Los tres vicealmirantes no tenían ni la más mínima idea de lo que estaba ocurriendo en la sala del tiburón. Lejos de aquello, los marines de la novena división estaban agobiados y bajo una presión inconmensurable teniendo en cuenta que, el nivel del agua no hacía más que subir y subir. Sólo podían confiar en que su amigo y compañero, Fuguwu, les salvará gracias a su capacidad de nado y condición de Gyojin. Pero nada de ello era necesario.
Un nuevo temblor comenzó a sacudir la cámara minera. Un temblor que, lejos de venir acompañado por un aumento torrencial del agua, le siguió el sonido que evocaba a una espada u objeto filoso colisionando con la tierra y, tras ese sonido, los marines podrían ver como, el techo que se extendía sobre sus cabezas, se dividía en dos, con un corte tan profundo y ancho que les era posible admirar la noche en el exterior, más allá de la guarida de Nimda Leyos.
Tras la colosal brecha ocasionada en la cumbre de la guarida, el agua comenzó a descender por el filo que daba al interior de la cámara, precipitándose como una cortina de agua que podía emular la caída de una cascada. No obstante, y aunque en una primera instancia podía parecer que aquello acrecentaría la rapidez del sumergimiento, el aumento del volumen y espacio propiciado por el enorme corte, hizo que el espacio que podía ocupar el agua se repartiera a mayores zonas y que, por tanto, el agua dejara de ser un problema para los partidarios de la justicia. Del mismo modo, con el cielo de la intemperie bajo sus hombros - y gracias a sus propios poderes -, tanto Karl como Apolo podrían subir la enorme grieta hacia fuera momento en el cuál, serían capaces de atisbar como tanto el sheriff Colt, como Billy y Jolly llegaban a la zona de las dos antorchas con provisiones, comida y utensilios médicos con el fin de echar una mano a los forasteros que, en ese mismo día, habían conseguido ganarse su respeto.
Por su parte, Viktor y Selene - apoyados sobre una de las plataformas de hielo creadas por la tormenta del shichibukai -, con el aumento del nivel del agua en su sala en concreto, llegaría a ascender lo suficiente como para estar a un salto de la superficie, pudiéndose reencontrarse así el espadachín con su compañeros de misión de la novena división. En cambio, Selene, priorizando el bienestar del - para ella - misterioso pero familiar hombre, dejó que éste se reuniera en una primera instancia con su grupo y se recuperara bajo la siguiente promesa: "Reúnete conmigo al amanecer aquí mismo frente al lago."
Con la luna en lo más alto de la nocturna y estrellada bóveda celestial, y con la cabeza de su presa enrollada en el látigo de que en otrora fue uno de sus lugartenientes, la misión de capturar y cazar a Nimda Leyos llegaba a su fin. Una misión que había tenido de todo, desde infiltración, juegos de mesa, duelos, duetos, implantación de identidad, persecuciones, enigmas y trampas. Todo aquello había sucedido en un sólo día, un día en el que, a su manera, cada uno de ellos había tenido un desarrollo o crecimiento personal, aunque aún no lo supieran. Un desarrollo que, sin lugar dudas, podría llegar a cambiar el mismo curso de la historia.
INFO
RESUMEN
Fin de la aventura. Podéis salir victoriosos y con vida de la guarida.
ACLARACIONES
Todos acabáis saliendo de alguna u otra manera de la guarida, al haber apertura al exterior.
La aventura ha terminado pero, si lo consideráis oportuno, podéis escoger hacer un último post de cierre.
Viktor, puedes escoger hacer caso a la promesa de Selene y, de esta manera, abrir un tema ubicado cronológicamente un día posterior a este para poder hablar sobre el tema que os concierne.
INFO NARRADOR
Pues hasta aquí llegó la aventura, caballeros. Al igual que mencioné por el servidor de Discord, agradezco enormemente que me hayáis escogido para ser el narrador de vuestra aventura. Espero enormemente que en ningún momento se os hiciera pesado y, ante todo, que las aventuras y hazañas de la novena división jamás terminen.
22-06-2026, 06:53 AM (Última modificación: 22-06-2026, 06:54 AM por Viktor.)
La mujer de pelo cenizo, posicionada a mi lado se preparó igual que yo lo hice. Cuando salté, saltó. Cuando ataqué, atacó. Y juntos, triunfamos. El techo sobre nuestras cabezas fue cortado como un pastel y, de el corte manó todo el agua del lago cayendo como una cascada hasta que el hielo sobre el que pisábamos ascendió poco a poco. Entonces, fruto de la euforia de momento, la mujer se acercó a mí y me abrazó, a la altura de la cadera dada mi transformación. No fue incómodo, pero si inesperado y, acto seguido se separó con mucha vergüenza. Yo me sonreí, algo en ella me hacía sentir bien y solo su orden de salir de aquí para curarme me sacó del trance para acto seguido prometerme hablar conmigo una vez recuperado y golpear mi hombro con su diestra con confianza.
En lo alto de la grieta, cuando el agua terminaba de filtrarse y la noche se podía avistar, pudimos ver como Colt, el Sheriff de Ciudad Escarlata, y los hermanos Billy y Jolly habían acudido, probablemente ante el llamado de mis compañeros, que habían pensado más en la logística y rescate que yo -como era obvio-. Una vez en lo más alto que la plataforma de hielo nos llevó, dejé de emitir frío en demasía para evitar dañar a nadie y salté a tierra firme a un lado de la grieta generada, no sin antes citarme con la mujer en este mismo lugar al amanecer. Cuando caí en las rojizas tierras del baldío de Risky Red, pude cercionarme de la gravedad de mis heridas. Mi pelaje, normalmente blanco inmaculado, estaba totalmente manchado de sangre y parecía un lobo carmesí, casi como el abrigo de mi misteriosa acompañante. Una vez despedido de la joven guerrera, me acerqué a mis compañeros, que parecían estar todos bien. Fuguwu parecía malherido, pero aguantaba el tipo. Karl estaba entera como sospechaba, gracias a los poderes del fénix y Apolo había sobrevivido al agua siendo una Logia. Desde luego, estaban hechos de otra pasta. Cuando estuve lo suficientemente cerca de todos ellos, y perdiendo momentáneamente ese aire de solemnidad que me caracterizaba, alargué mis brazos y agarré a Fuguwu y Apolo con mi diestra y a Karl con la zurda apretándolos en un abrazo. — Me alegro de que estéis bien, amigos. — dije con sinceridad para echar la vista por encima del hombro y ver como la mujer se marchaba por su cuenta. — Se fue… — dije soltando a mis amigos. — Bueno, por si alguien dudaba de ello… — dije echándome unos pasos hacia atrás — Misión cumplida. — abrí mi abrigo levemente mostrando el Santoral atando la cabeza de Leyos a mi cintura. — Volvamos al pueblo y descansemos… partiremos mañana después de que me ponga al día con ella. — dije señalando a la mujer en la distancia.
Entonces, destransformándome y ayudándome como podía para caminar con mis compañeros, partimos al pueblo para descansar y cerrar una de las misiones más difíciles hasta la fecha. Exitosa gracias ni más ni menos a los compañeros que venían conmigo, pues, había quedado claro que la verdadera fuerza residía en el trabajo conjunto.
off
No adjunto bélico ni cuento estadísticas, pero aunque la hemorragia es continua, regenero más de lo que me daña fuera de combate.
Gracias de nuevo al narrador por esta aventura. Ha tenido todo lo que una historia inolvidable debía tener y yo, desde luego, he disfrutado mucho.
Gracias también a mis compañeros, sin vosotros esto habría sido el paseo del Hombre Edgy. Gracias por sacar el lado risas de Viktor.
Nadaba de vuelta por el pasillo acuático arrastrando a mi rival inconsciente de las manos cuando las paredes empezaron a temblar, una sacudida que se transmitió a través del agua hasta mis huesos con una violencia que no esperaba, seguida de un sonido afilado colisionando contra la roca por encima de mi cabeza. Un instante después el techo del taller que tenía frente a mí al final del pasillo se dividió en dos con un corte tan limpio y profundo que por él se podía ver la noche exterior y la luna en lo más alto de la bóveda estrellada de Risky Red, y el agua que había estado llenando la guarida comenzó a redistribuirse por el espacio adicional que aquella brecha colosal había generado, dejando de ser el problema que había sido hasta ese momento y confirmándome que alguien nos había salvado. Agarré con más firmeza las manos de mi rival y nadé hacia arriba siguiendo la grieta, ascendiendo por el corte en la roca durante los metros que separaban el taller del exterior hasta salir a la superficie donde la noche del Yermo Carmesí se extendía sobre el Lago Rubí con una frialdad que contrastaba brutalmente con todo lo que habíamos vivido bajo tierra, encontrando a Karl y Apolo ya en la orilla junto a las dos antorchas que seguían ardiendo.
Me acerqué a Karl y Apolo arrastrando a mi rival de las manos hasta quedar a un metro de ellos – “Me alegro de verles bien. Esta desgracia para mi estirpe es uno de los esbirros de Leyos” – les dije señalando al gyojin inconsciente que flotaba a mi lado – “Es hora de que responda por lo que ha hecho.” – levante la cabeza y vi a unos diez metros más allá de las antorchas las miradas familiares de Colt, Billy y Jolly que habían llegado con provisiones y utensilios médicos. Me giré hacia Colt y caminé los diez metros que nos separaban hasta él para entregarle a mi rival, dejándolo en sus manos antes de volver junto al grupo en la orilla luego de explicar rápidamente quien era y lo ocurrido. El agua chorreaba aun desde la gabardina verde esmeralda mientras miraba a mi alrededor tomando aire de la noche abierta por primera vez desde que nos habíamos adentrado en aquella guarida. Fue entonces cuando Viktor apareció desde la grieta, su pelaje normalmente de un blanco inmaculado completamente manchado de sangre carmesí que contrastaba de forma extraña con las tierras rojizas del yermo como si el propio paisaje lo hubiera reclamado como suyo por un momento, y antes de que pudiera decir nada alargó los brazos y nos envolvió a los tres en un abrazo que no esperaba de él, diciéndonos que se alegraba de que estuviéramos bien con una sinceridad que no dejaba lugar a dudas, y correspondí al abrazo sin pensarlo, sintiendo el peso de todo lo que había ocurrido en ese día disolverse ligeramente en aquel gesto simple y genuino – “Yo también me alegro de haber salido de esta ilesos.” – aseveré. Cuando Viktor nos soltó le pregunté por aquella presencia que había sentido con él bajo tierra a través del haki de observación expandido a trescientos metros, poderosa como pocas que hubiera detectado antes y sin embargo completamente no hostil hacia nosotros, que había desaparecido antes de que pudiéramos reunirnos todos, queriendo saber quién era esa persona con la que había estado y qué había pasado en aquella sala del tiburón mientras nosotros nos las veíamos con el agua y los esbirros de Leyos – “¿De que le conoces?” – le pregunte al peliblanco, pero me pidió esperar a partir rumbo a Marineford para hablar con soltura, y yo acepte de buena gana su petición.
Miré al grupo reunido junto al lago a unos metros de las antorchas, a Colt con el esbirro inconsciente en sus manos, a Billy y Jolly con las provisiones, a Karl y Apolo de pie junto a mí, y pensé que éramos fuertes, que lo habíamos demostrado ese día, pero que también habíamos tenido suerte, que había momentos en los que la diferencia entre salir caminando y no salir era más delgada de lo que ninguno de nosotros quería admitir, y entonces pensé en Jack, el apostador de la taberna al que había pagado cuatrocientos mil berries para conseguir la moneda con el tiburón grabado que había resultado ser la clave de todo, y me pregunté si el hombre habría pensado alguna vez que la suerte era algo que se gastaba, porque yo estaba cada vez más convencido de que la nuestra no la habíamos gastado apostando en aquella mesa sino aquí, saliendo vivos de las fauces de Nimda Leyos, y que eso valía bastante más que cualquier cosa que Jack hubiera podido ganar o perder en su vida sentado frente a una máquina tragaperras.
Pese a que el agua siguiese acorralándonos por debajo y encima sólo tuviésemos un largo túnel hasta un techo de roca, Karl no perdía la esperanza. Yo volaba varios metros por delante de ella, con la intención de que si no encontrábamos salida, la crearíamos a puñetazos si fuese necesario. Sin embargo me percaté de que ella empezó a hablar por den den mushi, aunque no llegué a oír nada de lo que decía. La situación era crítica y necesitábamos un milagro, ya que si el agua no dejaba de ascender, nos ahogaríamos acompañando al centenar de Marines que llegaron antes que nosotros. De pronto oí un sonido metálico a través de las paredes que detuvo mi vuelo. El milagro llegó. Sin saber cómo ni por qué, un temblor en la cueva anunció una de las cosas más impresionantes que había presenciado nunca: en la lejanía vi como el techo se partía, como si la tierra se separase dándonos una última bala. — ¡KARL! — grité a mi compañera que hablaba por su den den mushi metros abajo. — ¡Parece que aún nos quedan más viajes por delante, el Ayuwoki nos protege! ¡sígueme! ¡Kakahaha! — Sin perder el tiempo, volví a acelerar mi vuelo propulsado por la arena hacia la superficie, atravesando con mi cuerpo algunas rocas que caían desde arriba tras el movimiento terrestre.
Ya podía ver el cielo nocturno y, con un último impulso, por fin llegué al exterior pudiendo respirar un aire menos cargado, cancelando mi vuelo y dejándome caer desde las alturas, flexionando mis piernas al aterrizar sobre el terreno. En la lejanía vi como el sheriff y los hermanos del establo habían acudido a mi llamada y me reí entre dientes al imaginarme cómo sería su reacción cuando se enterasen de que Helios Cabohausen, el músico errante, no existía. Que yo era un vicealmirante de la novena división de la Marina. Karl salió detrás de mí y, un rato después, Fuguwu apareció llevando a alguien consigo. Resultaba ser uno de los hombres de Leyos y, al mirarle, lo único que me apetecía era actuar como ellos hicieron con nuestros hombres. Quería separarle la cabeza del cuerpo con un pisotón seco en el cuello. Sin embargo la captura había sido de Fuguwu, lo justo era que mi compañero decidiese qué hacer con ese gyojin. — Sabía que te las apañarías, amigo, Karl y yo casi nos ahogamos pero al menos pude hacer un último baile ¡kakahaha! — Levanté el aparato reproductor de música para enseñárselo mientras el bucle eterno de la canción del Ayuwoki seguía sonando.
El último en aparecer en escena fue Viktor, demostrando que hacía falta mucho más que un lago para acabar con él. No me sorprendía que hubiese sobrevivido, lo sorprendente fue que nos abrazase de forma cálida en cuanto se reagrupó con nosotros. Lo que en su día fue un encuentro con su grupo con un final catastrófico, tenerlo de invitado en Mystoria y como compañero de armas había construido algo a lo que se le podía llamar amistad. Tras ello nos enseñó con orgullo su trofeo, apartando su abrigo para ver la cabeza del criminal que había provocado todo. — Parece que al final sí te has divertido. — le dije sonriente, en referencia al momento en el que nos topamos el centenar de cadáveres como bienvenida. A continuación sólo pude reír. — Eh Viktor, gracias. — Atando cabos había llegado a la conclusión de que el milagro en la salida había sido cosa suya. Definitivamente el Shichibukai jugaba en otra liga.
En la lejanía la extraña mujer a la que Viktor se refirió se seguía alejando. Tenía la sensación de que no había por qué preocuparse. Mi preocupación residía en ese radio casette el cual alcé para mirarlo de cerca. Empecé a aporrearlo a ver si dejaba de sonar o cambiaba la canción. Después de lo sucedido en el taller, no quería volver a escuchar al Ayuwoki nunca más.
Off
Por un lado tengo una duda y es la posibilidad de quedarme con el dial de sonido. Lo llevé conmigo por si acaso, pero como no se pueden comprar y tampoco estuve en Skypiea, no conozco los métodos para hacerse con un objeto exclusivo. Comento esto sólo para saber si puedo quedármelo o no
Y por otro lado repito lo que ya dije. Infinitas gracias a Garnet por haber creado una aventura tan divertida y variada para nosotros. Y gracias a mis compañeros que facilitan todo mucho. Me lo he pasado pipa, sois todos muy buenos
23-06-2026, 04:30 PM (Última modificación: 23-06-2026, 04:34 PM por Karlglass.)
La situacion era critica, pero yo no perdia la esperanza. Aguantaria, Aguantaria la respiracion lo que hiciera falta para salir viva de alli junto a mis compañeros y en cuanto a Viktor...seguro que estaba bien. Tenia que estarlo. Era sin duda el mas fuerte de todos nosotros, ni el tiburon ni nadie podria pararle. Estaba seguro de ella.
De repente un enorme temblor me sacó de mis pensamientos, el cielo,. Podía ver el bendito cielo y a Apolo llamandome - ¡Bendito sea el Ajuroki ! ¡ Salgamos de aqui !
Salí tras Apolo a la libertad, a la salvación. Todos estaban allí, todas las personas que nos habían ayudado ese dia y lo mas importante, todos estaban a salvo, poco despues tras nosotros apareció Fuguwu, acompañado de su presa. Era una pena no haber capturado al jefe de aquella banda, pero no desistiríamos de nuestro objetivo, acabariamos con ese maldito tiburón.
Viktor vino y nos abrazo a todos - Yo tambien me alegro de que estes vivo, amigo, jamas dude de que lo conseguirias pero no solo eso, con el llevaba la cabeza de nuestro objetivo, algo que me emociono. Habia vengado a nuestros compañeros muertos y habiamos dado la paz a esta isla. Habiamos hecho de este mundo un lugar un poco mejor, me saltaban lagrimas de alegria. - Gracias VIktor, gracias. Gracias por vengarlos a todos. Sin tin no lo habiramos conseguido.
Viktor indico luego que alguien le habia ayudado ¿Teniamos un misterioso aliado? Entendí que era alguien importante para el, o eso me parecio sentir, aunque no tuviera mi Waki activado, no queria meterme en sus asuntos - Dale tambien las gracias por nosotros. Te estaremos esperando
Todos estabamos bien, no pudimos evitar la muerte de nuestros heroicos compañeros, pero si vengarles, ningun civil habia salido herido e incluso habiamos salvado a los caballos desaparecidos, esta mision habia salido perfecta, ojala Joe hubiera estado alli junto a nosotros, para vernos, victoriosos. Todos sanos y salvos.
- Curare vuestras heridas. Firebirth Miracle
Las llamas rodearon a todos los que estabamos alli, sanando a los que estaban heridos y haciendo resplandecer todo. No podia ser mas feliz. Se habia hecho justicia. Podiamos haber perdido la vida, pero aqui estabamos todos. Estabamos mas cerca, mas cerca de nuestra utopia, un mundo sin piratas. Un mundo feliz, un mundo donde nadie tuviera que temer de ser robado, violado, esclavizado o asesinado. A pesar de las extrañas costumbres de esta isla, ahora era una isla libre de piratas. Y todo gracias a nuestro esfuerzo.
- ¡¡¡ Apolo !!! ¡¡¡ Fuguwu !!! ¡¡¡ Vaqueros, sheriff !! ¡¡ Celebremos este gran dia con un gran banquete y una fiesta a la altura de los hermosos habitantes de esta isla !!!
No tenia mucho, mas bien ninguno, talento musical, eso era algo que hace tiempo habia aprendido en Pipidown, pero aún asi me arranque a cantar.
- ¡ APolo ! ¡ Seguro que esta te la sabes ! Country ooooaddd debo seguiiiir por aqui sin paaaraaaar ¿ Como seguia? ALgún dia seeee que ¿acabre? en ¿la islas? ¡¡¡CANTEMOS TODOS !!! ¡¡ SEGURO QUE LA SABEIS !!!
resumen
Soy feliz. Gracias Garnet y lo siento por no estar al 100% y los errores cometidos. Ha sido una aventura cojonudisima, a la altura de un evento gordo.