[Presente Absoluto] La Liga de la Justicia (parte 1)
#1
Me acaban de ascender. Los rumores de que un joven se había enfrentado a un par de cazadores de piratas de renombre en las costas de la isla me hicieron ganar reputación y fama suficientes para dejar de ser un mero soldado raso limpia letrinas.
No es que fuera la mega estrella de la zona ni muchos menos, pero ya era un pasito al frente, lo suficiente para que me creyera lo suficientemente capaz como para dar otro paso.
Poco se habla y se conoce de mis 2 intentos fallidos para formar alianzas contra un mundo en guerra y criminal. Así que debía tomar el rumbo adecuado y dar los pasos correctos. Esta vez tenía que reclutar a un grupo de marines fiables con un fuerte sentido de la justicia.
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Ya era medio día. El Sol se pondría pronto y la gente volvería al cabo de unas horas de sus labores para cenar y descansar. Me puse en marcha antes de que aquello sucediera.
No tenía ningún tipo de despacho, en absoluto, pero tenía que acordar un sitio para citar y convencer a la gente. Empecé a buscar salas o zonas acordes, pero resultaba más difícil de lo esperado.
Al final encontré el lugar apropiado. En el ala médica, al lado de las consultas, había una sala de descanso para el personal médico. Alguna vez había estado por ahí para leer algún artículo de interés o preguntar mis dudas sobre la enfermería y el cuidado de pacientes.
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Cuando llegué a la sala, estaba completamente vacía, como era de esperar. Todo el personal médico estaba en otro tipo de cosas y consultas, ya que a las horas que eran, solo estaban abiertas las urgencias. 
Podíamos encontrar una gran mesa central, rodeada de 8 sillas sencillas blancas de plástico. A la derecha de la entrada un mueble con encimera y cafetera. Al lado, una nevera. En la izquierda de la mesa, un estante alto lleno de libros de medicina y bajo este, un pequeño mueble con un par de Den Den Mushi. Una sala sencilla, sin iluminación natural y no transitada hasta mañana de madrugada. El lugar estaba escogido.
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La jugada de la cartita que usé para llamar a Joe al desafío  no iba a funcionar esta vez, pues lo que quería era charlar y dar a conocer mis intenciones. Hice llamar pues, mientras rondaba por los pasillos del ala médica inspeccionado, a un soldado raso que pasaba por allí, que tan solo limpiaba los meaderos:

- ¿Oye tú, soldado, como te llamas?- llamé su atención .
- Lorenzo. ¿Que pasa, que quieres de mi?- preguntó con tono duro, sin saber quien era ni mi cargo.
- Se presenta sargento Vulkan de la base G-34.
- ¡Joder!- se sobresaltó y se puso firme. -Disculpa, no tenía ni idea. ¿En que puedo ayudar?
- Tranquilo, tampoco es que sea nadie. Pero necesito que me hagas un favor...

- Si sargento, a servir- el muchacho empezó a correr por el pasillo hasta perderlo de vista, dispuesto a cumplir el encargo.

Yo regresé a la salita y me hice un café. Cuando lo tuve, me puse a organizar las sillas. Coloqué 3 sillas a un lado y 3 al otro. Dejando las 2 sobrantes en cada extremo de la mesa, para presidir la reunión en un cara a cara.
Me senté, tranquilo y satisfecho. Tomé un sorbo y acto seguido, me puse a reflexionar sobre lo que diría y sobre el mensaje hacia Lorenzo.

La orden era tal que:

"... Pero necesito que me hagas un favor. He de hacerle llegar un mensaje a una persona para reunirme con ella. Su nombre es Karlglass, no se si has oído hablar de ella. Se dice que es una mujer. Sí una mujer por aquí, no hay muchas pero las hay. Y encima es una Semi-Oni. Ya te va sonando más? Solo hay una en toda la base. Da con ella, como sea y donde esté. Dile que el sargento Vulkan quiere hablar con ella en la zona de descanso de personal del ala médica. Y también dile que tengo una propuesta de trabajo para ella, que le va a interesar escucharme. Vamos, corre, no tenemos todo el día."

Ahora espero tranquilo. La primera integrante del futuro equipo de marines y el miembro más desconocido del equipo, está por llegar.
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#2
Son las 5:30 de la tarde, en el Cuartel de la marina G-34, en su ala Oeste, al fondo a la derecha del campo donde suelo entrenar al acabar el día, me dispongo a limpiar la letrina número 20 de 25 del barracón comunal que llenamos de mierda todos los días. la semana pasada tuve que tirar un calcetín sucio lleno de algo viscoso que... menudo asco. ¿Cuánto tiempo tendría que realizar este tipo de trabajos? Al menos hoy no ha debido de venir el marine gordo, ese que echa unos truños más grandes que yo, ha debido de cagar en el ala Este que esa es otra, me parece que una mujer de 4  metros y medio de altura no es la más adecuada para realizar este tipo de tareas, pero bueno


Otro día más siendo una mera soldado limpialetrinas. Desde que me levanto hasta que me acuesto, con limpia esto, recoge aquello otro, que si esto no está inventariado correctamente, que si ya no hay más pollo asado para mí. Cuando me hablaron del concepto de "justicia" no me dieron la letra pequeña, ¿es esta la vida que realmente quiero llevar? No sé cuanto tiempo podre estar en este mundo y desde luego, no pienso pasarme la vida dentro de este sitio, que si joer, que nadie me pega, de vez en cuando he tenido oportunidad de demostrar mi valía, pero... necesito acción,  ¡¡¡necesito aventuras, necesito bailar cantar luchar vivir aventuras!!.

Llevada por la emoción, cogí la fregona y empecé a tararear una canción que aprendí de pequeña en la pequeña ciudad, en la que me cria mientras bailaba con ella de un lado a otro.

-*ejem*

La fregona se me escapo de los dedos del susto y yo casi caigo de bruces. Enfrente de mi había otro soldado como yo, otro pringado limpialetrinas

-¿E... eres Karlglass verdad? .- 

No te como el chico tartamudeaba y se sonrojaba un poco, "qué mono" pensé. 

-La misma que calza y viste, ¿y tú eres?

-Me...me envía el saaaa.. El sargento Vul Vul Vulkan te espera en la sala de descanso del personal médico

- JA, JA, JA TRANQUILO AMEGO QUE NO MUERDO! ÑAM! ¿Ta dicho que quiere el Sargento Pulpan ese de mí?

-erg...no... solo que vayas a la enfermería a verle. 

¿Qué querría el tal Vulkon ese de mí? Bueno, no había más que no una manera de averiguarlo, le pedí a mi nuevo y tímido amigo si podía limpiar la última letrina por mí y me dirigí a la enfermería, ¿se habría fijado alguien por fin en mi valía? La verdad es que alguna vez la he liado inventariando... espero que no me llame para echarme la bronca, pase las consultas ensimismada y tras perderme un poco y preguntar a una enfermera, di con el despacho del tal Volkan, la puerta estaba cerrada...me puse nerviosa, me arme de valor, llame a la puerta con decisión, la abrí, pase, di un paso al frente, me cuadre lo que pude (la sala era realmente baja para mí ) y al fondo vi a un tipo detrás de una mesa. No le distinguía bien, pero me dio buena impresión, como el señor del sombrero de Cowboy:

-¡CON PERMISO SEÑOR! ¡SOLDADO KARLGLASS A SUS ORDENES! PARA SERVIRLE A USTE


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#3
Mi posición no gozaba de ningún tipo de privilegio milagroso como para lograr nada más que algún favor tonto de cualquier despistado que cruzara el cuartel. Y eso lo sumamos a mi nula capacidad de dar ordenes viables a un grupo de personas a mi cargo. Así que el título de Sargento no era algo de lo presumir o hacer gala. Como parte positiva, mi carácter explosivo y aguerrido podría alentar bien a un puñado de personas dispuestas a darlo todo. Y mi punto fuerte era mi convencido sentido de justicia y determinación. No había funcionado antes, pero nunca antes había compartido "negocios" con marines.
Todos esos pensamientos bombardean mi cabeza mientras la espera se alarga. Se extiende. Se... *TOC TOC* suena la puerta...
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Ante mi se presenta una figura llegada de otro plano, de otra dimensión o mejor dicho "dimensiones". Una figura imponente, inflada en músculos y destrucción, pero con la sensualidad y forma de una mujer esbelta y trabajada.
Ya tenía visto y enfrentado Semi-onis antes, pero nunca había visto a "una", y una tan singular.
Medio cuerno roto, pelo largo y liso con un lateral rapado muy singular, ojos del color del fuego y rasgos puntiagudos con mandíbula firme, típica de lo que tenía entendido de esta raza.
Era sin duda una belleza exótica que llamaría la atención de todos. Un ángel de batalla versión demoníaca, atractiva para guerreros y para finos.
Su pega? 4 metros de alto rozando el techo, sumando la dificultad de maniobra .
Independientemente de todo esto, tocaba guardar las formas, pues de lo que se iba a hablar, no era moco de pavo. 
Con un gesto de manos sencillo, tras su presentación más formal de lo que debería ser, la invité a sentarse frente a mi.
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Sonreí suavemente tras tan adorable presentación de una criatura que me rompe como una ramita.

- Nada de usted entre nosotros, soy un marine más, te lo aseguro- me decido levantar para servir algo de beber - ¿café o algo?

Tras el inciso de la bebida, me vuelvo a sentar y aseguro los codos en la mesa. Alzo los antebrazos y junto los dedos en pose de interés. Comencé el discurso:
Antes de seguir


- Bien vayamos al grano... - el semblante se me oscurece y las gafas de sol ayudan a generar atmósfera. -El mundo está cambiando... Pero no de la manera más agradable para el bien de todos. Los revolucionarios hacen mucho ruido y los piratas tienen un poder increíble. El brazo armado del Gobierno no se moviliza lo suficiente y este último no parece ser consciente de la magnitud de la situación...
Creo en la verdad y la justicia, activa y persecutoria. No la justicia perezosa que actúa tras los hechos. Debemos prevenir, generar un escudo alrededor del mundo, ser una amenaza para los que atentan contra la paz y el ciudadano... Por eso estoy juntando a un grupo de gente con perspectiva y hambre de justicia y piratas.

Me levanto del asiento de nuevo. Me acerco a la estantería de libros y los miro. Mientras continúo:

-He odio de ti. Eres toda una rareza por aquí y por los pasillos se habla de la monstruosa adquisición que se ha afiliado a la Marina. No lo tomes como una ofensa, al contrario. El mundo no está preparado para gente como tú ni como nosotros. Pero yo creo que el mundo necesita gente como tú. Luchadores que lo dejan todo por los demás para proteger este mundo, por los que no pueden defenderse solos. Soldados que no entienden de razas o fronteras. Necesitamos más gente que sea capaz de infundir ese terror en el enemigo y tenga aptitudes para la batalla y aplicar la justicia absoluta. 
Dime, ¿crees que puedo contar contigo para día de mañana?¿ Puedo contar con tu poder para destruir al enemigo y reconstruir algo mejor?

Le devuelvo una mirada, tapada por las gafas de Sol, pero con la intensidad del fuego que más arde, el fuego de la guerra y la venganza.

-¿Quieres ser el terror de los piratas a mi lado?
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#4
Ya estaba dentro del despacho, ya estaba hecho, estaba superincómoda en el pequeño despacho de Volcarona. Era una sala pequeña y oscura, me di cuenta al instante de que el Sargento no llevaba mucho tiempo en el cargo, eche un rapido vistazo a la sala y me centre en la mesa y en una figura imponente que me miraba con gafas de sol desde el fondo, no alcanzaba a verle muy bien, pero imponía. Pulpan tenía desde luego "algo". 

A pesar de que el Sargento me indico que le tuteara y me relajara, no pude evitar seguir cuadrada, aunque estaba muy incómoda, no respondí al ofrecimiento de mi superior, si hubiera tenido cerveza, tal vez... 

Me sirvió una taza de té, y si puso a hablarme:

- Bien, vayamos al grano.. El mundo está cambiando... Pero no de la manera más agradable para el bien de todos. Los revolucionarios hacen mucho ruido y los piratas tienen un poder increíble. El brazo armado del Gobierno no se moviliza lo suficiente y este último no parece ser consciente de la magnitud de la situación...
Creo en la verdad y la justicia, activa y persecutoria. No la justicia perezosa que actúa tras los hechos. Debemos prevenir, generar un escudo alrededor del mundo, ser una amenaza para los que atentan contra la paz y el ciudadano... Por eso estoy juntando a un grupo de gente con perspectiva y hambre de justicia y piratas.


¿Qué está diciendo este tío?.- pensé

Se levantó y pude verle mejor, era un chico bastante guapo, con una sonrisa enorme y muy joven, desprendía confianza en sí mismo, pero sus palabras parecían impostadas. No entendía a donde quería llegar, pero sí sabia que no quería seguir limpiando letrinas. Sus palabras eran demasiado grandilocuentes y en cierta manera peligrosas. No creía que su concepto de justicia fuera lo que yo estaba buscando. Seguí escuchándole, aunque estaba perdiendo el interés en sus palabras, intente que no se notara.

-He oído de ti. Eres toda una rareza por aquí y por los pasillos se habla de la monstruosa adquisición que se ha afiliado a la Marina. No lo tomes como una ofensa, al contrario. El mundo no está preparado para gente como tú ni como nosotros. Pero yo creo que el mundo necesita gente como tú. Luchadores que lo dejan todo por los demás para proteger este mundo, por los que no pueden defenderse solos. Soldados que no entienden de razas o fronteras. Necesitamos más gente que sea capaz de infundir ese terror en el enemigo y tenga aptitudes para la batalla y aplicar la justicia absoluta. 
Dime, ¿crees que puedo contar contigo para día de mañana? ¿Puedo contar con tu poder para destruir al enemigo y reconstruir algo mejor?


Vale, definitivamente, está loco, no le puedes decir a tu superior que está loco, no le puedes decir a tu superior que está loco, no le puedes decir a tu superior que está loco... De repente, me dirigió una mirada que me hizo sentir escalofríos

-¿Quieres ser el terror de los piratas a mi lado?

Yo no quiero sentir el terror de nadie, esa no es mi justicia, eso no es lo que estoy buscando, no obstante, esto es lo mejor que me ha pasado desde que estoy aquí, y además por fin alguien se fijaba en mí y no me despreciaba o tenía miedo. Había conocido a muy pocas personas así. Medite mis palabras, sentí que estaba ante uno de los momentos más importantes de toda mi vida en este momento, seguía cuadrada sin darme cuenta, me relaje y elegí cuidadosamente mis palabras y empecé a hablar tímidamente:

- Volcano, verás...me siento alagada, llevo tiempo queriendo ser de ayuda. No obstante, tengo que ser sincero con usted. No creo que tus ideales y los míos sean lo mismo. Si algo he vivido y si algo odio es el terror, tus palabras me parecen peligrosas. Quiero salir de aquí, quiero impartir justicia, pero no quiero destruir nada, no quiero atemorizar a nadie. 

Le devolví la mirada a mi superior, y le lancé la mirada de mayor determinación que había echado a alguien en toda mi vida. Me armé de valor y la determinación de mi voz era inquebrantable: 

- Siempre defenderé al más débil, siempre protegeré a quien lo necesite, como CNI, jamás despreciaré a alguien por su raza, en eso estamos de acuerdo, pero tus palabras no distan mucho por lo demás de las de un sucio pirata. ¿Justicia absoluta? ¿Un escudo alrededor del mundo? ¿Destruir para construir? ¿TERROR? EL TERROR JAMÁS SERÁ JUSTICIA. 

Apreté mis puños y continué hablando. Estaba segura de estar haciendo lo correcto, me acordé del señor del sombrero de cowboy:

- Sinceramente, jefe, sus palabras me generan miedo y el mundo con el que sueño no tiene nada que ver con eso. No sé lo que habrá vivido para pensar de esta manera y no quiero juzgarle, la propuesta que me hace es muy importante para mí, disculpe mi impertinencia, pero antes de contestar a su propuesta quiero hacerle una pregunta. ¿QUÉ ES PARA USTED LA JUSTICIA? 





-


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#5
La situación esa conocida ya. ¿Realmente era el único ser en la tierra que compartía este tipo de ideales? Imposible... 

La mujer, ya sea por rango o por respeto, no me tomó por un bobo o un débil, como en las anteriores ocasiones que había tenido la oportunidad de expresar mis pensamientos.Eso ya era de agradecer, sin embargo, su reacción, no fue acorde a lo que estaba buscando.
Mis palabras, más que otorgarle fuerza o entereza, le hicieron cuestionar si mis formas e ideas eran la alternativa viable para sanar el mundo, y así me lo hizo saber con sus palabras.
Voz determinada, puños cerrados y mirada de desafío. Sin duda me veía a mi mismo, pero en el otro lado de la balanza. Los dos queríamos algo, pero la metodología era diferente.
Ella soltó su discurso dejando caer el peso de mis acciones y que no formaría parte de una Maria que aplica el terror para que nadie se salga del marco, que no es la visión de justicia que busca.
Yo solo escuchaba hasta que hizo la pregunta:
-¿QUÉ ES PARA USTED LA JUSTICIA? 

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Yo estaba escuchando sus palabras con atención, serio y estoico, hasta que hizo la pregunta. Era una pregunta que le podría contestar a un niño con orgullo o a un trabajador recién llegado. Pero el tono y el contexto eran más bien para determinar si era o no un loco, o así lo percibí... 
Mi rostro debió transformarse por 5 segundos en una amalgama de ira y violencia. Nariz arrugada, mandíbula tensa. Dientes rechinando en una boca cerrada con mueca de desagrado y ojos tapados por unas gafas de Sol que miraban al vacío de un evento traumático. Mi mente en esos segundos tenían su respuesta deseada:

-¿La justicia?- pensé  -¿Que qué es la justicia para mi? La justicia solo es una y no hay más. 
La justicia es el correctivo final a una sociedad envenenada por el crimen y el desorden. La justicia es la rectitud absoluta ante el orden y el civismo para una sociedad mejor. 
Y niña mimada, se aplica con el mayor castigo a todo aquel que cruce la línea, independientemente de su edad, raza o situación.
Cualquiera que perturba el hermoso ecosistema creado por un gobierno que solo busca la paz, debería de ser limpiamente ejecutado y servir como ejemplo de lo que sucede cuando intentas quebrar a la sociedad.
LA JUSTICIA ES LA VERDAD ABSOLUTA Y LA RESPUESTA A UN MUNDO MEJOR.

Tras mis 5 segundos de planteamiento en mi mente, volví del trance. Fijé la mirada en los ojos de mi invitada y sonreí suave. Sabía que me había ido, pero nada, solo me podía haber visto absorto unos segundos:

- Disculpa, es una pregunta muy complicada y la he tenido que pensar un poco...- dije en tono de voz amistoso. - pues la pregunta es compleja pero si me preguntas a mí, la justicia es, y te seré sincero...

* TOC TOC*  

La puerta suena con fuerza y me interrumpe. Alguien corta mi verdad, no sé si para bien o para mal.

-Adelante, pase .
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#6
Me encontraba realizando tareas en la base G-34. Esta mañana me tocaba ayudar a los trabajadores de la cocina, traer y colocar todos los alimentos e ingredientes que llegaron a primera hora de la mañana. A simple vista es una tarea que no le puede gustar a nadie hacer, pero a mí me encantaba. El poder oler aquellos cargamentos con todo tipo de alimentos; pescado fresco, carne fresca, verduras, frutas, especias... Aunque mi momento favorito es cuando estoy en la cocina charlando y conversando con los trabajadores. Sobre recetas, como cocinar un plato, como condimentar otro... Son los únicos que tienen conocimiento de mi amor por la gastronomía, y guardaban muy bien mi secreto. Era de los pocos momentos donde se puede notar en mí una gran sonrisa y una alegría inmensa.

Mientras colocábamos las cosas, un teniente de la base, un superior, vaya, vino a hablar conmigo.

- Buenos días, Joe - Me dijo mientras puso su mano en la cabeza, haciendo un saludo militar.
- Buenos días, señor - Le devolví el saludo de la misma manera - Dígame, ¿en qué puedo ayudarle? -
- Necesito que encuentres a una persona en concreto. Estoy seguro de que usted sabe donde puede encontrarse - Seguí escuchándole mientras asentía con la cabeza - Quiero que des un mensaje a Vulkan. Que se reúna con el capitán de la base en su despacho para concretar su ascenso a Sargento - No tenía ni idea de eso, pero me alegré por el joven - A la orden señor, voy ahora mismo a darle el mensaje y luego termino mis tareas en cocina - Le dije - Perfecto soldado, muchas gracias - Me dijo mientras daba media vuelta y se marchaba por la puerta de la cocina.

- En seguida vuelvo para terminar de ayudarles - Les dije a los cocineros mientras me dispuse a buscar a Vulkan. No sabía muy bien por donde andaría el joven, pero me dejé guiar por mi olfato y dar con él. Tras unos 5 minutos dando vueltas, un olor familiar vino a mí. Era un olor como a río, me resultaba muy familiar, procedía de la zona médica. Me adentré en ella y me dejé llevar hasta dar con una puerta con un cartelito. Decía sala de descanso, aquí dentro estaba Vulkan, y además, había otro olor del cual ya tenía constancia de él, pero no le di importancia. Llamé a la puerta y escuche al joven decir desde el otro lado - Adelante, pase -

Abrí la puerta y allí estaba el joven sentado, y para mi sorpresa, la semi-oni que conocí en el puerto junto a Sephiroth estaba con él. No quise meterme en el asunto, así que fui al grano.

- Sargento Vulkan. Le comunico un mensaje de parte del capitán de la base. Para que vaya cuando antes a su despacho para hacer unos trámites de su ascenso - Le dije al joven mientras le hice el saludo militar.
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#7
Me había quedado a gusto. Mi cabeza y mi corazón latían con fuerza. Había conseguido mantener la calma y ser educada con el sargento y ahora esperaba impaciente su respuesta, de ella dependía mi decisión final.  Volcancito estaba en silencio y parecía que iba a estallar de rabia, sus ojos estaban escondidos tras sus gafas de sol, pero aun así pude percibir su locura, este tipo daba miedo, sus dientes rechinaban y su mandíbula estaba prácticamente desencajada. Me entraron escalofríos, si al entrar en la sala Vulkencio me había recordado al señor del sombrero y a mi sentido de la justicia, en este incómodo silencio que se me hizo eterno, pude recordar a toda la gente con la que había tratado en mi vida.

Los desprecios de mi madre.

La traición de Gortash

Las risas de los piratas que me atormentaron durante años

Entonces empezó a hablar, y justo cuando estaba contestándome fue interrumpida, alguien llamo a la puerta y se dirigió a Bocatorucio, mi conversación con él tendría que esperar, pues le llamaba el deber. Me giré con dificultad debido a lo pequeña que era para mí la sala para ver quién había salvado el momento, su voz y reconocí al instante ese bigote, me alegre un montón de ver una cara conocida:

- ¡¡¡PERO SI ES MI AMIGO MOU EL BIGOTES!!! QUÉ ALEGRÍA ME DA VERTE NUEVO AMIGO!! ¿TE APETECEN UNAS CAÑITAS DESPUÉS DEL CURRO? TÚ INVITAS CLARO!!


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#8
Atributos Personaje
La puerta resuena con fuerza. Mis palabras quedan sostenidas en un suspense que no se acabaría por resolver en esta escena.
Entra el menos esperado por mi. Amigo, mentor, soldado y, según anunciaban los rumores, futuro sargento. Joe hace acto de presencia en la entrada del despachito, con mensajes de los superiores:

- Sargento Vulkan. Le comunico un mensaje de parte del capitán de la base. Para que vaya cuando antes a su despacho para hacer unos trámites de su ascenso -

No parecía venir muy apresurado, aunque su mensaje era sin duda de una gran relevancia. ¿Que querrían mirar de mi ascenso?¿ Algo con Terence?¿Algo sobre el duo de cazadores? Se como fuere, me tenía que presentar ahí de inmediato:

-Gracias Joe. Pero hazme un favor, ¿si? Somos amigos y compañeros desde hace tiempo. Nada de tratarme de sargento o superior entre nosotros, porfavor. Todos tus consejos y enseñanzas no hacen justicia a un trato desigual entre nosotros.- dije en el tono más amistoso y amable que podía poner. Realmente tenía a Joe en gran estima y me daba rabia que, entre nosotros, hubieran formalismos.

Empecé a salir y, antes de cruzar la sala de lado a lado, Karglass hizo un comentario interesante:

- ¡¡¡PERO SI ES MI AMIGO MOU EL BIGOTES!!! QUÉ ALEGRÍA ME DA VERTE NUEVO AMIGO!! ¿TE APETECEN UNAS CAÑITAS DESPUÉS DEL CURRO? TÚ INVITAS CLARO!!

-¡Uy! ¿Desde cuando se conocen este par?- pensé 
- Bueno bueno... Veo que ya tenéis contacto el uno con el otro. Eso me pone las cosas más sencillas.- Dije sonriendo y con tono pizpireto

Empecé a salir y, en mi trayecto, le di la mano a Karglass en señal de agradecimiento:

-Gracias por escucharme. Retomamos esto en otro momento si tienes interés.

La situación era chistosa pues, por muy amable que pudiera parecer, no dejaba de ser un hombrecillo a su lado.
Proseguía con mi salida hasta toparme con Joe. A el le di con su permiso un apretón en el hombro con la mano seguido de un abrazo amistoso:

-Mercy por avisar. Luego te comento si hay novedades de algún tipo o ya me he vuelto a meter en líos.

Y antes de salir, cuando ya tenía un pié fuera, di un giro y anuncié antes de partir:

- Oh, y sobre lo de las cervezas, si me dejáis me apunto de sobra JAJAJAJA. Y una cosa más... - sonreí hacía Karglass desde la puerta- Eres realmente hermosa, que nadie te diga lo contrario... Bueno me marcho, que me reclaman.

Salí de la sala al trote satisfecho, pensando en que quizá , y solo quizá, se estaba empezando a montar un grupo de marines jóvenes con ansias de cambiar el mundo. Pero eso es otra historia.

Aclaración final
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Salto de foro:


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