[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra
#1

Parecieran que la suerte había sonreído a los buscados criminales - una vez más - en esta contienda en la que podrían haber perdido todo. Los trepidantes tripulantes sin escrúpulos que el Mata Héroes había reunido - o forzado - bajo su sombra habían tenido más suerte que ninguno en este lugar.

El Patriota que había decidido acabar con ellos había sido retirado justo en el momento exacto y ninguno de ellos habían tenido que lamentar bajas. Ni tan siquiera en sus enfrentamientos posteriores.

El demoníaco Ashura se iba a llevar una jugosa recompensa. Un hombre que con su primer wanted ya alcanzaba esas cifras era sinónimo de un peligro sin dudas. Y ahora habiendo sido el principal artífice del daño procesado hacia un Almirante de la Marina... sin duda su nombre sonaría en los próximos días. Pero en contraposición con su resaltable participación en el conflicto, su tripulación había sido vapuleada en todos los sentidos. O bueno, se salvaba una excepción muy pequeñita.

El objetivo de la Marina. El hombre con el poder de destruir el mundo. El usuario de la paramecia más brutal de todas. Rapax Gin, quien ostentaba el poder de la Gura Gura no mi y poseía la capacidad de afectar a las placas tectónicas, cambiar el ambiente, partir islas y afectar a inmensas masas de enemigos con estos poderes... había sido derrotado por un humano normal, luchando cuerpo a cuerpo y sin hacer uso de su fruta. Sin recibir daños.
Si bien era cierto que Joe, el Héroe de los Cabos, era un rival a tener en cuenta y no era un cualquiera, el nivel de desigualdad bélico que se dio en ese enfrentamiento no hacía justicia a un Joe que, semanas atrás, había estado a punto de desfallecer en un combate cuerpo a cuerpo con el anterior capitán de los Alas Negras, Yojimbo. Ahí, aunque salió victorioso y se le vio triunfal, fue una contienda reñida. Y el combate con Rapax - si se le podía llamar así - había sido un paseo para el Marine, quien, de no ser por la orden inmediata del Almirante, habría arrastrado consigo a otro más hasta las frías celdas de Impel Down.

El grupo compuesto por Tenoch, Gaeru y Artur habían sido quizá los más bendecidos por la fortuna, ya que habían acabado peleando en un tres contra uno, contra uno de los Marines más novatos: Sin fruta, sin poderes sobrenaturales y con un rango justo. Fuguwu, quien de ahora en adelante se haría un nombre como el maestro karateka que había demostrado ser.
Con sólo la derrota del Lunarian, sus dos compañeros optaron por rendirse ante el Marine y la promesa de escapar, y de nuevo, como con Rapax, habían conseguido la mejor de las oportunidades con la llegada de un Yonko a la isla. Con Artur libre del agarre de Fuguwu, Tenoch lo cargaba sobre si mismo y se disponían a abandonar el manglar que les había regalado esa derrota rumbo a su barco.

El caso de Ben Power fue lo que sucede cuando expones a alguien frente a sus ídolos: Se puso nervioso.
Al estar frente a Tobías, miembro de la antigua banda de los Shogun Gari, el doctor mink no supo sacar partido a sus sin duda excepcionales habilidades y quedó como un espectador levemente participativo en el enfrentamiento. Si se hubiera coordinado mejor con Tobías, podrían haber hecho uso de sus poderes al unísono y haber paralizado a la Comodoro Karlglass para poder asestar golpes más contundentes y letales, llegado el caso. Pero la vida viene como viene, y Ben no estuvo todo lo despierto que podría estar... con la suerte de, al menos, estar vivo. Que ya era bastante.

Y el único punto brillante en esa historia de derrotas, era Korg. Un puntito pequeñito y destelleante en la lejanía, pero con una intensidad encomiable. El hombre que había conseguido imponer su voluntad ante la apabullante y destructiva justicia absoluta del Marine mink, James Brando: un león abatido a tiros.
El tontatta había conseguido decantar un enfrentamiento abierto contra un poderoso rival a su favor, haciéndose con la victoria y sobreviviendo a este encuentro, siendo visto escapar del lugar por otra patrulla de Marines cuando esta se acercaba al cuerpo de James tratando, sin éxito, de socorrerlo.



Ahora, todos los integrantes se habían encaminado hacia el Manglar 0, donde estaba su barco anclado, el Niebla de Guerra, llegando casi al unísono Ashura, Korg, Gaeru y Tenoch - quien cargaba a Artur consigo - seguidos de Rapax y Ben en última instancia, que tardaron un poco más dadas sus heridas.
En los muelles de los astilleros estaban varios barcos preparados, y frente a todos ellos un equipo de diez hombres ataviados con pinceles, sierras, martillos, botes y todos con una gorra con el símbolo de uno de los astilleros. Eran trabajadores.
En cuanto vieron aparecer al primero de los Mushoku, uno de ellos alzó la mano y bramó en voz alta
- ¡Rápido amigos! ¡Todos los barcos deben huir hacia delante! ¡Hacia la isla Gyojin! - exclamó señalando al mar, donde se podía ver algún barco hundirse en el agua voluntariamente y desaparecer - ¡Aprovechen que estamos de descuento! ¡Aplicamos el recubrimiento en tiempo record por sólo cinco millones de berries! - y a su lado otro de sus compañeros abría una caja con un cartel con una flecha dibujado, indicando que dejasen el dinero ahí - ¡Garantizamos un resultado perfecto en sólo treinta minutos! ¡Podrán zarpar hacia la Isla Gyojin, un lugar fuera de las zarpas del Gobierno, y escapar! - resaltó, dejando más que claro y evidente que la oferta no podía ser mejor y que era su única alternativa. ¿Qué harían los Mushoku?




Información

Comando de personaje

Tiempo y orden de posteo
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#2
Atributos Personaje

Leyenda (Guía de color)


- Pero este tío tiene menos luces que un barco pirata - murmuré, maldiciendo al amigo de los malos humos que me había colgado por la cara hacía unos minutos. Seguía corriendo como alma que lleva el diablo, saltando sobre las cabezas de la gente que corría como pollos sin cabeza buscando una forma de salir.

- Ya me debería de faltar poco para llegar al astillero - pensé en voz alta al percatarme de que el barullo había aumentado considerablemente en intensidad. Para variar, volvía a tener razón. No tardé mucho en llegar al manglar número cero. Haciendo gala de mis maravillosas dotes para escabullirme, logré pasar entre la muchedumbre y alcanzar los muelles. Me sorprendió ver allí a un grupo de unos diez carpinteros, los cuales parecían estar pertrechados para llevar a cabo su trabajo. Llevé mi mano rápidamente a la empuñadura de mi querido whistle. No se muy bien si fueron las palabras de aquel carpintero, el símbolo que todos portaban en la gorra o las ganas que tenía de salir de aquel lugar, pero aquel carpintero se  libró de un tiro entre ceja y ceja. Bueno, por eso y porque no soy yo un tipo de gatillo fácil.

En lugar de una bala, lo que voló en su dirección fueron dos bolsas repletas de dinero, la mía y la que le había birlado a aquel marine león, las cuales cayeron limpiamente en la caja señalada

Sin perder un instante, salté al barco. Caí sobre la barandilla, girándome para ver si alguno de los demás habían llegado. No me preocupaban en exceso, a excepción del feo hombre que había hecho el arma que colgaba de mi cintura, que me esperaba que estuviera por ahí llamando la atención. Bueno, a decir verdad no era él quien más me preocupaba, pues sabía de alguien que se entretendría peleándose con cualquiera que le mirara medianamente mal, o con cualquiera que no pareciera un enfermo terminal también. Esperaba con toda mi alma que aquel gigante cornudo hubiera entendido mi mensaje y estuviera viniendo hacia el barco, porque hasta que él no llegara no iba a poder salir de aquella isla o me arriesgaba a no poder dormir tranquilamente nunca más por miedo a que un machete ponzoñoso me macheteara mientras dormía.

- ¡Menos mal que no te has quedado por ahí haciendo a saber qué! - le dije al tipo del machete, el cual se veía bastante desmejorado - Ya pensaba yo que después de colgarme así sin más te ibas a ir de cabeza donde los marines - Vi también al enmascarado de las alas, el cual cargaba al otro alado mientras la rana con katana le agarraba de la mano - Vamos, dejad lo que falte y preparad todo, que tenemos que salir cuanto antes, que no quiero pillar cola


Aclaraciones

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1704 - 600 = 1104
Energia: 1112 + 56 = 1168
Espiritu: 1059 + 0 = 1059
#3
Atributos Personaje


En nuestra huida hacia el manglar 0, donde reposaba nuestro barco blanco con velas moradas moradas, decidi tomar a Baldur y ponérmelo a los hombros, el hijo de Lunarian pesaba que te cagabas, ademas como el chico venia desmayado era peso “muerto”, sabia que no lo estaba por que respiraba, pero con la golpiza que nos dieron, el frenesí desatado por la llegaba del almirante de la piratería es decir el yonko y la maldita espada que llevaba aferrada fuertemente con mi mano izquierda, que dicho sea de paso era de mi tamaño, todo era gritos y gente que corría de aquí para allá, con Gaeru aferrado a mi mano derecha y ya sin miramientos empece a dar empujones a cuanta humanidad pude para sacarlos de mi camino y llegar, todo cuan rapido era al barco.

Cuando divise las velas, moradas moradas, estas estaban recogidas y pude ver como una hilera de 10 personas esperaba frente al barco, maldita sea voy a tener que pelear pense, seguro nos quieren robar o extorsionar y ahora mismo no estoy en condiciones de golpear a nadie, si bien sentía como la fruta seguía haciendo efecto y me recuperaba, esto no sucedía tan rapido como yo quisiera.

Pero de la nada vi como dos bolsas caían en un cofre y cuando busque con la mirada de donde habían salido, vi como nuestro querido navegante y timonel Ñorgo, saltaba al barco se dio la vuelta y le hablo a alguien, cuando gire la cabeza lo volvi a ver, era el capitan, el jefe de los cuernos verdes, se le veía golpeado, pero estaba vivo, genial pense, solo faltaba el Doctor del que no tenia señales, pues el terremotos gin senpai, fue quien me contacto y Ñorgo y Mashuka ya estaban aquí, esperaba que el tambien estuviera vivo.

En ese momento Ñorgo nos alentó a que tendríamos que salir de alli cuanto antes, cuando llegamos a la escalera del barco, uno de los tipos que nos esperaban frente al barco, estaba contando el dinero de Ñorgo, yo sin pensarlo saqué parte del mío y le puse más en la caja mientras decia. – Creo que esto debe ser suficiente, o sobra… sinceramente no lo sé. Solté a Gaeru y le dije. – Sube al barco hermano, no te vayas a quedar aquí en tierra, por favor te lo pido. Tome el cuerpo de Baldur con fuerza y lo lance a la cubierta, luego subí yo sin soltar la Katana y le dije a Ñorgo. – Esta vivo, solo se desmayó, nos dieron una buena, pero lo logre traer completo, lo dejo en su cuarto y vuelo. Alce su cuerpo una vez más y lo lleve a su cuarto, lo acosté en la cama y deje la Katana a un lado y volvi a salir a la cubierta, donde me sente y respire, estaba agitado pero vivo, le dije a Ñorgo. – El feo pelo azul esta vivo, me contacto diciendome que debíamos volver al barco y pude traer a Gaeru y a Baldur, no se naja del doctor, espero que este bien, ¿Necesitas que te ayude con algo?

Esperaba respuesta por parte de Ñorgo mientras me alegraba saber que habia podido traer a bien a mi hermano pequeño y a mi compañero gigante.



Resumen


Belico


Gastos, Daño y Regeneraciones


Karmas Involucrados


Inventario
[Imagen: d4qfcoi.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 191 + 84 = 275
Energia: 3509 + 6 = 3515
Espiritu: 945 + 0 = 945
#4
Atributos Personaje


Corrí como nunca, con las pocas fuerzas que tenía aún. Debía llegar al niebla. El camino no era fácil, pero conseguí llegar al manglar 0. En algún punto de la movida pude ver la enorme columna de humo que imagino fue el sitio de aquel estruendo indescriptible. No había tiempo que perder así que seguí sin detenerme. Durante todo el camino iba revisando que el collar de Goopaw no se me cayera, al igual que la chaqueta del vicealmirante, la cual llevaba bajo el brazo.

Llego al manglar que es y voy corriendo como puedo hacia el navío blanco y velas moradas que es nuestro hogar. El Niebla de Guerra está sano y salvo, por suerte. No hay tiempo que perder. Una multitud desesperada por huir de aquel sitio se amontona, arremolina y golpea salvaje y caóticamente en buscar de salvar la vida. Arremeto contra la turbamulta y las personas vuelan por todas partes a mi paso, causando que la gleba insurrecta se disuelva al menos en la dirección por la que voy pasando. Llego a los pies del barco y entonces salto con todo lo que me dan las patas. Caigo en la cubierta justo entre el Guajolote de Cuproniquel y Estaño y del tontatta navegante, Krack. Veo que este último está bien y volteo a ver al novato. Veo a la ranita y unas gotitas de sangre que van hacia el área de los camarotes. Asumo que es el Lunarian y le digo entonces al enmascarado: Bien. Que bueno que lo has logrado, carajito-Gin. Y veo que protegiste al chico. ¿El Lunarian está bien?

Le hago la señal de pulgar arriba y me dirijo a la baranda del barco, pues aún no veo al Dr. Observo el panorama y afino el oído mientras entrechoco los puños a la expectativa de cualquier cosa extraña que pueda ocurrir. Entonces veo a lo lejos otros dos barcos.

Por un lado veo al enorme cerdo con el que me había cruzado hacia algunos días, BigMac Deluxe XL o algo así creo que era el nombre. También estaban otros tipos con él, uno de pelo negro y uno que por lo que identifiqué era como un panda o algo así. Les miré desde la distancia sin mayor detalle.

Por otro lado una banda pirata como nosotros: Los nalgas negras creo que se llamaban. Un grupo grande en cantidad y variopinto. Me recordaron a nosotros pero en alegre, aunque la situación no lo era para nada. Mis ojos reconocieron a dos personas: a la semipni del bar que ya sabía yo que no era Eaa y al loco pelirrojo que había saltado al escenario a lucirse con sus rolas. Me preocupé, recordaba que eran gente de buen rollo y no me gustaría que no logren zafar de este cataclismo. En un instante creo que la chica cornuda miró en mi dirección y alcé mi puño en su dirección, en señal de ánimo. 

Por mi parte no teníamos tiempo que perder, volví con Krack y le pregunté: ¿Qué hace falta preparar para que esté barco salga en cuanto todos estemos?

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[Imagen: GGT7d9e.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 352 + 0 = 352
Energia: 208 + 96 = 304
Espiritu: 50 + 0 = 50
#5
Atributos Personaje



El viento que me golpeaba mientras sobrevolaba aquella tormentosa isla era un recuerdo vivo que hacía escocer aún más mis heridas. La sangre se fundía con el humo que me propulsaba por el cielo y la ira se mezclaba con su poder característico con la decepción de haberme visto superado. Mejor dicho, derrotado.

La isla era un completo caos, observé a los humanos como hormigas que seguían caóticos patrones bajo mi vuelo. Movimientos erráticos y celeridad, el miedo se sentía en el ambiente. Llegué a mi destino, el astillero se expandía ante mi visión dado que me acercaba a él con la máxima velocidad que me permitía mi vuelo llegué.

- ¡VAMOS COÑO! - 

El niebla de guerra parecía seguir intacto. Sus velas moradas moradas marcaban el final de mi frenética travesía. Avancé propulsándome con más fuerza y me estrellé contra su suelo blanco marfil, el humo que me formaba se deformo por un momento y emergí de la gaseosa explosión mientras miraba para todos los lados. Un grupo de personas me estaba esperando cerca del niebla de guerra. 

- ¿QUIÉN COÑO ES PACO? - Grité mientras me volteaba en busca de aquel hombre que me había citado en mi propio barco. Si iban a atacar el Niebla de Guerra primero tendrían que pasar sobre mi humeante cadáver - Voy a arrancarle la columna verte... - La frase se apagó mientras escuchaba lo que tenían que decirme - ¿Recubrimiento por cinco millones? ¿Vais a pintar mi -  La frase fue cortada por Korg, el cual, lanzó rápidamente dos bolsas llenas de berries, el hijo de puta estaba moreno de cojones. ¿Se había ido a tomar el sol cuando nos separamos? No me hubiera extrañado lo más mínimo conociéndole y sabiendo mejor que nadie las dotes que tenía para escurrir el bulto sin que nadie se enterare. Lo que estaba claro era que si el navegante quería que nos recubrieran el barco tendríamos que recubrirlo y si Korg quería movernos no me quedaba otra que hacerle caso, aun que mi corazón pedía a gritos que me recuperase, nos quedáramos y saliera de nuevo en busca del almirante. 

Rapax, Quetzalli, Gaeru y Artur no tardaron en aparecer. Todos estaban destruidos y Artur inconsciente. 

- ¿Quién coños os a hecho eso? - Les grité con fuerza, escupiendo sangre - ¿Artur ha muerto? ¿Estáis bien? - Mi pecho se aceleró ¿Me estaba preocupando por ellos? No. Quería saber que cojones había pasado para que dejaran pisotear el nombre de la tripulación como si fuera una colilla a punto de morir - Me vais a contar todo - Pronuncié con una voz queda mientras sangraba con cada palabra. Todo mi tronco estaba empapado por mi propia sangre - Nadie derrota a un Mushoku - Acabé de pronunciar mientras mis ojos se ensombrecían y seguían generando pequeños arroyos carmesí que desembocaban en mi barbilla haciendo que esta goteara mi sangre de manera arrítmica. 

Mientras pronuncié aquella leve consecuencia de oraciones Queztalli juntó otra bolsa de dinero, avancé hasta donde se amontonaban nuestra riquezas y salté del barco hacía los hombres que nos habían echo la oferta. Aunque todo era un caos era hora de hacer mi trabajo, quisiera o no. 

- ¿5 millones? - Le dije a los trabajadores que esperaban una respuesta. Algunos estaban nerviosos, otros no me sostenían la mirada. Quizá mi interacciones anteriores con los demás tenían algo que ver. Conté rápidamente el dinero que había en las bolsas, casi todo era fajos de billetes atados con gomas, no me llevó mucho tiempo - Solo tengo 3 millones y medio - Las caras de los operarios fueron un poema - Pero que os parece, si hacemos los siguiente, os pago 3 millones y medio y mato a la mitad de vosotros - La sangre seguía goteando sin parar desde mi barbilla y yo les apuntaba con la espada - O quizá, queráis que os haga una rebaja y os pago solo 3 millones y medio y dejo que todos vosotros veías mañana un nuevo amanecer - Todos asintieron al unísono, mientras sus rostros palidecían, algunos incluso respiraron aliviados. Agarré las bolsas con el dinero y se las lancé - Y ahora, a trabajar, no quiero cosas raras, os voy a estar vigilando - Dije desde la embarcación clavando la mirada en los trabajadores y observé como se ponían a trabajar, algunos agarraban las cosas con manos temblorosas, otros, no volvieron a cruzar sus mirada conmigo. 


off rol


Bélico



inventario
[Imagen: 51pnN8x.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1493 - 250 = 1243
Energia: 2035 - 25 = 2010
Espiritu: 999 + 0 = 999
#6
Atributos Personaje


Desde que sonó el disparo explosión, toda la situación se convirtió en un caos, la gente trataba de correr y ponerse a salvo. Por suerte tenía a Tenoch a mi lado, el empujaba a la multitud mientras nos llevaba a mi y a Artur de vuelta al barco, haciendo dote de su gran sentido de la orientación.

Más o menos llegamos a la par que Ashura y Korg. Con prisas y algo de nervios por el destino de la isla unos carpinteros que bajo mi punto de vista parecían bastante amables. El precio parecía algo desorbitado, ya que eran como cinco charros negros, maldito barco precioso, me preguntaba que estaría haciendo Oxxy con el.

Pero mi momento de divagación duró bastante poco, Ashura en cuanto centró su mirada en nosotros enfureció, pero ya me había acostumbrado a este estado del capitán, pese a que seguía aterrándome… Su estado no era el más óptimo, ya que a cada palabra éste parecía escupir sangre. Pero sus últimas palabras me hicieron entender su motivo. “Nadie derrota a un Mushoku”. Era cierto que como ahora más que un guerrero individual había decidido formar parte de este grupo, y como tal. Al ser derrotado no era mi reputación de guerrero la que se perdía, sino también la del grupo. Mis ojos saltones no se desprendían del Oni, estaba dispuesto a darle explicaciones. No había hecho nada útil o que demostrara mi valía aún. Me arrancaron un brazo, contra el robot azul apenas tampoco serví de ayuda y ahora contra el marine pez globo tampoco había demostrado mi fuerza.

Pero antes que se pudiera decir algo sobre nuestro último combate este se giró a hablar de nuevo con los carpintero, al menos quería hablar y no cortarles la cabeza, ya era todo un logro. Abandoné esa escena siguiendo a mi compañero enmascarado de cerca el cual llevó a Artur aún inconsciente a su cuarto. Yo no entré, simplemente me apoyé en el marco de ma puerta de la habitación del Lunarian. Apoyé mi katana en el hombro mientras recuperaba el aliento. Mis heridas y hematomas aún se resentían. “Al fin nos íbamos”, pensé mientras el frío de aquel día aún me calaba en los huesos. 

Aun quedaban muchas cosas por hacer pero si me necesitaran supongo que me llamarían. Por lo que lo único que podía hacer por ahora era estar pendiente a cualquier posible peligro que nos impida la huida hacia… “¿La isla Gyogin?” Eso había dicho uno de los carpinteros. Me sonaba de haber oído de ese lugar en el periódico de esta mañana. Pero me fascinaba ir a una isla llena de gente de mi especie. Si no me sintiera tan echo polvo estaría dando vueltas por todo el niebla de guerra molestando al resto de mis compañeros. Pero sin mediar palabra apoyé mi cabeza en el marco de la puerta donde estaba descansando y me subí el pañuelo del cuello para cubrirme la boca. -A la próxima no perderemos… Te lo prometo capitán… Artur… Tenoch… -Extindí mi único brazo horizontalmente tocando la puerta del lunarian, y pronunciando esas palabras casi en murmullo para mi mismo.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 105 + 0 = 105
Energia: 1661 + 30 = 1691
Espiritu: 681 + 0 = 681
#7
Atributos Personaje


Me arrastraba como podía tras la partida de mi enemiga comodoro pensando, supongo, que ya estaría muerto tras el último golpe que me había propinado. Poco a poco me había ido incorporando y dejado de arrastrarme para caminar hacia el manglar cero. Necesitaba llegar a mi habitación y poner algún ungüento en el pecho, que me ardía como el infierno. Empujando como podía a los que se me cruzaban por el medio, llegué a la zona donde el Niebla de Guerra estaba anclado. Solo esperaba que haberlo dejado sin protección no hubiera hecho de él un blanco fácil para el saqueo o incluso que los marines se lo llevaran requisado, como si de una prueba de un crimen se tratase. Las velas moradas moradas aparecieron ante mí, tan imponentes como las recordaba. Incluso con ellas sin desplegar era una imagen que me llenaba de emoción. Esa era mi casa y, por primera vez en mi vida, sentía que un lugar era realmente importante para mí.

Había gente al rededor, con uniformes, pero no eran de la marina. Parecía que se estaban preparando para arreglar alguna fuga o algo así. Ni idea, soy médico, no trabajador de astilleros. Ashura debió pagarles para que lo hicieran. Era puto caos hecho humo, pero sabía cuales eran las prioridades. Por cierto, no lo veía desde que apareció el gymbot. ¿Se había ido hasta el barco desde entonces mientras los demás nos partíamos la cara? A veinticinco metros del Niebla me quedé mirándolo. La gente seguía corriendo por los alrededores alborotada. Miré hacia un lado. Vi un barco a cierta distancia. La bandera que ondeaba al viento era fácilmente reconocible. Los Alas Negras. Así que habían estado allí todo este tiempo. Me quedó una charla pendiente con el vaquero, pero ya nos volveríamos a ver en algún momento. 

Me dirigí hacia el barco y subí las escaleras de cuerda despacio, ignorando a los carpinteros que trabajaban el él. Mientras no le hiciesen ningún daño, me daba igual qué estuvieran haciendo. Al llegar a cubierta me encontré con que todos estaban allí ya. Parecía el último en llegar. Quetzalli Jr. Estaba sentado, Korg en la barandilla de pie, el cual había pasado desapercibido cuando vi el barco desde la lejanía, incluso con mi buena visión. Este enano siempre me pasaba desapercibido. Rapax también estaba allí. me acerqué y le extendí el puño. - Me alegro de que no hayas muerto peleando por ahí con cualquier marine. Podías haberte cruzado con algunos muy poderosos. Menos mal que no lo hiciste. - Vi al hombre pájaro tirado en el suelo. Estaba claramente desmayado. Me acerqué y le tomé el pulso. Estaba mal, pero aún vivía. Gaeru, la rana sin anca, también estaba allí. Todos tenían una pinta horrenda, pero estaban vivos. Si lo necesitaban, los atendería por grado de urgencia. Ashura parecía estar hablando con los trabajadores que vi en tierra. Estaría negociando a cuantos matar o dejar vivos por el trabajo. Se había asomado después de berrear que a los Mushoku no los derrota nadie mientras yo subía. Cuando se dio la vuelta, y antes de que dijese nada, intenté explicarle mi estado. - La Comodoro Karlglass. Es rápida como un puto rayo y yo tuve demasiada calma. Pero la próxima vez que la encuentre, le amputaré brazos y piernas para que sufra la mayor de las torturas. - Me giré y cargué a Artur en mi hombro, como un saco de patatas. - Me lo llevo a mi camarote hasta que encuentre las llaves del suyo. Es el que más necesita cuidados. Haré rondas para ver que necesitáis los demás dentro de dos horas. - Dije mientras me dirigía hacia las habitaciones.

Información del turno
[Imagen: 6BbPnnH.png]
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#8
Uno a uno iban llegando los Mushoku, todos con heridas por sus batallas de escasos minutos, pero aun así habían podido volver sanos y salvos a su barco, su hogar. Korg y Tenoch quisieron adelantar su partida para zarpar lo antes posible, entregando así parte del dinero que pedían por el recubrimiento y poder evitar cualquier tipo de queja por parte de los trabajadores, que estaban nerviosos por la gran explosión que había sucedido momentos antes. Pero el capitán de los piratas Mushoku no estaba contento con aquel desorbitado precio y no puedo evitar pronunciarse al respecto, o en este caso, amenazar a los trabajadores que en su buen afán de ayudarles a escapar se encontraban atemorizados ante el oni de la tripulación — Nos quedaremos con el dinero que nos deis y ahora mismo nos ponemos con el recubrimiento — contestó el que parecía el jefe del pequeño grupo de diez personas tras hacer un sonido de tragar saliva. Ashura con sus dotes comerciales – o sus dotes de amenaza – había conseguido así una buena rebaja en el precio del recubrimiento. Sin perder tiempo, el grupo de diez hombres empezó a trabajar a toda velocidad recubriendo el barco, debía de estar perfecto para que la burbuja no estallara, así que fueron meticulosos dentro de la rapidez con la que tenían que dejarlo listo. Era un duro trabajo pero estaban decidido a dejar un resultado bello e impresionante.
 
Tras unos momentos en que los Mushoku se lamentaban de lo que había sucedido, ponían al día a sus compañeros de lo que les había pasado o se preparaban para zarpar, un mink Panda de casi cuatro metros de altura se posicionó delante de la pasarela de embarque – sin llegar a subir al Niebla de Guerra – emanando un poderoso haki que hacía paralizar a los que no tenían la voluntad suficiente para hacerle frente o simplemente aguantarlo. Los trabajadores pararon en el acto, se encontraban paralizados y solo podían sentir miedo ante la presencia que emanaba el revolucionario. El recubrimiento del barco cesó de golpe mientras el mink mantenía activado su haki, fue entonces que Don Bambú expuso su oferta para hacer que los Mushoku entrasen a la isla Gyojin – sin ningún tipo de problema – a cambio de pagarles a su grupo lo que les restaba por pagar del recubrimiento. Tras acabar su propuesta y desactivar su haoshoku haki, los trabajadores continuaron con su labor de terminar el recubrimiento, no querían meterse en más problemas y solo esperaban terminar lo antes posible e irse lejos de los delincuentes que por momentos los asustaban cada vez más.
 

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#9
Leyenda (Guía de color)

Los preparativos iban realmente bien: El dinero parecía ser suficiente en cierto modo gracias a la gran capacidad de negociación de Ashura (Normal, con semejante machete yo también le diría que sí a sus términos y condiciones), los carpinteros se habían puesto ya a preparar el revestimiento pero principalmente habían llegado todos al barco.

Suspiré, algo más aliviado, caminando por la barandilla que había junto al timón. Miraba al resto a medida que llegaban y se ponían a preparar las cosas (o por lo menos se mantenían en pie a duras penas). Aun así, no podía quitar el ojo de encima al amigo de los malos humos. Esperaba que no le diera por ponerse a machetear a gente, lo cual, conociéndole, era un suceso no solo posible si no bastante probable - Menos mal, parece que podemos irnos tranquilos - pensé, rascando la cicatriz de mi palma izquierda con los dedos de la misma mano. Entonces pude ver por el rabillo del ojo lo que parecía un destello que venía directo hacia el barco. Posiblemente en otra situación hubiera desenfundado mi arma apuntando a quien quiera que se estuviera acercando así, pero lo único que quería era tirarme en la cama a echar una siesta, y para eso teníamos que ponernos en marcha hacia la Isla Gyojin - ¿Hoy es el día de los an... - no pude terminar mi queja, pues la imponente presencia de aquel mamífero parlante que parecía que había metido los dedos en el enchufe (ya era el tercero que veía en el día) era realmente abrumadora. Sentía como esta me aprisionaba y me impedía moverme, y a juzgar por el olorcillo incluso era posible que hubiera soltado un poco de lastre. Tampoco podía yo comprobarlo, la verdad, porque para eso tenía que poder moverme. El poco amigable amigo se presentó vagamente, diciendo que era un representante del Ejército Revolucionario. Había visto su cara en uno de los carteles de Se Busca, pero estaba bastante ocupado ahora intentando escuchar su propuesta de extorsión como para hacer memoria y recordar su nombre. Dijo algo de que habíamos dejado tuerto a un mariscal y que allí la gente se nos tiraría al cuello - Lo cual, era bastante irónico, teniendo en cuenta que según ellos los revolucionarios son buena gente - maticé en mi cabeza.

En cuanto el revolucionario terminó su agradable discurso sentí como si aquella presión invisible se disipara, lo cual me permitió poder moverme nuevamente - Falsa alarma, tan solo olía un poco a pollo chamuscado - pensé, suspirando, al comprobar que efectivamente todo había quedado en un susto. Salté, acto seguido, cayendo sobre el hombro de Ashura - Déjame a mí, confía - le dije, antes de mirar al panda - Lo primero, buenos días. Tu propuesta suena realmente interesante, pero hay unos cuantos matices que no has tenido en cuenta o se te ha olvidado mencionar - respondí al peludo animal - Para empezar, tu amigo el pelirrojo vio una pelea y decidió meterse en medio. Y como comprenderás, meterte en medio de una pelea y encima yendo encapuchado suele tener consecuencias. Es como si yo me meto en una de vuestras luchas escondido como un acólito de una extraña secta mística. Lo mismo alguien me dan un garrotazo libertador, y no voy yo a ir a pedir daños y perjuicios - no trataba de convencerle ni nada por el estilo, pero era necesario dejar clara la situación - Además, no sé si tu amigo te ha contado que debido a su visita un zorro parlante aprovechó el revuelo e hizo PUM y nos armó una buena en el barco. Y... ¿ves a la rana de ahí? - señalé en dirección a Gaeru - Pues, como seguramente te imagines, no ha sido siempre una rana manca. El chiquillo vivía tan feliz con sus dos ancas haciendo sus cosas de rana ninja hasta que la explosión que he mencionado antes le arrancó una de ellas - hablé, mostrándole que aquello se debía a la aparición del mariscal revolucionario - Míralo al pobre, que le tiene que pedir a su amigo que le rasque sus partes de rana cuando le pican mientras cocina porque no puede hacerlo él solo - realmente era un suceso trágico - Lo que quería decir. Tu amigo ha perdido un ojo, tiene otro, si no lo ha perdido también. Y nuestro cocinero ha perdido un brazo, así que, si es verdad eso de que los revolucionarios sois los amigos de la gente y no unos hippies extorsionadores, entenderás que estamos en paz - hablaba con seriedad - Ahora bien. En la revolución tenéis contactos y parece que bastantes necesidades también. Dos millones y medio. Vosotros salís de este sitio del demonio y a cambio tú nos consigues un brazo nuevo para la rana con katana cuando estemos en la Isla Gyojin. A mí me parece un buen trato, y espero que a ti también, porque si tienes que ponerte a regatear con este, lo mismo se nos hace de noche aquí



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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1104 + 0 = 1104
Energia: 1168 + 56 = 1224
Espiritu: 1059 + 0 = 1059
#10
Justo había comenzado a descansar un poco, apoyando mi cabeza cobre el marco de la puerta del cuarto en el cual descansaba el Lunarian inconsciente. Respiraba de forma pausada tratando de no gastar más fuerzas de las que fueran necesarias. La sangre que brotaba de mis heridas comenzaba a secarse, mi cuerpo se sentía como una papilla de carne machacada. Pese a tratarme de convencerme de que el había ganado por ser un guerrero más fuerte, no podía evitar martirizarme a mí mismo pensando en si podría haber hecho más. Así que pese haber salido con vida, la sensación de derrota era clara y amarga. 

Me sentía como en una burbuja, ajeno al escape, como si todo ya hubieses terminado, y ya estuviéramos a salvo. No obstante, como casi siempre estaba equivocado. Como si de otro golpe hacia mi cara se tratase una presencia de hizo presente. No sabía muy bien que era eso, pero mi cuerpo no pudo evitar estremecerse, comencé a sudar un poco y apreté mi katana con fuerza, la cual descansaba sobre mi hombro derecho. ¿Tenía miedo? No pude evitar sonreír, alguien fuerte venía, o más bien ya estaba aquí. No obstante pese a esta sensación que podría estremecer a cualquiera no dudé. Salí despedido nada más sentirla, como un niño en la víspera de navidad, dispuesto a averiguar de dónde venía eso. En lugar de levantarme como una persona normal, tropecé debido a la emoción y al dolor y cansancio físico por lo que me movía más bien como una cucaracha, arrastrándose por el suelo a tres patas. Su habitación no estaba muy lejos de la barandilla que daba con el puerto. Por lo que al llegar allí. Me agarré a ella con todas mis fuerzas mientras veía el origen de aquella extraña presión que se ejercía en el ambiente.

Sobre la plataforma de entrada al barco se hallaba un panda humanoide bastante alto, bien vestido y con un imponente porte. Estaba seguro, ese tipo era fuerte. Mis ojos se iluminaros con un brillo de entusiasmo pensando en cuán divertido iba a ser pelear con alguien tan fuerte. Mientras hablaba alto y claro haciéndose escuchar y respetar a la par yo le miraba cual niño observando una piruleta a la cual quería devorar. 

En cuanto terminó de hablar esa presencia desapareció, haciendo que todo el miedo que pudiera sentir se disipara. No había escuchado mucho del mensaje debido a que andaba soñando despierto pensando en un combate épico entre ese Ben con manchas negras y yo. Pero algo logré escuchar, al parecer necesitaban dinero, y nos ofrecían a cambio… ¿Protección? “Vaya mierda de trato… Pero al menos no parecía venir a atacarnos directamente” pensé mientras observaba toda la estrambótica situación. Tras sus palabras, el primero en hablar fue el tirador de nuestra tripulación, proponiendo un tratado mejor. Realmente no podía saber cuánto valía una prótesis, pero en una situación como esta no íbamos a desaprovechar la oportunidad.

-Hola señor panda, yo soy Gaeru encantado de conocerte~gero. -Pronuncié con entusiasmo mientras le saludaba moviendo mi extremidad amputada, sin perder en ningún momento la emoción en mis ojos. -Yo soy la… -Paré un momento para mentalizarme llamarme a mi mismo con ese adjetivo el cual no me gustaba pero ya había asumido que era más fácil definirme con esa palabra. -Rana de la que habla. La verdad el trato de la protección es una mierda, vamos a una isla llena de gyogins y si es parte de la revolución, yo tengo un amigo entre vuestras filas, por lo que no me da miedo lo que nos pase allí. -Pensé en Oxxy, mientras apoyé mi brazo con fuerza en la barandilla del barco para no perder el equilibro. -Por lo que el trato que os proponemos nosotros me parece más interesante, os echamos una mano a cambio de otra mano, pero la nuestra literalmente yiararara. -Al reír escupí algo de sangre y me tambaleé un poco. Realmente estaba en mis últimas, pero pese a ello, no dudé en buscar mi bolsa con los berries que llevaba encima. 

La lancé con todas mis fuerzas a la cubierta, para aportar parte de esos dos millones y medio que necesitaban más o menos. -Ahí hay millón, el brazo lo voy a necesitar yo por lo cual dejadme aportar parte del pago, y espero que si no puede conseguirme el brazo, nos devuelva todo. -Traté de sonar lo más duro e intimidante posible, pero, realmente yo lo que quería es que ese tipo lograra salir de aquí a salvo, quería pelear con él, quería que nuestra pelea fuese legendaria. Pero ni este era el momento, ni yo tenía las fuerzas para dar todo de mí, por lo cual no me importaba gastar casi todo mi dinero. Este iba y venía pero las personas no. -Además como a favor personal te pido que no mueras y que cuando lleguemos a la isla Gyogin peleemos, me muero por probar mis fuerzas contra alguien con una presencia así de terrorífica. Confío en tu palabra de guerrero. -Pronuncié finalmente mientras agarraba mi katana de nuevo, la cual había colocado justo al lado mía y la volví a atar a mi cintura. La determinación en mi mirada era clara y estaba seguro que esta no iba a ser la última vez que iba a ver al panda. 

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