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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Sorbet Norte]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 02:11:13 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado]| Cuarto Frío II | [Priv. Hyákinthos]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3980</link>
			<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 19:50:16 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=536">Onizuka Jin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3980</guid>
			<description><![CDATA[Rafael, quien en los primeros largos veinte minutos, incluso después de su propia desinfección, seguía nervioso, contemplando tanto a Jin como a Hyákinthos por un largo periodo de tiempo, como buscando comprender o encajar algo, ahora parecía muchísimo más calmado. Se había terminado pasando el tiempo previo dando vueltas de un lado a otro, inquieto, impaciente, como buscando algo en el propio aire, ordenando cosas ya ordenadas, solo recolocándolas una y otra vez como si algo no le convenciera. Esa actitud no pasó por alto por el yakuza, quien ya llevaba unos años conociendo a ese hombre. Tuvo que carraspear varias veces para que cesara con ese condenado tic nervioso. Es más, por poco tuvo el impulso de arrastrarlo y preguntarle qué diantres ocurría con él en privado, pero por fortuna hubo algo más, tenía una prioridad mucho más grande en ese momento.<br />
<br />
Sus manos se volvieron a los bolsillos, solo palpando que lo tenía todo, antes de volverse directamente hacia el pelirrosa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Hyákinthos, voy a revisar si nuestro querido voluntario se presenta pronto. Si me permite, los dejaré un momento. —</span></span> Observó, ahora sí, de forma fulminante a Rafael, quien le devolvió la mirada algo más calmado. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/MjqUPZK.jpg" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Ni se te ocurra volver a faltar al respeto a nuestro cirujano. No quiero recurrir al Gran Jefe.</span></span></div>
<br />
Rafael volteó la mirada, con una mezcla de molestia y rostro casi como la de un niño regañado. Sin embargo, contestó de forma suave y mucho más calmada que al inicio. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—No planeo hacer nada raro... Confía más en mí, estúpido Jin. —</span></span></span> Una nueva fulminación de la mirada de los ojos de hielo fue directo a Rafael, quien finalmente restó importancia, sacudiendo la mano de lado a lado. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—No soy yo el que se acuesta con todo el que encuentra.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Rafael...</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Que sí, que sí. Me comportaré. Nada de fumar, nada de cosas raras. Prometido. —</span></span></span> Jin emitió un suspiro resignado, escuchando su Den-Den Mushi sonar en el bolsillo de su traje. Lo tomó en silencio, volviendo la mirada por última vez hacia el pelirrosa.  <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Me disculpará, señor Hyákinthos. Le garantizo que Rafael será severamente castigado si le vuelve a provocar alguna molestia. Mis más sinceras disculpas. —</span></span> Tomó el Den-Den Mushi allí mismo, donde una voz grave comenzó a responderle rápida y casi de forma inentendible. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">—¿EN SERIO PUEDES CONSEGUIRLO HOY MISMO? ¿CUÁNTO PIDES? —</span></span> Jin rodó los ojos, era hora de negociar, pero no allí mismo. Salió de la sala hasta el exterior, retirándose la bata previamente antes de abandonar la estancia y dejar al dúo en solitario. <br />
<br />
Lo siguiente que lo acompañaron a ambos hombres fue el silencio. Rafael se cruzó de brazos esta vez, solo observando a Hyákinthos, como esperando cualquier cosa de él, algo que no sabía si estaría llegando, o no. Su rostro se volvió serio, ahora mirando a la puerta, sabiendo que había dejado el tiempo suficiente para que Jin ya no pudiera escucharlos. A continuación, volvió la mirada hacia Hyákinthos, volviendo al silencio que duró, esta vez, mucho menos. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/kYdv5rg.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿No vas a parar esta farsa?</span></span></span></div>
<br />
Esta vez era más serio, pero no había amenaza en su voz. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Qué es lo que quieres en realidad, Hyákinthos? —</span></span></span> Estaba seguro de que ese hombre no debería estar de pie, mucho menos frente a él, ni muchísimo menos frente a Jin. ¿Cuántos años habían trasncurrido? ¿Ahora se hacía como el que no sabía quién era? Sus ojos se entrecerraron, sus brazos se descruzaron, ahora acercándose más al pelirrosa. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Crees que Jin es un tipo cualquiera? No lo subestimes. —</span></span></span> Sí, si intentaba buscar venganza, solo tendría que decir quién le dio la orden. Esta vez reveló una sonrisa que, pese a no aparentarlo, era lo más falso que probablemente podría ver cualquier persona que lo conociera. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/RlLzXXL.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—Conmigo no hace falta que finjas. Hay confianza.</span></span></span></div>
<br />
Abrió los ojos de vuelta, lentamente, buscando los ajenos a la espera. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Es verdad que tienes esa memoria tan mala como dices? —</span></span></span> Quiso probar un poco de suerte, pulsar los botones para ver cómo iba a reaccionar. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Sabes? Te pareces mucho a un viejo conocido. Hace muchos, muchos años que no le veo. Fue impactante verte. </span></span></span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[---]</span></div>
<br />
Jin, claramente, iba a tomarse un pequeño tiempo hasta la llegada de aquel segundo “producto voluntario”. Cuando estaba ya escaleras arriba, aquel joven de cabellos rosados, el famoso “gatito” ahora parecía tener un rostro iluminado al verlo, acercándose nuevamente a él, rodeando ambos brazos alrededor de él, con un brillo travieso. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">—¿Ya terminaste? Te extrañé... Todavía nos queda tanto por...</span></span><br />
<br />
Los ojos de Jin volvieron al joven, apartando el brazo de forma brusca, con los ojos serios, firmes al pelirrosa con toque andrógino, tan hermoso como peligroso. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/1EDdPLy.png" height="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Todavía tengo asuntos que atender. No me obligues a echarte, Rossy.</span></span></div>
<br />
<span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Awww... Está bien, seré buen gatito y me quedaré esperando hasta que termines con el... ¿Cómo se llama ese señor? Era guapísimo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Ni se te ocurra. —</span></span> escuchó la puerta de la entrada, su Den-Den Mushi sonar una vez más. Se separó del joven. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Más tarde, Rossy, en serio. Ahora estoy muy ocupado. —</span></span> Tomó el caracol, señal de que el hombre ya estaba en la entrada y fue a recibirlo. Allí estaba, un hombre con rostro inocente, un sobrepeso que había estado perdiendo y el temblor de la desesperación. A su lado, un maletín negro, recubierto con seguridad. Sus cejas pobladas, cabello corto y mirada deslumbrante no hacían en absoluto juego con el ambiente en el que se iba a encontrar. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Pase. —</span></span> Habló Jin, con una media sonrisa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Le estaba esperando, Señor Mark. —</span></span> El hombre entró, caminando detrás de Jin, su brazo sostenía con firmeza el maletín de entre sus manos, su cuerpo temblaba. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Es cierto? ¿Lo hará hoy mismo...? Señor Jin, sabe que llevo queriendo esto desde... —</span> Jin, en medio de las escaleras, frenó, volteando la mirada hacia el hombre. Su sonrisa, llena de altanería y picardía se dibujaba claramente en su rostro. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/UmEXiSH.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—¿Alguna vez le he fallado?</span></span></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No pero... Quiero decir... ¿Tan pronto? Pensé que le tomaría mucho más tiempo. —</span> Hubo una breve pausa. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Dígame. ¿Realmente no quiere?</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">—¡SÍ QUIERO! —</span></span> Interrumpió casi al instante. El cuerpo del hombre comenzó a temblar, con ahora ambas manos en el asa del maletín. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Lo necesito... Prometo que dejaré de beber después de... de esto, pero ha sido tan eficaz...</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Mientras pague lo acordado, le garantizo que saldrá con un hígado de lo más nuevo y sano en su cuerpo. —</span></span> retomó los pasos, ahora más seguro de sí mismo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Créame, encontrar un cirujano cualificado no es fácil. Si ha traído el dinero, ahora mismo se lo puedo hacer. Solo hay que verificar la cantidad que acordamos y, después de eso, procederemos de forma inmediata. Tendrá que desinfectarse, mi cirujano es un perfeccionista. —</span></span> el hombre ahora caminaba más rápido, impaciente, hasta la oficina de Jin. Una vez en el interior, le entregó el maletín sobre la mesa de escritorio. Jin revisó, toda la cantidad de Berries que se sumaban en ese maletín. Una sonrisa de oreja a oreja fue suficiente para sellar aquello. Ya fuera que saliera bien o mal, no importaba. Allí había una generosa cantidad de dinero. Cerró el Maletín, estirando la mano educadamente hasta el hombre con semblante amable e inocente. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Por favor, sígame. Por aquí. —</span> de nuevo, retomó el camino, ahora hasta donde estaba la sala médica del pelirrosa y Rafael. Abrió la puerta sin llamar, no lo consideró necesario. Esperaba que no hubiera salido nada malo de allí... <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/QH98J9N.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">NPC - Mark</a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Rafael, quien en los primeros largos veinte minutos, incluso después de su propia desinfección, seguía nervioso, contemplando tanto a Jin como a Hyákinthos por un largo periodo de tiempo, como buscando comprender o encajar algo, ahora parecía muchísimo más calmado. Se había terminado pasando el tiempo previo dando vueltas de un lado a otro, inquieto, impaciente, como buscando algo en el propio aire, ordenando cosas ya ordenadas, solo recolocándolas una y otra vez como si algo no le convenciera. Esa actitud no pasó por alto por el yakuza, quien ya llevaba unos años conociendo a ese hombre. Tuvo que carraspear varias veces para que cesara con ese condenado tic nervioso. Es más, por poco tuvo el impulso de arrastrarlo y preguntarle qué diantres ocurría con él en privado, pero por fortuna hubo algo más, tenía una prioridad mucho más grande en ese momento.<br />
<br />
Sus manos se volvieron a los bolsillos, solo palpando que lo tenía todo, antes de volverse directamente hacia el pelirrosa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Hyákinthos, voy a revisar si nuestro querido voluntario se presenta pronto. Si me permite, los dejaré un momento. —</span></span> Observó, ahora sí, de forma fulminante a Rafael, quien le devolvió la mirada algo más calmado. <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/MjqUPZK.jpg" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Ni se te ocurra volver a faltar al respeto a nuestro cirujano. No quiero recurrir al Gran Jefe.</span></span></div>
<br />
Rafael volteó la mirada, con una mezcla de molestia y rostro casi como la de un niño regañado. Sin embargo, contestó de forma suave y mucho más calmada que al inicio. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—No planeo hacer nada raro... Confía más en mí, estúpido Jin. —</span></span></span> Una nueva fulminación de la mirada de los ojos de hielo fue directo a Rafael, quien finalmente restó importancia, sacudiendo la mano de lado a lado. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—No soy yo el que se acuesta con todo el que encuentra.</span></span></span><br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Rafael...</span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Que sí, que sí. Me comportaré. Nada de fumar, nada de cosas raras. Prometido. —</span></span></span> Jin emitió un suspiro resignado, escuchando su Den-Den Mushi sonar en el bolsillo de su traje. Lo tomó en silencio, volviendo la mirada por última vez hacia el pelirrosa.  <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Me disculpará, señor Hyákinthos. Le garantizo que Rafael será severamente castigado si le vuelve a provocar alguna molestia. Mis más sinceras disculpas. —</span></span> Tomó el Den-Den Mushi allí mismo, donde una voz grave comenzó a responderle rápida y casi de forma inentendible. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">—¿EN SERIO PUEDES CONSEGUIRLO HOY MISMO? ¿CUÁNTO PIDES? —</span></span> Jin rodó los ojos, era hora de negociar, pero no allí mismo. Salió de la sala hasta el exterior, retirándose la bata previamente antes de abandonar la estancia y dejar al dúo en solitario. <br />
<br />
Lo siguiente que lo acompañaron a ambos hombres fue el silencio. Rafael se cruzó de brazos esta vez, solo observando a Hyákinthos, como esperando cualquier cosa de él, algo que no sabía si estaría llegando, o no. Su rostro se volvió serio, ahora mirando a la puerta, sabiendo que había dejado el tiempo suficiente para que Jin ya no pudiera escucharlos. A continuación, volvió la mirada hacia Hyákinthos, volviendo al silencio que duró, esta vez, mucho menos. <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/kYdv5rg.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿No vas a parar esta farsa?</span></span></span></div>
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Esta vez era más serio, pero no había amenaza en su voz. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Qué es lo que quieres en realidad, Hyákinthos? —</span></span></span> Estaba seguro de que ese hombre no debería estar de pie, mucho menos frente a él, ni muchísimo menos frente a Jin. ¿Cuántos años habían trasncurrido? ¿Ahora se hacía como el que no sabía quién era? Sus ojos se entrecerraron, sus brazos se descruzaron, ahora acercándose más al pelirrosa. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Crees que Jin es un tipo cualquiera? No lo subestimes. —</span></span></span> Sí, si intentaba buscar venganza, solo tendría que decir quién le dio la orden. Esta vez reveló una sonrisa que, pese a no aparentarlo, era lo más falso que probablemente podría ver cualquier persona que lo conociera. <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/RlLzXXL.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—Conmigo no hace falta que finjas. Hay confianza.</span></span></span></div>
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Abrió los ojos de vuelta, lentamente, buscando los ajenos a la espera. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Es verdad que tienes esa memoria tan mala como dices? —</span></span></span> Quiso probar un poco de suerte, pulsar los botones para ver cómo iba a reaccionar. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Sabes? Te pareces mucho a un viejo conocido. Hace muchos, muchos años que no le veo. Fue impactante verte. </span></span></span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[---]</span></div>
<br />
Jin, claramente, iba a tomarse un pequeño tiempo hasta la llegada de aquel segundo “producto voluntario”. Cuando estaba ya escaleras arriba, aquel joven de cabellos rosados, el famoso “gatito” ahora parecía tener un rostro iluminado al verlo, acercándose nuevamente a él, rodeando ambos brazos alrededor de él, con un brillo travieso. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">—¿Ya terminaste? Te extrañé... Todavía nos queda tanto por...</span></span><br />
<br />
Los ojos de Jin volvieron al joven, apartando el brazo de forma brusca, con los ojos serios, firmes al pelirrosa con toque andrógino, tan hermoso como peligroso. <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/1EDdPLy.png" height="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Todavía tengo asuntos que atender. No me obligues a echarte, Rossy.</span></span></div>
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<span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Awww... Está bien, seré buen gatito y me quedaré esperando hasta que termines con el... ¿Cómo se llama ese señor? Era guapísimo.</span></span><br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Ni se te ocurra. —</span></span> escuchó la puerta de la entrada, su Den-Den Mushi sonar una vez más. Se separó del joven. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Más tarde, Rossy, en serio. Ahora estoy muy ocupado. —</span></span> Tomó el caracol, señal de que el hombre ya estaba en la entrada y fue a recibirlo. Allí estaba, un hombre con rostro inocente, un sobrepeso que había estado perdiendo y el temblor de la desesperación. A su lado, un maletín negro, recubierto con seguridad. Sus cejas pobladas, cabello corto y mirada deslumbrante no hacían en absoluto juego con el ambiente en el que se iba a encontrar. <br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Pase. —</span></span> Habló Jin, con una media sonrisa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Le estaba esperando, Señor Mark. —</span></span> El hombre entró, caminando detrás de Jin, su brazo sostenía con firmeza el maletín de entre sus manos, su cuerpo temblaba. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Es cierto? ¿Lo hará hoy mismo...? Señor Jin, sabe que llevo queriendo esto desde... —</span> Jin, en medio de las escaleras, frenó, volteando la mirada hacia el hombre. Su sonrisa, llena de altanería y picardía se dibujaba claramente en su rostro. <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/UmEXiSH.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—¿Alguna vez le he fallado?</span></span></div>
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No pero... Quiero decir... ¿Tan pronto? Pensé que le tomaría mucho más tiempo. —</span> Hubo una breve pausa. <br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Dígame. ¿Realmente no quiere?</span></span><br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">—¡SÍ QUIERO! —</span></span> Interrumpió casi al instante. El cuerpo del hombre comenzó a temblar, con ahora ambas manos en el asa del maletín. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Lo necesito... Prometo que dejaré de beber después de... de esto, pero ha sido tan eficaz...</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Mientras pague lo acordado, le garantizo que saldrá con un hígado de lo más nuevo y sano en su cuerpo. —</span></span> retomó los pasos, ahora más seguro de sí mismo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Créame, encontrar un cirujano cualificado no es fácil. Si ha traído el dinero, ahora mismo se lo puedo hacer. Solo hay que verificar la cantidad que acordamos y, después de eso, procederemos de forma inmediata. Tendrá que desinfectarse, mi cirujano es un perfeccionista. —</span></span> el hombre ahora caminaba más rápido, impaciente, hasta la oficina de Jin. Una vez en el interior, le entregó el maletín sobre la mesa de escritorio. Jin revisó, toda la cantidad de Berries que se sumaban en ese maletín. Una sonrisa de oreja a oreja fue suficiente para sellar aquello. Ya fuera que saliera bien o mal, no importaba. Allí había una generosa cantidad de dinero. Cerró el Maletín, estirando la mano educadamente hasta el hombre con semblante amable e inocente. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Por favor, sígame. Por aquí. —</span> de nuevo, retomó el camino, ahora hasta donde estaba la sala médica del pelirrosa y Rafael. Abrió la puerta sin llamar, no lo consideró necesario. Esperaba que no hubiera salido nada malo de allí... <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/QH98J9N.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">NPC - Mark</a></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Pressure in the future. [pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3681</link>
			<pubDate>Sun, 10 May 2026 11:38:24 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=704">Kael Omuyaga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3681</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 24 de Primavera, Año 16</span></span></span></div>
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>OST</span>
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				</div>
			</div><br />
<br />
<br />
Las calles de la zona norte de Sorbet siempre muestran consigo un ambiente distinto. Sofisticado, altanero, cargado de aquel lujo que sus gentes de tan alto porte ofrecen con su capacidad económica tan elevada. El olor a perfume extremadamente caro siempre inundaba las fosas nasales del Marine, quién años de sufrimiento después ha terminado por perder el sentido del olfato por completo, quedando inmune casi por completo a aquello que, con el tiempo, se le empezó a hacer extremadamente repulsivo.<br />
<br />
No camina por las calles como uno de ellos, pero sí con la elegancia aparente para aparentarlo. Su uniforme de marine le delata, pero su capacidad para caminar, sus pasos rectos, su firmeza, y el orgullo de sus formas le llevan a no ser juzgado por ninguno de los presentes. Allí, su belleza es su protección, pues las damas observan al caballero cómo un bello monumento, mientras los hombres juzgan ese gran don que posee con envidia, más le oculta su posición como soldado raso. <br />
<br />
Se encuentra allí por ser su tierra natal, pero también por la facilidad que posee para mimetizarse con esa clase de ambiente. Donde muchos soldados se ven abrumados, él se siente como en casa, uno más entre aquellos que avanzan con normalidad viendo al resto por encima del hombro. En aquel lugar, la gente no predomina a caminar, y cuanto más uno se acerca al sur, comienza a observar como el nivel de población fuera de sus hogares aumenta, donde muchos se alejan para trabajar lejos de sus familias, y buscan servir a alguien más, o cómo mucho, acudir a su negocio que con tanto esfuerzo buscan hacer prosperar.<br />
<br />
Él caballero de oscura cabellera camina con intención de patrulla, cargando consigo una serie de documentos a los que presta mediana atención mientras se asegura de avanzar recto, haciéndolo ignorante de aquellos que se sientan alrededor en alguna terraza o banco, por simple intención de quedarse mirando lo que aquel apuesto joven hace. Está absurdamente acostumbrado a esa clase de privilegio donde algunos desesperan por llegar, y donde muchos ven una bendición.<br />
<br />
Para él, es solo parte de su día a día al que ha de quedar acostumbrado si quiere prosperar.<br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Su sargento se le acerca, observándolo con cara de pocos amigos al comprobar que unas damas de buen ver no le prestan ninguna clase de atención a él, sino a su subordinado de rizos azabaches.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—</span></span><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Kael.</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Dijo su nombre directo, buscando mostrar su posición por encima del muchacho.—</span></span><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Necesito que revises estas solicitudes de ingreso a la Marina. Estoy seguro de que más de una familia no está dispuesta a dejar que su hijo se aliste en el cuerpo y pagaría un buen tributo para que...bueno, "negásemos" su solicitud, así que quiero que revises cada uno de los nombres que hay en esta lista, y te quedes con todos los apellidos que puedas para ver si podemos hacer algo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">No podía negarse; su función era asentir y obedecer, pero nunca había tenido aprecio por labores tan poco ortodoxas. El repudio era un lujo que no tenía el gusto de permitirse, y dejó que aquello sucediese en mitad de la calle sin más, obviando toda muestra de sentimiento hasta que las hojas se sumaron a la pequeña lista de tareas que cargaba entre sus manos, sin llegar a quedar desordenadas.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Cuando su sargento quedó alejado lo suficiente, comenzó a revisar los nombres uno por uno. Su sargento se había equivocado, o tal vez se ha hecho demasiadas ilusiones con una idea de cobrar demasiado generosa y positiva, pues ninguno de los nombres presentes quedó reflejado como el de una familia de lujos exagerados, y gran parte eran personas provenientes del sur.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">...Hasta que cayó en un nombre que no encajaba con la foto, no de aquella persona a la que pudo reconocer. No es un informe de ingreso verdadero, ni tampoco muestra ningún tipo de dato real, aunque su información fuese extremadamente precisa. Nadie habría dudado de la legitimidad de este documento si no conociera el rostro de aquella mujer, y eso es algo que alerta cada uno de sus sentidos internos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000080;" class="mycode_color">"La vista de candidatos es dentro de una hora. Si la descubren...pobre chica."</span></span><span style="color: #000080;" class="mycode_color"> </span><br />
<br />
Se está metiendo en un lío que desconoce por completo. Conoce a su padre, un hombre de la Marina, y por la falsificación de este documento, reconoce a la perfección que el hombre no está enterado de esa información. Si tan solo supiera lo que su hija está a punto de cometer...¿Qué le pasaría a esa mujer?<br />
<br />
Quizás...eso no sea algo que deba incumbirle en lo más mínimo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 24 de Primavera, Año 16</span></span></span></div>
<br />
<br />
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			</div><br />
<br />
<br />
Las calles de la zona norte de Sorbet siempre muestran consigo un ambiente distinto. Sofisticado, altanero, cargado de aquel lujo que sus gentes de tan alto porte ofrecen con su capacidad económica tan elevada. El olor a perfume extremadamente caro siempre inundaba las fosas nasales del Marine, quién años de sufrimiento después ha terminado por perder el sentido del olfato por completo, quedando inmune casi por completo a aquello que, con el tiempo, se le empezó a hacer extremadamente repulsivo.<br />
<br />
No camina por las calles como uno de ellos, pero sí con la elegancia aparente para aparentarlo. Su uniforme de marine le delata, pero su capacidad para caminar, sus pasos rectos, su firmeza, y el orgullo de sus formas le llevan a no ser juzgado por ninguno de los presentes. Allí, su belleza es su protección, pues las damas observan al caballero cómo un bello monumento, mientras los hombres juzgan ese gran don que posee con envidia, más le oculta su posición como soldado raso. <br />
<br />
Se encuentra allí por ser su tierra natal, pero también por la facilidad que posee para mimetizarse con esa clase de ambiente. Donde muchos soldados se ven abrumados, él se siente como en casa, uno más entre aquellos que avanzan con normalidad viendo al resto por encima del hombro. En aquel lugar, la gente no predomina a caminar, y cuanto más uno se acerca al sur, comienza a observar como el nivel de población fuera de sus hogares aumenta, donde muchos se alejan para trabajar lejos de sus familias, y buscan servir a alguien más, o cómo mucho, acudir a su negocio que con tanto esfuerzo buscan hacer prosperar.<br />
<br />
Él caballero de oscura cabellera camina con intención de patrulla, cargando consigo una serie de documentos a los que presta mediana atención mientras se asegura de avanzar recto, haciéndolo ignorante de aquellos que se sientan alrededor en alguna terraza o banco, por simple intención de quedarse mirando lo que aquel apuesto joven hace. Está absurdamente acostumbrado a esa clase de privilegio donde algunos desesperan por llegar, y donde muchos ven una bendición.<br />
<br />
Para él, es solo parte de su día a día al que ha de quedar acostumbrado si quiere prosperar.<br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Su sargento se le acerca, observándolo con cara de pocos amigos al comprobar que unas damas de buen ver no le prestan ninguna clase de atención a él, sino a su subordinado de rizos azabaches.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—</span></span><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Kael.</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Dijo su nombre directo, buscando mostrar su posición por encima del muchacho.—</span></span><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Necesito que revises estas solicitudes de ingreso a la Marina. Estoy seguro de que más de una familia no está dispuesta a dejar que su hijo se aliste en el cuerpo y pagaría un buen tributo para que...bueno, "negásemos" su solicitud, así que quiero que revises cada uno de los nombres que hay en esta lista, y te quedes con todos los apellidos que puedas para ver si podemos hacer algo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">No podía negarse; su función era asentir y obedecer, pero nunca había tenido aprecio por labores tan poco ortodoxas. El repudio era un lujo que no tenía el gusto de permitirse, y dejó que aquello sucediese en mitad de la calle sin más, obviando toda muestra de sentimiento hasta que las hojas se sumaron a la pequeña lista de tareas que cargaba entre sus manos, sin llegar a quedar desordenadas.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Cuando su sargento quedó alejado lo suficiente, comenzó a revisar los nombres uno por uno. Su sargento se había equivocado, o tal vez se ha hecho demasiadas ilusiones con una idea de cobrar demasiado generosa y positiva, pues ninguno de los nombres presentes quedó reflejado como el de una familia de lujos exagerados, y gran parte eran personas provenientes del sur.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Open Sans, Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">...Hasta que cayó en un nombre que no encajaba con la foto, no de aquella persona a la que pudo reconocer. No es un informe de ingreso verdadero, ni tampoco muestra ningún tipo de dato real, aunque su información fuese extremadamente precisa. Nadie habría dudado de la legitimidad de este documento si no conociera el rostro de aquella mujer, y eso es algo que alerta cada uno de sus sentidos internos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000080;" class="mycode_color">"La vista de candidatos es dentro de una hora. Si la descubren...pobre chica."</span></span><span style="color: #000080;" class="mycode_color"> </span><br />
<br />
Se está metiendo en un lío que desconoce por completo. Conoce a su padre, un hombre de la Marina, y por la falsificación de este documento, reconoce a la perfección que el hombre no está enterado de esa información. Si tan solo supiera lo que su hija está a punto de cometer...¿Qué le pasaría a esa mujer?<br />
<br />
Quizás...eso no sea algo que deba incumbirle en lo más mínimo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Cuarto Frío [Priv. Jin] [Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3554</link>
			<pubDate>Tue, 21 Apr 2026 00:35:05 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=530">Hyákinthos</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3554</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 27 de Otoño, año 14</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sorbet Norte</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">En su mente repasó el guion una y otra vez.</div>
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">No, no por nervios, era más bien por esas ansias que se generan antes de cualquier cita de negocios.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Debía estar acostumbrado. No, de hecho, ya estaba acostumbrado; sin embargo, sus problemas de memoria con los nombres y rostros solían jugarle en contra si no estudiaba antes, pero ahora debía estar listo.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Releyó varias veces la fecha, hora y lugar del encuentro y, finalmente, salió de su casa dos horas antes, para llegar a tiempo al sitio, después de todo, sabía que lo más probable es que se perdería mil y un veces antes de llegar, debido a su mala orientación.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esa tarde, para su buena suerte, el clima era agradable. Los rayos del sol iluminaban los caminos de las calles de Sorbet Norte, pero no eran tan potentes como para que el calor fuera un problema, además, el viento soplaba con ligereza, regalando una frialdad que hacía que la caminata fuera relajante, aunque el caminante estuviera perdido y lejos de su destino.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Varias veces tuvo que mirar el papel en donde la dirección estaba anotada, incluso preguntó a algunas personas en la calle, la mayoría, por no decir todos, le respondían de muy buena gana, después de todo ¿Quién le negaría la palabra a un inocente y hermoso ser andrógino? Solo bastaba una mirada inocente y confusa, seguido de una sonrisa para que las personas cedieran de buena manera a ayudarlo y más al verlo ataviado con un elegante kimono de tonos turquesas y un haori blanco que, a todas luces, lucía como la bata de un médico. Sí, a simple vista parecía un elegante médico extranjero. Llamativo, sí, pero solo un médico… ¿Por qué no confiar en él?</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por esa causa un marine de cabellos entre rubios y rojizos fue quien terminó guiándolo a la calle en donde se supone que encontraría el sitio acordado para su reunión. El hombre de la ley incluso le dejó su tarjeta “por cualquier eventualidad”, una razón que dejó al médico sonriendo de medio al haberse ganado una cita de gratis con alguien que podría darle buenos contactos en el futuro. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Guardó la tarjeta en su billetera y, luego de despedirse del uniformado lanzándole un beso al aire con dos de sus dedos, algo que hizo que el marine se sonrojara y sonriera con timidez, el pelirrosa caminó por la calle hasta encontrarse, afuera de un establecimiento bastante lujoso. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No había que ser un genio para darse cuenta de que se trataba de un club de lujo, de esos que suelen reservarse la admisión de sus clientes y que, generalmente, prefiere tratar con personas influyentes. Aquel lugar solo hizo que el médico sonriera con sarcasmo… ¡Vaya manera de esconderse! Era increíble como a veces el llamar la atención resultaba la mejor estrategia para, precisamente, desviar la atención.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Caminó hacia la puerta, con su maletín negro en una de sus manos y con un aura de autosuficiencia y belleza que era imposible de ignorar…Un aura que distaba de la distraída que solía presentar en los días comunes y corrientes, algo que solo salía a la luz cuando de su trabajo se trataba, a fin de cuentas, esto era de las pocas cosas en las que podía sentirse seguro cuando hablaba, era su refugio de memoria, algo que su mente se negaba a que se escurriera de ella y, por eso, le fascinaba.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un hombre alto, mucho más alto que él, lo recibió en la entrada, de brazos cruzados y con cara de pocos amigos. El médico, en cambio, solo rodó los ojos cuando lo vio ponerse a la defensiva en la puerta y, como a todos, le sonrió con ingenuidad, haciendo gala de esa belleza que era imposible de ignorar.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Buenas tardes, caballero —</span>. Al hablar su voz sonó melódica, pero seria y nada dubitativa ni distraída. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—He venido a ver a In…—</span>Y hasta ahí llegó su seguridad. Respiró hondo y sacó de su bolsillo el papel en donde tenía anotado con lujo de detalles todo lo que debía saber para el encuentro del día. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Inu…Onizuka Jin. Me ha citado hoy, día 27 de otoño, a las 6:00 de la tarde para hablar sobre…negocios. Mejor dicho, vengo a demostrarle mis habilidades para manejar mercancía, piezas intercambiables —</span>. Cuando pudo pronunciar el nombre del hombre al que debía ver, sus siguientes palabras salieron con tanta elocuencia que cualquiera olvidaría su desliz con el nombre.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Y son las 5:30 de la tarde…espero que a su jefe no le importe que haya llegado un poco antes. No me molesta esperar de todos modos, aunque preferiría que fuera dentro del establecimiento, entonces… ¿Me dejaría usted pasar? —</span>Cuando hizo la pregunta parpadeó con gracia, haciendo que sus pestañas se vieran más largas de lo normal, algo que hacía para ganarse al serio tipo de la entrada, porque no tenía intención alguna de esperar en medio de la calle; sin embargo, antes de que el enorme sujeto de tres metros pudiera decirle algo, la puerta se abrió y un hombre joven de rojos cabellos salió del lugar.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El pelirrosa lo miró, confundido, mientras empezaba a morder el interior de su boca con algo más de fuerza de lo normal, aquella mala maña lo ayudaba a pensar mejor...¿Y pensar en qué? Pues simple...encontraba algo familiar en el pelirrojo... ¿Lo había visto antes? Estaba seguro de que sí, pero no podía recordar cómo ni donde y, mucho menos, podría recordar su nombre y, por el otro lado, el chico pelirrojo, de su rostro casual pasó a uno sorprendido y luego a uno ilusionado, el médico pudo notar como los ojos le brillaron un poco al verlo… ¿Acaso habían sido amantes o algo así? No, imposible, el pelirrosa prefería a los rubios, pero… ¡Ah! Si el chico no hablaba entonces no podría recordar jamás de donde se conocían.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Botiquín. Solo abrir en caso de emergencia.</span>
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					<br />
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						<span>Karmas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Mala Orientación<br />
-Olvidadizo<br />
-Tic: Morderse el interior de la boca.<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/i8ewDEq.png" loading="lazy"  width="370" height="650" alt="[Imagen: i8ewDEq.png]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 27 de Otoño, año 14</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sorbet Norte</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">En su mente repasó el guion una y otra vez.</div>
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">No, no por nervios, era más bien por esas ansias que se generan antes de cualquier cita de negocios.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Debía estar acostumbrado. No, de hecho, ya estaba acostumbrado; sin embargo, sus problemas de memoria con los nombres y rostros solían jugarle en contra si no estudiaba antes, pero ahora debía estar listo.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Releyó varias veces la fecha, hora y lugar del encuentro y, finalmente, salió de su casa dos horas antes, para llegar a tiempo al sitio, después de todo, sabía que lo más probable es que se perdería mil y un veces antes de llegar, debido a su mala orientación.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esa tarde, para su buena suerte, el clima era agradable. Los rayos del sol iluminaban los caminos de las calles de Sorbet Norte, pero no eran tan potentes como para que el calor fuera un problema, además, el viento soplaba con ligereza, regalando una frialdad que hacía que la caminata fuera relajante, aunque el caminante estuviera perdido y lejos de su destino.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Varias veces tuvo que mirar el papel en donde la dirección estaba anotada, incluso preguntó a algunas personas en la calle, la mayoría, por no decir todos, le respondían de muy buena gana, después de todo ¿Quién le negaría la palabra a un inocente y hermoso ser andrógino? Solo bastaba una mirada inocente y confusa, seguido de una sonrisa para que las personas cedieran de buena manera a ayudarlo y más al verlo ataviado con un elegante kimono de tonos turquesas y un haori blanco que, a todas luces, lucía como la bata de un médico. Sí, a simple vista parecía un elegante médico extranjero. Llamativo, sí, pero solo un médico… ¿Por qué no confiar en él?</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por esa causa un marine de cabellos entre rubios y rojizos fue quien terminó guiándolo a la calle en donde se supone que encontraría el sitio acordado para su reunión. El hombre de la ley incluso le dejó su tarjeta “por cualquier eventualidad”, una razón que dejó al médico sonriendo de medio al haberse ganado una cita de gratis con alguien que podría darle buenos contactos en el futuro. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Guardó la tarjeta en su billetera y, luego de despedirse del uniformado lanzándole un beso al aire con dos de sus dedos, algo que hizo que el marine se sonrojara y sonriera con timidez, el pelirrosa caminó por la calle hasta encontrarse, afuera de un establecimiento bastante lujoso. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No había que ser un genio para darse cuenta de que se trataba de un club de lujo, de esos que suelen reservarse la admisión de sus clientes y que, generalmente, prefiere tratar con personas influyentes. Aquel lugar solo hizo que el médico sonriera con sarcasmo… ¡Vaya manera de esconderse! Era increíble como a veces el llamar la atención resultaba la mejor estrategia para, precisamente, desviar la atención.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Caminó hacia la puerta, con su maletín negro en una de sus manos y con un aura de autosuficiencia y belleza que era imposible de ignorar…Un aura que distaba de la distraída que solía presentar en los días comunes y corrientes, algo que solo salía a la luz cuando de su trabajo se trataba, a fin de cuentas, esto era de las pocas cosas en las que podía sentirse seguro cuando hablaba, era su refugio de memoria, algo que su mente se negaba a que se escurriera de ella y, por eso, le fascinaba.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un hombre alto, mucho más alto que él, lo recibió en la entrada, de brazos cruzados y con cara de pocos amigos. El médico, en cambio, solo rodó los ojos cuando lo vio ponerse a la defensiva en la puerta y, como a todos, le sonrió con ingenuidad, haciendo gala de esa belleza que era imposible de ignorar.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Buenas tardes, caballero —</span>. Al hablar su voz sonó melódica, pero seria y nada dubitativa ni distraída. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—He venido a ver a In…—</span>Y hasta ahí llegó su seguridad. Respiró hondo y sacó de su bolsillo el papel en donde tenía anotado con lujo de detalles todo lo que debía saber para el encuentro del día. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Inu…Onizuka Jin. Me ha citado hoy, día 27 de otoño, a las 6:00 de la tarde para hablar sobre…negocios. Mejor dicho, vengo a demostrarle mis habilidades para manejar mercancía, piezas intercambiables —</span>. Cuando pudo pronunciar el nombre del hombre al que debía ver, sus siguientes palabras salieron con tanta elocuencia que cualquiera olvidaría su desliz con el nombre.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Y son las 5:30 de la tarde…espero que a su jefe no le importe que haya llegado un poco antes. No me molesta esperar de todos modos, aunque preferiría que fuera dentro del establecimiento, entonces… ¿Me dejaría usted pasar? —</span>Cuando hizo la pregunta parpadeó con gracia, haciendo que sus pestañas se vieran más largas de lo normal, algo que hacía para ganarse al serio tipo de la entrada, porque no tenía intención alguna de esperar en medio de la calle; sin embargo, antes de que el enorme sujeto de tres metros pudiera decirle algo, la puerta se abrió y un hombre joven de rojos cabellos salió del lugar.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El pelirrosa lo miró, confundido, mientras empezaba a morder el interior de su boca con algo más de fuerza de lo normal, aquella mala maña lo ayudaba a pensar mejor...¿Y pensar en qué? Pues simple...encontraba algo familiar en el pelirrojo... ¿Lo había visto antes? Estaba seguro de que sí, pero no podía recordar cómo ni donde y, mucho menos, podría recordar su nombre y, por el otro lado, el chico pelirrojo, de su rostro casual pasó a uno sorprendido y luego a uno ilusionado, el médico pudo notar como los ojos le brillaron un poco al verlo… ¿Acaso habían sido amantes o algo así? No, imposible, el pelirrosa prefería a los rubios, pero… ¡Ah! Si el chico no hablaba entonces no podría recordar jamás de donde se conocían.</div>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Mala Orientación<br />
-Olvidadizo<br />
-Tic: Morderse el interior de la boca.<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
					</div>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/i8ewDEq.png" loading="lazy"  width="370" height="650" alt="[Imagen: i8ewDEq.png]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Parte III: Un sabor nuevo en una vida repetida // Pasado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3380</link>
			<pubDate>Wed, 11 Mar 2026 12:41:25 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=534">Rackham Uker</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3380</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Venimos de <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3188" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">este tema</a></span></div>
<br />
Los pasos sobre la tierra, tan silenciosos como uno supone.<br />
<br />
Sus ojos buscaban el siguiente punto de apoyo, el siguiente metro que recorrer, esa esquina donde toca doblar.<br />
<br />
Su respiración no era calmada, pero si constante. Un pequeño movimiento de su pecho que indicaba que su respiración estaba tan automatizada como cada zancada que daba. Sus ojos se mantenían en ese camino, fijos, sin parpadear, sin querer cerrarlos.<br />
<br />
Un suspiro, la vista fija adelante, la sensación de sus ropas moviéndose contra su piel opacada por el pensamiento de simplemente seguir y seguir. El frío del ambiente ya no le afectaba, su cuerpo desprendía calor suficiente para no notar las bajas temperaturas pese a no ir abrigado.<br />
<br />
De nuevo ese árbol, el de la forma extraña. Su vista se posó por unos instantes sobre esa planta antes de volver a enfocarse en el camino que recorría. ¿Cuántas veces lo había visto? ¿27? Alrededor de la número 22 había perdido la cuenta, dejó de buscar completar un número especifico de vueltas solo para centrarse en correr.<br />
<br />
¿Vueltas? Si, por que en estos momentos solo podía pensar en correr, correr alrededor de toda esa finca tan rápido como pudiera. Mantener su concentración en el camino, que su cerebro solo sea ocupado por el pensamiento de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">“Seguir, seguir y seguir”</span></span>. No era entrenamiento, había dejado de serlo luego de la primera hora. Su cuerpo simplemente obedecía a las ordenes de un cerebro que se consumía a si mismo sin saberlo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Más… más…</span> -</div>
Esas palabras salieron como un susurro, justo cuando necesitaba dejar salir aire, como si cada acción estuviera movida por instinto. ¿Qué tan rápido iba? Podía ver las cosas deformarse si intentaba verlas por el rabillo del ojo, pero aún así decidió acelerar aún más.<br />
<br />
No era suficiente, nunca era suficiente.<br />
<br />
Sus pasos ya empezaban a quedar marcados en el terreno, formando un camino que solo él sabía lo que significaba. Dejó atrás los grande arboles para pasar a las plantaciones, podía agradecer que la finca tuviera un gran camino que la recorre desde afuera, perfecta para admirar cada paisaje.<br />
<br />
O para olvidar aquello que le aqueja.<br />
<br />
Un recuerdo, de ese papel que todavía se encontraba en su bolsillo. Apretó los dientes y sus cejas bajaron en el centro de su rostro. - <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Aún no…</span> -. Volvió a acelerar. Dejó atrás la técnica perfecta que ocupaba hasta ahora, comenzó a sentir como sus piernas abandonaban el suelo y podía quedarse suspendido en el aire un segundo antes de aterrizar con el siguiente paso.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Aún no…</span> -</div>
<br />
Más velocidad. Forzó a sus piernas a cooperar, a seguir por mucho dolor que sintieran, a no caer rendidas, al menos por un par de horas más. Mordió su labio ante el dolor, presionó la carne entre sus dientes con fuerza, caa vez más al mismo tiempo que su velocidad incrementaba. Quería gritar y no debía hacerlo, debía mantenerse callado ante los demás, no era más que un tipo ejercitando, no era más que…<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">Vayas donde vayas, estaremos ahí para apoyarte y defenderte</span></div>
<br />
No pudo evitar caer.<br />
<br />
Una piedra en medio del camino se interpuso en el camino de uno de sus pies, la concentración era tal que no notó como su cuerpo caía hasta que tuvo el suelo de tierra a centímetros de sus ojos. Su cuerpo rodó violentamente, incapaz de detener el movimiento que se había generado, culpa de esa velocidad que él mismo buscaba.<br />
<br />
Incluso cuando su cuerpo dejó de deslizarse por el suelo no pudo quitarse de la cabeza que no podía detenerse ahí. Sus manos se apoyaron en el suelo y lo elevaron de nuevo, en un movimiento lo suficientemente fluido para ser el que también lo impulsó hacia adelante de nuevo. No podía quedarse quieto, no podía perder toda la velocidad que…<br />
<br />
Cayó de nuevo. Sus piernas le fallaron esta vez, apenas pudo dar un paso antes de que perdiera toda la fuerza en su tren inferior y este lo dejara caer de cara a la tierra de nuevo. Tardó unos segundos de más en levantar su rostro, en volver a respirar y calmarse, usó sus manos de nuevo, esta vez para levantar su torso y permitirse mirar hacia atrás. Todo el camino que había recorrido bastantes veces esa noche, la piedra que lo hizo caer, los puntos donde su cuerpo había impactado contra el suelo blando y dejado marca.<br />
<br />
Notó como sus palmas le ardían, levantó una para notar los raspones que se generó al impactar así, con la sangre levemente asomándose por sus poros abiertos. Sintió dolor en sus rodillas, en el costado derecho de su cuerpo, en su brazo izquierdo que había quedado debajo de todo su peso en un momento mientras rodaba. La garganta le ardía, había estado respirando una y otra vez sin detenerse, sus piernas apenas le respondieron en cuanto quiso levantarse.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Mierda</span> -</div>
<br />
Tuvo que prometerse a sí mismo que no volvería a correr para obtener un poco de ayuda de su cuerpo.<br />
<br />
Pensó que todo ese dolor lo haría olvidar esa carta, las letras escritas con calma sobre ella, el dolor que le causó la noticia.<br />
<br />
Pero ahí estaba de nuevo, ni la adrenalina de la caída era suficiente para que esos recuerdos abandonaran su mente.<br />
<br />
Respiró, miró al camino y simplemente se acercó a un árbol cercano, como mejor le fue posible. Se recostó contra el tronco y se dejó caer, desde esa posición podía ver el lugar donde todo el resto de la gente estaba descansando. Todas las luces de las ventanas apagadas, excepto por una. ¿Lo habrán visto? No, seguramente no, pues él no era nadie en ese lugar, y mucho menos significaba su dolor.<br />
<br />
Agachó la cabeza y cerró los ojos, comenzando a soltar lágrimas poco a poco de estos, hasta que casi se convierten en un mar en su rostro. Su cuerpo le dolía, su cabeza le dolía, su corazón dolía, se sentía solo, tan solo como en esa isla, en ese bote frio y sin agua. Había convivido con la soledad desde hace años y aún así…<br />
<br />
Nada podría devolverle lo perdido.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Venimos de <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3188" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">este tema</a></span></div>
<br />
Los pasos sobre la tierra, tan silenciosos como uno supone.<br />
<br />
Sus ojos buscaban el siguiente punto de apoyo, el siguiente metro que recorrer, esa esquina donde toca doblar.<br />
<br />
Su respiración no era calmada, pero si constante. Un pequeño movimiento de su pecho que indicaba que su respiración estaba tan automatizada como cada zancada que daba. Sus ojos se mantenían en ese camino, fijos, sin parpadear, sin querer cerrarlos.<br />
<br />
Un suspiro, la vista fija adelante, la sensación de sus ropas moviéndose contra su piel opacada por el pensamiento de simplemente seguir y seguir. El frío del ambiente ya no le afectaba, su cuerpo desprendía calor suficiente para no notar las bajas temperaturas pese a no ir abrigado.<br />
<br />
De nuevo ese árbol, el de la forma extraña. Su vista se posó por unos instantes sobre esa planta antes de volver a enfocarse en el camino que recorría. ¿Cuántas veces lo había visto? ¿27? Alrededor de la número 22 había perdido la cuenta, dejó de buscar completar un número especifico de vueltas solo para centrarse en correr.<br />
<br />
¿Vueltas? Si, por que en estos momentos solo podía pensar en correr, correr alrededor de toda esa finca tan rápido como pudiera. Mantener su concentración en el camino, que su cerebro solo sea ocupado por el pensamiento de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">“Seguir, seguir y seguir”</span></span>. No era entrenamiento, había dejado de serlo luego de la primera hora. Su cuerpo simplemente obedecía a las ordenes de un cerebro que se consumía a si mismo sin saberlo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Más… más…</span> -</div>
Esas palabras salieron como un susurro, justo cuando necesitaba dejar salir aire, como si cada acción estuviera movida por instinto. ¿Qué tan rápido iba? Podía ver las cosas deformarse si intentaba verlas por el rabillo del ojo, pero aún así decidió acelerar aún más.<br />
<br />
No era suficiente, nunca era suficiente.<br />
<br />
Sus pasos ya empezaban a quedar marcados en el terreno, formando un camino que solo él sabía lo que significaba. Dejó atrás los grande arboles para pasar a las plantaciones, podía agradecer que la finca tuviera un gran camino que la recorre desde afuera, perfecta para admirar cada paisaje.<br />
<br />
O para olvidar aquello que le aqueja.<br />
<br />
Un recuerdo, de ese papel que todavía se encontraba en su bolsillo. Apretó los dientes y sus cejas bajaron en el centro de su rostro. - <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Aún no…</span> -. Volvió a acelerar. Dejó atrás la técnica perfecta que ocupaba hasta ahora, comenzó a sentir como sus piernas abandonaban el suelo y podía quedarse suspendido en el aire un segundo antes de aterrizar con el siguiente paso.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Aún no…</span> -</div>
<br />
Más velocidad. Forzó a sus piernas a cooperar, a seguir por mucho dolor que sintieran, a no caer rendidas, al menos por un par de horas más. Mordió su labio ante el dolor, presionó la carne entre sus dientes con fuerza, caa vez más al mismo tiempo que su velocidad incrementaba. Quería gritar y no debía hacerlo, debía mantenerse callado ante los demás, no era más que un tipo ejercitando, no era más que…<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">Vayas donde vayas, estaremos ahí para apoyarte y defenderte</span></div>
<br />
No pudo evitar caer.<br />
<br />
Una piedra en medio del camino se interpuso en el camino de uno de sus pies, la concentración era tal que no notó como su cuerpo caía hasta que tuvo el suelo de tierra a centímetros de sus ojos. Su cuerpo rodó violentamente, incapaz de detener el movimiento que se había generado, culpa de esa velocidad que él mismo buscaba.<br />
<br />
Incluso cuando su cuerpo dejó de deslizarse por el suelo no pudo quitarse de la cabeza que no podía detenerse ahí. Sus manos se apoyaron en el suelo y lo elevaron de nuevo, en un movimiento lo suficientemente fluido para ser el que también lo impulsó hacia adelante de nuevo. No podía quedarse quieto, no podía perder toda la velocidad que…<br />
<br />
Cayó de nuevo. Sus piernas le fallaron esta vez, apenas pudo dar un paso antes de que perdiera toda la fuerza en su tren inferior y este lo dejara caer de cara a la tierra de nuevo. Tardó unos segundos de más en levantar su rostro, en volver a respirar y calmarse, usó sus manos de nuevo, esta vez para levantar su torso y permitirse mirar hacia atrás. Todo el camino que había recorrido bastantes veces esa noche, la piedra que lo hizo caer, los puntos donde su cuerpo había impactado contra el suelo blando y dejado marca.<br />
<br />
Notó como sus palmas le ardían, levantó una para notar los raspones que se generó al impactar así, con la sangre levemente asomándose por sus poros abiertos. Sintió dolor en sus rodillas, en el costado derecho de su cuerpo, en su brazo izquierdo que había quedado debajo de todo su peso en un momento mientras rodaba. La garganta le ardía, había estado respirando una y otra vez sin detenerse, sus piernas apenas le respondieron en cuanto quiso levantarse.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Mierda</span> -</div>
<br />
Tuvo que prometerse a sí mismo que no volvería a correr para obtener un poco de ayuda de su cuerpo.<br />
<br />
Pensó que todo ese dolor lo haría olvidar esa carta, las letras escritas con calma sobre ella, el dolor que le causó la noticia.<br />
<br />
Pero ahí estaba de nuevo, ni la adrenalina de la caída era suficiente para que esos recuerdos abandonaran su mente.<br />
<br />
Respiró, miró al camino y simplemente se acercó a un árbol cercano, como mejor le fue posible. Se recostó contra el tronco y se dejó caer, desde esa posición podía ver el lugar donde todo el resto de la gente estaba descansando. Todas las luces de las ventanas apagadas, excepto por una. ¿Lo habrán visto? No, seguramente no, pues él no era nadie en ese lugar, y mucho menos significaba su dolor.<br />
<br />
Agachó la cabeza y cerró los ojos, comenzando a soltar lágrimas poco a poco de estos, hasta que casi se convierten en un mar en su rostro. Su cuerpo le dolía, su cabeza le dolía, su corazón dolía, se sentía solo, tan solo como en esa isla, en ese bote frio y sin agua. Había convivido con la soledad desde hace años y aún así…<br />
<br />
Nada podría devolverle lo perdido.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los pobres son pobres porque quieren. [T2 - PR - Cill]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3257</link>
			<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 01:55:28 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=543">Owen Yang</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3257</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="100" src="https://www.youtube.com/embed/A_oSWqSr7Wc?si=wevepqrkuEryUeBH" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><br />
<br />
<span style="font-family: Impact;" class="mycode_font"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">Día 10 de Primavera<br />
Reino de Sorbet<br />
Sorbet Norte<br />
16:30</span></span><br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/hXZLkxm.png" loading="lazy"  width="150" height="150" alt="[Imagen: hXZLkxm.png]" class="mycode_img" /><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Siempre he sido gradualista: La idea no es matarlos a todos, sino, hacerles entender que merecen menos solo por ser pobres, nada más.-</span></div>
<br />
Se había armado un escándalo atroz en uno de los accesos exteriores a uno de los distribuidores de tabaco más importantes del Reino de Sorbet que, oh casualmente, tenía su origen exactamente en su lado norte, es decir, la parte más terriblemente pudiente. Un individuo que parece liderar una facción de ricachones que poseen una mezcla de amplio sentido del ridículo y una enajenación total a cualquier tipo de afiliación a los derechos humanos generaban una fuerte bulla coordinada en la cual los pocos transeúntes que observaban la escena pasaban automáticamente del tema, alegando una fuerte complicidad al entre-cerrar los ojos y mover el rostro hacia un lado. No es que creyese que aquella agrupación eran bárbaros, totalmente lo contrario: La sola mención de un "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pobre</span>" provocaba arcadas en los snobs y los "narices paradas" que, del solo pensar que podrían entrar en contacto con ellos, se sentían sucios.<br />
<br />
Varios grupos de cientos de personas estaban ahí. Unos que se notaban que eran los patrones y otros los empleados simple y llanamente por su vestimenta. Era curioso, contradictorio y hasta estúpido ver cómo un grupo de personas que se creían superiores a otras simple y llanamente por haber nacido con mayores oportunidades se aprovechaban de los más vulnerables, aunque la sonrisa de complicidad que manejaban hacían ver que "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ellos tampoco creían ser pobres</span>" así los estuviesen subyugando y buscando hacerle daño a los débiles por una sensación ficticia de poder.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					</div>
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				</div>
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					Pese a todo, Maiky, el líder de ellos, es una persona enclenque, débil e incapaz de hacer nada por sí misma. Por eso cuenta con compañeros pudientes que han contratado a personas para destruir el centro logístico y, los cuales, ellos sí poseen las capacidades suficientes para hacer un daño real.
				</div>
			</div><br />
<br />
Estamos ubicados en una de las tantas calles de la parte del reino, donde existen muy pocos peatones ya que no es una zona ni particularmente turística ni tampoco transitada en general. La misma tiene unos 100 metros de largo y posee, visto de forma cenital, a su derecha, varios comercios que más que para la venta al particular resultan ser logísticos o utilitarios para guarecer mercadería en general, como si de depósitos se tratasen. Calles de bloques de piedra colocadas a mano para el desempeño de la tracción a sangre y, del lado izquierdo, un gran paredón de unos cuatro metros de un tono blanco marfil, casi impoluto, habiendo una distancia de fachada a fachada de aproximadamente 16 metros. La agrupación montonera y rebelde se encuentra justo en el punto 50, es decir, la mitad de la anterior mencionada, liderado por quien parece ser un tipo que quiere dejar claro una cosa: Los pobres, al ser menos, merecen menos. Nada más.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C14700;" class="mycode_color">-Maiky, ¿No crees que nos estamos pasando? ¿Y si se revelan? Ellos son mayoría.-</span></span><br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/81tZi7H.png" loading="lazy"  width="150" height="150" alt="[Imagen: 81tZi7H.png]" class="mycode_img" /><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ja, hablas como si ellos fuesen capaces de pensar por sí mismos y tuviesen su cerebro atrofiado por la droga y el alcohol. Además, nos separan muchos kilómetros de pobres que son mucho más largos que los kilómetros comunes.-</span></div>
<br />
El sujeto hablaba con una sabiduría inusitada, como si supiese perfectamente lo que estuviese haciendo y tuviese un estudio antropológico excelso, académico a más no poder (Pese a estar fuertemente influenciado por la ignorancia). Mientras decía aquello y mantenía una sonrisa de superioridad moral gigantesca, se cruzaba de brazos, observando, teniendo detrás a cientos de "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">patrones con sus esbirros</span>", lo que resultaban ser dos enormes puertas de madera con el símbolo de una empresa de tabaco que funciona bastante bien en su distribución en la isla: "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cigarrillos Maltoro</span>". Un logo que mezclaba líneas rojas y blancas, texto fuertemente marcado y la palabra "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Maltoro</span>" en el centro, ancha, recodando un poco a la marca que existe en otros universos y que resulta relativamente similar <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ya están ellos viviendo miserablemente, ¿Quieren ustedes también vivir miserablemente?- </span>"<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡NO!</span></span></span>", el clamor de las cientas de personas que ni volteó a mirar fue absoluto, incluso, al unísono. Parecían prepararse, empezando a desenfundar todo tipo de armas contundentes para, así, destruir aquel mercado y evitar que la industria del tabaco siga generando adictos y dañando a la sociedad idílica que solamente un rico sin cerebro podría creer tener.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">No es que ellos fueran los máximos consumidores de tabaco por amplia diferencia y las importaciones del mismo, realmente, fuese por ellos. No, en lo absoluto.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>¡Bienvenido a la aventura PAPA</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Muy bienvenido Cill a una aventura narrada por MUA! (??), vamos a tocar algunos aspectos de la <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=24" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">guía bélica avanzada</a> y, muy posiblemente, <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=469" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">el sistema de hordas</a> que son ejes centrales de las aventuras en el foro. También, vamos a afinar conceptos que te van a ayudar mucho de cara al evento que se viene: Desde organizar correctamente tu Off, cómo organizar tu Off bélico y, más importante aún, evitar poner caracteres innecesarios para evitar recibir recompensas de PR por post, ya que es muy sencillo farmear PR con bélicos a punta de "rizar el rizo".<br />
<br />
Dicho esto, vamos a aclarar todo lo que está pasando acá:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ubicación:</span> Reino de Sorbet, extremo Norte.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tiempo:</span> Un día soleado, completamente despejado y algo húmedo debido al clima tropical de la isla. Al ser primavera, la temperatura es muy agradable, entre 14 y 20 grados como mucho.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Situación:</span> Nos encontramos en una calle no muy transitada del reino que, especialmente, funciona como centro logístico para mercancía o como guardado de la misma. Imaginate un barrio caro del centro de CABA con calle de empedrada con un paredón izquierdo, eso sería (??).<br />
<br />
Varios puntos a tener en cuenta, fundamentales:<br />
<ul class="mycode_list"><li>Según las interacciones que haga Cill, se suscitaran diferentes acontecimientos que iremos desvelando poco a poco.<br />
</li>
<li>Tendrás, esencialmente, un enfrentamiento con varias agrupaciones de hordas, aunque iremos evaluando tus decisiones.<br />
</li>
<li>El escenario es un rectángulo (calle) de 100 metros de largo por unos 20 de ancho, entre fachada y fachada (Pared izquierda blanca y negocios derecha) hay unos 16 metros.<br />
</li>
<li>Visto de forma cenital, Maiky (NPC) y cientos de burgueses y proletarios se encuentran en el punto 50 de los 100 metros de la calle. Los burgueses miran con soberbia, los proletarios están armados con objetos contundentes.<br />
</li>
<li>Aprovecha todos los huecos narrativos, todos los elementos que me deje estar y cualquier error a aprovechar para, siempre, sacar ventaja en los combates.<br />
</li>
<li>Muy importante el sistema de karmas. A diferencia de un rol social donde "se es más laxo", en las aventuras es totalmente obligatorio el respeto de los mismos, tanto para el narrador como para el narrado. Puedes aprovecharte de literalmente cualquier karma que perjudique a mis NPC's y vice-versa, por lo que muchísima atención a los mismos.<br />
</li>
<li>Tendrás que realizar un OFF donde describirás un resumen de lo que has hecho, aclarando ambigüedades que podrían haber en tu post. Está permitido el uso de hides para tomarme por sorpresa como mejor te venga.<br />
</li>
<li>Tendrás que hacer un off donde indiques tu inventario (Todos los objetos que tengas EQUIPADOS, muy importante, tanto ocultos como visibles).<br />
</li>
<li>Tendrás, también, que crear un último off donde indiques todos los karmas que se hayan triggereado (Buenos y malos. Simple y llanamente el nombre de los mismos y no lo que hacen/dicen.)<br />
</li>
<li>La cantidad máxima de posts será de seis, tanto tuyos como los míos.<br />
</li>
</ul>
<br />
Dicho todo esto mi rey, ¡COMENCEMOS Y MUCHA SUERTE PAPÁ!
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Narración</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Post 1/6. Arranca Maiky Cinammon.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Contenido Oculto (Vista Previa)</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Maiky (NPC) se comporta como un único monito de horda, es decir, tiene 10 PV. y muere con un soplo de aire. En la calle existen un total de 6 hordas de Nivel 2, es decir, unas 120 personas bélicas sin contar a sus patrones, los cuales, al igual que Maiky, también tienen 10 PV.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="100" src="https://www.youtube.com/embed/A_oSWqSr7Wc?si=wevepqrkuEryUeBH" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><br />
<br />
<span style="font-family: Impact;" class="mycode_font"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">Día 10 de Primavera<br />
Reino de Sorbet<br />
Sorbet Norte<br />
16:30</span></span><br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/hXZLkxm.png" loading="lazy"  width="150" height="150" alt="[Imagen: hXZLkxm.png]" class="mycode_img" /><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Siempre he sido gradualista: La idea no es matarlos a todos, sino, hacerles entender que merecen menos solo por ser pobres, nada más.-</span></div>
<br />
Se había armado un escándalo atroz en uno de los accesos exteriores a uno de los distribuidores de tabaco más importantes del Reino de Sorbet que, oh casualmente, tenía su origen exactamente en su lado norte, es decir, la parte más terriblemente pudiente. Un individuo que parece liderar una facción de ricachones que poseen una mezcla de amplio sentido del ridículo y una enajenación total a cualquier tipo de afiliación a los derechos humanos generaban una fuerte bulla coordinada en la cual los pocos transeúntes que observaban la escena pasaban automáticamente del tema, alegando una fuerte complicidad al entre-cerrar los ojos y mover el rostro hacia un lado. No es que creyese que aquella agrupación eran bárbaros, totalmente lo contrario: La sola mención de un "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pobre</span>" provocaba arcadas en los snobs y los "narices paradas" que, del solo pensar que podrían entrar en contacto con ellos, se sentían sucios.<br />
<br />
Varios grupos de cientos de personas estaban ahí. Unos que se notaban que eran los patrones y otros los empleados simple y llanamente por su vestimenta. Era curioso, contradictorio y hasta estúpido ver cómo un grupo de personas que se creían superiores a otras simple y llanamente por haber nacido con mayores oportunidades se aprovechaban de los más vulnerables, aunque la sonrisa de complicidad que manejaban hacían ver que "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ellos tampoco creían ser pobres</span>" así los estuviesen subyugando y buscando hacerle daño a los débiles por una sensación ficticia de poder.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					Pese a todo, Maiky, el líder de ellos, es una persona enclenque, débil e incapaz de hacer nada por sí misma. Por eso cuenta con compañeros pudientes que han contratado a personas para destruir el centro logístico y, los cuales, ellos sí poseen las capacidades suficientes para hacer un daño real.
				</div>
			</div><br />
<br />
Estamos ubicados en una de las tantas calles de la parte del reino, donde existen muy pocos peatones ya que no es una zona ni particularmente turística ni tampoco transitada en general. La misma tiene unos 100 metros de largo y posee, visto de forma cenital, a su derecha, varios comercios que más que para la venta al particular resultan ser logísticos o utilitarios para guarecer mercadería en general, como si de depósitos se tratasen. Calles de bloques de piedra colocadas a mano para el desempeño de la tracción a sangre y, del lado izquierdo, un gran paredón de unos cuatro metros de un tono blanco marfil, casi impoluto, habiendo una distancia de fachada a fachada de aproximadamente 16 metros. La agrupación montonera y rebelde se encuentra justo en el punto 50, es decir, la mitad de la anterior mencionada, liderado por quien parece ser un tipo que quiere dejar claro una cosa: Los pobres, al ser menos, merecen menos. Nada más.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C14700;" class="mycode_color">-Maiky, ¿No crees que nos estamos pasando? ¿Y si se revelan? Ellos son mayoría.-</span></span><br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/81tZi7H.png" loading="lazy"  width="150" height="150" alt="[Imagen: 81tZi7H.png]" class="mycode_img" /><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ja, hablas como si ellos fuesen capaces de pensar por sí mismos y tuviesen su cerebro atrofiado por la droga y el alcohol. Además, nos separan muchos kilómetros de pobres que son mucho más largos que los kilómetros comunes.-</span></div>
<br />
El sujeto hablaba con una sabiduría inusitada, como si supiese perfectamente lo que estuviese haciendo y tuviese un estudio antropológico excelso, académico a más no poder (Pese a estar fuertemente influenciado por la ignorancia). Mientras decía aquello y mantenía una sonrisa de superioridad moral gigantesca, se cruzaba de brazos, observando, teniendo detrás a cientos de "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">patrones con sus esbirros</span>", lo que resultaban ser dos enormes puertas de madera con el símbolo de una empresa de tabaco que funciona bastante bien en su distribución en la isla: "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cigarrillos Maltoro</span>". Un logo que mezclaba líneas rojas y blancas, texto fuertemente marcado y la palabra "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Maltoro</span>" en el centro, ancha, recodando un poco a la marca que existe en otros universos y que resulta relativamente similar <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ya están ellos viviendo miserablemente, ¿Quieren ustedes también vivir miserablemente?- </span>"<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡NO!</span></span></span>", el clamor de las cientas de personas que ni volteó a mirar fue absoluto, incluso, al unísono. Parecían prepararse, empezando a desenfundar todo tipo de armas contundentes para, así, destruir aquel mercado y evitar que la industria del tabaco siga generando adictos y dañando a la sociedad idílica que solamente un rico sin cerebro podría creer tener.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">No es que ellos fueran los máximos consumidores de tabaco por amplia diferencia y las importaciones del mismo, realmente, fuese por ellos. No, en lo absoluto.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>¡Bienvenido a la aventura PAPA</span>
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					¡Muy bienvenido Cill a una aventura narrada por MUA! (??), vamos a tocar algunos aspectos de la <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=24" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">guía bélica avanzada</a> y, muy posiblemente, <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=469" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">el sistema de hordas</a> que son ejes centrales de las aventuras en el foro. También, vamos a afinar conceptos que te van a ayudar mucho de cara al evento que se viene: Desde organizar correctamente tu Off, cómo organizar tu Off bélico y, más importante aún, evitar poner caracteres innecesarios para evitar recibir recompensas de PR por post, ya que es muy sencillo farmear PR con bélicos a punta de "rizar el rizo".<br />
<br />
Dicho esto, vamos a aclarar todo lo que está pasando acá:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ubicación:</span> Reino de Sorbet, extremo Norte.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tiempo:</span> Un día soleado, completamente despejado y algo húmedo debido al clima tropical de la isla. Al ser primavera, la temperatura es muy agradable, entre 14 y 20 grados como mucho.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Situación:</span> Nos encontramos en una calle no muy transitada del reino que, especialmente, funciona como centro logístico para mercancía o como guardado de la misma. Imaginate un barrio caro del centro de CABA con calle de empedrada con un paredón izquierdo, eso sería (??).<br />
<br />
Varios puntos a tener en cuenta, fundamentales:<br />
<ul class="mycode_list"><li>Según las interacciones que haga Cill, se suscitaran diferentes acontecimientos que iremos desvelando poco a poco.<br />
</li>
<li>Tendrás, esencialmente, un enfrentamiento con varias agrupaciones de hordas, aunque iremos evaluando tus decisiones.<br />
</li>
<li>El escenario es un rectángulo (calle) de 100 metros de largo por unos 20 de ancho, entre fachada y fachada (Pared izquierda blanca y negocios derecha) hay unos 16 metros.<br />
</li>
<li>Visto de forma cenital, Maiky (NPC) y cientos de burgueses y proletarios se encuentran en el punto 50 de los 100 metros de la calle. Los burgueses miran con soberbia, los proletarios están armados con objetos contundentes.<br />
</li>
<li>Aprovecha todos los huecos narrativos, todos los elementos que me deje estar y cualquier error a aprovechar para, siempre, sacar ventaja en los combates.<br />
</li>
<li>Muy importante el sistema de karmas. A diferencia de un rol social donde "se es más laxo", en las aventuras es totalmente obligatorio el respeto de los mismos, tanto para el narrador como para el narrado. Puedes aprovecharte de literalmente cualquier karma que perjudique a mis NPC's y vice-versa, por lo que muchísima atención a los mismos.<br />
</li>
<li>Tendrás que realizar un OFF donde describirás un resumen de lo que has hecho, aclarando ambigüedades que podrían haber en tu post. Está permitido el uso de hides para tomarme por sorpresa como mejor te venga.<br />
</li>
<li>Tendrás que hacer un off donde indiques tu inventario (Todos los objetos que tengas EQUIPADOS, muy importante, tanto ocultos como visibles).<br />
</li>
<li>Tendrás, también, que crear un último off donde indiques todos los karmas que se hayan triggereado (Buenos y malos. Simple y llanamente el nombre de los mismos y no lo que hacen/dicen.)<br />
</li>
<li>La cantidad máxima de posts será de seis, tanto tuyos como los míos.<br />
</li>
</ul>
<br />
Dicho todo esto mi rey, ¡COMENCEMOS Y MUCHA SUERTE PAPÁ!
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Narración</span>
					</div>
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					Post 1/6. Arranca Maiky Cinammon.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Contenido Oculto (Vista Previa)</span>
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					Maiky (NPC) se comporta como un único monito de horda, es decir, tiene 10 PV. y muere con un soplo de aire. En la calle existen un total de 6 hordas de Nivel 2, es decir, unas 120 personas bélicas sin contar a sus patrones, los cuales, al igual que Maiky, también tienen 10 PV.
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Las aventuras de una dama! [Priv. Yuuki][PASADO]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3254</link>
			<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 18:00:18 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=725">Mari Ellie</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3254</guid>
			<description><![CDATA[¿Cuánto tiempo había pasado?<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La primera negativa hizo que nuestra jovencita aventurera se sintiese desolada. ¡Imaginaos, queridos lectores, la negativa número 37! ¿Cómo era posible que sus padres no entendiesen el sentimiento de querer conocer su tierra natal? ¡Hasta se había asegurado de haber dicho solo eso para que no pensasen que quería ir más lejos! Vale que a la chica no se le había ocurrido pensar que la isla de sus ancestros no es precisamente un paseo a la casa del vecino pero, ¡esa negativa fue demasiado rotunda!</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por supuesto, había sido lo suficientemente bien educada como para no sobresaltarse ni perder las maneras. ¡Siempre la chica educada! Por lo que decidió tomar la mejor decisión que una chiquilla de su edad podría hacer: recopilar información.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Y cómo lo hace os preguntaréis, queridos lectores? De la única forma coherente, por supuesto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Seguramente los padres entren en pánico cuando vean que de la ventana de su habitación se pueden ver las cortinas haciendo una cuerda que para nada está mal hecha. De hecho, esa cuerda estaba tan bien hecha que duró nada más y nada menos que cinco segundos aguantando el peso de nuestra jovencita. La caída seca dolió menos que lo que el pequeño gritito de dolor de nuestra aventurera dejó escapar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de todo, solo había un piso de altura entre la habitación de Mari Ellie y el suelo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sí, damas y caballeros. La forma más coherente de demostrar a tus padres que vas en serio con lo que te has planteado es hacer una escapada sin decirles nada. Porque seguro que después no va a empeorar la situación provocando un cabreo de los mismos. ¡Para nada! En el libro más reciente que Mari había leído se podía comprobar que esta táctica era una táctica infalible realizada por las damas que se encontraban encerradas en sus castillos en contra de su voluntad cuando querían ir a conocer a su caballero de brillante armadura. ¡Y todo el mundo sabe que lo que sale en los libros es la mejor de las realidades! El plan simplemente no funcionó completamente porque no tenía experiencia previa. ¡La próxima le saldrá mejor!</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Eso sí, se aseguró de salir vestida para la ocasión. Su diadema estaba perfectamente colocada para ocultar uno de sus rasgos y el chal perfectamente colocado sobre los hombros para ocultar lo que, para ella, es la cosa más bonita que tiene su especie. Sin embargo, si algo era claro es que esta chica es muy obediente. Solo tiene algunos momentos de rebeldía… Algunos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Y a dónde fue nuestra señorita? Pues, obviamente, ¡a socializar! Estaba más que claro que solo hay una fuente de información más fiable que las fuentes escritas: ¡las experiencias personales! Y todo el mundo sabe que el mejor lugar para conseguir información es la taberna.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María iba caminando por las calles cuando, de pronto, se acordó de un detalle muy importante. ¡Las tabernas no son solo un lugar de recopilación de información, sino también un lugar al que va todo tipo de personas! Y cuando eso sucede, siempre van personas que no tienen la mejor de las intenciones… Por lo que, en su inmensa sabiduría, decidió ser precavida y dar varios paseos por la misma manzana alrededor de la taberna que ya había localizado días atrás. De esta manera, en cada vuelta podría comprobar con sutileza qué tipo de personas había ahí…</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y no fue hasta que dio una tercera vuelta que ella misma se percató que el plan no tenía futuro. Era necesario tomar otras medidas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“<span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¡A recopilar experiencia!</span>”</span> fue el pensamiento que se le vino a la cabeza.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Huelga decir que la primera impresión que se llevó del lugar no era la que se había imaginado. Lejos de encontrarse a hombres con pata de palo, se encontró… gente aparentemente normal. De un vistazo hasta ella podría saber que ese hombre del sable tenía pinta de ser, cuanto menos, alguien que había vivido mil y una aventuras. Sin embargo, nuestra jovencita no se atrevía a entablar conversación. ¿Por qué, os preguntaréis? Porque llevaba un parche en el ojo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Y qué significa un parche en el ojo? ¡Por supuesto que no puede ser otra cosa que la marca indudable de un pirata! Seguro que el hecho de no tener una mano con un garfio y la pata de palo no son más que indicios de que no debe ser un gran corsario, sino alguien que todavía se está ganando su infamia.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María tomó la elección más sabia. Ir hacia la barra y pedirle al tabernero… Un vaso de leche.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
Sí. Un vaso de leche. En una taberna. Con todo tipo de individuos ahí. ¿He mencionado antes que su ropa da a entender que no se trata de una chica normal, sino que viene de familia pudiente? Porque aquel hombre del parche sí que se había percatado de ese detalle…]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[¿Cuánto tiempo había pasado?<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La primera negativa hizo que nuestra jovencita aventurera se sintiese desolada. ¡Imaginaos, queridos lectores, la negativa número 37! ¿Cómo era posible que sus padres no entendiesen el sentimiento de querer conocer su tierra natal? ¡Hasta se había asegurado de haber dicho solo eso para que no pensasen que quería ir más lejos! Vale que a la chica no se le había ocurrido pensar que la isla de sus ancestros no es precisamente un paseo a la casa del vecino pero, ¡esa negativa fue demasiado rotunda!</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por supuesto, había sido lo suficientemente bien educada como para no sobresaltarse ni perder las maneras. ¡Siempre la chica educada! Por lo que decidió tomar la mejor decisión que una chiquilla de su edad podría hacer: recopilar información.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Y cómo lo hace os preguntaréis, queridos lectores? De la única forma coherente, por supuesto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Seguramente los padres entren en pánico cuando vean que de la ventana de su habitación se pueden ver las cortinas haciendo una cuerda que para nada está mal hecha. De hecho, esa cuerda estaba tan bien hecha que duró nada más y nada menos que cinco segundos aguantando el peso de nuestra jovencita. La caída seca dolió menos que lo que el pequeño gritito de dolor de nuestra aventurera dejó escapar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de todo, solo había un piso de altura entre la habitación de Mari Ellie y el suelo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sí, damas y caballeros. La forma más coherente de demostrar a tus padres que vas en serio con lo que te has planteado es hacer una escapada sin decirles nada. Porque seguro que después no va a empeorar la situación provocando un cabreo de los mismos. ¡Para nada! En el libro más reciente que Mari había leído se podía comprobar que esta táctica era una táctica infalible realizada por las damas que se encontraban encerradas en sus castillos en contra de su voluntad cuando querían ir a conocer a su caballero de brillante armadura. ¡Y todo el mundo sabe que lo que sale en los libros es la mejor de las realidades! El plan simplemente no funcionó completamente porque no tenía experiencia previa. ¡La próxima le saldrá mejor!</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Eso sí, se aseguró de salir vestida para la ocasión. Su diadema estaba perfectamente colocada para ocultar uno de sus rasgos y el chal perfectamente colocado sobre los hombros para ocultar lo que, para ella, es la cosa más bonita que tiene su especie. Sin embargo, si algo era claro es que esta chica es muy obediente. Solo tiene algunos momentos de rebeldía… Algunos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Y a dónde fue nuestra señorita? Pues, obviamente, ¡a socializar! Estaba más que claro que solo hay una fuente de información más fiable que las fuentes escritas: ¡las experiencias personales! Y todo el mundo sabe que el mejor lugar para conseguir información es la taberna.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María iba caminando por las calles cuando, de pronto, se acordó de un detalle muy importante. ¡Las tabernas no son solo un lugar de recopilación de información, sino también un lugar al que va todo tipo de personas! Y cuando eso sucede, siempre van personas que no tienen la mejor de las intenciones… Por lo que, en su inmensa sabiduría, decidió ser precavida y dar varios paseos por la misma manzana alrededor de la taberna que ya había localizado días atrás. De esta manera, en cada vuelta podría comprobar con sutileza qué tipo de personas había ahí…</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y no fue hasta que dio una tercera vuelta que ella misma se percató que el plan no tenía futuro. Era necesario tomar otras medidas.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“<span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¡A recopilar experiencia!</span>”</span> fue el pensamiento que se le vino a la cabeza.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Huelga decir que la primera impresión que se llevó del lugar no era la que se había imaginado. Lejos de encontrarse a hombres con pata de palo, se encontró… gente aparentemente normal. De un vistazo hasta ella podría saber que ese hombre del sable tenía pinta de ser, cuanto menos, alguien que había vivido mil y una aventuras. Sin embargo, nuestra jovencita no se atrevía a entablar conversación. ¿Por qué, os preguntaréis? Porque llevaba un parche en el ojo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Y qué significa un parche en el ojo? ¡Por supuesto que no puede ser otra cosa que la marca indudable de un pirata! Seguro que el hecho de no tener una mano con un garfio y la pata de palo no son más que indicios de que no debe ser un gran corsario, sino alguien que todavía se está ganando su infamia.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María tomó la elección más sabia. Ir hacia la barra y pedirle al tabernero… Un vaso de leche.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
Sí. Un vaso de leche. En una taberna. Con todo tipo de individuos ahí. ¿He mencionado antes que su ropa da a entender que no se trata de una chica normal, sino que viene de familia pudiente? Porque aquel hombre del parche sí que se había percatado de ese detalle…]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Fireworks]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3213</link>
			<pubDate>Sat, 14 Feb 2026 16:31:56 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=700">Seraphine Soyer</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3213</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fecha: Día 02 Verano 12</span></span></div>
<br />
<br />
Era uno de esos días de caridad y Seraphine no sabía cómo sentirse al respecto; una parte de ella lo agradecía, la otra lo odiaba con su corazón, comparándose a sí misma con un perro estúpido tan bien educado que no aprovechaba para escapar, volviendo siempre fiel al lado de su amo, sin importarle si era maltratado. Era uno de esos días donde podía salir de la celda, ya sea con o sin compañía, por la recomendación del médico, ¿por qué? El deprimirse era malo para su salud y afectaba su calidad a la hora de bailar.<br />
<br />
Algo que era un no bueno, considerando que dentro de poco debería actuar sobre un escenario importante, soltó un suspiro y se acomodó en el primer banco que encontró, disfrutando del aire acariciando sus largos cabellos, con sus ojos fijos en el cielo nocturno, las estrellas mostrándose sobre su cuerpo, ajenas a todos y si se lo imaginaba, algo que resultaba demasiado fácil para la skypean, que cerró por unos cuantos segundos sus párpados; bailaban y cantaban a su ritmo. <br />
<br />
Se percataba con facilidad de que, al salir de su cautiverio, sus oídos se volverían algo más sensibles a las cosas que la rodeaban, siendo siempre sus ojos los que se llevaban la mejor parte, pero eran momentos, esos en específico, que apreciaba más: aquellos sonidos mundanos, unos cuantos pasos, las risas, lo fluido de las conversaciones, el ruido de la naturaleza y demás cosas sin importancia adquirían un ritmo que ella solo parecía ver, imaginando a las estrellas moviéndose al compás.<br />
<br />
<span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Por las…!</span></span><br />
<br />
La muda pegó un brinco; las mejillas de la mujer de cabello bicolor se encontraban rojas y el pulso acelerado. Se encontró con su cuerpo acomodado en el banco, pareciendo haberse dormido, siendo los fuegos artificiales lo que la despertaron de manera tan bruta. <span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Hoy había festival?—</span></span> Frotó sus ojos con las palmas, confusa. <span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Debería echarle un vistazo?—</span></span> Bostezó, al joder con las normas, siempre volvía. Qué más daba si se ganaba un regaño; hoy quería divertirse.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fecha: Día 02 Verano 12</span></span></div>
<br />
<br />
Era uno de esos días de caridad y Seraphine no sabía cómo sentirse al respecto; una parte de ella lo agradecía, la otra lo odiaba con su corazón, comparándose a sí misma con un perro estúpido tan bien educado que no aprovechaba para escapar, volviendo siempre fiel al lado de su amo, sin importarle si era maltratado. Era uno de esos días donde podía salir de la celda, ya sea con o sin compañía, por la recomendación del médico, ¿por qué? El deprimirse era malo para su salud y afectaba su calidad a la hora de bailar.<br />
<br />
Algo que era un no bueno, considerando que dentro de poco debería actuar sobre un escenario importante, soltó un suspiro y se acomodó en el primer banco que encontró, disfrutando del aire acariciando sus largos cabellos, con sus ojos fijos en el cielo nocturno, las estrellas mostrándose sobre su cuerpo, ajenas a todos y si se lo imaginaba, algo que resultaba demasiado fácil para la skypean, que cerró por unos cuantos segundos sus párpados; bailaban y cantaban a su ritmo. <br />
<br />
Se percataba con facilidad de que, al salir de su cautiverio, sus oídos se volverían algo más sensibles a las cosas que la rodeaban, siendo siempre sus ojos los que se llevaban la mejor parte, pero eran momentos, esos en específico, que apreciaba más: aquellos sonidos mundanos, unos cuantos pasos, las risas, lo fluido de las conversaciones, el ruido de la naturaleza y demás cosas sin importancia adquirían un ritmo que ella solo parecía ver, imaginando a las estrellas moviéndose al compás.<br />
<br />
<span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Por las…!</span></span><br />
<br />
La muda pegó un brinco; las mejillas de la mujer de cabello bicolor se encontraban rojas y el pulso acelerado. Se encontró con su cuerpo acomodado en el banco, pareciendo haberse dormido, siendo los fuegos artificiales lo que la despertaron de manera tan bruta. <span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Hoy había festival?—</span></span> Frotó sus ojos con las palmas, confusa. <span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Debería echarle un vistazo?—</span></span> Bostezó, al joder con las normas, siempre volvía. Qué más daba si se ganaba un regaño; hoy quería divertirse.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Pasado | Acuerdos renovados]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3194</link>
			<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 21:54:27 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=589">Ryota Miyamoto</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3194</guid>
			<description><![CDATA[<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">89 de Invierno, Año 16</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">01:00AM</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=7CEKSsbIe9U" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">-ost-</a></div>
<br />
La noche arropaba Sorbet Norte y  la habitación de hotel donde Ryota y Runin se hospedaban era iluminada por la luz de la luna, gracias a un hermoso ventanal que adornaba la habitación. <br />
<br />
El lugar era hermoso, un amplio espacio adornado con una cama doble con finas sábanas de seda, juego de muebles, den den mushi para las llamadas y todo lo que se pudiera esperar de una suite en la acaudalada zona norte de la isla. <br />
<br />
Pronto, los pasos cansados de la pareja se hicieron presentes en la entrada del living. La puerta se abrió con desgano y la primera figura en desplazarse ignorando a la dulce serpiente revoloteando por la suite fue la del castaño. <br />
<br />
Un sonido similar a un costal caerse resonó después de que Ryota cayera boca abajo sobre la cómoda cama doble. <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“¡Qué asco de día!”</span> Gritó con su rostro contra el cómodo cuerpo de la base acolchada. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Juro que prefería que me pegara un tiro, antes de seguir escuchándolo.”</span></span> Continúo quejándose, pero ahora revelando su rostro en uno de los costados, para buscar a la hermosa figura que lo seguía. <br />
<br />
Sin embargo, la primera en deslizarse hasta la cama para verlo justo a la cara, fue Kardan, la serpiente, se siseaba con cuidado en señal de saludo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“No te imaginas el día horrible que tuvimos Kardan, nos encontramos al umpa lumpa más petulante que podrías conocer…”</span></span> Frunció el ceño agravando su expresión de desgano y en respuesta la serpiente agachó su rostro, como quien entiende las palabras o notara que no traía comida para él. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Bueno, al menos ganamos buen dinero…”</span></span> Contemplo, sintiendo en su diestra la bolsa de berrys que traía consigo, su paga por haber ganado en las apuestas. Una lástima que el dinero no fuera suficiente para hacerlo sentir mejor, pero, al menos era un alivio para que en algún momento olvidara su malestar. <br />
<br />
La serpiente entonces desvió su atención a su dueña, esperando que ella sí le hubiese traído algo o estuviera más pendiente de su alimentación que enojo. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Aun así no lo valió, estoy molido.”</span></span> Volvió a quejarse, incorporándose sobre la cama para sentarse al borde de esta. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“¿Crees que esa pareja esté bien? No parecían tan fuertes al final.”</span></span> Comentó ligeramente preocupado, levantándose de la cama y dejando el dinero allí para comenzar quitándose la playera. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Creía que Tornillo me atacaría, quería hacerlo golpear a Tuerca por error kekeke”</span></span> Confesó su plan, arrojando la prenda superior al suelo mientras continuaba despojándose del resto de su ropa, hasta quedar desnudo y adentrarse en el cuarto de baño.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/2ci3D4K.jpeg" width="550"></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">89 de Invierno, Año 16</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">01:00AM</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=7CEKSsbIe9U" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">-ost-</a></div>
<br />
La noche arropaba Sorbet Norte y  la habitación de hotel donde Ryota y Runin se hospedaban era iluminada por la luz de la luna, gracias a un hermoso ventanal que adornaba la habitación. <br />
<br />
El lugar era hermoso, un amplio espacio adornado con una cama doble con finas sábanas de seda, juego de muebles, den den mushi para las llamadas y todo lo que se pudiera esperar de una suite en la acaudalada zona norte de la isla. <br />
<br />
Pronto, los pasos cansados de la pareja se hicieron presentes en la entrada del living. La puerta se abrió con desgano y la primera figura en desplazarse ignorando a la dulce serpiente revoloteando por la suite fue la del castaño. <br />
<br />
Un sonido similar a un costal caerse resonó después de que Ryota cayera boca abajo sobre la cómoda cama doble. <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“¡Qué asco de día!”</span> Gritó con su rostro contra el cómodo cuerpo de la base acolchada. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Juro que prefería que me pegara un tiro, antes de seguir escuchándolo.”</span></span> Continúo quejándose, pero ahora revelando su rostro en uno de los costados, para buscar a la hermosa figura que lo seguía. <br />
<br />
Sin embargo, la primera en deslizarse hasta la cama para verlo justo a la cara, fue Kardan, la serpiente, se siseaba con cuidado en señal de saludo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“No te imaginas el día horrible que tuvimos Kardan, nos encontramos al umpa lumpa más petulante que podrías conocer…”</span></span> Frunció el ceño agravando su expresión de desgano y en respuesta la serpiente agachó su rostro, como quien entiende las palabras o notara que no traía comida para él. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Bueno, al menos ganamos buen dinero…”</span></span> Contemplo, sintiendo en su diestra la bolsa de berrys que traía consigo, su paga por haber ganado en las apuestas. Una lástima que el dinero no fuera suficiente para hacerlo sentir mejor, pero, al menos era un alivio para que en algún momento olvidara su malestar. <br />
<br />
La serpiente entonces desvió su atención a su dueña, esperando que ella sí le hubiese traído algo o estuviera más pendiente de su alimentación que enojo. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Aun así no lo valió, estoy molido.”</span></span> Volvió a quejarse, incorporándose sobre la cama para sentarse al borde de esta. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“¿Crees que esa pareja esté bien? No parecían tan fuertes al final.”</span></span> Comentó ligeramente preocupado, levantándose de la cama y dejando el dinero allí para comenzar quitándose la playera. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Creía que Tornillo me atacaría, quería hacerlo golpear a Tuerca por error kekeke”</span></span> Confesó su plan, arrojando la prenda superior al suelo mientras continuaba despojándose del resto de su ropa, hasta quedar desnudo y adentrarse en el cuarto de baño.<br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/2ci3D4K.jpeg" width="550"></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Pasado | Vidas pasadas]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3190</link>
			<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 18:01:47 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=589">Ryota Miyamoto</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3190</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">07 de primavera – Año 17</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src=" https://i.imgur.com/sOizJN6.jpeg" width="500"><br />
<br />
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=vKRyN4uQqTg&amp;t=284s" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Ost</a></div>
<br />
En uno de los hermosos miradores de la ciudad de Sorbet Norte, un joven de cabellos castaños se encontraba sentado sobre el barandal, observando con aprecio la línea donde el cielo se unía con el mar. Allí, sentado y en silencio, apreciaba el escenario que se extendía en frente suyo. Las casas blancas con hermosas geometrías circulares, la gente transitando con sus acaudaladas vestimentas que evidenciaban su posición social, mientras que él, en contraste, vestía sus ropas habituales, cómodas y con estilo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src=" https://i.imgur.com/L4pDgJp.png " width="150"><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Bro ¿Has pasado toda tu vida aquí?”</span></span></div>
<br />
Expreso, rompiendo el silencio que los había envuelto a él y su compañero. Un joven de mirada carmesí que se encontraba junto a él. <br />
<br />
Ese día, Ryota lo llamó para conversar.<br />
<br />
Tras los acontecimientos de la arena el 88 de invierno del año 16, los dos no habían tenido tiempo de dialogar y fue el castaño quien llamó al den den musho que el peli negro le dio para invitarlo a caminar. <br />
Apenas unos cuantos pasos, tras su saludo, los llevaron hasta ese lugar, en donde Ryota no tardó en sentarse sobre aquella baranda y comenzar a hacer bombas de chicle en completa armonía.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“¿No has pensado en abandonar este lugar?”</span></span> Pregunto girando su rostro en dirección al peli negro.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Pero no hablo de tomar un barco comercial y visitar la isla de junto.”</span> </span>Sonrió ligeramente, para luego regresar sus ojos color miel en dirección al horizonte. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Si no, de viajar a un mar cuyas aguas son tan libres que podrías perder la noción de tu vida en ellas…”</span></span> Atesoro aquello como quien revela su secreto más grande. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Un sitio tan alocado e increíble que su mera mención es un sinónimo de locura y terror.”</span></span> Espero que el joven a su lado tuviera la perspicacia para saber de qué clase de sitio estaba hablando. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src=" https://i.imgur.com/4reUGAK.png" width="150"><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Te hablo del Grand lane, el mar en donde los sueños se hacen realidad.”</span></span></div>
<br />
Volvió a mirarlo, compartiendo lo que Barald ya podría imaginar. <br />
<br />
Cada cierto tiempo llegaba un nuevo loquito a decir lo mismo, el grand lane esto, el grand lane aquello, un montón de sueños de grandeza, promesas irrisorias y un montón de aspiraciones que jamás llegaban a nada. Solo eran anhelos, sueños de gente tonta que no había terminado de madurar y se aferraban a la idea de que lo imposible era una realidad. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Yo quiero ir allí, porque es la única forma de avanzar. Quiero ver islas inimaginables, conocer gente de todo tipo, beber el mejor licor, disfrutar la mejor comida, conocer todo tipo de mujeres bellas, ver los animales más llamativos… quiero vivir una gran vida llena de diversión.”</span></span>Los orbes miel del castaño centelleaban a cada palabra mientras mantenía la mirada a Barald, no había mentira, realmente sus únicas intenciones para adentrarse en las aguas más traicioneras del mundo, eran tan simples y banales que cualquiera podría llamar estúpidas.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Soy un pirata, me hice a la mar con el propósito de jamás volver a trabajar en mi vida y tener una gran e interesante existencia… por eso te pregunto, ¿no te gustaría abandonar Sorbet e irte a la mar con mi tripulación?”</span></span> Lo invito, haciendo ver que detrás de él había más personas fuertes e indomables con las cualidades necesarias para hacer sus sueños realidad.<br />
<br />
Ryota reconocía el potencial en Barald y aun más importante, sabía que era alguien en quien podrían confiar. Una mirada crítica o espada fuerte ante los problemas que llegarán al futuro, por eso, decidió invitarlo a su tripulación. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/PB7GhlY.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">07 de primavera – Año 17</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src=" https://i.imgur.com/sOizJN6.jpeg" width="500"><br />
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<a href="https://www.youtube.com/watch?v=vKRyN4uQqTg&amp;t=284s" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Ost</a></div>
<br />
En uno de los hermosos miradores de la ciudad de Sorbet Norte, un joven de cabellos castaños se encontraba sentado sobre el barandal, observando con aprecio la línea donde el cielo se unía con el mar. Allí, sentado y en silencio, apreciaba el escenario que se extendía en frente suyo. Las casas blancas con hermosas geometrías circulares, la gente transitando con sus acaudaladas vestimentas que evidenciaban su posición social, mientras que él, en contraste, vestía sus ropas habituales, cómodas y con estilo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src=" https://i.imgur.com/L4pDgJp.png " width="150"><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Bro ¿Has pasado toda tu vida aquí?”</span></span></div>
<br />
Expreso, rompiendo el silencio que los había envuelto a él y su compañero. Un joven de mirada carmesí que se encontraba junto a él. <br />
<br />
Ese día, Ryota lo llamó para conversar.<br />
<br />
Tras los acontecimientos de la arena el 88 de invierno del año 16, los dos no habían tenido tiempo de dialogar y fue el castaño quien llamó al den den musho que el peli negro le dio para invitarlo a caminar. <br />
Apenas unos cuantos pasos, tras su saludo, los llevaron hasta ese lugar, en donde Ryota no tardó en sentarse sobre aquella baranda y comenzar a hacer bombas de chicle en completa armonía.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“¿No has pensado en abandonar este lugar?”</span></span> Pregunto girando su rostro en dirección al peli negro.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Pero no hablo de tomar un barco comercial y visitar la isla de junto.”</span> </span>Sonrió ligeramente, para luego regresar sus ojos color miel en dirección al horizonte. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Si no, de viajar a un mar cuyas aguas son tan libres que podrías perder la noción de tu vida en ellas…”</span></span> Atesoro aquello como quien revela su secreto más grande. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Un sitio tan alocado e increíble que su mera mención es un sinónimo de locura y terror.”</span></span> Espero que el joven a su lado tuviera la perspicacia para saber de qué clase de sitio estaba hablando. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src=" https://i.imgur.com/4reUGAK.png" width="150"><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Te hablo del Grand lane, el mar en donde los sueños se hacen realidad.”</span></span></div>
<br />
Volvió a mirarlo, compartiendo lo que Barald ya podría imaginar. <br />
<br />
Cada cierto tiempo llegaba un nuevo loquito a decir lo mismo, el grand lane esto, el grand lane aquello, un montón de sueños de grandeza, promesas irrisorias y un montón de aspiraciones que jamás llegaban a nada. Solo eran anhelos, sueños de gente tonta que no había terminado de madurar y se aferraban a la idea de que lo imposible era una realidad. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Yo quiero ir allí, porque es la única forma de avanzar. Quiero ver islas inimaginables, conocer gente de todo tipo, beber el mejor licor, disfrutar la mejor comida, conocer todo tipo de mujeres bellas, ver los animales más llamativos… quiero vivir una gran vida llena de diversión.”</span></span>Los orbes miel del castaño centelleaban a cada palabra mientras mantenía la mirada a Barald, no había mentira, realmente sus únicas intenciones para adentrarse en las aguas más traicioneras del mundo, eran tan simples y banales que cualquiera podría llamar estúpidas.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">“Soy un pirata, me hice a la mar con el propósito de jamás volver a trabajar en mi vida y tener una gran e interesante existencia… por eso te pregunto, ¿no te gustaría abandonar Sorbet e irte a la mar con mi tripulación?”</span></span> Lo invito, haciendo ver que detrás de él había más personas fuertes e indomables con las cualidades necesarias para hacer sus sueños realidad.<br />
<br />
Ryota reconocía el potencial en Barald y aun más importante, sabía que era alguien en quien podrían confiar. Una mirada crítica o espada fuerte ante los problemas que llegarán al futuro, por eso, decidió invitarlo a su tripulación. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/PB7GhlY.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Parte II: Un sabor nuevo en una vida repetida [PASADO | Uker]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3188</link>
			<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 16:14:02 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=638">Asherah Bel-Nadin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3188</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">》》》Venimos de <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2712&amp;pid=34320#pid34320" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">aquí</a></span></div>
<br />
<br />
La noche llegó sin pedir permiso: primero en los bordes de las hojas, después en los ventanales, y por último en la casa misma, que empezó a reflejarse hacia adentro como si también quisiera mirarse. Para cuando terminé de acomodarme el cabello por tercera vez, el cielo ya era una tinta pareja y la finca había cambiado de respiración.<br />
<br />
El polvo de las viñas había dejado su rastro en mí. No era visible —no tanto— pero se sentía en la piel, en la textura mínima del cuello, en el cansancio tibio de los hombros. Me había lavado, sí; lo justo para que la frescura no pareciera esfuerzo. Cambié los zapatos por unos más altos, más inútiles, y por eso mismo más apropiados. El vestido claro seguía siendo el mismo, aunque ahora las telas caían con otra intención. El día había sido campo; la noche pedía escena.<br />
<br />
Frente al espejo no busqué verme más linda. Busqué verme más precisa.<br />
<br />
Un broche distinto. El cabello un poco más recogido. Labios apenas más definidos. Nada exagerado: la exageración pertenece a quien necesita atención; yo solo necesitaba dirección.<br />
<br />
Bajé cuando ya estaban encendidas las lámparas del vestíbulo. La luz cálida hacía que el mármol pareciera menos frío y que la madera respirara. Mi madre estaba allí antes que yo, naturalmente. Siempre llegaba antes a los lugares donde nada había empezado todavía.<br />
<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Llegas justo a tiempo — </span>dijo, sin girar del todo la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— Siempre — </span>respondí.<br />
<br />
Se permitió mirarme entonces, con esa evaluación silenciosa que nunca era crítica ni elogio: era inventario. En su mundo, cada detalle tenía función. Ajustó apenas un pliegue en la caída del vestido como si corrigiera la alineación de un cuadro.<br />
<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Mejor —</span> concedió.<br />
<br />
No era aprobación. Era armonía alcanzada.<br />
<br />
Desde afuera empezó a oírse el movimiento: primero ruedas sobre grava, luego puertas, voces que se acomodan el tono antes de entrar a un lugar ajeno. La casa se preparó con nosotros; el aire cambió, más atento, menos doméstico.<br />
<br />
La primera pareja cruzó el umbral con sonrisas medidas. Mi madre habló primero —siempre primero— con esa cordialidad impecable que no promete cercanía pero tampoco la niega. Yo acompañé medio paso detrás, lo suficiente para no competir con mi altura, ya que la sobrepasaba por poco más de medio metro, ni desaparecer.<br />
<br />
<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— Bienvenidos —</span> dije cuando llegó mi turno natural, sosteniendo la mirada lo suficiente para que cada uno sintiera que la frase era personal y no parte del decorado.<br />
<br />
Manos estrechadas. Presentaciones repetidas con pequeñas variaciones. Nombres que no iba a recordar todavía, pero sí las formas: el que aprieta demasiado fuerte, el que mira alrededor mientras habla, el que calcula la altura del techo antes de responder. Los negocios empiezan mucho antes de mencionarse.<br />
<br />
Llegaron más.<br />
<br />
El vestíbulo empezó a llenarse con murmullos superpuestos, perfumes distintos, telas que sonaban al moverse. Una corriente suave de conversaciones sin contenido real: viajes, clima, trayectos largos, la belleza del lugar. La belleza siempre es un tema seguro cuando nadie quiere decir aún lo importante.<br />
<br />
Mi madre manejaba el espacio como quien conoce cada corriente invisible. Introducía personas, cortaba diálogos demasiado extensos, guiaba sin que pareciera dirección. Yo observaba los intervalos. Quién se aburría primero. Quién buscaba vino antes de que se ofreciera. Quién se acercaba a mí en lugar de a ella.<br />
<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— El señor Bel-Nadin llegará enseguida —</span> anunció mi madre a un hombre que miraba el reloj sin disimulo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Por supuesto —</span> respondió <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— No hay prisa.</span><br />
<br />
Siempre hay prisa. Solo cambia quién la siente.<br />
<br />
A través de la gente, como si quisiera encontrar refugio un instante antes de que el aburrimiento se atiborrara como los cuerpos, vi movimiento hacia la cocina: bandejas preparándose, copas alineadas, la coreografía previa al servicio. Reconocí el ritmo antes que las caras. El día no había quedado atrás; solo había cambiado de ropa.<br />
<br />
Un invitado comentó algo sobre la extensión de la finca. Asentí.<br />
<br />
<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— De día parece más grande —</span> dije<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— De noche se vuelve más clara. Es todo un tema.</span><br />
<br />
No entendió del todo, pero sonrió igual. La gente suele sonreír cuando no quiere pedir explicación.<br />
<br />
Mi madre me lanzó una mirada breve: no de advertencia, sino de registro. Sabía que yo no hablaba para rellenar silencio sin sentido, sino para medirlo.<br />
<br />
Las puertas volvieron a abrirse y entró una pequeña corriente de aire frío junto con los últimos invitados importantes. El vestíbulo alcanzó su punto exacto de densidad: suficiente ruido para disolver individualidades, suficiente calma para que cada gesto cuente.<br />
<br />
El reloj marcó la hora acordada casi al mismo tiempo que los pasos de mi padre resonaron desde el corredor principal. No necesitábamos verlo aún; la gente empezó a acomodarse sola, como si la casa hubiera inhalado.<br />
<br />
<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— Ahora sí —</span> murmuré apenas, sin expectación, solo esperando la alineación de las cosas.<br />
<br />
Me mantuve en mi lugar, uno ya preestablecido desde que tenía catorce años: al lado de mi madre. Las noches de negocios no se tratan de protagonismo sino de permanencia; ser parte del paisaje hasta que alguien decide mirarlo.<br />
<br />
Y mientras las conversaciones encontraban su cauce verdadero y las primeras copas cambiaban de mano, el tumulto comenzaba a dirigirse hacia el comedor, donde la noche germinaría.<br />
<br />
<br />
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				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Referencias visuales</span>
					</div>
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					Sahira y Rhadamel Bel-Nadin<br />
<img src="https://i.imgur.com/deG41Bd.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: deG41Bd.png]" class="mycode_img" /><img src="https://i.imgur.com/JLXK1IQ.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: JLXK1IQ.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">》》》Venimos de <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2712&amp;pid=34320#pid34320" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">aquí</a></span></div>
<br />
<br />
La noche llegó sin pedir permiso: primero en los bordes de las hojas, después en los ventanales, y por último en la casa misma, que empezó a reflejarse hacia adentro como si también quisiera mirarse. Para cuando terminé de acomodarme el cabello por tercera vez, el cielo ya era una tinta pareja y la finca había cambiado de respiración.<br />
<br />
El polvo de las viñas había dejado su rastro en mí. No era visible —no tanto— pero se sentía en la piel, en la textura mínima del cuello, en el cansancio tibio de los hombros. Me había lavado, sí; lo justo para que la frescura no pareciera esfuerzo. Cambié los zapatos por unos más altos, más inútiles, y por eso mismo más apropiados. El vestido claro seguía siendo el mismo, aunque ahora las telas caían con otra intención. El día había sido campo; la noche pedía escena.<br />
<br />
Frente al espejo no busqué verme más linda. Busqué verme más precisa.<br />
<br />
Un broche distinto. El cabello un poco más recogido. Labios apenas más definidos. Nada exagerado: la exageración pertenece a quien necesita atención; yo solo necesitaba dirección.<br />
<br />
Bajé cuando ya estaban encendidas las lámparas del vestíbulo. La luz cálida hacía que el mármol pareciera menos frío y que la madera respirara. Mi madre estaba allí antes que yo, naturalmente. Siempre llegaba antes a los lugares donde nada había empezado todavía.<br />
<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Llegas justo a tiempo — </span>dijo, sin girar del todo la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— Siempre — </span>respondí.<br />
<br />
Se permitió mirarme entonces, con esa evaluación silenciosa que nunca era crítica ni elogio: era inventario. En su mundo, cada detalle tenía función. Ajustó apenas un pliegue en la caída del vestido como si corrigiera la alineación de un cuadro.<br />
<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Mejor —</span> concedió.<br />
<br />
No era aprobación. Era armonía alcanzada.<br />
<br />
Desde afuera empezó a oírse el movimiento: primero ruedas sobre grava, luego puertas, voces que se acomodan el tono antes de entrar a un lugar ajeno. La casa se preparó con nosotros; el aire cambió, más atento, menos doméstico.<br />
<br />
La primera pareja cruzó el umbral con sonrisas medidas. Mi madre habló primero —siempre primero— con esa cordialidad impecable que no promete cercanía pero tampoco la niega. Yo acompañé medio paso detrás, lo suficiente para no competir con mi altura, ya que la sobrepasaba por poco más de medio metro, ni desaparecer.<br />
<br />
<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— Bienvenidos —</span> dije cuando llegó mi turno natural, sosteniendo la mirada lo suficiente para que cada uno sintiera que la frase era personal y no parte del decorado.<br />
<br />
Manos estrechadas. Presentaciones repetidas con pequeñas variaciones. Nombres que no iba a recordar todavía, pero sí las formas: el que aprieta demasiado fuerte, el que mira alrededor mientras habla, el que calcula la altura del techo antes de responder. Los negocios empiezan mucho antes de mencionarse.<br />
<br />
Llegaron más.<br />
<br />
El vestíbulo empezó a llenarse con murmullos superpuestos, perfumes distintos, telas que sonaban al moverse. Una corriente suave de conversaciones sin contenido real: viajes, clima, trayectos largos, la belleza del lugar. La belleza siempre es un tema seguro cuando nadie quiere decir aún lo importante.<br />
<br />
Mi madre manejaba el espacio como quien conoce cada corriente invisible. Introducía personas, cortaba diálogos demasiado extensos, guiaba sin que pareciera dirección. Yo observaba los intervalos. Quién se aburría primero. Quién buscaba vino antes de que se ofreciera. Quién se acercaba a mí en lugar de a ella.<br />
<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— El señor Bel-Nadin llegará enseguida —</span> anunció mi madre a un hombre que miraba el reloj sin disimulo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Por supuesto —</span> respondió <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— No hay prisa.</span><br />
<br />
Siempre hay prisa. Solo cambia quién la siente.<br />
<br />
A través de la gente, como si quisiera encontrar refugio un instante antes de que el aburrimiento se atiborrara como los cuerpos, vi movimiento hacia la cocina: bandejas preparándose, copas alineadas, la coreografía previa al servicio. Reconocí el ritmo antes que las caras. El día no había quedado atrás; solo había cambiado de ropa.<br />
<br />
Un invitado comentó algo sobre la extensión de la finca. Asentí.<br />
<br />
<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— De día parece más grande —</span> dije<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— De noche se vuelve más clara. Es todo un tema.</span><br />
<br />
No entendió del todo, pero sonrió igual. La gente suele sonreír cuando no quiere pedir explicación.<br />
<br />
Mi madre me lanzó una mirada breve: no de advertencia, sino de registro. Sabía que yo no hablaba para rellenar silencio sin sentido, sino para medirlo.<br />
<br />
Las puertas volvieron a abrirse y entró una pequeña corriente de aire frío junto con los últimos invitados importantes. El vestíbulo alcanzó su punto exacto de densidad: suficiente ruido para disolver individualidades, suficiente calma para que cada gesto cuente.<br />
<br />
El reloj marcó la hora acordada casi al mismo tiempo que los pasos de mi padre resonaron desde el corredor principal. No necesitábamos verlo aún; la gente empezó a acomodarse sola, como si la casa hubiera inhalado.<br />
<br />
<span style="color: #03A9F4;" class="mycode_color">— Ahora sí —</span> murmuré apenas, sin expectación, solo esperando la alineación de las cosas.<br />
<br />
Me mantuve en mi lugar, uno ya preestablecido desde que tenía catorce años: al lado de mi madre. Las noches de negocios no se tratan de protagonismo sino de permanencia; ser parte del paisaje hasta que alguien decide mirarlo.<br />
<br />
Y mientras las conversaciones encontraban su cauce verdadero y las primeras copas cambiaban de mano, el tumulto comenzaba a dirigirse hacia el comedor, donde la noche germinaría.<br />
<br />
<br />
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					Sahira y Rhadamel Bel-Nadin<br />
<img src="https://i.imgur.com/deG41Bd.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: deG41Bd.png]" class="mycode_img" /><img src="https://i.imgur.com/JLXK1IQ.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: JLXK1IQ.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Dance]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3185</link>
			<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 11:24:46 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=700">Seraphine Soyer</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3185</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fecha: Día 01 Primavera 15</span></span></div>
<br />
Los ojos de la mujer de cabello bicolor se enfocaron en el hombre delante de ella, que parecía ser sacado directo de algún libro donde cumpliese con el papel de mayordomo perfecto, y se mordió el labio inferior, llevando una mano a su cuello, donde posaba un enorme collar de metal, revelando su estatus de esclava, por suerte, para hoy, la chica no era llevada por la cadena como si fuese alguna clase de perro, no, ese hombre era una persona más amable que su amo, no obstante, nunca se le olvidaría que sirve a una persona no merecía llamarse una persona o un monstruo, a los ojos de la Skypean esas palabras indican alguna clase de valor, en sus pensamientos, prefería llamarlo una cucaracha.  <br />
<br />
Pero él no se encontraba allí.<br />
<br />
Aun así, se sentía su presencia en todos lados. La ropa bonita y de buena materia que vestía Soyer tenía un propósito de alardear para la cucaracha, de tener cositas bien cuidadas, escondiendo el collar la enorme cicatriz que su amo le dio; el que estuviese allí afuera, no encerrada en su celda, parecía ser parte de algún plan, y el mayordomo delante de ella fue condicionado desde niño para servirle, pero prefirió no saberlo, no enterarse de nada, creyendo que pronto volverían a casa, a la celda por haber terminado todos los deberes respecto al vestido que vestiría para el baile de mañana. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Seraphine.</span><br />
<br />
Se detuvo al escuchar la voz siendo pronunciada por el mayor y bajó su rostro, viendo cómo estiraba su puño hacia ella, dudando si la iban a golpear o no, estiró sus palmas hacia él, parpadeando cuando sintió el peso de las monedas sobre sus manos. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nos tomará un tiempo volver a tener que encargarme de un par de cosas respecto al banquete de mañana, así que, ¿por qué no…?—</span> Siguió el movimiento de su dedo en dirección a la plaza, una fuente enorme haciendo un espectáculo con el agua que brillaba a la luz del día, alguien tocando música, la gente bailando de lo más feliz, y recién se dio cuenta de que movía el pie al ritmo de las canciones. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Disfrutas un poco? Volveré dentro de dos horas.</span><br />
<br />
Parecía una trampa, pero tuvo que recordarse que el anciano hasta el día de hoy no le dio motivo para desconfiar, llamándola más de una vez por el nombre de su difunta hija por accidente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fecha: Día 01 Primavera 15</span></span></div>
<br />
Los ojos de la mujer de cabello bicolor se enfocaron en el hombre delante de ella, que parecía ser sacado directo de algún libro donde cumpliese con el papel de mayordomo perfecto, y se mordió el labio inferior, llevando una mano a su cuello, donde posaba un enorme collar de metal, revelando su estatus de esclava, por suerte, para hoy, la chica no era llevada por la cadena como si fuese alguna clase de perro, no, ese hombre era una persona más amable que su amo, no obstante, nunca se le olvidaría que sirve a una persona no merecía llamarse una persona o un monstruo, a los ojos de la Skypean esas palabras indican alguna clase de valor, en sus pensamientos, prefería llamarlo una cucaracha.  <br />
<br />
Pero él no se encontraba allí.<br />
<br />
Aun así, se sentía su presencia en todos lados. La ropa bonita y de buena materia que vestía Soyer tenía un propósito de alardear para la cucaracha, de tener cositas bien cuidadas, escondiendo el collar la enorme cicatriz que su amo le dio; el que estuviese allí afuera, no encerrada en su celda, parecía ser parte de algún plan, y el mayordomo delante de ella fue condicionado desde niño para servirle, pero prefirió no saberlo, no enterarse de nada, creyendo que pronto volverían a casa, a la celda por haber terminado todos los deberes respecto al vestido que vestiría para el baile de mañana. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Seraphine.</span><br />
<br />
Se detuvo al escuchar la voz siendo pronunciada por el mayor y bajó su rostro, viendo cómo estiraba su puño hacia ella, dudando si la iban a golpear o no, estiró sus palmas hacia él, parpadeando cuando sintió el peso de las monedas sobre sus manos. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nos tomará un tiempo volver a tener que encargarme de un par de cosas respecto al banquete de mañana, así que, ¿por qué no…?—</span> Siguió el movimiento de su dedo en dirección a la plaza, una fuente enorme haciendo un espectáculo con el agua que brillaba a la luz del día, alguien tocando música, la gente bailando de lo más feliz, y recién se dio cuenta de que movía el pie al ritmo de las canciones. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Disfrutas un poco? Volveré dentro de dos horas.</span><br />
<br />
Parecía una trampa, pero tuvo que recordarse que el anciano hasta el día de hoy no le dio motivo para desconfiar, llamándola más de una vez por el nombre de su difunta hija por accidente.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Let's fucking go! [P.R]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3183</link>
			<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 08:07:31 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=640">Barald Kane</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3183</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><object width="400" height="40" type="application/x-shockwave-flash" data="https://www.youtube.com/v/RUQXlwEliGo?si&autoplay=1&loop=1 "></object> </div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 68 de primavera, año 17.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sorbet Norte</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">20:00</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/oNJd5b6.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Un coliseo moderno en el que te obligan a pelear a muerte por ser un espectador con traje de alta gama? Una cicatríz en el pecho quedó como recuerdo imborrable de tan maravilloso día. ¿Un pariente aparece en tu apartamento rentado entrando por la ventana con intenciones claras de matarte? era como si nunca pudieras librarte de tu pasado. ¿Unos tigres danzan en libertad como si esto fuera la selva amazónica e intentan merendar damiselas en apuros? Tener un circo, tiene sus riesgos. Pues si gente, el pelinegro espadachín amigo de los problemas sobrevivió a todas esas cosas y alguna más de las cuales nadie supo nunca. Hoy era el día señalado en su calendario, el día en el que su vida daría un giro a los acontecimientos como nunca antes había sucedido. Dejar atrás su vida actual como la conocía para convertirse en aquello que siempre soñó desde que leía historias de aventuras piratas en aquella lujosa mansión de Roshwann. ¿Se proclamara como el espadachín más fuerte? ¿se hará tan puto millonario que podrá comprarse una maldita isla? o tal vez ... ¿acabará en Impel Down jugando a las cartas con Jojimbo? Nadie sabe lo que deparará el destino de un pirata pero hoy, era exactamente eso, el día indicado en el calendario en el que su nuevo viaje estaba apunto de empezar. <br />
<br />
Caminaba por las calles de Sorbet en aquel anochecer con un destino claro tras sus pasos. Ondeaba la gabardina de su traje por el viento a medida que daba un paso tras otro dejando una estela de humo tras de si del cigarrillo que apoyaba entre sus labios. Cruzo un par de calles de la zona céntrica hasta cruzar la plaza donde peleo con el tigre y siguió por el callejón sur-oeste hasta llegar a una posada llena de ambiente. Era un lugar donde hacían espectáculos musicales y de todo tipo para atraer clientela a gastarse lo que habían ganado trabajando en la semana buscando reunirse con sus amigos y divertirse un rato, aunque quien sabe que clase de gente se reuniría ese lugar donde habría un nuevo amanecer; atrás dejó su armería la cual cedió a su amigo Shiba para ahora, embarcarse en esta nueva aventura. Entró en aquel lugar abarrotado de toda clase de gente; lugar para trabajadores de la zona norte de la isla, algún que otro criminal y bueno, ahora un tipo de zapatos de la mejor piel de todo el South Blue con la mirada del emo-vengador conocido por todas las aldeas ninjas y algo así de un libro bingo. Sin pensarlo mucho caminó por el lugar y se sentó en una de las mesas libres con otros 2 asientos. Al ver a un camarero se dirigió hacia el rápidamente y sin titubear, en un tono tranquilo como siempre hacía.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/JeHWyGd.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: JeHWyGd.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #1e90ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">- Disculpa amigo, quiero un refresco tropical de esos que tenéis aquí  y un cenicero. Se que no tengo reserva pero voy a tener una reunión importante, desaloja todo esto que no quiero que moleste nadie. Tranquilo ya me hice rico, si lo haces te pagare bien y te contaré uno de mis secretos para que puedas ganar lo mismo que yo y dejes de trabajar en este antro ¿vale? venga chaval, el tiempo corre -</span></span></span></div>
 <br />
Tras aquello le dio una palmadita en la espalda al chaval y siguió fumando tranquilamente esperando a sus nuevos compañeros matata. Evidentemente no era rico, ni tampoco iba a pagarle ni un solo berrie, pero eso no lo sabía nadie ¿aprovecharse de las situaciones? por su puesto, ese es su estilo, siempre lo fue. Barald llevaba mucho tiempo en Sorbet y sus hazañas eran conocidas ¿el espadachín del coliseo que tumbo a la semi-oni? ¿el chico de la armería? ¿el que se enfrentó a los 3 tigres? No le hacía falta decir quien era y por eso sus mentiras podían verse como ciertas perfectamente. El dueño dio el "Ok" al camarero y las personas del lugar poco a poco fueron desalojando a medida que terminaban sus consumiciones. El lugar estaba limpio, luces de neón alumbraban la barra y bajo una tenue luz, el muchacho esperaba paciente a la llegada de sus tan esperados invitados. </div>
<br />
<a href="https://i.pinimg.com/1200x/92/5b/e6/925be6b805e64579c0d685499adb60a3.jpg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Ambientación</a></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Karmas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mentiroso</span><br />
Sentido aumentado oído.<br />
Tic.<br />
Vicio.<br />
Charlatán.<br />
Tono invariable.<br />
Oloroso.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Matatas</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bueno amigos mios ¿ya era hora no? Tras una larga espera por fin hacemos ofisial un tema en conjunto de la banda! (aunque falta Ryota, bueno siempre falta alguien) el motivo del tema es para reagruparnos en lo que el matata araña esta en karate y eso, de momento este tema es un tema chill a no ser que nos invadan (hoy en día te invaden en cualquier momento, nunca se sabe). La cuestión es esta, habéis sido llamados por el ryota por den den mushi para encontraros conmigo hoy Dia 68 de primavera en Sorbet, Ya on-rol soy miembro de la banda (tendré un tema en pasado con Ryota al respecto para que la historia concuerde) y poco más que deciros. Lets fucking go! Conquistemos el grand Line o acabemos en impel down con Jojimbo!
				</div>
			</div></div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><object width="400" height="40" type="application/x-shockwave-flash" data="https://www.youtube.com/v/RUQXlwEliGo?si&autoplay=1&loop=1 "></object> </div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 68 de primavera, año 17.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sorbet Norte</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">20:00</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/oNJd5b6.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Un coliseo moderno en el que te obligan a pelear a muerte por ser un espectador con traje de alta gama? Una cicatríz en el pecho quedó como recuerdo imborrable de tan maravilloso día. ¿Un pariente aparece en tu apartamento rentado entrando por la ventana con intenciones claras de matarte? era como si nunca pudieras librarte de tu pasado. ¿Unos tigres danzan en libertad como si esto fuera la selva amazónica e intentan merendar damiselas en apuros? Tener un circo, tiene sus riesgos. Pues si gente, el pelinegro espadachín amigo de los problemas sobrevivió a todas esas cosas y alguna más de las cuales nadie supo nunca. Hoy era el día señalado en su calendario, el día en el que su vida daría un giro a los acontecimientos como nunca antes había sucedido. Dejar atrás su vida actual como la conocía para convertirse en aquello que siempre soñó desde que leía historias de aventuras piratas en aquella lujosa mansión de Roshwann. ¿Se proclamara como el espadachín más fuerte? ¿se hará tan puto millonario que podrá comprarse una maldita isla? o tal vez ... ¿acabará en Impel Down jugando a las cartas con Jojimbo? Nadie sabe lo que deparará el destino de un pirata pero hoy, era exactamente eso, el día indicado en el calendario en el que su nuevo viaje estaba apunto de empezar. <br />
<br />
Caminaba por las calles de Sorbet en aquel anochecer con un destino claro tras sus pasos. Ondeaba la gabardina de su traje por el viento a medida que daba un paso tras otro dejando una estela de humo tras de si del cigarrillo que apoyaba entre sus labios. Cruzo un par de calles de la zona céntrica hasta cruzar la plaza donde peleo con el tigre y siguió por el callejón sur-oeste hasta llegar a una posada llena de ambiente. Era un lugar donde hacían espectáculos musicales y de todo tipo para atraer clientela a gastarse lo que habían ganado trabajando en la semana buscando reunirse con sus amigos y divertirse un rato, aunque quien sabe que clase de gente se reuniría ese lugar donde habría un nuevo amanecer; atrás dejó su armería la cual cedió a su amigo Shiba para ahora, embarcarse en esta nueva aventura. Entró en aquel lugar abarrotado de toda clase de gente; lugar para trabajadores de la zona norte de la isla, algún que otro criminal y bueno, ahora un tipo de zapatos de la mejor piel de todo el South Blue con la mirada del emo-vengador conocido por todas las aldeas ninjas y algo así de un libro bingo. Sin pensarlo mucho caminó por el lugar y se sentó en una de las mesas libres con otros 2 asientos. Al ver a un camarero se dirigió hacia el rápidamente y sin titubear, en un tono tranquilo como siempre hacía.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/JeHWyGd.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: JeHWyGd.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #1e90ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">- Disculpa amigo, quiero un refresco tropical de esos que tenéis aquí  y un cenicero. Se que no tengo reserva pero voy a tener una reunión importante, desaloja todo esto que no quiero que moleste nadie. Tranquilo ya me hice rico, si lo haces te pagare bien y te contaré uno de mis secretos para que puedas ganar lo mismo que yo y dejes de trabajar en este antro ¿vale? venga chaval, el tiempo corre -</span></span></span></div>
 <br />
Tras aquello le dio una palmadita en la espalda al chaval y siguió fumando tranquilamente esperando a sus nuevos compañeros matata. Evidentemente no era rico, ni tampoco iba a pagarle ni un solo berrie, pero eso no lo sabía nadie ¿aprovecharse de las situaciones? por su puesto, ese es su estilo, siempre lo fue. Barald llevaba mucho tiempo en Sorbet y sus hazañas eran conocidas ¿el espadachín del coliseo que tumbo a la semi-oni? ¿el chico de la armería? ¿el que se enfrentó a los 3 tigres? No le hacía falta decir quien era y por eso sus mentiras podían verse como ciertas perfectamente. El dueño dio el "Ok" al camarero y las personas del lugar poco a poco fueron desalojando a medida que terminaban sus consumiciones. El lugar estaba limpio, luces de neón alumbraban la barra y bajo una tenue luz, el muchacho esperaba paciente a la llegada de sus tan esperados invitados. </div>
<br />
<a href="https://i.pinimg.com/1200x/92/5b/e6/925be6b805e64579c0d685499adb60a3.jpg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Ambientación</a></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Karmas</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mentiroso</span><br />
Sentido aumentado oído.<br />
Tic.<br />
Vicio.<br />
Charlatán.<br />
Tono invariable.<br />
Oloroso.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Matatas</span>
					</div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bueno amigos mios ¿ya era hora no? Tras una larga espera por fin hacemos ofisial un tema en conjunto de la banda! (aunque falta Ryota, bueno siempre falta alguien) el motivo del tema es para reagruparnos en lo que el matata araña esta en karate y eso, de momento este tema es un tema chill a no ser que nos invadan (hoy en día te invaden en cualquier momento, nunca se sabe). La cuestión es esta, habéis sido llamados por el ryota por den den mushi para encontraros conmigo hoy Dia 68 de primavera en Sorbet, Ya on-rol soy miembro de la banda (tendré un tema en pasado con Ryota al respecto para que la historia concuerde) y poco más que deciros. Lets fucking go! Conquistemos el grand Line o acabemos en impel down con Jojimbo!
				</div>
			</div></div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Interrogatorio [P.R.][T1]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3118</link>
			<pubDate>Mon, 02 Feb 2026 20:08:37 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=525">Maki D. Zen'in</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3118</guid>
			<description><![CDATA[El bar… de mala muerte, la música malísima, pero sin duda era uno donde se reunían unas pocas de personas diariamente, era uno de los pocos lugares donde se podía comerciar con información, entre todos los presentes había un par que pertenecían a la Marina, corruptos y maliciosos, otros piratas y una cantidad ingente de civiles con muchísimos contactos y ofertas de trabajo. Lo malo?. Había otra cantidad ingente de cazarrecompensas y piratas con oídos agudísimos dispuestos a matar por el maní que tenían en las bocas sus compañeros. Esta vez había dos rumores entre todas las personas. El primero. Un Ex—Cipher desaparecido en situaciones extrañas y el segundo un antiguo maestro asesinado. Se dice que por esta isla andaba el despiadado asesino que con trucos y emboscadas le mato.  El jactarse de su proeza era lo que le ponía al descubierto y se le podía ligar con varios asesinatos por todos lados…<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><img src="https://i.ibb.co/xXJ01Dg/Mafioso-1.jpg" style="width: 250px; height: 450px; float: right; border-radius: 12px; margin: 10px 10px 10px;" /></span></span> En la barra se encontraba el barman, un viejo mink gordo que apenas se movía y solo se dedicaba a cobrar, sonó entonces la campanilla, ese día había poca gente, una Mink en la barra bebiendo melancólica, dos viejos rancios acabados en el fondo de la mesa mas roñosa del bar, una que parecía a punto de caerse de apolillada, de echo cualquiera que les viera supondría que eran parte del inventario ahí sentados. Dos marines al lado de la rockola y tres marines jugando a las cartas al centro bebiendo una botella de ron.<br />
 <br />
El barman… un cerdo inmenso con colmillos, un jabalí mas específicamente, vestido eso si con elegancia, con un porte que no indicaba el cerdo en comportamiento que era… huraño, depravado y pendenciero… hablaba algo con la mink en la mesa y algunas palabras surgieron de esa conversación. “Muerte” “Cipher” “Castigo” “Traidor” ambos bebían como si el barman la retara y ella parecía querer apagar una pena tremenda en su corazón. <br />
 <br />
Aunque casi siempre ambos eran cautos en sus conversaciones, ahora la bebida les dotaba de una desconcentración absoluta, cualquiera que entrase podría escucharlos hablar. Y aunque había un par de personas más por ahí sin importancia, parecía que sería una noche tranquila. El bar era de veinte metros cuadrados desde la entrada hasta la parte donde cocinaban, la mink y el jabalí estaban sentados en el extremo norte del bar a 5 metros de distancia de la pared norte. Charlando y en sus cosas. Al fondo a la derecha al lado de la entrada estaban los dos viejos casi ciegos de borrachos… y los marines se disponían a salir en cualquier momento.<br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Play Me!</span>
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						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					La situación es un bar, uno donde los rumores dicen que se suele vender muchísima información, entre ella, nombres de espías, cantidad de fuerza de cierta persona, en fin. Un bar de informantes. En la barra se encuentra una Mink que puede saber el paradero de dos personas las cuales busca Tezca Norova.
				</div>
			</div><br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Aun no revelado.
				</div>
			</div> <br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
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					-Aun no revelados.
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			</div><br />
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						<span>Gastos y ganancias</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Ningún Gasto.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Técnicas</span>
					</div>
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					-Sin técnicas usadas.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Debuffs aplicados</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Sin Datos
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Bélico</span>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Defensivo</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Sin bélico defensivo
				</div>
			</div> <br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ofensivo</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Sin bélico ofensivo
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Posicionamiento</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-El área del recinto, es un bar, contiene una cocina en la parte norte, a cinco metros la barra donde dos minks conversan uno de ellos es el barman y otra desconocida, la puerta está a veinte metros más. Se les insta a intentar conseguir información del maestro de Tezca o de su maestro. La forma en que se reúnen es cosa que deseo que inventen. 
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El bar… de mala muerte, la música malísima, pero sin duda era uno donde se reunían unas pocas de personas diariamente, era uno de los pocos lugares donde se podía comerciar con información, entre todos los presentes había un par que pertenecían a la Marina, corruptos y maliciosos, otros piratas y una cantidad ingente de civiles con muchísimos contactos y ofertas de trabajo. Lo malo?. Había otra cantidad ingente de cazarrecompensas y piratas con oídos agudísimos dispuestos a matar por el maní que tenían en las bocas sus compañeros. Esta vez había dos rumores entre todas las personas. El primero. Un Ex—Cipher desaparecido en situaciones extrañas y el segundo un antiguo maestro asesinado. Se dice que por esta isla andaba el despiadado asesino que con trucos y emboscadas le mato.  El jactarse de su proeza era lo que le ponía al descubierto y se le podía ligar con varios asesinatos por todos lados…<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><img src="https://i.ibb.co/xXJ01Dg/Mafioso-1.jpg" style="width: 250px; height: 450px; float: right; border-radius: 12px; margin: 10px 10px 10px;" /></span></span> En la barra se encontraba el barman, un viejo mink gordo que apenas se movía y solo se dedicaba a cobrar, sonó entonces la campanilla, ese día había poca gente, una Mink en la barra bebiendo melancólica, dos viejos rancios acabados en el fondo de la mesa mas roñosa del bar, una que parecía a punto de caerse de apolillada, de echo cualquiera que les viera supondría que eran parte del inventario ahí sentados. Dos marines al lado de la rockola y tres marines jugando a las cartas al centro bebiendo una botella de ron.<br />
 <br />
El barman… un cerdo inmenso con colmillos, un jabalí mas específicamente, vestido eso si con elegancia, con un porte que no indicaba el cerdo en comportamiento que era… huraño, depravado y pendenciero… hablaba algo con la mink en la mesa y algunas palabras surgieron de esa conversación. “Muerte” “Cipher” “Castigo” “Traidor” ambos bebían como si el barman la retara y ella parecía querer apagar una pena tremenda en su corazón. <br />
 <br />
Aunque casi siempre ambos eran cautos en sus conversaciones, ahora la bebida les dotaba de una desconcentración absoluta, cualquiera que entrase podría escucharlos hablar. Y aunque había un par de personas más por ahí sin importancia, parecía que sería una noche tranquila. El bar era de veinte metros cuadrados desde la entrada hasta la parte donde cocinaban, la mink y el jabalí estaban sentados en el extremo norte del bar a 5 metros de distancia de la pared norte. Charlando y en sus cosas. Al fondo a la derecha al lado de la entrada estaban los dos viejos casi ciegos de borrachos… y los marines se disponían a salir en cualquier momento.<br />
 <br />
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					La situación es un bar, uno donde los rumores dicen que se suele vender muchísima información, entre ella, nombres de espías, cantidad de fuerza de cierta persona, en fin. Un bar de informantes. En la barra se encuentra una Mink que puede saber el paradero de dos personas las cuales busca Tezca Norova.
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			</div><br />
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			</div> <br />
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					-El área del recinto, es un bar, contiene una cocina en la parte norte, a cinco metros la barra donde dos minks conversan uno de ellos es el barman y otra desconocida, la puerta está a veinte metros más. Se les insta a intentar conseguir información del maestro de Tezca o de su maestro. La forma en que se reúnen es cosa que deseo que inventen. 
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			</div>
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Into an unseen tomorrow | Privado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3069</link>
			<pubDate>Sun, 25 Jan 2026 14:45:05 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=659">Hasegawa Shin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3069</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 13, Invierno. Año 11.</span></div>
<br />
Sus ojos no podían percibir ningún tipo de luz, ni tan siquiera la que se asomaba por el horizonte en un nuevo amanecer. Uno que sus amigos no verían. <br />
<br />
Sentía el peso de sus pérdidas en el pecho, consumiéndolo mientras todo lo que alguna vez soñó, o imaginó que era, se perdía progresivamente. El dolor punzaba, palpitante, le quitaba el aire y se llevaba las emociones restantes, dejándolo en una posición poco favorable para seguir siendo quien acostumbraba a ser.<br />
<br />
Un tipo brillante, egocéntrico y con las cosas claras. Muchas personas lo tildaban de genio absoluto en el arte de esgrimir una katana, otros, de alguien adinerado con la suerte de haber tenido muchísimos recursos a su disposición. El caso es que nada de eso terminó importando, porque al final, la sangre ajena en sus manos seguía quemando como si fuese un soldado mediocre más, alguien del montón. Y quizás esa mezcla letal le hacía resignarse tanto como para estar a punto de romperse, especialmente al lado de su amigo de toda la vida, Kael.<br />
<br />
Ambos reposaban en lo alto de las murallas que delimitaban los terrenos del clan Hasegawa, un predio de hectáreas donde varias familias provenientes del mismo árbol genealógico hacían sus respectivas vidas. Aquel muro ha de medir unos siete metros, en terreno empinado, lo que daba la ilusión de que incluso era todavía más alto. Desde allí se veían los mejores amaneceres, solía acudir con su pareja, fallecida en el incidente pirata que acabó con casi todos, Himari.<br />
<br />
Bebía alcohol directamente de la botella, y considerando que nunca se le dio bien, le iba subiendo más rápido de lo que imaginaba. Kael le encontró después de mucho rato, y desde entonces no había dicho una sola palabra. Aquel día, la orden que lo causó todo fue suya, y ese peso lo estaba abrumando.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Creo que lo dejaré.</span></span> —soltó, después de varios minutos en silencio. Su tono era frío, desganado y desgarrador, nadie lo había visto así, nunca. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No hay nada para mí aquí, y a estas alturas creo que en ningún lugar.</span></span> —remató, con la mandíbula produciendo un temblor involuntario hacia el final. Estaba en una camiseta de mangas largas negra, sin más, en medio del frío matutino de Sorbet. Su cuerpo se mantenía helado, sin embargo, algo en su cabeza le hacía ignorar perfectamente esa sensación.<br />
<br />
Como si se mereciera padecerlo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 13, Invierno. Año 11.</span></div>
<br />
Sus ojos no podían percibir ningún tipo de luz, ni tan siquiera la que se asomaba por el horizonte en un nuevo amanecer. Uno que sus amigos no verían. <br />
<br />
Sentía el peso de sus pérdidas en el pecho, consumiéndolo mientras todo lo que alguna vez soñó, o imaginó que era, se perdía progresivamente. El dolor punzaba, palpitante, le quitaba el aire y se llevaba las emociones restantes, dejándolo en una posición poco favorable para seguir siendo quien acostumbraba a ser.<br />
<br />
Un tipo brillante, egocéntrico y con las cosas claras. Muchas personas lo tildaban de genio absoluto en el arte de esgrimir una katana, otros, de alguien adinerado con la suerte de haber tenido muchísimos recursos a su disposición. El caso es que nada de eso terminó importando, porque al final, la sangre ajena en sus manos seguía quemando como si fuese un soldado mediocre más, alguien del montón. Y quizás esa mezcla letal le hacía resignarse tanto como para estar a punto de romperse, especialmente al lado de su amigo de toda la vida, Kael.<br />
<br />
Ambos reposaban en lo alto de las murallas que delimitaban los terrenos del clan Hasegawa, un predio de hectáreas donde varias familias provenientes del mismo árbol genealógico hacían sus respectivas vidas. Aquel muro ha de medir unos siete metros, en terreno empinado, lo que daba la ilusión de que incluso era todavía más alto. Desde allí se veían los mejores amaneceres, solía acudir con su pareja, fallecida en el incidente pirata que acabó con casi todos, Himari.<br />
<br />
Bebía alcohol directamente de la botella, y considerando que nunca se le dio bien, le iba subiendo más rápido de lo que imaginaba. Kael le encontró después de mucho rato, y desde entonces no había dicho una sola palabra. Aquel día, la orden que lo causó todo fue suya, y ese peso lo estaba abrumando.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Creo que lo dejaré.</span></span> —soltó, después de varios minutos en silencio. Su tono era frío, desganado y desgarrador, nadie lo había visto así, nunca. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No hay nada para mí aquí, y a estas alturas creo que en ningún lugar.</span></span> —remató, con la mandíbula produciendo un temblor involuntario hacia el final. Estaba en una camiseta de mangas largas negra, sin más, en medio del frío matutino de Sorbet. Su cuerpo se mantenía helado, sin embargo, algo en su cabeza le hacía ignorar perfectamente esa sensación.<br />
<br />
Como si se mereciera padecerlo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo] [Aventura Autonarrada T1] Menos que un primer paso.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3046</link>
			<pubDate>Thu, 22 Jan 2026 13:51:53 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=704">Kael Omuyaga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3046</guid>
			<description><![CDATA[En un mundo tan vasto y extenso como el nuestro, ¿Qué hace una pequeña persona como él para llegar tan lejos como aquellos que buscan llegar a la cima? Existen tan solo dos resultados posibles: poseer una gran ambición, o rendirte. Su camino apenas acaba de comenzar, no es nadie en estas vastas tierras, mucho menos en la inmensidad de los mares que cruzan este mundo. Es por esto que se encuentra en el momento más complejo de todos, el conseguir dar ese primer paso, que hará que vengan sucesivamente todos los demás. Es un joven miembro de los Marines, pero sus habilidades de combate distan mucho de aquellos que poseen un gran poder en este mundo. ¿Acaso podría compararse con un comandante? Quizás, con suficiente entrenamiento pueda plantar cara a uno, pero aún ni siquiera cree que pueda compararse con el resto de sus compañeros de su división.<br />
<br />
Un día como cualquier otro, el sol radiaba sobre la isla con un calor húmedo que hacía que cada paso sobre la arena se sintiera pesado. Kael, esa aún considerada mañana tiene una misión que le habían asignado desde primera hora: patrullar la playa principal, revisando que los barcos que llegaban estuviesen todos en regla, y asegurarse de que no hubiera piratas rondando los muelles, avisando con prontitud ante cualquier posible incidencia. Por supuesto, ni que decir tiene que no estaría solo. Dada su falta de experiencia, estaría bajo las órdenes del contramaestre Seryk, quién durante las últimas semanas se ha estado haciendo un habitual en estas tareas, así cómo en compañía de dos sargentos apenas recién ascendidos, pero que tomaban su posición como una grandísima medalla que lucir frente al novato.<br />
<br />
—<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¡Mantente cerca y observa!</span> —le advirtió uno de los veteranos, un muchacho rubio de ojos rojizos unos cuarenta centímetro más alto que él por lo menos, que podría ser incluso más joven en edad, y que no parecía haber entrado en un combate real en su vida—. <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">No hagas nada estúpido y síguenos. Seguro que incluso un tipejo como tú puede hacer una tarea como esta.</span><br />
<br />
<br />
Kael solamente asintió, respondiendo con su tono calmado habitual en apenas dos palabras: "sí, señor" mientras en su cabeza, guardaba el rostro de ese sargento, simplemente por si en un lejano futuro le servía para algo. La forma de actuar de Omuyaga era algo acorde a su experiencia; no es ningún prodigio, ni tiene talento alguno para hacer esa clase de tareas, pero por suerte, tampoco debe hacer actuar directamente. Él tan solo mira, observa y anota como si fuera un obediente y estudioso muchacho.<br />
<br />
El día transcurrió con la rutina habitual: inspecciones de barcos, control de carga, comprobación de los papeles de llegada y salida. Sin incidentes; nada que llamase la atención o se saliera de la habitual. ¿Acaso podía esperar algo distinto? En un territorio como este no es habitual que ocurra nada.<br />
<br />
O eso es lo que él piensa.<br />
<br />
Un humo negro comenzó a elevarse desde el final del muelle. Las mercancías de un barco parecían haber empezado a quemarse, y el fuego estaba expandiéndose a través de la madera del barco.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Venga, deprisa! ¡Tenéis que detener ese fuego!</span><br />
<br />
"<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Es una broma? ¿Este tío no va a hacer nada?</span>"<br />
<br />
Sus pensamientos tuvieron que ser pospuestos al ver como los dos jóvenes ya habían salido disparados en esa dirección corriendo hacia el origen del humo, teniendo que perseguirlos con bastante desventaja. Se suponía que debía ser él quién diese el aviso de alerta, y sin embargo, aquel contramaestre decidió tomar ese papel, evitando cualquier peligro inminente.<br />
Apenas un minuto fue más que suficiente para llegar hasta la zona, donde todo comenzó a esclarecerse. No había sido un incendio puntual; unos bandidos habían tomado control de ese pequeño navío, pero no había ningún otro barco a la vista que indicase cómo habían llegado hasta ahí.<br />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡¿Se han colado en el puerto?! ¡¿Pero como se nos ha podido pasar?!.</span>—La indignación del segundo sargento era más que evidente, y parecía que su orgullo se había visto herido por esa nimiedad.<br />
<br />
Los veteranos comenzaron a disparar antes siquiera de hacer preguntas, iniciando una escaramuza en la que claramente saldríamos perdiendo. Fuimos los primeros en llegar, y aunque la llegada de refuerzos estaba más que garantizada, esa imprudencia nos puede costar la vida en cuestión de segundos. Y aún así, el de cabello oscuro se mantuvo tranquilo, guardó distancia a cubierto tras unas cajas que ya habían sido descargadas en el puerto, y comenzó a observar los alrededores. Algo no era correcto, no estaba bien. Si su plan era escapar con aquella embarcación, definitivamente quemarla no era la mejor idea. Tenían que tener otra ruta de escape, una forma de salir de ahí que no podían contemplar durante el asalto a mano armada.<br />
<br />
El sonido de los disparos llenaban el aire a su alrededor, junto con los gritos y risas de aquellos que generaban el caos. Era imposible diferenciar apenas de donde procedían los disparos en el interior del barco, y las pocas personas que huían de la zona no ayudaban sino a distraer su atención un poco. Incluso el sonido de caer con fuerza al agua era suficiente para despertar su atención.<br />
<br />
"<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Un segundo. ¿Caída al agua?</span>" Aquel sonido no venía desde donde ellos habían llegado, el único camino por el que se accede caminando hasta ese lugar. Había sido por la proa.<br />
<br />
Sin esperar ni un solo segundo, aprovechó los disparos de los sargentos como fuego de cobertura involuntario para avanzar, evitando toda posible intención de disparo hacia él. Con una rapidez silenciosa, corrió hacia el final del puente buscando indicios de aquello que había caído al agua, pero todo eso parecía estar en calma. No cree haberse equivocado, es imposible no reconocer ese sonido, y mucho menos haberse equivocado de dirección. Estaba convencido de que no se había equivocado, pero sus dos compañeros empezaron a notar su ausencia.<br />
<br />
—<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¡Maldito novato, vuelve aquí ahora mismo!</span>—Ignoró aquellas palabras durante unos segundos más, hasta que no pudo estirar mucho más...y entonces apareció.<br />
<br />
En el agua, pasando bastante desapercibido por las olas, consiguió divisar una figura bajo el agua. Había una persona en ese lugar, pero no era quién se había caído. Sin que se dieran cuenta de su presencia, un hombre lanzó una caja algo pequeña al mar, dejando que esta se hundiese. Era pesada, fácil de notar por el choque que había tenido; demasiada agua salpicada para algo de ese tamaño. La persona que estaba debajo era un tritón, y entonces aquello comenzó a cobrar algo de sentido.<br />
Con la misma sutileza con la que había desaparecido, volvió al campo de batalla, viendo como los dos oficiales se cubrían ahora que se habían quedado sin munición en los fusiles.<br />
<br />
—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Se están llevando la mercancía. El fuego no es más que una distracción. Hay alguien en el agua cargando con material pesado.</span><br />
<br />
—<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿¡Pero cómo va a ser eso posible!? ¡No hay ningún barco pirata a la vista!</span><br />
<br />
Pero cuando parecía que todo aquello terminaría siendo ignorado, el sonido de la Marina hizo acto de presencia. Varios marines acudieron, acordonando la zona mientras se coordinaban para comenzar a asaltar el barco, y casi al instante, Kael se dirigió hacia el contramaestre, quién había acudido con los refuerzos.<br />
<br />
Al recibir la información, su rostro comenzó a iluminarse como si le hubiese tocado el premio mayor, y ordenó a los hombres que continuasen con el asedio, mientras que un pequeño grupo iba a verificar esa información. De repente, pareció haberle caído en gracia a ese hombre, y mantuvo al novato soldado a su lado como si fuese un trofeo. Él dio un paso hacia atrás, manteniendo un mínimo de distancia, mientras observa como el resto se hacía cargo de la situación.<br />
<br />
--<br />
<br />
Al anochecer, mientras la luna comenzaba a ascender y las luces del puerto comenzaban a encenderse, los terroristas finalmente fueron capturados, pero el barco quedó seriamente dañado por el fuego. Descubrieron que no solo había un tritón, sino que la gran mayoría de aquel grupo estaba conformado por gente de esa raza, queriendo escapar por mar a nado hasta un barco escondido tras un acantilado, mucho más lejos de aquel lugar llevándose el botín con más valor entre la mercancía, y quemando una pequeña parte junto con toda la embarcación.<br />
<br />
"<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Definitivamente ese plan no está muy trabajado</span>", pero aún así, él fue el único que se dio cuenta de sus intenciones y pudo dar el aviso.<br />
<br />
A la mañana siguiente, el contramaestre le hizo llamar al cuartel. No había nadie más esperándole, tan solo aquel hombre en mitad del pasillo, con una sonrisa que denotaba aún más arrogancia que la de los dos Sargentos con los que tuvo que lidiar.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Muchas gracias por lo que has hecho. Sin duda vas por buen camino para ser un marine como dios manda. Sigue así.</span>—Y con esas simples palabras, esas que no tenían valor alguno, Seryk se despidió con una palmadita sobre el hombro, alejándose poco a poco hasta la salida.—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Ahora vuelve al trabajo!</span><br />
<br />
Como uno se puede imaginar, aquel hombre se había llevado toda la gloria por lo sucedido, llevándose el mérito de su actuación sin darle reconocimiento alguno. No iba ni siquiera a quejarse; sabe que momentos como ese van a ocurrir a menudo, pues es parte de la dura realidad de los Marines. No obstante, al menos sabe que, a diferencia de dos hombres que están por encima de él, sabe actuar con la cabeza fría.<br />
<br />
"<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No se preocupe, me acordaré de todo esto</span>".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En un mundo tan vasto y extenso como el nuestro, ¿Qué hace una pequeña persona como él para llegar tan lejos como aquellos que buscan llegar a la cima? Existen tan solo dos resultados posibles: poseer una gran ambición, o rendirte. Su camino apenas acaba de comenzar, no es nadie en estas vastas tierras, mucho menos en la inmensidad de los mares que cruzan este mundo. Es por esto que se encuentra en el momento más complejo de todos, el conseguir dar ese primer paso, que hará que vengan sucesivamente todos los demás. Es un joven miembro de los Marines, pero sus habilidades de combate distan mucho de aquellos que poseen un gran poder en este mundo. ¿Acaso podría compararse con un comandante? Quizás, con suficiente entrenamiento pueda plantar cara a uno, pero aún ni siquiera cree que pueda compararse con el resto de sus compañeros de su división.<br />
<br />
Un día como cualquier otro, el sol radiaba sobre la isla con un calor húmedo que hacía que cada paso sobre la arena se sintiera pesado. Kael, esa aún considerada mañana tiene una misión que le habían asignado desde primera hora: patrullar la playa principal, revisando que los barcos que llegaban estuviesen todos en regla, y asegurarse de que no hubiera piratas rondando los muelles, avisando con prontitud ante cualquier posible incidencia. Por supuesto, ni que decir tiene que no estaría solo. Dada su falta de experiencia, estaría bajo las órdenes del contramaestre Seryk, quién durante las últimas semanas se ha estado haciendo un habitual en estas tareas, así cómo en compañía de dos sargentos apenas recién ascendidos, pero que tomaban su posición como una grandísima medalla que lucir frente al novato.<br />
<br />
—<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¡Mantente cerca y observa!</span> —le advirtió uno de los veteranos, un muchacho rubio de ojos rojizos unos cuarenta centímetro más alto que él por lo menos, que podría ser incluso más joven en edad, y que no parecía haber entrado en un combate real en su vida—. <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">No hagas nada estúpido y síguenos. Seguro que incluso un tipejo como tú puede hacer una tarea como esta.</span><br />
<br />
<br />
Kael solamente asintió, respondiendo con su tono calmado habitual en apenas dos palabras: "sí, señor" mientras en su cabeza, guardaba el rostro de ese sargento, simplemente por si en un lejano futuro le servía para algo. La forma de actuar de Omuyaga era algo acorde a su experiencia; no es ningún prodigio, ni tiene talento alguno para hacer esa clase de tareas, pero por suerte, tampoco debe hacer actuar directamente. Él tan solo mira, observa y anota como si fuera un obediente y estudioso muchacho.<br />
<br />
El día transcurrió con la rutina habitual: inspecciones de barcos, control de carga, comprobación de los papeles de llegada y salida. Sin incidentes; nada que llamase la atención o se saliera de la habitual. ¿Acaso podía esperar algo distinto? En un territorio como este no es habitual que ocurra nada.<br />
<br />
O eso es lo que él piensa.<br />
<br />
Un humo negro comenzó a elevarse desde el final del muelle. Las mercancías de un barco parecían haber empezado a quemarse, y el fuego estaba expandiéndose a través de la madera del barco.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Venga, deprisa! ¡Tenéis que detener ese fuego!</span><br />
<br />
"<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Es una broma? ¿Este tío no va a hacer nada?</span>"<br />
<br />
Sus pensamientos tuvieron que ser pospuestos al ver como los dos jóvenes ya habían salido disparados en esa dirección corriendo hacia el origen del humo, teniendo que perseguirlos con bastante desventaja. Se suponía que debía ser él quién diese el aviso de alerta, y sin embargo, aquel contramaestre decidió tomar ese papel, evitando cualquier peligro inminente.<br />
Apenas un minuto fue más que suficiente para llegar hasta la zona, donde todo comenzó a esclarecerse. No había sido un incendio puntual; unos bandidos habían tomado control de ese pequeño navío, pero no había ningún otro barco a la vista que indicase cómo habían llegado hasta ahí.<br />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡¿Se han colado en el puerto?! ¡¿Pero como se nos ha podido pasar?!.</span>—La indignación del segundo sargento era más que evidente, y parecía que su orgullo se había visto herido por esa nimiedad.<br />
<br />
Los veteranos comenzaron a disparar antes siquiera de hacer preguntas, iniciando una escaramuza en la que claramente saldríamos perdiendo. Fuimos los primeros en llegar, y aunque la llegada de refuerzos estaba más que garantizada, esa imprudencia nos puede costar la vida en cuestión de segundos. Y aún así, el de cabello oscuro se mantuvo tranquilo, guardó distancia a cubierto tras unas cajas que ya habían sido descargadas en el puerto, y comenzó a observar los alrededores. Algo no era correcto, no estaba bien. Si su plan era escapar con aquella embarcación, definitivamente quemarla no era la mejor idea. Tenían que tener otra ruta de escape, una forma de salir de ahí que no podían contemplar durante el asalto a mano armada.<br />
<br />
El sonido de los disparos llenaban el aire a su alrededor, junto con los gritos y risas de aquellos que generaban el caos. Era imposible diferenciar apenas de donde procedían los disparos en el interior del barco, y las pocas personas que huían de la zona no ayudaban sino a distraer su atención un poco. Incluso el sonido de caer con fuerza al agua era suficiente para despertar su atención.<br />
<br />
"<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Un segundo. ¿Caída al agua?</span>" Aquel sonido no venía desde donde ellos habían llegado, el único camino por el que se accede caminando hasta ese lugar. Había sido por la proa.<br />
<br />
Sin esperar ni un solo segundo, aprovechó los disparos de los sargentos como fuego de cobertura involuntario para avanzar, evitando toda posible intención de disparo hacia él. Con una rapidez silenciosa, corrió hacia el final del puente buscando indicios de aquello que había caído al agua, pero todo eso parecía estar en calma. No cree haberse equivocado, es imposible no reconocer ese sonido, y mucho menos haberse equivocado de dirección. Estaba convencido de que no se había equivocado, pero sus dos compañeros empezaron a notar su ausencia.<br />
<br />
—<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¡Maldito novato, vuelve aquí ahora mismo!</span>—Ignoró aquellas palabras durante unos segundos más, hasta que no pudo estirar mucho más...y entonces apareció.<br />
<br />
En el agua, pasando bastante desapercibido por las olas, consiguió divisar una figura bajo el agua. Había una persona en ese lugar, pero no era quién se había caído. Sin que se dieran cuenta de su presencia, un hombre lanzó una caja algo pequeña al mar, dejando que esta se hundiese. Era pesada, fácil de notar por el choque que había tenido; demasiada agua salpicada para algo de ese tamaño. La persona que estaba debajo era un tritón, y entonces aquello comenzó a cobrar algo de sentido.<br />
Con la misma sutileza con la que había desaparecido, volvió al campo de batalla, viendo como los dos oficiales se cubrían ahora que se habían quedado sin munición en los fusiles.<br />
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—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Se están llevando la mercancía. El fuego no es más que una distracción. Hay alguien en el agua cargando con material pesado.</span><br />
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—<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿¡Pero cómo va a ser eso posible!? ¡No hay ningún barco pirata a la vista!</span><br />
<br />
Pero cuando parecía que todo aquello terminaría siendo ignorado, el sonido de la Marina hizo acto de presencia. Varios marines acudieron, acordonando la zona mientras se coordinaban para comenzar a asaltar el barco, y casi al instante, Kael se dirigió hacia el contramaestre, quién había acudido con los refuerzos.<br />
<br />
Al recibir la información, su rostro comenzó a iluminarse como si le hubiese tocado el premio mayor, y ordenó a los hombres que continuasen con el asedio, mientras que un pequeño grupo iba a verificar esa información. De repente, pareció haberle caído en gracia a ese hombre, y mantuvo al novato soldado a su lado como si fuese un trofeo. Él dio un paso hacia atrás, manteniendo un mínimo de distancia, mientras observa como el resto se hacía cargo de la situación.<br />
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Al anochecer, mientras la luna comenzaba a ascender y las luces del puerto comenzaban a encenderse, los terroristas finalmente fueron capturados, pero el barco quedó seriamente dañado por el fuego. Descubrieron que no solo había un tritón, sino que la gran mayoría de aquel grupo estaba conformado por gente de esa raza, queriendo escapar por mar a nado hasta un barco escondido tras un acantilado, mucho más lejos de aquel lugar llevándose el botín con más valor entre la mercancía, y quemando una pequeña parte junto con toda la embarcación.<br />
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"<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Definitivamente ese plan no está muy trabajado</span>", pero aún así, él fue el único que se dio cuenta de sus intenciones y pudo dar el aviso.<br />
<br />
A la mañana siguiente, el contramaestre le hizo llamar al cuartel. No había nadie más esperándole, tan solo aquel hombre en mitad del pasillo, con una sonrisa que denotaba aún más arrogancia que la de los dos Sargentos con los que tuvo que lidiar.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Muchas gracias por lo que has hecho. Sin duda vas por buen camino para ser un marine como dios manda. Sigue así.</span>—Y con esas simples palabras, esas que no tenían valor alguno, Seryk se despidió con una palmadita sobre el hombro, alejándose poco a poco hasta la salida.—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Ahora vuelve al trabajo!</span><br />
<br />
Como uno se puede imaginar, aquel hombre se había llevado toda la gloria por lo sucedido, llevándose el mérito de su actuación sin darle reconocimiento alguno. No iba ni siquiera a quejarse; sabe que momentos como ese van a ocurrir a menudo, pues es parte de la dura realidad de los Marines. No obstante, al menos sabe que, a diferencia de dos hombres que están por encima de él, sabe actuar con la cabeza fría.<br />
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"<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No se preocupe, me acordaré de todo esto</span>".]]></content:encoded>
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