[Presente Absoluto] - Pink is the new black
#1
Día 17 del año 13, Primavera - 5:49 p.m.
Corriente Akai - Cercanías de la Isla Momoiro

Varios días, y semanas, transcurrieron desde se partida de la tierra celestial, Skypiea. Después de que el músico de los Shogun Gari - y ahora Alas Negras - se echará una cabezadita durante el trayecto, pudo notar como sus fuerzas volvían en sí, recuperándose casi por completo. Ya al menos no daba ninguna pena verle. Otros par de de días pasaron y Garnet ya se encontraba en plenas facultades cognitivas y locomotoras. Para que engañar, se sentía raro al no poseer la fruta que le había acompañado durante casi toda su vida, ¿habría hecho bien al quitársela en un arrebato de inseguridades? Solo el futuro lo diría, pero al menos por ahora, era capaz de volver a nadar, cosa que sería muy útil para sus amigos usuarios. Durante esos días, una nueva edición del periódico les cayó como regalo del cielo. A pesar de que al pelirrojo no le interesaba demasiado lo que ocurría en el mundo, también era verdad que, tras saber que Finn llevaba ya unos días merodeando por la isla Toko, convenía mantenerse informados para atisbar posibles peligros. Además, también cabía la posibilidad de ver alguna noticia sobre Ikirami. Mas, no fue el caso.

Ciertamente, y tal y como sospechaba Garnet, ninguna noticia le causó demasiado interés, ¿el Levely? Ni lo conocía, ¿la muerte de Akatora? Y ese quién es, ¿el Proyecto Patriota? Una mierda. Lo que si le captó levemente su atención fueron las dos siguientes noticias, la desaparición durante un año de la División 21. Tanto el nombre como el hombre que aparecía en la portada le sonaban de algo, pero no quiso darle demasiadas vueltas.- Mientras no sea mi Iki, abono muerto, marine pa' mi huerto... O algo así.- Luego, la noticia de Akarui también le atrajo bastante, pues hablaba de dos miembros del Ejército Revolucionario, no pudiendo evitar acordarse de su buen amigo y hermano jurado Panda. Allá dónde estuviera esperaba que se encontrara bien y que se estuviera haciendo más fuerte. Ahora que se encontraba mejor psicológica y mentalmente, tenía ganas de probar su fuerza contra él algún día. Y por último, lo que de verdad hizo reflexionar al ex tigre. Quitando la noticia de una movilización masiva a una isla llamada Sabaody, la última noticia hablaba sobre un nuevo líder de la familia Tempesta. Al leer este nombre, Garnet frunció el ceño.- ¿Tempesta? ¿Eso no es?- Pensó el músico, acordándose de su, ahora nakama, Triana. Había visto miles de veces su poster, era imposible que no errara, ¿estaría relacionada aquella noticia con ella? Estaría bien preguntarle, ahora que eran parte de la misma banda, como músico, debía velar por los ánimos de sus camaradas. Finalmente, al acabar de leer las noticias, llegaron los Wanteds. Caras nuevas... Caras conocidas pero con un incremento en su recompensa... Había un poco de todo sí. Sin explicación aparente, pues no hicieron nada durante su estancia en Skypiea, la recompensa de todos los Alas Negras crecieron, ascendiendo el wanted de Garnet a una cifra de 281 millones de berries, sacándole 3 millones de diferencia a su hermanita, haciendo que esbozara una risa pícara.- PUAJAJAJAJA si es que el menda es el crack, ¡verás cuando lo vea Sasha!- Reía hacia sus adentros, mientras se encaminaba hacia su hermanita, no sin antes confirmar que, aparte de un pavo con cicatrices llamado Theodor que también lo poseía, Triana tenía el apellido que se mencionaba en la  noticia anterior. Cabía destacar la increíble recompensa que poseía su ahora capitán, Yojimbo. Al verlo pudo notar su cuerpo flaquear debido a su trauma, pero no había nada más que respeto y admiración ante el lunarian.

Ahora nos ubicamos en el presente, en un agradable y cálido día soleado de primavera. Por alguna extraña razón que sólo Sasha conoce, siguiendo el rastro de los Alas Negras, los residentes del Frog Guild estuvieron casi navegando a la deriva por semanas y días, sin llegar a buen puerto. Garnet, en ese momento, se encontraba tirado en la cofa, tocando su fiel instrumento, a la par que probaba un nuevo cachivache que pilló de casualidad en Skypiea. Se trataba de unos de esos diales como los que ya poseía, salvo que, en este caso, el nuevo era capaz de almacenar sonidos. Garnet pensó entonces que, aparte de ser un instrumento la mar de útil para conciertos venideros, también podría ser un arma versátil en combate. Al músico entonces se le encendió una bombilla.- ¿Y sí?- Comenzó a tocar, entonces y tras activar el dial, la misma melodía relajante que sacó en la primera prueba de los juegos de Zarutsuki, y que luego descubrió que era una nana que le tocaba su vieja de chico.- Espero que estos no estén al loro o se van a quedar sopa puejeje.-

Al terminar de tocar, se irguió en la misma cofa, atisbando entonces, a lo lejos, una isla enteramente de color rosa, sobre la que se situaba un gran arco irís con forma de corazón.- ¿Pero qué cojones?- Garnet jamás se habría imaginado una isla de este estilo, pero también digo, había descendido de una isla ubicada a 10000 metros de altura. El músico entonces, se guardó su laúd a sus espaldas, se llevó su dial de sonido al cinturón y cogió aire hasta hinchar cuánto pudo sus pulmones.- PEÑAAAAA, AQUÍ HAY UNA NUEVA ISLA, ¿ES O NO ES?- Habían divisado el que sería su nuevo destino, tocaba desembarcar.

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#2
Los nuevos tripulantes de los Alas Negras llevaban unos cuantos días navegando de nuevo por el mar azul junto a los veteranos. La estancia en Skypiea había sido breve pero intensa, muchas caras nuevas y una visión más amplia del mundo en que vivían. Tobías se sentía como un insecto al lado de los monstruos con los que había convivido, le quedaba mucho más camino que recorrer del que pensaba. Pese a ello estaba contento, ya no cargaba con la responsabilidad de ser capitán (a la fuerza) y sus nuevos compañeros era increíbles, sabía que junto a ellos sería menos utópico alcanzar sus sueños y seguiría haciéndolo junto a sus hermanos. Se apenaba por la despedida de Kuraku, pero no podía hacer nada por eso, era la decisión de su amigo y ante todo, Tobías defendía la libertad. En su interior albergaba la esperanza de reencontrarse con él en un futuro, a poder ser, no muy lejano. 

Los ex Shogun Gari seguían navegando en el Frog Guild solo a unos pocos metros detrás del Tango de la Sultana. El clima les acompañaba hacia una nueva aventura. El carpintero había vuelto a su habitual estética y se encontraba tumbado en una hamaca que había instalado tras pisar el mar azul. Tendría que hablarlo con su nuevo capitán y el resto de la tripulación, le rondaba por la cabeza cual sería la mejor opción para viajar de ahora en adelante, uno o dos barcos. Ambas opciones tenían ventajas e inconvenientes, pero ese tema ya se discutiría. También ardía en deseos de conocer en más profundidad a sus nuevos nakama, que habilidades y que sueños tenían. Estaba muy emocionado, esa situación le recordaba a la que sintió durante la fundación de los Shogun Gari. Tantas aventuras por vivir con gente con la que compartía ideales, gente con la que disfrutar de ese largo viaje que se presentaba ante ellos. Ya había terminado de leer el periódico, lo más sorprendente (a parte de las desorbitadas recompensas que habían adquirido) era la noticia de que la división de Joe llevaba un año desaparecida, cuando apenas un par de semanas atrás habían estado con ellos. No paraba de darle vueltas.

"Basta Tobías, deja de holgazanear y ponte las pilas, la dificultad va en aumento y no quieres perder a nadie más." Barba naranja dio un salto de la hamaca y dispuso una ristra de objetos de diferentes tamaños en varias localizaciones del barco. Sacó su revolver para derribar uno a uno los blancos. No estaba tan oxidado como pensaba, pero tenía que seguir practicando. De fondo comenzó a sonar el laúd de Garnet, lo cual agradeció, mejor practicar el tiro con música, todo era mejor con música. De proto los tiros comenzaron a errar y, aunque debían ser las seis de la tarde, un sorprendente sensación de cansancio abordó al carpintero. "Pero si he estado toda la tarde tirado en la hamaca sin mover más que los párpados." un flash llegó a su consciencia, esa melodía la había escuchado ya. Guardó su revolver y tambaleándose fue hasta el laúd de donde emanaba esa melodía. 

- ¿Por qué quieres que nos durmamos Garnet? Tengo un mecanismo ancestral de defensa, si tu intención es aprovecharte de mi, lo llevas clarinete, para que me entiendas, jish jish jish. - Tobías vio entonces el dial nuevo del músico y dedujo la intencionalidad de interpretar esa melodía. - Bien pensado tío. Uuooaaah... Un arma secreta, me gusta como piensas. - El bostezo casi desencajó la mandíbula del joven barba naranja. Realmente era una buena idea, no estaría demás una contraseña para poder evitar su efecto en combate. - Tu arte es un arma de doble filo, deberíamos plantear alguna estrategia para evitar caer bajo los efectos negativos y para que los enemigos no se vengan arriba con tus solos de laúd. - Casi no había terminado la frase cuando Garnet le advertía la presencia de una nueva isla. Tobías se giró emocionado para ver a donde les estaba llevando el viento. Aún era pronto para saberlo y eso todavía lo excitaba más. La incertidumbre le encantaba. Esta iba a ser la primera aventura bajo la bandera de los Alas Negras, ardía en deseos de convivir con ellos y ver como se desenvolvían en los retos venideros. - ¡Que ganas de pisar la siguiente isla! ¿Cómo crees que serán los habitantes? Apuesto mil berries a que visten todos de gris y son unos muermos de empresarios. - Tobías se recolocó su sombrero mientras recargaba su revolver, si algo había aprendido era a estar siempre alerta. 

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#3
Sasha tenía los brazos apoyados en el timón con una expresión aburrida, si ya odiaba pasar tiempo de más en una isla, el recorrido entre ellas se le hacía una sensación peor todavía. Con sus inseparables gafas de sol puestas - porque no iba a desperdiciar la oportunidad de lucirlas - y sus mofletes inflados, haciendo sobresalir sus labios ligeramente muestra del aburrimiento mencionado, intentaba buscar cualquier distracción hasta que la siguiente isla se hiciera presente en el horizonte. La semioni tenía sentimientos encontrados con la unión a los Alas Negras, por una parte estaba muy contenta porque le caían bien aquellos piratas, pero por otra recordaba la mala suerte que tenían cuando crecía el número de integrantes de la tripulación. La rubia giró su cabeza hacia la planta de Bepso - el único que actualmente le hacia compañía al lado del timón - y pudo apreciar justo a los pies de la maceta el periódico, provocando que la joven gruñera enfadada. La fecha de este debía de estar mal, junto con la noticia de que Joe había desaparecido un año cuando había estado con ellos jugando para el mono de fuego que era el rey de la isla. Pero su enfado no se debía a que se había perdido celebrar su cumpleaños o ver la noticia de Joe o una con el apellido de Triana, para nada, lo que más cabreaba a Sasha en aquellos momentos era ver como Garnet la seguía superando en wanted, y también, Yojimbo. — Puto periódico de mierda — decía la semioni entre dientes evitando mirar el limonero, como si Bepso la fuera a regañar.
 
La rubia mantenía el rumbo, tenía ganas de ver a los Alas Negras y ver si la podían liar parda para que le subiera el wanted, pero no podía ser con cualquiera, porque entonces podría tener más recompensa que ella. Debía meditarlo bien, pero había un detalle más importante para ver a los piratas capitaneados por Yojimbo. La adolescente siempre había sido muy atenta con su dinero así que no perdería ni un segundo en recordarle a la señora Triana Tempesta que le debía el dinero que había apostado en la pelea, Tobías también lo había hecho y perdido, pero su querido tío al final siempre le cumplía los caprichos por lo que estaba perdonado.
 
Una melodía ya conocida se empezó a escuchar en el barco de los anteriormente Shogun Gari, haciendo que a Sasha le pesaran un poco los parpados por un ligero sueño, ocasionando que se incorporase de forma rápida para darse un golpe con ambas manos en las mejillas. La semioni movió la cabeza a ambos lados y mirando con el ceño fruncido a Garnet, chasqueó la lengua - sin éxito, haciendo un sonido raro y cómico - y sin esperar más, viendo como guardaba el dial decidió lanzarle su kanabo a la cabeza, impactando y dejando un enorme chichón en la cabeza. — Garnet, joder, haz eso en la isla ¡¿O quieres que no lleguemos?! — gritó enfadada para seguir con el vaquero. — ¡Tobías! Deja de hacer el vago y arregla el barco. Tiene cojones que yo sea la única responsable — contestó enfadada viendo como ninguno la ayudaba en el barco, eso o porque seguía molesta con su recompensa del wanted.
 
Sasha seguía refunfuñando cosas que ni ella misma entendía cuando el grito de Garnet sobre que había una isla llamó su atención haciendo que por primera vez en el día sonriera de oreja a oreja. — ¡POR FIN! — dijo feliz dando pequeños saltos sin dejar ir el timón. Se fijó en lo colorida que era y como destacaba un arcoíris en ella, haciendo que la semioni inclinara la cabeza mientras escuchaba la apuesta de Tobías. — ¡ACEPTO LA APUESTA! — gritó la joven - con su tipica sonrisa pilla - antes de que se le adelantara Garnet. Con mucho mejor humor dirigió el barco a la colorida isla, la chica no podía esperar por las aventuras que le esperaban en ella.
 
    

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#4
Daba gusto volver a los días en los que uno estaba de chill, navegando, y con sus queridos amigos. Tobías practicando su puntería... Sasha refunfuñada al timón manejando el barco... Y Garnet tocándoles una nana para dormir... Sí todo fluía a la perfección y con normalidad. O eso creía pues, cuando el músico terminó de tocar su relajante tonada, tanto el vaquero como la semioni, enfadada -hasta el punto de que le lanzó su kanabo a la cabeza-, no tardaron en recriminarle el ponerse a tocar algo así en plena navegación y entrenamiento.- Okay okay... ¡Relajad la raja coleguis! El menda ya para, ¿es o no es?- Dijo guardando su laúd, después de que Sasha también le contestara a Tobías de que hiciera algo en vez estar haciendo el vago, haciendo que el skypiean comenzara a reírse a carcajadas por el enfado de su hermanita.- Si es que estás hecha toda una capitana, compitruena PUAJAJAJJA.-. Lo cierto es que mandaba narices que, entre dos adultos de 25 años, la más funcional ahora mismo fuera una adolescente de 16 años, ¿pero no era ese acaso el encanto de aquel grupito de tres? Antes de que pudiera atisbar a lo lejos la siguiente isla, no pasó desapercibido un comentario que hizo el vaquero sobre su estratagema y el arma de doble filo que era su música, haciendo que Garnet riera con picardía.- Puejeje, no se te escapa una ¿huh?, Tobi, ¿soy o no soy la repera? PUAJAJAJAJA- Seguía riendo a carcajadas el pirata. Debía resultar desolador para sus dos amigos ver pasar de un estado tan al borde de la depresión a Garnet a, de la noche a la mañana, volver a encontrárselo radiante de energía. Pero ciertamente, estaba ansioso de llegar al fin a una nueva isla, poder encontrarse con los Alas Negras y vivir nuevas aventuras en busca de sus sueños.- Y sí...- Adoptó una expresión más seria.- Sería bueno hacer algunas pruebas de sonido y dejar clarinetes algunas señas o códigos para que no os vengáis abajo cuando quiera joder al enemigo.-

Cuando divisó su siguiente destino y lo gritó a los cuatro vientos, instantáneamente después, pegó un salto de la cofia, aterrizando en la cubierta con ambos pies. Tanto Tobías como Sasha exteriorizaron sus ganas de llegar a la siguiente isla, dando la semioni pequeños saltitos en el timón de alegría que mataban de ternura a Garnet. Por otro lado, el vaquero, antes de recolocarse su sombrero y recargar munición, quiso apostar si, los residentes de la isla, se trataban de unos muermos de empresarios que vestían de gris, a lo que la semioni aceptó la apuesta sin dudar.- Quién le dice...- Pensó Garnet al figurarse que, por la apariencia que había visto de la isla, estando arriba en la cofia, no tenía ninguna pinta que estuviera infestadas de empresarios que se llamaran, yo que sé, Kevin. El músico cerró los ojos y puso su diestra a la altura de su pecho, con la mano abierta y la palma mirando al frente.- El menda nanai, paso de apuestas... Habría que darles un "call" a los Alas Negras, ¿no? ¿Alguno tiene su Den Den?- Aclaró y preguntó el skypiean, cerrando los puños seguidamente con intensidad y esbozando una sonrisa de emoción.- Mi alma ruge por llegar, ¡hermanos!- Se acercó a Tobías, pasando su brazo izquierdo alrededor de su cuello y apoyándolo en sus hombros para, seguidamente, acercarse a Sasha y apoyar su puño derecho en su muslo izquierdo.- Quiero vivir aventuras con vosotros y con el resto de la tripulación, ¡pasarlo en grande! Tocar un concierto, como no, y además buscar a...- Se calló de repente, sonrojándose pues, aunque Sasha sabía lo de Ikirami, Tobías aún desconocía esa información y sabía de antemano que al vaquero si que no le molaba ni un pelo aquellos perros del gobierno.- Puejejeje, bueno, ¡qué vamos a armar un buen pollo! Pero con ojo, claro... ¡¿Es o no es?!- Exclamó de emoción, mientras se acercaban cada vez más a la rosada isla, quitándose por completo su ropa y quedándose, esta vez, en bolas pues se le había olvidado ponerse un tanga aquel día de solo pensar en todo lo que iban a poder vivir a partir de ahora. Ahora sólo quedaba buscar o contactar con la banda principal de los Alas Negras, reunirse con ellos y organizarse.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5522 + 0 = 5522
Energia: 2499 - 56 = 2443
Espiritu: 1365 + 0 = 1365
#5
Sasha tenía toda la razón del mundo. ¿Cómo había podido Tobías permitir que el Frog Guild navegara en ese estado? No estaba demasiado dañado, pero era una deshonra para un carpintero dejar que su barco surcase el mar con desperfectos. Menuda lección de madurez le estaba dando la más joven de los tres. Aún así, la mejor idea sería esperar a atracar en aquella isla que se presentaba ante ellos, debían estar a menos de dos horas de atracar, tocaba prepararse para la llegada. - Si, si. Mañana lo arreglo, no te ofusques. Tampoco he vagueado tanto, ayer fregué los platos y el lunes regué a Bepso. - El joven barba naranja no quería que Sasha se creciera, cosa que solía pasar cuando uno reconocía sus errores frente a ella y más si se le daba la razón. Garnet preguntó entonces si alguno de sus compañeros tenía el contacto de uno de los den den mushis de los veteranos de los Alas Negras. - Pues la verdad es que no... Al menos yo no. Bueno, no creo que sea difícil encontrarlos, son muy llamativos y más que destacarán junto a los monótonos habitantes vestidos de gris. Además Lemarcus mide como cinco metros. No te preocupes, los encontraremos rápido. - Tobías sonrió a su amigo, quien abrazó a sus hermanos mostrando la emoción por la aventura que se avecinaba y denotando interés por encontrar algo o alguien, pero un abrupto corte encubrió el sujeto de su deseo. El carpintero no le dio más importancia y se dirigió raudo hacia su taller, quería coger una lista de materiales que necesitaba y dejar unos grillos en el terrario de Pascal. - No te los comas todos de una sentada, glotón. - El pequeño camaleón había crecido bastante, ocupaba ya la palma del pistolero.  

Tras ordenar un poco su santuario (ordenar lo ordenado), recordó que había guardado una tableta de chocolate desde la anterior isla, que mejor momento que compartirla a las puertas de la siguiente, su dulce favorito con sus personas favoritas. Equipado con todo lo necesario para desembarcar volvió con sus compañeros a cubierta. - Mirad que teng... ¡Ah! Tapate un poco hombre... ¿En serio vas a ir en bolas? - Garnet iba inexplicablemente en cueros, no era sorprendente, pero tampoco había una razón lógica. - Yo que venía a compartir mi pequeño tesoro y me encuentro con esto... Pues para Sasha y para mi, los niños que se portan mal no comen chocolate. - A quien quería engañar, esa tableta tenía el nombre de los tres y si tuviera que borrar un nombre de ella sería el suyo. Aún así pretendía aleccionar a su exhibicionista hermano, en vano. Partió el dulce rectángulo en tres partes iguales y le dio una porción a cada uno. Devorado el manjar, Tobías se acercó hasta el mascarón de proa para sentarse sobre éste y encenderse uno de sus cigarros mientras el Frog Guild recorría las últimas millas hasta su destino, una cada vez más clara isla impregnada de vivos colores. "Otra apuesta que pierdo... me puede la impulsividad..." Nada más cerca de la realidad. El oleaje mecía el navío y una racha de viento encaprichada con el sombrero del pistolero, casi se lo arrebata. Unos entrenados reflejos evitaron el desastre y reubicaron con precisión milimétrica el susodicho en su lugar habitual de reposo. - ¡Mío! Jish jish jish. -

Unos minutos más y daría comienzo la siguiente aventura, daba igual como fuera a ser el lugar, lo más importante para Tobías era con quien la iba a vivir. Un nuevo capítulo de la leyenda que estaban forjando los Alas Negras. Una profunda sonrisa evitaba a toda costa abandonar el rostro del joven barba naranja. No sabía la longitud que tendría el viaje para él, pero eso le importaba más bien poco, todo lo que necesitaba era el presente y a sus nakama. 

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#6
Sasha aceptó las cosas que había hecho Tobías durante este tiempo, aunque de mala manera porque ella era quien siempre regaba a Bepso. Por otra parte, la rubia pensó en lo que había dicho Garnet sobre hacer señas para sus ataques, era cierto que tenían muchos ataques que necesitaban de sincronización y pruebas para que funcionen sin afectar a los demás o directamente para sorprender al enemigo, la semioni tenía una por ejemplo y tenía que buscar la forma de que el enemigo no supiera lo que intentaba. La pregunta del pelirrojo sobre si tenían forma de contactar con los Alas Negras llamó la atención de la adolescente. — Yo no tengo su Den Den Mushi, pero si hago un lío seguro que los encontramos — dijo con una pícara sonrisa queriendo poner en marcha su plan, pero el vaquero enseguida dijo que su nueva tripulación era muy llamativa y no costaría tanto encontrarles. Las palabras del skypiean hacían crecer las ganas de llegar a Sasha, la promesa de aventuras y de pasarlo bien, pero enseguida le miró mal cuando nombró buscar a alguien y enseguida se sonrojó, Tobías iba a matarlo si se enteraba.
 
El anterior capitán de los Shogun Gari se marchó momentáneamente a su taller dejando a  la semioni curiosa por lo que fuera a hacer, tal vez era otro regalo para ella. La rubia se giró para preguntarle a Garnet lo que podía estar tramando el vaquero, pero cuando vio - por segunda vez en su vida - al músico como había llegado al mundo no pudo evitar darle un puñetazo en la cabeza haciendo que se gane otro chichón. — ¡TE QUIERES VESTIR SO GUARRO EXHIBICIONISTA! — gritó enfadada por ver ciertas partes del cuerpo masculino a su corta edad. El pobre Tobías también vio la desagradable vista diciendo que el tesoro achocolatado que había traído sería solo para tío y sobrina. — ¡Chocolate! Jódete, Garnet — dijo emocionada mientras le sacaba la lengua a su hermano de otra madre.
 
Mientras Sasha devoraba su pequeña - a comparación a su tamaño - porción de chocolate fue a tirar el ancla, por fin habían llegado a la nueva isla y estaba expectante por la nueva aventura que estaba por llegar. Pero lo que no podía esperar era por compartir aventuras con sus nuevos compañeros de tripulación.
 
 

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#7
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