[Aventura Auto narrada T1 - P. Relativo] Una cueva peculiar
#1
Atributos Personaje


En la isla de Las Camp, en la Ciudad Relia, donde los vientos aullaban y las aguas rugían, Kald Viskn, el impetuoso marine Lunarian grandes alas y un futuro incierto, se encontró en una misión que parecía que podría realizar sin demasiada ayuda externa. La Marina había recibido informes sobre terroristas que amenazaban la estabilidad de la isla al haber desaparecido varias cajas de suministros y armas de la Marina, y Kald, a pesar de su rango bajo, fue enviado para investigar la amenaza y averiguar que estaba sucediendo.

Ciudad Relia  era una isla relativamente pequeña, pero su presencia estratégica la convertía en un bastión crucial para la Marina. Kald descendió con gracia del cielo nublado, sus alas desplegándose con majestuosidad antes de desvanecerse en la densa atmósfera de la isla. Se dirigió directamente a la base de la Marina, donde el capitán le entregó un informe poco detallado sobre la situación de la misión.

"¡Marine!, esta es una misión delicada. Los terroristas se han infiltrado nuestras entre nuestras filas y nos faltan varias cajas de equipamiento. Encuéntralos, encuentra las cajas y tráelos ante la justicia", instruyó el capitán, cuya mirada seria y cansada denotaba años de experiencia en buscar y atrapar criminales al  servicio a la Marina. "Esta misión te la encargo para que puedas demostrar tus habilidades, te he visto trabajar y veo un futuro prometedor en tus ojos."

"Si mi capitán!. Aceptare esta misión y la cumpliré con mi mayor esfuerzo, los traidores no tienen cabida en la Marina. Hare todo lo que este en mis manos para atrapara a esa escoria traidora y recuperar los materiales perdidos."- gruñó Kald, ajustando su arco y sintiendo el peso de la responsabilidad que le caía al aceptar esta ardua tarea.

Saliendo de la base, Kald recorrió las calles de Tormento, donde la presencia marina era escasa pero se hacia notar con carteles de reclutamiento y banderas ondeando al aire.. Gente común iba y venía, y el aire estaba lleno del sonido de las olas y las conversaciones entre pescadores, alfareros y granjeros. La gente con la que Kald estaba cómodo trabajando.
La investigación de Kald en Ciudad Relia no resultó tan sencilla como esperaba. Los informes de la Inteligencia de la Marina eran escasos y oscuros, y la población apenas había notado cambios  y la gente no cooperaba demasiado. A pesar de su capacidad para volar y su determinación incesante para demostrar su valía, Kald se encontró con callejones sin salida y testigos reacios.
Caminó por los estrechos callejones de la ciudad portuaria, donde el murmullo de la gente y el sonido distante de las olas chocaban contra los edificios de piedra. Se acercó a los mercados y tabernas, preguntando con precaución sobre cualquier actividad sospechosa, pero las respuestas eran esquivas y vagas. La sombra de la sospecha caía sobre todo el lugar, pero nadie parecía dispuesto a hablar.
Kald se sumergió en el bullicio del puerto, donde marineros y comerciantes se mezclaban en una danza constante. Se acercó a un grupo de pescadores, pensando que podrían haber visto algo en el mar. Mientras estaba buscando mas información, se pudo fijar en un chaval joven de apenas 30 años que estaba preparando un pequeño esquife pesquero con pocas ganas y se pregunto si sabría algo, pero en lo que lo pensaba, ese joven levó anclas y empezó a remar hacia el horizonte. Y le pregunto a un pescador local y le comento que era un joven que había perdido a su padre en el mar y que su madre le había abandonado a causa de su adicción a la bebida. Una de esas personas que no tiene nada que perder pero que podrían ser las mas grandes de una zona si pudieran hacer algo mas y entrenar mas, como le paso a Kald.
Al principio, solo recibió miradas desconfiadas y encogimientos de hombros. Sin embargo, tras una conversación paciente con un anciano pescador, le conto una pequeña leyenda local:
"Por las noches cuando el sol se junta con el mar, y antes de que salga la luna, una gran tormenta de arena sacude la playa oeste y se lleva todos los rastros de pesca y huellas, quizás seria un buen lugar para que empieces a buscar" Dijo el anciano con una voz renqueante y curtida por los años de pesca, parecía que cada vez que hablaba estuviera escupiendo sal.
"Gracias viejo, esta información si es útil se te recompensara y mas te vale que no estés escondiendo a traidores al Gobierno". Le dijo Kald, con una mirada amenazante que hizo que el pobre anciano se amedrentara y dejara lo que estaba haciendo para ir a su casa.
Armado con esta información, Kald siguió la pista hasta llegar a las afueras de la isla, donde las olas rompían contra las rocas. Allí, entre las sombras de la noche, descubrió una cueva oculta que parecía haber sido recientemente habitada. Marcas en la arena y pequeños rastros grandes cajas y barcas indicaban  que se encontraba tras una buena pista.
Y sin mas ayuda que su arco, alas y habilidades recientemente descubiertas se metio en la cuev, la cual estaba oscura pero se vislumbraba algo de luz que se filtraba de la luna. Dentro de la  cueva se ramificaba en túneles intrincados, y Kald, sin otra opción, se adentró en la oscuridad con cautela. Murmullos lejanos y sombras en movimiento sugerían que no estaba solo. Avanzó con con cuidado y logró entrar sin que se dieran cuenta gracias a sus dotes en el sigilo. Después de explorar el laberinto subterráneo encontró una gran sala con varias cajas de armas de la Marina, que parecían coincidir con la descripción y las Marina, comprobó para ver si tenían el sello de su cuartel y asi fue. Con una pequeña victoria bajo el brazo , Kald emergió en una clara noche estrellada, frente a la taberna local por una alcantarilla . El lugar parecía tranquilo desde afuera, pero su instinto le decía que allí encontraría respuestas.
"¿Has visto algo sospechoso últimamente maldito ciego?", preguntó Kald al tabernero, apoyando su arco en la barra.
El tabernero, temeroso pero respetuoso, señaló discretamente hacia un rincón oscuro. "Un grupo extraño se ha reunido allí en los últimos días. Susurran cosas inquietantes".
Kald siguió la indicación y se acercó al grupo sombrío en el rincón. "Gentuza, ¿tienen algún asunto pendiente con la justicia?"
Kald, con su arco en mano y su ira en la otra, lista para la acción, avanzó hacia el grupo sospechoso. "¿Veo que las cajas de la marina no se mueven solas? Toda esa arena en las botas y no parece que sepaís si quiera limpiar una mierda", como si las palabras fueran mascadas y las escupió al reconocer a uno de los miembros del grupo encapuchado como un nuevo recluta de la Marina.
Los terroristas se levantaron, capuchas cubriendo sus rostros maliciosos. "No somos tan diferentes, pajarito. La Marina es corrupta, y estamos aquí para liberar a la gente", espetó uno de ellos.
Kald apretó el puño, su temperamento gruñón exacerbado. "La justicia no se negocia con terroristas. Si están aquí para liberar, lo harán ante un tribunal".
La primera flecha salió disparada de su arco, cortando el aire con una velocidad asombrosa. Los terroristas se dispersaron, pero Kald, con sus alas desplegadas, seguía cada movimiento. 
"¿Creéis que podeís vencerme con palabras vacías y actos atroces?", gruñó Kald mientras esquivaba un ataque y lanzaba una flecha precisa que desarmó a uno de los terroristas.
"¡No sabes nada de la verdadera justicia!", exclamó otro terrorista, cargando con un arma improvisada.
Kald, con un giro ágil, esquivó el ataque y contraatacó con una rociada de licor que envolvió al terrorista, dejándolo momentáneamente cegado. "Mi justicia es clara. La de ustedes, una sombra que se disolverá".
La pelea se intensificó, cada movimiento de Kald marcado por su determinación y furia explosiva. Los terroristas, sorprendidos por la agilidad y astucia del Lunarian, luchaban con una desesperación creciente y uno a uno sus colegas fueron cayendo ante las flechas de Kald. Todas desarmando o haciendo que cayeran inconscientes mientras les lanzaba objetos del bar.
"¡Rendíos o será peor!", rugió Kald, su ira y furia fluyendo alrededor de él como un escudo invisible.
Uno de los terroristas, herido y exhausto, cayó de rodillas. "¿Qué clase de marine eres tú?"
"Uno que no acepta excusas para la injusticia y no tolera a las ratas traidoras como vosotros, que os escudais en la justicia para matar y saquear", respondió Kald, su mirada firme. "La  Ciudad Relia merece algo mejor, el Mundo entero merece algo mejor que vosotros, escoria".
Finalmente, con los traidores derrotados y desarmados, Kald se volvió hacia la puerta de la taberna, donde los refuerzos de los marines estaban llegando al oír tanto revuelo observaron la escena en silencio. El capitán, impresionado por la destreza y valentía del marine , asintió con aprobación.
"Has demostrado que la justicia no se mide por el rango si no por la determinación de un hombre y sus creencias. Eres un soldado que la Marina necesita", expresó el comandante. "Los demás podrían aprender de como se actúa cuando hay problemas como la traición. Estos criminales serán juzgados y se decidirá su destino ante un tribunal" .Mientras les ordenaba a los demas apresar a los criminales.

Kald, sin decir una palabra, asintió con modestia. Con su misión cumplida, las sombras de la taberna se disiparon, revelando la luz de la victoria en el rostro orgulloso del Lunarian. En ese momento, se erigió como un defensor feroz de la justicia de Ciudad Relia , listo para las próximas batallas que el vasto y desafiante mundo le tenía reservado.
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#2
AVENTURA AUTO NARRADA T1 - COMPLETADA

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PD: Las autos siempre son en presente ABSOLUTO, por lo que tienes que tenerlo libre de otros temas, tenlo en cuenta para la siguiente vez.
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