[Aventura Autonarrada T1 - P. Relativo] - "¡El mundo está loco!"
#1
Sad 
Día 71, Año 11, Primavera - 8:30 a.m.

West Blue - Las Camp - Ciudad Akarui

Atributos Personaje

Como todas las mañanas, desde que estaba desempleado, Kevin se despertaba, por inercia, alrededor de las 8:00 de la mañana. A pesar de no tener que trabajar, la ansiedad de vivir a base de sus ahorros no le dejaba conciliar el sueño de manera apropiada. Eran demasiados gastos y nulos los ingresos. Pagar las noches que se hospedaba en la posada y los alimentos del día no era tarea fácil. Tras un sonoro bostezo, Kevin se levantó de su alquilada cama y fue al baño para frotarse la cara con sus manos llenas de agua fría. Después de lavarse la cara, estuvo un buen rato mirándose en el espejo del sanitario. Además de las ojeras que ocupaban la mayor parte de la cara, sólo era capaz de ver a un perdedor, un fracasado. No podía evitar pensar en todos los despidos que se había ganado, parecía que los coleccionaba. En su cerebro, aún se procesaba el último de ellos, el cual sucedió hace dos días.

Hace dos días: Día 69, Año 11, Primavera - 10:00 a.m.

West Blue - Las Camp - Aldea Yute

Kevin había sido contratado para trabajar de agricultor, en una huerta de Aldea Yute. La huerta se ubicaba a las afueras de las aldeas, y abarcaba media hectárea. Esa media hectárea, a su vez, estaba dividida en distintas parcelas, en la que se sembraban, en cada una, semillas de un tipo concreto de hortalizas. Su trabajo consistía en regar y recolectar todas las hortalizas que estuvieran ya lo suficientemente maduras. Como siempre, un trabajo sencillo. Cabe destacar que, como no podía ser de otra forma, a pesar de ser un trabajo meramente físico y de campo, el desgraciado asistía al trabajo en traje y corbata. Estaba obcecado en vestir así, sin importar el lugar ni el momento. En una de las jornadas laborales, mientras regaba la parcela de los tomates, se encontró algo inaudito. Se trataba de una fruta, de tamaño de la palma de su mano y con surcos dibujados en su superficie. ¿Era acaso una de esas famosas frutas que confieren poderes a sus consumidores? Kevin había oído hablar de ellas, tanto en periódicos como en libros. No sabía como había llegado ahí esa Akuma no Mi, pero, ¿por qué no iba a comérsela? ¿Y si, de repente, se volvía un hombre capaz de generar hielo? Podría usar su poder para congelar sus alimentos, ¡la de dinero que podría ahorrarse en frigoríficos! Decidido, pues, se comió la fruta y, tal y como se rumoreaba, estaba asquerosa, pero no podía esperar a ver cuáles eran sus nuevos poderes. Estuvo un buen rato concentrado, apretando todos sus músculos, hasta las nalgas, para poner a prueba sus nuevas habilidades... Pero nada, ni un cubito de hielo, ni una ráfaga de fuego... ¡Vaya tongo!

Entonces, de la nada había aparecido el propietario de la granja, el señor Bucket, un hombre corpulento, que rondaría los 50 años perfectamente. Llevaba puesto su clásico peto vaquero y su sombrero de paja.- ¿Otra vez holgazaneando, Kevin? ¡Vamos! ¡A trabajar! - Exclamaba el hombretón, enfadado.- S-sí, ¡señor Bucket! ¡N-no volverá a ocurrir! Dijo con la voz temblorosa, del susto que se llevó de ver a su jefe pillándole haciendo el "idiota". El granjero se fijó entonces en la mano de Kevin, viendo los restos de la Akuma no Mi que se había comido hace cuestión de segundos.- ¿Se puede saber que tienes ahí, muchacho? - Al terminar la pregunta, la cara del granjero se puso pálida, como si se acabara de dar cuenta de lo que había pasado.- ¡¿TE HAS COMIDO LA CALABAZA ESPECIAL?! - Puso sus manos en los hombros del joven, y comenzó a zarandearlo... ¿Cómo que calabaza? - E-esto señor, e-esto no es ninguna calaba- - No pudo acabar de hablar, fue interrumpido por el señor Bucket.- ¿ME VAS A DECIR LO QUE ES UNA CALABAZA Y QUE NO ES UNA? - Por su cara se podía intuir que se encontraba furioso e indignado.- LLEVO TRABAJANDO CON CALABAZAS DESDE ANTES QUE TÚ NACIERAS, MOCOSO. Y ESA ERA NUESTRA CALABAZA ESPECIAL, ¡LA ÍBAMOS A EXPONER EN LA FERIA DE LA ALDEA E ÍBAMOS A GANAR EL PREMIO A LA FRUTA MÁS RARA, IDIOTA! - Le faltaba pegarle una colleja a su empleado.- Per-perdón señor... Pe-pero si era tan importante, qui-quizás debería haberla guardado en un sitio m-más seguro... - Intentó decirle, de la forma más respetuosa posible a su jefe que él tenía parte de culpa, ¿a quién narices se le ocurre dejar un objeto tan valioso a la vista de cualquiera? Obviamente, el señor no se lo tomó nada bien.- ¿CÓMO? ¡ESTO ES EL COLMO! ¡ESTÁS DESPEDIDO!

De vuelta al presente

Kevin no podía entender la mala suerte que había tenido siempre con sus jefes, ¿por qué nadie nunca le escuchaba y se limitaba a echarle la culpa por errores que no eran del todo suyos? Tampoco podía entender como, en estos dos días, no había conseguido despertar ninguna clase de poder tras comer su fruta, ¿acaso era todo mentira? ¿Era una imitación barata? ¿Tenía su jefe razón y se trataba de una calabaza especial? Mientras reflexionaba en ello, el casi treintañero Fojobs se vistió con su habitual traje y corbata, cogió su inseparable maletín y salió a desayunar a algún restaurante de la zona, no sin antes pasar por la recepción del hostal y apoquinar los 100 berries correspondientes a la estancia. 

De camino a tomar el desayuno, sobre su cabeza, notó como algo caía. En primer lugar, pensó que se trataría del cagadón de un gran pájaro, no sería la primera ni la última vez. Pero, para su sorpresa, cuando de su cabeza cayó delante de sus pies, pudo ver que se trataba de una nueva edición del World Economy. No era demasiado fan de las exageraciones Edward Intha, pero aún con esas, a Kevin le encantaba mantenerse informado, quién sabe, quizás había bajado el precio de la renta o había algún anuncio para buscar empleo. Con una sonrisa en su cara, recogió el periódico del suelo, lo dobló y se lo colocó debajo del brazo, ya tenía con que entretenerse mientras tomaba el desayuno.

Una vez sentado en una mesa de la terraza del bar Milkie's, fue a pedir un café con leche y una tostada de mantequilla, era su desayuno favorito de aquel lugar. La fama de la isla por su sector en la ganadería estaba al mismo nivel que la calidad de sus productos lácteos. Kevin se sentó, puso su maletín encima de la silla que tenía a su derecha, se ajustó la corbata, desdobló el periódico y empezó a leer las noticias que estaban ocurriendo alrededor del mundo. Para su desgracia, ninguna hablaba sobre reducciones de costes o vacantes disponibles en "x" trabajos, no, el mundo estaba tan agitado que no había espacio para eso. La edición venía con varios carteles de recompensa, pero pasó olímpicamente de ellos. La caída de un yonko no era algo que se trataba todos los días, si los jefes que había tenido Kevin ya daban miedo, lo de esos monstruos estaba ya a otro nivel. También databa de un incidente en los Cabos Gemelos, donde había habido una disputa entre varias facciones, destacando al líder de los revolucionarios Kovashi y al capitán pirata Yojimbo, esos tipos también daban mucho miedo. Kevin dio un sorbo a su café.- Aff quema, quema - y un bocado a su tostada y prosiguió leyendo. La siguiente página estaba protagonizada por un señor vestido de vaquero, llamado Tobías Murray, ante el título de "Nueva Amenaza". Estaba bien leer este tipo de noticias para saber a quién debía evitar. Por último, había varias nuevas que trataban situaciones alrededor del mundo, plagas, avalanchas, revueltas, intentos de coalición... Kevin se terminó su desayuno.- Disculpe, la cuenta cuando pueda - Dijo cuando vio a un camarero que pasaba por allí, mientras movía su brazo izquierdo en alto, como si hiciera una firma. Cuando el empleado le llevó la factura por el desayuno, apoquinó los 10 berries correspondientes, cogió el periódico y el maletín, se levantó y se fue. 

Kevin deambulaba sin rumbo en una calzada desolada, ¿qué iba a hacer ahora? ¿Iría de casa en casa preguntando por si alguno necesita a algún encargado del hogar? ¿O viajaría a una nueva isla y probaría suerte allí? Lo cierto es que estaba cansado de hacer lo mismo, una y otra vez.- E-el mundo está loco, y yo sin empleo - Decía en alto cabizbajo mientras pateaba una pequeña piedra. Fue en uno de esos pateos que su destino dio un giro de tuerca de 180 grados. Un mal control hizo que la piedra saliera disparada a un escaparate de una tienda situada a la derecha de Kevin. Asustado de que hubiera arañado el cristal, fue a ver que no le hubiera pasado. El escaparte no había sufrido ningún rasguño, Kevin suspiró completamente aliviado. En cambio, el joven desgraciado pudo ver que en el mismo, a ausencias de rasguños, había un cartel colgado por la parte superior. Fojobs lo agarró con firmeza por la parte inferior, y lo arrancó de allí para leerlo mejor. ¡Se trataba de una oferta de empleo! ¡Y de cazarrecompensas! Era de los pocos trabajos que le quedaban por probar al fan número uno del trabajo. Vio que había que ir hasta Isla Toroa para poder reclamar el puesto, así que, se ajustó su corbata, y puso rumbo hacia el puerto, debía coger un barco que siguiera la ruta comercial hasta allí. Kevin aún no lo sabía, pero aquel era el inicio de una nueva vida.
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#2
Aventura Tier 1 Autonarrada Completada


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