía que tenía que hacer algo para intentar ayudarla. Miré desesperadamente a mi alrededor buscando una salida, me daba igual si era una tuerca mal puesta o una raja de la que poder tirar de la trampilla, pero la suerte se puso de nuevo de mi parte al ver que había un pequeño botón colocado a la derecha. Lo pulsé instintivamente nada más verlo, y este abrió la trampilla soltando un chorro de vapor.

No estaba tan loca como para lanzarme al vacío en una sala tan peligrosa, así que con mis patas me agarré a los bordes de la trampilla y quedé colgada en el techo de la habitación. Agarré mi rifle con las dos manos y visualicé por completo la estancia usando mi vista de camaleón. Pese a que solo parecían estar ellos dos, escuché una tercera voz completamente difierente dándole órdenes al tipo que ahora estaba más cerca de Triana, pero, ¿de dónde venía? Por muy loco que fuera, solo me quedaba pensar que ese cerebro tenía algo que ver con todo esto. Y tal y como decía el dicho, si quieres matar a una culebra no hay que pisarle la cola, hay que aplastarle la cabeza.

Estando a unos 40 metros de alto – o estando a unas veinte vacas de distancia – apunté con mi rifle hacia el cerebro que tenía debajo y recubrí de haki tanto mi arma como la bala que estaba a punto de disparar. No dudé ni un segundo más, y apreté el gatillo al mismo tiempo escuché extrañada un “Six Shots” propio de Tobías. No sabía si conseguiría algo con esto, pero si al menos podía servir de distracción para que Triana tomara algo ventaja, podía darme con un canto en los dientes.


INFO

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5799 + 0 = 5799
Energia: 6146 - 3169 = 2977
Espiritu: 3020 - 894 = 2126
#9
La máquina de la pared produjo una explosión, pero no sentí absolutamente nada. Todavía no me acostumbraba. No comprendía los motivos, pero cuando aquella máquina dejó de emitir luces y sonidos recobré la concentración que había perdido hacía unos minutos. No sirvió para hacer explotar al cerebro ni para desconectar a los robots, por desgracia, pero sentí la mente más despejada. Con mi haki de nuevo activado, me sentí más ligera y capaz, aunque era consciente del estado en el que me encontraba y que lo que estaba jugando a mi favor era que no tenían de intención de acabar con mi vida, solo de dejarme inconsciente. No me sentía orgullosa, pero era algo que debía aprovechar. Tenía que dejar de lado mis ganas de poder enfrentarme a ese robot con todas las de la ley, sin que se contuviese, para acabar con esto cuanto antes y de cualquier manera para reunirme con el resto de la banda. Ya no podía tener ojos para ellos, volvía a estar centrada en el robot que pretendía secuestrarme. Tendrían que apañarse por su cuenta, y no dudaba de que lo harían.

A pesar de su interés por lo que ocurría en cada sala, el robot se giró hacia mí al ver que había reventado aquella máquina en la pared. No me esperaba otra reacción. Parecía calmado, que todo estaba bajo control, pero yo me negaba a creer que todo estuviese perdido. Mientras caminaba hacia mí estiró su brazo, del cual apareció un cañón. Volví a cruzar mis katanas delante de mí mirancia hacia él, sin despegar la mirada. Más rápido de lo que esperaba, lanzó seis disparos. Esta vez fue distinto, ahora podía verlo. Dirigí mis katanas hacia la  trayectoria de las balas para intentar frenarlas. No me quedaba otra opción, dudaba que pudiese esquivar aquello. Agarré mis armas con fuerza e intenté resistir el ataque que, afortunadamente no fue tan potente como el primero con el que casi me dejaba fuera de combate. Gracias a eso confirmé lo que él mismo ya suponía y él había dicho en voz alta, que no tenía intención de acabar con mi vida. 

Tras sentir las balas contra mi acero, decidí actuar, pero algo ocurrió. Al mismo tiempo que él disparaba escuché más disparos, aunque no tenía de parar a pensarlo, ¿habría sido Jolyne? ¿Un nuevo enemigo? Daba lo mismo, era el momento, aproveché para lanzarme a por él de un salto con las katanas de forma horizontal para cortarle a la altura del pecho. —Montecristo.

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1952 + 0 = 1952
Energia: 5611 - 340 = 5271
Espiritu: 2048 - 672 = 1376
#10
Mientras el ataque Six Shots se producía, un disparo más resonó en la habitación.

Jolyne Jones, una muchacha humilde y sin habilidades particularmente reseñables, con una fruta mediocre y una actitud ante el conflicto cuestionable, había sido menospreciada por Utakata desde el primer momento, siendo la única de los Alas Negras que no tenía un robot particular y personalizado contra el que enfrentarse al considerar esto "una pérdida de tiempo y de esfuerzo" por no merecer la pena dedicar recursos a alguien tan mundano. Haberla perdido de vista en las cámaras había sido un contratiempo que tampoco había preocupado al doctor, pues pensó que daría con ella tarde o temprano sin mucho esfuerzo o que quizá estaba muerta en los tubos de ventilación gracias al veneno paralizante que en esos tubos había. Pero nada más lejos de la realidad. La tiradora de los Alas Negras se había hecho valer y se había desplazado por los tubos conteniendo la respiración - aunque su intención era la de mantenerse invisible - evitando esa trampa, las cámaras de los pasillos y tener que lidiar con las puertas que tantos problemas le habían dado a sus compañeros.

Emergiendo del tubo de ventilación siendo completamente invisible aun, ejecuta un rápido y potente disparo que atraviesa el cristal reforzado del cerebro y lo acaba perforando a él, haciendo que la sangre del mismo empezase a teñir el color del líquido del recipiente y con un ligero espasmo y un leve cortocircuito en las conexiones de los cables al cerebro, un apagón generalizado en todo Punk Hazard sumiera la isla en un absoluto y escalofriante silencio, así como el interior del L.A.B.O. en una terrible oscuridad.


Todo en la isla se detuvo. Las maquinas que mantenían el aire en movimiento, los procesos de construcción y mecanización de distintas máquinas, la producción de comida, de depuración de agua, de automatización, de análisis de datos... todo, absolutamente todo, paró en seco con un sonido de energía en decrescendo que inundó todo el lugar.
MDU01 cayó sobre sus rodillas, apagado, inmóvil, con los brazos a ambos lados de su cuerpo y las manos tendidas con las palmas hacia arriba, al igual que la cabeza que reposaba hacia atrás, apuntando con el rostro hacia el techo. No se emitía ninguna luz por parte del autómata, ningún sonido, ninguna presencia de vida.

Todas las puertas de las habitaciones se abrieron como método de emergencia y esto dejó en comunicación todas las salas entre si. Obviamente al ser todo en esta isla una mente colmena, el cerebro era la fuente madre de toda esa conexión e información, y al acabar con él, todos los sistemas habían sufrido un apagón para poder reiniciarse. Esto no significaba la muerte de Utakata, ni mucho menos, pero sí una brecha y un contratiempo bastante grande.
Un error de cálculo para el genio más grande de nuestro tiempo. El error que le había acompañado toda la vida: La soberbia.

Utakata tenía la potencia para acabar con los Alas Negras en un enfrentamiento abierto, pero había preferido separarlos en aras de la ciencia y el descubrimiento a través de la experimentación, y los había subestimado. Su ambición por aprovechar cada momento al máximo para exprimir al límite la capacidad de obtención de información lo había llevado a generar pequeñas ventanas de oportunidad en sus roedores de laboratorio, y al final las ratas habían salido de la caja y se habían abalanzado sobre él para empezar a devorarle.
Una sola bala, fruto de los actos del más insignificante y cobarde de ese grupo, había dado la vuelta a la situación.

Ahora era la oportunidad de los Alas Negras para escapar, pues cuando MDU01 se reiniciase por completo, no estaría tranquilo y relajado como hasta ahora. Y un golpe suyo podría ser mortal ante cualquiera de los supervivientes.





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