[Presente Relativo - Entrenamiento Haki] - Dando la nota
#21
La rubia no pudo evitar levantar la ceja izquierda después de que Garnet le dijera que vigilara con su lenguaje ¿De verdad ÉL le estaba diciendo que no dijera esa clase de palabras? Sasha no pudo evitar negar ante el comportamiento del pelirrojo, no sabía que tenían los adultos con intentar corregir su forma de expresarse cuando ellos hacían más de lo mismo. — Viejos locos — fue lo que pensó ante la reprimenda del skypiean, quien enseguida confirmó que había contado bien los peces que no paraban quietos en el lago. — La fiera eres tú que eres un tigre, yo soy un rinoceronte con cuernos hiper fuerte y súper molón — contestó ante la felicitación con aplausos mientras levantaba ambas manos cerradas en un puño dejando levantados los dedos índice y corazón de las dos extremidades.
 
Garnet volvió a tomar la palabra para explicarle un nuevo ejercicio haciendo que Sasha mostrara un puchero, ya lo tenía dominado y quería parar o su cerebro iba a explotar. Definitivamente la semioni tenía razón en que el haki era horrible. La rubia escuchó atenta al músico, si lo hacía rápido tal vez podrían dejarlo de una vez porque el ejercicio nuevo era fácil: decir cuántos peces fuertes había en el agua. Suspiró de forma pesada antes de cerrar los ojos — Vaaaaleeeee, pero no quiero hacer nada más, estoy harta de concentrarme y pensar por hoy — se quejó centrándose en el lago lista para quitárselo de encima lo antes posible. La adolescente no tardó en notar a los peces, respiró profundamente mientras se concentraba en la fuerza, había uno en la parte izquierda, otro cerca de él y, de repente, el aura de Garnet se volvió diferente. Sasha frunció el ceño ante lo raro que le resultó, parecía divertido, como si se estuviera anticipando para hacer algo. Lo ignoró para seguir a lo suyo porque seguramente estaría pensando en alguna chica o haciendo algo demasiado raro y que la podía traumatizar todavía más. Respiró relajándose de nuevo buscando más peces fuertes hasta que escucho lo que sería el antes y el después en aquel entrenamiento: Garnet metiendo el dedo en la llaga porque su recompensa era menor a la de ambos presentes. — ¡Serás imbécil! — gritó enfadada mientras se levantaba y agarraba el kanabo para estamparlo sobre la cabeza de Garnet con toda la furia que podía. — ¡Me estoy concentrando para aprender el haki de los cojones y me saltas con eso! — le reprochó la semioni volviendo a colocar su kanabo en la espalda, pero manteniendo un semblante enfadado con los brazos cruzados y mirando a otro lado a modo de indignación. Aquello había sido algo fuera de lugar y que intentaba ignorar en su día a día por orgullo, definitivamente se tenía que cargar algo o a alguien para superarlos a los dos en recompensa.
 
 

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#22
La felicidad de Sasha por haber superado el ejercicio anterior bien pudo ser fugaz. Como un sabio o una sabia dijo una vez "quién siembra vientos, recoge tempestades". Aquella expresión podía definir a la perfección el acto que había realizado contra Sasha en pos de provocarla, ¿se dejaría llevar por su naturaleza volátil y colérica o le volvería a sorprender como había hecho con el resto de ejercicios? Como cabía esperar de la semioni, esta se levantó y, con rapidez y ansías de violencia, agarró el kanabo para estamparlo con fuerza contra la cabeza de Garnet.- ¡Phew! - Soltó al recibir el impacto del garrote sobre su cuero cabelludo, sintiendo como sus ojos se salían de sus orbitas y sus piernas cedían ante el peso de la fuerza de Sasha.- Aichhh, joder como duele... - Se quejó, llevándose sus manos a la cabeza en la zona del impacto. Seguro que le salía un chichón en esa zona y, con ello, una tercera antena skypieana. Como no podía ser de otra forma Sasha, enfadada le reprochó a Garnet aquel acto que lo único que hacía era jugar en su contra. Si bien tenía razón en que estaba hecho para desconcentrarla, también era cierto que era parte del ejercicio.

El pirata suspiró, quitándose las manos de la cabeza.- Al loro, colegui, en una batalla real no siempre vas a estar cómoda y con la mente en blanco. - Inició con la explicación.- Te coscas de cuando me enfrente a la pájara esa de fuego en Skypiea, ¿qué fue lo primero que hizo nada más empezar el jaleo? - Se quedó unos segundos en silencio, para que pensara bien en la escena.- Buscó hacerme un lío y distraerme, ¿es o no es? - Se cruzó de brazos, asintiendo ante su propia afirmación.- A lo que voy es que la peña va a buscar siempre que pierdas los papeles. - Se acercó hasta ella, dándole suaves toques en la rodilla con su índice derecho.- ¿Y cómo piensas concentrarte ahí, huh? - Cesó de darle aquellos toques, para volver a llevarse su diestra a su cabeza, desviando la mirada de la semioni y poniéndose de morritos.- Era lo que quería enseñarte con eso, perdona si me he pasado tres islas... - Suspiró nuevamente y volvió a mirar a Sasha, retrocediendo algunos pasos para no tener que romperse el cuello.- Llegará un momento en el que nos superarás tanto al menda como a Tobi. - Miró al vaquero momentáneamente.- Sólo tienes que ver como está el tío, durmiendo como un lirón, ya no tenemos edad para esto... - Comentó, encarando otra vez a la adolescente, y señalando con su pulgar derecho al lago, a sus espaldas.- Ahora dale, finiquita el ejercicio y haz tuyo ese haki, ¿es o no es? - Invitó con una sonrisa socarrona esperando a que, esta vez sí y sin ninguna clase de distracción, Sasha consiguiera sacar con éxito el ejercicio. 

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#23
Sasha se sintió bien al darle su merecido a Garnet por su comentario doliente, lo que no esperó era lo que le dijo después. No había pensado que en medio de una pelea no podría decirle a su enemigo que se esperase para concentrarse o que no la ataquen por sorpresa hasta que se prepare. La semioni reflexionó con cara pensativa y con la mano derecha en su barbilla, debía mantener la concentración y pensar de forma más rápida - cosa que desde hacía mucho estaba poniendo en práctica – por lo que el pelirrojo había hecho bien en enseñarle aquello, era muy buen maestro cuando se lo proponía. — Perdona Garnet... — murmuró entre dientes una vez acabó de hablar mientras ponía una carita de pena para ablandar al skypiean y así la perdone antes o se olvide directamente de lo que había pasado. Cuando vio el chichón que le estaba saliendo al chico tuvo que bajar la mirada para no reírse en su cara y arruinar su disculpa, definitivamente estaba siendo entretenido aquel momento que estaban pasando juntos entrenando.
 
La rubia dudaba que superase pronto a Garnet y a Tobías, al fin y al cabo ellos eran adultos, habían entrenado mucho más que ella y ambos no cometerían los errores que la adolescente estaba cometiendo por inexperiencia, porque ella era eso, una adolescente y todavía le quedaba un largo camino por delante. Por lo que Sasha asintió con determinación lista para concentrarse aunque cayera un meteorito justo donde estaban, tenía que mantenerse calmada y concentrada pasara lo que pasara, nada ni nadie la podía distraer. Así que la joven cogió aire - esta vez con los ojos abiertos - volviendo a buscar a los peces más fuertes del lago subterráneo, se habían movido - obviamente - pero eso no significaba que no pudiera encontrarlos — Uno… Dos… Tres… ¡Tres! Solo hay tres peces muy fuerte en el lago — respondió de forma efusiva buscando con sus ojos color ámbar la mirada de Garnet, esperando la aprobación de su maestro en el ejercicio final ¿Tendría otro premio a parte del súper plato de macarrones? Espera que sí porque se lo merecía y empezaba a tener muchísima hambre
 
 

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#24
La semioni comprendió al instante las palabras y enseñanzas de Garnet, disculpándose al momento por haberle pegado con su garrote. Quizás el pelirrojo no fuera el mejor de los maestros y profesores, pero si que quería asegurarse que, en esa sesión de entrenamiento, ya fuera por las buenas o por las no tan buenas, Sasha salía de allí, no sólo con lo básico del haki de observación aprendido, sino todas los factores que debe tener en cuenta a la hora de usarlo en combate. Cada vez más, enemigos más y más poderosos abundarían los mares por los que navegarían, siendo estrictamente necesario aprender a ser astutos y no dejarse llevar por sus tretas. O al menos intentarlo.

Mientras esos pensamientos circulaban por la mente de Garnet, Sasha cogió aire, lo que supuso el pelirrojo que debía significar que iba a iniciar a detectar las presencias más fuertes del lago, tal y como le había mandado hace unos instantes. No obstante, al contrario que otras veces, la semioni optó por no cerrar los ojos, algo que probaba que podría empezar a usarlo sin concentrarse demasiado, algo que le daría ventaja en un combate real.- Eso es compitruena - Pensó con orgullo el skypiean dedicándole una sonrisa a su hermanita, quién debía estar rebanándose los sesos para sacar la ardua tarea que le había propuesto. Al cabo de unos segundos, empezó a contar, parándose en el número tres, el número de presencias fuertes que había dentro del estanque. Podía notar en la mirada de Sasha la expectación que tenía la adolescente por conocer si su respuesta era la acertada o no. Tras unos segundos de silencio dramático que a la semioni le tuvieron que ser eternos, Garnet sonrió con picardía, chasqueando los dedos de ambas manos para acabar señalando con los índices de las dos a la rubia.- ¡Has dado de lleno, colegui! ¡Has estado radiante como una estrella! ¿Es o no es? - Felicitó, una vez más a su hermanita, dándole una suave palmada en la zona del gemelo.- Con esto ya estás coscada de lo básico del haki, pero no se te vaya de la chota entrenarlo de vez en cuando, ¿es o no es? - Advirtió el pelirrojo a la adolescente.- El caso es que ya podemos dar el chiringuito por cerrado. - Añadió, mientras se aproximaba al durmiente Tobías, poniendo sus brazos por debajo de sus rodillas y sus hombros respectivamente, para cargar con él como si de una princesa se tratara.- ¿Te hace que volvamos al barco y te haga unos macarrones a reventar de queso además de un postre cojonudo? - Propuso Garnet con una amplia sonrisa mientras se iba encaminando hacia la salida del túnel. Aunque Tobías se hubiera quedado sopa y, por tanto, no haya aprendido el haki, sin duda había sido una sesión más que fructífera. Sin duda, con ese poder, Sasha se volvería muchísimo más fuerte de lo que ya era.

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#25
El tiempo pareció pararse durante una eternidad para Sasha ¿Se habría vuelto una vieja esperando la aprobación de Garnet? Tal vez sí porque el chico estaba haciendo unas pausas dramáticas que ni la persona - o seguramente el o la adolescente - más drama queen del mundo. La espera estaba impacientando a la semioni que no podía evitar dar saltitos, tal vez alguien pudiera pensar que se estaba haciendo pis, pero ni de cerca, estaba muy nerviosa por acabar de una vez e irse al barco para hacer una súper celebración con muchos platos más grandes que ella. La sonrisa picara del skypiean mientras chasqueaba los dedos y la señalaba reveló que todo había salido bien. La rubia no pudo evitar dar saltitos de alegría al tener por fin el control del haki de observación, iba a saber mucho de alguien sin acercarse y podría pegarse con cualquier enemigo que la intente pillar desprevenida. Lo único que no debía olvidar era que la podían intentar distraer para hacerle una jugarreta, los enemigos podían ser muy hijos de puta si se lo proponían, pero ella tenía que ser más pícara que cualquiera, no por algo era una pirata.
   
Las palabras del músico solo hicieron que incrementar la alegría de Sasha, le encantaba cuando algo le salía bien después de esforzarse tanto y, ahora, solo podía pensar en zampar como si no hubiera un mañana. — Lo voy a entrenar para que nadie me haga una jugarreta como la pajarraca semioni mala o tú ¡Les voy a pegar un kanabazo ultra nuclear si lo intentan! — contestó emocionada mientras daba saltos de alegría — ¡Haki de observación! ¡Chas! — dijo mientras señalaba a los peces y los sentía. — ¡Haki de observación! ¡Chas! ¡Chas! — volvió a decir notando como Garnet cargaba con Tobías. La joven siguió jugando un poco más - o haciendo la idiota, depende de quien y como se mirase - hasta que el cocinero llamó su atención diciéndole que si quería volver al barco para comer macarrones y un postre cojonudo. — ¡SÍIII! Quiero que sea de chocolate y un poco de nata, pero más de chocolate — contestó emocionada por el increíble premio mientras seguía bien de cerca a Garnet. — Has sido un buen maestro, al final ha molado esto del haki raro — añadió con una suave sonrisa detrás del pelirrojo. Ahora tocaba usar bien el haki para poder defenderse y, porque la vida hay que vivirla, para hacer alguna trastada.
  
   

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#26
La joven semioni tenía razón, aún le debía pasta desde la aventura de la isla del cielo, la vergüenza abrazó al joven pistolero con las manos bien frías. Con la buena memoria que tenía para todo, iban a pensar que era un tacaño, eso jamás. No sería la persona más atenta del mundo, pero antes daría su único brazo si eso pudiera ayudar en algo a sus nakamas. Más adelante ya solucionaría el tema deudas, ahora tocaba seguir con el entrenamiento, que estaba calentito. Sasha no parecía picada, bueno, se había intentado, pero parecía que si iba perfilando su capacidad de percepción, todo lo contrario a sus habilidades de síntesis y descripción. "Que mona es..."  Tobías se sentía orgullosísimo de ella, ya perfilarían a futuro lo de describir bien las cosas, o no. Como el propio músico diría, no se había "coscao" de las intenciones de Tobías, ni había visto como le guiñaba el ojo, pero eso daba igual, lo importante era que Sasha no se ofuscara y alcanzara a dominar el haki de observación, y por lo visto, ella solita se bastaba. Tocaba interpretar otro sentimiento oculto bajo el silencio y la inexpresividad física de Garnet. "Ánimo Sasha." El silencio también iba a ser colega del vaquero, no quería interferir más. "Ready." Tobías se sentó en el fresco y húmedo suelo de la caverna con las piernas cruzadas y cerró sus ojos color ámbar para concentrarse todo lo posible. 

Unos segundos de oscuridad, no contó cuantos, hasta que una tenue luz verdosa comenzó a crecer frente al carpintero. Tardó en adoptar una forma concreta, no identificable para el vaquero, no era la silueta de Garnet. Parecía una especie de melón gigante, achatado por los laterales, el cual se iba aproximando poco a poco a Tobías desde el cénit. ¿Qué diablos era aquello? Era metálico, cada vez lo veía más claro, a pesar de las verdes luces que lo cegaban y de estar rodeado de esa densa y aromática bruma. El enorme objeto casi había alcanzado el suelo, cuando tres delgadas patas surgieron de la zona inferior y se convirtieron en el apoyo del susodicho objeto. Ligero y silencioso como un gorrión, el melón (lo llamaremos así) aterrizó frente al joven barba naranja, sin desplazar un ápice del aire que lo rodeaba, todo era muy extraño y más que se iba a tornar. Una apertura rectangular se dibujó frente al carpintero, permitiendo escapar una exagerada cantidad de esa neblina del interior. Lentamente, la lámina metálica fue abriéndose como un puente levadizo, hasta tocar el suelo. Sobre la plancha de acero unas escaleras cubiertas por el humo que seguía emanando desde dentro del melón, invitando a Tobías a entrar en él, cautivándolo con ese agradable olor. 

El pistolero tardó un poco en reaccionar, no dejaba de darle vueltas a que diantres trataba de expresar Garnet con todo eso. Luego se dio cuenta que, al fin y al cabo, sólo era su interpretación. Aún así, no lograba dar con el significado de aquello. Sonaba una música guasona, surrealista, desenfadada, sin ninguna intencionalidad aparente, más allá del jolgorio gratuito. Tobías no pudo evitar aceptar esa invitación y comenzar a ascender aquella media docena de escalones, sin dejar de preguntarse que se iba a encontrar dentro. El humo no escampaba, de hecho cada vez era más denso, le asustaba entrar en esa nube y no tener más aire que respirar, quizás fuera nocivo, aunque su fragancia indicara lo contrario. La curiosidad mató al gato, en este caso al intrépido pirata. Daba igual, sólo quería saber que diantres había en el interior. Luces y más luces, esta vez de todos los colores, difuminadas por la neblina. A tientas, el carpintero avanzó por la estancia hasta dar con el origen de esa peculiar niebla aromática. Un individuo singular se hallaba sentado en una butaca acolchada dándole una calada a un largo cigarro más cónico que cilíndrico. Ese era el origen del aroma que había cautivado al pistolero. El tipo que exhalaba el humo no era de ninguna raza que conociera Tobías, era de color azul, cabezón y con unos enormes y profundos ojos negros, sin rastro de cabello y completamente desnudo a excepción de una oscura y ridícula chaqueta abierta. Todo aquello le daba igual al vaquero, tan solo quería darle una calada a ese cigarro celestial. 

- Te cambio uno de mis cigarros por uno de los tuyos. - No le importaba nada más. - Tranqui wacho. Hola, buenas tardes primero, ¿no? - El ser azulado y pelón hablaba con calma y sonriente. - Disculpa, hola. Huele muy bien ese tabaco, ¿te importa que lo pruebe? - La paciencia no era una de las virtudes del carpintero, se acercó hasta el tipo para agarrar el cigarro. - Quieeeeeeeeeto ahí vaquero. Ahora te lo paso, todo se comparte, pero a su debido tiempo. Esto es un ritual y hay que seguir las reglas. - El tipo apartó lo que fumaba de la trayectoria de la mano de Tobías, para aproximarlo de nuevo a sus labios y dar otra lenta y profunda calada y después otra y otra más y una docenas más. Barba naranja se estaba poniendo nervioso - ¿Me toca ya? - El sudor impregnaba su frente. - Esto no se pide, ya te llegará, tuuuu traaaaanqui coleeeega. No seas ansioso, hay para los dos. - El azulado ser seguía con su ya característica y exasperante calma. - De momento solo hay para ti. - Tobías estaba por arrancarle aquel cigarro de las manos, cuando aunó la poca paciencia que le quedaba para calmarse y esperar, apretando bien fuerte el puño. - ¿Quién fuma? - Al fin parecía que el cabezón azul quería compartir aquello que fumaba. - Yo. - El vaquero levantó la mano, inocente, como si no fuera obvio que no había sido él el que lo pedía. - El puma. - Aquel tipo torció los labios y fingió una voz diferente a la suya para asignarse a si mismo el siguiente turno de ese "ritual" y le dio una larga calada a aquel curioso cigarro que no dejaba de menguar. - Jua jua jua, muy lento vaquero. - La paciencia se había esfumado, Barba naranja, sin pensarlo dos veces, se abalanzó sobre el cabezón azul.

- ¡¡Que me dejes probar ese puto cigarro, MOJÓN AZUL!! - No había luces, ni humo, ni mojón azul. Tobías se acababa de despertar en brazos de Garnet, el entrenamiento debía haber finalizado y él se había quedado dormido. Ya le había pasado en otras ocasiones, cuando se concentraba demasiado y meditaba solía quedarse frito. Uno de los peores momentos habías sido en los cabos gemelos. Menos mal que ahí no había un gyojin orca con cuatro katanas. - Joder, me he quedado sopa... -          

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-Tripulación-
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3921 + 0 = 3921
Energia: 2861 + 24 = 2885
Espiritu: 990 + 0 = 990
#27
La semioni estaba eufórica y motivada en exceso al haber conseguido dominar las bases del haki. Estaba claro que se había ganado una buena dosis de chocolate, merienda y macarrones por todo el esfuerzo y progreso que había demostrado durante el entrenamiento.- Tú también has sido una buena alumna, colegui, ¡el menda pensaba que darías más guerra!, ¿es o no es? - Comentó el pelirrojo en el preciso momento en el que el vaquero, que reposaba dormido en sus brazos se despertó gritando algo de un cigarro y un mojón azul, haciendo que el músico se quedará absolutamente de piedra y sorprendido ante el comportamiento de Tobías.- ¿Huh? - Dejó escapar una mueca de incredulidad ante un Tobías que confesaba haberse quedado terriblemente dormido.

Pasado el segundo, Garnet procesó que aquellas palabras debían tratarse de una especie de sueño en el que el peliazul se había viso sumido, causando que se le hincharan las mejillas al instante, conteniéndose la risa.- Pfff PUAJAJAJAJA, ¡qué dices de mojón azul, Tobi! PUAJAJJA - Soltó una carcajada, aún sosteniendo en brazos al carpintero manco, hasta que su risa fue cediendo poco a poco.- Buenos días, Tobi, ¿qué cojones te ha pasado, colegui? - Saludó nuevamente al vaquero, lanzándole un beso en la frente con cierta guasa.- El menda pensaba que te sacarías el haki este antes que Sasha, ¿es o no es? - Comentó, mientras se agachaba con delicadeza para que al vaquero pusiera los pies sobre el suelo.- Nosotros teníamos la idea de volver ya a comer y eso, pero viendo que ibas tan bien y que le tenías el tranquillo cogido, me la pela seguir dándole al tema, ¿te hace? - Propuso Garnet, quién se hallaba justo frente a la cueva que daba a la salida de la sala que había sido, prácticamente, su centro de meditación.- Compitruena, tú si quieres puedes ir dándote el piro para la habitación, luego cuando acabemos te hago de comer, ¿es o no es? -  Se giró hacia la semioni, prometiéndole a Sasha que no se quedaría sin su querido plato de megamacarrones con postre de chocolate. Simplemente, no podía dejar que Tobías perdiera toda la carrerilla que había ganado en esta sesión de entrenamiento. Estaba seguro que, siguiendo los ejercicios que le había puesto a la semioni, él sería capaz de sacarlos con una mayor celeridad. Con esto en mente, mientras Sasha se abría de vuelta a su residencia, Garnet esperó por la respuesta de su somnoliento amigo.

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#28
Tobías se secó las babas, que habían estado emanando de su abiertísima boca durante la siestecilla, con la manga izquierda de su camisa. Seguía embobado y muy desorientado, el sueño había sido bastante profundo. Fue la sonora carcajada de Garnet lo que lo devolvió a la realidad por completo. Ni fue consciente del beso que le dio el músico en la frente por la gran vergüenza que lo afligía. El pelirrojo lo situó con suavidad en el suelo, confirmando que el entrenamiento había finalizado con éxito para Sasha. Por suerte para el vaquero, el músico de los Alas Negras estaba dispuesto a terminar de enseñarle todo lo que sabía acerca del Haki de observación. Barba naranja se sentía fatal por hacerle perder más tiempo. Sasha se despidió, con cara de pocos amigos, Garnet le había prometido una deliciosa cena y por culpa del carpintero iba a tardar en materializarse. 

- Por favor, si. Siento mucho haberme quedado sopa. Me suele pasar cuando me concentro en exceso. Gracias por no enviarme a la mierda. ¿He dormido mucho rato? - Tobías se desperezó con un amplio estiramiento de espalda y brazo, se recolocó el sombrero y comenzó a caminar de vuelta al lago, mientras hacía un esfuerzo por recordar en que punto se había quedado del entrenamiento. Identificar que trataba de emitir Garnet desde el absoluto silencio. - Antes de dormirme, lo que estabas pensando era una puta locura, ¿no? Muy ridículo todo, menudo sueño bizarro me ha provocado, que mal me caía ese tipejo azul, y que grima daba. Encima me ha creado la necesidad de encontrar un tabaco que seguramente ni exista... Olía de fábula. - Barba naranja, recordaba ese embaucador aroma con frustración, sin dejar de mirar al suelo mientras andaba. - Bueno, al tajo. ¿Qué sigue ahora? Tu mandas, sensei. - Ya había llegado a la orilla de aquel oscuro lago subterráneo, se había quedado destemplado tras la cabezada, así que dio unos cuantos saltos para recuperar la temperatura corporal. - ¿Qué tal lo ha hecho la pequeñaja? Aunque no ha aceptado la apuesta, ahora le debo un millón cien mil berries... Jish jish jish. Soy un desastre. - Tobías se alegraba un montón por su sobrina, no las tenía todas antes de comenzar el entrenamiento, pero le había cerrado la boca demostrando una madurez y capacidades desorbitadas para la edad que tenía, cada vez era menos niña. Daba pasos de oni en su camino, tan amplios, que costaba asimilar lo rápido que avanzaba. A ver que tocaba ahora, Tobías había regresado mucho más motivado que antes y ansiaba dominar ese Haki de una vez, el viaje en adelante no iba a darle tantas oportunidades como estaba recibiendo de mano de sus compañeros, tocaba ponerse serio de verdad.

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#29
El vaquero se disculpó por haberse quedado dormido en mitad del entrenamiento, al mismo tiempo que agradecía a Garnet por la segunda oportunidad que brindaba, preguntando inmediatamente después si había estado ausente durante mucho tiempo.- Bah ni te rayes, dormilón, lo estabas haciendo de miedo, me huelo que no tardaremos mucho más, ¿es o no es? - Quiso quitarle importancia a la pequeña siesta del vaquero, mientras acompañaba de vuelta a Tobías, para quedarse luego pensativo.- Hmmm, que por dónde te habías quedado, ¿eh? - Añadió, intentando vislumbrar la parte del entrenamiento a partir de la cuál el carpintero se había quedado atrás. Justo después de que Tobías se terminara de desperezar, fue el propio vaquero quién hizo recordar al pelirrojo por dónde debía retomar la lección.- ¡Eso es! ¡La canción locura! - Se dijo a sí mismo, mientras chasqueaba los dedos de su mano derecha, aunque no entendía nada sobre ese tipejo azul o ese extraño tabaco.- Si no existe sólo tienes que inventarlo, ¿es o no es? - Animó a Tobías, en pos de la creatividad e ingenio que poseía el vaquero. Sabía que, si se Tobías se proponía crear o dar con algo, no pararía ni saldría del taller hasta que consiguiera, al menos, dibujar mínimo 500 planos sobre ello.

- Vas a tener que vender el otro brazo puejeje - Bromeó, cuando dijo que debía cerca de un millón de berries por perder la apuesta ficticia.- ¿Sasha? Lo ha hecho de miedo, tú, el menda pensó que le costaría más. - Afirmó mirando hacia el lago, acabando por mirar a Tobías de reojo.- Pero algo me dice que es tan cabezota como su tío pueje... - Soltó, mientras se llevaba las manos a su propio cogote.- Pero bueno, ahora lo que te toca no te resultará chungo... - Empezó a introducir el siguiente ejercicio, quitándose las manos de la parte posterior de su cabeza, para señalar con el índice derecho al estanque.- ¿Ves ese lago? Ahora te toca extender el haki para coscarte de cuantos bichos hay en él, ¿te hace? - Era algo sencillo y simple de entender, pero podría resultar complicado si no se daba con la tecla para aumentar el radio de acción del Kenbunshoku. Si no se equivocaba, debía haber el mismo número de presencias que cuando Sasha hizo el ejercicio.- Ah ni de "flai" te sientes o cierres los ojos a la hora de hacer este ejercicio. - Dijo de morritos y mirando de reojo a Tobías. Debía asegurarse de que no se volvía a interrumpir el entrenamiento.

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#30
Garnet no parecía molesto, eso aligeraba el sentimiento de culpa del carpintero de los Alas Negras. Se sentía muy afortunado por tener unos compañeros de aventura tan comprensivos y sacrificados. Solo, era un viaje imposible y acompañado casi, pero con ellos, la travesía se volvía, al menos, un camino donde los problemas y adversidades se veían conquistables. El músico alentó a Tobías a inventar ese onírico tabaco, sólo le faltaba meterse con la botánica al carpintero/manitas, lo triste es que se lo planteó (jijiji) en serio, no para comenzar de inmediato, pero quizás en un futuro si. ¿Quién sabe? - No, menos brazos no, please. Tengo cash en el barco, tranqui, jish jish jish. Me quedo sin guita para seguir apostando... Pero, casi mejor. ¿Es o no es? - Ambos se sentían muy orgullosos de su joven hermanita, no paraba de crecer, inconsciente de la velocidad a la que lo hacía. Siguiente prueba, extender su Haki para poder escudriñar las profundidades del lago sin tener que mojarse. Tobías debía averiguar cuantos seres vivos habitaban aquel reducido ecosistema. El vaquero estaba iniciando el movimiento para sentarse de nuevo con las piernas cruzadas, cuando Garnet le increpó que ni se le ocurriera volver a dormirse. Rápido y torpe a partes iguales, el pistolero de los Alas Negras rectificó el gesto, fingiendo que se quitaba una inexistente pelusilla de la pernera izquierda de su pantalón, antes de reincorporarse y recolocarse el sombrero, con las mejillas del color del pelo de su hermano. 

- Ok. Expandir el Haki. - Tobías trató de mostrar seguridad, no se sentó, pero si cerró los ojos para evitar distracciones y tratar de averiguar como hacer eso que sonaba tan "fácil". "¿Qué hago ahora?" No era capaz de saber si algo se estaba escampando por la caverna. Volvió ha abrir los ojos, estaba a unos dos metros de la orilla, se acercó hasta el margen del lago, a ver si veía algo. El agua era completamente negra y no se veía ni un atisbo de vida. Cerró los ojos de nuevo e intentó ver sin ellos. Nada. ¿Cómo iba a ser capaz de comprobar si lo estaba haciendo bien sin la certeza de que ahí hubiera realmente algún ser vivo? ¿Y si esa era la prueba? Confirmar que ahí no había nada más que ellos dos. "Joder, ¿sigues frito o qué, Tobi?" Al fin cayó en cual era el modus operandi. Si ese era el siguiente paso, era una continuación de lo anterior. No lo estaba haciendo bien, no sólo no veía nada en el lago, tampoco estaba percibiendo a Garnet. "Has dado un paso atrás tron, jish jish jish." Siendo consciente que el músico estaba a su espalda, a un par de metros, trató de localizarlo a él primero. Poco a poco su aura fue aumentando su volumen, hasta que apareció la luz de su compañero. "Ahí estás." un par de luces más tenues surgieron frente a él, bajo la altura de sus pies. "Los veo. Tengo que llegar más lejos, el lago es bastante grande." Acompaso su respiración, bajando la velocidad y usando el diafragma como motor. Tardó unos segundos en comenzar a percibir más lucecitas. Lo complicado iba a ser contarlas, pues no estaban estáticas, lógicamente. Estuvo a punto de volver a sentarse, pero se frenó a tiempo, antes siquiera de hacer un ademán del gesto. "Vamos, concéntrate." Las luces tenían diferentes tamaños y se movían a velocidades dispares. Unas con movimientos más bien rectilíneos y pausados, otras erráticamente, daban giros abruptos a velocidades de vértigo. Era consciente de la diversidad de la fauna acuática del lago, solo faltaba contar el total, daba igual que clase de criaturas eran. Le tomó más de lo que hubiera deseado, tuvo que contar por grupos y zonas mientras los mantenía bajo control, para no repetir. El grupo que más le costó fue uno de lo que parecían alevines, rápidos, diminutos y en constante movimiento. 

- Treinta y un seres vivos dentro del lago. - Los había recontado catorce veces para asegurar que no se dejaba ninguno y no contaba doble. No siempre le había salido el mismo número, pero el treinta y uno era el que más veces se había repetido con un total de nueve veces. Esperaba no haberse equivocado.

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