[Aventura T3] Venganza. Epílogo.
#31
Zorak no solo esquivó ese veloz golpe impecablemente, aprovechó el acercamiento de su rival para propinarle su fiel combo de dos puñetazos y un rodillazo, el cual dejó a Ridel semi encorvado y escupiendo sangre por la boca. El encapuchado jamás se había encontrado tan al límite, esa situación era nueva para él. Debía apostarlo todo a una carta, la última que le quedaba, si iba a morir de todas formas, al menos que fuera con la cabeza bien alta. Dio un salto a ras de suelo hacia atrás, situándose pasada la puerta, aún dentro del salón y a unos cinco metros del pelirrojo. Le costaba tal esfuerzo ver con claridad que cerró sus ojos unos segundos, agudizando su oído por si acaso. Meditó durante ese breve instante y volvió a abrirlos, seguía sin poder ver por su ojo izquierdo, aquello lo incomodaba bastante. Por su mente pasó todo lo bueno que había vivido en su tortuosa vida, también todo lo malo, lo cual ocupaba bastante más espacio en su cerebro. Ese instante en el que se había podido relajar, le sirvió como trampolín para comenzar a concentrarse en su siguiente movimiento, uno que llevaba tiempo perfeccionando pero que nunca le había hecho falta usar en un combate, pero este ya se había convertido en uno a vida o muerte. Se quedó en silencio, semi flexionando las rodillas, alineando los pies con sus hombros y colocando sus puños cerrados en posición de defensa. 

No quería seguir provocando al muchacho, sabía como, pero no le interesaba, necesitaba guardar la distancia. Necesitaba unos instantes para prepararse y estaba seguro de que el mestizo no le daría tregua, aún así no le quedaba otra opción. La puerta estaba a un par de metros delante, en la pared de su izquierda. Por un momento se le ocurrió salir de allí sin mirar atrás, pero no era un movimiento digno de él. Decidido, daría su vida antes de huir como un cobarde, su orgullo nunca se lo habría permitido y mucho menos perdonado. Esperando que su rival aprovechara esa pausa para recuperar el aliento, siguió aunando fuerzas para su mortífero movimiento. Tenía más ganas de terminar esa pelea por llamar a Melisa y comprobar que Jerry estaba bien, que por preservar su integridad física, la cual ya estaba muy maltrecha. Solo unos segundos más y las tornas cambiarían a su favor. La paciencia era una de las virtudes de Ridel, pero ahora, la viabilidad de su estrategia no dependía solo de él, en cualquier momento Zorak pasaría a la acción pudiendo tirar por la borda no solo su plan, sino todo lo que había logrado en su vida. No podía hacer nada más, solo esperar a que la suerte le sonriera por lo menos esa vez en lo que iba de combate. 


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#32
Ya no estaba jugando, si realmente Ridel era consciente del secreto que guardaba no tenía más opción que acabar rápido y rastrear el paradero de Maeve.

Ridel adoptó una postura defensiva, pero no tendría la suerte de conseguir su respiro, con un ágil salto me avance hacia el, seguía sin poder decir palabra, un nudo de emociones anidaba mi pecho, ya no se trataba solo de venganza, ahora se añadía proteger lo único que me quedaba en este mundo, lance un veloz puñetazo buscando el cuello de mi antiguo mentor, debía intentar contenerme o no lograría saber quién lo había contratado.

Tras el golpe, alcé mi guardia, esperando cualquier acometida.

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#33
La soñada tregua quedo en eso, un sueño, roto por el ademán de ataque que hizo Zorak avanzando de un salto hacia Ridel cargando su puño derecho hacia atrás. El antiguo maestro del mestizo vio claro que no le daría tiempo a preparar su ataque, todo terminaba ahí, su última baza se esfumaba como el humo de los cigarrillos del pelirrojo. Al parecer el destino no tenía nada mejor que hacer esa noche y le apetecía seguir disfrutando de ese enfrentamiento, pues por la puerta apareció Hanne para interponerse entre Zorak y Ridel, alzando su espada con ambas manos para intentar atacar al mestizo. Al parecer no fue los suficientemente rápida para realizar el corte, pero si para frenar el ataque de Zorak, recibiendo ella el golpe antes de caer inconsciente y de espaldas al suelo debido al puñetazo y a la inercia que llevaba el pelirrojo. Estaba ya en las últimas antes de eso y no podría hacer mucho más para ayudar a su maestro, pero había sido suficiente para que Ridel tuviera preparado su movimiento estrella. 

Mientras Hanne se hallaba sentada en el suelo un metro por delante de su maestro con la espada aguantada por su diestra pero apoyada en el suelo y Zorak justo enfrente de ella, Ridel cargó hacia ellos con ambos puños a la altura de la cadera como si los fuera a arroyar, pero esquivándolos lo justo para situarse detrás del pelirrojo, pasando por su izquierda a gran velocidad. Se cogió ambos puños con fuerza y los elevó por encima de su cabeza hasta posicionarlos pasada su coronilla. En un veloz y potente movimiento descendente, golpeó con ambos puños a la cabeza de Zorak. Acto seguido, separó las manos y le dio un rodillazo con la diestra en la zona lumbar, acabando de desequilibrar al joven y forzándolo a dar un paso hacia delante, donde se encontraba Hanne en el suelo, quedándose a centímetros de la joven.

- Me lo voy a pasar igual de bien con la paliducha que con tu amiguita de pelo azul, le cortaré la lengua también. Una pena que ya no vayas a estar entre nosotros para verlo. - Ridel había recuperado algo de confianza al encadenar ese par de golpes, Se quedó mirando la espalda del joven en posición de defensa, con ambos puños en alto.



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#34
Antes de que impactara el golpe, la espadachín se metió por medio, recibiendo el ataque y dándole tiempo a Ridel a hacer su movimiento, para cuando Hanne cayo, Zorak perdió de vista a Ridel y sintió un contundente golpe en su cabeza seguido de un rodillazo que lo dejo de rodillas y con las manos contra el suelo, sobre el cuerpo inconsciente de la espadachín.

Cuando trataba de levantarse, Ridel volvió a hablar y confirmo las sospechas del mestizo, "paliducha" sabía sobre Maeve, comento también que le haría lo mismo que a Powder, Zorak comenzó a hiperventilar, su mente se llenó de imágenes, sangre por todos lados, Powder en sus brazos muriendo mientras se ahogaba en su propia sangre con la lengua cortada, la cara de Powder cambiaba a la de Maeve y la imagen vino acompañada con una voz familiar que resonó en su cabeza, una frase que hacía cuatro años que lo acompañaba y que le había permitido siempre mantener la calma. Mientras se levantaba el joven, apretaba sus puños llenos de ira mientras la frase se reproducía en su cabeza
"Los monstruos son reales, viven dentro de nosotros y a veces ganan."

Zorak se puso de pie y alzo su pierna derecha, descargándola con rabia sobre la tráquea de Hanne, haciendo que se produciera el ruido de huesos rompiéndose y girando sobre este mismo pie para quedar frente a Ridel, con la cara desencajada de rabia. 

"Te refieres a Maeve?" Era una pregunta retórica, Zorak dio un paso adelante y dijo esta vez gritando preso de la rabia. "TE REFIERES A MAEVE?!"

Dos ágiles pasos le bastaron para llegar frente a Ridel, con toda la fuerza que tenía apretó bien los puños y le salto un potente y rápido juego de uno dos, lanzando el brazo derecho sobre la cicatriz de Ridel, el izquierdo en el lado opuesto a esta y un potente rodillazo en la zona del diafragma de Ridel. Le vio caer hacia atrás, el mestizo no alzaba su guardia, simplemente miraba a su antiguo maestro desplomarse, sintiendo que parte del mismo se estaba desplomando también, en este instante poco le importaba la información que pudiera conseguir, solo una cosa anidaba ahora mismo su mente. "No perdería a nadie más y en especial a ella."

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#35
Las palabras de Ridel retumbaron en la cabeza del mestizo, desquiciado, descargó parte de su ira en el cuerpo inerte que tenía justo en frente. La joven Hanne, desplomada en el suelo e inconsciente, recibió un fuerte pisotón en el cuello, se escuchó un crujido poco alentador. Zorak estaba realmente furioso, con la pelinaranja completamente fuera del plano terrenal, se giró hacia su antiguo maestro con los ojos inyectados en sangre. No tardo en arremeter contra él. Ridel, al ver que no había logrado noquearlo, asumió internamente la derrota, no podía hacer nada más, estaba echo polvo. Su antiguo discípulo lo había superado con creces en todos los sentidos, en parte se sentía orgulloso y también culpable y merecedor de todo aquello que acababa de ocurrir. Se había terminado su era, podría haberlo hecho mejor y también peor, pero ya nada de eso importaba, nunca sabría hasta donde habría podido llegar. Recibió un par de puñetazos bien dados y un rodillazo que le partió un par de costillas. Cayó de rodillas, la sangre emanaba de su boca como un río joven, con un caudal tímido pero constante. Se dignó a volver a mirar a Zorak.

- Te has vuelto fuerte muchacho. *Cof, cof.* He sido un iluso al pensar que lo tenía fácil contigo. Siento todo lo que hice, aunque sea tarde, el orgullo nos hace más de lastre que de propulsor. *Cof, cof, cof.* Éste mundo no es ni bueno ni malo, depende de lo que nosotros hagamos, la pequeña parcela que pisamos, se cierne más en las tinieblas o se baña más de luz. Lo compartimos muchas almas a la vez, por eso no hay un solo mundo, sino uno por cada uno de nosotros, compartiendo espacio a veces. *Cof, cof.* Por eso aparecen los términos de bondad y maldad, para intentar entender lo complejos que somos, tratamos de simplificarlo todo para así entender algo y aún así no lo logramos. *Cof.* Siento no haber sido un mejor maestro. Siento no haber sido un buen marido, ni un buen padre. Todos tenemos lo que nos mereceos al final, de eso si estoy seguro. -  Ridel se desplomó hacia su izuierda, quedando en una posición semi fetal, jadeando y escupiendo sangre. Ya no le quedaban más fuerzas y la vista de su ojo derecho comenzaba a nublarse. Se acercaba su final. - No hagas lo mismo que yo Zorak, vive libre, no seas tu propio esclavo. Intenta llevar luz a las parcelas de los demás y no oscuridad como he hecho toda mi vida, a no ser que quieras terminar así. Se que tu eres capaz, tienes un gran corazón, cuídalo, no lo ahogues con ambición y falsas necesidades. * Cof, cof.* Trae libertad a este mundo lleno de cadenas. - Aún respiraba, pero más calmadamente que antes, iba a morir allí, asumido eso y tras sus palabras, solo le quedaba esperar el momento para irse, ya no se preguntaba en que momento se había truncado su ilusión ni por qué había olvidado esas palabras que acababa de soltarle a Zorak. El siempre había soñado con hacer de este mundo un lugar más justo y terminó siendo un egoísta, utilizando sus capacidades para su propio bienestar. Todo eso ya daba igual, era tarde para arrepentimientos.


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#36
Ost de la escena

El discurso de Ridel pillo desprevenido al joven mestizo, el cual escuchaba cada palabra y cada una se le clavaba en el alma, siempre lo había sabido, seguía respetando de alguna manera a su maestro, aun con todo el daño que había producido a su alrededor, una pequeña parte de Zorak no había podido borrar ese respeto, cuando Ridel se disculpó, este con una voz quebrada por aguantar el llanto le dijo.

"Mel y tu hijo están bien" una lágrima comenzó a rodar por la mejilla de Zorak. "Puedes morir tranquilo."

Ridel retomo su diálogo, alentándome a no hacer lo mismo que él y llevar luz a gente en vez de quitársela, Zorak apretó su puño, ya no de rabia, sino de impotencia, una impotencia nacida de ser el brazo ejecutor de la justicia que clamaban sus seres queridos, se rompió y lo que comenzó como una lágrima cayendo, acabo como un torrente de lágrimas, mientras el chico veía el cadáver de su antiguo amigo y maestro, Zorak se arrodilló junto a Ridel y agarro sus manos, quitando los puños americanos con sumo cuidado de las inertes manos de Ridel, tras llevarlos a sus bolsillos, llevo lentamente su mano derecha hacia el rostro de Ridel, poso dos dedos, uno en cada parpado y le cerró los ojos.

"Descuida maestro, les daré un mejor uso del que tú les diste." Entre lágrimas Zorak se levantó, agarro su paquete de tabaco y saco un cigarro, se lo encendió y dio una profunda calada, le dolía todo el cuerpo, le dolía el corazón, pero por primera vez desde que puso su objetivo en la venganza, noto un gran peso quitarse de sus hombros, su padre y sus compañeros podían descansar en paz, había culminado la última función del réquiem. Soltó el humo y suspiro.

Se secó las lágrimas y se acercó a las escaleras, subiéndolas y llegando a la planta superior de la casa, comenzó a registrar habitación por habitación, debía haber alguna pista por alguna parte, tras no encontrar nada de interés en las habitaciones que había entrado, entro en la última, la cual nada más entrar estaba claro para el mestizo que era la habitación de Ridel, se sentó en la mesa y comenzó a ojear papeles, hasta que dio con uno con un nombre familiar para él, "Griffith Tudor, pago por "almacenaje"." El maldito "pintor" que abofeteo a Powder cuando intentaron sacar información hace ya tanto tiempo que ni recordaba cuando, ya tenía su objetivo, se levantó y por el cansancio acumulado se tropezó con la pata de la mesa, cayendo al suelo, cuando trato de levantarse, bajo la cama vio un cofre, Zorak lo agarro con su mano derecha y lo atrajo hacia él, lo abrió y el cofre contenía una fruta, era una pera, pero de color blanco y con espirales, estaba hambriento, y al no distinguir los sabores, simplemente, se la llevo a la boca y mordió la fruta, se la acabo entera y en tiempo récord, había gastado demasiada energía.

Zorak bajo por las escaleras y se encaminó hacia la puerta, se giró para dar un último vistazo al cuerpo de Ridel, saco el zippo de su padre, lo besó y lo abrió, una vez encendido lo lanzo al cuerpo de Ridel, haciendo que este comenzara a arder y con el cuerpo y el alma doloridos, Zorak se encaminó hacia el claro al que le había llevado Ichitaro, alejándose de la casa que poco a poco comenzaba a prenderse en fuego, por fin era libre. Sacó su den den mushi del bolsillo y inició una llamada, tras unos diez segundos una voz contesto al otro lado, preguntándole  que quería y llamando "boca de sierra" al mestizo, Zorak sonriendo contestó.

"Tengo un trabajito más que hacer en Ballywood, si aún quieres que te acompañe a sacar la basura, nos veremos en Ohara, si todo va bien llegaré a finales de primavera."

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#37
El silencio volvía a reinar en el lugar. La niebla, estática, cubría todo el claro, ocultando lo sucedido. Parecía que el tiempo se había detenido. Unos jóvenes y nerviosos ojos contemplaban la escena, ansiosos por descubrir el desenlace de tan ardua batalla. Solo esperaban no ver al que había considerado como un referente esos últimos meses salir de esa casa de madera con el cuerpo del joven pelirrojo para arrojarlo al claro y dejar que las alimañas del bosque se deshicieran de él. Por suerte para el muchacho, quien se asomó por la puerta fue Zorak, estaba herido, pero no lo suficiente como para no valerse por si mismo. El joven mestizo bajó por las escaleras del porche, hablando con alguien por den den mushi, cuando comenzó a verse una luz parpadeante proveniente del interior de la casa, una luz que iba intensificándose por momentos. Pronto las llamas alcanzaron la altura suficiente para ser vistas a través de las ventanas. Ver el fuego consumiéndolo todo, superando a la luna en la batalla por ver quien iluminaba más el claro, devolvió al completo la calma a Ichitaro, quien fue consciente de su libertad. Ya no tendría que seguir haciendo de matón para aquel egoísta ser de dudosa moral, podía volver con su familia o vivir su propia vida, pero sin necesidad de rendirle cuentas a nadie a raíz de una mala decisión, por haber querido demostrarle a su padre y a si mismo que era capaz de cambiar el mundo. Quería darle las gracias a Zorak, pero cuando quiso darse cuenta, ya no estaba allí. "Muchas gracias, de verdad, si no hubieras aparecido seguiría estando preso... Y todo por culpa de mi inmadurez." El joven se adentró en el bosque en dirección a su verdadero hogar.  

Por otro sendero del bosque, avanzaba Zorak, habiéndose quitado el lastre de la venganza por un lado y por el otro cargado con la información que buscaba y alguna que otra cosa que no esperaba, de hecho, ni era consciente de ello, todavía. Era como si hubiera renacido, libre de su amargo pasado, no solo había madurado a nivel bélico, también emocional. Su camino no había hecho más que empezar, había cerrado el primer capitulo, pero ya tenía abiertos otros tantos, y los que le quedaban por empezar. 


FIN

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#38
Aventura Tier 3 - Completada

Cita:Tobías obtiene: (Narrador)
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Zorak obtiene: (Participante)
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