[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 1 (East Blue)
#81
Todo parecía estar controlado. La gente se sujetó como pudo y los más débiles fueron llevados por Triana al interior del barco. Mientras tanto, Aspros intentaba mantener el control del navío y yo me quedé con Legan sujetando su capa para sujetar al mayor número de civiles posible. La subida fue dura, pero con esfuerzo pudimos resistir. Gracias a la habilidad de Aspros al timón nuestro barco no se chocó y comenzó a ascender, no como otros de los que habían zarpado junto al nuestro.

A los lados se podía ver cómo otros barcos se estampaban y caían al vacío. El impacto que sufrieron fue devastador. Vi cómo antes de que cayeran se tambalearon de forma violenta y se sumergieron parcialmente en el agua quedando inundados. No se podía escuchar nada más que el bramido del agua y la madera rompiéndose, pero no los gritos que la gente que iba en ellos. Sentí impotencia y rabia mientras los barcos se perdían lentamente en el mar, llevándose consigo a varias personas que no podían hacer nada para salvar su vida.

Además de la impotencia y la tristeza ante la fragilidad de la vida humana, ante la tragedia de tantas vidas perdidas y por las familias que sufrirán debido a este terrible accidente, sentí también la rabia conmigo mismo frente aquella tragedia. Tendría que haber sido más fuerte. Era tan débil que solo había podido ayudar a unas pocas personas, las de mi barco. Fruncí el ceño e intenté salvar a todas las personas posibles, no me podía permitir ser tan débil. Ya no podía hacer nada por los caídos, no podía haberlo evitado solo de ninguna de las maneras. Mi corazón estaba lleno de pesar y coraje por la tragedia, pero ahora tenía que pensar en mi tripulación.

Al llegar a la cima, el barco cayó a una gran velocidad, momento en el que todavía más personas salieron volando. Me pareció escuchar un grito de Triana y al girarme vi por qué era. Jolyne había salido despedida, al igual que Peixe, y se habían chocado contra la pared del barco. No podía ir a por ellos volando, porque si no toda la gente que sosteníamos saldrían despedidos, pero me mantuve atento para, el momento del choque, agarrarlos si fuese necesario.
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#82
Estábamos yendo de camino al gran lune, o algo así, el panda estaba cerca, a mi costado justamente cogiendo el mismo mastín, con el, se encontraba el chaval de tiritas, agarrado de una forma algo extraña. Deje de ver a Kova, y a la única persona que podía ver era a la chica pez, que estaba manejando, el barco. Yo cogí mi libro nuevo y lo puse en mi mochila, como pude, esta claro, porque con la fuerza que nos llevaba el mar, era algo casi imposible.

El barco hacia pequeños saltos, por la inercia  que llevaba la corriente, en uno de esos saltos el barco cogió , mas velocidad, a tal estilo, que el chico de la tirita se voló, - !Andeve!- el muchacho voló y no lograba ver donde estaba, pero espero que este bien, y que no se haya ido con papa dios, -Panda el chico se ha ido-, dije afirmando algo que lo mas seguro el ya se había percatado. El agua salpicaba, formando pequeños destellos, junto con la luz solar, era precioso ver eso.

En un momento dado mi mano se resbala por la cantidad de agua acumulada, que bajaba a través del mastín, y me solté, -Mierda-, no había tenido mayor reflejos en mi vida, como en ese mismo momento, me volví agarrar utilizando esta vez las garras, para si no tener la misma sensación de resbalamiento.

Al rato el barco llego a su fin, pero a su fin de la subida, ahora llegaba la bajada, -arranca, que llevo las manos libres-, mentira no había nadie con tanto poder como para quitarme la mano del mastín antes me la tendrían que cortar, y ahí empezaba la bajada yo ya no sabia donde mirar, me estaba empezando a marear, tanto subir para luego bajar, -Quien habrá hecho esta subida mal hecha, seguro que fue er Manolo-, los muertos del Manolo, -aix chacho que me muero-.
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#83
Agarrado a la soga del mástil la indiferencia me servía de arma y escudo a partes iguales para con las situaciones adversas del trayecto: Ni tenía que estar pendiente de lo que pasaba o decían los viajeros, ni tenía que preocuparme de estar en el interior del barco sin ver lo que sucedía y privándome de la opción de reacción. Afortunadamente, pude contemplar el futuro.
La subida terminó en un punto álgido y brevemente tranquilo desde el cual se podía apreciar la totalidad del mundo en su esplendor más inmediato. La vista alcanzaba a ver en la lejanía varios pedruscos y formaciones rocosas que se extendían como las gotas de pintura que salpicaban un lienzo, dejando a nuestro parecer y entender que aquellos destinos podrían ser los nuestros. Pero la observación duró más bien poco, pues abruptamente el barco comenzó a descender. Al mismo tiempo algunas personas en cubierta salían volando. Gritos. "Ayúdame" y "coge mi mano" eran lo más recurrente en el ambiente y la velocidad del navío se incrementaba con fuerza conforme más descendía. El viento entraba por los agujeros de mi casco y producía un efecto ensordecedor dentro del mismo. El aire frío azotaba mi piel y refrescaba mi testa al punto de sentir la adrenalina casi fluyendo por mis venas con la misma intensidad candente que mis sentimientos de libertad.

— ¡ ¡ W R Y Y Y Y H A H A H A H A H A H A ! ! — reí, a gritos, feliz de vivir este momento. Feliz de estar vivo. Los que volaban y caían por la borda eran bultos a superar en el camino. Cuerpos que debían apilarse para poder formar una montaña sobre la que elevarse. Una montaña que me acercaría aun más a mi destino de ser el más fuerte. ¡Esto era la libertad! Jamás podría haber imaginado que pudiera haber vivido algo así oculto entre el lujo y la opulencia de mi destino sanguíneo. ¡Necesitaba más! ¡Quería ver más aún! Sólo unos metros más y el barco llegaría al final de la cascada, y tras ellos, algunas horas hasta el primer destino, la primera isla desde la que poder tomar rumbo plenamente libre y en pos de una nueva aventura. Y ahora no pensaba ni en gremios ni en sacar tajada, tan solo, en el inenarrable placer de poder sentir que el mundo me había elegido, allí, solo sobre esa cubierta agarrado a un triste cuerda, por encima de todos los demás presos de sus convicciones y sus motivaciones o deberes morales. Yo era el que iba a sobresalir por encima de todos ellos. Aunque tuviera que ser a la fuerza.
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
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#84
¡Bien jugado! Habéis sobrevivido al destino una vez más ¿o quizá sólo os dirigís inexorablemente hacia él? Algunos más héroes, algunos más egoístas, y algunos más ajenos a todo... ¡lo importante era que el descenso llegaba a su fin! A lo lejos volaban los cuerpos de los desafortunados y sus gritos se ahogaban con el chapoteo incesante quedando atrás rápidamente gracias a la velocidad que el barco iba tomando. Pocos, pero igualmente afortunados, recibían un impacto contra una de las paredes del barco salvando por sorpresa sus vidas ¡afortunados ellos! Otros aguantaban estoicamente sobre cubierta... ¿pero podrían hacerlo mucho más tiempo? ¡La obvia respuesta era que no!
El fin del trayecto se presentó frente a vosotros, oh pobres víctimas de inexpertos navegantes afrontando una aventura que no podían completar. Almas carentes de juicio, aun, cuyo fervor y pasión los llevaba a cometer temeridades de tal calibre. A fin de cuentas, os podía salir bien u os podía salir mal ¿no? ¡La aventura estaba servida! Al igual que el dolor.

Habíais llegado: Los Cabos Gemelos. Pero por desgracia los barcos llegaron de forma súbita e irrefrenable contra el final de la cascada, chocando de forma abrupta y partiéndose por completo en dos, haciendo que absolutamente todos salieseis volando de vuestras embarcaciones hacia delante siendo disgregados y repartidos por azares del destino de forma arbitraria en distintas direcciones, cruzándoos con barcos que venían de otros lugares desconocidos para vosotros. Un caos de gente volando, que por suerte aterrizarían en pequeñas plataformas de madera improvisadas, cuadradas, de cincuenta metros por cincuenta metros, separadas entre si por otros treinta, que flotaban algunos metros más hacia delante entre ambos cabos, y las cuales tenían delante seis barcos enormes entre los que se notaba agitación. Sobre los cabos, a ambos lados, dos grupos de piratas reían y tiraban redes para atrapar y pescar los cuerpos de los civiles que habían salido volando y aun estaban con vida, a duras penas, entre el agua según esta llegaba al mar. Gritaban cosas sobre esclavos, dinero y un buen soplo.Pero vosotros teníais vuestros propios problemas, aislados de vuestros aliados y amigos y repartidos en grupos de personas que, podríais conocer o no, pero que sin duda, vuestra interacción con ellos dictaminaría si podríais salir de ahí de una pieza o no. ¿Qué os depararía el destino?



Importante
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