No sabía dónde se habían metido Jolyne y Aspros, imaginaba que estarían bien. Los pueblos del lugar parecían tranquilos, la isla en general no era nada del otro mundo. Cuando conseguimos cruzar aquella enorme cascada de pesadilla pensé que al otro lado nos esperarían islas increíbles, lugares que no podía ni imaginar, pero este páramo repleto de plantas secas y casuchas de madera no cumplía con esas expectativas. Tal vez así fuese mejor, nos daba algo de tiempo para descansar antes de continuar con nuestro viaje, aunque yo lo que quería no era descansar. Necesitaba seguir entrenando, sentir que no estaba perdiendo el tiempo.
Yamamura caminaba a mi lado, mirando hacia todas partes. —Ya te he dicho que te olvides. El mundo es muy grande, podría estar en cualquier sitio a miles de kilómetros. No fuimos lo suficientemente fuertes como para protegerle, pero lo seremos para que no vuelva a ocurrir y para intentar salvarle cuando tengamos la oportunidad. Ahora no podemos dar marcha atrás, solo seguir hacia adelante. Céntrate —le dije esperando que pudiese pasar página. No sabía por qué se había obsesionado tanto con aquel pulpo. A veces era molesto, aunque se le podía coger algo de cariño. Su pérdida había sido una lástima, pero no podíamos hacer nada más que prepararnos para lo que nos esperaba. Eso sí, si volvía a ver a aquellos marines desagradecidos y aprovechados pensaba cortarles en láminas.
Continué caminando pensando en ello, en la impotencia que había sentido días atrás al no poder hacer nada contra aquel robot. Parecía una tarea imposible, algo que nunca podría llegar a alcanzar, pero algo me decía que conseguiríamos poder enfrentarnos a ese tipo de enemigos. Teníamos que hacerlo. Si no, no tenía sentido estar en una banda que sería la del futuro rey de los piratas. Si creíamos que no lo conseguiríamos, ya podíamos retirarnos. Lo haría posible, aunque me tuviese que tirar todos los días entrenando hasta no poder aguantarme en pie ni sostener las katanas en mis manos.
—Hay que pensar más allá. ¿Cuál será nuestro siguiente paso? —le pregunté para intentar que dejase de pensar en Peixe y mirase hacia el futuro, un futuro que no se encontraba demasiado lejos. No todas las islas serían como esta. Este no era un viaje de placer. Habíamos tenido la suerte de no caer en una isla conflictiva, pero conociendo a Yamamura sabía que tarde o temprano tendíamos que hacer frente a grandes problemas. Su visión del mundo era completamente opuesta a la que tenía el Gobierno Mundial, así que era cuestión de tiempo que tratase de dar la vuelta a todo y acabase llamando la atención y enfadando a gente poderosa. Así es este tipo de gente que gobierna el mundo, caprichosa y con miedo al cambio que pensábamos llevar a cabo para acabar con su sistema de mierda.
❝
Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
El sofocante calor del desierto hacía que sudara más de la cuenta, aunque no en exceso. Pese a que me consideraba una persona resistente al calor prefería el frío y taparme con algún abrigo, si es que encontraba alguno que se adaptara a mi tamaño y morfología. Hacía tiempo que no veía ni a Jolyne ni a Aspros pero no estaba preocupado de ellos. Mi padre siempre me dijo que yo era una persona muy expresiva y que cuando algo no me gustaba o no iba bien tendía a reflejarlo en mi manera de actuar, parecía ser que Triana me tenía cogido el punto. Yo no me había dado cuenta pero por lo visto no paraba de mirar a un lado y a otro en busca de Peixe, y sabía que ella tenía razón, que el mundo era muy grande y que no habíamos sido lo suficientemente fuertes como para haber impedido que se lo llevaran. Si tan sólo hubiera apretado más fuerte ese cuello antes de que el Shichibukai del culo metálico me disparara ahora Peixe estaría aquí. Estaba de acuerdo con Triana, no volvería a suceder. Y en cuanto al Shichibukai… su poder era muy superior al mío, en un visto y no visto me había dejado el brazo hecho trizas, y estaba seguro de que ese no había sido su mejor golpe, ni de lejos. Me ponía nervioso pensar en lo que había más allá… los vicealmirantes, los almirantes, los Emperadores del Mar… Con tan sólo desearlo me quitarían la vida y lo peor de todo es que no tendría posibilidad de defender a los míos. Hasta los Cabos Gemelos me había considerado el ser vivo más fuerte de todos, ya que no había tenido rival pero no podía estar más equivocado. El mundo estaba repleto de auténticos monstruos. No iba a ser un camino fácil, pero al menos lo intentaríamos hacer divertido.
-Tienes razón Triana… -dije con un tono de voz algo más apagado que de costumbre y cabizbajo. -Lo rescataremos, estoy seguro. -dije, insuflando de valor mis palabras y mirando a Triana mientras sonreía con los ojos cerrados. -Lo siguiente que tenemos que hacer es recargar el Log Pose de Aspros, que por lo que nos ha dicho él, se recarga estando por aquí. Así que quizá lo mejor es mantener el perfil bajo y pasar desapercibidos… es más… -susurré pensativo. -Esta noche vamos a montar una fiesta tremenda, ¡todo el mundo hace fiestas! Es divertido y pareceremos unos civiles cualquiera, ¿qué te parece segunda al mando? -le pregunté, pensando de verdad que mi idea era maravillosa. -Podríamos invitar a algún Marine… -susurré de nuevo. -Bueno mejor no, que nos pueden identificar…
Tras rodar un poco y notar que no llegaba al bendito agua decidí ponerme en pie, aún atado y lleno de arena, como si estuviese rebozado, de fondo el tipo de los agujeros y el hombre oso peleaban, aunque parecía que la pelea duraría poco, una vez estaba de pie, comencé a dar saltitos lo más rápido que pude, bastante lento si se me pregunta a mi, salté hacia delante y salté hacia delante y... salté hacia delante, me pareció escuchar un golpe, como el sonido de varios sacos de patatas cayendo contra el suelo, pero me daba igual, seguí saltando, fue entonces cuando por fin vi algo diferente a lo lejos, dos personas, una bastante alta y con una cosa rara en la espalda y otra más baja.
Por fin, gente nueva, estoy acumulando mucha saliva últimamente de no hablar. ¡EEEEEHH! VOSOTROS DOS, ESTOY BUSCANDO A UN AMIGO MIO, ES COMO UN COCODRILO PERO ES SIMPÁTICO - grité aún suficientemente lejos como para no reconocer si alguno de ellos dos era mi nuevo mejor amigo el lagartito simpático.
Tras el grito seguí saltando en esa dirección, despreocupado porque nada ni nadie tendría por qué estar siguiéndome, no corría ningún tipo de peligro.
POR CIERTO, ME LLAMO PEIXE CAMARONDI BOQUERONE, EL RESTO OS LO CUENTO LUEGO QUE ES MUY PERSONAL COMO PARA ANDAR GRITANDO - volví a gritar demasiado lejos como para que se me entendiera con claridad
ACLARACIONES
En el post del que vengo digo que estoy nadando, es un error al medir mal las distancias, estoy en tierra, saltando como puedo debido a estar atado de manos y tentáculos
KARMAS A TENER EN CUENTA
· Ruidoso: Sueles ser muy escandaloso, por lo que es más fácil que llames la atención y te detecten de manera sonora.· Charlatán: En todos los posts donde tu personaje hable, deberá pronunciar al menos una frase de como mínimo diez palabras. Si en el post no dice nada, no es necesario.
No fue difícil seguir el rastro de aquel idiota escamoso, pues en principio sólo huía rodando, aunque acabó por alzarse como pudo y finalmente emprender la caminata a saltos y pasos lentos, cortos y torpes. Tres adjetivos que le iban muy bien, siendo completamente honesto conmigo mismo. El calamar, que podía llevar un par de horas saltando, y a quien seguía con calma y tranquilidad, esperando que se cansase para que opusiese menos resistencia, estaba más cerca de lo que él creía dentro de la percepción de su propio mundo, así como de una pareja en la distancia a los que empezó a llamar a gritos. Arqueé una ceja mirándolos, eran un hombre y una mujer. Él era enorme y tenía dos grandes alas negras, y ella era de un tamaño promedio y tenía dos grandes tetas gordas. Lo más reseñable de ambos es que ella estaba cubierta de heridas, y él, estaba prendido en llamas. Sus hombros se quemaban, pero no parecía importarle.
Mesié Papagondi se presentó en los apenas escasos veinte metros que nos separaban de distancia, demostrándome así que se trataban de completos desconocidos a los que sin duda, estaría tratando de pedir ayuda. Llegados a este punto me preguntaba si realmente era imbécil o se lo hacía para poder escapar de situaciones y aprovechar ámbitos sociales en su favor. Me hervía la sangre sólo de pensar en que estuviera jugando conmigo al gato y al ratón, y yo estuviera siguiéndole el juego porque no me paraba a, literalmente partirle el cuello, y dedicarme a transportar un cadáver. Caminaba a solamente diez metros de él, con Ein Hauch aun sobre el hombro izquierdo y manteniendo dentro de mi toda la ira y la candente destrucción que planeaba ejercer sobre el pulpo.
— ¡Oe oe Papagondi! — dije con un tono fuerte y rasposo, y chasqueé la lengua dos veces haciendo una pequeña pausa involuntaria — ¡Deja de moverte y no compliques las cosas incluyendo a civiles! — le ordené manteniendo la ira tan a raya como la distancia, sin dejar de avanzar al igual que él, esperando que aquellas personas pudieran percibir el conflicto y sumasen dos mas dos: Un tío amarrado saltando y huyendo pidiendo ayuda mientras es perseguido por otro. Un claro caso de un fugitivo buscado. Y la única conclusión definitiva a la que podían llegar sin dar muchas vueltas era que tenían que irse de ahí porque podrían estorbar más de lo que creían, o salir perjudicados en caso de que Papagondi mostrase resistencia y tuviera que reducirlo a cualquier costo.
Info
Vengo siguiendo a Peixe desde que se fugó de mi alcance en este tema. Exactamente vendo de aquí.
Aparezco a diez metros de él, que como no especifica distancias me tomo la libertad de acotar que estáis a veinte metros de su posición, para que no esté gritando a un vacío con un kilómetro de por medio.
Sólo quiero poder llevármelo para cobrar su recompensa.
A pesar del desánimo, me alegraba ver que Yamamura parecía dispuesto a continuar con nuestro viaje y que tenía las prioridades claras. Por el momento no podíamos hacer más que esperar a que el Log Pose cargase, así que nos tocaría quedarnos en la isla durante un tiempo. No me importaba llamar la atención, al parecer era imposible no hacerlo con esta banda, pero Yamamura prefería mantener un perfil bajo. También era cierto que si empezábamos tan pronto tocando demasiado las narices nuestra aventura no duraría demasiado. Sin embargo, su idea de no llamar la atención era muy peculiar. —¿Quieres pasar desapercibido o quieres montar una fiesta? Me da que las dos opciones no van a ser compatibles, pero no me opongo a ninguna. Eso sí, nada de marines —dije hablando completamente en serio. Después del incidente en los tablones no quería saber nada de ellos en un tiempo.
Aquella zona estaba algo alejada de los pueblos y parecía tranquila. El silencio era abrumador, tan solo se escuchaban nuestros pasos y nuestras voces. Por eso mismo, los gritos que perturbaron aquella calma resonaron con más fuerza e hicieron que me sobresaltase. No podía ser. Esa voz era inconfundible, debía estar volviéndome loca. Me giré bruscamente para ver una imagen que no esperaba. Justo ahí, a varios metros de nosotros, estaba el propio Peixe, atado y acercándose cada vez más a pequeños saltos. En este mundo había gente desafortunada, gente afortunada y luego estaba Peixe, que había sido capturado y, por azares del destino, había acabado en la misma isla que nosotros y, no solo eso, sino que se nos había plantado delante de nuestras narices.
Todo parecía demasiado bueno como para ser cierto y, efectivamente, los problemas no tardaron en llegar. Su captor se encontraba tras él, dispuesto a recuperarlo. Pensaba que eran los marines los que le habían atrapado, pero ese tipo no era uno de ellos. En seguida le reconocí, cómo olvidarme de él con esas pintas. Incluso recordaba el rostro de guaperas que ocultaba tras la máscara y que quedó expuesto tras un ataque que le dejó para el arrastre. Era uno de los que se había caído en mi plataforma y con el que había tenido que luchar para vencer al pirata extraño de las espadas. Además, tampoco había olvidado sus intenciones de entregarme para cobrar mi recompensa. Parecía que él todavía no nos había reconocido, al igual que Peixe. Cuando se encontrasen más cerca ambos se percatarían, nuestro compañero se alegraría, estaba segura de ello, pero sería un problema tener que lidiar con el cazarrecompensas. No sabía demasiado sobre él, pegaba unos golpes tremendos con su arma y era capaz de hacer algo con la temperatura. Esperaba que nos diese demasiados problemas y decidiese no enfrentarse a los tres, aunque si pensaba recuperar a Peixe no nos iba a dejar otra opción. Estaba convencida de que Yamamura no volvería a dejar que se lo llevasen y, si él luchaba con todas sus fuerzas, yo pensaba hacer lo mismo.
De momento dejé mis katanas envainadas y comencé a dar unos pasos hacia Peixe para acercarme más a él y poder defenderle si a aquel tipo se le ocurría atacarle. Intentaba pensar una manera de resolver la situación de manera pacífica, pero me parecía completamente imposible. Por el precio que habían puesto a Peixe dudaba que le fuese a dejar ir como si nada, yo tampoco lo haría en su situación, así que me preparé para lo peor. —Oye pelirrosa, cuánto tiempo. Muchas gracias por devolvernos a nuestro compañero. ¿Qué tal si te lo agradecemos invitándote a todas las copas que seas capaz de beber? —le ofrecí sabiendo que no aceptaría esa miseria a cambio de la jugosa recompensa de Peixe. Por lo menos intenté adelantarme a Yamamura y que no complicase más la situación. Tal y como estaba tras haber perdido a Peixe, sería capaz de cualquier cosa con tal de recuperarlo y no quería que hiciese ninguna locura.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Triana me preguntó si mi intención era pasar desapercibido montando una fiesta, mientras me lo preguntaba no podía hacer otra cosa que mirarla sin expresión en mi rostro y asentir con la cabeza repetidas veces a mucha velocidad. Por desgracia llegó a la conclusión de que esas opciones no casaban entre ellas por lo que detuve el repetitivo movimiento que hacía con la cabeza.
-Nada de marines, oído. -dije serio mientras me rascaba la cabeza algo confundido. Si invitábamos a los marines a tomar algo y les explicábamos cual era nuestro objetivo quizá nos dejaran en paz… cuanto más pensaba más me arrepentía. Ya estaba teniendo los pensamientos intrusivos de los que me hablaba mi padre, era incapaz de mantener la concentración con absolutamente nada que no fuera entrenar. Tan ensimismado estaba en mis pensamientos que incluso escuchaba la gangosa y húmeda voz de Peixe. Cerré los ojos y sonreí mientras elevaba el mentón hacia las nubes y notaba como una cálida brisa mecía mi pelo al viento.
-Este Peixe… -susurré aún con los ojos cerrados. -Nunca cambiará… -finalicé, abriendo mis ojos y mirando a una Triana que parecía sorprendida. -Te va a resultar rarísimo, pero ya incluso escucho a Peixe dentro de mi cabeza… ¿Triana? -pregunté al ver que no reaccionaba a mis palabras. Miré hacia el mismo punto en el que ella se estaba fijando y no me pude creer lo que estaba viendo.
-¡Peixe Camarondi Boquerone! -grité un instante antes de salir volando, literalmente, a toda velocidad hasta quedarme a un metro de él. -¡OCTOGOURMET! -grité aún más fuerte, con los ojos llorosos momentos antes de que Triana se pusiera a hablar.
Parecía ser que la espadachina conocía al tipo de la máscara y propuso que le invitáramos a beber todo lo que quisiera.
-¿Lo has traído tú? -dije señalándolo con el dedo índice de mi mano derecha. -¡Gracias! Claro, lo invitamos a lo que necesite, como si quiere viajar en nuestro barco. Es amigo de Triana y nos ha traído a Peixe de vuelta así que darle todo lo que necesite, ¿oído? -ordené a Triana.
-¡¡PEIXE!! -grité de nuevo, pegándole un fuerte bofetón en su hombro derecho con mi mano izquierda. -¡¡CAMARONDI!! -finalicé, terriblemente emocionado.
Info
Yojimbo no te ve como una amenaza, es tan lerdo que aunque haya leído el periódico no te relaciona con el cazador de la noticia. Se encuentra a un metro de Peixe.
El mascaroso me gritó que me quedase quieto y eso hice, estuve a punto de perder el equilibrio, en ese momento el hombre largo apareció a mi lado y empezó a decir mi nombre... ERA MURA. Después la mujer, que ahora caía en que era Triana, ofreció bebida a mi perseguidor, ya no sabía si tenía buenas o malas intenciones pero por lo que parecía, eran de las mejores.
Mu... MURA, eres tu, no te lo vas a creer, he conocido a un hombre lagarto y a la mujer minotauro, no recuerdo muy bien como he acabado atado y arrastrado por este tipo de la máscara pero tenias que haberlo visto combatir, tampoco es que me haya fijado mucho pero de camino me ha salvado del ataque de un hombre oso cerdo, es increíble aunque no es tan amable como parece. - dije quedándome sin aire y del tirón.
Era increíble volver a estar junto al capitán ¿Cómo estaría el resto? ¿Sería el tipo furioso un nuevo anaka? no me sentía tan bien desde que conocí al lagartito simpático.
Un día más rodeado de viejos y nuevos amigos. Sonreí.
115 FUE
104 RES
138 DES
35 PRE
35 AGI
150 REF
40 INT
55 VOL
20 CH
120 CA
Vitalidad: 2054 / 2081
Energía: 1184 / 2133
Espirítu: 95 / 225
Nivel: 11
El gyojin, al contrario que mi mal humor, se detuvo en seco cuando le ordené que parase. Al fondo, la mujer de las cicatrices me agradeció por devolverles a su compañero y me llamó "pelirrosa". Aquello disparó mis alarmas. ¿Cómo que pelirrosa? ¿Cómo sabía el color de mi pelo? ¿cuando me había visto sin casco? ¿había formado parte del incidente de los Cabos Gemelos? Podía sonarme... había una mujer en el grupo en el que me vi obligado a sobrevivir, espadachina también, pero no conseguía aclararme si era ella o no. Parecía amigable, me estaba invitando a beber - aunque yo no bebiera - y por sobre todas las cosas parecía completamente ajena a mi presencia o a las hostilidades que podría traer conmigo. No estaba entregándoles a nadie.
Tampoco pareció importarle al tipo guaperas que iba con ella, que salió volando a toda velocidad hasta estar junto al gyojin. Se saludaban y hablaban con alegría y buenas intenciones, como si se conocieran de tiempo atrás. El pulpo como siempre hablaba rápido, de forma atropellada y molesta, contando la historia desde su perspectiva y punto de vista, haciendo que el curo del guante de mi mano izquierda rechinase contra el - hasta el momento - frío metal de Ein Hauch que dormía sobre mi hombro.
Paré junto a ellos, a tres metros de Papagondi y a uno más del alado. La mujer rubia había avanzado más lentamente pero ya acababa por colocarse junto a ellos. Sin duda formaban parte del mismo grupo, se conocían y tenían un trato de amistad entre ellos. Y si la rubia había estado conmigo en los Cabos Gemelos, lugar del que habían sacado a Papagondi los marines, seguramente el negro alado también habría estado allí, y como parecía ser el que daba las órdenes a la otra mujer, debía de estar al mando o cuanto menos ser el de mayor jerarquía de esta tríada. Y si Papagondi tenía recompensa... era posible que ellos también, sumado a que provenían todos del incidente de los Cabos Gemelos y celebraban tanto reencontrar a su amigo, podía deducir que esto no iba a ser una negociación amistosa ni tranquila.
Obviamente estaba en una desventaja importante, tenía frente a mi a tres tipos de luchadores: tierra, mar y aire. La mujer portaba dos katanas, nitoryu y a saber si la habilidad de alguna fruta del diablo. El hombre ardiente parecía en buena forma física y pareciera poder atacar con fuego, seguramente desde la distancia gracias a sus alas. El gyojin con suerte no se mordería la lengua hablando y se cagaría del susto. Era un dos contra uno. No podía confiar en pedirles que me dejasen llevarme a Papagondi y entregarlo, y opondrían resistencia, perdiendo así el factor sorpresa por mi parte y reduciendo drásticamente mis posibilidades de éxito. Tenía que comenzar, pues quien golpea primero golpea por dos, y tenía que hacerlo de una forma tan brutal que las consecuencias de mis actos me permitiesen continuar la contienda. El objetivo era sencillo: Herirlos lo suficiente como para poder llevarme al pulpo. Matarlos si se resistían.
Chasqueé la lengua — Mis disculpas... — me limité a decir en un tono solemne y tranquilo, liberando todo el calor que navegaba por mis venas, mis músculos, mis huesos y la totalidad de mi cuerpo. Liberando de golpe toda la potencia destructiva acumulada bañando un área enorme con un sofocante calor abrasador en una circunferencia de ochenta metros que me usaba a mi como centro — ¡¡ HEAT BEAT !! — grité furioso con la oleada infernal, bañando a los tres presentes en aquella explosión calorífica, sacudiendo ligeramente las piedras mas pequeñas y ligeras más próximas a mí, y tras el impacto separé los pies un poco más de la altura de las caderas, arrastrando la zurda alzando ligeramente el polvo del pavimento, alzando a Ein Hauch con ambas manos colocándome en posición de bateo, al costado izquierdo — Me llevo al pulpo — advertí, serio y directo mirando directamente a mi enemigo potencial más cercano, el hombre en llamas alado — Apártate — le ordené con seriedad, recolocando los dedos entorno al mango de mi arma, tamborileando con ellos.
Información
Resumen
Mis intenciones siguen siendo las mismas: Me llevo a Peixe. Estoy molesto por todo lo que tengo que hacer de esfuerzo para llevarme al gyojin, sólo por haber querido entregarlo con vida.
No reconozco a Triana dado mi karma olvidadizo, pero no me gusta que se refiera a mi por el color de mi pelo, algo que junto con mi identidad intento que nadie pueda ver. Su comentario salta mis alarmas y aviva mi mal carácter.
Al igual que en el encuentro anterior con Daisen, no me gusta que se acerquen a mi presa y lo toquen pues pueden liberarlo o tratar de llevárselo, o jugar alguna carta trampa conmigo. Esa actitud por parte de Yojimbo me pone a la defensiva aun más y que ignoren la amenaza que puedo suponer hace que estalle finalmente.
Karmas
• Olvidadizo: No recuerdas nombres ni caras si no has roleado mínimo 5 temas con esa persona. (No recuerda a Triana)
• Colérico: Tiendes a adoptar una posición defensiva u ofensiva ante la mínima provocación verbal. (Se enfada)
• Épico: Tienes que decir en voz alta el nombre de tus técnicas antes o mientras la estás realizando. (Heat Beat)
• Tic: Tu personaje tiene un tic recurrente que tendrás que mostrarlo una vez por tema. Tienes que especificarlo. (Chasquea la lengua)
• Voz temida: Tienes un tono de voz que tiende a intimidar ligeramente para que los NPCs se muestran amedrentados ante ti. (Os ordena largaros)
Imagen: Objeto ID: Kanabo002 Nombre de objeto: Ein Hauch (Una brisa) Categoría: Objetos bélicos Calidad: 2 Resistencia: - Daño: 90 Requisitos: 45 FUE / 30 DES Escala: 1 FUE/ 0,3 DES Berries: 30000 Unidades de peso: 3 Cantidad máxima: 99 Descripción: Ein Hauch mide un metro y medio. Es acero macizo y tiene una estética menos refinada que un kanabo convencional, que ya de por si son toscos. Es completamente de color negro mate, y está dividido en cuatro partes. La zona más baja, una argolla de cinco centímetros en la que entra un dedo. Después, la zona del mango, recubierta por una tira de cuero negro, con espacio para tres manos de tamaño humano adulto promedio y que abarca unos cuarenta centímetros. El cuerpo del arma forman las dos partes restantes, la primera la zona lisa que ocupa otros cuarenta centímetros y después la parte final, o el extremo de punta. Esa zona está completamente cubierta de conos de acero de diez centímetros de largo para poder perforar y dañar aun más al objetivo, alcanzando toda esta área una longitud de setenta centímetros.[/color]
Fruta
Netsu Netsu No Mi
Paramecia
3
Otorga a su consumidor la capacidad de emitir calor desde su cuerpo hacia el exterior, convirtiéndolo así en un humano alta temperatura.
Especificaciones
Puedes emitir calor a tu alrededor. Conforme tu control sobre la fruta del diablo se incrementa, este calor se vuelve más intenso y adquiere un alcance superior, pudiendo afectar a un rango de objetivos más lejanos. Adicionalmente, pasado un tiempo de dominio, este calor puede ser transferido a tus armas o herramientas, haciendo que estas se tornen rojizas por las altas temperaturas acumuladas. Este calor puede ser emitido desde cualquier parte de tu cuerpo, haciendo 60 de daño por 25 de energía y haciéndote inmune a los elementos más leves. Esta cantidad se ve incrementada por tres en la primera ventaja, siendo 180 de daño por 50 de energía y adquiriendo inmunidad superior a los elementos. Finalmente, en el máximo dominio, el daño se vuelve 360 de daño por 75 de energía, convirtiéndote en un arma letal calorífica capaz de imbuir tus armas con tu elevada temperatura.
Control de Akuma:
• 60 CA: Uso básico
• 180 CA: Aumenta la temperatura, dañando 180 por 50 de energía. Ganas inmunidad a la congelación y la quemadura.
• 240 CA: Permite imbuir las armas en calor y subiendo tu daño a 360 con un coste de 75.
Ventajas:
• Alcanza 1 metro por cada 10 de Control de Akuma, no regulables.
• Daña aplicando el efecto calor.
• Inmune a los efectos Frío y Calor.
• El calor se mueve a un 60% de tu Control de Akuma.
Debilidades: Las habituales en las Akuma no mi.
Código: netsu
Sobre el ataque
[tecnicainvalida=sohem004]
Necesito un turno de concentración preparando el calor dentro de mi, y sin poder usar para nada más la fruta.
Ya preparo esta técnica como digo en mi anterior post con frases introductorias como "Me hervía la sangre" o más concretas como "manteniendo dentro de mi toda la ira y la candente destrucción que planeaba ejercer sobre el pulpo"
— ÁREA Y DAÑO —
El ataque daña 40m/radio. En mi primer post roleé que ya estabais dentro del alcance estableciendo las medidas de distancia, y en este post os habéis acercado todos más (Peixe parándose y dejándome acercarme a mi, y Yojimbo y Triana literalmente acercándose)
El daño del ataque es mi control de akuma (120) x3.3 pero me da un bono de +45 a la CA, por lo cual:
120 +45 = 165 x 3.3 = 544.5
Al llegar a 0'5 se redondea hacia arriba, y el daño total es de 545
El daño es considerado daño elemental guía de combate avanzada, punto 1, subpunto 1.2) por lo que, y cito la guía: "mitigan su daño al 50% de la resistencia que tengas, si estás entre 100 y 149 puntos" (obvio el apartado de 150 porque ninguno llegáis a 150)
— DEBUFF —
Vuestras Resistencias son 27 (Peixe) 86 (Triana), 108 (Yojimbo).
Pero todos estáis afectados por el efecto "Calor" mientras recibís el golpe, el cual (misma guía, punto 3) os causa un debuff de -15% en Resistencia y Voluntad. De modo que vuestros stats quedarían así:
Resistencia. 27-4.5 = 23 (Peixe). 86-12.9 = 73 (Triana). 108-16.2 = 92 (Yojimbo).
Voluntad. 12-1.8 = 10 (Peixe) 76-11.4 = 65 (Triana), 73-10.9 = 62 (Yojimbo).
Esto quiere decir que como ninguno llegáis a 100 de Resistencia, el daño de mi ataque no se mitiga y entran íntegros los 545 puntos de daño.
He tenido en cuenta el bono de +25 opcional de los Lunarian, pero como no lo has especificado previamente, no lo tienes aplicado a nada, por lo que no cuenta.
Dado que vuestras voluntades son 10, 65 y 62 respectivamente, haciéndoos un daño de 545 estoy superando el umbral de "voluntad x5" de la guía de umbrales (punto 4 en el que especifica que os estoy cortando por completo todas las acciones que estuvierais haciendo o que planteabais hacer en este turno.
— QUEMADURA —
En adición a esto, al estar dañándoos íntegramente más de 400pv con Heat Beat, os provoca a todos una quemadura de Rango 2 según la guía, punto 3, quemaduras. "Quemadura Grado 2: Es necesario realizar un daño ígneo o explosivo de, al menos, 400VIT o impactar una técnica que aplique dicha quemadura. La quemadura causa una pérdida del 10% de la VIT por turno y durará 3 turnos si no se atiende."
Vuestra vitalidad es 552 (Peixe) 2051 (Triana) 2052 (Yojimbo) por lo que sufriréis respectivamente una quemadura durante 3 turnos (empieza a contar en el siguiente) de 55 (Peixe), 205 (Triana) y 205 (Yojimbo).
— RESTA — · Peixe: 552 - 545 = 7.
Al ser un daño que supera el 90% de tu vida, estás inconsciente.
En los próximos tres turnos vas a sufrir 55 de daño por quemadura (por turno) lo cual sería un total final de 165.
Por lo que si transcurren estos turnos, (y sin contar que recibas más daños) sería 7-165 = -158. Estarías muerto.
En tu próximo turno, en el que roleas el golpe y la inconsciencia, quedarías a -48 (7-55). Tu voluntad es de 12, y para morir tendrías que recibir una cantidad de daño en negativo que doble tu voluntad (este sería 24). Así que también estarías muerto.
· Triana: 2051 - 545 = 1506
En los próximos tres turnos vas a sufrir 205 de daño por quemadura (por turno) lo cual sería un total final de 615.
Por lo que si transcurren estos turnos, (y sin contar que recibas más daños) sería 1506-615 = 891.
· Yojimbo: 2052 - 545 = 1507
En los próximos tres turnos vas a sufrir 205 de daño por quemadura (por turno) lo cual sería un total final de 615.
Por lo que si transcurren estos turnos, (y sin contar que recibas más daños) sería 1507-615 = 892.
115 FUE
86 RES
160 DES
36 PRE
56 AGI
160 REF
46 INT
76 VOL
50 CH
0 CA
Vitalidad: 2025 / 2052
Energía: 1085 / 2016
Espirítu: 176 / 378
Nivel: 11
Tal y como maginaba, aquel tipo no iba a contentarse con unas copas. Yamamura y Peixe celebraron su reencuentro, pero el enmascarado no tardó demasiado en interrumpirlo. A pesar de que estaba atenta a sus movimientos no pude reaccionar a lo que ocurrió, ni siquiera le hizo falta utilizar su arma. Pegó un grito y calor asfixiante se apoderó de la zona. Era tal el calor que me dejó sin respiración, dolía tanto como ardía. Con la vista fija hacia adelante, vi como el cazador alzaba su arma de forma amenazante para que no opusiéramos resistencia mientras Yamamura resistía el ataque como podía y cómo Peixe caía desplomado sin poder aguantar aquel calor ardiente. Debía de estar al límite, hacía no mucho ya había estado inconsciente en el altercado de las plataformas.
Lo único que quería en aquel momento era rebanarle el cuello al cazador. Estaba bastante segura de que entre Yamamura y yo podríamos acabar con él, pero dejar a Peixe desatendido era un gran riesgo. Ya había comprobado cómo se tomaba nuestro capitán lo de perder compañeros, si volvía a perder a ese pulpo delante de sus narices no sabía de qué sería capaz. Sin embargo, dudaba que aquel tipo nos dejase acercarnos a Peixe como si nada. En aquella situación lo mejor sería acabar con él cuanto antes para poder intentar después ayudar al pulpo. En mi cabeza tenía sentido, trataba de tranquilizarme con esta idea en mente, pero en el fondo sabía que era más que probable que no sobreviviese a las quemaduras.
—¡No te vas a llevar una mierda! —le grité mientras desenvainaba mis dos katanas y corría hacia ellos, concretamente hacia nuestro enemigo. Ir de frente no era la mejor opción, pero no me quedaba otra. Él estaba ya preparado para reaccionar a cualquier cosa que decidiésemos hacer, solo esperaba que Yamamura se adelantase y le abriese la cabeza. Eso me daría algo de tiempo para llegar y, cuando lo hiciese, se iba a arrepentir de haberse cruzado con nosotros.
Objeto ID: Katana001 Nombre de objeto: Katana (mano izquierda) Categoría: Objetos bélicos Calidad: 1 Resistencia: - Daño: 20 Requisitos: 20 FUE / 30 DES Escala: 1 FUE / 0,3 DES Berries: 5000 Unidades de peso: 2 Cantidad máxima: 99 Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.
Objeto ID: Katana002 Nombre de objeto: Katana (mano derecha) Categoría: Objetos bélicos Calidad: 2 Resistencia: - Daño: 40 Requisitos: 20 FUE / 30 DES Escala: 1 FUE / 0,4 DES Berries: 30000 Unidades de peso: 2 Cantidad máxima: 99 Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Estadísticas de Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura 3º:
124 FUE
108 RES
43 DES
33 PRE
160 AGI
150 REF
39 INT
73 VOL
21 CH
60 CA
Vitalidad: 1835 / 2063
Energía: 1192 / 2172
Espirítu: 115 / 282
Nivel: 10
Como un atropello Peixe comenzó a hablar a toda velocidad intentando resumir todo lo que había vivido mientras yo le iba diciendo con una voz sosegada: "Tranquilo amigo tenemos todo el tiempo del mundo, ya me lo contarás todo." Le mostré mi sonrisa más sincera y ladeé un poco la cabeza, estiré mi brazo izquierdo con la intención de revolver su rosada cresta y entonces un grito lo interrumpió todo. Aquel grito lleno de furia inundó la escena con un calor abrasador, un calor tan intenso que incluso dolía. Frente a mis ojos vi como Peixe caía al suelo desplomado.
La felicidad que se reflejaba en mi rostro se desvaneció instantáneamente, reemplazada por una expresión sombría y desconcertada. La repentina interrupción y la caída de Peixe generaron un cambio drástico en la atmósfera, sumiéndonos en un silencio tenso que contrastaba con la vorágine de palabras previa. Aquel silencio se vio perturbado por un "Me llevo al pulpo. Apártate." y antes de que cualquiera pudiera añadir una sóla palabra más me incliné con velocidad hacia él para meterle un poderoso cabezazo, como si un martillo estuviera clavando un clavo en un trozo de madera. Mi movimiento fue casi instintivo y sin previo aviso y la adrenalina corría por mis venas mientras mi frente se dirigía velozmente hacia el enmascarado. Sus palabras, frías y amenazadoras, resonaron en mi mente, pero no podía detenerme, no ahora. A solo unos centímetros de colisionar con él, en mi pensamiento sólo tenía un objetivo: partir su cráneo. Tenía curiosidad por saber con quien me estaba enfrentando. ¿Por qué escondía su rostro? ¿Sería alguien famoso? ¿Alguien conocido? Debía ganar todo el tiempo posible para que Triana actuara en consecuencia, sabía que ella tendría muy claro cómo proceder. Era calculadora y muy cerebral, no como yo, que en ese momento sólo pensaba en abrirle la cabeza en dos y que me diera explicaciones.
Mi cabeza avanzaba con determinación hacia aquel enmascarado, impulsada por una mezcla de furia y urgencia. El silencio tenso que se había apoderado del lugar se rompió con el impacto inminente de mi frente contra su casco. Fue como un choque de fuerzas opuestas, un enfrentamiento físico que resonó en el aire cargado de dolor y peligro. El momento del impacto se volvió una instantánea de acción congelada, mi impulso y determinación enfrentándose a mi nuevo rival, cuya identidad oculta aún me intrigaba.
Información
Resumen
Me inclino con velocidad hacia Sohem al ver que nos ha atacado a todos y como esta a 5 metros y yo mido 5 metros te meto un cabezazo con mi ataque "Tierra Dorada".
Efecto:
Aumenta en 34 la Fuerza durante el ataque.
Enfriamiento:
Un turno
Yojimbo tensa los músculos y lanza un puñetazo desde la altura del hombro cargando la espalda y la cadera en el impacto, golpeando al rival con una fuerza por encima de lo normal.
'La Tierra Dorada baña con su fuerza los corazones de los desamparados'
[Técnica de Karma Curtido]
Código: yojimbo001
Hago el ataque a 160 de agilidad contra tus 150 puntos de reflejos. El ataque me suma 25 puntos de fuerza por lo que te golpeo con 149 puntos de fuerza. Si hacemos los cálculos te quitaría un total de 622. Al pegarte en la cabeza pero no en la cara no te haría daño extra con tu herida permanente. No se si el golpe te romprería el casco.
A este daño hay que quitarle tu resistencia, por lo que te entrarían 522.
Aclarar que al no llegar a nivel 11 no puedo ponerme el bono racial de los lunarian, solo los que ya tengo de forma pasiva.
Como te hago 522 puntos de daño supero el umbrar de tu "volundad x 5" de la guía de umbrales (punto 4 en el que especifica que te estoy cortando por completo todas las acciones que estuvierais haciendo o que plantearas hacer en este turno.
Y entrarías en el estado "Desorientación/Confusión" durante 3 segundos:
Cita:Desorientación/Confusión
Estado que dificulta la percepción y el entendimiento. Baja INT y REF un 25%. Se explica en profundidad en el punto 9 de esta misma guía.
He comprobado que no te empujo, ni te derribo, ni te rompo la cabeza. Así que sólo sería el golpe y los efectos de superar la voluntar x 5.