Presente Absoluto / T9 - Social Piratismo
#11
A 8 metros sobre el nivel del mar, mis brazos llenos de agua y veneno endurecidos por mi haki de armamento lanzaron un par de hojas afiladas las cuales recorrieron la distancia que me separaban con aquel pirata que surcaba los aires medio inconsciente tras el golpe que le había dado con el gyojin karate, las hojas de agua y veneno endurecidas con haki de armamento de 2 metros de ancho girando como cuchillas que buscan rebanar todo lo que encuentren a su paso, una encima de la otra, ambas impactando al mismo tiempo en aquel pirata antes de que cayera al mar tras recorrer 22 metros de distancia desde el punto donde le impacte en el pecho, su barco quedando a solo 30 metros a mi costado derecho. Mientras mis cuchillas de haki de armamento endureciendo agua envenenada impactaban al pirata, la gravedad empezaba a jalarme de regreso al agua pero ni siquiera la misma física podría contra la justicia que representaba, la justicia perseverante. En el instante en que empecé a sentir mi descenso, 8 metros sobre el nivel del mar, pateé el aire con fuerza impulsándome 40 metros hacia el barco en el que se encontraban aquel grupo que acompañaba al pirata quien tuvo la osadía de retarme a un duelo en el mar.
 
Estaba claro que el grupo de piratas que navegaban en aquel barco no esperaban este devenir de acciones, pues los tome por sorpresa al ser yo quien aterrizara en su barco y no su capitán quien empezaba a hundirse mar adentro. Sin darles tiempo a recomponerse de la sorpresa, empecé a atacar a cada uno de ellos a diestra y siniestra aprovechando mi agilidad, la mejor de mis armas, y la fuerza de mis golpes. Aunque no lo necesitaba para este grupo de piratas, el haki de observación me guiaba para validar que no dejaba un solo rival en pie, pues no eran pocos, llegando a contar 175 voces que se apagaban como la luz de una vela al final de la noche. Tras lanzar el ancla para detener la envestida del navío contra nuestra isla, me acerqué a estribor donde pude ver como aquel pirata al que había golpeado – y acuchillado con agua y veneno – emergía del mar tan tranquilo y acostumbrado a este tipo de eventos como si fuera lo mas natural del mundo. Durante este corto tiempo, el barco había mantenido su rumbo y había recorrido otros 30 metros quedando a solo 120 metros de la costa, su estribabor quedando de frente a aquel pirata quien imaginaba capitaneaba a esta gente quien se encontraba en el mar a 22 metros del barco, también a 120 metros de la costa.
 
Pude escuchar claramente como dirigía unas palabras en un acento extraño, un poco ranchero y bastante mal sonante, hacia mí. Desde mi posición en el barco a estribor, a 22 metros en línea recta de él, y 8 metros sobre el mar postrado sobre el barco, le contesté claramente para que me pudiera oír – “Soy el Comodoro Fuguwu, miembro de la División 09, dirígete con respeto pirata.” – dije levantando mi mano derecha hacia él y señalándole con mi dedo índice del cual resbalaban gotas de agua provocadas por mi anterior zambullida al mar pues seguía empapado tras ella – “Han invadido una base oficial de la marina, prepárense para ser llevados ante la justicia.”
 

 
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[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11436 + 0 = 11436
Energia: 4593 - 3056 = 1537
Espiritu: 3115 - 200 = 2915
#12
Fuera de toda línea de visión posible, permanecí estático en mi posición a la espera de novedades. La paciencia era una de mis virtudes, más bien el desdén y por suerte para nosotros jugábamos en casa, en una isla salvaje y hostil a la hora de poder invadirla. Sin embargo mi haki me alertaba de todas las presencias que se acercaron a una distancia accesible de la costa y que sorpresivamente parecía que no tenían intención de seguir avanzando — "No me digas que se han rajado y no se atreven a invadir Mystoria" — pensé para mí, incapaz de poder oír nada de lo que sucedía a mi alrededor, y sorprendido, ya que aquellas salvas de cañonazos me habían dado la impresión de que querían venir a por nosotros.

Contenido Oculto


— Sandy Chamber — susurré desde mi posición, de una forma inaudible a la lejanía por la composición del terreno. En ese momento y de una forma violenta, comencé a emitir arena en todos mis alrededores, dando la sensación de que la propia playa estaba cobrando vida con mi arena cubriendo todo el espacio aéreo de la costa. Por suerte en esta ocasión estaba solo, por lo que podía liberar todo mi poder concentrado en la arena sin temor a herir a nadie de mis aliados. La tormenta de arena viajaba de una forma muy rápida por encima del mar y pronto cubrió al barco invasor, dañando a todo lo que tocase y mermando la visión de los afectados. Con mi haki de observación notaba como las auras se iban apagando en la lejanía poco a poco, algo que me sorprendió porque eso quería decir que algunas de ellas podían aguantar mi golpe. Sin embargo atacar sin que supiesen cómo ni dónde, podría mermar su moral. Esta isla está maldita y en esta ocasión iba a ser parte de la maldición, estaba cómodo esperando pero mi justicia retributiva tenía que devolverles los cañonazos.


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Karmas aplicados

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9794 + 0 = 9794
Energia: 5016 - 323 = 4693
Espiritu: 2199 + 0 = 2199
#13
Cuando Ugo termino su charla y desplego su haki a 20 metros. Kar o el pájaro en llamas como este le decia. Salio disparado hacia donde estaba el y sus hombres, pero alertado por su Haki de Observación avanzado, vio venir el ataque que el pájaro en llamas iba a lanzar y con una mayor destreza de la habitual, imbuyo su espada en Haki de Armento avanzado, aquella que según el perteneció a Saimon Volivar y cuando al pájaro en llamas a tiro es decir a 2 metros, quien ya habia acabado con los 175 hombres que lo cubrían, ejecuto su tecnica, no una sino 2 veces seguidas, raudo y sin perder tiempo, realizo un giro sobre si mismo y volvio a atacar al pájaro, luego grito mientras saltaba 10 metros hacia atrás.– jijijijijij RINDETE PAJARO CHICOOO, ESTAS INDEFENSO, NO HAY NADA QUE PUEDAS HACER. JIJIJIJIJ. VIVA EL SOCIAL PIRATISTMO El Haki de observación de Ugo seguía activo, al igual que el de su espada.


Por su parte, el flamante comodoro Fuguwu, intercepto al Pueblo en Armas y barrio con la guarnición de 175 hombres que lo defendían, luego se dirigió hacia el Emil, quien estaba sumamente herido, el comodoro contesto que los piratas habian invadido una base oficial de la marina… Emil se preguntó ¿Desde cuándo? Activo su haki de observación avanzado a 30 metros, alcanzando asi a Fugu y siento una vez más el terrible poder que lo acompañaba y desafiante le contesto al comodoro. – Tu titulo y tu nombre la neta wee, me lo paso por los guevos bato, tú y tu división de mierda me tienen sin cuidado. Ultimo aviso pendejo, ríndete… ¡TRAIDOR! . Emil miro furioso a Fuguwu.

El haki de observación de Naikodealst Madur lo alerto del ataque de aquella masa de arena, asi que sin perder tiempo y con mayor destreza de lo habitual cargo una bala en su escopa, imbuyo la misma en haki de armamento avanzando y disparo, con una precisión descomunal, la bala salio disparada impacto en la masa de arena, la cual desapareció y hombre rubio muy apuesto, cayó al suelo, Naikodealst Madur sin perder tiempo, volvio a cargar su arma y realizo un salto de 20 metros hacia delante  y estando en el aire volvio a accionar su escopeta contra el pecho de aquel hombre, cayendo en la playa a solo 10 metros de es mientras decia. – ¡!!VIVA EL SOCIAL PIRATISMO, VIVA UGO XABECS. SALTEN Y GOLPEEN AL HOMBRE EN EL SUELO, CON FURIA VE!!! . La horda del barco no perdio tiempo y sin miramiento se abalanzaron sobre aquel hombre con la intención de hacerle daño.

Dos tercio de las fuerzas de defensa de la isla parecían estar siendo abrumadas por los piratas del comando Maisanta y su social piratismo.

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Belico
[Imagen: d4qfcoi.png]
#14



Habia arrasado con todos los tripulantes de ese barco, todos menos uno, pude sentir con mi Waki como el capitan del barco se lanzaba sobre mi atacandome el ala sin que yo pudiera hacer nada, cruzando con mi ataque a y atravesandolo. Y pude sentir como iba a volver a atacar mas veces a mi ala. 

Asi que ya parada sobre el suelo del barco, completamente quieta utilice mi Tekkai sobre el ala derecha que iba a recibir los ataques de ese pirata de pacotilla sin remedio, que se disponía a realizar sus ataques, bloqueando todo el daño de estos. Golpeo tres veces, siendo incapaz en ninguna de ellas de generarme ningún daño extra, pero era un rival peligroso. Después salto hacia atrás rápidamente y aunque yo con mi Waki podía proveer sus movimientos, no hice por seguirle.

Ajuste mi Waki a solo 10 metros a la redonda. No quería desgastarme más en ese momento. Preparada para recibir cualquier ataque extra. El tío se pavoneó, a pesar de no haber podido penetrar mi armadura, era rápido y fuerte, eso tenía que reconocérselo. 

- Estás lejos de vencerme y hacerme ningún daño pirata. Puedo estar así todo el día y no acabarías conmigo. Eres rápido, pero tus ataques no son suficiente para dañarme. Ríndete y dile a tus hombres que se retiren.  Este territorio pertenece a la marina, hijo de puta. Tus hombres han caido. 

Estaba cabreada, este era el nivel del nuevo mundo. Quería acabar con esto rápido y me preocupaban mis compañeros, éramos solo tres ante tres barcos llenos de hijos de puta que hablaban de no se que de socialpiratismo ¿Que cojones querían decir con eso? la pirateria no tenía nada de social, era una lacra para el pueblo y este cabrón hablaba como si no fuera así. Sería una lucha de resistencia. Y de eso, yo, iba sobrada.

Cajita de rol


[Imagen: 9GdOzk1.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11862 - 31 = 11831
Energia: 4992 - 188 = 4804
Espiritu: 2111 - 106 = 2005
#15
La gota de agua salió disparada desde mi dedo índice en el mismo instante en que pronunciaba aquellas palabras sobre la justicia. Observé su trayectoria con atención, calculando mentalmente la distancia. Emil seguía en el agua, solo su cabeza visible a 22 metros en línea recta desde mi posición en estribor, yo elevado 8 metros sobre el nivel del mar. La gota perdió fuerza a los 15 metros, cayendo al agua sin alcanzar su objetivo. Chasqueé la lengua con frustración. Un error de cálculo. La distancia era mayor de lo que había estimado en el calor del momento, y lanzar el proyectil sin la potencia adicional necesaria había sido insuficiente. Debí haberlo previsto. Entonces lo sentí. Una fatiga sutil pero innegable recorría mis músculos. El Soru bajo el agua, el ascenso explosivo para interceptar a Emil, el Geppo de 40 metros hacia el barco, las técnicas de gyojin karate con haki de armadura, y luego eliminar a 175 tripulantes en combate continuo. Todo ese gasto energético estaba pasando factura. Mi cuerpo pedía combustible. Me alejé de la barandilla de estribor sin dirigir ninguna otra palabra al pirata en el mar. No tenía sentido continuar un intercambio desde esta posición, no con mi energía mermada y la distancia trabajando en su contra. Necesitaba recargar antes de continuar el enfrentamiento.
 
Atravesé la cubierta del galeón lo más rápido posible, pasando junto a los cuerpos inconscientes de los tripulantes. El barco era espacioso, bien mantenido a pesar de su naturaleza pirata. Localicé rápidamente la entrada que conducía a las cubiertas inferiores y descendí por las escaleras de madera. Por suerte la estructura de este galeón era similar a la de nuestro O’ Redentor por lo que pude localizar la cocina sin mayor problema. Comida. Especias. Carne. Descendí dos niveles en total (la mitad de la altura total del barco) hasta encontrar la cocina del galeón. Era amplia, diseñada para alimentar a una tripulación numerosa. Ollas colgaban de ganchos en el techo, cuchillos de diversos tamaños estaban organizados en un tablero magnético, y había sacos de provisiones apilados contra las paredes. Me acerqué a la despensa, abriendo cajones y armarios con rapidez, pero sin descuido. Mis ojos amarillos escaneaban el contenido mientras mi mente de médico evaluaba automáticamente el valor nutricional de cada hallazgo. Empecé a devorar la comida de aquellos piratas sin ningún remordimiento.
 

 
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[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11436 + 0 = 11436
Energia: 1537 - 61 = 1476
Espiritu: 2915 + 0 = 2915
#16
Algunos podrían catalogarme como alguien perezoso, desinteresado, relajado o confiado... yo prefería catalogarme como un Marine eficiente. Me encontraba bastante relajado y cómodo desde mi posición, sabiendo que el trabajo ya estaba hecho y que gracias a mis poderes había puesto a esa tripulación invasora en jaque. Sus opciones eran simples, dejarse comer por la tormenta de arena, pisar nuestro hogar e intentar ganarle el pulso a esta salvaje isla, o intentar escapar por el mar a merced de ser juzgado por O Redentor. A veces en la vida no era necesario tener que hacer demasiadas cosas, la ley del mínimo esfuerzo era la mejor.

De una forma despreocupada recordé la canción que estaba cantando en mi paseo matutino, ese que nuestros invitados inesperados decidieron interrumpir de una forma muy maleducada y desconsiderada con los cañonazos — Vem pra minha ala que hoje a nossa escola vai desfilar — empecé a cantar por lo bajo, esperando atento con el foco en la información que me transmitía mi haki de observación — Vem fazer história que hoje é día de glória nesse lugar — La tormenta de arena arrecia, y esa fuerza hacía que las auras que podía percibir se siguiesen apagando poco a poco, como quién sofoca la llama de una vela con los dedos de una mano. — Vem comemorar, escandalizar ninguém, vem me namorar, vou te namorar tambén — Poco a poco iban quedando menos, bajaban en decenas y sólo quedaban aquellos valientes que intentaban resistirse a la fuerza de la naturaleza. — Vamos pra avenida desfilar a vida, carnavalizar — Menos de diez... cinco, cuatro, tres, dos... hasta que mi haki sólo detectó a un aura que parecía querer resistirse, quedándose completamente solo. Sólo esperaba que se hubiese dado cuenta del error que era intentar invadir la casa ajena. A su vez estaba relajado porque estaba convencido de que tanto Karl como Fuguwu tenían controlada su situación por sus flancos.

Mi haki seguía detectando su posición y noté cómo de repente avanzó un par de decenas de metros de golpe hacia adelante. ¿Quizás mi tormenta de arena había dejado inservible las velas de su barco? ¿Quizás esa pobre alma buscaba refugio, lanzándose al mar e intentando salvarse en nuestra isla?. Dudaba de que quisiese ahogarse, tenía que estar pasándolo mal.

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— Sinto a batucada se aproximar, estou ensaiado para te tocar — seguí cantando con un volumen bajo, esbozando una sonrisa ladina, sabiendo que no quedaría mucho para darle la bienvenida a nuestro improvisado invitado.


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Vitalidad: 9794 + 0 = 9794
Energia: 4693 - 323 = 4370
Espiritu: 2199 + 0 = 2199
#17
Ugo Xabecs

La sorpresa me golpeó con la misma fuerza que el silencio que siguió a mis ataques, un silencio pesado, insolente, casi burlón, porque después de descargar una cadena de cortes que habrían hecho retroceder a un acorazado entero, la Vicealmirante Karl apenas mostró algo más que un leve cambio en su respiración. Sentí cómo se me tensaban los músculos del antebrazo al aferrar con más fuerza el sable que porto desde que decidí que la historia también podía escribirse a filo de acero, y con la zurda extendida la señalé sin titubeos, apuntando directo a ese cuerpo gigantesco de oni alado que se alzaba frente a mí como una blasfemia viviente del Gobierno Mundial. -¡RÍNDETE, MALDITO PÁJARO CON ALAS! ¡EL SOCIAL PIRATISMO TE APLACARÁ CON FUERZA Y NO PODRÉIS HACER NADA!- Rugí, no solo para intimidarla, sino para recordarme a mí mismo quién demonios era yo en medio de ese caos. En ese instante expandí mi haki de observación hasta 15 metros, dejando que mi mente se abriera como una red invisible que capturaba intenciones, impulsos y microdecisiones; sentí su presencia como un bloque de hierro ardiente, una voluntad afilada y algo loca, sin miedo, sin duda, avanzando con la certeza mecánica de quien cree servir a un orden inevitable. El viento sacudía mi traje militar verde, las botas hundiéndose ligeramente en el terreno castigado por el combate, y el sudor corría por mi piel morena mezclándose con polvo y rabia, mientras la verruga en mi frente palpitaba como si también quisiera opinar sobre la situación. Noté el peso simbólico del sable, ese que según yo perteneció al viejo Saimon Volivar, y aunque nadie haya confirmado jamás su historia, en ese momento sentí que cada isla liberada por manos anónimas me observaba, exigiéndome coherencia. Karl no atacó de inmediato, y ese detalle me erizó la piel; su calma era un arma, un mensaje claro de que me estaba midiendo, diseccionando, buscando el ángulo exacto para aplastarme. Yo, en cambio, sonreí con los dientes apretados, porque entendí algo esencial: si mis golpes no habían bastado, entonces no era cuestión de fuerza, sino de convicción, y de eso, maldita sea, yo iba peligrosamente bien armado.

Naikodelast Madur

Lo cierto es que la caída fue tan aparatosa como humillante, una de esas que no solo te quiebran el cuerpo sino que te dan una bofetada directa al ego, y todavía siento el ardor en la cara al recordar cómo calculé mal la distancia, cómo mis botas no encontraron la tabla esperada y el mundo se inclinó de golpe hasta que mi cara besó la orilla con una violencia absurda. El impacto me sacó el aire de los pulmones y me llenó la boca de arena y sal, y durante un segundo eterno solo pude escuchar el rugido del mar mezclado con mi propia respiración rota, consciente de que había caído de bruces frente a un rival que ni siquiera había conseguido identificar. Ese fue el golpe más duro: no el dolor físico que me subía por el cuello y los hombros, ni el latigazo en la espalda, sino la sensación de haber quedado como un idiota, como un pirata torpe en un escenario que exigía grandeza. Apreté los dientes bajo mi bigote espeso y prominente, saboreando la rabia junto con la sangre, y me obligué a incorporarme, sintiendo el agua helada por las rodillas mientras el oleaje golpeaba mis muslos con una insistencia casi burlona. Mi mano fue directa al revólver Patria, mi fierro rojo de tambor corto, pesado y confiable, y al desenfundarlo sentí ese viejo consuelo metálico que me recordaba que, mientras tuviera balas, todavía había palabras que podía decirle al mundo. Expandí mi aura con esfuerzo unos treinta metros, dejando que se filtrara entre el ruido del mar, buscando una presencia, una intención hostil, algo que delatara a mi rival en medio de esa playa caótica, porque odiaba pelear contra sombras, odiaba no saber a quién estaba a punto de dispararle. El orgullo herido se transformó en combustible, en una presión caliente detrás del esternón, y cuando por fin logré mantenerme erguido, con el cuerpo empapado y temblando, levanté el arma y grité con toda la rabia acumulada. -¡PAGARÁS LO QUE ME HICISTE, MALVADO CAPITALISTA!-. No sabía exactamente dónde estaba, pero sabía por qué peleaba, y en ese instante entendí que esa caída no era el final de nada, sino el recordatorio brutal de que incluso desde el barro, un pirata armado y furioso sigue siendo una amenaza.

Emil Liano Zapara

Mientras Fuguwu se entretenía haciendo a saber que cosa, yo sentí que quedarme allí era firmar una sentencia lenta. Lo que estuviera haciendo en ese momento no era lo que me preocupaba, sino lo que podría llegar a hacerme. Me incorporé con esfuerzo, dejando que el traje de rayas se me pegara al cuerpo empapado, la corbata roja flotando torpe y ridícula contra mi pecho azul, mientras el salitre me picaba en la piel como un recordatorio de que el mar siempre ha sido más honesto que la tierra. No dije nada, porque no había palabras que mejoraran la urgencia, y porque sabía que mi rival estaba demasiado concentrado en hacer otras cosas como para entender la magnitud de lo que se nos venía encima. Caminé unos pasos tambaleantes y luego, sin dramatismos innecesarios, me lancé al agua. El impacto fue frío y reconfortante a la vez, un abrazo brutal que me devolvió la claridad; el mar es mi territorio, mi lenguaje materno, y en cuanto me sumergí sentí cómo la ansiedad se diluía, reemplazada por un cálculo rápido y preciso. Nadé con brazadas largas y potentes, usando los puños no para golpear sino para cortar el agua, dejando que mis piernas hicieran el resto, orientándome por corrientes, sombras y vibraciones que otros jamás notarían. Mi mente estaba fija en encontrar a alguno de mis dos compañeros, no importaba cuál primero, porque ambos representaban algo más que ayuda: eran continuidad, eran la posibilidad de que el Social Piratismo no quedara varado en una playa olvidada. Mientras avanzaba, pensé en lo irónico que resultaba huir nadando cuando siempre había sido yo el encargado de llevarnos a nuevas islas, de trazar rutas y promesas; pero esto no era una huida cobarde, era una maniobra necesaria, una retirada estratégica dictada por la responsabilidad. Cada burbuja que escapaba de mi boca llevaba consigo una mezcla de preocupación y determinación, y aunque no sabía exactamente a cuánta distancia estaban mis compañeros, confiaba en que el mar, viejo cómplice, me guiaría. Detrás quedaba aquel marine en mi antiguo barco, y delante solo había agua, pero en ese azul infinito encontré algo parecido a la fe: la certeza de que todavía no era el final.

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PROXIMO TURNO
[Imagen: oSgdXs8.png]
Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
#18
Para mi mala suerte la despensa no estaba bien surtida, no podía esperar menos de una panda de piratas. Me moví con rapidez, abriendo cajones y armarios hasta encontrar lo que buscaba. Comida, o en este caso, frutas, peor es nada. Encontré dos manzanas rojas y brillantes, una naranja de piel gruesa, un par de plátanos aún verdes en los extremos, y algo que parecían mangos. No me molesté en lavarlas ni pelarlas. Empecé a comer como un desquiciado mientras mis dientes afilados hacían el trabajo, sabía que mi adversario regresaría en cualquier momento con su afronta. El sabor dulce y ácido de la fruta me revitalizó instantáneamente, agarré una naranja y me la comí entera, gajos y todo. Luego un plátano, que desapareció en tres bocados. Finalmente, uno de los mangos, el cual ya no gozaba de esa jugosa pulpa de un mango recién cosechado, pero no sería melindroso. Cuatro frutas. No era suficiente para saciarme completamente, pero sentí cómo mi cuerpo absorbía los nutrientes con avidez. Los azúcares naturales comenzaron a circular por mi sistema, devolviendo algo de vitalidad a mis músculos fatigados. Me limpié la boca con el dorso de la mano y miré a mi alrededor. La cocina, el barco entero, pertenecía ahora a piratas inconscientes en cubierta. Este navío no volvería a amenazar Mystoria ni a ninguna otra isla bajo protección de la Marina. Apreté los puños, dejando que el haki de armadura fluyera por ellos hasta cubrir completamente mis manos con ese negro metálico característico y lancé el primer puñetazo directo contra el suelo. El impacto resonó por toda la estructura del barco. La madera se astilló bajo mi golpe endurecido con haki, creando una grieta de 50 centímetros de diámetro. Lancé el segundo golpe al lado del primero, ampliando el agujero, luego un tercero y un cuarto. La madera cedía con cada impacto, las vigas estructurales que sostenían este nivel comenzaron a crujir bajo el castigo sistemático, luego del tercer impacto el suelo se quebró por completo y el cuarto golpe lo rompió haciendo caer un nivel. Continue con mi acometida sin detenerme a pensar en nada más. Como una maquina de guerra con una sola orden, aunque no entendía el porqué: hundir el barco de estos piratas.
 

 
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[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11436 + 0 = 11436
Energia: 1476 + 89 = 1565
Espiritu: 2915 - 50 = 2865
#19
Ese tipo no lo entendía. Parece que en vez de atacar, como esperaba que hiciera, ese pirata volvió a intentar rallarme la cabeza. Antes de darle tiempo a hablar, alce el vuelo dos metros y me lancé hacia él los diez metros que nos separaban, rodeándole con mi gran envergadura, y golpeándole dos veces, primero con mi ala izquierda y luego con mi ala derecha, en sus costados, con el ala izquierda golpee su costado derecho y con el izquierdo, el costado derecho pudiendo aprovechar que tenía su brazo extendido, justo por encima de él, aprovechando la inercia de mi vuelo y acabando con otro golpe de mi ala izquierda, con algo menos de fuerza.

Todos mis golpes iban imbuidos de mi Waki de armamento, quería demostrar a ese pirata que se había equivocado de isla, quería demostrarle la fuerza de la división, me daba igual quien fuera, sus sueños, sus ambiciones, sus palabras, era un pirata de mierda, como esos Mushoku y era un perfecto conejillo de indias para saber cuanto había avanzado en mis entrenamientos. Mis golpes iban llenos de pura furia de mi parte Oni.  Ya le había mostrado mi resistencia, ya le había dado la opción de rendirse, ya había vencido a sus lacayos y estaba seguro de que en los otros dos barcos Fuguwu y Apolo estarían haciendo lo mismo que yo. Limpiar la isla de basura, defender la justicia, acabar con estos piratas con aires de grandeza.  

Me quedé mirando atento a los movimientos de aquel pirata, era bastante fuerte para aguantar toda esta lluvia de golpes, pero no iba a parar ahí, iba a seguir hasta doblegar su voluntad y entregarlo a Impel Down, para que jamás pudiera hacer, ni él ni ninguno de los suyos, daño a nadie. El Nuevo mundo empezaría a saber hoy quién era la división 9. Y eso que no estábamos todos, que faltaba nuestro lider, pero haríamos que estuviera orgulloso de nosotros. La pelea continuaba, no me aleje de aquel tipo, estaba preparada para lo que pudiera lanzar sobre mí, con mi Waki de observación aún activo, reduciendo su intensidad a 5 metros. 

caja de rol


[Imagen: 9GdOzk1.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11831 + 31 = 11862
Energia: 4804 - 712 = 4092
Espiritu: 2005 - 31 = 1974
#20
De forma paciente yacía de forma subterránea bajo la arena de la playa, mi bendito elemento, el cual ojalá pudiese llevarme conmigo a todas partes ya que me daba mucha ventaja estratégica. Por el exterior, la furia de mi tormenta arenosa seguía erosionando el lugar, arremolinando violentamente todo lo que se encontrase por el camino, igual que cuando la liberé para extinguir el incendio que había provocado aquel dragón en la trompa de la isla. Desde ahí no podía qué estaría pasando, pero podía imaginarme como el barco del invasor se estaría dañando más y más, levantando partes de la madera del casco, o incluso rasgando las velas. Por otro lado, sí podía notar cómo el aura de aquel individuo que se negaba a caer junto al ciento de compañeros que ya perecían estaba, a través de un movimiento errático, más cerca de mi playa, por lo que podía deducir que estaría avanzando por el mar y, por lo tanto, que no se trataba de un usuario de algún tipo de fruta.

Sin perder el tiempo y, a la vez que detectaba que el intruso se encontraba a diez metros dentro del mar, avancé hasta el límite de la playa por debajo de la arena de la forma más veloz que podía y provocando que toda mi elemento que había estado mezclando con el del entorno, saliese disparado a su vez desde debajo de la playa, por el aire hacia el pirata, aprovechándome de que en medio de mi tormenta de arena podría camuflarse e impedir que todo lo que abrazase pudiese ver con claridad. Mi mejoría en el control de mi logia había aumentado considerablemente en estos dos años y con ello la velocidad y fuerza de mi arena eran difícilmente superables, por lo que pude notar que casi sin darle oportunidad, actué como un zorro cazador y, la corriente de arena que generé, se abalanzó sobre él inmovilizándole completamente, al cubrirle desde la cabeza hasta la parte inferior del torso y manos, impidiendo que pudiese usarlas.

Emergí desde mi posición hasta la superficie, haciendo que las partículas de arena en las que me había deshecho con anterioridad, empezasen a arremolinarse a un escaso metro del límite con el mar para darle forma a mi cuerpo, apareciendo por fin en escena con las manos en los bolsillos mientras observaba a aquel pobre diablo atrapado como un animal al que le tiras un saco por encima. De una forma agresiva y rápida levanté de su posición a mi oponente gracias a mi control elemental, y lo arrastré por el aire hacia mí, posándolo de rodillas sobre la arena de la playa a cinco metros del mar. — Lo siento, no me gusta el agua — comencé a hablar al mismo tiempo que mi arena lo terminaba de envolver completamente abrazando también sus piernas, provocando que al inmovilizarlo de forma total, se convirtiese en un montículo de arena que sobresalía en la playa. — pero enhorabuena, ¡has conseguido pisar Mystoria!. Ahora charlemos un rato. ¿Qué hacéis aquí y por qué os habéis atrevido a interrumpir mi paseo?. Estaba de buen humor... y no es muy agradable que te reciban a cañonazos en tu propio hogar — caminé hacia el montículo de arena hasta subirme de un salto y sentarme sobre él, cruzando mi pierna izquierda por encima de mi diestra, a la par que el aire de la costa ondeaba mi capa de vicealmirante. Acaricié el montículo notando la agradable sensación que me producía el tacto de mi arena, tacto que ese pirata estaba sintiendo sobre sus carnes por tratar de invadir algo que no le correspondía. — Y yo que tú hablaría rápido... a no ser que quieras que el aire se te agote ahí dentro, ¿me sigues?  — Peiné mi pelo hacia atrás con mi diestra, para después recolocarme bien mi media máscara.
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9794 + 0 = 9794
Energia: 4370 - 323 = 4047
Espiritu: 2199 + 0 = 2199


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