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Vitalidad: 879 / 902
Energía: 560 / 760
Espirítu: 35 / 105
Nivel: 5
Kisuke llegó corriendo a la zona del embarcadero. No había encontrado ninguna embarcación que partiese hacia Ohara directamente, desde allí sólo salían barcos para Ilisia y Kano, así que en su viaje hacia esa isla, que le habían prometido era un templo del saber, tendría que hacer una escala en uno de aquellos paises.
"Me pregunto cual de las dos opciones sería la más adecuada para mi"
Al llegar al puerto y ver a los estibadores cargando cajas en dos grandes barcos, se hacía esa pregunta. Ambos barcos zarpaban en un par de horas así que tendría que tomar una decisión rápidamente. Observó las cajas y preguntó a uno de los mozos que las cargaban:
-Disculpe, caraculo, ¿qué destino tienen esas cajas?
El trabajador lo miró frunciendo el ceño.
-¿Acaso esas son maneras de pedir algo, mastodonte? Váyase a tomar por culo, que estoy trabajando.
Kisuke se rascó la cabeza, pensando en que el camarero de la taberna tenía razón. Sus modales le iban a pasar factura. Esperó con paciencia, mientras se fumaba un cigarro, cerca de un cuarto de hora hasta que regresó el mismo tipo de cargar en el barco de la izquierda una de las cajas.
-Siento lo de antes, pero tengo que tomar un barco y no sabría cual tomar para ir a Ohara, ¿sería tan amable de indicarme cuál debería tomar?
El otro suspiró ante el torpe intento de Kisuke de parecer cortés.
-Se ve que las relaciones sociales no son lo tuyo. Mira yo estoy cargando estas cajas que son mercancía para el reino de Kano, un país independiente con una monarquía particular. El otro barco se dirige a Ilisia, que pertenece al Gobierno Mundial y tiene un enorme cuartel de la marina.
El tipo miró a Kisuke con curiosidad, como lo veía tan grande, seguramente pensaba que Kisuke era alguna clase de mercenario o cazarrecompensas, así que pensaba que le interesaría ir a Ilisia para alistarse.
-Creo que es mejor la opción de Kano sinceramente. Muchas gracias, amigo, dile al camarero de la taberna de Ballywood Beach que Kisuke te invita a una cerveza, te pondrá una buena jarraza.
Al acercarse al barco, se le acercó un hombre con un traje de estilo oriental y un fino y largo bigote que le llegaba hasta el pecho. La pinta del tipo era bastante estrafalaria en opinión de Kisuke, pero bueno tendría que ver que le ofrecía aquel señor.
-Disculpe señor, soy un comerciante del Reino de Kano, ¿me equivoco al pensar que usted es Kisuke Kageyama?
Un sudor frío se puso en la espalda de Kisuke, aquello no podía ser una buena señal.
-Si, soy yo, bigote-rata. ¿Qué es lo que quiere de mi?
No se había podido contener, ahora si que se había metido en un buen lío.
-No es necesario ponerse a la defensiva-bajando un poco su tono de voz continuó-Mis pajaritos me han comentado que es usted un hombre fuerte que vive por aquí, que hace unos pocos días noqueó a unos guardias que maltrataban a una anciana, ¿es usted ese hombre?
Kisuke frunció el ceño, no esperaba que un extranjero supiese del incidente de hace unos días. No estaba seguro de si debía contestar, pero odiaba mentir, y además no era algo de lo que avergonzarse, simplemente había ayudado a una persona oprimida por unos abusones.
-En efecto, fui yo, pero aquellos tipos estaban maltratando a una viejecita, fui demasiado suave con ellos.
El tipo del bigote largo alzó una mano para tranquilizarlo.
-No tienes que justificarte. Uno de los trabajadores me ha dicho que quieres ir a Ohara, por lo que tienes que pasar por Kano. Te propongo algo, mi escolta es demasiado enclenque y los piratas están muy agresivos últimamente, además tenemos un ligero problema con unos bandidos en mis tierras en Kano. Si te ofrezco venirte gratis con nosotros, ¿me harías de escolta durante el viaje y luego nos echarás una mano, una vez lleguemos Kano, con los bandidos?
Kisuke no las tenía todas consigo, pero el siguiente barco saldría varios días más tarde, y no quería arriesgarse a meterse en problemas por lo de los alguaciles, no todavía. Así que sin pensar mucho más en ello, asintió con un gesto de la cabeza.
-Está, bien, le apuesto 5000 Berries a que resuelvo el tema de los bandidos en menos de una semana en Kano, pero por favor, añada un pasaje hasta Ohara una vez termine ese asunto.
El hombre del bigote sonrió.
-Me parece justo, entonces, ¿tenemos un trato?
Le tendió la mano a Kisuke que se la estrechó con firmeza.
-Lo tenemos, señor.
El hombre parecía complacido
-Puedes llamarme Tao Hua, es un placer tenerte a bordo Kisuke.
Kisuke con su fardo al hombro y su katana al cinto subió al barco detrás de Tao Hua, su viaje había comenzado por fín.
Karma
Honesto: te es imposible mentir
Gruñón: tu primera interacción con los NPC debe ser insultándolos.
Apostador: tienes que apostar cualquier cantidad de dinero al menos una vez por tema. No puedes rechazar ninguna apuesta que te hagan.
Vicio: fumar.
inventario
Yamigiri
Creaciones propias
Meito
Especificaciones
Requisitos: 20 Fuerza / 30 Destreza
Resistencia: 3500
Daño: 100
Escalado: 0,8 Fuerza / 0,9 Destreza
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 9999999
Descripción: La Katana Yamigiri es una espada de origen desconocido con la vaina y la empuñadura negras y la guarda con motivos dorados que también están presentes en la vaina en forma de dragón. La hoja presenta una ondulación regular en medio de la misma, con dos kanjis grabados a mano cerca de la guardia, 敵 en uno de ellos y 闇 en el otro. Le fue entregada a Kisuke tras la muerte de su madre y era un regalo que tenía su padre, también fallecido, preparado para su 18º cumpleaños, por lo que hay un estrecho vínculo entre la katana y Kisuke.
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Nivel: 5
El barco zarpó después de un rato. A Kisuke le había sorprendido que le cediesen un camarote para él solo, junto al del comerciante Tao Hua, aunque tenía cierto sentido, puesto que le había ofrecido el viaje a cambio de ser su escolta durante el mismo. El pescador dejó el fardo bajo el catre, llevaba un poco de comida, carne seca y frutos secos, otra camiseta y otros pantalones, para poder cambiarse. Se rascó la cabeza intentando asimilar todo.
"Bueno aunque tenga que hacer escala en Kano ya estoy de camino a Ohara, tengo ganas de ver que me encuentro allí."
Aunque, pensándolo fríamente, presuponer que llegaría a Ohara era mucho presuponer, ya que había prometido al comerciante lidiar con el problema que tenía con un grupo de bandidos. Aunque dudaba que esa banda fuese mucho, puesto que no había visto sobre ellos en la prensa, nunca hay que subestimar al enemigo, menos aún si uno está solo y se enfrenta a un grupo. Además que no conocía nada del Reino de Kano, salvo era un reino peculiar en muchos sentidos, pero no sabía nada concreto.
"Supongo que veré al Bigote-rata antes de llegar a Kano... Tengo que obtener información de los susodichos bandidos."
Tampoco quería perder mucho tiempo en Kano, la verdad, lo que más deseaba era llegar a Ohara. Aquella conversación con Hécate, la que en su fuero interno llamaba la Jirafona, había fijado ese lugar muy fuerte en su mente, y, si algo era Kisuke, era ser alguien de ideas fijas.
Sacó un trozo de cecina seca y se dispuso a mascarla mientras se echaba en la cama y pensaba en que podría hacer para acabar con un grupo numeroso. Había varias formas por supuesto, pero el no era alguien precisamente sigiloso, y mucho menos pequeñito o delgado para infiltrarse o esconderse y atacar por sorpresa.
"Un momento... Si no se nada del grupo; ni siquiera que es lo que entiende el Bigote-Rata por solucionar el problema."
No le iba a resultar agradable si tuviese que matar a aquellos tipos, aunque si los motivos eran justificados y de peso, lo haría, pero intentaría no matar y si noquearlos para capturarlos.
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El viaje estaba resultando de lo más tranquilo, apenas se notaba el suave bamboleo del barco al ritmo del oleaje. Kisuke se desperezó, se había quedado dormido mientras cavilaba, y se dirigió hacia la ventana del camarote, la abrió y encendió un cigarrillo. Mientras daba una calada, se pasó la mano por el pelo pensando en que no tenía idea de que hora sería, pero ya el sol iba cayendo así que debía ser más de media tarde.
Cuando Kisuke arrojó la colilla por la ventana, sonó la puerta de su camarote. Lo convocaban al camarote de Tao Hua para una merienda cena informal.
Kisuke no tenía ni idea de que era aquello de una merienda cena informal, pero si entendió que el comerciante quería verle, así que se encaminó al camarote del bigote-rata. Al entrar, tuvo que esconder un gesto de asombro porque ciertamente, era el sitio más lujoso en el que había estado nunca, de lejos.
Tenía muebles macizos, con detalles afiligranados, un sofá que parecía extremadamente cómodo y suave y una cama con un colchón que a simple vista, parecía una nube. Tao Hua estaba sentado a la mesa en un butacón con adornos dorados en volutas, muy barroco y estaba ante una serie de platos con pequeños aperitivos, como croquetas, queso untado en tostadas, canapés y manjares varios de picoteo. Con un gesto de su mano, el comerciante le indicó a Kisuke que tomase asiento, en el otro extremo de la mesa, frente a él. La silla que le ofrecía, aunque parecía cómoda para el estándar habitual del pescador, distaba mucho del butacón en el que se sentaba el comerciante. Kisuke, pilló al vuelo que era una manera de dejar claro su estatus, así que sería buena idea controlar su lengua.
-Bueno, Kisuke, ¿un viaje tranquilo hasta el momento? Espero que sí-comió un canapé de salmón, y al terminar continuó.-Supongo que tendrás muchas preguntas que hacerme, pero primero-hizo un gesto llamando a su asistente personal-Traedle una cerveza fría al bueno de Kisuke, no se puede hablar con la garganta seca, ¿verdad?-añadió el comerciante con una sonrisa amable.-Bien, mi familia lleva en el negocio del comercio, sobre todo de la exportación desde hace genereaciones...
Kisuke se estaba impacientando, Tao Hua estaba empezando a divagar y eso sacaba de quicio al pescador.
-Disculpe, no es por ser grosero, pero me gustaría que fuésemos al grano, prefiero que sea directo.
En ese momento le trajeron una jarra enorme de cerveza a Kisuke, que bebió un trago para relajarse un poco.
-Entiendo, eres un hombre franco y directo y te gusta que traten así, ¿verdad? No hay problema, ¿qué es lo que quieres saber?
Kisuke asintió agradeciendo que cambiase de actitud.
-Pues, básicamente, ¿cuáles son los problemas que le causan los bandidos?¿Qué es lo que tengo que hacer en concreto?
Tao Hua lo miró directamente sin variar ni un ápice su expresión.
-Verás, el caso es que este grupo de bandoleros, llevan un par de meses saqueando mis almacenes en los campos Zhuzhi. Los almacenes se ubican allí por el fácil acceso al bambú que se planta en esa zona. Se dedican a robar sobre todo artículos de lujo que exportamos a todo el West Blue, y en ocasiones, al Grand Line. Ha supuesto un auténtico quebradero de cabeza y ha ocasionado pérdidas, dando lugar a... digamos, recortes de plantilla entre los trabajadores.
Kisuke frunció el ceño. Aquello sonaba a que habían despedido a los trabajadores para mantener los márgenes de beneficio del bigote-rata. Aún así, él ya había dado su palabra, así que no le quedaba más opción que hacerlo, pero estaba decidido a poner condiciones. Sin embargo aún tenía algunas preguntas.
-Siendo un comerciante con un negocio exportador, ¿por qué no recurre a las autoridades del Reino de Kano?
Un destello cruzó por los ojos del comerciante.
-Simplemente las tropas del reino están realizando unos entrenamientos especiales durante este año, y no se les puede convocar por asuntos que el Reino considere de fuerza menor.
Aquello sonaba a verdad a medias, pero Kisuke lo dejó pasar, cada vez se fiaba menos de aquel tipo.
-Está bien, lo haré. Pero con una condición, se me permitirá capturar a los bandidos en lugar de matarlos, sólo mataré si mi propia vida corre peligro durante el trabajo.
Tao Hua seguía con un rostro pétreo, pero parecía algo más relajado.
-Me parece bien, digno de un hombre de principios e íntegro.
Kisuke apuró la jarra y se levantó.
-Entonces si no necesita nada más de mi, me retiraré a mi camarote.
Tao Hua hizo un gesto con la mano a modo de despedida, ya que tenía la boca llena de nuevo con más canapés. Kisuke salió de la habitación del comerciante y entró en su camarote. Se fue a la ventana y se puso a reflexionar mientras fumaba un cigarrillo frente al sol poniente.
Karma
Animadversión:Hay algo que no toleras en los demás, ya sea una forma de gesticular, de hablar, un acento, lo que sea, y cuando alguien lo tiene te es imposible soportarlo, por lo que no podrás relacionarte con él de manera amistosa. (Hacia la gente vueltera, es decir, que habla en rodeos y no es clara).
Honesto: Te es imposible mentir.
Vicio: Fumar
inventario
Yamigiri
Creaciones propias
Meito
Especificaciones
Requisitos: 20 Fuerza / 30 Destreza
Resistencia: 3500
Daño: 100
Escalado: 0,8 Fuerza / 0,9 Destreza
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 9999999
Descripción: La Katana Yamigiri es una espada de origen desconocido con la vaina y la empuñadura negras y la guarda con motivos dorados que también están presentes en la vaina en forma de dragón. La hoja presenta una ondulación regular en medio de la misma, con dos kanjis grabados a mano cerca de la guardia, 敵 en uno de ellos y 闇 en el otro. Le fue entregada a Kisuke tras la muerte de su madre y era un regalo que tenía su padre, también fallecido, preparado para su 18º cumpleaños, por lo que hay un estrecho vínculo entre la katana y Kisuke.