Los días habían pasado desde que cumplimos la misión y Risky Red podía vivir en paz. Más allá de sus tradicionales duelos, de los que pude formar parte, tanto el sheriff, como los hermanos del establo, Milka y los demás ciudadanos habían experimentado unos días tranquilos. Gracias al trabajo conjunto de Viktor y nuestra División, la banda de Nimda Leyos que tenía amenazada a la isla era historia.
La mañana era fría, aunque cada día que pasaba lo iba siendo menos y yo había decidido levantarme temprano para activarme, ya que el viaje de vuelta iba a ser largo. Si todo iba bien podríamos llegar aproximadamente para el inicio de la primavera a Marineford, lo que me resultaba poético cuanto menos. Cruzaba el cielo propulsado por mi propia arena llevando un saco a mi hombro, hasta que divisé el Eidfrost amarrado en la costa por Kraven, el cual se había encargado de él en nuestra ausencia. Descendí de forma grácil hasta alcanzar la altura de la cubierta, haciendo que automáticamente la arena que me propulsaba se convirtiese en mis piernas y así poder caminar al interior del navío sin detenerme. Aún llevaba la ropa que usamos en la misión para camuflarnos con el entorno: el sombrero de cowboy, el abrigo de cuero, los pantalones tejanos y las botas con espuelas. Sin embargo mis pertenencias las había dejado en mi mochila junto al timón al que me dirigí, echando mano a mi den den mushi para abrir las comunicaciones con el grupo. — ¡COWABUNGA! — inicié el saludo de forma enérgica dando los buenos días. — Al habla de nuevo vuestro navegante, el vicealmirante Bahía, dándoos la bienvenida a Apolo's Bay Cruises. — De mi mochila saqué el Eternal Pose que nos llevaría de vuelta a Marineford, dejándolo al lado del timón. — Para esta travesía volveremos a contar de la velocidad y comodidad del Eidfrost que nos llevará de vuelta al cuartel principal. Son las ocho y media de la mañana y en el exterior hace un frío que pela... aunque no hace tanto frío como el que tuvo que sentir Nimda Leyos cuando tuvo a Viktor al lado ¡kakahaha!. — Con todo ya preparado, volví a echar mano del saco que traje conmigo y que contenía comida que había ido a buscar a la taberna del pueblo. — Para todo lo demás, aquí me tenéis. Ya conocéis el protocolo de viaje: relajaos, dadme un ambiente divertido y vomitad por la borda y no en los pasillos. Cuando todos estéis listos desplegaremos las velas.
Tras dar mi mensaje salí al exterior con un enorme bocadillo de carne para desayunar. Volví a propulsarme para alzar el vuelo y sentarme en lo alto del mástil. Allí comencé a comer con toda la parsimonia del mundo, notando la fresca brisa mañanera en mi cara. Una vez mis compañeros estuviesen preparados, iniciaríamos el viaje de regreso.
Akuma no Mi
Suna Suna no mi
Logia
5
La Suna Suna no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en arena.
Especificaciones
La fruta Suna Suna no mi otorga a su consumidor un gran poder ofensivo y práctico, además de las características comunes a todas las logias, esta fruta cuenta con la peculiaridad de poder absorber la humedad de todo cuanto toca. El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar 80 Puntos en Control de Akuma (CA), esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en arena, ni si quiera será capaz de darle la mano a alguien sin transformarse. Una vez el usuario llegue a 80 Puntos en Control de Akuma, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de 25 de energía por turno. Con 240 puntos en Control de Akuma el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de 70 de energía. La velocidad de expansión del viento es igual al 80% del CA del usuario.
Control de Akuma: • 80 CA: El usuario puede transformar partes de su cuerpo por 25 de energía. •240 CA: El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de 70 de energía y puede acceder al efecto "deshidratación" con sus requisitos y costes correspondientes indicados en el apartado "Ventajas".
Ventajas:
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.
• El usuario tendrá una reducción del 10% en su coste de energía en técnicas de akuma siempre que esté en un área con efecto calor
• El usuario puede aplicar un estado especial propio llamado "deshidratación" si mantiene contacto físico con una de sus manos por dos turnos completos sobre un objetivo. Este estado daña la energía a razón de 4 puntos de energía por cada punto que se use, pudiendo emplear tantos como puntos se tenga en Control de Akuma y gastará por cada punto usado 2 puntos de energía.
• El usuario podrá transformar la parte inferior de su cuerpo para propulsarse en el aire con un coste de 45 de energía cada turno volando. Podrá moverse 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de akuma.
• El usuario puede generar y expandir su arena, y controlarla o modificarla una vez creada, a razón de 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de Akuma.
Debilidades: Las habituales en las akuma no mi.
Usuarios empapados por un dial de agua, o una técnica de Karate Gyojin pueden ignorar su intangibilidad.
Código: suna
Navegación
— Viajamos en el Eidfrost de Viktor
EidfrostMuelle
Barcos
corbeta
Especificaciones
3Tier
23000/23000
Puntos de vitalidad
500Res/Pas
14Espacios
1150Velocidad
-4Riesgo
No¿Equipado?
Modificaciones(Disponibles 0)
Refuerzo mayor
Refuerzo mesana
Refuerzo trinquete
Cañones
Refuerzo de popa
Cañones de popa
Punta de proa
Archivos
Forja
Refuerzo estructural
Madera reforzada
Recubrimiento
Descripción: El Eidfrost es una imponente corbeta militar cuyo mascarón es la cabeza de un lobo. Su madera azulada puede surcar los mares con celeridad y atrapar sus rivales en cualquier océano. Provisto de velas mejoradas, un casco preparado para soportar cualquier reyerta y las instalaciones para un cazador, el Eidfrost es un presagio de muerte.
Código: Eidfrost001
— El cálculo de riesgo del viaje es 0 (10-6(Timonel3)-4(barco))
— Como poseo el Superoficio de Maestre, por cada 290 puntos de velocidad que tenga el barco, reducimos en un día el viaje. Como el Eidfrost tiene 1150 de velocidad, se restan 4 días a las tres semanas de viaje (1150/290=3,96), haciendo un total de 17 días
Y como a mayores el superoficio de maestre disminuye un 25% el tiempo de viaje, el regreso a Marineford tardará 13 días (17-4,25=12,75)
Por fin, y tras tiempo suficiente en Risky Red, estábamos preparados para partir y abandonar el páramo rojo definitivamente. Esta isla siempre tendría algo especial en mi memoria pues, después de tantos años había recuperado algo que no recordaba ni siquiera que había perdido. El camino ante mi parecía volver a iluminarse y mi mente se aclaraba conforme el aire marino entraba en mis pulmones. Subiendo por la plataforma de acceso del Eidfrost, mientras Apolo hacía su ya clásico llamado a bordo, Kraven esperaba en el final de la rampa. El viejo marine se acercó a mi con gesto serio, fumando como acostumbraba — ¿Encontrásteis al pirata, jefe? — preguntó, sorprendiéndome por su interés. — Encontré mucho más de lo que esperaba. — respondí poniendo mi mano sobre su hombro y avanzando hacia cubierta, dirigiéndome al mascarón de proa, donde el imponente lobo de hielo comenzaba a mirar hacia el horizonte.
El camino ahora estaba claro, Marineford esperaba, donde el O Redentor permanecía custodiado por los Marines y donde yo tenía que terminar ciertas cuestiones antes de comenzar un nuevo proyecto. La misión, la cruzada con los Marines de la División 9 había finalizado con éxito y, la cabeza en formol de Leyos reposaría sobre mi escritorio hasta que pudiera cobrar su cuantía en la base Marine. Una vez hecho, quizás habría un par de conversaciones en la base insignia de los Marines y después… después quien sabe. Quizás volviera a Foodvalten a por Shoto. Quizás me acercara a Sabaody a ver al viejo maestro en el dojo para entrenar de nuevo pues, algo me decía que había algo inacabado en mi entrenamiento de Haki. Quizás simplemente me echara al mar con Kraven y viajáramos donde nos llevaran las corrientes y pudiera pelear con algún espadachín de valía.
¿Por qué elegir pudiendo dejar que el destino decida? Hoy me apetecía fluir.
Las 8:30 de la mañana nos encontraba a bordo del Eidfrost en uno de los últimos días de invierno que pasaríamos en Risky Red luego de haber completado la misión de terminar con el reino de terror de Nimda Leyos. Era una mañana fría, con el cielo despejado, y los rayos del sol bañando a las tropas que al final no habían tenido la necesidad de participar durante la misión pero que habían hecho bien en quedarse cuidando el navío de Viktor. El mar se encontraba apacible y cercano, luego de sentirlo tan distante en aquel hermoso desierto escarlata que se expandía por toda la isla volver a tener el mar tan de cerca era ciertamente reconfortante. Me encontraba a bordo de la corbeta apoyando con las tareas de preparación para la partida, levando el ancla, hinchando las velas, y apoyando en la coordinación en la cubierta del navío para que todo observara esa vigilancia militar de la que tanto disfrutaba. Atrás habían quedado los días de vestir la gabardina verde esmeralda, zapatos y sombrero a juego; ahora, nuevamente lucia mi traje de Vicealmirante con la capa que confirmaba mi rango montada sobre mis hombros me generaba la segunda sensación de familiaridad que había extrañado durante nuestra estancia en Risky Red.
A pesar de nuestra corta estadía, habíamos hecho buenas relaciones con varios de los habitantes de Ciudad Esmeralda por lo que la partida me dejaba una sensación agridulce. Intenté reclutar a Jack para que se uniera a la marina con el mismo éxito que tuve en vencerle jugando a las cartas: ninguno. Con Colt ni siquiera lo plantee, pues era la figura de máxima autoridad de la isla y alguien que ahora valoraba la labor de la marina, definitivamente sería un contacto importante a mantener en la isla. El par de hermanos dueños de los establos eran inseparables de sus caballos, seres tan libres como imponentes, pedirles que se hicieran a la mar era ridículo y cuando lo plantee a modo de broma apenas y me tomaron en serio, ellos eran incluso mas libres que sus propios corceles. Pork y Billy eran tan desastrosos que sabía que sería incapaz de inculcarles la diciplina militar tan necesaria para ser parte de la marina, por lo que luego de varias semanas estudiando la posibilidad desistí sin tan siquiera planteárselas. Al final, volvíamos los mismos que habíamos partido desde Marineford en el verano y eso ya era buena noticia por si sola.
La voz de Apolo resonó por todo el barco, transportada gracias a los den den mushi que formaban parte del mismo, y nos confirmó que estábamos listos para navegar. Estábamos listos para volver a casa.
Resumen
Estoy en el barco, listo para volver a Marineford.
El trabajo estaba hecho. Gracias al esfuerzo de todos, por fin habiamos conseguido nuestro objetivo y tras un tiempo de merecido descanso en la isla, tocaba embarcar de nuevo en el barco de Viktor y volver a Impel Down.
Esa mañana lo preparé todo y embarque junto a mis compañeros, nuestras tropas estaban allí, guardando el barco y sin ningun daño, todo estaba dispuesto, todo estaba preparado, solo nos esperaba de nuevo un largo viaje para que Viktor nos dejara en "casa" y pudiera entregar la cabeza del delkincuente y cobrar su recompensa. Una vez volví al camarote de invitados donde me esperaba Joseba y deje mis cosas y volvi a cubierta pude escuchar la voz de Apolo, animada como siempre anunciando nuestra partida.
Sonreí, era un honor tener alguien así conmigo en mi division, tan fuerte y alegre a pesar de todo lo que le habia pasado. Nunca olvidaria esta isla y este viaje, era tan solo el principio de un mundo mejor, un mundo sin pirateria.
Lo conseguiriamos. Eramos la puta division 9, la division que formo Joe Joestar, con el usuario de la fruta de la arena que te envenena Apolo Bahia, el pescado globo que metia hostias como panes Fuguwu y la vicealmirante mas jodidamente alucinante de la galaxia, el pollo cosmico, Karlglass Firebirth, osea yo. Si encima contabamos con aliados como el puto y jodido Sichibukai Viktor Evans, no habia nada ni nadie que nos pudiera parar.