[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Kuro no Bogyu VS Patriota
#1
Los comandos fueron dados y el protocolo había sido iniciado. Una secuencia de pitidos y luces sacudió el cuerpo del PX-00.
La voz del Almirante Gukuro y las palabras clave iniciaron los sistemas e hicieron que las cinco armas humanas se desplazasen tras él, adoptando las poses programadas para el comienzo de la secuencia de combate.

Pose del PX-0


La robótica respuesta de los Patriotas no se hizo esperar — Iniciando Plan: Árbol Burbuja — fue, al igual que la de alguno otro de los presentes, las palabras del que iba marcado con dos ceros. Y tras la orden del Almirante y el posterior desplazamiento a tierra firma para comenzar la marcha en busca de objetivos dio pie a una embestida brutal. El PX-00 corrió como alma que lleva el diablo, a grandes zancadas y poderosas brazadas para aerodinamizar el movimiento, recorriendo los manglares y las zonas a toda velocidad, moviendo sus ojos a toda velocidad sobre todo ser vivo que se cruzaba tratando de identificar con sus radares y sensores si alguna amenaza debía convertirse en su objetivo. Y este no se hizo de rogar.

Aun teniendo parte orgánica no dejaban de ser máquinas. Máquinas perfectas, pero máquinas. Máquinas que tenían que cumplir un propósito. Y este propósito no era otro que la guerra, el belicismo y la destrucción de todo lo que el Gobierno Mundial considerase su enemigo, directo o indirecto. El Dr. Omp había trabajado duramente para crear estos prototipos, y este día, era su prueba de fuego en Sabaody. La eliminación de todos los criminales, y la instauración de una base generalizada y masiva en el Archipiélago Sabaody. Una operación que tendría éxito de cualquier forma.

A unos pocos metros por delante, una enorme masa rosada caminaba junto a otras dos figuras menores, y los sensores del velocista azulado afiliado al Gobierno saltaron directamente hacia el mink panda — Max D. Panda. 444 millones de Berries — dijo con su robótica voz y recorriendo a toda velocidad la distancia entre ellos sin detener su carrera, llegando frente al oso y propiciando una poderosa patada con la pierna izquierda que salió de a ras de suelo y rasgó la superficie de la tierra, levantándola y alzando con ella prácticamente toda la raíz del manglar que emergió a la superficie despedida al unísono que el pie golpeaba el pecho del mink oso, yendo esta raíz individual  y enorme a impactar contra el suelo, enredada y abrupta, alzándose por más de un par de decenas de metros, separando al Revolucionario Kisuke de sus otros dos compañeros — Eliminación de criminales. Comenzando — fueron las única palabras que dijo después de atentar contra el animal humanoide revolucionario, ignorando a la gran mole porcina que iba con él.

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#2
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No habían tenido problema para saber a donde tenían que ir. La segunda persona a la que preguntaron les dijo que tenían que ir al manglar 50 a la "Casa de Subastas", por lo que sin perder el tiempo se pusieron rumbo hacia aquel lugar, observando el antiguo pescador, como cada vez había más gente que iba en aquella dirección. Aquello le hizo enfurecer, como se tomaban como un espectáculo incluso por lo que alcanzaba a oír de los comentarios del gentío.

"Este lugar está podrido."

Kisuke estaba inquieto, había bastante gente en el manglar 50, seguramente atraídos por la "Gran Subasta" que allí se iba a celebrar, aunque a él mismo lo único que le producía aquel evento no era sino repugnancia y malestar ante algo tan aberrante como el tráfico de personas. Iban cautelosos, tratando de no llamar la atención, encapuchados y atentos a todo lo que pudiese ser hostil o peligroso para ellos, por lo que llevaba la mano derecha sujetando la empuñadura de su katana, Onikiba, bajo el manto que les cubría.

"Va a estar complicado poder hacer algo... hay demasiada gente y encima el marrano es gigantesco. Esperemos que al ser alguien "anónimo" pueda estar algo más a salvo."

Estaban acercándose a la "Casa de Subastas", por lo que tendrían que estar más atentos si cabe a todo lo que les rodeaba. Iba a comentarle algo a Panda cuando de repente, destello imperceptible y un ruido atronador, casi como una explosión, seguido de una nube de polvo que impedía al capitán Kageyama ver nada, interrumpió las indicaciones que le iba a dar a su compañero. Tosió, agitando el brazo hasta que topó con algo enorme. No podía ver entre aquella polvareda, pero con la mano tocó aquello que se interponía en su camino y tenía tacto como de madera, no parecía ser ninguno de su compañeros, afortunadamente.

"Mierda... ¿qué coño ha sido eso? No veo nada... espero que no sea el cadáver de nuestro marranito..."

A pesar de que le conocía desde hacía poco tiempo, Comilón había demostrado ser una buena persona, tanto como grande era, aunque si era demasiado inocente en muchos aspectos. Poco a poco la nube de polvo fue disipándose y oía estruendo por toda la zona. No sabía que estaba pasando y miró alrededor buscando con la mirada a sus compañeros, pero no los vio. En vez de eso, por fin pudo averiguar que era aquello enorme con lo que se había topado en la nube de polvo; una enorme raíz del manglar.

"Joder... no se que carajos ha pasado, pero estoy solo."

No tenía forma de usar el Kenbunshoku para localizarlos, solo tenía su vista, y no era capaz de obtener su ubicación a simple vista, de ningún modo. El estruendo que se oía por todo el lugar indicaba que algo había iniciado, pero no podía saber el antiguo pescador que era aquello que acababa de dar comienzo. No obstante, y siguiendo su propio sentido común, desenvainó a Onikiba mientras giraba, en una posición de guardia, sobre su propio eje, con la raíz a su espalda a menos de medio metro, con calma y atento a cualquier indicación de que iban a atacarle.

resumen de turno

karma

akuma no mi

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#3
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—Confío en su criterio, capitán Kageyama. —Le respondió Bambú a su amigo ante sus preocupaciones acerca de los efectivos con los que disponían. Don Bambú no tuvo problema en acatar la orden de Kisuke de mantener el haki en un radio de 100 metros. Más que nada porque ya lo tenía activo en un radio mucho mayor desde el principio y pensaba mantenerlo así hasta que la situación cambiase drásticamente y dejase de ser necesario. Era una herramienta demasiado útil como no utilizarla y la verdad es que a penas le cansaba ya. Con el tiempo había ido mejorando drásticamente sus habilidades con el haki e incluso se sentía capaz de llegar a nuevos niveles de poder en breves, pero lamentablemente "en breves" no iba a ser aquel mismo día. Comi por su parte parecía dispuesto a todo, y eso agradaba a Panda, pero no quería arriesgarse a que le pasase algo. No parecía evidente a simple vista, pero a través de su haki era más que capaz de percibir que no estaba a la altura de los enemigos que podrían encontrarse en aquella isla.

Con todo esto en mente, se encaminaron hacia el manglar número 50 tras hacer un par de preguntas sobre la posible ubicación de esta casa de subastas. No tardaron en encontrar el camino hacia el lugar y realizando el mismo recorrido también encontraron a los rezagados que, como ellos, acudían a la subasta. Sin embargo sus intenciones eran muy diferentes. Mientras que los revolucionarios iban con la intención de salvar vidas, la mayoría de los sujetos que hacia allí viajaban tenían propósitos mucho más oscuros. La adquisición de un esclavo era un crimen contra la sociedad, aunque el Gobierno Mundial lo permitiese. Esta era la evidencia de que el sistema estaba podrido y de que los ideales que los revolucionarios defendían eran los adecuados. Muerte al estado soberano. Libertad para el pueblo oprimido. De incógnito avanzaban entre las gentes hacia su objetivo, aunque poco incógnito les cabía ya en aquel grupo. La mayor parte del espacio estaba reservado para el enorme cerdo que llamaba la atención de todos los presentes. Don Bambú no le hacía caso a este hecho, no obstante. Comi no tenía un precio sobre su cabeza (por ahora) y les estaba ayudando a pasar desapercibidos a ellos. Sin decir ni una palabra, Panda se dedicaba a monitorizar las presencias que tenían a sus alrededores de manera constante. Había fuerzas muy dispares en la zona, pero no había percibido por el momento a ningún ser que destacase demasiado.

Hasta que...

Una entidad extremadamente poderosa entró en el campo de visión extrasensorial de Don Bambú. Se movía a una velocidad alarmante. Inicialmente no parecía desplazarse directamente hacia el escuadrón revolucionario, pero su trayectoria le llevaba claramente hacia ellos. Don Bambú se giró hacia aquella presencia, tratando de discernir en la distancia de qué se trataba. Tenía un nivel de poder muy similar al de Sohem y su amigo peliblanco. También al poder de Garnet, pero su aura era considerablemente diferente. Percibió un borrón en el horizonte —Hey cama¡UGH! —Antes siquiera de poder dar la alarma, una entidad humanoide pero mecánica irrumpió en la escena y le propinó una patada brutal en el torso a Don Bambú que no sólo hizo que su mundo empezase a dar vueltas a toda velocidad, sino que además levantó con tal brutalidad una de las raíces del manglar en el que se encontraban que Kisuke se perdió en el caos del momento. Sus ojos se quedaron en blanco y de su boca salió una pequeña lluvia de sangre directamente sobre el cuerpo de la máquina. Su haki se desactivó al momento, pero volvió en seguida en un radio de cincuenta metros a la redonda en cuanto fue de nuevo consciente de su situación. Estaban siendo atacados por alguna clase de humanoide mecánico como el MDU-06 de los Cabos Gemelos, sin embargo el diseño era drásticamente diferente. ¿Sería esta otra creación del Doctor Utakata? El humanoide anunciaba alto y claro que había dado comienzo la eliminación de criminales al tiempo que una energía eléctrica comenzaba a recorrer el cuerpo del Panda a toda velocidad. —Electro... —Notaba su torso entumecido por el terrible impacto que acababa de recibir, pero no disponía de tiempo para recuperarse si quería tener la menor oportunidad de sobrevivir a aquel encuentro. Comi tenía que valorar la situación y actuar según su criterio. Don Bambú no le culparía si se retiraba por el momento. —¡MAREMALE! —El brazo izquierdo del panda salió disparado a toda velocidad buscando la fea cara de aquella abominación de la tecnología moderna. Acto seguido, Don Bambú intentaría ganar al menos tres metros de distancia con aquella entidad. Quizás así podría percibir los movimientos de la máquina a tiempo para bloquearlos.

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#4
Atributos Personaje


Por suerte Kisuke consiguió con velocidad la información que necesitábamos para avanzar en dirección a la casa de las subastas, se me hacía un nudo en el estómago al escuchar a la gente hablando de ello por las calles de las islas que íbamos cruzando en dirección al manglar 50, hablaban de subastas como si fueran a comprar mobiliario antiguo o arte para decorar una casa, y la realidad era muchísimo más oscura, la gente iba con la sola intención de comprar esclavos y esclavas. Me consolaba, en parte, que nuestro plan era llegar a chafar la fiesta de todos los que pensaban comprar esclavos, haberme unido a un grupo que se dedicaba a ayudar a los demás de forma desinteresada había sido la mejor idea que había tomado desde que… Bueno, desde que dejé que Shupo me entrenase, probablemente.

Tal y como habíamos acordado yo caminaba a diez metros por detrás de mi dúo de camaradas, atrayendo todas las miradas, algo que haría incluso si no quería, pero esta vez era algo voluntario. Con todas, o la mayoría, al menos, de miradas puestas en mí, la tarea de mis compañeros de pasar desapercibidos estaba resultando fácil como un juego, pero por desgracia la calma siempre precede una tempestad. Vi como Panda hizo el gesto de girar su cabeza, supuse que para decirme algo, aunque estaba lejos como para poderlo oír claramente; no podría haberme equivocado más. En menos de lo que dura un parpadeo sentí una presencia pasar a mi lado a una velocidad que simplemente era inconcebible para mí, mi nariz se arrugó acompañada con un ronquido por el susto, giré mi cabeza para intentar verlo solo para darme cuenta de que ya lo tenía delante, concretamente a los diez metros que me separaban de mis compañeros, pues estaba enterrando su pierna en el pecho de Panda con una patada, — ¿Qué? — con una voz temblorosa intenté preguntar a mi único compañero visible qué estaba pasando, — ¿Qué demonios es esa cosa, Panda? ¿Alguna vez habías visto algo como esto, oink? — en medio de la polvareda que el movimiento de este nuevo enemigo había provocado Kisuke había desaparecido, y una de las raíces del árbol se había desenterrado, ¿Sería eso también obra de este enemigo? Incliné mi cuerpo hacia adelante para dar un primer paso y acercarme al bizarro monstruo que había atacado a mi mink amigo, pero una sensación de pesar se apoderó de mi, primero de mi pecho, sentía como si mi propio peso cayera directamente en mi tórax, aplastando mi corazón y mis pulmones, provocándome una sensación de angustia que ya había sentido antes y que recordaba a diario como parte de un martirio auto impuesto para no olvidar los errores del pasado, para recordarme a mí mismo que tenía que ser mejor, quería moverme, quería actuar, pero el miedo me paralizó, no era más fuerte, no era mejor, seguía siendo un inútil, un pez demasiado pequeño en un océano inmenso.

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#5
El Patriota PX-00 miraba la reacción del mink panda ante su ataque, sus ojos se habían vuelto blancos y de su boca había salido sangre producto del feroz ataque que había recibido el revolucionario, una victoria para el Gobierno Mundial en contra del ejercito revolucionario, quienes debían extinguirse de una vez según programaron al robot. Pero Don Bambú enseguida devolvió el ataque, haciendo notar a la maravilla tecnológica del Dr. Omp una descarga eléctrica en su cara junto a un fuerte golpe en la cara. El ente se sintió mareado, no pudiendo acceder del todo bien a sus extremidades y a lo que podía ver – además de escuchar – un ligero ruido de electricidad provocado por el tan contundente golpe que había recibido en contra por su parte.
 
 
El ser robotico dio un paso antes de agacharse y barrer con su pierna derecha extendida el área donde se encontraba, yendo en el sentido de las agujas del reloj e impactando en la pierna izquierda del mink panda consiguiendo hacerle caer de bruces contra el suelo y levantándose el PX-00 lo más rápido que pudo mirando de nuevo al integrante del ejercito revolucionario y poniéndose en guardia, listo para continuar con la extinción de aquellos sujetos que intentaban mancillar los logros y las hazañas de los marines con su sucia propaganda, así lo habían programado y así debía proceder: tenía que eliminar a los revolucionarios. Se puso en guardia adelantando la pierna izquierda y girando su cadera hacia la derecha, los brazos en alto a la altura de su mandíbula, con al mano izquierda delante de la derecha. La misión del Patriota PX-00 era clara y la iba a cumplir. Sobre todo ahora que el efecto del golpe de Don Bambú le había hecho recuperarse al ser metálico por completo. El mink cerdo gigante seguía en su posición, no había recibido ningún daño pues el ordenador interno del ente fabricado por el Dr. Omp no tenía registros de él, por lo que solo centró los ataques anteriores en el mink panda, ignorándolo una vez más.
 
 

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#6
Don Bambú, aturdido como estaba tras el primer impacto del robot en su pecho, no se dio cuenta de que la cara que buscaba con su brazo estaba mucho más lejana de lo que en un principio hubiera parecido. Había calculado mal la altura de aquella abominación, que era mucho más grande que él, y por lo tanto tuvo que estirar todo su cuerpo para poder llegar con la palma de su mano hasta la cara del robot. Sintió entonces cómo su agarrotado cuerpo por el impacto en el pecho le impedía moverse adecuadamente. Sin embargo, a pesar de todo esto, la criatura no intentó esquivar el movimiento del panda. Ni siquiera intentó bloquearlo, como si no supiera cómo hacerlo. Un sonido terrible de electricidad circulando por donde no debía inundó las inmediaciones. Gracias a su Kenbunshoku podía sentir la presencia de Comi, aunque no le estuviera mirando directamente, a diez metros de él. También podía sentir su miedo ante la situación, lo cual le pareció perfectamente normal. Nunca le pediría que se suicidara contra una máquina de matar como aquella y, de hecho, le estaba haciendo un favor al no acercarse. Don Bambú no quería afectarle con lo que estaba a punto de hacer.

Gracias a que el electro estaba estimulando el sistema nervioso del panda, pudo percibir perfectamente los movimientos de aquel autómata. Primero éste dio un paso hacia delante y entonces procedió a agacharse. Por lo que podía ver y entender, pretendía hacer una patada de barrido con su enorme pierna derecha. No obstante, según la pierna de aquella abominación se estiraba para barrer el área inmediatamente a su alrededor, Don Bambú flexionó sus piernas y saltó hacia delante por encima de la pierna una altura de tres metros, dejando que pasase por debajo suya sin impactarle y acortando la distancia entre el panda y el gigante un metro más. Mientras estaba en el aire, el puño derecho del mink comenzó a brillar con una gran intensidad. La técnica parecía algo diferente a la última vez que la empleó contra Kovashi. La energía estaba mucho más concentrada y parecía brillar con mucha más potencia. —¡MAXIMUM LUNA! —Don Bambú dirigió su puño derecho directamente hacia la cara de la criatura, allí donde había impactado con su palma la última vez. Al mismo tiempo que la técnica impactaba, una devastadora explosión de haoshoku surgió del panda en un radio de 3 metros a su alrededor. Desconocía si aquella criatura tenía una voluntad siquiera a la que poder atacar, pero el inmenso poder de aquel monstruo le obligaba a darlo todo en aquel momento. Una vez aterrizó después del impacto, Don Bambú aprovechó la situación para dar dos rápidos golpes en zonas estratégicas para entorpecer los movimientos del robot con su electricidad, la cual parecía afectarle como a otras personas. Golpeó con su puño izquierdo el muslo de la pierna derecha y con el puño derecho golpeó el brazo izquierdo de la criatura. Acto seguido desactivó el haoshoku y retrocedió dos metros, manteniendo de nuevo la distancia de tres metros entre él y la criatura y acercándose por lo tanto un metro hacia Comi. Sabía de sobra que no podía él solo contra aquel monstruo gigante, pero su mayor fuerza no eran sus músculos, sino sus amigos. —¡Comi! ¿Tienes un caracol? ¡Marca el 696969 y pide auxilio! ¡Di que Don Bambú necesita ayuda! —Situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas. Don Bambú acababa de darle el número de Den Den Mushi de Garnet al marrano gigante.

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#7
El miedo había conseguido inmovilizar al gran mink, se sentía completamente fuera de sus capacidades, totalmente sobrepasado por la situación. Solo podía ver como Panda era el que peleaba, el que sufría. El extraño robot se agachó para hacer una patada a ras de suelo que cubriera la extensión en la que estaba el mink blanco y negro, aunque consiguió esquivarla y conectar un terrible puñetazo en la cara del enemigo, tras eso una sucesión de golpes a la pierna y el brazo y un pequeño salto hacia atrás que lo dejaba más cerca de mi que antes de lanzar su ofensiva, gritó entonces mi nombre, me preguntó si tenía un caracol, mientras lo sacaba con prisa me dijo el número que tenía que marcar, — El 696969, oink. — lo hice lo más rápido que pude, la diferencia de tamaño no ayudó, esos caracoles estaban pensados para alguien claramente más pequeño que yo, de tamaño Kisuke o Zorak. Esperé pacientemente una respuesta del otro lado, pero tal vez la situación me había vuelto más impaciente y los segundos se me antojaban como eternas horas de silencio, el caracol no respondía, volví a marcar una vez más, ¿Había puesto algún número mal? — 696969 — me volví a repetir, esperando de nuevo una respuesta del otro lado de la línea, pero no podía esperar más, no podía permitir que Panda lo hiciera todo contra ese monstruo mientras yo no hacía más que esperar una respuesta.

Sin soltar el caracol caminé hacia mi compañero, pasándolo de largo por su izquierda, y tras caminar un poco más pasé también a quien era su oponente en el momento, en ningún momento había ido a por mi, a pesar de ser un blanco mucho más grande, llamativo y fácil de golpear, tal vez no sabía que él y yo éramos aliados y yo también era un revolucionario como él, esa fue mi apuesta, pasé por su lado listo para recibir un golpe, aunque sabía que si quería dármelo ni siquiera lo vería venir. Me coloqué en su espalda mientras seguía pendiente del caracolofono, pero me cansé de esperar, tomé una amplia bocanada de aire, y mientras exhalaba mi pelaje se erizó, cargandome de electricidad igual que Panda había hecho antes, y seguía haciendo, me quité el kimono y en un rápido movimiento envolví con él la cara del azulado enemigo que tenía delante, si no podía ver venir a Panda sería más fácil que este le golpease, incluso yo podía hacerlo. La cuerda que usaba para mantener el kimono cerrado cuando lo vestía la usé ahora para afianzar el agarre de mi prenda a la cabeza ajena, y cuando estuvo atada alcé una de mis manos, — ¡Tsukitaoshi! — exclamé, haciendo descender mi mano a toda velocidad sobre el enemigo, impactando contra su espalda y descargando en el golpe toda mi fuerza y volcando mi peso para intentar tumbarlo, tal vez esto fuera una sentencia para mi, pero no podía quedarme quieto viendo como se repetía el pasado, había entrenado durante años para hacerme más fuerte, y este era el momento de demostrar que ya no me iba a achantar frente a nada ni frente a nadie, — ¡Vamos Panda, hay que acabar con esto rápido e ir a buscar a Kisuke! — clamé llamando la atención de mi compañero, ya lo había notado, él no necesitaba de mis palabras de aliento, pero tenía que hacerle ver que no iba a ser solo una distracción y estaba dispuesto a ser un activo importante para él, para los Toros Negros y para la gloriosa revolución.

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#8
El mink panda había conseguido esquivar con un potente salto el ataque perfecto del Patriota PX-00, no conforme con ello, Don Bambú decidió aprovechar el impulso para atacar al ante tecnológico con su peludo puño derecho, ocasionándole un fuerte daño en la cara tras el grito de su técnica. Fue tanto el daño recibido en su cabeza y en su ser, que tuvo un pequeño espasmo que el hizo apagar su sistema robótico por escasos tres segundos, volviendo su pantalla completamente negra dicho tiempo, no pudiendo ver como de daba dos golpes más tras el gran impacto recibido. Su ordenador despertó de golpe tras esos segundo, haciendo que volviera en si con un sonido muy suave, ocasionando que volviera a ver.
 
 
Tras reiniciarse, el Patriota PX-00 se puso de pie mirando a Don Bambú, percatándose que sus extremidades ligeramente adoloridas y sin poder moverlas bien, un ruido eléctrico – como el de momentos antes – se escuchaba en el ser metálico, tanto en su cabeza como en su brazo izquierdo y en su pierna derecha podía sentir una falta de movilidad considerable para su perfecto diseño. Algunas chispas salían de vez en cuando de dichas partes de su cuerpo robótico, pequeños cortocircuitos producidos por el extraño poder eléctrico que tenía el mink panda. Pero no quedó todo ahí pues el cerdo gigante aprovechó para ponerse detrás del ser perfecto creado por el Dr. Omp impidiéndole la visión con una especie de tela, que era poco agradable y que tenía una textura mojada, como si quien la hubiera portado hubiera sudado mucho ante una acción física muy reciente. El robot no pudo reaccionar antes de recibir un golpe por su espalda haciéndole caer boca arriba, todavía con la tela en su cabeza. No había sido muy fuerte, pero sí preciso para hacerle caer. Fue en ese momento del impacto cuando desde el Den Den Mushi que portaba Comilón se escuchó un sonido seco – como si algo hubiera caído en un suelo de madera – y del caracol se pudo escuchar el siguiente sonido extraño, que parecía un canto, el de un profesional por lo bien que afinaba.
 
 
Tras ese momento bizarro – que había ocurrido mientras el ente mecánico caía al suelo – este activó su sonar. El robot enseguida encontró la ubicación exacta de los dos minks, pero no fue eso solo lo que encontró, un grupo se escondía – a ocho metros del Patriota – tras la raíz que había levantado anteriormente, era un grupo de adolescentes atraídos por el ruido de la batalla, ajenos a la peligrosidad de la situación – e imprudentes a la vez que temerarios ante la situación – se asomaban buscando ver más de cerca al extraño grupo entre risas – sin dar ningún paso hasta el momento – pero siendo visibles para los dos minks y sentidos por el sonar del Patriota PX-00. Quien movió el brazo izquierdo hasta elevarla al cielo e inclinara hacia atrás doblando su codo, apuntando su palma hacia el tobillo derecho del gran mink cerdo y disparar un fuerte láser que vino seguido de una fuerte explosión de diez metros de radio, ocasionando un fuerte dolor a todos los que se encontraran en dicho rango – incluso al propio Patriota – pero la peor parte cayó en los jóvenes inconscientes, quienes murieron en el acto. Fue entonces cuando el ente se quitó la sudada prenda de su cabeza, elevando el torso para empezar a levantarse, teniendo a tres metros delante de sí a Don Bambú y a un metro a su espalda a Comilón.
 
 

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#9
Tras el poderoso impacto del Maximum Luna de Don Bambú, el robot pareció apagarse durante unos instantes. Quizás el golpe hubiera sido lo bastante fuerte como para freírle el cerebro por completo, se le ocurrió pensar. Comi parecía haber escuchado sus palabras, pero a la distancia a la que estaban le resultaba complicado saber si estaba ejecutando la orden del panda. Le parecía escuchar cómo decía los números que le había dado, así que se dio por satisfecho. —Tal vez no sea necesario... —Pero el sonido del sistema operativo del autómata regresando a su funcionamiento se cargó su inocente optimismo. Para más inri, según el robot empezaba a levantarse de la postura que había adoptado para hacer una patada de barrido, sintió gracias a su Kenbunshoku que Comi estaba empezando a acercarse. No hubiera necesitado el haki, claro, porque los pasos de un cerdo de 12 metros se hacían escuchar con facilidad. El suelo tembló a su paso según el marrano gigante se acercaba a la máquina de matar recién reiniciada y se colocaba detrás de ella. Era como si el robot no le prestase la menor atención. A Don Bambú no le gustaba que se hubiera metido en el combate, pero no podía rechazar el espíritu de combate de un revolucionario en ciernes. Después de todo, Comi se había unido a la causa para luchar por ella y lo iba a hacer con nada menos que su propio electro. Don Bambú ignoraba que aquel enorme mink pudiera siquiera emplear una técnica como aquella. Con un brillo eléctrico recorriendo su cuerpo, el cerdo empleó una táctica muy curiosa. Se desvistió y ató el kimono que siempre llevaba puesto alrededor de la cabeza del PX-00, quitándole la vista por completo y, acto seguido, alzó su mano al cielo para hacerla descender sobre el robot. El golpe no había sido excepcionalmente fuerte, pero tuvo en efecto fantástico. El Patriota yacía ahora tumbado en el suelo y tenía electricidad surcándole por casi todo el cuerpo. —¡Muy bien sold-! —Pero el canto de alguna especie de pollo interrumpió la alabanza del panda. El caracolófono de Comi estaba sonando a todo volumen. Al parecer había conectado con el den den mushi de Garnet. —No hay nada normal con este chico. —Dijo mientras aquella especie de pollo clavaba todas las notas de lo que bien podría ser un temazo contemporáneo. Sin embargo, no había tiempo para bailar.

Don Bambú debía evitar a toda cosa que ese robot se levantase. Su arsenal de técnicas se estaba agotando. No se veía con fuerzas para emular un nuevo Maximum Luna ni una potente palmada, de modo que se veía obligado a recurrir a su fruta. Un Tsunami sería demasiado peligroso para Comi. No quería llevárselo por delante con la técnica y estaba demasiado cerca del Patriota. Su única alternativa estaba clara. Don Bambú empezó a correr hacia atrás a toda velocidad mientras la música del den den estaba sonando. Tenía que calcular bien la distancia o acabaría impactándole a su amigo, pero no debía perder el tiempo o terminaría fallando como cuando peleó contra Nokia. Se situó a lo que calculó que eran 10 metros del Patriota y se giró de nuevo hacia él. Había percibido la presencia de unos civiles en las inmediaciones, pero estaban lo suficientemente lejos del panda, quizás a unos 15 metros en total, de modo que no corrían peligro inmediato ante la ofensiva de Don Bambú. Por lo que podía ver desde la distancia, parecía que el robot iba a darle un puñetazo al cerdo gigante, pero para eso tendría que levantarse. El plan era simple. Impedir que el robot se levantase y ordenarle a Comi que huyese con aquellos estúpidos jóvenes que parecían entretenerse con aquella situación tan peligrosa. Don Bambú flexionó ambos brazos hacia atrás, elevando sus codos algo por encima de su espalda ligeramente arqueada hacia delante.

—BEAR... —

Pero no fue un puñetazo. De repente, de la mano izquierda de aquella máquina surgió un haz láser muy brillante que impactó en el tobillo derecho de Comi y provocó una explosión enorme que chamuscó ligeramente el pelaje de la cabeza de Don Bambú, si hubiera estado un poco más cerca se hubiera comido la explosión entera. —¡COMI! —Las presencias de los civiles habían desaparecido por completo, provocándole malestar de estómago, pero la del cerdo gigante persistía, aunque considerablemente debilitada. Le parecía un milagro que el mink hubiera podido sobrevivir a aquello y se maldijo por no haber podido prever algo así. Quizás hubiera podido salir al rescate de aquellos muchachos o incluso impedir que el láser llegase a proyectarse. Tuvo que haber deducido que un robot de esas características dispondría de armas de fuego similares a las del MDU-06 que presenció en los Cabos Gemelos, pero nunca se hubiera imaginado una explosión de tal calibre. Cuando el brillo se apagó, Comi parecía un poco más alejado del robot y éste había comenzado a levantarse. No le daría la oportunidad, tenía que ganar tiempo para su porcino amigo por cualquier medio.

—¡BEARQUAKE! —

Don Bambú empezó a golpear el suelo a toda velocidad y éste empezó a contorsionarse de una forma extraña, como si no estuviera hecho de suelo, sino de algún material extraño parecido a la arcilla. En un cuadrado de 20x20 metros centrado en el panda el suelo empezó a comportarse como si estuviera compuesto de martillos pilones apuntando hacia arriba. Sin duda, la sacudida incesante del suelo haría que el PX-00 fracasase en su intento de levantarse y volviera a quedarse tirado en el suelo, dándole quizás suficiente tiempo a Comi para escapar. —¡Soldado, le ordeno que se ponga a salvo ahora mismo! ¡A partir de ahora me encargo yo! —Esperaba que Comilón fuera dado a seguir órdenes de sus superiores. Si fuera como Kovashi se suicidaría con tal de llevarle la contraria. —Esto es realmente agotador... —El brillo del panda se apagó poco a poco. Estaba viendo venir un combate algo más largo de los esperado y estaba consumiendo todas sus fuerzas manteniendo el electro. Necesitaba darle un descanso antes de continuar.

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#10
Mi golpe había conseguido tumbar al extraño robot, pero estaba muchísimo más duro de lo que me había podido imaginar, había crecido en un ambiente quebradizo y siempre había tenido que limitar mi propia fuerza, en cierto modo me alegraba de que ese no tuviera que ser el caso ahora, podía poner toda mi fuerza porcina a disposición del ejército revolucionario. Tuve un extraño sentimiento de alivio al ver como el ser mecánico caía tras mi golpe de palma, iba a recibir un elogio de parte de Panda, pero fue interrumpido por mi Den Den Mushi, un extraño pero hipnótico cacareo al ritmo de una música altamente pegadiza, — Vaya amigoink más raro tiene Panda… — pensé, no quería decirlo en alto y juzgarlo antes de tiempo, el amigo de mi amigo es mi amigo, aunque este amigo sea un gallo electro latino. Mientras el temazo de Garnet resonaba por toda la calle Don Bambú echó a correr en dirección contraria tanto mía como del mecanizado soldado contra el que peleábamos, mientras se alejaba pude ver como la raíz que el Patriota había levantado servía ahora de gradas para un grupo de jóvenes adolescentes que, bien por ignorancia o bien por temeridad. se habían acercado a la zona del conflicto. Formé un semicírculo con cada una de mis manos y coloqué estás una a cada lado de mi boca para amplificar el sonido de mi voz — ¡Chicos no es seguro estar aquí, marchaos antes de que esta cosa se levante, oink! — aunque el robot había ignorado por completo mi presencia, entendía que por ser un civil a sus robóticos ojos, no era seguro mantenerse cerca, podían resultar heridos de forma indirecta por el robot o por alguno de nosotros dos si un golpe nos lanzaba contra ellos, sea como fuere, no era seguro para ellos estar ahí.
 
El canto de Garnet el gallo cesó al poco, y yo seguía con la mirada puesta en el grupo de chicos que se mantenía sobre la raíz como si fueran espectadores viendo una pelea de gladiadores, me sentía intranquilo con gente tan cerca en una pelea que podía resultar catastrófica, una patada de la aberración mecánica que tenía delante había sido suficiente para arrancar una de las enormes raíces del suelo y dejarla expuesta, era un enemigo temible a todas luces. Y de pronto, una luz. Sentí una sensación de quemazón en la pierna derecha, a la altura del tobillo, sin embargo cuando agaché la cabeza para comprobar qué era lo que me había producido esta sensación solo vi luz, una enorme explosión que me hizo retroceder y alejarme del robot, artífice del ataque, por la onda expansiva de la explosión, la cabeza me daba vueltas y no era capaz de mantenerme en pie, hinqué la rodilla izquierda en el suelo, antes húmedo, ahora seco por la explosión. Tosí sangre y llevé la diestra mi cara, a la altura de la sien, mientras intentaba mantener los ojos abiertos para ubicar al robot, se empezaba a levantar. — No… — froté mis ojos con ambas manos y me di un par de palmadas en las mejillas para intentar recomponerme del golpe, con bastante dificultad me puse en pie, aún algo mareado, pero no lo suficiente como para no escuchar alto y claro las palabras de mi compañero.
 
 
¿Que me pusiera a salvo? ¿Que huyera? No, ya no era el momento de huir. Después de haberse disipado el polvo levantado por la fuerte explosión observé el lugar, el área de la explosión estaba clara gracias a las quemaduras que había dejado en todo lo que había sido afectado por ella, incluido yo mismo, la raíz estaba chamuscada, dónde antes había un grupo de chavales ahora solo había cenizas, se había cruzado una línea, una que no podía ignorar. — Lo siento, Panda. — dije en alto, no sabía si sería capaz de oírme, pero sería capaz de verme, eso sin duda. Avancé dos metros, los que la explosión me había alejado del robot, de nuevo alcé mi mano abierta y con toda la fuerza que era capaz de manejar mi mano descendió sobre el ser mecánico, golpeando su cabeza con furia. — ¡¡Oshidashi!! — ahora sí, por más que me disgustase debía huir, las quemaduras provocadas por la explosión hacían mella en mi cuerpo, sentía que estaba cerca de mi límite por culpa de la explosión. No quería dejar solo a Panda contra esa bestia biónica, pero no tenía muchas más opciones, Kisuke estaba desaparecido, Zorak descansando en el barco, el tal Garnet no parecía que fuera a venir, y yo me iba a convertir muy pronto en un lastre para el combate. — Iré a buscar a Kisuke, ¡Haz pedazos a esta cosa! — dicho lo cual me dispuse a huir, alejándome diez metros del Patriota.

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Vitalidad: 2431 - 1874 = 557
Energia: 1225 - 338 = 887
Espiritu: 561 + 0 = 561


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