Día 40 del año 11, Invierno - 9:13 a.m.
Skypiea - Shandora
La oscuridad de un sueño, o pesadilla, que no aparecía acabar engullía paulatinamente, más y más al skypiean.- ¡Mierda! ¡Joder! No puedo mover ni un músculo. Se miraba por todo su cuerpo Garnet buscando que las partes a las que echaba el ojo encima siguieran los estímulos de su cerebro, en vano. Estaba inmóvil, cayendo de espaldas, lentamente a un vacío de oscuridad, a merced de sus inseguridades, sus demonios y su debilidad. Los hechos acontecidos en el torneo del emperador Zarutsuki agravarían su estado mental, aumentando los deseos del pelirrojo por volverse más fuerte.- Primero la prueba del tronco esta...- Recordaba como falló estrepitosamente en conseguir una buena marca en una prueba consistente en pura fuerza.- Todos mis compis y coleguis consiguiendo buenos puntajes...- Se le vino a la mente las galas que hicieron tanto Triana en su prueba, como su compitruena, Jolyne y, sobre todo, Yojimbo, el lunarian al que había aspiraba, en parte, ser.- Luego ese pollo que no caía ni con mis mejores toñas...- Pensó en la marine semioni, con una fruta y poder tan raro y con un potencial tan ilimitado que hizo sudar la gota gorda al felino, ¿qué pasará cuando la grandullona mejorara sus capacidades de combate? ¿Cómo de grande era su margen de mejora en comparación a Garnet? El pelirrojo apretaba sus puños con fuerza y con dificultad. Todas esas experiencias le habían pasado demasiada factura, pero nada que ver con presenciar la actuación de Sohem, aquel que Sasha, la persona más dura que conocía hasta ahora, aclamó como el más fuerte. Y no era para menos. Y por si fuera poco, el derroche de ese desconocido poder que dejó inconsciente al skypiean, que supuso que provenía del simio albino en llamas, ¿de verdad existía alguien que era capaz de hacerte desmayar sin mover un músculo? ¿Y si ahora estaban siendo torturados por ese individuo? ¿Qué había sido de sus amigos? ¿También se habían desmayado? Todos esas preguntas rondaban la cabeza de Garnet, intercalados por susurros que decían "eres débil".- Soy débil... soy débil...- Respondía a dichas palabras, hundiéndose más y más, hasta el punto que casi, llegados al fondo de su vacío, de allí salieron unas garras negras, que atrapaban atrapar y consumir por completo al skypiean. Hasta que.- G...t.....Ga...n.t.....¡Garnet!- Una voz le llamaba, esa voz que se repetía cada noche, cada vez que soñaba, desde que Finn se llevó a sus amigos y una parte de él en Kakutasu. Una luz, encima de él, apareció, intensificándose cada vez más, haciendo que las garras que iban a atrapar al músico se desvanecieran. Garnet, que ya sentía como podía mover su cuerpo, ascendía hacia el origen de la luz, extendiendo su siniestra hacia ella.- ¿Quién cojones eres? ¿Aurora? ¿Eres tú, churri?-
Amanecía un nuevo día invernal en la ciudad dorada de Shandora, donde los rayos solares empezaban a incidir sobre la superficie celestial. Tras aquella extraña pesadilla, Garnet se despertó sobresaltado.- ¡AGHHHHHHH!- Se reclinaba con fuerza, dejando su espalda sin apoyar en el colchón de su cama. Respiraba acelerado y con fuerza, al mismo tiempo que se llevo su mano derecha a su cabeza y cerraba su ojo izquierdo.- Aggh, ¿pero qué cojones?- Se preguntaba el pelirrojo, a la par que miraba a su alrededor.- ¿Dónde estoy?- Estaba solo en una habitación, sencilla, pero que contaba con lo necesario, además de ser propia, que era un plus a la privacidad. Pudo ver que en la mesita de noche al lado de su cama estaban todas sus pertenencias, tanto su zurrón como su Fallen Sound. Al admirar su cuerpo, seguidamente, pudo ver como, las pocas heridas que había tenido en el desarrollo del evento, habían sido tratadas.- ¿Y dónde está mi peña?- Se levantó ahora, con cierta dificultad, y se dirigió hacia una ventana que había en la propia habitación. Apartó la cortina y levantó la persiana, siendo completamente deslumbrado por el brillo, no del sol, sino del propio oro impoluto que bañaba a la ciudad. Abrió entonces la ventana, y se asomó por la misma, mirando hacia los lados y viendo, como a su izquierda estaba el palacio, y a su derecha, parte del bosque por el que estuvieron transitando para llegar a la ciudad hace dos días, ambos a una distancia muy considerable.- Buenos días, Skypiea, ¿es o no es?- Saludaba, con cara de pocos amigos. Después de que tomara el aire, iría a ver si sus amigos se encontraban en esa misma casa.
INFO
RESUMEN
Garnet, tras una pesadilla, casi ya recurrente, despierta en su habitación. Se asoma por la ventana y "saluda" a Skypiea.
KARMAS
- Muletilla
INVENTARIO
INSTRUMENTO
Fallen Sound
Creaciones propias
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: 500
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 9999999
Descripción: Un instrumento de madera de roble natural con 6 cuerdas dobles. Al tocarlo, emite un sonido melancólico pero vivaz. De una de sus clavijas cuelga, atada por una cuerda, una pluma negra de Nekah.
garnet001
ARMAS
Guantes
Objetos bélicos
3
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1500
Daño: 60
Escalado: 0,4 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
guantes003
COMUNICACION
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
DIALES
Dial destello
Diales
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: 20
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Permite almacenar y emitir luz a 20 metros de diámetro causando el efecto ceguera reducido al 50% durante un turno si lo ves directamente. Un uso por tema y, tras su uso, se deberá justificar mediante un post su recarga.
dialdestello001
Dial nubes
Diales
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Puede almacenar y liberar hasta diez nubes de un metro de diámetro cada una, que se pueden pisar para caminar en el aire diez metros de altura como mucho. Para volver a almacenar nubes, se deberá justificar mediante un post su recarga.
A penas cuatro días habían transcurrido desde los acontecimientos del torneo en la isla del cielo. Todos los nuevos compañeros del panda habían caído inconscientes irremediablemente ante la presencia del emperador. Don Bambú había supuesto que se trataría de algo pasajero, de tal vez un par de horas de inconsciencia, pero los días pasaban y sus amigos no levantaban cabeza. Verdaderamente era un poder terrible y no llegaba a comprender cómo era posible que él, un simple revolucionario, lo hubiera soportado con relativa facilidad. Honestamente no había mucho que hacer en la tienda. Había suministros de sobra para cocinar y comer, una sala de recreo que apilaba en una de sus paredes algunos juegos de mesa locales, una modesta biblioteca que Don Bambú ya había investigado en su primer día allí y poco más a parte de necesidades básicas como baños. Tal y como se les prometió tendrían 2 días de protección absoluta y luego libertad para vagar por la ciudad legendaria a placer excluyendo los terrenos del palacio. Como sus compañeros no despertaban, sin embargo, Don Bambú permaneció manteniendo la guardia por si en su ausencia cualquier listillo se atreviera a entrar y ponerles una mano encima. Ni siquiera hubo una tentativa, pero uno nunca podía estar seguro. El panda se encontraba fumando en el exterior del refugio cuando Garnet despertó sobresaltado. Aunque quería ir a visitarle de inmediato decidió darle unos minutos para averiguar por sí mismo dónde estaba antes de interrumpir su despertar. Terminó su cigarro con tranquilidad y luego subió las escaleras del interior hasta el área de habitaciones. Se acercó a la puerta donde sabía que reposaba el pelirrojo y llamó discretamente con su puño cerrado.
Esperó 5 segundos de rigor y abrió la puerta lentamente. —Buenos días, dormilón. —Le recibió con una sonrisa. —Llevas cuatro días durmiendo, venga, lávate y baja a desayunar algo. Están todos bien, así que no te preocupes. —Y con eso le dejó tiempo para acicalarse porque, siendo sinceros, olía a mierda el cabrón. Como seguro que olían todos los que llevaban media semana sin tocar una pastilla de jabón y cubiertos de mantas sudadas a rabiar. Don Bambú se adelantó hacia la cocina para empezar a preparar algo sencillo. Ningún plato de cinco estrellas claro, porque él no tenía ni puta idea de cocinar, pero tostar pan y dejar mantequilla y mermelada a un lado sí sabía hacerlo. Tuvo la decencia de agenciarse las tostadas que se le habían quemado ligeramente porque no solían ser del gusto de todos. A él le gustaban, pero otros protestarían. Una de las comodidades más interesantes que ofrecía Skypiea eran algo que llamaban Stu Fas. Pequeñas jaulas de metal con un botón que accionaba un dial de llamas en el interior con carga suficiente para durar una semana de uso prolongado y calentaban considerablemente la estancia. Las frías mañanas de invierno celeste no eran nada frente aquel aparato por los Dioses elaborado. Para cuando Garnet llegase, el área de comedor ya estaría a una reconfortante temperatura.
Resumen
Saludo a Garnet y le preparo el desayuno mientras se lava.
Sasha tenía los ojos fijos en el combate de Sohem, quería aprender a pelear como él, pero aquello que tenía delante no le gustaba nada. No debía matar a alguien mientras estaban jugando, aquellas pruebas eran para divertirse y pasarlo bien, no debía morir alguien que no había hecho nada malo. — … — la semioni abrió la boca intentando gritar el nombre del humano enmascarado al que llamaba amigo, pero no salió ni un solo ruido de su garganta. — ….. — probó la rubia de nuevo con más fuerza. Nada. La joven se llevó las manos a la cabeza con los ojos abiertos como platos, debía hacerse escuchar. — ¡….! — intentó una tercera vez antes de que todo se volviera oscuro ¿qué había pasado? — Sohem...Sohem…¡SOHEM PARA! — gritó Sasha abriendo de golpe sus ojos color ámbar e incorporándose en la cama.
La semioni miró su alrededor confusa, no reconocía dónde se encontraba o cómo había llegado hasta allí. La rubia se llevó ambas manos a la cara, masajeando con la yema de los dedos su frente para recordar algo. — Llegamos a Skypea y nos pusimos a jugar. Yo gané una prueba y después… — La adolescente abrió los ojos como platos al recordar las peleas, tanto la de Garnet con la marine cobarde - que era una deshonra para los que tenían sangre de oni al igual que ella - como la de Sohem con Yojimbo. Sasha se masajeó más fuerte la sien intentando recordar lo que había pasado, recordaba que Sohem quería matar a Yojimbo, pero no fue así. La semioni suspiró aliviada antes de dejarse caer de espaldas en la mullida cama, la volvieron a dejar ko y ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Subió las manos hasta que algunos mechones de su pelo se colaron entre los dedos, debía empezar a poner en orden lo que debía hacer, era cierto que era joven, pero eso no quitaba que debía ponerse a entrenar más fuerte si quería estar a la altura de los adultos actuales.
La rubia se levantó mientras daba un sonoro suspiro encontrándose con todas sus cosas encima de una silla: su abrigo negro, el kanabo y el den den mushi. Algo preocupada se puso a rebuscar entre los bolsillos del abrigo, se mataría a si misma si perdía sus gafas de sol. Enseguida las encontró en el lugar donde las había dejado y suspiró de alivio mientras se las llevaba al pecho con ambas manos. El log pose que llevaba en la mano era especial porque era de Gronn, pero aquellas gafas también, había sido su primera aventura solos y donde se habían cuidado mutuamente, por eso les tenía un cariño especial.
Unas voces llamaron la atención de la chica y se asomó a la ventana curiosa viendo a Garnet, le tranquilizó ver que estaba bien y con una sonrisa decidió imitarle. — Buenos días, Skypiea — dijo en tono suave mirando el palacio mientras apoyaba ambos brazos cruzados sobre el marco inferior de la ventana y posaba su cabeza en ambos. — Buenos días Garnet. Me alegro de que estés bien compitrueno — comentó en un tono más fuerte para que la escuche sin dejar de mirar con curiosidad el palacio. De repente, Sasha escuchó la voz de Don Bambú en la habitación del músico y prestó atención a lo que decía. Habían estado dormidos cuatro días, ahora entendía su olor corporal. Eso la hizo darse cuenta de un detalle, si ella olía así seguro que Garnet estaría mucho peor al pelear en los juegos - y porque era un gato - por lo que la joven fue corriendo hacia la puerta lista para buscar el baño de aquella casa. — ¡Me pido primens para ducharme! — gritó mientras abría puerta tras puerta hasta encontrar el baño. Dentro de la tripulación de los Shogun Gari había cosas que no se habían dicho en alto, pero que eran obvias para todos: no se podía molestar a Tobías mientras trabajaba, la habitación de Sasha estaba prohibida para todos y, la más importante de todas, nunca entres al baño después de Garnet.
inventario
arma
Kanabo
Objetos bélicos
3
Especificaciones
Requisitos: 45 FUE / 30 DES
Resistencia: 1500
Daño: 120
Escalado: 1 FUE / 0,4 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 3
Berries: 100000
Descripción: Un arma tradicional con forma de maza o porra, a menudo tallada en madera dura y utilizada en combate cuerpo a cuerpo.
kanabo003
comunicación
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
navegación
Log Pose
Navegación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 50000
Descripción: Dispositivo de navegación con forma de brújula estrictamente necesario para viajar por Grand Line.
28-01-2025, 12:34 PM (Última modificación: 28-01-2025, 12:38 PM por Max D. Bambú.)
Un grito alertó a Don Bambú de que Sasha, la infantil y gigantesca Oni de los Shogun Gari había despertado. Debía de haber tenido pesadillas después de lo ocurrido en la arena de Skypiea. La imagen de Sohem con su palitroque de metal gigante a punto de matar a una persona delante de una muchedumbre de gente era algo que le helaba la sangre. Aquel enmascarado tenía algo que no le gustaba nada a Don Bambú, pero no conseguía averiguar el qué. Mientras los chavales se desperezaban, Don Bambú se animó a prepararse un café con lo que tenía en la cocina. Había utensilios que no había visto en su vida, pero logró identificar una construcción bastante elaborada de dos conchas, una azul y otra roja, que en conjunto creaban un chorro de agua caliente, casi hirviendo incluso, y que servía para preparar café. El café que tenían en Skypiea era bastante diferente al de tierra firme. Para empezar los granos de café eran mucho más oscuros y en consecuencia, el color del café resultado de molerlos y aplicarles agua caliente era muy similar al del carbón. Las ligeras tonalidades marrones de una buena taza de café del mundo terrestre habían desaparecido por completo. Era como sostener una taza de alquitrán. Al probarlo, Don Bambú pudo constatar que el color no era la única diferencia. El café de Skypiea era mucho más fuerte por naturaleza. Quizás tuviera esto que ver con que las plantas que se cultivaban en esta tierra celeste recibieran una mayor cantidad de luz solar todo el tiempo. No había casi nubes en el cielo, porque las nubes que había allí estaban a nivel de suelo, eran sólidas y hasta se podían pisar. Una tierra tan curiosa y llena de misterios atraía la atención del panda. Le hubiera gustado quedarse a vivir allí, pero él sabía de sobra que no iba a ser para siempre. Tenía que irse. Volver a tierra firme y seguir con su vida. Quizás con Garnet y con Sasha esto fuera posible. Quizás el Ejército Revolucionario tuviera todavía algún plan para Bambú...
El súbito sonido de varios diales de llamas encendiéndose al mismo tiempo alertó al panda de que alguien había encendido la ducha. Verdaderamente aquella era una tierra de maravillas. —Uno menos oliendo a mierda. Menos mal. —Satisfecho con la vida en aquel momento, Don Bambú dio un sorbito a su alquitrán. No sabía tan mal como pudiera parecer, pero era extremadamente fuerte y tenía la sensación de que si le intentaba añadir leche ni siquiera se mezclarían.
Tras asomarse por la ventana y saludar al día que comenzaba, una dulce voz irrumpió en la escena. Inmediatamente después de escuchar como le saludaba a él tanto como a la isla celestial, Garnet se giró hacia el lugar de dónde provenía la voz.- ¡Compitruena! - Exclamó al ver que se trataba de la semioni, quién estaba también apoyada en el marco de su respectiva ventana. Al verla, pudo respirar aliviado de saber que ella se encontraba bien.- Buenos días, Sasha, el menda también se alegra de que estés perita... - Comentó, dedicándole una tímida pero genuina sonrisa a la adolescente. Si ella estaba bien, Garnet tenía esperanzas de que tanto Tobías, como Kuraku y Panda estuvieran también sanos y salvos.- ¿Qué coño pasó? - Se preguntaba el pelirrojo, conforme escuchaba como alguien tocaba a la puerta de lo que parecía ser su habitación, apartándose de la ventana y girándose en dirección a la puerta, mientras escuchaba como Sasha se adjudicaba el primer puesto para ducharse.
Pasado algún que otro segundo, la puerta de su habitación se abrió, revelando la silueta del mink, quién le daba los buenos días también.- ¡Panda! ¡Estás bien! - Se alegró al ver a su amigo de una pieza acercándose hacia él dando tumbos - al llevar tanto tiempo sin moverse -, cuando este le dijo que llevaba cuatro días durmiendo.- ¡¡CU-CUATRO DÍAS!! - Se exaltó el skypiean, al saber la cantidad de tiempo que había estado inconsciente. Sabiendo aquello, ahora entendía por qué olía tan mal y por qué tenía tanta hambre. Por fortuna, también declaró que el resto de sus amigos no habían sufrido ningún percance, por lo que Garnet volvió a respirar aliviado.- Vale, ahora va el menda a desayunar... - Hizo caso al consejo del oso revolucionario, viendo como éste salía de su habitación.- Aunque habiendo entrado Sasha el menda lo tiene chungo para darse una ducha... - Añadió, susurrando, yendo a sentarse al borde de su cama.
Durante algunos minutos, estuvo dándole vueltas a todo lo que había acontecido y todo lo que podría haber pasado. No entendía nada de nada pero, algo le decía que Panda quizás sabía algo o si no, no sabría a ciencia cierta los días que llevaban durmiendo. Cuando el skypiean consideró oportuno, Garnet agarró un top rosa y un tanga amarillo y se dirigió hacia la puerta que, a juzgar por el sonido del agua precipitando, debía tratarse de la ducha, quedándose allí plantado esperando a que Sasha saliera.- ¡COMPITRUENAAA! ¿TE QUEDA MUCHOO? - Gritó exageradamente, metiéndole prisa a la semioni. El músico no paraba de olerse a sí mismo y necesitaba quitarse toda la pestilencia y suciedad que llevaba encima ipso facto.
La voz de Garnet no tardó en superponerse al constante sonido de los diales de calor y agua funcionando al mismo tiempo. Le agradó saber que ya se había levantado y que estaba camino de la ducha. Podría poner al día a sus compañeros acerca de lo ocurrido al final del torneo después del desayuno. Con toda la tranquilidad del mundo, pues no había prisa alguna, Don Bambú continuó tomándose su café skypieano sorbito a sorbito. Mientras aquel néctar químico, fundamento del asfalto moderno, descendía por su garganta y ponía en marcha sus sistemas, el panda trataba de entender él mismo qué había ocurrido exactamente. ¿Por qué mantuvo la consciencia cuando casi todo el mundo se había caído? No podía ser una cuestión de fuerza, porque había visto pelear a Garnet y bien sabía que le había superado con creces. También Karl había peleado, probablemente, mucho mejor de lo que habría peleado el panda. Aquella semioni con poderes extraordinarios procedentes de algún tipo de fruta de tipo zoan no tendría problemas en barrer el suelo con él. Y sin embargo, ambos habían caído mientras que Don Bambú permanecía en pie.
Le dedicó su atención a las tostadas, porque de café no vive un mink, y desvió sus recuerdos hacia sus antiguos compañeros revolucionarios. ¿Qué habría pensado Kovashi de aquella isla celestial? Nadja y Enma lo estarían pasando en grande, sin lugar a dudas. Khruner, por su parte, estaría ofendiendo a todos los habitantes de esta tierra mitológica lavándose los huevardos en un el río cercano. Probablemente incluso en el área designada para la pesca o la recolección de agua potable. Quizás el peliblanco se hubiera dedicado a probar los bares y los prostíbulos prohibidos de la civilización perdida de Shandora sólo para poder volver a Shimotsuki y gritar a los cuatro vientos que había catado licores y mujeres fuera del alcance de los meros mortales. Todos sin lugar a dudas habrían disfrutado de la experiencia al máximo, pero Don Bambú no se sentía como para experiencias en aquel momento.
Hace unos meses hubiera jurado a cualquiera que le preguntase que se encerraría en la biblioteca más cercana y trataría de absorber todos los conocimientos de aquella civilización lo más rápido posible. Hubiera visitado mercados autóctonos y adquirido extraños materiales. Hubiera pensado incluso en escribirle a aquellos autores que el mundo tachó de soñadores incurables por escribir sobre una isla en el cielo que sólo podía ser producto de vívidas fantasías. Pero allí estaba, una mañana de invierno sin ningún plan por delante ni ganas de acometer aventura alguna. Esta vez se contentaba con saber que sus amigos estaban bien, lejos de los peligros del mundo exterior.