Habían pasado ya 20 días desde que aquel espadachín dejo la isla.
Mas no lo dejo sin mas, nos dejo un mensaje, nos quería ver en Marineford. nos citaba allí.
A mi la idea de abandonar nuestro nuevo hogar no me hacia mucha gracia, ya me había acostumbrado a el, aunque al principio lo odie, allí tenia tiempo para estudiar, para relajarme, para ser una mas con la naturaleza de la isla virgen en la cual nos habíamos asentado. No me gustaba la idea de partir de allí sin todavía habernos establecido adecuadamente.
Y habíamos tenido tiempo, pero las negociaciones no avanzaban, ni yo ni Joe ni ninguno de nosotros habíamos conseguido el apoyo suficiente aun para comenzar las obras en la isla y convertirlo en "el faro de la justicia" que queríamos que fuera aun pero el deber nos llamaba y nos llamaba a todos.
Yo no se porque tenemos que hacer caso a una nota puesta en una nevera, pero Joe insistió en que seria importante, la verdad es que el tal Victor no parecía mala honda como su compañero el fueguitos, este me provocaba calor al verlo, pero no precisamente por trucos extraños o frutas del diablo, mas bien porque estaba de toma pan y moja, aunque fuera en principio un poco sieso. Era amigo de Joe y Joe insistía en hacerle caso y volver a Marineford, además había ayudado a mejorar a Fuguwu y no se si había hecho algo también con Apolo, yo quería conocerle mas pero había dos cosas que me echaban para atrás en ello, primero, la mas infantil, en un momento de necesidad y borrachera me avergoncé a mi misma insinuándome al tipo ( y siendo rechazada). La segunda, y la mas importante, era amigo de Joe si, pero también un hombre de Sohem y un Chichibukai de esos.
Ser un Chichibukai te convertía en pirata, un pirata a sueldo del gobierno pero pirata al fin y al cabo. Si, nos citábamos en el centro de la marina mas importante del mundo, pero con un pirata a sueldo de Sohem al fin y al cabo. Aun así mi desconfianza hacia el no era muy justificada, teniendo el tiempo que había estado con nosotros y la amistad que tenia con Joe. Realmente a mi tampoco me había tratado mal nunca, que yo recordara.
No tenia sentido seguir pensando en la enigmática nota. El viaje estaba decidido, esa mañana había cogido mis cosas y a Joseba y ya estaba a bordo de nuestro barco, con mi capa de vicealmirante, esperando instrucciones de Apolo para abandonar Mystoria.
Le eché un ultimo vistazo a la isla, mientras la miraba desde el estribor del barco como haciéndole una promesa. Esperaba volver pronto y por fin convertirla en la mase de la marina mas importante del nuevo mundo. Pero ahora, teníamos que zarpar.
resumen
Tema de salida de Mystoria hacia Marineford. Monologo interno de Karl sobre su relacion con Viktor y el abandono de la isla
Me levante a las 5 de la mañana como religiosamente lo hacía desde que me enrole en la marina varios años atrás. Hoy era un día importante. Un día de viaje. Hace varios días atrás había partido Viktor de nuestra isla y nos había dejado una nota de despedida que nos invitaba a seguirlo a Marineford. La curiosidad nos había ganado, y siendo que estábamos aburridos en esta isla y no conseguíamos aun iniciar el complejo militar que habíamos planeado. Quizás el ir a pedirlo directamente a Marineford no fuera lo correcto, pero algo de presión podríamos ejercer. O al menos eso esperaba. Por lo que no sería un viaje por capricho. Un pretexto teníamos vaya, o dos en realidad, pues la invitación de un Shichibukai no era algo a subestimar. Ahora, me encontraba preparando todas las cosas que llevaría para el viaje: mis provisiones médicas, herramientas de carpintero, utensilios de cocina que había sacado del O’Redentor los cuales devolvería, guantes de combate y uniforme – capa incluida. Básicamente todo lo que solía portar conmigo – salvo los utensilios de comida – ya que el dinero mensual que me pagaba la marina se encontraba a salvo en el cofre de nuestro galeón, aunque llevaba conmigo igual algo de dinero (completamente innecesario al vivir en una isla inhóspita) el cual guarde con el resto de mis cosas. No era mucho lo que ordenar, por lo que a las seis de la mañana ya estaba listo para partir. Cargando con todas las cosas encima me dirigí al O’Redentor y guardé todo en mi camarote para luego dejar los utensilios prestados en la cocina. Aprovechando que ya estaba cerca de las estufas, cocine un desayuno sencillo: huevos estrellados sobre arroz blanco, la yema poco hecha para esparcir sobre el arroz tras romperla. Luego de lavar los trastes y dejar todo ordenado como lo encontré, salí de la cocina y subí a la cubierta para dar un último vistazo a la isla que ahora era nuestro hogar.
La brisa marina rozo mi rostro con cariño, como si buscara calmar los pocos nervios que empezaba a sentir. Al haber pasado varios meses sin navegar ya me había acostumbrado demasiado a estar en tierra firme. Poco correcto para un marine, y aun menos para un gyojin, por lo que considere que este viaje vendría perfecto para recuperar ese amor al mar, a los viajes, y a la aventura. El sol ya llevaba un par de horas alzándose sobre el firmamento, sus rayos matinales calentaban la cubierta del barco muy placenteramente. Las aves sobrevolaban el cielo con la calma común de aquellos quienes pueden vivir despreocupados por la vida. Mi haki de observación, el cual mantenía activo como todos los días al despertar, me indicaba que aun era demasiado temprano – siendo cerca de las 6:30am – para que el resto de mis compañeros, mi familia adoptiva, se presentaran para la partida. Y quizás un poco de razón tenían. Decidí esperar tranquilo en mi camarote a que Apolo nos llamara para ayudar con la navegación.
Tras unos días de preparativos, el momento había llegado. Un nuevo amanecer bañó Mystoria, nuestro hogar, y yo me encontraba en la sala de navegación de O Redentor, nuestro colosal buque. Viktor nos había convocado en Marineford, dejándonos una nota, y yo no sabía qué quería ni a qué íbamos, pero toda excusa para abandonar esa isla tan aburrida en la que no podía ni patinar, me servía. Estaba calmado, bebiéndome un café sentado en una silla y con los pies estirados sobre un escritorio. Veía el horizonte por la ventana mientras escuchaba, de forma mono, algo de música tranquila a través de mis tone dial.
Tras terminar el café bostecé de forma sonora. Estiré mis brazos y piernas, tensando y relajando mi musculatura para desperezarme, y me puse en pie. Sólo llevaba encima el pantalón de mi uniforme, las botas y mi media máscara. Mi capa de vicealmirante descansaba sobre el respaldo de la silla de la sala. Me había acostumbrado demasiado a vestir con poca ropa después de vivir tanto tiempo en aquella isla volcánica con ese clima tan agresivo. Agarré mi den den mushi posado en mi escritorio, abrí la puerta y crucé los pasillos de nuestro navío, notando mis el crujir de la madera que provocaban mis pisotones y silbando al compás de la música que sonaba en mis cascos.
Salí a cubierta y respiré de forma profunda, notando la pesadez y el aire cálido del ambiente. Tras ello transformé mis piernas en mi elemento y salí propulsado hacia el mástil mayor del barco, mientras abría la comunicación por el den den mushi hacia mis compañeros. Apreté mi nariz con los dedos índice y pulgar de mi mano derecha, taponándola para buscar un sonido nasal. — ¡Cowabunga!, buenos días ciudadanos de Mystoria — empecé a transmitir mi bienvenida de una forma tranquila, manteniendo el mismo tono de voz neutro — les habla el vicealmirante Bahía y hoy tendré el honor de ser vuestro navegante. En nombre de toda mi tripulación... que soy yo... quiero darles la bienvenida a O Redentor, destino Marineford. — comencé a ojear de forma rápida y precisa el estado de las velas y los mástiles, volando por encima del barco y comprobando que todo estaba en perfectas condiciones para navegar. — El día y hora de llegada al destino será... en algún momento... el clima y el estado del mar esperemos que sea tranquilo ya que no tengo una bola de cristal para predecirlo, y si en medio del viaje nos ataca algún rey marino, pues lo tumbaremos a cañonazos ¡kakahaha!. — Una vez hecha la inspección protocolaria, aterricé de nuevo en la cubierta para volver a entrar en el interior de barco y volver a la sala de navegación. — Les ruego que se diviertan lo máximo posible durante la navegación, así como si son propensos al mareo, no me vomiten en el barco y háganlo por la borda. Para todo lo demás, estaré disponible en el lugar de siempre. — Entré de nuevo en la sala de navegación, saqué un eternal pose que apuntaba hacia el cuartel general, y lo dejé al lado del timón para no perder el rumbo. — ¿Se encuentra la División a bordo? Desde aquí no puedo saberlo... pero cuando estemos todos, que Karl despliegue las velas, que Fuguwu leve el ancla y Joe que se encargue del catering. Una vez más, les doy las gracias por elegir navegar con Apolo's Bay Cruises, ¡cambio y corto!. — Con mi mensaje dado, dejé mi den den mushi al lado del eternal pose y volví a sentarme con las piernas estiradas sobre la mesa. Sabía que en cuanto estuviésemos todos, el barco comenzaría a moverse para visitar por segunda vez el cuartel general.
Resumen
Hago los preparativos para navegar y me comunico con el resto, performando al máximo nivel
Akuma no Mi
Suna Suna no mi
Logia
5
La Suna Suna no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en arena.
Especificaciones
La fruta Suna Suna no mi otorga a su consumidor un gran poder ofensivo y práctico, además de las características comunes a todas las logias, esta fruta cuenta con la peculiaridad de poder absorber la humedad de todo cuanto toca. El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar 80 Puntos en Control de Akuma (CA), esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en arena, ni si quiera será capaz de darle la mano a alguien sin transformarse. Una vez el usuario llegue a 80 Puntos en Control de Akuma, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de 25 de energía por turno. Con 240 puntos en Control de Akuma el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de 70 de energía. La velocidad de expansión del viento es igual al 80% del CA del usuario.
Control de Akuma: • 80 CA: El usuario puede transformar partes de su cuerpo por 25 de energía. •240 CA: El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de 70 de energía y puede acceder al efecto "deshidratación" con sus requisitos y costes correspondientes indicados en el apartado "Ventajas".
Ventajas:
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.
• El usuario tendrá una reducción del 10% en su coste de energía en técnicas de akuma siempre que esté en un área con efecto calor
• El usuario puede aplicar un estado especial propio llamado "deshidratación" si mantiene contacto físico con una de sus manos por dos turnos completos sobre un objetivo. Este estado daña la energía a razón de 4 puntos de energía por cada punto que se use, pudiendo emplear tantos como puntos se tenga en Control de Akuma y gastará por cada punto usado 2 puntos de energía.
• El usuario podrá transformar la parte inferior de su cuerpo para propulsarse en el aire con un coste de 45 de energía cada turno volando. Podrá moverse 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de akuma.
• El usuario puede generar y expandir su arena, y controlarla o modificarla una vez creada, a razón de 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de Akuma.
Debilidades: Las habituales en las akuma no mi.
Usuarios empapados por un dial de agua, o una técnica de Karate Gyojin pueden ignorar su intangibilidad.
Código: suna
— La uso para propulsarme por el aire. Regenero más energía de la que gasto
El día D y la hora H habían llegado. Mystoria, la isla que nos había cobijado durante todo este tiempo después de nuestra estancia de entrenamiento en Marineford nos permitía por fin cerrar un ciclo y volver al lugar donde comenzaron nuestras andanzas en el Nuevo mundo. Sin embargo, el llamado esta vez no provino de la Marina, sino del mismísimo Ōka Shichibukai Viktor Evans. Mi viejo amigo y miembro de Magna, quien había pasado con nosotros los últimos meses, había desaparecido a la noche de la mañana sin dejar apenas rastro. Una ausencia palpable después del tiempo compartido con nosotros. Cuando llegó dijo que estaba de vacaciones, y supongo que de alguna manera no pude creerlo, pues no recordaba un instante en el que mi viejo amigo hubiera dicho que se tomaría una pausa de sus quehaceres. Sin embargo, sí que se comportó como tal pues, durante el tiempo compartido con nosotros se dedicó a descansar, a estudiar, a entrenar por su cuenta y con mis compañeros, la tarea tan mundanas como salir a buscar comida conmigo por la isla y compartir esos tiempos que se atesoran en la memoria. Lo único que dejó detrás de sí era una misteriosa y enigmática nota.
Cuando la encontramos nadie parecía comprender bien por qué alguien como Viktor se iría de esa manera y dejaría atrás de sí, simplemente una nota casi sin sentido. Pero yo conocía al peliblanco desde hace muchos años. En alguna ocasión mencionó que preferiría afilar su espada horas para cortar un árbol, así que pude entender perfectamente su objetivo. — "La suerte, favorece a la mente preparada", hmmm...— mascullé mientras bajaba la ladera encendiendo un cigarro con mi zippo, camino hacia barco de la división, el O Redentor. Mientras ascendía al navío pude escuchar a Apolo hablando a través de los Den Den Mushi del a modo de megafonía. Su tono sarcástico e irónico me hicieron sonreírme mientras ordenaba a los demás integrantes que le ayudaran a mover el barco y a mí encargarme del catering. Tras encogerme de hombros con resignación me acerqué al castillo de popa y mientras la isla que era nuestro hogar empequeñecía poco a poco intentaba escudriñar las acciones del peliblanco leyendo leía por última vez su nota. No entendía bien hacia dónde íbamos o qué tenía pensado, pero tenía razón en una cosa: era hora de trabajar. Lancé el cigarro ya terminado hacia el mar y me giré al interior del barco, sacando mi Den Den Mushi del bolsillo de la chaqueta de Vicealmirante.
— ¡División 9!—
dije con una voz potente y solemne a través del caracol, seguida de una pausa breve y tensa.