25-12-2023, 02:27 PM
Día 32 del año 11, Verano - 23:30 a.m.
West Blue - Isla Toroa - Bosque Umbrío
West Blue - Isla Toroa - Bosque Umbrío
Era una noche cálida y húmeda de verano. La densa niebla, como era ya casi habitual en la Isla Toroa, envolvía el escenario, dotándolo de un aire enigmático y lleno de misterio. Esa noche, Kevin decidió salir de la posada en la que, el trío de cazarrecompensas seguían hospedados, para hacer algo que jamás pensó que haría, entrenar e intentar aprender nociones de combate. El hombre trajeado no recordaba con exactitud lo que sucedió hace dos noches en el bar "Arte por Amor", pero por lo que le había contado al día siguiente Gideon (por supuesto, cabreadísima con él), había varios tipos la mar de peligrosos que, si les hubieran atacado, podrían haberlo pasado realmente realmente mal. A pesar de la gran cogorza que tuvo, podía recordar la apariencia de esos sujetos, gracias a su excelente capacidad de memorización.
Dicho esto, con un traje color granate, camisa blanca y una corbata azul marino, emprendió su paseo hacia el bosque, lugar en el que Kevin estaba seguro de que no molestaría a nadie, cargado con, tan solo, sus dos martillos, enganchado, cada uno, en un flanco de su cinturón. Su idea era buscar un animal grande, como un jabalí, con el cual poder batirse en un "duelo" y poder medir su fuerza y destreza actual, ¿realmente tenía aptitudes Kevin para el combate? Todo era cuestión de averiguarlo, de ponerse a prueba.- Qu-qué mal rollo da este sitio... Con razón le llaman el Bosque Umbrío...- Hablaba para si mismo el hombre mientras su párpado izquierdo comenzaba a temblar debido a su tic nervioso. Toda esta experiencia estaba siendo completamente nueva para Fojobs, por supuesto iba a tener un pequeño ataque de ansiedad.
Tras largos minutos divagando por el sombrío bosque, el crujido de una rama a su derecha hizo desviar su atención. Había varios arbustos enormes en movimiento, indicando que algo o alguien se encontraba en el interior de los matorrales. Por puro instinto, Kevin se puso en guardia, sacando ambos martillos de su cinturón. Con un martillo en cada mano, extendió su zurda, hasta tener el brazo completamente recto, en dirección al matorral, apuntando con el martillo hacia allí. El martillo de su diestra, en cambio, la dejó en una posición más "protegida", flexionando lo mayor posible su brazo derecho, con el codo apuntando hacia afuera y con el martillo situado detrás de su espalda.-¿H-hola? ¿Hay alguien?-Preguntó al aire esperando algún tipo de respuesta, obteniendo tan solo un bestial rugido que casi hace que Kevin se cagara encima. Los arbustos se meneaban intensamente, hasta que el movimiento cesó, para que, instantes después, una especie de pantera, que se ocultaba perfectamente en la negra noche, saliera de allí y se plantara frente a Fojobs, a tres metros de distancia. El miedo se apoderó completamente del hombre trajeado, ¿qué narices hacía un felino de ese calibre como una pantera en un maldito bosque?
El felino, mientras rugía, adoptó una postura ofensiva, dispuesto a atacar su presa, saltando velozmente hacia Kevin, con la intención de propinarle un feroz zarpazo con las garras de su pata delantera derecha. Aunque Kevin alcanzó a detectar, no con demasiada dificultad, el ataque de su depredador, era demasiado rápido como para reaccionar físicamente a tiempo. Lo único que pudo hacer fue interponer su brazo derecho para bloquear un arañazo que rasgarían sus intestinos.- Aghh...- La sangre comenzó a brotar y descender por su brazo derecho y encima, estando frente a frente al humano y sin darle cuartelillo al humano, la bestia se puso a dos patas y siguió realizando su ofensiva, encadenando un arañazo tras otro. Kevin sólo podía acumular daño y arañazos, que intentaba bloquear, como podía, con sus brazos nuevamente.- ¿A-acaso voy a morir a manos de una pantera...? - Se preguntaba así mismo Fojobs lamentándose por la posible muerte tan patética que él mismo se había buscado. Por su mente pasaron varios flashes de las únicas personas que le habían marcado en su vida, sus padres... El pequeño Mr. Whiskers... Panko... Siri... Y más importante, Gideon y Omi. ¿No le había prometido que no sería una carga para ella? ¿No le había prometido que le ayudaría a cumplir su objetivo? ¿No iba a ser más fuerte por eso mismo? Mientras seguía recibiendo los arañazos del oscuro felino, parecía que los ojos de Kevin se acostumbraban, cada vez más y más, a la velocidad de ataque de la pantera... Eso, o se estaba cansando de tanto atacar. Kevin esperó, esperó a que diera un zarpazo más para, justo en ese preciso momento en el que se preparaba para lanzar otra cuchillada, juntar ambas manos y ambos martillos y, tras realizar un bateo con ambos brazos al mismo tiempo, impactar, al unísono, las dos armas en la mejilla izquierda de la bestia, rompiéndole varios dientes en el proceso, y mandándola a volar.
Jadeando, se mostraba, incrédulo, ante lo que acababa de hacer, ¿había derrotado a la pantera de un solo golpe? ¿Era él capaz de hacer algo así? Obviamente, le quedaba muchísimo que mejorar aún, si no fuera por la resistencia que había adquirido después de recibir tantas palizas en su niñez, adolescencia, juventud y actualidad, Kevin ahora mismo estaría muerto. Pero ese día había comprendido que al menos, aunque fuera por poco, a la hora de batallar contra piratas, no sería un incordio, del todo, a sus compañeras. Y ahora, cubierto de sangre y arañazos, era hora de volver a la ciudad y entrar en un hospital, ¿cómo les explicaría esto ahora a Siri y Gideon?
