[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#41
Escenario de Helios

Helios decidió negar la ofrenda del sheriff, decidiendo llevar a cabo el duelo sin portar ninguna arma, regalándole un comentario lleno de sorna a Pork, quién chirriaba los dientes ante la actitud de su oponente.- Que así sea, sheriff, mandaré a este insolente derechito al cementerio. - Comentó, dándose la vuelta, haciendo caso omiso a las siguientes palabras del hombre rubio.- Muy bien… - Dijo, de forma escueta el sheriff, ajustándose su sombrero con su mano derecha, mirando de reojo a Helios y a Pork de forma intermitente, pudiéndose palpar la tensión en el ambiente.- Pyukumuku - Espetó, dando la señal al inicio del duelo, reaccionando el pistolero Pork con algo más de antelación que su contrincante y avanzando, en un silencio sepulcral, los 10 pasos que debían dar, a la misma velocidad, al tomar como medida el propio tiempo.

Sin embargo, el primero en detenerse fue el viejo pelirrojo, llevando su mano diestra con excelsa velocidad hacia el mango de su pistola, comenzando a girar sobre sí mismo con el objetivo de dar el disparo que acabara con la vida de quién, hace unos minutos, consideraba un amigo- Te tengo…-. No obstante, y a pesar de haber reaccionado con posterioridad, la velocidad de Helios era digna de envidiar, hasta el punto de que, haciendo la técnica milenaria del molinillo, le dio el tiempo suficiente para dar vueltas sobre sí mismo y, de esta manera, lanzar una cuchilla capaz de rasgar y cortar el propio aire que pilló completamente desprevenido al pistolero.- ¿P-pero qué? - Se preguntó, para sentir como, en ese mismo instante, su pecho ardía de puro dolor.- AGHHHHHHHHH - Chilló hacia el cielo azul, y llevando su mano izquierda al lugar de su gran herida, desde la cuál la sangre no dejaba de brotar, mientras todos los presentes, a excepción de Colt, se llevaban las manos a la boca o a la cabeza, impresionados por las acciones del apuesto marine.- Maldito… - Intentó posar su mirada hacia Helios pero, para su sorpresa, desapareció de su vista, buscándole por todas partes.

En el lugar del duelo, Helios se había teletransportado hacia dónde se encontraban Milka y Billy, preguntándoles al otro vaquero y a la mink sobre la información que le faltaba.- ¿Q-qué necesitas saber-moo? - Preguntó algo consternada sobre la situación, estando pendiente del estado actual de su marido y pudiéndose notar como había perdido parte del interés en él.- ¿Nyoho? Esto ha tenido que ser lo más alucinante que he visto, ¿qué ha sido esto? - Alabó al mismo tiempo las habilidades de Helios, irrumpiendo seguidamente un vozarrón que cortó de raíz toda conversación.

- ¡HELIOOOOOOOOS! - Gritó a pleno pulmón Pork, teniendo ya su pistola ya empuñada y cargada en su mano. - Si crees que un simple rasguño es suficiente para terminar el duelo, estás equivocado. No subestimes a los pistoleros de Risky Red. - Jadeaba, presentando dificultades para respirar, y recibiendo aplausos por parte de los más machirulos ante sus palabras. - Vuelve aquí, y terminemos esto. - Señaló con la pipa hacia el sitio dónde debería estar ubicado Helios, a 20 metros de él.



Escenario de Overqwil


Serio y frío como un témpano. A pesar de haberle desplumado 100.000 berries a Overqwil, el gyojin se mantenía impasible ante la situación de superioridad que parecía demostrar el apostador. No hubo palabras ni lamentos de por medio. Es más, lejos de rendirse, el oponente de Jack decidió seguir apostando, sacando del bolsillo de su gabardina otro fajo de billetes, claramente mayor y con más volumen que el anterior, haciendo que Jack se levantara de sopetón.- Wowowowow, ¿te acabo de ganar y quieres seguir jugando? - Preguntó sorprendido, focalizando su mirada en el montón de dinero que había ahora en juego.- ¿Tanto valen mis secretos? RAHAHAHAHA - Soltó una carcajada, para volver a sentarse en su asiento.-  Está bien, me caes bien, compadre, no cualquiera sube su apuesta cuando va perdiendo. - Señalaba con su índice izquierdo al vaquero de piel amarillenta, comenzando a barajar el mazo durante un tiempo prudencial

.- Vamos allá, pues, voy contigo primero. - Enunció, una vez que había mezclado lo suficientemente su baraja, dejándola sobre la mesa y posando su pulgar izquierda sobre el montón, para comenzar a repartir las cartas que decidirían la mano de Overqwil. Las primeras dos cartas que salieron fueron un cinco de picas y otro de corazones respectivamente.- Uhhh bonita pareja. - Teniendo en cuenta que seguía fuera de peligro, echó una más sobre la mesa, revelando un bonito nueve de diamantes.- Vaya vaya, eso harían 19 puntos… No es una mala marca pero… - Comentó el paisano, intentando que las dudas irrumpieran en la psique de Overqwil. SIn embargo, con una templanza digna de envidiar, el gyojin decidió plantarse en ese número.- Tch, que poca emoción, a veces pienso que tienes horchata en las venas. - Suspiró, mientras miraba con desgana a su adversario de apuestas.- Veamos si soy capaz de superar tu mano, compadre. -

Las primeras dos cartas que salieron por parte de Jack, fueron un cuatro tréboles y un diez de corazones, haciendo un total de 14 puntos.- Hmm… - Dijo pensativo, mirando hacia la mano de Overqwil, revelando su siguiente carta y siendo esta un precioso As de corazones.- Tomó esta carta como un uno, compadre, llevo 15 puntos. - Incidió, levantando la siguiente carta, revelando un dos de picas.- 17… - Musitó.- RAHAHAHAHAHA, ¡¿no sientes la emoción por saber qué vendrá ahora!? ¡Esto es vida! - Rompió a reír, terminando por alzar la que sería su última carta de su mazo, resultando en un cinco de diamantes.- Vaya… - Se rascó su cuello con su mano derecha.- Parece que he perdido. - Hizo una mueca que claramente revelaba que no estaba muy conforme con el resultado.- ¿Pero sabes qué? ¡Ha sido una buena ronda! ¡RAHAHAHAHAHA! - Cambió por completo su expresión, juntando todas las cartas que habían salido a juego.- Dime, compadre, ¿qué es ese secreto que puede ser tan valioso para ti? - Preguntó con cierto interés a Overqwil, dejándole la puerta abierta para que pudiera indagar en lo que hiciera falta.




Escenario de Karglass y Viktor

Ella era demasiado rápida o Karabine demasiado lento. En el momento en el que se iba a girar para disparar hacia la semioni, ésta directamente no estaba. Por lo que, al apretar Karabine el gatillo, la bala salió disparada sin poder encontrarse a ningún objetivo de por medio.- Mierda. - Pensó, Karabine, momento en el que se dio cuenta de que ya era inútil seguir ocultando quién era y para quién trabajaba, saltando hacia atrás para ganar distancia y confesando que, efectivamente, él trabajaba para, nada más y nada menos que Nimda Leyos.

El hombre enmascarado, teniendo en mente que aquella persona y sus acompañantes habían venido a por su jefe, comenzó a recargar su arma, entendiendo que no le quedaba de otra que eliminar, aunque fuera, a uno de los suyos que habían venido a por él. Sin embargo, no contaba con la rapidez y fuerza de su enemiga. En un abrir y cerrar de ojos, la marine encubierta recortó la distancia que les separaba, asestándole un combo de tres puñetazos que impactaron de lleno en la máscara de Karabine, quebrándola de forma parcial pero sin llegar a romperla. Y si no eso no era suficiente, la semioni seguía en sus treces de querer saber el paradero de Nimda Leyos, increpando que al igual que conocía a Viktor, también debería saber quién era ella.- ¿Y quién… Eres?. - Fue lo único que dijo con sorna, preparándose para combatir en el momento en el que alguien más hizo acto de presencia.

A unos diez metros de Karabine, ubicado ligeramente hacia su derecha, había aparecido justamente la última persona que quería ver en aquel páramo de tierras rojizas, ¿le habían seguido sin que se pudiera dar cuenta? - Mierda. - Musitó, pasando a alzar sus manos y soltar la arma que empuñaba, cayendo esta al suelo y frente a a sus pies.- Una cosa es enfrentarse a una señorita sin nombre, y otra a un Señor de la Guerra. - Dijo, completamente rendido.- Pero no os equivoqueis, yo ya he cumplido mi trabajo...  - Irónicamente, parecía estar más calmado que antes.- Y mucho menos hablaré sobre el paradero de mi jefe... - Incidió en su posición.- En el momento en el que entré a formar parte de los Piratas Mandíbulas, estuve preparado para morir… Así que venga... - Extendió sus brazos, hacia los lados, esperando a que alguno de los dos o ambos les dieran el final que merecía.


Contenido Oculto


INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#42
Jack se levantó de golpe de la mesa sorprendido por mi decisión de seguir apostando tras perder la primera ronda, preguntando si tanto valían sus secretos para soltar una carcajada antes de volver a sentarse. Por supuesto que lo valían, algo en mi interior me decía que tenía que permanecer en la mesa. Comentó que le caía bien, que no cualquiera subía su apuesta cuando iba perdiendo y comenzó a barajar el mazo durante varios segundos, mezclando las cartas con esa destreza que ya había visto antes. Yo mantuve mi haki de observación medio en un radio de diez metros enfocado en cada uno de sus movimientos buscando detectar alguna trampa que estuviera haciendo. Dejó el mazo sobre la mesa y posó su pulgar izquierdo sobre el montón para comenzar a repartir. La primera carta resulto ser un cinco de picas y no pude sentir ningún tipo de manipulación o trampa con mi haki de observación. La segunda carta fue otro cinco de corazones. Cada carta que sacaba lo hacía sin trampa alguna que mi haki de observación pudiera confirmar. Este hombre no hacía trampa, no tenía duda de ello. La tercera carta fue un nueve de diamantes, diecinueve puntos totales. Comentó que no era mala marca, pero intentó sembrar dudas en mi cabeza con su tono a lo que contesté – “Me planto” – con la misma voz calmada de antes.
 
Aquel hombre de chaqueta amarilla suspiró comentando algo sobre horchata en mis venas (a lo que di poca importancia la verdad) y poca emoción para luego comenzar su propia mano. Saco un cuatro de tréboles, un diez de corazones, un as de corazones, y un dos de picas, pero no le era suficiente. Diecisiete puntos contra los diecinueve que yo había conseguido. Se rio a carcajadas preguntando si no sentía la emoción por saber qué vendría ahora, esto era vida, gritó. Le mire buscando mantener esa mirada fría atenta en sus manos, si iba a hacer trampa sería justo ahora. Saco su quinta carta… un cinco de diamantes. Se pasó, había perdido, no había trampa alguna. Se rascó el cuello con su mano derecha comentando que había perdido, con una mueca de inconformidad, pero inmediatamente cambió su expresión completamente, riendo de nuevo mientras juntaba todas las cartas que habían salido a juego. Mantuve mi expresión neutral, sonriendo ligeramente, no por la suerte que me había sonreído en esta ocasión, sino porque me alegraba que mi rival no hiciera trampa. No me sentía mal por desconfiar de él pues no le conocía de nada, pero que no esté haciendo trampa era importante para lo que estaba por suceder. Este hombre era un apostador legítimo, con habilidad genuina y, aparentemente, mucha suerte pero no imbatible como cualquier jugador.
 
Me preguntó qué secreto podía ser tan valioso para mí y mantuve mi mirada fija en él procesando todo lo que sabía. Vestía completamente de amarillo y blanco con chaqueta amarilla, chaleco beige, camisa blanca, corbata roja, sombrero fedora blanco con franja amarilla y guantes blancos. Apostador profesional que vivía del juego. Carismático, ruidoso, amante de la emoción. Aura que destacada en el bar, una de las tres más fuertes sin contarnos a Viktor, Apolo, Karl o yo, según mi haki, comparable solo con la cantante mink y el hombre enmascarado de la barra. No hacía trampa y según lo que Viktor nos había dicho basándose en información del sheriff, este hombre había tenido encontronazos o experiencias relacionadas con Nimda Leyos. Manteniendo mi voz tranquila y baja para que solo pudiera oírme él, dije – “Escuché que tuviste problemas con cierto tiburón” – mientras recuperaba mis doscientos mil berries del centro de la mesa – “¿Qué pasó? ¿Fue por un problema de apuestas?” – dejé la pregunta flotar en el aire un momento, dejándole contestar sin meterle ninguna prisa. Tras escucharle atentamente, asentí agradeciendo por cumplir con su parte de la apuesta y luego añadí – “Si hace falta una nueva ronda para saber más, estoy listo para apostar otros cien mil berries.” – deslizando mi mano derecha nuevamente hacia el bolsillo interior de mi gabardina en señal de que hablaba en serio. Técnicamente ya había recuperado los primeros cien mil que perdí en la primera ronda pues los doscientos mil de la segunda apuesta se habían traducido en mantener mi dinero intacto. Podía permitirme otra ronda de cien mil si era necesario. Mantuve mi mirada fija en sus ojos, esperando su respuesta.
 

 
Resumen

Haki

Calor y Deshidratación
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13967 + 0 = 13967
Energia: 9098 + 0 = 9098
Espiritu: 3339 + 5 = 3344
#43
El tipo encajó los tres golpes sin poder defenderse de ninguna manera, aunque parecía estar dispuesto a contratacar- Tchs, ademas de inutil eres un ignorante. No te daré el placer de decirte mi nombre, no lo mereces gusano. . Iba a echar mano a su pistola, algo que podía ver al tenerle tan cerca, pero de repente solo pude sentir terror en el.

Al parecer Viktor había llegado y el tío de la mascara se había cagado encima, resignado a que le dieramos muerte, pero que no iba a contar nada, que luchar contra mi era una cosa pero contra un señor de la guerra era otra cosa. - Te voy a dar una satisfaccion antes de dejarte a manos de "el poderoso señor de la guerra" mequetrece. Vas a hablar. Quieras o no. No hemos venido aquí para nada.

En ese momento me transforme, active mi Waki basico y lo expandí, sintiendo donde estaba Viktor y acto siguiente me transforme  en mi forma hibrida de forma inmediata, a ver si así ese mindundi descubria quien era, me daba algo de rabia, pero en el fondo ¿Que mas daba? ¿Porque buscaba reconocimiento en un pirata don nadie del que yo tampoco había oído hablar?

Volé por encima de el dos metros  y di mi primera "orden" como supuesta lider de nuestro grupo (aunque en este caso sabia perfectamente que este rol lo llevaba mucho mejor Viktor)

- Señor de la guerra, todo suyo, no se contenga, no se preocupe que le guste o no, este tipo va a hablar

Miré para abajo, tenia mi Waki de observacion basico activo y solo quedaba ver la cara de terror de aquel tipo que no me respetaba, a este punto, me daba igual que me reconociera o no, solo me importaba que pertenecía a la banda del pirata tras el que íbamos, eso era todo. Y la palabra de un pirata bien sabia que no valia nada, iba a cantar si era inteligente, o si no, iba a sufrir. Lamentablemente parecia tranquilo, el veria si queria morir o no. No era decisión mia su necedad.

resumen

belico

gastos

karma


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#44
Karl no iba a dejar que las cosas salieran como un pistolero del tres al cuarto quería. No en su turno. Cuando quiso disparar a la vicealmirante, esta se lanzó en picado a por ella dándole la paliza de su vida. Sabía que Karl era temperamental, pero desde luego no hacía justicia a sus puños. Encogí mis hombros mientras observaba como mi compañera, ahora visiblemente más enfadada se acercaba a nuestro acompañante, visiblemente molesta por no ser reconocida al contrario de mi. Fue entonces que se percató de mi presencia y su energía cambió radicalmente. Parecía tenerme en mucha estima. Demasiada. Tras eso declaró de manera explícita que jamás hablaría de su jefe y que estaba preparado para morir desde que entró a los Piratas Mandíbulas. Tras esto alzó los brazos extendidos a los lados esperando su sentencia. Parece que tenía fe en sus propias palabras. Pero la palabra de un hombre puede romperse. Lo sé bien.

— ¿Ves, Karl?... No quiere hablar, Karl... — dije mientras me acercaba lentamente mirando a Karabine, aun con la zurda en Shimei Kaeru hasta que estuve a un metro de él y desenvainé de manera rápida y sorpresiva, lanzando un corte horizontal a su tráquea y enfundando a la misma velocidad, sin apenas percibirse mi filo más allá de un relámpago azulado que acompañó al acero de Shimei Kaeru cruzando la carne de Karabine.


Karabine cayó al suelo, de espaldas, golpeando con sus dorsales la dura y seca tierra del yermo desierto de Risky Red. Su tráquea, hasta hace unos instantes íntegra, crujió con un sonido repugnante. Sordo y húmedo de los cartílagos rotos y solo fue seguido del estallido de sus vasos sanguíneos reventados. Su garganta se abrió de par en par formando una segunda y macabra sonrisa de carne viva y tejidos seccionados que latía expulsando sangre a ritmo desorbitado.

— PERO AHORA ES QUE NO PUEDE HABLAR, KARL… ¡AUNQUE SEGURO QUE DESEARÍA PODER HACERLO! — 

Bramé observando la escena irónica y macabra escena durante un segundo largo y agonioso. La sangre brotó en una ráfaga carmesí que empapó su ropa y tiñó la arena, haciendo que el nombre de Risky Red tuviera más sentido que nunca en la historia de la isla. El torrente aun caliente en su interior comenzaría a inundar sus vías respiratorias de inmediato y su respiración se volvería agónica y terrorífica. Sus globos oculares estarían inyectados en sangre debido a la presión y el pánico más primario de la humanidad: el miedo a la muerte. La muerte a manos de un depredador que no podía sortear.

— Vas a intentar respirar. Pero no vas a poder. Vas a ahogarte en tu propia sangre de rata. — dije mientras Karabine, detrás de su máscara, se asfixiaba en su sangre lenta y agónicamente mientras me acercaba a él en el suelo, flexionando mis piernas cerca de su cabeza. — Así que, puedes probar suertes a darme lo que quiero, y quizás mi amiga cierre la garganta y puedas contarlo mañana. — afirmé llevando mi diestra sobre la “frente” del sicario de Leyos y arrancando su máscara de cuajo. — Asiente una vez si prefieres morir gorgoteando como un cerdo degollado o dos veces si quieres que esto termine rápido. — espeté mirando sus ojos — Tic, tac, Karabine. — 


Y no iba a pasar por alto su insidioso comentario sobre su "trabajo", pero ahora... iba a disfrutar del momento.

Resumen
Info bélica
Haki
Karmas y oficios
Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 12645 + 0 = 12645
Energia: 8755 - 832 = 7923
Espiritu: 4392 - 77 = 4315
#45
Preocupación era lo que mi haki de observación detectaba en la presencia de Milka, mientras por otro lado, el bueno de Billy parecía haberle gustado mi particular estilo a la hora de aplicar el rokushiki. Está feo que yo lo piense, pero no le culpaba, ya que mi capacidad de combinar el baile con armas tan letales era asombrosa. La mink vaca parecía que por fin estaba dispuesta a soltar información sobre Nimda Leyos, pero una voz irritante interrumpió la conversación... otra vez. Pork seguía enfadado y parecía que tenía intenciones de prolongar el duelo que claramente había perdido. — Qué pesado. — dije con calma y desgana, llevando mi mirada hacia el vaquero pelirrojo y dándome cuenta de que sangraba por el pecho tras haber recibido mi rankyaku. — Ya sabes a quién busco, Milka. Tomad mi ayuda como agradecimiento a lo bien que me ha tratado este pueblo invitándome a una fiesta, puedo ayudaros a que viváis tranquilos. Soy todo medio oído. — Dije frunciendo el ceño al ver que Pork seguía sosteniendo su pistola, al mismo tiempo que me desintegraba en partículas de arena.

Convertido en mi forma elemental, me desplacé a toda velocidad a ras de suelo hacia la posición de Pork. La arena de mi cuerpo rápidamente se arremolinó debajo de él, haciendo que mi cuerpo se materializase agachado con las piernas flexionadas. — Shigan. — dije calmado, haciendo que el dedo índice de mi mano izquierda se moviese rápidamente hacia la muñeca derecha de Pork, notando cómo el movimiento seco y veloz perforaba la piel de su extremidad y que con ello ya no pudiese agarrar su arma. Aprovechando mi momemtum y su desconcierto, me hice con su arma retirándosela con mi mano derecha. Usando el leve giro de mi cuerpo para rotar de forma completa y, convirtiendo mi pie izquierdo en una extremidad de arena compacta, lo hice viajar hacia el lado izquierdo de la cara de Pork, impulsado con un pequeño salto con mi pierna derecha que hacía de apoyo, pateándole con mi talón zurdo. Esa última patada era gratuita, pero despertarse mañana con un ojo morado o tener que comer sopa durante una semana era lo mínimo que podía cobrarle por ser tan insistente. Tras haberle desarmado me quedé estático ante él, apuntándole con los dedos índice y corazón de mi mano izquierda de los cuales comenzaron a salir una corriente de arena que rodearon el cuello de Pork. — Te has encontrado con un terrible destino, ¿verdad? — dije con una sonrisa fría y calmada, aludiendo a mis palabras antes de salir de la taberna. — Ahora hazme el favor y mantente en silencio por un momento, ¿me sigues?. — aumenté la fuerza del agarre que mi arena hacía alrededor del cuello del duelista, estrangulándolo, a la par que con mi mano diestra abría el tambor de la pistola de Pork, dejando que cayesen sus balas al suelo. — Creí que había dejado claro mi victoria con mi primer disparo, sheriff. — Alcé la voz mirando al hombre de negro, sin soltar a Pork y dejando que la sangre siguiese brotando de su pecho. — No he venido a matar a nadie, ni soy un enemigo. Pero si alguien me apunta con su arma tiene que estar preparado para las consecuencias. Tampoco creo que quieras problemas en tu pueblo así que insisto ¿podemos seguir con la fiesta?. — Finalmente dirigí mi mirada hacia Milka. — Las heridas de este hombre pueden ser tratadas. — Mantuve mi mirada sobre la mink vaca, seguía esperando a recibir cualquier tipo de información sobre Nimda Leyos.

Resumen

Bélico

Gastos

Calor

Karmas aplicados
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11653 + 0 = 11653
Energia: 7620 - 436 = 7184
Espiritu: 2819 + 0 = 2819
#46
Escenario de Helios

El duelo, muy a pesar de Helios, no había finalizado aún y es que, las reglas estaban claras, sólo hasta que uno de los dos duelistas quede en pie, será que la épica contienda de su fin. Pork, determinado a alzarse con la gloria, a pesar de haberse demostrado la superioridad de su contrincante, exigió por activa y pasiva que la pelea continuara, señalándole con su pipa el lugar en el que debía estar.

Por su parte, Helios, de mala manera, reflejó su pura desgana, antes de expresar su gratitud a Milka, Billy y aquellos que le habían dado un buen recibimiento. Estaba claro que quería terminar cuanto antes aquel paripé y, con eso en mente, se deshizo en una nube de polvo arenoso, desapareciendo de la vista de Pork.- ¡Mierda! ¡¿Dónde estás, cobarde?! - Bramó enfurecido el viejo pelirrojo, mirando a su alrededor para ver si daba con la figura de su adversario, mientras Colt se ajustaba su sombrero, descendiéndolo lo suficiente como para que su mirada quedara oculta por el ala.- Vaya, parece que nunca fuiste rival para él, Pork… - Musitó, en forma de reflexión, dando a entender que parecía entender que era lo que estaba sucediendo y haciendo el semental macho man.

Y así fue como, tras desaparecer de su vista, como si se hubiera teletransportado a ojos de todos - salvo de Colt -, Helios se desplazó a ras del suelo hasta quedar justo frente a Pork, manteniendo su centro de gravedad bajo.- ¡Tú! - Al escuchar una palabra, el vaquero descendió su mirada, viéndolo a él y encarando el cañón de su pistola hacia su oponente pero, para cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde.- - ¡AGHHHHHHHHHHH! ¡Mi mano! - El dolor, similar a haber recibido la bala de una pistola, se apoderó de su mano derecha, hasta el punto que soltó su arma repentinamente. El arma de fuego, consecuentemente, sería agarrada por Helios quién, para culminar con la faena, asestaría una patada al pistolero pelirrojo y, seguidamente, a través de su mano izquierda, comenzaría a surgir un chorro de arena que comenzaría a rodear el cuello del vaquero, emitiendo sonidos de angustia e intentando zafarse de la arena de su cuello sin éxito alguno. Al ser testigos de tan dantesca escena, muchos de los espectadores se llevaron las manos a la boca, no pudiendo creer que era lo que estaban viendo.- Lo veo y no lo creo. - Flipaba en colores Billy mientras, a su lado, Milka se mostraba algo angustiada por ver como su marido - cornudo, pero a fin de cuentas marido - se encontraba en una situación tan inquietante.

Tras incriminarle a su adversario lo idiota que había sido en retar a un enemigo tan temible, Helios hizo hincapié en como él era el digno vencedor del duelo con el primer disparo, incidiendo en como sus intenciones eran totalmente benignas, declarando querer seguir con la fiesta de verdad y como las heridas de Pork podían ser tratadas, todo esto sin soltar al pistolero quién seguía retorciéndose. El silencio, ante el discurso de Helios, fue sepulcral, haciendo que varios de los ciudadanos se miraran entre ellos, sin saber muy bien por qué. Hasta que el sheriff tomó la palabra.- Las reglas son caras, chico, los duelos no terminan hasta que sólo uno quede en pie… Y con quedar en pie, digo vivo. - Dijo de forma seria, mirando fijamente al que parecía ser el vencedor del duelo. - Sin embargo, según la regulación M-A, que salió en vigor hace cinco años, un duelo puede dar por concluido si uno de los duelistas suelta su arma. - Se enfocó en el arma de Pork, que se encontraba ahora entre los dedos de Helios.- - Por tanto, el duelo ha llegado a su fin. - Declaró, Colt, pasando a mirar a todos los residentes. - ¡No se ha perdido nada por aquí! ¡Volved cada uno a su sitio, a su casa o a la taberna! - Gritó, causando que las palabras hicieran que toda la muchedumbre se replegara, yéndose la gran parte hacia la taberna y la sobrante a sus respectivas casas, quedando en la avenida solamente los dos duelistas, el sheriff, Milka y Billy, quiénes corrieron hacia dónde Helios y Pork se encontraban.- C-cariño, vámonos para que te traten las heridas, ¿vale-moo? - Le dedicó aquellas palabras una vez se encontraba junto a él.- Saldrás de esta, viejo. - Añadió, Billy para que, justamente después, Milka se dirigiera hacia Helios.- Suelta a mi marido y te haré todo lo que pidas-moo. - Pidió entre lágrimas, esperando a que aquella marabunta de arena liberara el cuello del rechoncho pelirrojo.



Escenario de Overqwil


El gyojin, tan pronto como se alzó con la victoria en esa ronda, comenzó a recabar la información que sabía hasta el momento pues, escoger la pregunta idónea podía ser más complicado de lo que parecía. Tras eso, Overqwil formuló la pregunta, declarando haber escuchado sobre un altercado con cierto tiburón, y cuestionando que fue lo que pasó, y si había sido algo relacionado con las apuestas. Jack abrió los ojos de par en par, hallándose sorprendido por un momento, para a continuación soltar una pequeña risa.- No era secretos lo que querías conocer, ¡sino información! ¡Haber empezado por ahí RAHAHAHA! - Exclamó el apostador, entendiendo ahora el porqué había tanto dinero en juego.

- Así que un tiburoncín, eh - Llevó su vista al techo, mientras cogía con ambas manos el mazo de cartas y comenzaba a barajarlas, como si fuera un hábito suyo. - Está claro que no hay muchos tiburones por aquí, así que pensaremos en el mismo pez gordo, compadre. -  Adoptó una expresión algo más seria.- Hace unos días vino un pelele, a esta misma mesa, alguien que no había visto en mi vida. - Volvió a descender su mirada hacia Overqwil.- Se presentó como alguien que trabajaba para ese “tiburón”, y te sorprenderá, pero vino porque había oído de mi reputación y me quería entre sus hombres. - Paró de barajar, dejando el mazo sobre la mesa.- No me gusta trabajar para otra persona, pero no puedo negarle tampoco la determinación a un hombre, así que decidí que la diosa de la fortuna decidiera por mi. - Esbozó una sonrisa picarona.- Todos los bienes de ese pelele, o yo siendo uno de sus peces. - Declaró, dejando una pausa dramática.- Obviamente, gané yo, de forma tan humillante que el tío se fue en pelotas de la taberna, ¡RAHAHAHAHA! - Soltó una carcajada, terminando por ajustarse su sombrero, mientras Overqwil le proponía una nueva ronda, en caso de que quedara algo sin contar.- Para nada, eso es todo lo que te puedo contar, compadre. - Concluyó, pasando a meterse su mano derecha en el bolsillo izquierdo de su gabardina, sacando un pequeño saco que parecían contener monedas. - Eso sí, entre todas las monedas que me dio ese perdedor, te puedo asegurar que di con algo cuanto menos interesante, ¿te pica la curiosidad? Sube la apuesta a 200.000 berries y este saco es todo tuyo. - Parecía que Overqwil se encontraba solo frente a portería vacía, y que sólo quedaba darle un empujoncito a la pelota para dar con lo que venía buscando.       



Escenario de Karlglass y Viktor

Sobre el yermo rojizo próximo a Ciudad Escarlata, Karabine, uno de los esbirros del pirata Nimda Leyos, podía notar como su vida llegaba a su fin. Ya no sólo era que uno de los Shichibukai se encontraba frente a él sino que, además, aquella semioni que hasta hace unos momentos parecía haber coqueteado con él, se transformó en un majestuoso pájaro de fuego azul que sobrevolaba los cielos. Karabine seguía sin reconocer a la susodicha, quién parecía ser molesta por no tener el foco de atención del pistolero, pero si que sentía que aquella persona debía ser tan peligrosa como podía resultar Viktor.

Pero no por ello se iba a dejar amedrentar, Karabine pensaba ser fiel a sus convicciones y determinación, negándose a soltar información y, por encima de todo, dejando que sus enemigos acabaran con su vida, mostrando una postura pasiva y que reflejaba sumisión y rendición. Viktor, quién había tenido que mancharse más veces las manos de sangre que la vicealmirante, fue quién tomó el rol de verdugo o, mejor dicho, de torturador, degollando el cuello de Karabine en un tajo que fue tan rápido y fulminante como una centella.- Guagh. - Emitió Karabine, sin más, quién se estaba empezando a ahogar con su propio desangrado, y quién se precipitó al suelo de espaldas, sintiendo como su vida se apagaba lentamente.

Aunque cada vez más cerca de la inconsciencia, podía escuchar de forma nítida las palabras de Viktor quién, alzando la voz, bromeaba sobre la condición actual de Karabine. El propio Shichibukai, mientras el pistolero agonizaba y se acercaba más hacia las puertas de la muerte, aseguraba como se iba a ahogar con su propia sangre, intentando disuadirle con que les diera la información pertinente de forma que, su compañera, fuera capaz de cerrarle la garganta, al mismo tiempo que Viktor, agachado, acercaba su mano hacia su máscara, arracándosela de cuajo, saltando una seria de chispas eléctricas, para finalizar revelando el rostro de Karabine. Un hombre de tez morena, sin cejas, y cara de tener pocos amigos - y más ahora que estaba a punto de ser recibido por los brazos de la muerte -. No obstante, no pasó desapercibido la ofrenda del hombre de cabellos plateados. Morir de forma lenta y dolorosa, o rápida e indolora. Si aquello suponía traicionar a su jefe, conocía la respuesta de sobra. Karabine asintió una vez, con lentitud debido al dolor que le afligía y a su cada vez más falta de oxígeno. Un chorro de sangre, al terminar de asentir, borbotó de su boca, haciendo que tardará algo más en realizar su siguiente acción. Pero lejos de asentir por segunda vez, Karabine soltó un escupitajo de sangre, que salpicaría y daría de lleno en la cara de Viktor, manchándole parte de su rostro de su “sangre de rata”, esbozando una débil sonrisa. Y aunque no podía hablar, su sonrisa llena de confianza dejaba un mensaje en claro. “No podéis hacer nada ahora mismo para detener a Nimda Leyos”. De todo lo que llevaban de investigación, aún no habían llegado a buen puerto y es que, ni sabían dónde se ocultaba, ni con cuántos hombres contaba, ni como dar con él. Estaban en un callejón sin salida y eso era que Karabine, conocía de sobra. ¿Qué haría ahora el dúo conformado por Viktor y Karlglass?

Contenido Oculto


INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#47
Ni una palabra. A ver, ¿qué esperaba?
Karabine cayó de espaldas, regurgitando sangre y arranqué su máscara. Chispas y cortocircuitos sonaron mientras mostraban a un hombre de piel oscura y sin cejas que, por alguna razón, había decidido ser fiel a su amo hasta el último segundo. En parte respetaba el deseo de Karabine de no revelar la información. Yo tampoco lo haría. Pero esperaba que él si lo hiciera. No podía enfadarme con él, mas si con la situación. Y solo podría esperar que Apolo o Fuguwu hubieran tenido algo más de suerte. El hombre asintió una primera vez y solo quedaba esperar la segunda para solicitar a Karl que cerrara temporalmente la hemorragia, al menos lo suficiente para que el pistolero pudiera desembuchar y conseguir lo que necesitáramos. Sin embargo, esto no ocurrió y acto seguido, el pistolero escupió hacia mi cara, manchando mi tez de sangre a la altura de los ojos mientras me observaba con un semblante de satisfacción. No reaccioné, no limpié la sangre. Lo miré fijamente hasta dirigir una rápida mirada a Karl y volver a Karabine. — Lo importante es enviar un mensaje. — dije mientras desbloqueaba a Shimei Kaeru con la siniestra empujando la tsuka con el pulgar. — Lo he captado a la perfección. — desenfundé mi arma completamente con la diestra mientras me posicionaba en perpendicular al hombre tendido en el suelo e imbuía mi espada en haki por completo. — Procuraré que tu jefe capte el mío. — dije con seriedad mientras miraba a los ojos a Karabine y asestaba un corte a su cuello con fiereza usando mi katana como si de un machete se tratara, seccionando totalmente su cabeza del cuerpo y haciendo que rodara unos centímetros hacia el lado, aumentando el reguero de sangre por su corazón aún bombeando por el estrés del dolor del corte inicial. Tras esto, pasé una pierna por encima del cuerpo inerte y propiné dos cortes más, igual de salvajes y con ningún tipo de técnica depurada apuntando a las axilas del pistolero, sacando los brazos del cuerpo como si fuera un muñeco. El esfuerzo físico de los impactos hizo que mi cabello cayera hacia delante tapando parcialmente mis ojos y la sangre del hombre aún en mi cara.

[Imagen: 1sWoxlW.jpeg]

Tras esto, sacudí mi arma hacia la derecha y la sangre regó el suelo para, acto seguido enfundarla y agacharme para coger ambos brazos, uno con cada mano y alejarme unos metros del cadáver, golpeando con mi pie la cabeza y rodándola por el yermo como si fuera un balón. En total silencio, bajo la mirada de Karl, posicioné los brazos formando un ángulo y la cabeza decapitada cerca del vértice, a la derecha de este, simbolizando así una “V.”, como si de una firma se tratase. Giré hacia Karl entonces — Vía muerta. — dije mientras me quitaba la sangre de la cara con la mano y la limpiaba en mi pantalón, en la pernera. — Volvamos al pueblo, a ver si el equipo ha tenido mejor suerte, ¿te parece? — sugerí de manera tácita pues, comencé a caminar sin esperar hacia el pueblo, mientras usaba la zurda para peinar mis cabellos hacia arriba de nuevo.


Resumen
Info bélica
Haki
Karmas y oficios
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 12645 + 0 = 12645
Energia: 7923 + 184 = 8107
Espiritu: 4315 - 52 = 4263
#48
Mi adversario, y actual perdedor de ronda, abrió los ojos de par en par al escuchar mi pregunta, sorprendido por un momento, para luego soltar una pequeña risa que no pude evitar contagiarme, declarando que lo que quería conocer era información – “Gowowo wowowo” – me reí ante tal revelación pues, seguramente, me hubiese salido más barata la apuesta si hubiera sido acertado con mis palabras, pero la paranoia de una misión encubierta me había hecho dar rodeos innecesarios. El apostador profesional sabía perfectamente de lo que le hablaba pues no había muchos tiburones por aquí y, tras adoptar una expresión algo más seria, cumplió con su parte del trato. Tomé nota mental de todo lo que me explico, pasmado ante la importancia de la información y absorto en digerirla con éxito. Por lo visto un esbirro de Leyos había intentado reclutar a mi adversario en el Black Jack dada su reputación – “¿Y qué reputación es esa?” – pregunté de forma picara haber si por casualidad entregaba algo más, pero siguió su discurso obviando mi pregunta diciendo que no le gustaba trabajar para otra persona esbozando una sonrisa picarona pues dejo limpio a aquel secuaz de forma tan humillante que el tipo se fue en pelotas de la taberna – “Gowowo wowowo” – volví a reírme admirando genuinamente la forma en que este hombre manejaba sus asuntos – “La suerte se trabaja, eso lo tengo claro.”
 
Jack se ajustó su sombrero mientras yo proponía una nueva ronda en caso de que quedara algo sin contar a lo cual negó con la cabeza. Luego metió su mano derecha en el bolsillo izquierdo de su gabardina y sacó un pequeño saco que parecía contener monedas comentando que, entre todas las monedas que le dio ese perdedor, había encontrado algo cuanto menos interesante – “¡Aja!” – pensé. Fuera lo que fuera ese algo que tenía este caballero de hábil mano valía los doscientos mil berries y hasta más, de eso no tenía duda, pero más allá del valor táctico de la información había algo más. Este hombre, un caballero en toda regla, era un hombre de códigos. Me gustaría que simplemente confiara en mí por que yo ahora confiaba en el plenamente pues mi haki de observación y mis agallas me gritaban que era lo correcto, pero estaba convencido que no funcionaría si simplemente se lo pidiera.
 
Era una actitud que respetaba. Un hombre leal a si mismo es inquebrantable. Lo veía en sus ojos, lo sentía en sus manos jugueteando con las cartas. Este caballero de elegante vestimenta había tentado a la diosa fortuna mas de una vez y había salido airoso. No por simple suerte, no, nunca era tan fácil. Se lo había ganado a pulso, y ahora tenía que demostrarle que la suerte el día de hoy, exclusivamente, me sonreía a mí. No porque el pasase a valer menos, si no porque mi misión, la misión de nuestra división, lo valía. Si quería ganarme su confianza, tenía que hacerlo en sus términos. A través del juego. Consciente de este momento de iluminación, deslicé mi mano derecha hacia el bolsillo interior izquierdo de mi gabardina y saqué el fajo de berries que había guardado apenas unos segundos atrás y coloqué sobre la mesa verde, empujándolos hacia el centro con dos dedos, los mismos doscientos mil berries que había apostado otrora un juego atrás – “Acepto tus términos, Señor…¿?” – dije con voz determinada, dejando una pausa al final con una inflexión en mi voz para darle pie al buen hombre a presentarse. Me incliné ligeramente hacia adelante, ajustando mi postura en la silla, regrese al haki de observación básico y lo expandí en un radio de cien metros monitoreando la taberna pues confiaba que no habría trampa alguna en el siguiente reparto. Ahora solo quedaba ver si la diosa de la fortuna compartía mi opinión de que nuestra misión era más importante o si tendría que despedirme de otros doscientos mil berries.
 

 
Resumen

Haki

Calor y Deshidratación
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13967 + 0 = 13967
Energia: 9098 + 0 = 9098
Espiritu: 3344 + 55 = 3399
#49
El áspero tacto de mi arena seguía rodeando con fuerza el cuello de Pork, al cual mantuve sostenido en el aire como si le hubiese puesto un collar de castigo. Me mantuve despreocupado observando a mi alrededor moviendo la pupila de mi ojo izquierdo de un lado a otro. Las caras del público estaban para ser reflejadas en un cuadro y el silencio era tal, que hasta podía oírlo. Mi elemento seguía comprimiendo la tráquea del inconsciente de Pork, a la vez que hacía girar con el dedo índice de mi mano derecha su pistola descargada. Podía notar cómo luchaba por respirar pero yo no era quién había elegido esa situación. El sheriff local fue el encargado de romper el silencio dirigiéndose hacia mí. Las normas del duelo no resultaron ser como yo pensaba, ya que el ganador no era quién hiriese a su rival primero, sino que había que luchar hasta que uno de los dos no pudiese seguir. Sin embargo parecía que era más listo de lo que aparentaba y decidió apiadarse del viejo Pork, ya que estaba claro que desarmado y en su posición no tenía la mínima oportunidad contra mí. Finalmente ordenó a todos los presentes que volviesen a dedicarse a las tareas que cada uno estuviese llevando a cabo, eso sí, sin dejar de mirarme con una expresión demasiado seria, dándome a entender que no quería que hubiese muertos en su jurisdicción. — Oh, vamos sheriff... ¿acaso crees que soy un asesino? Sólo soy un músico pero eso no quiere decir que sea tonto. Si alguien me apunta directamente a la cara, he de devolverle la moneda. — A través del control sobre la arena con mis dedos índice y corazón de la mano izquierda, comencé a sacudir a Pork en el aire, de un lado a otro, como si fuese un cóctel agitado pero no mezclado. — Además, ¿a qué vienen esas caras? Pensaba que estabais más que acostumbrados a eso de dispararos entre vosotros. — Negué con la cabeza, escuchando cómo Milka y Billy se acercaban a nosotros.

Mantuve mi mirada sobre la mink con total despreocupación y, ante su petición de soltar a su marido, dejé de mantener mi control sobre la arena haciendo que tanto mi elemento como el vaquero pelirrojo cayesen al suelo. Le cedí la pistola descargada de mi rival al sheriff, ya que yo no la quería para nada y extendí mis dedos índice y corazón de la mano derecha haciendo una señal. — Dos favores me debes ya. El primero por haberos regalado una de las mayores actuaciones que podríais haber visto de forma gratuita... y el segundo por soltar a tu marido vivo, Milka. — Miré a Billy — Nimda Leyos era el nombre del hombre del que me hablaste y que os estaba causando problemas, ¿verdad?. El que os estaba robando y que casi secuestró a Milka — Volví a mirar a la mink. — Quiero saber toda la información posible sobre él: con quién se relaciona, qué lugares frecuenta, a qué se dedica, en dónde duerme, en qué árbol se para a mear, por dónde pasea, a qué huele... — me llevé la mano a mi barbilla pensativo — no, eso no, si total yo no puedo oler nada. Bueno, ¿me seguís? — metí mis manos en los bolsillos de mi pantalón, adoptando una postura despreocupada y relajada. — El plan es sencillo: habláis, lo capturo, vuelvo, me aplaudís, seguimos con la fiesta y todos felices. No sé qué más pruebas de buena fe os puedo dar... incluso si vuestros médicos no son los mejores, tengo a un gyojin que puede arreglar el cortecito de Pork... ¡si tampoco es para tanto kakahaha!. Por otro lado, si queréis seguir con vuestros duelos y no decirme nada, me puedo ir y ya os encargaréis vosotros de vuestros problemas... si total, será por islas en el Nuevo Mundo. Aquí no se me ha perdido nada y puedo buscar la inspiración para mi música en cualquier otro lug... — me llevé las manos a la cabeza alarmado. — ¡AY MI MADRE! — Mencionar a Fuguwu hace unos momentos me hizo acordarme de él. — ¿¡DÓNDE ME HE DEJADO AL GYOJIN!?

Resumen

Bélico

Gastos

Calor

Karmas aplicados
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11653 + 0 = 11653
Energia: 7184 + 78 = 7262
Espiritu: 2819 + 0 = 2819
#50
El pirata no cantó. Sorprendente. Un pirata que no vendia a sus camaradas era algo que no entraba en mi cabeza, mi idea de los piratas era que eran una panda de cobardes egoistas que solo miraban por si mismos, este al menos habia demostrado tener en estima a sus compañeros. Una sola manzana que no estaba totalmente podrida no iba a cambiar mi vision del mundo, manzana que ademas de manera torpe e ignorante habia querido acabar conmigo hace un momento, pobre criatura. 

Mientras Viktor le destrozaba, volvi a mi forma de semioni y le miré algo asqueada con el espectaculo que estaba realizando, no obstante, no podia dejar de mirar, el dia que me enfrentara con los verdugos de mis compañeros ¿Que haria yo? Probablemente la crueldad mostrada por Viktor en estos momentos no seria nada comparado con lo que me gustaria hacerles a mi, eso ya no iba de justicia, que tambien, sino de venganza, sobretodo de lo segundo, pero es que ¿No era la justicia algo vengativo? Vale, mi objetivo era la paz, era que nadie fuera exclavizado o asesinado sin motivo alguno, vivir en un mundo y nos mares sin miedo, donde todas las razas pudieramos vivir en armonia y paz, pero para ello necesitabamos a gente como Viktor, gente que limpiara la mierda por nosotros. No todo el mundo cabia en Impel Down. Y no todo el mundo merecia vivir. Habia crimenes que merecian la muerte. 

Lo importante ahora era el mensaje, que esos hijos de puta captaran que ibamos a por ellos  y vinieran a por nosotros no me parecia una mala opcion, Viktor tenia razón, salí de mi inopia cuando viktor hablo por ultima vez y empezó a andar. Vi entonces su mensaje y toda la sangre alrededor del decapitado pirata. Era una vision horrible, no se si entraba en mi idea de justicia, o en la de Joe. Pero no habia mas tiempo para pensar. Además, si Viktor no me hubiera seguido y yo me hubiera enfrentado sola a ese pirata, seguramente el resultado hubiera sido el mismo, estaba dispuesta a torturarle por la información que necesitabamos. No me iba a sentir culpable ni triste por un asesino como el, sobretodo teniendo en cuenta que aunque no los conociera, al llegar a la isla nuestros espias habian sido eliminados. Ojo por ojo, diente por diente. Los cazariamos uno a uno, lo importante era que no murieran mas de nuestros hombres y no involucrar civiles en esto. 

Los piratas se merecian a un verdugo como Viktor. 

Seguí sus pasos, acelerando un poco y poniendome a su lado, un metro a su izquierda, volviamos a la taberna. Viktor daba miedo, siempre y cuando no estuvieras con el. Afortunadamente, le teniamos de nuestro lado. Seguia con mi Waki activado, no muy lejos, pero lo suficiente para no cansarme y ver si alguien se acercaba a nosotros.

- Gracias por la ayuda con este mindundi Viktor. Espero que reciban el mensaje. 

Algo oscuro en mi se encendio al hablar. Satisfaccion por la sangre derramada y la venganza. Eché un ultimo vistazo a la escena del asesinato que mi compañero acaba de perpetrar. Y sonreí. Si, la justicia empezaba a llegar a la isla Risketo. Y nosotros la impartiriamos.


resumen

Otros


[Imagen: 9GdOzk1.png]


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