[Fic] Dia de entrenamiento
#1


Habían pasado ya varias semanas desde que llegué a Whiskey Peak, era un lugar demasiado extraño para mi comprensión, cosas demasiadas altas para mi cuerpo, pero eso no debía desanimarme a la hora de entrenar, cosa que había estado dejando de lado durante un largo periodo de tiempo, puesto que estas semanas únicamente me había centrado en patrullar la isla, por lo que mi entrenamiento debía volver a empezar, me alejé de la aldea y me dirigí hasta un paramo que se encontraba rodeado de aquellos cactus gigantes, no creo que nadie me fuera a molestar ahí, empezaría el entrenamiento con mi rifle, por el momento el entrenamiento se basaba en disparar desde lo mas lejos que podía, prepararía una de las balas, cargándola en el cargador, accionando el mecanismo de recarga y ajustando mi posición, sentándome en el suelo, cerrando mis piernas en forma de circulo, acercaría la mira del rifle a mi ojo derecho, ajustaría mi respiración para minimizar el movimiento y la desviación del arma, de esa forma ajustaría mi concentración de forma máxima mientras cerraba el otro ojo para enfocar mi vista en la mira y en el objetivo, para finalmente accionar el gatillo.... *BAM* la bala viajó en línea recta hasta que una de las latas de aluminio que había colocado previamente sobre unas pequeñas piedras salió disparada hacia atrás, aterrizando en la arena del suelo, tras varias horas de entrenamiento decidí que debía descansar un poco, por lo que me acosté debajo de unas ramas de cactus, no creaban demasiada sombra, pero para mi pequeño tamaño me servía


Ya habían llegado las primeras horas que marcaban el comienzo de la tarde, por mi parte yo seguía durmiendo en aquella planicie cactil, aunque era cercano a la ciudad, me apetecía seguir un poco en aquel lugar, a demás de que estaba soñando con que estaba acompañada de mucha gente, lo cual significaba que ya no estaba sola... en aquel momento me desperté, al parecer mi cerebro aun no confiaba en que pudiera seguir adelante en mi estado, pero después de la carta que me llegó, no podía seguir deprimida pensando en Nimiedades, tenia que mejorar para ser útil en el futuro para la gente, cosa que no creía que fuera a pasar, pero que algo dentro de mi estaba convencida de que mejoraría, mi tripa empezó a rugir, por lo que decidí que debía volver a la posada para tomar algo, por lo que me dirigiría al pueblo de vuelta, al pasear por la ciudad, podía ver a algunos cazadores entrenando entre ellos, usando espadas y otras diferentes armas hechas de madera, para no llegar a lastimarse demasiado, cuando pude ver el hostal, vi como la señora Susan se encontraba en la puerta, como si supiera que yo iba a volver por aquellas horas, no les había avisado...parecía que realmente se preocupaban por mi, por lo que me apresuré por acercarme, me miró fijamente con una sonrisa.

-Buenos días pequeñaja, ¿Qué tal te ha ido el entrenamiento? estarás cansada, entra a comer algo anda, que te he preparado unas lentejas mu ricas, y de postre, tienes fruta de cactus. Dijo exhibiendo una sonrisa, normalmente ese era su rasgo mas notable.

-Muchas gracias por la comida, Señora Susan, estoy agradecida. Diría mientras entraba a la casa, el señor Zesar ya se encontraba en la mesa, parece que en el centro de la mesa había lo que podía intuir que era una olla, a la cual se sobresalía parecía ser un cazo, al llegar a la mesa, me senté en una silla la cual había sido modificada para que me pudiera sentar y llegar a la mesa, parecía la típica silla antigua que se usaba para sentar a los bebes a comer, la señora Susan espolvoreó algo encima de la comida, la removió y la sirvió, mi plato no era demasiado grande, por que con poca comida ya me llenaba, en aquel momento el señor Zesar me habló.

-Buenos días pequeñaja, ¿Qué tal tu entrenamiento?, entrenas mucho, me imagino que serás buena con tus armas Jojojojojo, espero que la marina te trate bien, eres muy pequeñita para tener que aguantar tanto.

-El entrenamiento me ha ido bien, gracias, pero déjeme decirle que segun mis parámetros de mejora, soy lo suficientemente capaz para enfrentarme a piratas y revolucionarios de nivel intermedio, ya he aguantado mucho.

-Es cierto querido, te recuerdo que Ryze ya es teniente, ciertamente no habrá llegado a ese puesto simplemente entrenando...ay dios mio...lo que habrás tenido que sufrir...y siendo tan pequeña...me recuerdas a nuestro pequeño Dante, le hecho tanto de menos...desde que se unió a la marina no ha vuelto a casa, ¡Solo manda una carta cada 3 meses! no se yo como puedo vivir con esta preocupación en el alma, estoy derrotada, ¡derrotada!

Yo seguía comiendo mientras la pareja hablaba de sus cosas raras, no entendía la mitad de cosas que decían, el viejo Zesar se pasaba la mayor parte del día bebiendo, hablando de que en sus tiempos mozos solía ser un cazador, que no era demasiado bueno pero que podía hacer su trabajo lo suficientemente bien como para sobrevivir en el día a día, que gracias a eso no tenían que trabajar mucho durante su retiro, que lo del hostal lo hacen por cortesía debido al alistamiento de su hijo...seguramente porque echan de menos ser mas de 2 personas en la casa, supongo que quedarte a solas con una persona sola puede llegar a ser cansado, aunque sea la persona que mas amas, aunque yo no entendía muy bien la importancia del amor, para mi era algo extraño, nunca me había sentido atraída por nadie, no me interesaba, cuando acabé de comerme mi plato de comida, agarré mi fruta de cactus y subí a mi habitación, donde decidí que era buen momento para tomar una pequeña siesta, seguía algo exhausta del calor del desierto, por lo que dormir un rato no le vendría mal.
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