Un viaje movido // Llegada a Little Garden // Presente absoluto
#41
Stroud permaneció inmóvil, cruzado de brazos, mientras Sohem soltaba su discurso a Fyodor. Seguía sin poder respirar, pero ahí seguía, como una estatua; de no ser por cómo su abrigo se ondulaba con el aire caliente, no hubiera sido extraño confundirlo con una. Fyodor había cometido una gilipollez al intentar lidiar con el Mar Cruel en aquellos términos. Cuando uno trata con peces gordos, y aquel era uno de los que más, era importante ser consciente de la situación propia; aún no era momento de ofrecer aquella particular mercancía, no de aquella manera. Le hubiera fastidiado aquello de los retrasados con uniforme, si la opinión del director del banco Goldreich no se la trajese al pairo. Como mínimo, aquel tipo, fuese cual fuese su posición social, no estaba en absoluto del lado del Gobierno Mundial ni de la Justicia; en el peor de los casos, estaba precisamente en el lado opuesto. La valoración que tuviese o dejase de tener sobre la Marina le importaba más bien poco. Su atención, en cambio, se negaba a desviarse de los Olvidados ni por un instante, sus ojos grises clavados con engañosa frialdad en ellos. La impertérrita expresión de Stroud llegaba, en ocasiones, a no ser más que una máscara, no muy distinta de la que llevaba el propio Sohem, bajo la cual podían ocultarse océanos de ira, cruda y sin procesar. Incluso bajo aquel frío antifaz, el joven Marine era consciente de que le hervía la sangre, de que la Justicia pugnaba por ser restablecida. La impotencia del que se ha encontrado con un muro, sin forma de rodearlo.

Stroud oyó cómo Krysser primero, y luego Fyodor, eran estampados por el Mar Cruel. De puertas para afuera, no se inmutó, pero en su interior esperó que aquello no escalase más. Sus sospechas sobre la sed de sangre de Sohem se habían disipado, pero nunca se sabía por dónde podía salir alguien como él. Tuvo que contener el impulso de respirar hondo, algo que solía hacer para mantener la tensión a raya cuando una situación parecía irse de control, pero se detuvo en el último momento. Se dijo a sí mismo que aún tenía aire de sobra. Podía aguantar. Más valía que pudiese aguantar. En su interior, notaba cómo empezaba a oír con mayor facilidad el latir de su corazón, que trabajaba en mantener el riego sanguíneo de la forma más regular posible, aun en ausencia de aire. Hizo un esfuerzo consciente por mantener su frecuencia cardiaca estable. Cuando Sohem se dirigió a él como el boy scout, sin embargo, no pudo sino girar la cabeza, observándolo en silencio, como esperando a ver qué era lo que le quería decir. El calor desapareció; fue como apagar un fósforo. El aire pareció volver a circular con normalidad, el factor asfixiante se deshizo en cuestión de un instante. A Stroud le llevó algo de esfuerzo mantener la concentración en lo que decía el siniestro dueño dueño del Goldreich al tiempo que intentaba determinar si era posible respirar. Como el que mete solo un pie en el agua para ver si está demasiado fría, inspiró primero brevísimamente para ver si continuaría asfixiándose. Cuando comprobó que el aire, en efecto, circulaba de forma normal, respiró hondo, permitiendo que sus pulmones se llenasen casi hasta estallar. "Joe Joestar, qué nombre tan peculiar," pensó para sí. ¿Le sonaba de algo aquel nombre? ¿De qué conocía ese tipo a un Marine? ¿Qué interés tendría él en que aquellos retrasados con uniforme se pusiesen en contacto con otros? ¿Por qué Stroud le recordaba a ese tipo? Las preguntas comenzaron a amontonarse en su cabeza, pero no verbalizó ninguna de ellas, haciéndolas a un lado. En lugar de ello, se limitó a asentir, devolviendo su atención hacia los Olvidados que yacían entre él y el Last Whisper. "Ya nos volveremos a ver, Sohem Burnedead," se limitó a afirmar, dándole la espalda al Señor de la Moneda. Ya vería qué hacía con aquella información en su debido momento.

Si se hubiese tratado de cualquier otro, Stroud no hubiese dudado en ignorar advertencias y deditos en alto que pretendiesen indicar a la Marina, el brazo del mismísimo Gobierno Mundial, cuál era su lugar y cuál no. Sabía, sin embargo, que en términos prácticos no quedaba otra. Cruzó su mirada con la del pelirrojo, de humor tan ardoroso como, al parecer, corto. Al mismo tiempo, viendo cómo la joven Gwendolyn interactuaba con aquellos a su alrededor, las pocas piezas restantes en el puzle parecieron caer exactamente en su lugar, encajando. Aquella ciega lo había tomado por gilipollas. Si no era pirata, estaba en camino de serlo. Acusarla de connivencia con aquel hatajo hubiese sido quedarse corto. Entendió todo. Se sintió como un imbécil. Al mismo tiempo, parecía que Fyodor optaba por intentar provocar a Sohem. En vano, esperó Stroud. No dijo nada. En su lugar, permaneció pensativo unos instantes, al tiempo que el hombre del traje oscuro, audiblemente forzando su tono de voz e intentando aportar gravedad a cuanto dijese, le aseguraba que no buscaban problemas. ¿Qué cojones le importaba a él lo que buscasen o dejasen de buscar? Ese debía de ser de los que se habían quedado en el barco hasta el último momento. Stroud lo contempló, midiéndolo con la mirada por unos instantes en el más absoluto silencio. Respiró hondo, aún cruzado de brazos, mientras sus ojos de desplazaban entre los presentes. Observó, tal vez con cierto respeto tácito, imperceptible desde el exterior, a Rackham Uker. El tiempo que Sohem había indicado corría.

"Nos volveremos a ver, piratas," dijo. Pese a lo siempre monótono de su voz, hubo un deje de desprecio, casi un escupitajo, cuando dijo esa última palabra. Dio un pequeño pisotón sobre la fina arena, al tiempo que se giraba con un último vistazo a Owen Yang, el pelirrojo. No iba a olvidar esa cara fácilmente. Y Stroud jamás recordaba una cara en vano. "División, nos vamos," anunció. Extrajo de su bolsillo su Den Den Mushi, así como un ejemplar blanco. Sería importante informar de lo sucedido lo antes posible.

Aire caliente saliendo de sus fosas nasales, casi como una locomotora, echó a caminar hacia los mismos acantilados por los que habían llegado a la playa mientras marcaba un número en el dial del Den Den Mushi. Stroud había aprendido mucho aquel día.

Información
#42
La situación en esa playa se encuentra en un punto aún más delicado de lo que era cuando los marines aparecieron para apresar a los piratas acompañados de dos cazadores. Realmente por separado cada grupo tenía su propia probabilidad de lograr la captura por su cuenta. Bertram por su parte estaba ahí por el simple hecho de que sus compañeros decidieron ir a atacar, y no piensa dejarlos y seguir a lo suyo pudiendo darles apoyo, por lo que decidió ir a modo de escolta, manteniéndose fuera del alcance y de la vista de los enemigos, siendo que solo iba a actuar defendiendo a sus compañeros. Pese a que esa era la idea inicial, la llegada de Sohem desestabiliza la situación de formas inesperadas, pues si bien no está aliado con los marines, tampoco está precisamente del lado de los piratas, simplemente estaba de paso, la situación parece haberle llamado la atención y decidió buscar saber qué estaba ocurriendo. En el momento que Fyodor menciona lo de los cabos gemelos todo se desanda, nadie en la zona puede siquiera respirar mucho menos hablar, salvo el propio cazador y porque el causante del silencio así lo decide.

El pelirrojo suspira al ver el intento e Fyodor de negociar con alguien claramente superior a todos los presentes, de hecho, ni aunque se unieran todos los que se hallan en la zona podrían tener siquiera una oportunidad de tocar siquiera a Sohem, y quedó claro cuando provocó que todos los presentes estuvieran asfixiados sin esfuerzo visible. El arquero empieza a moverse, buscando salir de la zona de asfixia lentamente y con cautela, tampoco pretende provocar a Sohem para que deje de emplear la vía diplomática y decida pasar a usar la violencia, en cuyo caso todos los presentes están condenados a rezar que Sohem les permita seguir vivos una vez termine. Cuando Fyodor termina de hablar la reacción de Sohem es la esperada por el contramaestre Gaufrid, se ríe y se burla de la propuesta del cazador dejando en claro que con su posición actual tiene todos los contactos que pueda necesitar y si quisiera información del gobierno tendría gente dentro informándole de lo que quiere saber. Analizando todo con calma y claridad, algo que el joven arquero desarrolló a lo largo de su vida al igual que su percepción, siendo que tiende a saber con más facilidad cuando le mienten o hay algo que no encaja en el entorno.

Bertram permanece atento a toda la playa, el objetivo inicial en vista pero no aparta demasiado la vista de Sohem, está listo para actuar en caso de tener que pelear con los piratas o salir del lugar antes de que el propio Sohem decida tomar cartas y ponerse serio, pudiendo o matar a todos los que le molesten o llamar a los altos mandos y meter a la división en problemas. Antes de darse siquiera cuenta el joven marine escucha como los dos cazadores son estampados contra una de las paredes que rodean la playa, lanzados a tal velocidad que sus ojos no pudieron ni ver lo que ocurrió, solo el resultado. Todo parece estar llegando al final, ya que el joven marine de pronto nota que puede volver a respirar, aunque lo toma con calma, desconfiado como si pudiera ser peligroso, no por el hecho de que Sohem esté tendiendo una trampa pues no lo necesita, sino porque no sabe si el efecto desaparece de inmediato o aún queda algo residual aunque el causante haya decidido detenerse.

Al mismo tiempo Sohem indica a los marines que tienen dos minutos para salir de la playa si quieren hacerlo, luego le dice a Stroud que hable con Joe Joestar, al parecer un marine que el propio señor de la moneda conoce de antes por sus palabras. Bertram mira a los dos piratas que van con Sohem y por sus caras puede saber que ninguno de ellos sabe con quién estaban, o al menos no hasta que punto se extiende su influencia y poder, siendo que ninguno de allí tiene el poder de enfrentarlo, ni en combate ni tampoco mediante el sistema, por su posición ni siquiera los marines pueden actuar indiferentemente ante él.

Bertram ya estaba en movimiento antes de las palabras de Stroud sobre la retirada, no es un lunático suicida ni fanático de las peleas imposibles como para permanecer en un lugar donde sabe de sobra que morirá si no se va. Puede que el objetivo inicial haya sido interrumpido por la inesperada aparición de una terrible y poderosa tercera fuerza, pero al menos han sacado información importante, primero han podido conocer en persona a una de las personas más poderosas del mundo, el mismo que les dio información sobre otro marine que lo conoce, alguien que parece haber dejado una fuerte impresión en el enmascarado, algo que ya habla por sí solo de su fuerza. El arquero se coloca el arco sobre su hombro y camina por el mismo camino que usaron para llegar en completo silencio, no tiene nada que aportar, no lograron capturar a los piratas, pero han podido comprobar una minúscula porción de la fuerza de Sohem, y el joven pelirrojo lo tiene claro, no dejará de entrenar para que cada vez sea más complicado que le superen en fuerza.


Off
#43
Aquel individuo se movió con una rapidez inquietante, casi imposible de seguir para ojos no entrenados. En medio de la tensión creciente y mientras aún se cruzaban palabras cargadas de amenaza, Sohem alargó el brazo y sujetó a uno de los cazadores de recompensas por el cuello con una facilidad insultante, como si su peso no significara nada. El gesto fue breve, casi accesorio, y apenas un segundo después el cuerpo fue lanzado contra un muro de roca con violencia seca, antes de que un golpe contundente silenciara cualquier intento de reacción del otro acompañante. Todo ocurrió demasiado rápido, sin margen para intervenir, dejando claro que la diferencia de poder era abismal.

El ambiente, ya de por sí opresivo, terminó de quebrarse cuando Sohem decidió liberar por completo su técnica. El calor que había convertido el aire en un enemigo invisible comenzó a disiparse lentamente, como si una presión insoportable se retirara de los pulmones de todos los presentes. Moja aspiró con dificultad al principio, llenando sus pulmones de aire de forma torpe y dolorosa, hasta que el oxígeno volvió a fluir con normalidad. El ardor en el pecho se transformó en un cansancio profundo, pero agradecido. A su alrededor, el resto también se recuperaba poco a poco, algunos apoyándose en lo que encontraban, otros simplemente permaneciendo en silencio, asimilando lo ocurrido.

Entonces Sohem habló. Su voz no necesitó elevarse para imponerse; cada palabra cayó con el peso de una sentencia inapelable. Ordenó a los marines que abandonaran el lugar. No fue una petición ni una amenaza directa, sino algo mucho peor: una certeza absoluta de que, si no lo hacían, las consecuencias serían inmediatas y devastadoras.

El contramaestre Stroud dio un paso al frente, evaluando la situación con rapidez. No había honor que defender ni victoria posible allí. Con un gesto firme y una voz cargada de autoridad, ordenó a la división retirarse. No hubo protestas ni dudas. Todos sabían que insistir habría sido un error fatal.

Moja terminó de recomponerse mientras escuchaba la orden. El pulso aún le martilleaba en los oídos y los músculos le dolían como si hubiera librado una batalla mucho más larga de lo que realmente había sido. Aun así, se mantuvo erguido. Ajustó su postura, respiró hondo una última vez y, obedeciendo sin cuestionar, se dio la vuelta junto a sus compañeros.

Se retiró del lugar con paso firme, sin mirar atrás, consciente de que aquel encuentro no había sido una derrota en el sentido clásico, sino una lección brutal. Sohem Burnedead no era un enemigo al que pudieran enfrentar en ese momento, y el simple hecho de haber salido con vida ya era, en sí mismo, una pequeña victoria amarga que Moja no olvidaría jamás.



OFFROL
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
#44
Importante antes de comenzar a leer





Como si se tratase de una oportunidad a la que no reaccionas, el hombre alado se escapó de mis manos - o de mi mano, mejor dicho - a una velocidad que no pude percibirle. ¿Cómo era tan rápido? ¿Le había subestimado? ¿Acaso estaban empezando las hostilidades entre nosotros? Activé mi kenbunshoku de manera masiva, cubriendo cuarenta metros a la redonda de mi y pude sentirlo dirigiéndose hacia mi espalda. ¡Iba a atacarme por la espalda! Había bajado la guardia y se había dispuesto en un punto ciego para tratar de atacarme por ahí.

Mientras se desplazaba hacia mi espalda, giré sobre mi mismo cambiando al tigre que tenía sujeto con Emperor a mi propia mano real, manteniéndolo abajo, y finalicé por encarar al alado cuando ya estuvo posicionado en mi retaguardia - ahora mi vanguardia, o mi frontal - mientras alzaba mi brazo mecánico frente a mi por pura precaución que daba la experiencia, al sentir su actitud y su movimiento como una jugada con intenciones amenazantes, justo para escucharle decir una frase desafortunada. En la misma frase hizo alusión a que si era un cazador tan mediocre porqué usaba a su amigo de escudo, o usar "habilidades raras". Y una de dos, o bien este tío era idiota o no sabía lo que era una akuma no mi. Todas las habilidades de las akuma no mi son habilidades raras ¿acaso interpretaba mi cortesía de sólo ahogarlos como debilidad? ¿creía que necesitaba algún truco para que no pudieran respirar para vencerlos?. Pero que criticase o cuestionase mi forma de usar mis poderes, lejos de molestarme y siendo una pataleta de un niño imbécil, sólo demostraba esa poca deportividad digna de los perdedores naturales, aquello de 'si pero si te atas una muñeca a un tobillo por la espalda seguro que no eres tan fuerte'. Patético.
Y aun así eso no era lo peor. Lo peor es que estaba insinuando abiertamente que yo estaba usando de escudo a su compañero, para evitar un enfrentamiento contra ellos. ¡Ridículo! Su compañero, que probablemente se había cagado tan fuerte encima de sus propios pantalones que estaba fingiendo estar muerto para intentar sobrevivir, y que aunque estuviese intentando hacer parecer que estaba ajeno a todo esto estaba seguro de que tenía puesta una atención desmedida a cualquier movimiento o actitud, y no iba a dejarle campar a sus anchas si era igual de engreído que el pollo negro este.
Era la clásica estrategia de los herbívoros más ridículos y pusilánimes, pese a la ironía de que se suponía que él era un feroz tigre... pero si quería ser recordado como un cobarde que enmudeció y se paralizó, era su problema.
No, el asunto era que ese flacucho con plumas estaba sugiriendo, de alguna manera, que si no tuviera agarrado del cuello a su compañero las cosas serían distintas. Como si realmente pudiera hacer algo contra mi. Como si de no haber agarrado al tigre cobarde ahora fuese a tener problemas contra esos cazadores de 'medio pelo'. Como si fuera un mérito tener que hacer un sobresfuerzo físico para esquivar el triste y simple movimiento de un brazo. Era un fantasma más grande que mi galeón, el Vollstrecker.


Mas toda esa parafernalia no le iba a funcionar conmigo, pues cuando comenzó su siguiente frase, preguntando algo de lo que apenas pude oir dos palabras, otras dos salieron de mi boca — Crunch Punch — y a la sonoridad de la última ch, el pistón de mi brazo arremetió un envite contra el mecanismo interno de la prótesis y disparó el puño eyectable hacia el lunarian a la máxima velocidad posible, recorriendo en un parpadeo esos veinticinco metros e impactando de lleno en el pecho del hombre alado, atravesándolo en el acto mientras decía su frase... aquella que no llegué a oír, pasando de largo por su torso y aterrizando un par de metros por detrás, dejando la cadena atravesada cruzando por el orificio nuevo que acababa de crearle. Mi rostro se ensombreció, mi ceño estaba fruncido y mis dientes apretados — ¿¡¿Tienes idea de a quién cojones estás vacilando, pedazo de subnormal hijo de un camión lleno de putas?!? — la cadena empezó a recogerse cuando su cuerpo cayó de rodillas, y la mano se atoró en el agujero al intentar pasar de vuelta, arrastrando el cuerpo hacia mi en ese estado — ¡Uepa! ¡Wryyy ha ha ha! ¡Me lo llevo puesto! ¿eh? — dije divertido ante la coincidencia, pero sin dejar de estar molesto lo más mínimo. La sangre me hervía de un modo que hacía tiempo que no recordaba. ¿Cómo se atrevía a fanfarronear delante de mi? ¿Creía que iba a darme pena o algo así y que no iba a tener consecuencias? Si tan bien me conocía como había dicho, usando mi nombre, el nombre de mi gremio, el nombre de mi banco, mis títulos... ¿qué coño esperaba que fuera a pasar en este momento? ¿que soltaría a su amigo y les diría que los reconozco como jóvenes promesas y que les esperaría en el Nuevo Mundo? ¿acaso se cree que esto era un comic?.
Me habían hinchado los cojones.

Lancé con desdén al tigre a un metro frente a mi, en dirección a los Marines, cayendo este al suelo mientras el brazo terminaba de llegar hacia mi y yo usaba la mano libre para quitarme de encima el cadáver del Lunarian atascado en el mecanismo, empujando con mi mano de carne y hueso el cuerpo para que la prótesis pudiera pasar de vuelta hacia su sitio — Largo de aquí cagón o te convierto en una puta alfombra — dije sin mirarle, sacando el cuerpo finalmente con un estruendoso sonido de crujidos y vísceras, tripas, huesos, y coágulos. El lunaria caía al suelo frente a mi, mi brazo Emperor había perdido sus tonos negruzcos en favor de unos carmesíes ya que chorreaba su sangre, y mi mirada se alzó hacia los Marines — Su servicio ha terminado por hoy, caballeros. Aquí no hay nada más que ver — y puse el pie derecho sobre el cadáver del hombre alado, chasqueando la lengua — Ha sido un placer conocerles. Ya pueden marcharse — ordené directamente, mirando al hombre rubio y sin desactivar mi Kenbunshoku ni un sólo instante, cubriendo todas las emociones y las intenciones de los presentes con el poder de mi aura. Y más les valía hacerlo.
Entonces mi mano fue hacia Ein Hauch... no... Hellhound, que era su nombre ahora, y lo empuñó con firmeza sacándolo de detrás de mi espalda y colocándolo junto a mi, con la punta del bate mirando o apuntando hacia el suelo — Ahora — sentencié finalmente dándoles un ultimatum a los Marines que se habían visto involucrados en un acontecimiento que sin duda no esperaban que sucediese. Pero si no desaparecían de mi vista en menos de un minuto y sin hacer o decir ninguna tontería, iba a haber una montaña de cadáveres en esta playa.

Y yo sólo quería ver putos dinosaurios, joder.





Aclaraciones

Información

Bélico
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[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 15303 + 0 = 15303
Energia: 6013 - 884 = 5129
Espiritu: 3282 - 512 = 2770
#45
Aclaraciones:



-Siendo yo un cazador de medio pelo no creo que necesites usar trucos sucios como tener a mi amigo de escudo o usar habilidades raras. 

[Imagen: 8e5870cb5ccf250398eb070a6a7cf2bd.jpg]
-...es rápido, muchísimo.-

El sujeto alado, aquel que había conocido en aquella torre hacía meses, parecía tener algún tipo de rivalidad y duelo con el propio Sohem, el cual, al parecer, resultaba ser una eminencia que el pelirrojo desconocía desde una primera instancia. Le resultó inevitable, debido a su excelente oído, no detectar inmediatamente la posición del mismo mientras, aún, se mantenía con Gwen sobre la montura del enmascarado y, a la derecha de ambos, al capitán de Los Olvidados, mientras el oleaje rompía a sus espaldas en un navío que el muchacho ya conocía lo suficientemente bien, así no hubiese estado sobre el mismo la suficiente cantidad de tiempo. Había...algo de intriga en el chico, una que llenó su rostro en desafío, frunciendo su ceño y siendo completamente incapaz de no llevar su mano libre (La izquierda) hacia la esfera que todavía permanecía guardada en sus ropas, manoseándola desde adentro del bolsillo, algo que nadie podría apreciar...a excepción, tal vez, del propio Sohem con aquella capacidad especial de ver a los enemigos a través de las cosas, ¿Existían poderes más allá del de las frutas? -Algo está a punto de ocurrir, Gwen.- le advirtió a la muchachita a su lado, siendo, como casi siempre lo fue, sus ojos ante lo que ella no puede ver.

El enorme tigre-humanoide parecía inmóvil, aterrado, congelado por el agarre de aquel brazo mecánico que podía estirarse y contraerse, repleto de capacidades únicas. Owen intentó prestar atención a todo lo que estaba pasando, NECESITABA ver qué tanta diferencia de poder había entre él, un humano común y corriente...contra estos dos sujetos que parecían estar bastante lejos de sus propias capacidades -Necesito ver. Necesito ser tan fuerte como estos dos. Nece-

— Crunch Punch —

¡¡CRUSH!!

-¿Eh?-

Solamente producto del sonoro estruendo que sus oídos pudieron sentir a las decenas de distancias que le dividían del conflicto, el pelirrojo pudo divisar cómo el puño mecánico del propio Sohem...había atravesado total y completamente el pecho del alado.

[Imagen: e8880c7939462b2da9f26c0bb1add8d6.jpg]
-...-

Una cadencia sanguínea, una catarata de partes corporales, incluido fragmentos blancos, volaron justo hacia atrás. Era como si una locomotora hubiera atravesado y agujereado el pecho del alado en un solo fotograma que, a todas luces, parecía querer demostrar su valía ante una persona que estaba en una dimensión totalmente diferente a cualquier mortal allí presente -...qué...acabó de pasar?- El escalofrío en Owen fue tan, tan inmenso que hasta le bajó la tensión, reduciendo sus pupilas a pequeños puntos hechos por un lápiz. No fue solamente el hecho de la impresión del asesinato del que estaba siendo espectador, sino, ni siquiera haberse enterado de qué fue lo que ocurrió, hasta que ocurrió -¿¡Quién es este tipo!?- volteó a ver la máscara blanca. Había sido aterrador no una, ni dos, sino, ya tres veces, y la tercera...fue el cúlmine de la desconfianza, ¿Tendría que dejar al amor de su vida, en manos, de alguien que podría haber matado con tantísima facilidad y a sangre fría? La prepotencia del enmascarado volador había sido total, al parecer, jugado con fuego muchísimo más de la cuenta. Lo que jamás se habría esperado el pelirrojo, en lo absoluto, es la exageradísima diferencia de poder que podría haber entre él, y el mismísimo Sohem. Era tanta, y tan abrumadora, que ya no generaba impotencia...sino, miedo. Ese rostro desafiante que había tenido en un primer lugar se volvió tímido, perplejo, ¿Alguien como Owen, tan valiente y desbocado, acomplejado como lo estaba? Cualquiera que le dirigiese la mirada vería miedo, uno que no había sido aplicado con habilidades especiales, sino...con acciones simples.

Y despiadadas.

— Largo de aquí cagón o te convierto en una puta alfombra —

[Imagen: ca5ec2d9ba9d99da626ccc11bba6aab4.jpg]
-Esto...es demasiado. ¿Qué hubiera pasado si...yo hablaba más de la cuenta?-

Porque se veía, a leguas ya, que el tipo DE VERDAD que tenía muy pocas pulgas. Una frase escapó de su boca, una sencilla, directa, una que le mantenía completamente estático. El instinto de supervivencia en Owen se había despertado de una forma atroz al ver cómo aquel brazo negruzco, ahora, volvía hacia atrás en una tonalidad rojiza, reconocible, de sangre oxigenada y fragmentos internos de un cuerpo destruido. No había clemencia, no había piedad, y así lo denotó el enmascarado que, sin dilación, expulsó a los Marines de la escena casi diciendo "y los próximos podrían ser ustedes". Le resultó completamente inevitable dirigir su mirada, estática, completamente direccionada hacia el tigre derrumbado en el suelo y, ahora, a decenas de metros, el cuerpo del enmascarado que comenzaba, progresivamente, a teñir de rojiza la arena por debajo suya, oscureciéndola a un rubí oscuro.

En silencio, observó a Gwen, el amor de su vida. El rostro de Owen era el poema de alguien aterrado, quería salir corriendo, pero...aquel tipo solo había expulsado a los Marines, ¿Qué pasaría si él lo hacía también? ¿Si lo hacía con Dürr, la montura del mismísimo Sohem? Dentro de él, otra vez, una pregunta nació:

¿Porqué no le hizo caso a Pawurs cuando tuvo la oportunidad?

Desvió su mirada hacia Uker, sin siquiera inmutarse. Quería generar un gesto de complicidad, pudiendo observar como, ahora, solo por ver un mínimo destello de accionar de Sohem, ver cómo, de su espalda, sacaba un enorme bate lleno de pinchos. Podía observarse a la distancia el cómo volvía a avisarles que debían hacer lo que él ordenaba. Owen, por completo acto reflejo, aferró su mano izquierda hacia la esfera que yacía en sus ropas, completamente listo para tomar una decisión si hiciese falta y, con la derecha, empezar a palpar el brazo de la mujer de su vida hasta encontrar su mano, ¿Aferrándose a ella? No, apretándola con fuerza, una fuerza que hasta buscaba lastimarla. No lo hacía a propósito, no pudo controlarlo debido a los nervios que le estaban carcomiendo -Gwen.- sus ojos celeste brillante, temblorosos, en pánico, se clavaron en la máscara -Te amo, y siempre lo voy a hacer.- ¿Porqué no le decía lo que había pasado? Se estaba mordiendo la lengua, estaba TAN impresionado que hasta creyó que ahí se había acabado su camino. Era intrigante el cómo estaba hablando, con un tono de voz que sonaba tenso como un hilo agarrado por los extremos.

[Imagen: 373683327c6858b9a959e9831498692d.jpg]
-Sohem, podemos seguir buscando a los lagartos gordos a partir de ahora.-

Se intentó mantener firme, mirándole a la distancia y alzando la voz para, incluso, buscar distraerlo, producto de la distancia prudencial que había entre ambos. Apretó la mano de Gwen con un poco más de fuerza, marcando sus dedos sobre ella. Si debía venderle su alma al diablo para que el amor de su vida cambie el mundo cruel en el que él vivió...valdría la pena darlo todo hasta el final. Tal vez, él pueda darle, incluso, las herramientas al pelirrojo para que puedan cambiarlo juntos.

Aunque...tal vez, no lo cambien para bien.

Me compre una cajita feliz
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#46
Aclaración


La ignorancia en la iglesia siempre fue una bendición para todos sus habitantes.

Estar ciega no fue más que la guinda del pastel de ese enorme postre de inconciencia y fe, ese que mantuvo el dulzor, hasta que él mismo le empalagó, aun así ¿Qué tal ahora? ¿Qué debería decir? El sonido del conflicto resuena en la lejanía y no hizo nada más que quedarse apartada de la situación, porque no tiene ninguna relación con ella, e incluso si lo fuera ¿Qué hará además de pedir y rezar? No funciona, ya lo intentó.

—¿Algo como qué? — algo como una muerte que no pudo ver, una pelea que no va a recordar, hasta que finalmente se entere de la verdad. Permaneció quieta, escuchando, en sonidos que no conoce, porque nunca ha tenido que escucharlos. Podría ser cualquier cosa rompiéndose, no tiene por qué ser piel y un cuerpo despedazándose.

Pensó en preguntar, cuando los gestos de Owen le dieron pistas de que algo ha pasado. No es un encuentro cualquiera, ni un conflicto simple o seguramente se encontraría con el pelirrojo reaccionando de otra manera ¿Pero qué es? ¿Vale la pena saber ahora, en ese instante? Quiso permanecer fuerte, para que si el pelirrojo se derrumba, al menos uno de esos pueda sostener al otro.

—También te amo Owen, pero creo que no es el lugar para esto... ¿N-No? — se rió avergonzada por la situación, escondiendo que su mano duele por la presión. Incluso le regresó el gesto y paseó el pulgar sobre el dorso, en un intento de traer confort — No… no te preocupes, todo estará bien, lo ha estado estos dos días. Lo seguirá estando, solo... hagámosle caso a Sohem.

Porque tiene suerte, porque la gente es amable a pesar de todo o porque sigue sin ver la maldad, aunque la ha podido escuchar, incluso saborear el amargor de lo que producen, por lo tanto ¿Cuánto más podrá fingir demencia? — Bien, sí, deberíamos seguir buscando o se nos acabará el tiempo — se acomodó sobre Durr, sentándose dándole cara a donde a donde supuso que esta el barco, entonces sacó de su bolsillo el micrófono que siempre trae consigo, prendiéndolo con facilidad luego de tantos usos.

[Imagen: 3zq7uAXU_o.png]

—Espero tengan un buen viaje, Marines — su rostro no mostró hostilidad, sino una genuina serenidad que mostró que no existe mala intención en sus palabras — Pediré por ustedes — una vez las palabras fueron dicha, simplemente movió su mano adelante, en un gesto de despedida, porque fue incapaz de saber en dónde están — Y por los contramaestres… así se llamaban ¿No? O era el apellido del chico del otro día...

Porque no sabe nada de la institución, si fueran rangos de la iglesia podría decirlos de memoria, pero el mundo exterior no es un sitio que conozca del todo ¡Menos a la que dice ser la ley! Curioso no saber, perteneciendo al grupo criminal.

— Podríamos tomarnos un descanso para reagruparnos ¿Qué les parece?

¿A quién?

Seguro a todos los presentes.

—Que estoy algo perdida de donde me encuentro y con quién, haha. Perdón por las molestias.

  ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ ♡ <- Yo esa, en medio de lo que está pasando (? 
[Imagen: Gwendolain.gif]
#47
Maki ahora se sentía mas aliviada, mas descansada, se había drogado en el peor momento, poco podía descifrar de todo lo que pasaba. Poco podía sacar el limpio. Maldición… no se drogaría más de esta manera, aunque podía pelear en condiciones por que vamos… siempre iba o drogada o ebria o… siendo una mierda de persona. Así que esto… podía con… maldición… —Bluargg…— Nuevamente le dieron tantas nauseas que sentía que le dolían las tripas. Y apenas podía respirar a pesar de que ya no le quitaban la respiración. Mirando al suelo, no se daba cuenta de la crueldad que se plasmaba en la ardiente arena ancestral.

El viento trajo a su mente algo repugnante, repulsivo, la sangre, la carne, las vísceras y su aroma le causaron aún más dolor. Mas esquizofrenia… retrocedió… no con su cuerpo sino con su mente, paralizada… absorta y destruida, resquebrajada en su totalidad. No podía perdonarse el que les emboscaran tan fácilmente. Aunque podía luchar así, no estaría en su cien… una promesa en su locura comenzó a conjugarse. El volverse su escudo, su brazo, su arma. Su poder. Alzo la vista a los enemigos, aquellos que intentaron cazarla… el horror.

Tripas vísceras, una canción que terminaba, una canción de sangre y dolor no era suficiente para describir aquello que pasaba. Pudo ver a Gwendolyn, a Owen, a Uker, Al jodido Jon… Win… Jen… como sea que se llamase ese tonto que… mierda… le soltó, no sabía en qué momento lo había agarrado. Pero con una muesca fugaz de asco volvió a ponerse de pie tratando de contener la sangre que salía de su brazo y de su pierna herida.

Ahí de pie sudaba, respiraba algo inquieta… no quería estar ahí, aunque secretamente quería luchar no era el momento… debía controlar eso. La violencia no siempre le funciono, le trajo a este punto y sin duda deberá cambiar eso. Trago saliva y supo con esa muerte… con… mierda… esa masacre que estaban a merced de esta bestia. Ahora si cerca de Uker quiso decirle algo,  quiso tirarlo del brazo, quiso decirle que se volvieran al blues, que abrieran un restaurante, que cocinara sus deliciosas comidas, que ella atendería que no… que… que no podía vivir sin él, que se olvidara de esa estupidez de ser inmortal, que eso lo mataría u con eso ella también moriría por que inevitablemente, aunque estén separados por el mundo entero. Estaban ya enlazados para siempre. Incluso aunque no estén juntos unidos por el amor. Su corazón se sintió… empequeñecido, e inútil. Quiso hacer algo, pero estaba con un sentimiento en su interior. Impotencia. Si, eso era. Nunca más… si sobrevivía.

Apretó ahora sí, muy fuerte el hombro del Capitán correcto. Pero su plan su provocaba que se fuera de la isla podría ser viable… lagartos?... serian capaces de complacer a un loco homicida como él?... Maki entonces detrás de su amor lanzo una mirada a los Marines. Quisiera no olvidarlos, pero sabia que no podría recordarles. Su mirada sombría miro al cadáver triste del lunarian… un pajarraco muerto, un cuervo que no volara más… si estos inmundos marines no se lo llevaban… lo sepultaría cerca del linde del bosque. Que le visitaran sus amigas aves. Nadie… absolutamente nadie merecía morir así, en una playa de mierda, en medio de la nada, por una estupidez como enfrentar a un lunático.

Maki quiso suspirar y calmarse. Y comenzar a recordar que era mas fuerte que los efectos de las drogas. Ahí estaba el pelirrojo, su amada, Uker, y ella, detrás de ellos, Jin y Odeth. Esperaba que todo terminase. Y salieran lo mas enteros posible.


Play me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
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#48
Aclaración


**************************************

Ese alado pudo esquivar a Sohem.

Eso fue lo que su mente procesó, la velocidad, la forma en la que casi desapareció de su vista en un parpadeo, el conocimiento de que si hubiera sido su caso no habría podido hacer nada. Sus ojos se abrieron de par en par al escucharlo, buscando con la mirada. Estaba detrás de Sohem, su postura no mostraba que quisiera atacar al enmascarado, pero lo que su garganta soltaba era un cuento diferente. ¿Juegos sucios? Ese idiota, si alguien es capaz de hacer algo como eso con su simple presencia no es una especie de trampa o truco.

Le fue inevitable recordar lo que pasó en los Cabos Gemelos hace unos meses. Sakana también era así, su sola presencia era suficiente para derrotarlos a todos, llevó su temor y su rabia a un punto suficiente para hacerlo temblar, un solo ataque del cazador había sido suficiente para dejarlo muy cerca de no poder levantarse. No había nada diferente en esta situación, aquel de la máscara blanca incluso había usado una habilidad para evitar que todos a su alrededor se movieran. Su mano alcanzó su espada, tomando el mango y amenazando con desenvainarla justo al momento en el que el lunarian terminaba de hablar, suponiendo que no iba a suceder nada bueno. Aún así, no fue necesario que tomara su arma, la siguiente secuencia de sucesos fue suficiente para que abandonara esa idea.

El enmascarado con alas no pudo siquiera terminar su frase antes de que el brazo mecánico se lanzara hacia él y lo atravesara. El sonido de la carne cediendo se vio opacado por el del metal cayendo en la arena detrás del que dentro de poco se volvería un cadáver. No pudo verlo, sus ojos no pudieron seguir la velocidad de ese ataque, por lo que al parecer sería mucho más veloz que el lunarian. La escena fue suficiente para hacerlo llevar sus brazos a sus costados, tranquilizándose y dejando atrás esa postura casi defensiva que había adoptado en cuanto sintió problemas. Vio como el cazador atraía el cuerpo del otro junto al puño mecánico, para luego lanzar al mink hacia otro lado. Los ojos del cocinero siguieron esa trayectoria, aquel que antes había luchado junto a él para salir de esa prisión en la que cayeron ahora no era más que un cobarde que se había ocultado para cazarlos. Estaba seguro que lo vio ser poderoso en aquella ocasión, le hizo pasar un mal rato a Zhang más que al enemigo que los había capturado, pero el poco respeto que podría tener por él se desvaneció.

Podría haber combatido con él, presentarse sin trucos, matarlo (más que seguro), pero había preferido ocultarse.

Miró hacia un lado, buscando asegurarse de que todos estaban bien. Owen le lanzó una mirada, el capitán le devolvió un gesto con la cabeza. Lo vio asustado, sus palabras hacia su pareja se lo demostraban, pero la mente de Uker solo buscaba una cosa: Mantener a salvo a todos, y eso no iba a suceder si se enfrentaban a Sohem. El cuerpo del recién asesinado cayó en la arena, el rojo de su sangre comenzó a teñir los pequeños granos a gran velocidad, pero algo le decía que no faltaría mucho para que esa “pintura” dejara de esparcirse. Lo que sucedió le daba asco, no era de su agrado ver tripas y muerte, pero no por eso flaqueó. Todo eso se volvió normal en su vida en algún punto, le sería difícil decir cuándo con exactitud, pero se había acostumbrado a ver cadáveres. La diferencia con las anteriores veces era que en ese momento si podía sentir a la muerte cerca, solo bastaría con un mal movimiento o una palabra mal entendida para que todos terminaran como quien ahora adornaba la playa natural.

Alguien se agarró de su hombro, sacándolo de sus pensamientos. Giró el rostro, encontrándose ahora con Maki, a quien le notó cierto sentimiento extraño. ¿Estaba dolida? Eso le parecía al capitán, por lo que su mano alcanzó el agarre de la mujer, dejando que tomara su mano en su lugar y que se sintiera acompañada, antes de devolver su mirada al cazador, que ahora amenazaba a los marines para que se larguen.

Las palabras de Gwen no lo hicieron mover sus ojos, su ceguera la dotaba de un desconocimiento que a veces envidiaba, pero su mirada se mantuvo fija en el enmascarado. ¿Habían sido sólo sus reflejos? Estaba seguro de que lo vio girar su rostro antes de que aquel de las alas negras hablara. - Haki… -. Lo había escuchado antes, un hombre que llegó a su aldea antes de que esta desapareciera, que les contaba historias de sus viajes. La aptitud de resistir los cortes de la espada más afilada, el poder de ver el futuro, la capacidad para dominar el mundo, ¿todo era verdad? Incluso en su infancia no lo había visto más que como cuentos, pero si acaso se trataba de algo real estaba viendo una buena muestra frente a sus ojos. Un susurro se escapó por sus labios, un pensamiento que tomó forma suficiente para que su inconsciente lo dejara salir.

[Imagen: kVQMPUU.jpeg]
- Debo aprenderlo -

No había excusas, debía conocer cómo conseguir esos poderes. Solo así podría ser fuerte, solo así podría proteger lo que le quedaba y conseguir su objetivo.

Su mente se llenó de pensamiento, ideas, opciones, pero había dos sentimientos que predominaban: la curiosidad y la admiración. Admiración hacia quien parecía ser tan fuerte para solo interesarse en su propia meta, curiosidad por cómo lo consiguió y por si él mismo podría conseguirlo. ¿Quería preguntarle a ese monstruo el cómo conseguir eso? Si, pero fue Owen quien habló, salvándolo de cometer lo que muy seguramente sea un error.

Suspiró, calmándose, aunque el sudor que apareció en su frente dejaba en claro lo nervioso que había estado. - Owen, ¿Qué están buscando? -. Una pregunta que casi parecía casual, incluso si justamente habían venido a esta isla en busca del pelirrojo luego de perderlo tras un tiempo en Whisky Peak. Sin dejarlo responder, el cocinero se separó de Maki, acercándose ahora al más joven. - No se si todo esto fue cosa tuya pero… -. Su mano se alzó, una sonrisa se formó en su cara y sus dedos terminaron por acariciar suavemente la cabeza de su otro tripulante, dando dos toquecitos en esta con su palma, como si aún fuera un niño pequeño. - Muchas gracias Owen -. Incluso si todo había sido cosa de Sohem, él se había parado y retado a los marines en cuanto notó a quienes venían a capturar, por lo que no podía negar su participación. - No creo que siga vivo si ustedes no aparecían, así que gracias -. Miró ahora a Gwen, a quien quizás esas palabras le resultaban extrañas sin el contexto de lo que pasó. - A ambos… -.

Pero sabía como Owen se ponía si estaba muy cerca de Gwen, así que luego de unos segundos dio unos pasos atrás.


OFF
[Imagen: nxACuAB.png]
#49
Un par de segundos después de llegar a mi posición y, antes de que pudiese avisar a Sohem de la misma, pude ver como el Señor de la Moneda me encaraba poniéndose completamente de frente a mi y levantaba ese extraño brazo mecánico, del que ya había hecho una demostración previa para atrapar a Krysser minutos antes, apuntándome directamente y haciendo que mi cuerpo reaccionase de forma inconsciente y automática retrocediendo con un silencioso salto 3 metros a ras de suelo por puro instinto para poner distancia ante aquel nuevo peligro y la clara amenaza de poder lanzarme aquel brazo.

-¿Cuantos trucos tiene bajo la manga?¿Todavía me tiene a su alcance? -Pensé mientras no le quitaba el ojo de encima al mismo tiempo que las palabras salían de mis labios, buscando con las mismas que soltase a Krysser y que este pudiese escapar, insinuándole ademas que no necesitaba esforzarse mucho ante un cazador de medio pelo. -Siendo yo un cazador de medio pelo no creo que necesites usar trucos sucios como tener a mi amigo de escudo o usar habilidades raras.

La postura de Sohem era rígida, con el brazo completamente extendido hacia mi posición, sin haberse acercado un solo paso desde que se había girado y sin haber soltado una sola palabra. Curiosamente eso hizo que me recordase a mi yo mas novato, viéndome reflejado en esa postura como un tirador que calculaba la distancia, el viento y la posición antes de realizar el disparo.

¿En serio... -Antes de poder decir una tercera palabra lo vi. Mi privilegiada vista que me había permitido convertirme en un gran tirador me sirvió para ver como esta vez me había convertido en la presa, viendo como Sohem empezaba a contestarme y como flanqueaba su cuerpo llevando el puño hacia atrás antes de liberarlo en un potente puñetazo que salio despedido a una velocidad que nadie de los ahí presentes era capaz de ver.

Aunque yo ya estaba prevenido y, para cuando llevaba la mitad de ese movimiento y antes de que el puño saliese disparado, ya me había alejado de ahí con un potente salto ayudado de mis negras alas, notando como mi sangre bombeaba ardiendo cada musculo de mi cuerpo mientras me dirigía hacia la cima del precipicio a la máxima velocidad que podía, girando la cabeza un breve instante para ver como un pequeño cráter había surgido al lado de donde me encontraba hace unos instantes.

-No le ha sentado nada bien eso. – Pensé fugazmente mientras mis alas batían silenciosamente y continuaba alejándome a máxima velocidad, sabiendo que dejaba a Krysser y a mis compañeros marines atrás pero esperando que no les hiciese nada, pues mi presencia ahí lo único que conseguiría sería cabrearle aun más y, pese a mi velocidad, ya me había demostrado que no podía hacerle frente. En el caso de que decidiese seguirme solo me quedaba confiar en mi velocidad, sabiendo que quizá eso no sería suficiente para poder huir pero quizá si lo suficiente para darle unos segundos a la unidad de Stroud y Krysser.

Contenido Oculto


Pienso – Hablo

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1782 + 0 = 1782
Energia: 1536 - 155 = 1381
Espiritu: 315 + 0 = 315
#50
Moderación de combate

Antes de proceder con el análisis técnico, es necesario señalar una falta grave de procedimiento. Esta moderación ha sido solicitada por el usuario Sohem, cuando debería haber sido el usuario Fyodor quien, ante el desacuerdo con las acciones recibida, detuviera el rol para pedir la intervención del Staff. El reglamento no permite bajo ningún concepto ignorar un turno válido y reescribir la escena unilateralmente ("ignorar y seguir"). Si un usuario considera que una acción es injusta o ilegal, debe solicitar moderación, no tomarse la justicia por su mano anulando el turno del rival. El hecho de haber posteado omitiendo las acciones de Sohem constituye, de entrada, una infracción normativa. Esto predispone negativamente la valoración del caso, ya que la defensa de Fyodor se sustenta sobre un post que, procedimentalmente, es ilegal desde su base.

Tras el análisis detallado de la cronología de los post, las descripciones narrativas y las estadísticas de ambos personajes, la moderación concluye lo siguiente:

Posición y Cronología
-El usuario Fyodor finalizó su turno anterior estableciendo su posición a 25 metros del objetivo.
-La acción ofensiva de Sohem interrumpe la línea temporal exactamente en ese punto y distancia.
-La defensa narrada por Fyodor ("retroceder 3 metros al ver la amenaza") es inválida por tres motivos: primero, constituye una alteración de su posición inicial basada en una reacción a un evento futuro (metarol de consecuencias), lo cual generaría un bucle de ediciones infinito; segundo, la posición de 25 metros es inamovible al inicio de la resolución del impacto; tercero y último, esta amenaza no se ve ya que como explicaremos más adelante no existe el movimiento que hace a Fyodor "reaccionar".

Diferenciación de cortes de turno
-En este tema se producen dos cortes de turno.
-Por un lado, Sohem cambia su narración agarrando a Krysser en vez de a Fyodor porque este se mueve de posición en turnos anteriores. Esto ocurre porque su acción es físicamente imposible y, como en otros casos precedentes del foro, el turno se trunca. Desde un punto de vista más mundano: si usuario A narra que da un discurso para usuario B y usuario B narra que en cuanto empieza el discurso se marcha, usuario A no se queda hablando solo como un idiota, puede cortar esa narración.
-Por otro lado, Fyodor interrumpe su turno (recordemos que el giro de Sohem se produce mientras Fyodor habla) porque supuestamente intuye o ve un ataque. Esto es un corte por el mero hecho de "evitar una situación adversa que si no hace, produce su muerte". Partiendo de esa base, no es legal, pero además, explicaré en el próximo punto por qué no es factible numéricamente.

Velocidad de ataque
-Fyodor narra haber visto un movimiento previo de preparación ("flanqueo del cuerpo", "llevar el puño hacia atrás") para justificar su reacción instintiva. Sin embargo, en la narración original de Sohem, el personaje ya se gira encarado y en posición MIENTRAS Fyodor se desplaza, no después como Fyodor narra.
-El ataque se ejecuta mediante un pistón mecánico, sin necesidad de impulso corporal visible.
-Narrar acciones del rival que no han sucedido (inventar un movimiento previo de preparación) para justificar una esquiva no está permitido.
-Además, la velocidad del ataque se rige por la Fuerza (debido al mecanismo del pistón y la técnica), otorgando a Sohem una velocidad de impacto de 547. Frente a los 133 de Reflejos de Fyodor, la diferencia es de 414 puntos.
-Según la tabla de Velocidad vs Reflejos, cualquier diferencia superior a 21 puntos hace que el golpe sea imperceptible e ineludible para el defensor. Fyodor no tiene capacidad fisiológica ni estadística para ver el ataque iniciarse, y mucho menos para moverse antes de que este conecte.

Precisión y rango efectivo
-La estadística de Precisión de Sohem es de 132.
-Según las Guías Bélicas, una precisión de 130 otorga un rango de alcance efectivo máximo de 25 metros.
-Al haberse validado en el primer punto que la distancia oficial del objetivo es de 25 metros (inmutables), el ataque entra matemáticamente dentro del rango permitido.
-El golpe no falla por distancia.

Cálculo de daños
-El impacto es válido y directo.
-Daño total recibido: 3503 PV Vida actual de Fyodor: 1782 PV Resultado: -1721 PV Dado que el daño supera el umbral de muerte del personaje (establecido en -200 PV) y la diferencia es masiva, se aplica la normativa de daño letal correspondiente.

Veredicto final
Se confirma la muerte de Fyodor tal y como narra Sohem. Se establece el turno de Sohem como el último post canónico de referencia; todas las acciones consecuentes deben partir de este desenlace.
Turno de Krysser y los marines.


Salto de foro:


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