[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Mushoku VS Patriota
#1
La orden fue clara y el PX-03 reconoció de inmediato las directrices por las que debía regirse. La caja de madera que lo envolvía se desplegó y dejó ver al gigante tecnológico en una pose peculiar y estoica.

Pose de PX-03

Los neuroprocesadores del que era uno de los mayores avances tecnológicos del mundo reciente comenzaron a calibrarse y tras unos pitidos, el Patriota emitió una única frase con su voz metálica. — Iniciando plan: Árbol Burbuja. — mientras se erguía de su característica, pero apasionante posición y se disponía a desaparecer de la escena. Tras unos segundos barriendo con la cabeza hacia todos lados, el arma biotecnológica despegó usando sus turbinas Aquíleas y se elevó metros y metros sobre el nivel del mar, acercándose a las copas de los árboles del archipiélago Sabaody. 

Desde arriba, su procesador de cálculo determinó la velocidad de caída junto al vector de aproximación que basándose en la fricción del aire daría como resultado una trayectoria lineal de movimiento con velocidad no uniforme que se dirigía directamente a la ubicación de los piratas Mushoku, su objetivo, en el Manglar 50 donde se encontraban. La velocidad de descenso del Patriota era prodigiosa y formidable, cayendo con sus pies por delante y amortiguando la caída con una flexión de rodilla y cadera que le hizo recuperar su posición de activación. Su punto de impacto, justo entre Ashura, que iba en cabeza de su equipo, y sus compañeros, rompió el terreno en dos. Una enorme grieta se formó entre el capitán de los piratas y su grupo, que se agrandó en una fracción de segundo de manera casi inimaginable. El impacto hizo que la zona se partiera en dos, empujando al capitán de los Mushoku considerables metros hacia adelante y quedando detrás de él un gigante muro de piedra y tierra de veinte metros de alto y tan largo como lo  que la vista alcanzaba a ver. Esto separó al capitán de su tripulación y lo despojó de la posibilidad de sumarse al combate. Afortunado, quizás. No tanto como su compañero Korg, que reposaba en su hombro y salió disparado por el abrupto movimiento dirección contraria, cayendo en el centro de su grupo.

Desde su posición especial, el Patriota analizó a los presentes uno a uno, pasando su escáner ocular por cada uno de los piratas Mushoku. Finalmente, su mirada se posó sobre el que era su objetivo prioritario. — Rapax Gin. Prioridad uno. — dijo con su voz robótica y metálica para, acto seguido, erguirse y lanzarse de frente hacia el del pelo plateado para lanzar una terrible patada que bien asemejaba a un karateka profesional, pero más robotizado y lleno de metal, golpeando hacia arriba en su mentón. Tras esto, y aprovechando la patada ascendente, el Patriota activó sus turbinas de talón para colocarse por encima del grupo a unos diez metros de altura y apuntando con las manos abiertas a todos los presentes. — Neutralizar objetivos. — espetó con su característica voz mientras mantenía la mirada de lado a lado en sus rivales, manteniéndose flotando.

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#2
Atributos Personaje



Caminábamos tranquilamente hacia el objetivo. Cargaba el primero de la formación, guiando al grupo en el laberíntico archipiélago que formaban los manglares. Caminábamos decididos, seguros y en busca de un conflicto que nos hiciera retumbar el planeta, una vez más. Sentía mi sangre bullir en mi interior, a mi espada implorar por vidas, a mi ser recibir la discordia y la rabia como un dulce abrazo en el invierno, calentando el frío de mi pecho y apretando de manera suave pero segura. 

Mi vida se rodeaba de palabras iniciadas por la letra D, decisión, dolor, delirio... Pero había una que alejaba a toda costa. Dudas. El destino no entiende de dudas, el camino que afrontamos, sin embargo, si. 

- En caso de combate - Me aventuré a decir - Artur y Gaeru, deberías centraros en cuidar de Korg - Dije mientras miraba por el rabillo del ojo a mi navegante, el cual reposaba en mi brazo, aunque mi idea era que Korg cuidara de ellos y ellos lo protegieran en caso de que nos rompieran la guardia - Rapax y yo encabezaremos el ataque y Ben y Quet.. - Paré en seco. Todavía me costaba un poco pronunciar su nombre - Ben y tú - Dije mientras señalaba al compositor nobel que nos había brindado una sonata en nuestro honor en momento anteriores mientras me giraba hacía al grupo y miraba para atrás - Nos daréis soporte. No os metáis en mi camino. Si tengo que atravesar vuestro cuerpo para matar a alguien lo haré  - Finalicé parándome en seco - Ahora - Dije mientras me preparaba para dar uno de esos insulsos discursos que usaba más para alterarme a mi que para brindarle energía y razones a ellos - Vamos a... - Mis ojos se desviaron un momento, fue puro reflejo. El tiempo suficiente para que viera una figura cromada aparecer frente a mi, dándome la espalda. No nos habían ni dejado llegar. BIEN. No podía esperar más, antes de que llegara a impactar en el suelo movía la mano izquierda a la espada, preparé el agarre, firme, había esperado este momento, tenía una nueva manera de partir en dos las cosas - ¡DES - Intenté gritar pero no pude ni emitir el golpe, no me dio tiempo.

El suelo se sacudió y yo salí despedido, viendo como Korg se desprendía de mi hombro, solté la mano de la espada e intenté agarrarlo, pero las físicas del mundo en aquel momento nos separaron, como si el cielo lo hubiera decidido. Por un segundo los vi a todos, parados frente a una cromada figura imponente, algo nuevo, un enemigo que se alejaba de mi y no podría derrotar, mientras yo, su capitán, me alejaba vertiginosamente de espaldas con mi pelo dándome latigazos en mis mejillas, debido a la velocidad en la que me movía y la forma en la que lo hacía. Un gran muro se erigió entre mi tripulación y yo, que caía despedido mientras mi espalda raspaba contra el frío suelo invernal de la isla. Di 4 golpes antes de parar, elevándome y volviendo a precipitarme sobre el terreno, como las piedras planas que saltan sobre los ríos cuando las niños las tiran en perpendicular. El último golpe, menos aparatoso me freno en seco, mientras miraba el imponente muro que se había formado ante mi considerables metros atrás de la que había sido mi posición sentado en el suelo. 

El muro se extendía de lado a lado, perdiéndose entre la maleza, de alto, no lo era mucho, seguía siendo imponente pero  bien podría sobrevolar sobre él. Aquella obra... Aquel muro era de alguien considerablemente poderoso. Me levanté y caminé un paso mientras empezaba a ordenar al humo que se reuniera en mi para empezar a sortearlo y volver al combate. El humo empezó a emerger de mi esencia, arremolinándose y preparado para actuar. Fuí a explotar para salir despedido.

- DEST - 

- ESPERA - Me interrumpió Nicolás. 

¿Otra vez? ¿Hoy no iban a decir ninguno de los putos nombres de mis técnicas? O que coño pasa aquí me cago en dios.

- ¿A qué? - Contesté malhumorado por no haber podido realizar mi técnica - ¿A qué maten a ese hijo de puta y no pueda jugar? - 

- Y si... Digo yo ¿eh? Sin que sea nada descabellado... Nos vamos tú y yo por ahí, matamos unos cuantos inocentes, otros cuantos marines y unos piratas, igual aparece algo fuerte como eso PARA NOSOTROS SOLOS. Sin nadie que nos diga que no matemos civiles, o que es una mala idea, o que no podemos meter la cabeza de ese tío en el culo de ese otro, o que esos esclavos tenemos que liberarlos y no quedárnoslos - aunque Nicolás no tuviera brazos sentía como elevaba las palmas al cielo, levantaba levemente los ojos y subía y bajaba sus cejas inexistentes buscando complicidad.

Pestañeé dos veces mientras abría los ojos como platos, por un leve segundo vi el universo expandirse frente a mi, pasé vertiginosamente entre estrellas doradas y azules, los planetas pasaban a mi lado, solitarios en el cosmos, pero acompañados por sus satélites, vi un horizonte oscuro lleno de pequeñas motas violáceas, agujeros que rompían la realidad y doblegaban la luz y al final, volví a caer en mi cuerpo.

- Eso... Ha sido una genialidad - Dije dándome la vuelta e ignorando el muro silbando unas notas desafinada mientras empezaba a caminar - La subasta no debe de estar muy lejos - Dije mientras buscaba alrededor algo con lo que ser capaz de orientarme y llegar hasta ella, o por descarte, encontrar algo que matar - Además ya son muchos ¿verdad? Si se muere alguno siendo tantos es que no han aprendido nada - Dije caminando hacia delante. 

- Eso, eso. Que listo eres churrita. Tienen que saber sacarse sus castañas del fuego, no puedes estar siempre ahí - 

- Claro, claro - Dije mientras sonreía con maldad y malicia sabiendo que ahora estaba solo y sin moralidades vagas que me frenaran - Además, al que se muera, lo mato - Finalicé mientras seguía avanzando hacia el interior de la isla. 


Aclaraciones



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#3
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Leyenda (Guía de color)


- Pues sí que se llega rápido a los sitios cuando sabes cómo moverte por aquí - le dije al hombre (si es que se consideraba hombre, aunque conociéndole seguramente se consideraría más un demonio, un asesino o alguna otra cosa por el estilo) que me facilitaba el hecho de seguir el ritmo al resto del grupo, aunque, a decir verdad, seguramente iría más rápido andando que sentado sobre su hombro - Debería preguntarle, que la verdad es que no quiero cagarla y que me meta un machetazo ponzoñoso de esos - asentí, mientras el cornudo seguía caminando con paso lento pero firme - Oye, algún día me tendrás que enseñar cómo lo haces. Eso de saber siempre cómo llegar a los sitios vaya - le hablé - Puede ser como agradecimiento por el mazo que te estoy montando, ¿cómo lo ves? - propuse finalmente, antes de mirar al frente.

Ashura se puso entonces a hablar acerca de qué hacer en caso de combate - Sí, lo sé. Correr, mantenerme lejos y aprovechar que sois absurdamente escandalosos para pegar tiros sin que me vean - sabía perfectamente lo que iba a decir, o mejor dicho, lo que tenía que hacer en situaciones por el estilo. Tampoco es que fuera la primera vez que me metía en una pelea con estos. De hecho, sería la segunda. Las órdenes que les dio a Artur y a Gaeru de que cuidaran de mí - No se yo si es la mejor idea, casi me tocaría a mí cuidar de ellos, y no se si podré hacer eso la verdad, además de que no me ayudaría a pasar desapercibido - sin hacerme mucho caso (o más bien ninguno) Ashura siguió hablando, dejando claro que era un tipo muy malo, pero justo, pues su machete ponzoñoso no discriminaba a nadie, cuando de pronto, un enorme estruendo hizo que todo a mi alrededor se sacudiera, como si de una explosión se tratara. Debería haberme agarrado mejor a aquellos andrajosos ropajes del oni, pues la sacudida hizo que saliera despedido hacia atrás. Mi cabeza daba vueltas, o mejor dicho, yo daba vueltas sin control mientras volaba - Y voló, y voló.... - una conocida canción de mi tierra natal resonaba en mi cabeza, hasta que finalmente toqué tierra. Miré levemente al suelo, rascando nervioso la cicatriz de mi mano izquierda, para asegurarme de que no había caído sobre ningún edificio. No era así. En cambio, me encontraba en el centro del grupo, a unos cinco metros de Rapax y a tres del resto. No me costó fijarme en el gigantesco muro que se alzaba frente a nosotros, al igual que tampoco me costó ver a un ser azul gigante. Salté instintivamente hacia atrás, a mis siete, desenfundando a mi querido Whistle mientras ponía una distancia de treinta y cinco metros entre el horrendo tipo de pelo blanco y yo. Tan pronto caí al suelo, a la vez que me agachaba para tratar de pasar más desapercibido y apuntaba en dirección a aquel humanoide, me pude fijar en que el recién llegado parecía estar sentado en el aire, o algo por el estilo - ¿Será un chalado de esos de los gimnasios que no hacen más que entrenar y enseñar lo muy musculosos que están? -  No tenía pinta de que ese fuera el caso, pues tenía gran parte del cuerpo cubierto por placas de alguna chapa de buena calidad. Aquella cosa mencionó a Rapax - IS IS IS IS - no pude evitar reírme de su peculiar voz mientras el azulado tipo se levantaba, aunque la risa duró más bien poco, concretamente hasta que terminó de ponerse de pie, dejando ver su descomunal altura. Ese animal era casi el doble de grande que el tipo que tenía delante, y eso que el peliblanco era alto y feo a partes iguales. Aguanté la respiración mientras mantenía la mira puesta en él. En un parpadeo aquella mole desapareció y apareció frente al hombre terremoto. No pude ver aquel movimiento, pero sí que me pude fijar en el tremendo viaje que parecía haberle pegado al horrible señor que había fabricado el preciado arma que colgaba de mi cintura. Me quedé ojiplático mientras veía a aquel tipo comenzar a levitar - ¿Pero aquí todo el mundo vuela o qué? - me pregunté, siguiendo con la mira de mi arma al ser volador a medida que ascendía verticalmente.




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#4
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...Y si ven que hay una esfera azul en mi cuerpo cuando voy a atacar, procuren no estar frente a mi golpe-Gin. Mi poder es muy destructivo y puede llegar bastante lejos. Iba diciendo a los miembros de la banda que aún no habían visto mi poder en acción. Era imprescindible que aunque no supieran qué poder tengo, no debían interponerse en un caso extremo si no querían resultar lastimados. Yo obviamente conocía mis capacidades y no intentaría dañar a mis amigos, pero en una lucha, el caos puede jugarnos en contra y es mejor que estén desde antes atentos. Aunque Kukulkán había visto mi entrenamiento, nunca estaba de más.

Ashura luego dió claras instrucciones de cómo debíamos actuar en caso de combate, caso que era muy claro que tendríamos, dado que íbamos derechitos a poner patas arriba la casa de subastas en pleno operativo de purga de piratas. Lo estábamos buscando, incluso a tal punto que choqué mis puños mientras oía el plan en todo retador a... nada, porque nadie nos estaba viendo, ¿no?. Al parecer Ashura también había dimensionado el tipo de obstáculo al que nos íbamos a enfrentar. Lo digo porque nunca antes le ví planear algo más allá de saltar como un poseso de la locura a acuchillar a quien sea que se le cruzara.

Todo iba relativamente bien, mientras nos disponíamos a adentrarnos en el manglar 50, hasta que de pronto todo empezó a ir relativamente mal, cuando una enorme criatura cayó del cielo, causando un estruendo que sacudió la tierra, agrietando todo a su alrededor y empujando al capitán lejos de nosotros, mientras un enorme muro de roca y tierra surgió detrás de él, separándonos del oni e impidiéndonos el paso hacia nuestro objetivo.



Lo que allí había frente a nosotros era una especie de hombre gigante, como del doble de mi tamaño, sentado en una pose perturbadora, como si estuviera sentado leyendo un periódico, solo que allí no había silla alguna. El ser humanoide estaba blindado en ciertas partes de su cuerpo por aditamentos metálicos y mangueras que le daban la apariencia de un robot extraño. No estaba seguro de qué era esa cosa, pero ciertamente me recordaba a los dibujos del libro de biomecánica que había comenzado a leer hacía unos días. Esa cosa no era normal. Lo que más destacó a mis ojos fue su pecho, pues pude ver claramente el logo de la marina. Habían comenzado a moverse.

No dudé ni un instante y me dispuse a atacar sin perder ni un instante. Flexioné mis rodillas y puse mis puños cerrados junto a mis pectorales, listo para actuar. Atentos todos. Recuerden el plan-Gin. Sabíamos que vendrían, solo se adelantaron un poco más de lo previsto. La extraña criatura entonces se irguió tan alta como era. Era enorme. Incluso más grande que Ashura, pero no tanto como lo era Kenjo. Puso su mirada en mí mientras balbuceaba sonidos ininteligibles de su boca. Esa "voz" no pegaba con ese cuerpo y en cualquier otra situación no habría podido evitar reirme de esa incongruencia. Sin embargo no era el momento para bromas.

RAM RESON--

De pronto estaba viendo al cielo. Aquella criatura era extremadamente veloz. No le ví venir, a pesar de que lo hizo de frente y sin trucos. Una patada bien clavada a mi mentón me hizo sentir que mi cabeza crujía y todo giraba a mi alrededor por un instante, mientras el ataque del robotoide ese me dejaba allí, aún con mis piernas flexionadas y mis brazos contraídos, en una pose de una técnica que ni siquiera nació. No tenía idea de cómo no había terminado noqueado por semejante patadón. Por un instante me asusté pensando que la patada había hecho volar el collar de Goopaw, pero luego recordé que no colgaba de mi cuello, sino que lo llevaba bine guardado entre mis ropajes invernales.

Vi por un instante borroso cómo esta criatura empezó a ascender, propulsado como por las patas, y me hirvió la sangre. No iba dejarme humillar así ni a permitir que ese ser dañara a mis hermanos. Por suerte aquella patada me había dejando viendo justo a donde necesitaba ir. Llevado por el instinto más primal de pagar un golpe con otro, me lancé hacia arriba a toda potencia, tras de aquel monstruo mientras aún ascendía a muy alta velocidad, sin medir ni saber la altura que alcanzaba. De pronto pude ver cómo el bichejo azul se detuvo a unos 10 metros de su ascenso y extendió los brazos, listo para hacer algún ataque raro y comenzando a balbucear de nuevo en ese tono estúpido. Dije entonces:

Vulture Claw

Con mi puño derecho le encajé un golpe ascendente en toda la boca del estómago, que le desestabilizó y le hizo caer a pique, mientras yo seguí mi ascenso hasta alcanzar unos 15 metros de altura. Cuando la gravedad detuvo mi salto, intenté ver hacia abajo y vaya que me costó mover la cabeza. La sentí pesada. El patadón en la jeta había sido más duro de lo que me esperaba. Sin embargo, debido a la diferencia de alturas, alcancé a ver cómo entre giros descendentes, el enorme cuerpo del tipo cayó derribado boca abajo en el suelo, en toda su extensión, justo debajo de mí.

"No es suficiente"

Alcé ambos brazos y cargando en mis puños el poder de mi fruta del diablo, creé dos esferas azuladas en cada uno y aproveché la aceleración de la gravedad para caer con todo soble aquel monstruo de la marina, clavando mis puños en la parte trasera de su cabeza y su hombro derecho. Los dos golpes cayeron como martillos al unísono en sus objetivos y el aire se rompió, explotando en una potente ola sísmica hacia  el suelo, perdiéndose en los confines del manglar 50 y del manto terrestre.

Había visto el poder de esa cosa de primera mano y sabía que estaba lejos de haberla derrotado, así que debía poner suficiente distancia entre él y yo, y lo que es más, entre mis compañeros y él. Me alejé hacia atrás unos 12 metros, sin quitarle la vista de encima a la mierda azul esa, tomando una postura defensiva y presionando mis puños con toda la rabia causada por el inesperado encuentro. El regusto a sangre en mi boca era suficiente incentivo para darle con todo.


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#5
Atributos Personaje

 
Avanzábamos todos juntos, con Ashura a la cabeza como buen capitán. Yo iba tranquilo, pensando en las cancioncillas de Quezalli Jr. Y lo bien que nos podrían venir para motivarnos en un combate. Y hablando de combates, puede que llegásemos en cualquier momento a la casa de subastas y eso significaba que habría marines y más piratas dispuestos a luchar y seguramente no tendría tiempo para prepararme si había alguna sorpresa. Me enfundé los guantes pensando en los acontecimientos que estaban por llegar mientras sonreía pensando en cuántas víctimas se llevarían mis puños y cuanta sangre regaría el suelo de aquel lugar de ocio para los ricos y poderosos. Parecía que Ashura leyó mi mente, porque empezó a disponernos en caso de una batalla. Él y el impreceible al frente, Don máscara de oro y plata y yo cubriéndolos y el hombre pájaro y la rana de tres patas cubriendo al enano tirador. Miré hacia adelante para asentir conforme con la formación cuando nos miró, pero  cuando un golpe tremendo impactó contra el suelo justo detrás del capitán de los malos humos. El capitán, que hacía escasos segundos se separaba de mí cerca de cinco metros, desapareció de mi vista, pero algo salió volando en dirección a nosotros. Intenté pillar a Korg al vuelo, pero la explosión que se había generado también me lanzó varios metros hacia atrás y no llegué a engancharlo. Recobré enseguida la compostura, poniendo los puños juntos preparado para que el enemigo apareciese, y ahí estaba: sentado en el aire como si hubiese una silla invisible en medio de los manglares. Detrás de él una gigantesca grieta se había formado seguida de un muro que no alcanzaba ni siquiera mi buena vista a ver. Aterrado, me di cuenta de que no olía el característico hedor a sangre seca del capitán. Mi mirada se fijó en lo que sea que había caído entre la tripulación y el capitán, que ahora se encontraba a unos diez metros del grupo. Era enorme, más que cualquiera de nosotros y azulado. Que ser más extraño. Me encantaría matarlo e investigar su cuerpo. Aquellas placas de acero parecían una armadura, pero dejaba ciertas zonas al descubierto. Le importaría más la moda que la seguridad, o estaría muy confiado en sus capacidades, las cuales, tras la muestra de aterrizaje, no eran para nada desdeñables.
 
Rapax nos instó a que recordáramos el plan que nos había contado hacía minutos el demonio al que seguíamos, pero él ya no parecía estar, por lo que el feo de cabello plateado iría el primero, como no. El aparente enemigo dio sus primeras palabras ante nosotros y una voz metálica me produjo un escalofrío. No podría usar mis rayos a la ligera si era un robot. La punta de ataque de nuestra formación se dispuso a atacar, gritando el nombre de una de sus técnicas, como era habitual, pero el gigante de hierro desapareció por un momento con la velocidad de un tren y apareció propinándole a Gin una patada en el mentón que estoy seguro a muchos le hubiera roto el hueso de la mandíbula. Tras el golpe, se alzó sobre nosotros a diez metros propulsado desde sus tobillos. Otro hijo de puta que vuela. No podía ser de otra forma, claro. Pero a este, al contrario que al morenazo exhibicionista, podía arrancarle las piernas y golpearlo con ellas en la cabeza. El ser azul metalizado tenía los brazos extendidos hacia nosotros y Gin esta vez sí saltó a por él, dándole un puñetazo en el estómago con una de las técnicas que más había visto al feo de pelo blanco (y azul). Sabía que ese golpe solía hacer caer al rival. Me dispuse a avanzar, pero me detuve a tiempo, dando un par de pasos atrás y quedando a trece metros de la acción al ver que Rapax caía en picado de vuelta a por él. Sus manos cayeron en la nuca del robot. Era mi turno -Voy - Quise gritar, pero el sonido de mi voz perfectamente lo pude escuchar solo yo, si no tenía nadie más un buen oído. Tenía que detener al sujeto mientras estaba en el suelo. Mi deber era pararle, para eso tenía los poderes que me había otorgado la fruta que me comí hace ya tiempo. Mis puños rasgaron como dos rocas creando chispar y me abalancé a por mi enemigo envuelto en electricidad. Mis manos, mientras viajaba los trece metros que me separaban del rival, se pusieron en posición ofensiva, con el pulgar, corazón y anular pegados, dejando estirados el índice y el meñique. Busqué una zona azul del gigante de hierro y ahí golpeé con mis manos. Acto seguido, volví a retroceder varios metros hacia atrás, quedando a quince del robot que había atacado sin más a mi compañero. Si quiere que esto sea una carnicería, aquí tiene a sus jodidos carniceros.
 
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#6
Atributos Personaje



Seguimos camino a nuestro destino, la casa de subasta, el sitio donde le demostraríamos a este gobierno corrupto y lleno de ratas que nosotros los Mushoku estabamos del lado correcto de la historia. A mi parecer iba a hacer un día hermoso, porque lo más seguro que hiciéramos seria, liberar esclavos, matar marines, tirar abajo un lugar donde se vendían personas como quien vende un perro y volvi a pensar, quien en su sano juicio puede defender una estructura como esa y la respuesta llego a mí a través de una palabra “Hipocritas”, si eso eran todos los perros de la marina unos hipocritas, esperaría tener la oportunidad de decírselo a alguno a la cara y luego le arrancaría la vida y se la ofrecería a la santa muerte.

El jefe iba delante de nosotros, como buen capitan y el senpai justo detrás de él, yo estaba a su derecha, entre el senpai y yo estaba Gaeru, nos separaban 4 metros, a este le llevaba agarrado de la mano, porque el pobre tiende a perderse y ya nos habia dicho Mashuka que en caso de encontrar a la hija del inmolado, él tendría que decidir qué hacer con ella, si liberarla o matarla, yo lo pense un segundo y deduje que lo mejor sería liberarla y que siga viviendo una vida de mierda, pero que le debiera un favor a mi amigo, tal vez algun día volveríamos a cobrárselo, por lo que decidi decirle, en un tono que solo el pudiera escuchar – Ya sabemos que si damos con la hija del zorro imbecil tu decidirás que hacer con ella, mi recomendación amigo mío, es que la dejes libre y que viva su vida miserable, no creo que haya honor en matar a una persona que no tiene la voluntad de escapar, pero bueno, ya queda de ti, yo te apoyare en lo que desees hacer. Seguimos caminando hacia la casa de subastas, era increible como el capitan sabia ubicarse, los numeros en los manglares pasaban uno tras otro.

En un momento Mashuka comenzó a hablar, dando directrices de qué hacer cuando se formara el zafarrancho, mando a los dos espadachines, Gaeru y Baldur a defender a Ñorgo, El y el senpai encabezarían el ataque y el doctor y yo deberíamos brindar apoyo, pero hizo enfasis de no meternos en su camino, porque sería capaz de atravesarnos con su espada, a pesar de que este no me veía decidi asentir en señal de que habia entendido todo aquello.

Otro que aprovecho el momento para hablar fue el senpai quien le comento a los chicos, si veían una esfera en su cuerpo hay que tener cuidado, yo ya me conocia ese ataque, fue el último que me lanzo cuando terminamos nuestro entrenamiento, la cual era devastadora.

Y como si de una burla del destino se tratara, un destino que luego de lo que sucedería a continuación parecía negarse a nuestro accionar, pude escuchar un sonido y luego delante del senpai estaba una cosa enorme, azulada y fea, esto ya era mucho decir teniendo en cuenta que el senpai tambien era, enorme, de pelo azul y feo, aunque lo que más me llamo la atención fue la pose en la que quedo, como sentado en una silla de aire, un ejercicio excelente para las pantorrillas, pero a mi parecer lo hacía a modo de burla. Pude distinguirle el logo de la Marina en el pecho y acto seguido el ser ese rompió la tierra detrás de él, de donde emergió un muro de piedra, quedando el capitan del otro lado.

La cosa azul, enorme y fea emitió un sonido, no pude entender que dijo a pesar de mi oído, me parecio comico, pero todo eso se borró de mi mente, cuando escucho al senpai decir el nombre de una de sus tecnicas, la cual no ejecuto, porque esa mierda azulada le propino un golpe que a mí me habría arrancado la cabeza, para acto seguido elevarse diez metros.  El senpai haciendo alarde de su tenacidad, decidió devolverle el favor y esta vez sí ejecuto una de sus tecnicas, esta no la habia visto, pero le dio de lleno al mierda aquel lo que lo hizo caer al suelo y luego lo golpeo con sus puños de los cuales emergían las burbujas azules, devastador fue lo que pude pensar.

De manera instintiva tome a Gaeru y lo coloque detrás de mí y le solté la mano, nuestra formación de ataque si bien se habia roto, las ordenes estaban claras, apoyar a nuestra punta de lanza, sin embargo quien tomo la iniciativa primero fue el Mink oso polar, quien envuelto en la electricidad que ya le habia visto a Oxxy, ataco al caído, yo no me podía quedarme atrás, era mi momento de que todos vieran que no soy un debilucho, cuando el oso se alejó, decidi ejecutar mi tecnica diciendo fuerte y claro.

¡BUTO!

Salte y me precipite de manera inversa hacia mi objetivo cuan rapido era, acortando los 4,25 metros que me separaban de el con mi tecnica, propinándole un cabezazo certero, al incorporarme quede a su lado izquierdo y sin perder tiempo y ayudado por mis alas me desplace hacia atrás separándome de el 15 metros y mirándolo fijamente con mis ojos azules, a la espera de su proximo movimiento.



Resumen



Bélico


Otros Datos Importantes


Inventario
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#7
Atributos Personaje

Leyenda


Podría decir que el camino estaba siendo bastante agradable y tranquilo, siempre y cuando Quetzalli Jr. no hubiese abierto la boca y puesto a cantar, realmente no era muy fan de la música ni el cante, prefería el silencio o el sonido de las espadas entrechocando unas con otras, realmente no era alguien muy festivo o animado, me consideraba alguien tranquilo y introvertido, por eso durante el camino intente distraer la mente observando de un lado a otro nuestro alrededor, buscando algún tipo de amenaza o alguien que nos estuviese observando discretamente, pero no había encontrado ni visto a nadie durante todo el camino, algo que también podía ser algo sospechoso, pero no quise darle importancia.

Cuando el enmascarado paro de cantar, un leve y sutil resople de alivio salió de mi boca, en ese momento una real sensación de tranquilidad invadió mi interior, como si de una bocanada de aire fresco se tratase. Aunque esa sensación desapareció pronto, ya que el Capitán cornudo alzó la voz para darnos indicaciones. "Mierda... con lo bien que se estaba ahora..." Pensé al escuchar como estropeaba el maravillo silencio que había habido esos pocos minutos. Las indicaciones trataban sobre la colocación y la misión de cada uno en el caso de que entrásemos en batalla. "Bueno, al menos me dejo ir con Korg, la verdad que no me apetece luchar junto a esos gruñones y menos junto al enmascarado, seguro que tendría que acabar salvándole el pellejo" Me dije cuando Ashura nos indico tanto a Gaeru como a mi, que no nos separásemos de Korg y le cubriésemos la espalda a este. "Bueno... aunque la rana también vendrá con nosotros, esta dio un buen rendimiento... aunque ahora sin un brazo... espero que no afecte mucho" Seguí razonando mientras no dejábamos de caminar.

De repente, algo muy potente callo o exploto enfrente nuestro, para ser exactos entre Ashura y Korg, y el resto, lo que provoco una gran onda expansiva, la cual instintivamente me hizo abrir las alas para evitar caer de espaldas, lo que provoco que volase unos 10 metros hacía atrás, durante este desplazamiento desenvaine a pluma sangrienta con mi mano derecha, mientras que con la izquierda me tapaba la cara, por si algún tipo de metralla se desprendía hacía esta. Al tocar el suelo con los pies, miré al frente buscando a los demás, pude divisar a todos, cosa que me calmó en un primer momento, hasta que no vi al capitán y en su lugar, había un gran muro de piedra obstruyéndonos el camino, además a unos 10 metros de altura en el aire, había un coloso de color azul y plata mirándonos. - ¿Korg tu sabes quién coño es ese tipo que acaba de aparecer? - exclamé cuando vi pasar a Korg por mi lado y alejándose a mi espalda.
"Si entramos en combate tanto Artur como Gaeru deben proteger a Korg" Las palabras del capitán respondieron mi pregunta, aquel debía ser un enemigo y aunque me encantaría enfrentarme a él, las órdenes de mi capitán en aquel momento superaban a mis ansias de pelea, ya que era la primera vez desde que salía de la cárcel, que alguien había confiado en mi y dejado a mi cargo algo tan valioso como la vida de nuestro querido timonel. Así que sin pensarlo, me giré, di un par de pasos rápidos y con un salto me situé dos metros por detrás de Korg. - Chiquitín, yo me encargo de cubrirte las espaldas, tu solo céntrate en lo que tienes delante. - le dije con voz confiada y totalmente decidida, mientras no dejaba de mirar al tipo que se encontraba volando por el aire, el cual parecía estar apuntándoles con sus manos.

Al menos aquella era su posición hasta que vi al peliazul saltar hacía él y golpearle en el estomago, haciendo que volviese al suelo y aprovechando esto Ben y Quetzalli Jr. para lanzarse contra el coloso.

Off
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#8
Atributos Personaje


Seguíamos caminando por aquel lugar de camino a la casa de subastas, seguía agarrando la mano de Tenoch mientras mientras nos dirigíamos a aquel lugar. El trayecto se hacía algo largo por lo cual mi mente comenzaba a desvariar con todo tipo de temas, desde los más trascendentes como si decís de matar a la hija del zorro si me la encontraba, hasta otros de menor importancia como ¿Por qué a los perritos calientes se les llama perritos calientes si no están hechos con carne de perro?

Durante estos periodos de lucidez mental, escuché las palabras de nuestro capitán, el plan que tenía en mente era que Artur y yo protegiéramos a Korg, mientras el resto peleaban. “¿Acaso Korg no sabe protegerse solo?” Pensé mientras miraba de reojo al tipo alto de alas negras y pelaje blanco. Seguro que a él no le hacía tampoco mucha gracia tener a alguien a su cargo. 

Apenas avanzamos unos cuantos metros cuando un sonido metálico  ensordeció toda la zona, un tipo, si a eso podíamos llamarle tipo, surgió del cielo con la velocidad de un rayo quebrando todo el terreno a su alrededor, para acto seguido mencionar palabras inentendibles y propiciarle una fuerte patada en el mentón. ¿Qué sapos es eso? No parece humano, su voz, sus poses, parecen artificiales, su piel de color azul… ¿Tal vez una nueva raza de la que nunca había oído hablar? Bueno, lo importante no era eso ahora, aquella criatura parecía ser hostil, y al parecer su objetivo era acabar con todos nosotros. Mientras esta, desde las alturas nos observaba a todos.

Nada más suceder el ataque Quetzalli soltó mi mano, yo me quedé valorando la situación unas milésimas de segundo, el capitán ya no estaba con nosotros y esa pared de tierra nos bloqueaba el camino. ¿Qué era lo que podía hacer? Si me metía en medio del combate seguramente iba a estorbar más que otra cosa. Por lo cual tenía una estrategia, mantener el perfil bajo y estar atento a ese bicho. No podía ser invencible pese a sus movimientos de artista marcial, algún punto débil debía tener,

Con determinación me coloqué el pañuelo sobre mi boca, y corri hacia detrás, Korg estaba a varios metros hacia la izquierda, ¿Como se movía tan rápido esa criaturita del señor? Bien, me quedaría cerca, pero no demasiado. Mientras me inclinaba hacia delante para ganar y apoyaba mi mano en la empuñadura, dejaba atrás el foco principal de la acción atrás. Tras alcanzar cierta distancia me volteé para ver cómo seguía la batalla, adopté una postura de cuclillas, apoyando mi única mano en el suelo, como un atleta apunto de comenzar una carrera, preparado para cualquier inconveniente que pudiera suceder. “Señor Gin, Ben, Tenoch… vosotros podéis”. Conocía de sobra la fuerza de los tres, y vamos, estaba seguro que me estaba preocupando por nada, pero pese a ello, podía sentir el latido de mi corazón, como se intensificaba por todo mi cuerpo. 

“No van a morir, no esta vez”. Volví a pensar con determinación, “y si morimos… moriremos todos juntos”.

Resumen

Bélico

Inventario

Karmas involucrados
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#9
La mandíbula del peli plateado, que había aguantado estoicamente el impacto de la rodilla del Patriota tras cancelar su ataque por el impacto, se recompuso y observó a su agresor en los cielos, analizando como una máquina perfecta que divisaba a sus enemigos valorando las amenazas. Enviando un pulso etéreo desde sus circuitos neuronales, el Patriota analizó quinientos metros a su alrededor mientras se elevaba un par de metros adicionales, detectando así todas las presencias de los infames piratas. Pudo detectar a aquellos más cercanos y también a aquellos que habían adoptado una posición alejada como Korg, así como al capitán oni que se alejaba de la escena. El portador de la fruta más destructiva que el mundo ha visto se lanzó contra la perfecta arma biotecnológica del Dr. Omp. 


Lamentablemente para el pirata, su rabia contra la máquina se vio frustrada, pues el Patriota, que ya tenía sus palmas abiertas hacia los rivales, detectó un movimiento fugaz, pero nada sutil, del pirata que había golpeado. Cuando Rapax despegó sus pies del suelo en busca de la venganza contra el mecánico ser, este simplemente canalizó su energía a través de la palma derecha. Un brillante rayo de energía plásmica fue proyectado hacia el peli blanco y lo impactó de lleno, generando una explosión al impactarle que destruyó el terreno en un área redonda de diez metros de radio, afectando también al luchador enmascarado que permanecía a cerca de la posición de su compañero. El sonoro desplazamiento del láser seguido de la poderosa explosión hizo volver al suelo al peliblanco que vio truncada su acción mientras el Patriota caía disipada la explosión.
 
Fue entonces cuando, el Patriota, incapaz de presenciar como algunos de los miembros piratas se alejaban, pues, en su mente informatizada y desquiciada, estaban huyendo, salió disparado sin mediar palabra, usando toda la potencia de su tren inferior, saltó y se propulsó hacia Korg, que permanecía en la retaguardia, solo custodiado por el Lunarian y su espada. Hinchó su pecho y maximizó su velocidad mientras alzaba los brazos y los llevaba hacia atrás, arqueándose de manera antinatural con la cabeza en extensión por la velocidad y haciendo que su pecho fuera por delante como si un tren fuera de control se tratase. — No. HaaaY. SalidaAaaAaaAa. — balbuceaba mientras avanzaba a máxima velocidad hacia el tirador de los Mushoku con los brazos elevados por encima de su cabeza, dispuesto a dar un golpe a máxima potencia al pequeño hombrecillo que permanecía apuntándole con su arma. Cuando el Patriota llegó a la posición del tirador, descargó sus dos puños hacia él en un golpe vertical. Casi parecía un martillo neumático golpeando hierro candente. El golpe impactó sobre el tontatta que, si podía respirar después de semejante golpe, quedaría a los pies del imponente robot mecánico de la Marina.

— Iteración activada. — dijo con su mecanizada voz, algo más deteriorada mientras observaba al pequeño ser.

información
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8208 + 0 = 8208
Energia: 3695 - 850 = 2845
Espiritu: 900 - 500 = 400
#10
Leyenda (Guía de color)


Mi mira seguía fija en aquel ser volador. Rapax saltó, supongo que con intención de cazar a aquel humanoide al vuelo, como si de un felino o algo por el estilo se tratara. Tan pronto como este y el suelo dejaron de ser uno, pude ver como desde la palma derecha del ser volador salía un resplandor que hizo Bum, causando una enorme explosión que dio de lleno al horrible hombre de pelo blanco, así como al tipo alado de entidad inferior (Quetzalli Jr). No sabía que había sido ese resplandor, pero estaba muy seguro de que no quería descubrir por mí mismo cómo olía la carne de Korg churruscada al láser. Por un momento pasó por mi cabeza la opción de echar a correr, pero, muy a mi pesar, parecía que iba a tener que ocuparme de que aquel peligroso ser no hiciera rana ninja al horno o lo que quiera que sea Artur a la brasa. A pesar de aquel resplandor y del aire que hizo que los pelos de mi cabeza se movieran, seguí aguantando la respiración, siguiendo con la mira a este mientras descendía. Prácticamente tan pronto como el que a todas luces era nuestro enemigo tocó el suelo saltó hacia donde me encontraba. Había tomado distancia para algo, y no estaba dispuesto a que aquella cosa asesina redujera esta a un número potencialmente peligroso para mi integridad física. Apreté el gatillo, dando gracias por haber sido tan previsor, y con un silbido la bala viajó mucho más rápido de lo que podía ver. Un gran destello me confirmó que el tiro había acertado en su objetivo, el cual era la cara de aquel azulado señor. Sin perder un instante y haciendo gala de mis milagrosos dedos, cargué una segunda bala en mi querido Whistle, disparándola esta vez hacia el tren inferior de mi objetivo. Con una explosión, la cual fue la mitad de grande que la que había sucedido hacía menos de un minuto, aquel coloso cayó al suelo como si de una clase de ave estrellado se tratara, llegando incluso a enterrarse parte de su cara en el barro del suelo. Sin siquiera pararme para decir nada a mis compañeros, suponiendo que serían lo suficientemente listos como para que no tuviera que decirles que se apartaran de esa cosa, eché a correr hacia mi izquierda, trazando un arco y alejándome, ampliando la distancia entre mi pequeña persona y el lugar del aterrizaje forzoso del hombre volador de quince a treinta y tres metros, mientras cargaba una bala nueva en Whistle. Estaba bastante seguro de que seguramente el primer sitio al que mirara esa cosa al levantarse (si es que llegaba a hacerlo) era justo delante, a donde me había visto por última vez, y no estaba yo por la labor de recibirle con un abrazo en ese lugar.

Cuando hube recorrido todo el trayecto, sin perder ni un segundo de vista a aquella cosa, alcanzando así mi nueva posición junto a una piedra que fácilmente doblaba mi altura, volví a levantar mi preciado rifle, apuntando nuevamente esperando a ver cuál sería su siguiente movimiento.



Hides

Info

Contenido Oculto
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5316 + 0 = 5316
Energia: 3265 - 939 = 2326
Espiritu: 1059 + 0 = 1059


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