Mientras, Irina y Daryl avanzaron, casi al unísono, hacia el hombre que se encontraba detrás de la espadachina, cada uno por un flanco diferente. Esto le dejaba a Alzeid poco margen para actuar, por lo que tuvo un breve debate mental en su cabeza. ¿Atacar dos personas a una? ¿Descansará así su alma? ¿Fingir estar ebria para golpear a alguien? Alzeid no seguía los principios de la ética, no nos engañemos, pero como maníaco tenía su propio libro personal y en el capítulo relativo a la caza no había ninguna mención sobre varios cazadores sobre una misma presa. Esto le entristeció. – Espero que mi alma me perdona por lo que voy a hacer. – Puso su mano izquierda en su pecho, a la vez que Irina y Daryl avanzaban.
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[Aventura T2 - Presente Absoluto] - "Piel Azul" Glatus
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16-11-2023, 11:37 AM
Era una gigante, literalmente. Los pasos y la voz que Alzeid había escuchado a sus espaldas pertenecían a una mujer de altura formidable. – ¿Diez metros? ¿Quince? – No era una persona excesivamente buena con los cálculos o con los números en general. Su apariencia no parecía la de un pirata, pero el problema es que su alma no le transmitía ninguna señal clara. Esbelta, una larga melena oscura y aparentemente coqueta, podría ser objeto de interés o atracción por parte de Alzeid, pero quizá por el contexto o porque estaba completamente saciado, no se interesó lo más mínimo en ella. Como Irina le había dado la orden al canino del grupo, dejó que éste resolviese cualquier problema que pudiese generar. Aunque, desde luego, era mala suerte que apareciese una gigante después de hablar sobre una posible infiltración. – ¿Quién podría esconder... eso? – Bromeó, incluso causándole gracia su propio comentario. Irina pareció sumarse a este humor pues, sorprendentemente, incluso ella había soltado un chascarrillo. Lo cierto es que, además de sus desproporcionadas medidas, también era una persona bastante ruidosa, pues no había dejado de gritar el objetivo de su misión que, casualmente, era también Glatus. El hecho de que lo tuviera apuntado en un papel podría ser indicativo de un inicio de demencia, pero como Alzeid no era médico optó por desconfiar de la gigante. En tan sólo un par de días, dos personas se habían unido a la misión del Cipher Pol con un mismo objetivo, ¿no eran demasiadas casualidades? Es cierto que tampoco era la misión principal de Alzeid, pero él desde el principio comentó que la suya le aburría en exceso e incluso obtuvo permiso para cambiar. En ese momento, Irina se dirigió justamente a Alzeid para hablar sobre el tema que él mismo estaba debatiendo mentalmente, sobre las casualidades. – Hace un tiempo, agente Irina, escuché unas palabras que me parece que pueden definir esta situación a la perfección. Y es que las casualidades no existen... – Miró hacia ella, desenvainó su katana y volvió la mirada a Ikirami, quien estaba interactuando con la gigante. – Sólo lo inevitable. – Y lo inevitable era el descanso del alma. Lamió la katana, con la mirada completamente perdida y el cuerpo en un estado de excitación que difícilmente podía controlar. En ese momento, Irina también había adoptado una postura ofensiva, y esto no le podría alegrar más a Alzeid.
Pero, de un momento a otro, todo comenzó a torcerse. Ikirami parecía haberse dado la vuelta y mirar a otra dirección completamente opuesta a la que se encontraba la gigante. Eran personas nuevas, pero, esta vez, enemigas. Su tono los había delatado. Una espadachina que superaba la estatura media de un humano, de cabellos largos y negros y con un sentido de la moda que quizá hace cien décadas hubiese sido alternativo. Y un hombre detrás de ella todavía más alto y con cero sentido del ridículo. Tampoco parecían personas muy inteligentes, pues acercarse a un nido de víboras de esa forma quizá no era la mejor idea. ¿Que dieran media vuelta y se largaran? ¿Acaso eran conscientes de con quién estaban hablando? Esto no le había gustado nada a Alzeid. Si antes su sentimiento de excitación era incontrolable, ahora se podría decir que tenía vida propia. – Estas personas... – Agarró con fuerza su katana, con el filo hacia abajo. – Están pidiendo a gritos que libere sus almas. – Expresó, mientras que con su mano izquierda se rascaba el rostro con fuerza, con cara de excitación. Su mirada se centró entonces en Ikirami que, sin previo aviso, se lanzó con una ofensiva hacia la espadachina del grupo.
Mientras, Irina y Daryl avanzaron, casi al unísono, hacia el hombre que se encontraba detrás de la espadachina, cada uno por un flanco diferente. Esto le dejaba a Alzeid poco margen para actuar, por lo que tuvo un breve debate mental en su cabeza. ¿Atacar dos personas a una? ¿Descansará así su alma? ¿Fingir estar ebria para golpear a alguien? Alzeid no seguía los principios de la ética, no nos engañemos, pero como maníaco tenía su propio libro personal y en el capítulo relativo a la caza no había ninguna mención sobre varios cazadores sobre una misma presa. Esto le entristeció. – Espero que mi alma me perdona por lo que voy a hacer. – Puso su mano izquierda en su pecho, a la vez que Irina y Daryl avanzaban. Aprovechando que Ikirami se había situado enfrente de la espadachina para atacarla, limitando así su campo de visón, Alzeid comenzó a correr sobre los mismos pasos de la marine para, al llegar a su espalda, dar la vuelta hacia su izquierda (la derecha de su enemiga) y realizar un tajo vertical con su katana. Su mano izquierda, en ese momento, se encontraba todavía sobre su pecho. Quizá de forma estratégica, o quizá porque su alma estaba llorando. – La próxima vez mejor quédate fuera, ¿vale, guapa? – Susurró al pasar por la espalda de la marine.
Resumen
Karmas
Info bélica
16-11-2023, 09:46 PM
Atributos Personaje
La elegante pelirroja le respondió que no eran los piratas que buscaba, no lo parecían, pero nunca hay que fiarse de las palabras de un desconocido. Su total vida en solitario le había enseñado eso y muchas otras cosas a la joven Jude. Los otros tres analizaron a la novata agente en completo silencio. "Que cuarteto más interesante." - La verdad es que no lo parecéis, pero tenía que preguntar. ¿Qué hacéis por aquí entonces? - De pronto dos presencias nuevas, primero le llegaron sus olores, seguidos muy de cerca por un gritito y una imagen que casi se solaparon. "Esos dos si que huelen a pirata. Al fin un poco de acción." Aparecieron por el mismo camino, desde donde se suponía que estaba la mina. A la cabeza una muchacha con el cabello oscuro y recogido, con una espada en su cinturón. Detrás y visiblemente asustado por la presencia de Jude, un tipo enorme de peinado ridículo. Fue la primera la que tomó la iniciativa, advirtiendo a los cinco que se hallaban frente a ella de que se largaran de allí no muy amistosamente. Aún no había terminado de hablar cuando Jude comenzó a correr hacia la pareja de supuestos piratas. Los otros cuatro no dudaron en comenzar la ofensiva, sacaron ventaja a la gigante por velocidad y proximidad. Sabían jugar, el grandullón y la de los ojos brillantes se lanzaron al unísono a por el del pelo a casco y los otros dos a por la espadachín, con estrategias distintas sin mediar palabra, se notaban sus altas aptitudes. La gigante aceleró el paso, no quería quedarse sin premio y su objetivo era la cobarde mole que la había mirado con cara de tonto. - ¡EH CABRONES! ¡Eso no es justo, los había visto yo primera! - Pasó corriendo por el lado derecho de la pelirroja en dirección a las espaldas de la pareja coordinada. A tres metros de su objetivo, que ya estaba recibiendo sus regalos, Jude dio un salto de cinco metros sobre los tres que tenía delante, girando ciento ochenta grados en el aire y cogiendo con ambas manos a Lucy, tras aterrizar dos metros por detrás, para soltarle un golpazo a la cabeza turquesa. - ¡Toma imbécil! - Si salían conscientes de esos ataques, la gigante no les iba a dejar regresar a la mina si pretendían huir de vuelta a su guarida para salvar sus vidas y alertar a sus compañeros.
Resumen
Info. Bélica
Karmas
16-11-2023, 11:42 PM
Sadine, completamente en guardia, sólo quería que aquellos cinco transeúntes se fueran de allí. No quería llegar a las armas pues, de ese modo, podrían llamar la atención de los ciudadanos y, por consiguiente, de los marines que habitaban en la isla. Fue entonces cuando, la pelirroja vestida con la camisa roja, empezó a aproximarse, a paso lento y a trompicones.- ¿está borracha? – Fue lo que se le pasó por la mente a la espadachina. La mujer, que parecía, supuestamente, estar en estado de embriaguez, declaró que estaban buscando un claro para ver las estrellas. Durante cuatro segundos, se tragó por completo la argucia de la marine. Que todos fueran tan elegantemente vestidos, le daba fuerza a lo que dijo la atractiva mujer, tan sólo estaban de fiesta.
Sin embargo, sus ojos se posaron en el hombretón que portaba la espada. Aquella imagen le devolvió a la realidad, era imposible que alguien así vestido saliera, solamente, “a ver las estrellas”. Pero ya era demasiado tarde. Cuando se dio cuenta de que se trataba de una trampa, la otra pelirroja, se habría transformado en una especie de monstruo y se dirigía, seguida del hombretón con la espada, a gran velocidad hacia su compañero. Sadine iba a desenvainar su katana con su diestra mientras advería a Marvin del peligro que les acechaba - ¡Tarugo! ¡Cuidad-! – Pero un puñetazo fue asestado en su nariz. Era la pelirroja “borracha”, la cual después del zurdazo que le había propinado, le agarró con fuerza la muñeca para que no pudiera empuñar su katana. Habían bajado la guardia demasiado, habían cometido demasiados errores. Seguidamente, al contrario que ella, el hombre o mujer de pelo azul, apareció de la nada en su flanco derecho, llevándose, además un tajo vertical en su costado derecho.- AGFF ¡Malditoss! – Sadine comenzó a quejarse de dolor, al mismo tiempo que escupía sangre por su boca. Se las iban a pagar, todos y cada uno de ellos. Como pudo, empuño la espada con su siniestra, desenvainándola rápidamente y asestándole un corte en el brazo de la marine con el que agarraba su muñeca derecha. Ya que no la iba a soltar, al menos la tendría a tiro de piedra.- ¡SUÉLTAME DE UNA VEZ! – No podían dejar que aquellos sujetos se adentraran en la mina, aunque le costara la vida, se encargaría de cumplir a rajatabla la misión que le habían encomendado. Mientras tanto, su compañero sufriría un peor destino que la espadachina.- ¡SA-SADINEE! – Estaba inquieto por ella pero, desafortunadamente para él, no tenía tiempo para preocuparse de los demás, aún menos cuando un bicharraco rosa de más de dos metros se le aproximaba a una velocidad que los ojos de Marvin no eran capaces de seguir. El anfibio pelirrojo se aproximó por su flanco derecho, golpeándole con su tacón a su pierna derecha. El dolor fue agonizante, hasta tal punto, que su visión comenzó a emborronarse a la vez que su cabeza le daba vueltas. No podía dejar de mirar a la criatura que tenía delante de él, estaba completamente aterrado, no podía mover un músculo. Por poder no pudo ni gritar, ya que, el compañero de la pelirroja vino por detrás y, aunque a una velocidad mucho más reducida que la primera, el estado en el que se encontraba Marvin no le permitieron reaccionar a los movimientos del espadachín, el cuál le proporcionó un poderoso tajo en el pecho. La sangre empezó a brotar de la nariz y boca del poco agraciado hombre y, en un movimiento desesperado, tras volver en sí por el dolor, intentó huir hacia la mina, con el objetivo de avisar a sus compañeros para que salieran de allí, pero fue fútil, otro gran muro apareció frente a él. En esta ocasión, la semigigante, se interpuso para cortar la única vía de escape que tenía el dúo pirata. La única esperanza que le quedaban a aquellos dos piratas, se había volatilizado por completo. Antes de que pudiera siquiera gritar de puro pánico, sintió como su cabeza era completamente aplastada contra el suelo por la fuerza que ejercía la colosa con su peculiar arma. Marvin, ante tal muestra de poder, lo único que pudo hacer es ponerse de rodillas.- Po-por favor, per-perdonadme la vida, y-yo no quería ser pirata lo ju-juro.- Tan sólo le quedaba suplicar para sobrevivir a esa espeluznante situación. Sadine, que acababa de asestarle el espadazo a la pelirroja “borracha”, escuchó el patético papelón que estaba montando su compañero. Estaba que ardía de furia, ¿cómo podía ser tan desleal ante el hombre que les había dado un lugar al que pertenecer? - ¡¿QUÉ COJONES CREES QUÉ HACES, MARVIN?! ¿TE PARECE BIEN DEJAR DE LADO ASÍ DE FÁCIL AL CAPITÁN? – Eran pocas las veces que Sadine llamaba a Marvin por su nombre. Cuando eso ocurría, era porque la situación era seria, muy seria. Su ceño fruncido mostraba a la perfección lo enfadada y molesta que estaba con su compañero. El comportamiento de la morena hizo reaccionar al fortachón, ¿qué estaba haciendo? ¿cuándo iba a dejar de ser tan cobarde? ¿no fue que se echó a la mar con Glatus precisamente para eso? – Ti-tienes, razón, si he de morir por mi capitán, moriré por él.- La mirada del pelo tazón había cambiado por completo. Las palabras de Sadine habían conseguido llegar su corazón, haciendo que se levantara rápidamente y le propinase un poderoso puñetazo cruzado con su diestra al espadachín. Si no salía vivo de esa, al menos lo haría sabiendo que lo hizo luchando por un propósito, con la conciencia tranquila.
RESUMEN DEL TURNO
INFO BÉLICA
INFO NARRADOR
17-11-2023, 07:49 PM
La noche se había transformado en un escenario de violencia y astucia e Ikirami se encontraba en un torbellino de violencia y adrenalina. Tras haber asestado un golpe contundente a Sadine y asegurado su mano firmemente, la batalla tomó un giro inesperado cuando Alzeid, como una sombra mortífera, apareció por el flanco izquierdo. Su espada, rápida y letal, encontró su marca en Sadine, que comenzó a escupir sangre, manchando el suelo con gotas carmesí. Ikirami, al ver la sangre, sintió un placer visceral inundar sus venas, una mezcla de euforia y poder que la embargaba por completo.
Sadine, superando el dolor y la sorpresa, reaccionó instintivamente. Con su mano izquierda, la única que Ikirami no había inmovilizado, desenvainó su espada y contraatacó. La hoja fría y precisa se hundió en su brazo, desatando un torrente de su propia sangre. Mirando el flujo carmesí, no pudo evitar sentir una excitación aún mayor, un deleite oscuro en la mezcla de dolor y placer. Su rostro, que intentaba mantener neutral, comenzó a reflejar una sonrisa de puro disfrute, perdiendo toda conciencia del mundo que la rodeaba en aquel momento de éxtasis bélico. “Esto, esto, esto es. Esto es lo que necesitaba... esta sensación abrumadora”, pensó Ikirami, mientras su mente se perdía en un bucle de violencia. Con un movimiento rápido y preciso, utilizó su mano libre para agarrar la muñeca de Sadine que sostenía la espada, inmovilizando así sus dos extremidades a los lados de su cuerpo. Con su presa dominada y vulnerable, Ikirami se inclinó hacia adelante y comenzó a golpearla con su propia cabeza. Cada impacto era un golpe resonante, lleno de furia y determinación. Una, otra, y otra vez, sin darle descanso, cada golpe era un éxtasis de violencia que alimentaba la emoción creciente en su interior. No pararía hasta que su enemiga cayese rendida o muerta. La noche alrededor se desvanecía en un segundo plano, y para Ikirami, solo existía ese momento, esa lucha, esa sensación arrolladora de poder y control. La luna, testigo mudo de su batalla, bañaba la escena con una luz pálida y etérea, como si quisiera iluminar la oscura danza de dos almas enfrascadas en una lucha mortal.
Resumen del turno
Daños impartidos
Vida Ikirami
Karmas
17-11-2023, 07:51 PM
(Última modificación: 23-11-2023, 08:12 AM por Irina Volkov.)
El tacón de Irina golpeó donde debía. Tal como ella imaginaba, el criminal no logró ver su presencia y menos transformada, pues aumentaba aún más su capacidad para el movimiento. Lo cierto es que de noche, con el foco de sus ojos, una cabeza desproporcionadamente grande, cola, piel grisácea y húmeda ... Realmente ya no parecía un monstruo, lo era. Por un instante recordó a su padre, recordó el momento en el que le dió por obligación aquella fruta del diablo con tan solo cuatro años ... Sin querer, recordó a su bebé. Fue justo en ese instante cuando el “sueño” desapareció. Detestaba recordar a Vin, su hija.
También como un recordatorio de donde se encontraban, la poderosa gigante tomó partido, cayendo cual chapuzón en un mal día sobre la escena. Enterró al tipo y además, le cortó el escape que buscaba. - ¿Era su plan? - Si había planeado aquel movimiento con el fin de golpear y taponar la salida, eso abría una puerta a que fuera alguien inteligente. Irina daba a la gigante la construcción cerebral de una piedra o un hombre promedio, craso error. Cuanto menos debería valorar que es una mujer, eso ya le daba un mínimo. Irina se encontraba a un metro de Daryl, estaban muy cerca. Estaba pendiente de lo que sucedía en los otros encuentros, aunque realmente le importara poco la seguridad de los demás, quitando a Daryl. Sin embargo, era su deber tener todas las piezas del tablero bien registradas en la cabeza. — No querías ser pirata. — Le enfocó con sus grandes ojos. Debido a la transformación, la voz de Irina era especialmente de ultratumba y por si fuera poco el tamaño de sus ojos creció bastante. — Pero lo eres. — En la mente de la agente ya no rondaba perder el combate, pues lograron interceptar al tipo rápido, con el golpe que Irina le dió, no podría salir corriendo tan fácilmente, debía decidir sin arrebatarle la vida de cuajo o mantenerlo con vida para sacarle información. De lo que sí que logró darse cuenta es que la mente del equipo estaba en el otro encuentro. Ella le instigó, le daría alas con cuatro palabrejas. — Agente Alzeid, acabe con ella. La mujer es su núcleo. — Le ordenó. También buscando que el tipo lo escuchara, un sentimiento como la frustración hacía llegar al límite a cualquiera, te empujaba al vacío. Luego explotas y vuelves a bajar, pero con más fuerza.
Es justo lo que pasaría, ya fuera por las palabras de Irina o por las de su compañera. Aquel hombre haciendo uso de una fuerza monstruosa logró alzarse.
¿El problema? Que Irina lo estaba controlando absolutamente desde una distancia irrisoria. Al ser Daryl quien estaba más cerca. Buscó a su compañero. Irina esperó a que estuviera de pie y buscaría golpear con su diestra el antebrazo del hombre, alzando así la extremidad en el aire. Después rotaría sobre la pierna que le quedaba de apoyo y avanzó lo justo para quedar frente a su enemigo. Daría una serie de golpes básicos, lo típico que enseñan en las academias cuando estás empezando y a lo que nadie presta mucho interés, pero que si los das bien se vuelven un arma superútil. Se trata de tres golpes, dos muy rápidos que van al pecho a la altura casi del cuello y un último que se basa en golpear el mentón del enemigo con el codo derecho.
resumen
17-11-2023, 09:11 PM
El baile de la muerte bajo la luz de la luna había comenzado. Sin haber mediado palabra alguna, todo el grupo actuó al unísono en una ofensiva completamente esporádica, espontánea, pero muy bien organizada. Tanto Ikirami como Alzeid se habían centrado en la espadachina, aunque a éste último no le gustase demasiado acosar a una persona entre varias, mientras que Irina y el canino del grupo se habían lanzado a por el enemigo más ridículo. En serio, ¿quién se atrevía a salir así de casa? Sorprendentemente, incluso la gigante que acababa de aparecer y que apenas había pronunciado un par de palabras, se sumó a la ofensiva y obstaculizó el camino de vuelta de los enemigos. Parecía que la inteligencia no brillada por su ausencia... todavía. Todo apuntaba a que esto iba a ser una auténtica masacre unilateral. En medio de todo aquel revuelo, Alzeid había pasado por alto la transformación de Irina, ahora un monstruo que tenía cierto encanto y que consideraba que no encajaba muy bien con su personalidad. - Es como... que el alma de ese monstruo es rosa... Y ella es pura oscuridad. - Pensó para sí mismo, a la vez que su katana comenzó a hacerse paso por el costado derecho de la espadachina.
Los golpes de Ikirami también habían sido efectivos. Su táctica, muy de mal gusto para Alzeid, consiguió el efecto que pretendía y logró alcanzar a la joven de cabellos negros completamente indefensa e incapaz de coger su arma. Ese momento fue aprovechado por Alzeid que, en un ágil movimiento de piernas y brazos, movió su espada de forma vertical para realizar un tajo en el costado derecho de la espadachina. - Qué rico... - Murmuró Alzeid, mientras lamía una gota de sangre que había salpicado su rostro. El golpe había acertado. La sangre y quejido de dolor de la enemiga generó una cierta sensación de éxtasis y desenfreno en el joven andrógino, que no podía controlar sus ganas internas de continuar masacrando a esa pirata. Sin embargo, justo en ese momento, aquella mujer había tenido la indecencia de ignorar a Alzeid por completo, de no referirse a él y dedicarse a enviar mensajes de ánimo a su compañero. - ¿Crees que tienes tiempo de preocuparte por otros? - Alzeid sonreía. Estaba completamente poseído. Ido. Las palabras de Irina indicándole que aquella mujer parecía ser el cerebro del grupo habían sido completamente ignoradas. Él ya no estaba ahí, al menos no en ese momento. Tan sólo su cuerpo permanecía mientras su alma estaba inmersa en un viaje de desenfreno. Observó cómo Ikirami fue dañada y cómo ésta había continuado su ofensiva con una serie de cabezazos, intentando sujetar ambas manos de la enemigo a pesar del tajazo que le había dado a la pelirroja en una de sus extremidades. Comenzó a reírse de manera maníaca y, tras esto, dio un pequeño salto hacia su lateral izquierdo para colocarse justo en la espalda de la enemiga. A su derecha, su katana; a su izquierda, un filo de acero sobresalía del lateral de su brazo. Sin pronunciar ninguna palabra, Alzeid realizó un tajo cruzado, en forma de equis ('x') en la espalda de la enemiga, buscando herirla de gravedad. Ese era su castigo por haber ignorado a una divinidad como él. - Espero que la próxima vez sepas a quién tienes que prestar atención. - Sentenció, con una sonrisa en el rostro. En ese momento, a Alzeid no le importaba lo que estaba sucediendo a su alrededor. Era consciente de las acciones del resto del grupo ya que, aunque impulsivo, también podía ser una persona bastante estratega y perspicaz, pero en ese momento estaba dolido. La espadachina había cometido uno de los peores actos que alguien podría cometer con Alzeid. Ignorarlo. Y eso sólo su alma podría pagarlo.
Resumen
Karmas
Akuma
Información bélica
18-11-2023, 01:01 AM
Atributos Personaje
La superioridad bélica era absoluta. Desde luego, también contaban con la ventaja de ser un grupo más grande. Más grande de lo que a Daryl le hubiera gustado, pues prefería el trabajo más individual, pero muchas veces las cosas no suceden como uno deseaba. El corte de su hoja fue preciso, dibujando una línea carmesí en el torso del atemorizado hombre. La realidad era que después de tanto tiempo juntos, Irina y él se compenetraban y se entendían bastante bien a la hora de atacar, por lo que el combo de los dos le dejó completamente desubicado. Daryl pudo notar en él la desesperación, el ansia por salir corriendo y salvar su vida. El, por el contrario, se sentía liberado. Era como si la tensión de sus músculos se liberara al ver el sufrimiento ajeno, sobre todo cuando llevaba unos días con tanta presión sobre sus hombros. Aquello era refrescante. Su próximo movimiento sería atacar de nuevo, impedir que algo así ocurriese, sin embargo, la gran mujer que reveló la ubicación de todos con su ruidosa presencia no se quedó para nada quieta. Dio un salto por encima de sus cabezas, bloqueando la posible vía de escape del pirata, y le asestó un golpe que le tiró al suelo. Entonces comenzó a suplicar. La clemencia siempre llegaba tarde o temprano, era inevitable, Daryl le había hecho frente en múltiples ocasiones a lo largo de su vida. Siempre desde el bando contrario. Nunca había funcionado. No obstante, cuando parecía que se había rendido por completo ante una superioridad evidente y abrumadora, consiguió levantarse del suelo, animado y arropado por las palabras de su compañera pirata. En su expresión algo había cambiado, ahora sus ojos denotaban una determinación que hablaba por sí sola: estaba dispuesto a seguir peleando hasta el final. Daryl esbozó una sonrisa, la pelea siempre era más divertida cuando ambas partes lo daban todo. Era el que se encontraba más cerca de él, por lo que la primera idea que se le vino a la cabeza fue golpear con un puñetazo a Daryl. Sin embargo... Irina actuó antes, con una rapidez envidiable, le propinó una serie de puñetazos que logró cortar la ofensiva de Marvin contra él. Irina en esa forma era bastante poderosa, era muy posible que su ataque ya hubiera sido lo suficiente como para dejar a aquel hombre inconsciente. Pero tenía que asegurarse, ¿verdad? No se quedaría satisfecho sino. Aferró el mango de la espada con su mano vendada y la direccionó con un movimiento rápido contra el abdomen del pirata, con la intención de clavársela tan profundo como fuera posible. Obviamente, esquivando el cuerpo de su compañera en el proceso. No medió palabra alguna.
Resumen
Info Bélica
Karmas
18-11-2023, 09:54 PM
Tras derribar a la ridícula mole de un buen golpe con Lucy, evitando así la huida de éste, Jude sonrió. El placer que le otorgaba combatir superaba con creces a cualquier otro, incluso el de adquirir nuevas y relucientes joyas. Si a eso le sumaba que estaba en su segunda misión y parecía avanzar por buen camino, la novata agente del CP se sentía pletórica. La emoción creció más cuando la espadachín morena evidenció que eran piratas al recordarle al grandullón de su compañero que no podía dejar tirado a su capitán. Por lo visto ella le guardaba mucho respeto, mientras el otro lo había olvidado, pero compartían el mismo espíritu. Aunando todo el valor que pudo, el del pelo casquete se levantó encarando al del espadón y avanzó con la intención de asestarle un puñetazo.
La que se había convertido en aquella criatura fascinante, a la par que grotesca, se abalanzaba sobre el pirata con la intención de detenerlo golpeando sobre el brazo con el que cargaba contra su compañero. Giró rápidamente y le propino varios golpes más el el pecho. El espadachín no perdió baza y se lanzó hacia el enemigo con su espada en posición horizontal con la intención de clavársela en el abdomen. No tenían piedad alguna, no iban a permitir que ese malnacido regresara con vida junto a sus compañeros. Le empezaban a caer bien esos tipos. "A los piratas no hay que darles margen de movimiento, son sucias ratas tramposas, capaces de vender a su madre para salvar el culo. No merecen misericordia." Echo un rápido vistazo al otro foco del enfrentamiento y parecían tener la situación bajo control. Así pues se centró en el que más asco le daba de los dos, al que ya había atizado un golpe. Levantó su pierna derecha recta sobre éste sobrepasándolo y la bajó dibujando un arco hacia atrás, dándole en la cara con el talón para tumbarlo de espaldas al suelo y retenerlo pisándole el pecho. - ¿Aplasto al engendro o queréis sacarle información? A mi la verdad es que me da lo mismo pero si uno de los dos tiene que cantar, éste es el que antes lo hará. - Apoyó a Lucy en su espalda y sacó una bolsita con tabaco y un papel para liarse un cigarro mientras presionaba al pirata contra el suelo. - Por cierto, me llamo Jude, un placer cabronazos. No se por qué me estoy conteniendo, en otra situación ya hubiera enterrado a este inútil, pero tengo intriga por saber cual es vuestro cometido aquí y os habéis ganado mi respeto. Yo estoy en una misión importante, solo espero que no seáis una molestia más. - Realmente estaba confiándose demasiado con esos tipos. Fueran quienes fueren eran muy fuertes y se lo pondrían realmente difícil a la novata si su intención fuera acabar con ella. Pero ni parecían piratas ni cazarrecompensas, ninguno de esos gremios solía ir aseado y bien vestido, de todas formas si pretendían algo en su contra no dudaría en contraatacar. Jude hubiera dejado esa escena atrás y se hubiera dirigido hacia la mina para proseguir con la misión pero se encendió el cigarrillo a la espera de los siguientes acontecimientos.
Resumen
Info Bélica
Karmas
18-11-2023, 10:32 PM
Hace dos años
En algún lugar del West Blue
En una noche de cuarto creciente, arrinconado en la pared de un callejón sin salida apartado de la mano de dios, un desgraciado de dos metros estaba siendo apaleado por cinco pandilleros de la zona. Sólo ellos saben las razones que se escondían detrás de esa paliza, pero aquello no era relevante.- Buahahaha, ¡el muy tonto se está dejando pegar! ¿Cómo puede ser tan panoli? – Por cada puñetazo y patada que daban los delincuentes, el grandullón no buscaba defenderse, y mucho menos contraatacar. Marvin, no le encontraba el sentido a pelear por pelear, lo odiaba, prefería cerrar los ojos y esperar a que todo pasara. Fue entonces cuando él apareció. De repente, las carcajadas y, con ello, los golpes, cesaron, volviéndose en gritos de dolor y en súplicas. Cuando abrió sus ojos, Marvin se encontró a todos sus abusadores en el suelo y, una figura completamente nueva sumida en las sombras, de la cual resaltaba, sobre todo, su penetrante mirada de color amarillo. El grandullón temía que aquella silueta tomara el relevo de sus agresores, pero su temor no podía estar más equivocado.- Hijo, ¿estás bien? – Se trataba de un señor, no cabía duda. La calma con la que hablaba y el carisma que emitía el tono de su voz, dejó prendado a Marvin con el primer fonema que salió de su boca. Aquel hombre, aquel hombre con esa embriagadora mirada y voz, y que imponía al mismo tiempo, se trataba de, nada más y nada menos, que Glatus. Presente
En ese preciso instante, unos ojos parecidos a los de su capitán, se mostraron frente a él. Aquella mirada, aquel monstruo, casi hace olvidar a qué hombre le debía su vida. Menos mal que con él estaba Sadine para que reaccionara.- ¡Có-cómete esta maldito!- El puñetazo del grandullón parecía que iba a llegar a atinarle al espadachín pero, el anfibio antropomórfico, tras dar una serie de órdenes, no le dejó ninguna oportunidad de realizar su ofensiva. Primero, un veloz puñetazo en su brazo anuló su ataque por completo pero, por si fuera poco, lanzó un derechazo y zurdazo en el pecho de Marvin para finalizar con un codazo con su diestra en el mentón. No pudo esquivar ninguno de aquellos golpes, eran demasiado rápidos. Por cada impacto que recibía, su consciencia se iba desvaneciendo más y más. Sus piernas comenzaban a flaquear, haciendo inevitable que su cuerpo se empezará desmoronar. Sin embargo, antes de que se desplomara, el moreno musculoso, con el propósito de asegurarse de que la vida de su enemigo acabara, fue a perforar la zona del abdomen con su arma. Por pura inercia, Marvin, en el momento en el que la espada del sujeto de más de dos metros entró en contacto con su abdomen, sus músculos se endurecieron, confiriéndole una mayor resistencia que la usual. Sin embargo, aquello no evitó que quedara inconsciente. Sus rodillas tocaron el suelo, aunque su cuerpo, inmóvil debido a su inconsciencia, y quizás por propia memoria muscular, después de ponerse de pie tras tantas palizas recibidas, se mantuvo firme. Marvin no estaba muerto, pero se encontraba a las puertas de pasar a una mejor vida, y de eso mismo se encargaría la semigigante que, de un titánico talonazo desde sus espaldas, al que no pudo ni reaccionar debido a su falta de consciencia, aplastó por completo el cuerpo, de cintura para arriba, del pirata, esparciendo su sangre, sesos y vísceras por el suelo. Había sido brutalmente asesinado. Unos cinco metros delante de Marvin, y dándole la espalda, se encontraba Sadine, con sus propios problemas. El corte en el brazo derecho que le había realizado a la pelirroja había acertado, y la sangre empezaba a recorrer su extremidad y a gotear. No obstante, lejos de soltarle su muñeca, usó su mano libre para agarrar su otro brazo.- SUÉLTAME DE UNA VEZ, ¡LOCA! – Comenzó a forcejearse con la intención de zafarse de ambos agarres, pero fue fútil. La cara de la atractiva mujer, llena de éxtasis y locura, empezó a alejarse y acercarse repetidamente, propinándole una serie de cuatro cabezazos en la frente de Sadine. Los ojos de la pirata se tornaron blancos y el pañuelo que le cubría gran parte de su rostro comenzó a teñirse de sangre. Iba a asestarle una patada con, su pierna izquierda, en la boca del estómago de la mujer, pero Sadine había cometido otro grave error. No prestar atención a su otro enemigo. El peliazul, que aún seguía sin saber si era un hombre o una mujer, había desaparecido de su vista, no tenía ni idea de hacia donde había ido, ¿acaso se había adelantado y se estaba dirigiendo hacia la mina? Ese pensamiento rondaba su cabeza hasta que sintió como, en su espalda, recibía dos grandes cortes en forma de “X”, seguida de la voz del andrógino de la katana. Incrédula y confusa, giró su cabeza para ver que era lo que estaba sucediendo, pero, lejos de ver al responsable de los tajos que su cuerpo se había llevado, vio lo que quedaba de Marvin. Estaba muerto. Había sido aplastado por esa maldita gigante, que, desde luego, no era consciente de su propia fuerza, no si preguntaba si lo mantenía con vida o no para sonsacarle información cuando sus restos estaban repartidos por el terreno. Esa batalla, en cuestión de un minuto, se había convertido en un cinco contra uno. No había forma de que saliera victoriosa de ese encuentro, ¿quiénes eran esos tipos? ¿cómo podían ser tan fuertes? En el mejor de los casos, Sadine sería asesinada en cuestión de segundos y, en el peor de ellos, la mantendrían con vida y la usarían como rehén para chantajear a su capitán o intentarían que soltara prenda sobre sus secretos y situación. Su lealtad hacia Glatus, su verdadera figura paterna, no le permitía que ese escenario pudiera darse.- Gracias por todo Glatus, por favor, sobrevive.- Dijo para ella misma, en voz baja. Seguidamente, con sus manos ocupadas, hizo lo único que podía hacer. Fuertemente, se mordió su lengua con sus paletas, llegando a arrancársela de un bocado de la presión que había ejercido. Con todo el daño recibido, junto al desangramiento tan grave que estaba sufriendo Sadine por la pérdida de su lengua, hizo que su vida se apagara por completo. Su cuerpo, carente ya de fuerza, cedió ante la gravedad, cayendo hacia la pelirroja, que aún le agarraba de sus muñecas. El grupo de asesinos y la marine, habían conseguido abatir, sin ninguna dificultad, a los dos enemigos que se habían interpuesto en su misión. Sin embargo, la presencia de este dúo y su ansía por proteger el camino hacia la mina, les confirmaba que allí se encontraría Glatus y, probablemente, el resto de su tripulación. Los más informados acerca de la tripulación capitaneada por Piel Azul, podían saber que, sin contar a Glatus, aún quedaban otros dos miembros ejecutivos con vida. El pedregoso sendero, hacia lo que parecía el escondite del pirata, se extendía frente a los victoriosos de aquella pequeña batalla, pero que, continuaran su camino o dieran media vuelta, eso ya era otra historia. Aún estando a lo lejos, ya os era posible atisbar la cueva que daba con la mina, dadas sus grandes dimensiones.
RESUMEN DEL TURNO
ACLARACIONES
INFO BÉLICA
INFO NARRADOR
20-11-2023, 08:27 AM
(Última modificación: 23-11-2023, 08:09 AM por Irina Volkov.)
La acción ofensiva de Irina fue efectiva, como lo sería la de Daryl posteriormente y la de su otra compañera gigante, que haría explotar el cuerpo del pirata. Una ola de vísceras y sangre bañaron tanto a Daryl como a la propia Irina, la cual TODAVÍA más parecía sacada de un cuento de terror. Ni siquiera se molestó en quitarse la mierda de encima, tenía toda la cara, pecho, cabello, empapados de sangre. La misma goteaba cuando se movía. — Supongo que ya da igual. — Contestó irónicamente Irina a Jude.
De repente empezó a decir que no sabía cual era el cometido que tenían ellos allí. O mentía muy bien o igual si que tenía cierto retraso, como contaban las historias sobre los gigantes. Irina decidió no responder, quizás sería la peor opción entablar una conversación con Jude, de momento daba la sensación de ayudar, mientras siguiese así lo mejor sería no perturbar sus planes. Qué pésima organización de plan, como se notaba que no era Irina quien lo estaba llevando a cabo. Comenzó a caminar hacia las minas sin prestar atención a Alzeid o Ikirami, tan solo comenzó a caminar. Los tacones que tenía estaban completamente destruidos por el peso de su transformación, la cual, como dato, aún seguía activa. Se plantó justo en la entrada de la cueva. — Entrar todos de sopetón me parece una idea nefasta. No he dudado de que ese será tu plan. — Comentó a Daryl, insultando su inteligencia una vez más. Lo cierto es que si alguien estuviera al mando de la misión (Irina) ella apostaría un agente en la puerta, otro a medio camino y el resto ya podrían interceptar el objetivo, de esta forma te asegurabas que no escaparían, al colocar dos barreras disuasorias. Pero claro, eso no pasaría, ¿quién se quedaría aguardando? ¿La gigante con un posible retraso? ¿Alzeid vestido de hembra mientras ve algún lagarto al que apuñalar? ¿Ikirami? por dios, era marine, estaba a una altura ínfima para darle algún tipo de responsabilidad. Irina se llevó una mano al rostro, esperando "órdenes” de Daryl.
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