[Pasado]Navegando por el Grand Line
#1
Mañana del día 72, primavera del año 11
Corriente Daiya, aguas entre los Cabos Gemelos y la isla Toko

Apenas estaba saliendo el sol y Gronn ya había dado cuenta de su desayuno, un poco de arroz con ternera y una manzana, así que se dispuso a salir a cubierta y empezar con el día de navegación. No había dormido mucho, ya que estuvo toda la noche dándole vueltas a lo sucedido en los Cabos Gemelos, pero tenían que ponerse en marcha cuanto antes; ya estaba ansioso por llegar a su primer destino en el Grand Line.

-Bien, muchachos, sé que hemos pasado todos una noche y unos días muy duros,-dijo dirigiéndose a sus somnolientos compañeros.-pero debemos ponernos manos a la obra para llegar lo más pronto posible a nuestro primer destino, que por lo que averiguado en las cartas de navegación es una isla con una peculiar forma, llamada isla Toko.

Sin esperar la reacción de sus compañeros, como era costumbre con el gyojin, sacó el log pose y se dispuso a establecer un rumbo mientras observaba el mar, para elegir una de las corrientes superficiales que tenían cerca. Levantando un dedo comprobó la intensidad y la dirección y sentido del viento y comenzó a dar las órdenes pertinentes. 

-Sasha vira el timón quince grados a babor, Kuraku despliega la vela mayor junto con Garnet y tensadla al máximo, el viento es suave y necesitamos el máximo empuje, Tobías, leva el ancla y, cuando des la orden zarpamos.

Por su parte, el gyojin se encargaba de la vela menor que se encargaba de la parte más fina del desplazamiento del barco, equilibrándolo y permitiéndole girar con mayor comodidad, así podría buscar la corriente más óptima en cada momento. Llevaban ya un par de horas más o menos tranquilos salvo alguna leve maniobra por cambios en la dirección del viento o de la corriente, cuando Gronn notó que descendía la presión atmosférica, se avecinaba una tormenta. Oteando el horizonte, vio una gran masa de cúmulonimbos que lanzaban destellos sin parar, estaba como a unos 3 kilómetros, no tardarían más de diez minutos en llegar hasta esa zona. El problema es que no podrían evitarla, así que gritó a sus compañeros:

-Nos acercamos a una tormenta, por lo que se ve con aparato eléctrico, así que tengamos mucho cuidado. Sasha guarda tu Kanabo no atraiga algún rayo y tú, Kuraku, no desenvaines bajo ningún concepto. Replegaremos las velas para que no se rasguen por el viento y, como la corriente no es muy intensa en esta parte, tendremos que remar.

Podía intuir que sus compañeros se quejarían, pero no tenían más remedio que hacerlo, con una tormenta en ciernes, no podían arriesgarse a que se rompieran las velas o un rayo impactase el barco. Así que Gronn esperaba que lo comprendiesen y le hiciesen caso. Ahora sí, con esta tormenta cerca, comenzaba la navegación por el Grand Line, que según decían en el North Blue, era el Cementerio de Piratas, ya que era horrible intentar navegar por aquellas aguas.
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#2
El brillo de la luna apenas había tocado sus párpados esa noche. Los acontecimientos del día anterior todavía resonaban en su mente, dejándolo desvelado y perturbado. Kuraku, se esforzaba por adaptarse a las directrices del Gyojinn, una experiencia totalmente nueva para él. No estaba acostumbrado a seguir órdenes, mucho menos de alguien recién conocido.

Cuando Gronn le instruyó a no desenvainar su arma, inicialmente reaccionó con molestia, frunciendo el ceño hacia el imponente Gyojinn. La idea de recibir órdenes, especialmente en un contexto tan peculiar como contenerse ante una nube, desafiaba su lógica. Sin embargo, pronto una chispa de comprensión iluminó su mente nublada: los rayos. Ah, eso tenía sentido.
A pesar de su esfuerzo por reflexionar, la confusión y la negatividad hacia Gronn le impedían hilar coherentemente sus pensamientos. No obstante, Kuraku se convenció de la necesidad de cambiar su enfoque. Ahora formaba parte de una tripulación pirata, y las directrices de Gronn no eran órdenes de un capitán sin escrúpulos, sino indicaciones de un navegante experimentado con un objetivo común. Aunque le costara, debía adaptarse.
Remar en esa nueva dirección se convirtió en su tarea, y con el tiempo, estaba decidido a acostumbrarse a esa dinámica. Mientras surcaban las aguas, anticipando la tormenta que se avecinaba, Kuraku decidió disculparse con Gronn por su actitud anterior.
Se aproximó con determinación hacia el Gyojinn. -Hola, Gronn...-, comenzó con un tono más sereno.- Lamento mi reacción ante tus indicaciones antes. No estoy acostumbrado a esto... a seguir órdenes, quiero decir. No deseo causar problemas ni ser un estorbo. Si mi presencia resulta incómoda, puedo buscar otra forma de contribuir, incluso volando y no siendo una carga para vosotros. Pero confío en tu experiencia, en todo esto y en tus conocimientos, así que haré lo posible por seguir tus indicaciones lo mejor que pueda- . Kuraku extendió su mano, esperando un apretón por parte del imponente Gyojinn, como gesto de paz y entendimiento mutuo.
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
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#3
Mañana del día 72, primavera del año 11
Corriente Daiya, aguas entre los Cabos Gemelos y la isla Toko

Amanecía el primer día en el Grand Line. Tobías no había dormido demasiado bien, los recuerdos del día anterior chocaban contra su mente sin tregua, solo había logrado desconectar y dormir un par de horas justo antes de que saliera el sol. Se levantó del catre como pudo con lo ojos entrecerrados, estaba muy cansado pero tampoco podía descansar bien. El ajetreo que se oía fuera le animó a salir del camarote.

Gronn estaba organizando a la tripulación para zarpar lo antes posible con una energía envidiable. Daba gusto verlo dirigir la operación, sus conocimientos sobre navegación y mapas le otorgaban esa seguridad y bien hacer que requería la situación, pues era la primera vez que los Shogun Gari iban a navegar por ellos mismos. Siempre habían viajado como pasajeros, nunca como tripulantes. El gyojin indicó a cada uno su misión y todos se pusieron manos a la obra. A Tobías le tocaba levar el ancla, se acercó al mecanismo y comenzó a ver fallas y posibles mejoras para hacerlo la tarea más cómoda y ergonómica, pero se guardó sus ideas para anotarlas más adelante en su cuaderno, ahora tocaba comenzar el viaje.

- ¡Hecho Gronn, ya podemos zarpar! - 

El viento era suave pero con las indicaciones del navegante a la tripulación, el barco arrancó su movimiento raudo, apuntando hacia el siguiente destino. Al poco de iniciar la travesía Gronn vio una tormenta que sería inevitable atravesar, tocaba replegar las velas y sacar a relucir los remos. Había tantas mejoras posibles en un barco que Tobías no daba abasto para retenerlas todas en su cabeza. Una vez seguidas las indicaciones del gyojin, fue corriendo al camarote para coger su libreta y la pluma, no iba a redactar y dibujar esbozos de todas las ideas pero si a enlistarlas para poder desarrollarlas más adelante, al menos así no las perdería de vista. 

Estaba aprendiendo un montón sobre navegación y eso le interesaba mucho, pues su función en la tripulación era lograr optimizar el barco para hacer más fácil y rápida su conducción. Si no sabía las necesidades que requería ésta no podría darles solución a los problemas más básicos. Poco a poco ya iría atacando los caprichos, pero lo primordial era hacer del barco un lugar seguro y eficiente con el que desplazarse. Le tocó remar y se juró que en cuanto tuvieran su propio barco, tendrían un sistema con el que evitar esa ardua y aburrida tarea.
[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#4
Parecía que Kuraku no estaba acostumbrado a recibir órdenes, era lógico puesto que se acababa de unir, pero hizo su parte a pesar de que su cara mostraba cierta molestia tras haber recibido las indicaciones de Gronn. No obstante, en un breve respiro que tuvieron, se acercó al gyojin ofreciéndole sus disculpas y tendiéndole la mano.

-No te preocupes Kuraku, sé que es difícil seguir órdenes o instrucciones cuando eres nuevo en un grupo, y más aún si has estado siempre sólo, no tiene importancia-dijo Gronn estrechando la mano del lunarian sonriendo.

Al acercarse a la tormenta, Gronn pidió a Sasha que mantuviese firme el rumbo del timón, ya que con el viento que se estaba levantando, no sería capaza de emplear la vela de popa, la menor, para dirigir el barco, así que dependían de la capacidad de la joven semioni para mantener estable el rumbo. Por ese mismo motivo, el propio gyojin se dispuso a agarrar uno de los remos y hacer la tarea con el resto de sus compañeros.

El viento arreciaba, menos mal que habían replegado las velas, y las fuertes rachas de viento, casi hacen que salga volando el sombrero de Tobías. La lluvia empezó cayendo suave, como el rocío matutino de la primavera en los verdes prados de las islas del North Blue, pero conforme iban avanzando, las gotas de lluvia se convirtieron en agujas penetrantes que les golpeaban sin piedad afiladas por el fuerte viento que estaba desplegando la profunda borrasca en la que se adentraban. Los truenos removían algo dentro del gyojin, no soportaba los ruidos fuertes, y los relámpagos los cegaban durante unos instantes impidiéndoles ver claramente lo que tenían delante.

Por su parte el mar estaba embravecido, el barco subía y bajaba con el vaivén del furioso oleaje provocado por la inestabilidad atmosférica y costaba mantener el barco en su rumbo; Gronn estaba preocupado por Sasha, pero sabía de sobra que la fuerza de la muchacha le impediría perder la partida ante la fuerza de las olas de aquel mar hostil. Tambaleándose por el movimiento oscilatorio que tenía el barco mientras navegaba, se acercó al mascarón de proa para echar un vistazo hacia adelante, haciéndose pantalla con su enorme mano. Levantó la cabeza y se percató que la lluvia era algo más suave y el viento más ligero.

-¡¡Nos acercamos al centro de la tormenta!!-gritó el gyojin esperando que pudiesen oirle-¡¡Podremos descansar unos minutos y se me ha ocurrido una idea para salir cuanto antes de esta situación!!

Mientras se acercaban al eje de la borrasca, Gronn se metió unos minutos en el cuarto del navegante para hacer unos cálculos rápidos. No estaba muy seguro de ellos, después de acabar, pero si podía ahorrar a sus compañeros horas de sufrimiento y cansancio, mejor que mejor.

Llegaron al centro de la borrasca y, ciertamente, la lluvia apenas era ahí un ligero spray, el viento una brisa suave, y el oleaje apenas más fuerte que el balanceo habitual en alta mar. Lo que no había variado mucho era el aparato eléctrico de la tormenta, aunque ahora no los sentían encima de ellos por lo menos, pero seguían dejándose ver los relámpagos y escuchar los truenos, para inquietud de Gronn.

-Descansad un rato, lo habéis hecho muy bien, a partir de ahora, creo que no nos hará falta remar. Aprovecharemos el viento que genera la tormenta, aunque seremos cautos. Como siempre yo me encargo de la vela menor, Garnet y Kuraku desplegad a medias la vela mayor y mantenedla así para poder replegarla cuanto antes en caso de que el viento sea demasiado fuerte, Sasha tu sigue como hasta ahora, y si te cansas te cambias conmigo y yo te voy indicando, Tobías baja a la bodega y mira si hay algún agujero en el casco por el que se filtre el agua, si es así tápalo y achica el agua que puedas, necesitamos ser lo más ligeros posible.

Dicho esto, se dirigió a su posición y agarró con firmeza los cabos de la vela, desplegándola a medias, y rápidamente notó como se tensaba, como si la tormenta se hubiera cansado de esperarles y quisiera finalizar aquella breve tregua que les había dado a los Shogun Gari. La segunda parte de la travesía de la tormenta, acababa de comenzar.
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#5
Tras un buen apretón de manos, Kuraku ganó algo más de confianza en Gronn y dejó de poner malas caras a sus órdenes. Sabía que no eran críticas ni órdenes dictatoriales, si no que eran por un bien común, solo era cuestión de adaptarse a ello con algo de tiempo. 

Gronn había ordenado con anterioridad replegar las velas, y al ver la enorme tormenta  que tenían encima, Kuraku entendió porque lo habían hecho. 
Era una tormenta como jamás había visto. Parecía que era cierto que en el Grand Line el temporal era una locura. En el North Blue habían tormentas, como en todas partes, pero nada comparado con lo que estaban viviendo. 

Al rato Gronn vociferó que llegaban al centro de la tormenta y seria un tramo más calmado, así que Kuraku se tranquilizó un poco, ya que estaba siendo un viaje difícil para toda la tripulación. 

Llegaron a lo que parecía que se refería Gronn, y el tiempo era mucho más calmado. 
El gyojinn ordenó esta vez que Garnet junto a Kuraku desplegasen a medias la vela mayor y la fueran controlando a esa altura - ¡Vamos Garnet! - añadió Kuraku sin si quiera poner ninguna mueca de desaprobación. Si habían salido tan bien parados de esa tormenta anterior era gracias a los conocimientos de Gronn, así que Kuraku no iba a ser quien para contradecirle. El Lunarian junto con el Skypean se quedaron dirigiendo la vela mayor a las órdenes de Gronn, esperando que el mal tiempo no regresase de nuevo.
[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
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#6
Con el viento creciente llevándoles en volandas desde el centro de la borrasca, avanzaba la carabela a un ritmo mucho mayor que en el tramo anterior. Esta vez Kuraku no hizo ni medio gesto, había entendido que las indicaciones de Gronn no eran sino directrices para poder sobrevivir mientras el fuese el navegante del barco. Sin embargo, sonrío con tristeza al percibir que quizá estaban relajándose demasiado, y aún no había acabado, les quedaba atravesar la otra parte de la tormenta.

-No os relajéis, chicos, pronto entraremos de nuevo en una zona complicada, nos falta la mitad de la tormenta por pasar todavía-vociferó Gronn, a lo que añadió para alentarles a seguir firmes-pero tranquilos, que ahora iremos mucho más rápido y, con suerte ni siquiera necesitaremos remar.

Avanzando con la fuerza del viento, que no dejaba de soplar, y cada vez con más intensidad, surcaban las olas muy buena velocidad, aunque el oleaje ya movía mucho el barco. Sin ningún tipo de clemencia, la lluvia regresó con muchísima intensidad empapando aún más a los Shogun Gari. El viento, arreciaba y Gronn tuvo que tomar una decisión, ya que la fuerza del viento estaba excediendo sus previsiones y sus cálculos.

-¡¡Replegad la vela a la mitad de lo que la tenéis desplegada ahora!!

No añadió nada más, y él mismo arrió la vela de la que se hacía cargo hasta la mitad de lo que estaba anteriormente, y con esta maniobra, consiguió un poco más de maniobrabilidad para mantener el rumbo del barco, junto a la ayuda de Sasha. Poco a poco, aunque a un ritmo mayor que en la anterior parte de la tormenta, iban dejando atrás las olas que cada vez ofrecían más y más resistencia a su avance, embistiendo el barco con una fuerza enorme y derramando litros y litros de agua marina sobre la cubierta del barco. Gronn esperaba que Tobías no hubiese tenido que reparar mucho en la bodega. 
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