[EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco.
#11
Al cruzar el arco y entrar al interior del recinto, lo que nos encontramos sí que me resultó más propio de un laboratorio. Caminamos a través de un túnel bastante amplio hasta llegar a una puerta tras la cual se encontraba una estancia que me resultó siniestra. Las puertas parecían diseñadas para no dejar entrar ni salir nada de manera accidental. Todo parecía meticulosamente pensado. Viendo el exterior ya podíamos haberlo deducido, pero me había descolocado la aldea de interior que habíamos tenido que atravesar. La iluminación contribuía a crear este ambiente frío y de excesiva profesionalidad. La distribución era octogonal, con una puerta en cada uno de los lados. Cada una de las puertas tenía un cartel sobre ella que, supuestamente, definiría qué encontrar tras cruzarlas. Eran nombres bastante confusos, parecía que hacían referencia a partes o habilidades de una máquina. En el centro de todo, en el suelo, estaba plantado el logo de aquel lugar.
 
De la nada, sonó una voz que se dirigía a un grupo de personas, como si estuviese retransmitiendo en vivo, aunque realmente se estaba comunicando tan solo con nosotros. Lo que sí me llamó la atención fue el tono de voz, tan animado y que encajaba tan poco con el lugar y la situación. Nos agradeció que hubiésemos entrado por nuestro propio pie, como si hubiese podido hacer que entrásemos a la fuerza. Aquel pensamiento me hizo fruncir el ceño, pero continué escuchando. Una de las puertas se abrió, la número cuatro, y tras ella pudimos ver una habitación amplia con una plataforma en el centro. Antes de que pudiese darnos tiempo a reaccionar, una humareda púrpura emergió de una de las rejillas y comenzó a inundar la habitación muy lentamente desde arriba. Por lo visto estaba hecho a partir de un veneno conseguido gracias al usuario que Jolyne y Kenzo se habían enfrentado hacía tiempo. Menos mal que Jolyne se lo había cargado, parecía un poder bastante peligroso. Su intención, por el momento, no era dañarnos con aquel gas, sino obligarnos a reaccionar tal y como él pretendía. No nos quedaba más remedio que entrar en la habitación que nos indicaba sino queríamos acabar derretidos. —Hijo de puta chalado. Vamos —les dije a los demás para animarles a entrar en la estancia. La puerta se cerró tras nosotros para no dejar pasar el gas, pero también para que no pudiéramos dar marcha atrás.
 
Siguió dando instrucciones, pero me costaba concentrarme. Ahora solo podía pensar cuáles eran las intenciones del Doctor Utakata y cómo llegar ante él cuanto antes. Si era posible quería que esto fuese sin seguir su estúpido juego, pero al haber entrado en su madriguera iba a estar complicado. Garnet tampoco parecía contento con tener que ceder. Pedía que uno de nosotros quedase atrás mientras el resto avanzábamos. Era un viejo truco de cobarde, intentar separarnos. Para colmo, parecía que quería utilizarnos como conejillos de indias para experimentar con sabe dios qué, una especie de autómatas para la marina me había parecido entender. Kenzo dijo algo de unos robots a los que se habían enfrentado. Si más adelante la información nos servía de algo le volvería a preguntar. En ese momento me percaté realmente de cómo de valioso debía ser aquel tío para el gobierno. Ahora tenía más ganas que nunca de encontrarme con él, pero odiaba tener que ceder y dejar a alguien atrás. Jolyne no se lo pensó demasiado. No había más remedio y parecía decidida. Esta me la guardaría. No pensaba servir de utilidad para ningún experimento del gobierno, así que esto solo podría acabar de dos maneras, o con nosotros muertos, o con este sitio destrozado y el doctor enterrado bajo los restos. —De acuerdo. Jolyne, ten mucho cuidado —le dije antes de continuar hacia la siguiente puerta.
 
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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#12
Si el segundo portón no había confirmado que Utakata había reservado audiencia para la tripulación de los Alas Negras, la enorme reja que bloqueaba el acceso a su “palacio” desmintió que aquella perfecta sincronización entre los mecanismos de acceso fuera fruto del azar. Tobías caminó hacia su interior sin voluntad propia, embobado como un personaje de dibujos animados tentado por el embaucador aroma de una tarta de manzana enfriándose en el poyo de una ventana. El largo y ancho pasillo que se encontraron los piratas, estaba perfectamente iluminado, todo estaba construido sobre acero. Al carpintero, la monocromía le parecía el ambiente más adecuado para enfocarse en el trabajo. Además, estaba enamorado de la cuidada simetría que reinaba en general. Le parecía el lugar perfecto para crear. Cada vez admiraba más la obra de aquel enigmático científico, cosa que le hacía enfadar, pero la balanza estaba hablando.

Al final del pasillo apareció una amplia sala octogonal. Parecía un “hall” para dar acceso a las diferentes áreas del lugar. Tobías leyó atentamente los carteles que sostenían cada una de las ocho compuertas, creando un mapa mental de todo lo que abarcaba aquel laboratorio, a nivel científico. En el centro del suelo de aquella sala, se encontraban el logotipo y el nombre de la institución, confirmando al vaquero que allí se hacían robots con tintes orgánicos. Androides. Tobías alucinaba con el nivel de sofisticación y tecnología que abundaba el lugar, y eso que solo había visto la portada. - ¡Pfff! ¡Jish jish jish! - La espontaneidad del músico no dejaba de sorprender al joven barba naranja, interrumpiendo el análisis a distancia que estaba haciendo de uno de los paneles situados a la derecha de cada puerta. - Aspros lo habría empezado a pintar desde fuera, y a estas alturas ya estaríamos rodeados de máquinas de guerra. - Esa idea se materializó en la mente del vaquero, imaginando todo tipo de robots amenazantes, y él, escudriñando su tecnología de cerca.

Tobías no pudo llegar a responder a la pregunta que le había formulado Kenzo, pues una voz comenzó a sonar de forma omnipresente en aquella sala. Parecía joven, enérgica, con un entusiasmo contagioso, algo que al carpintero le chocó bruscamente, llegando a plantearse que fuera la voz de un ayudante del científico. Pero no, el que hablaba era el mismo doctor Utakata, pues confirmó que les daba la bienvenida a su laboratorio y les daba las gracias por colaborar en sus experimentos. - Así que quieres jugar con nosotros. ¿Verdad, Utakata? - Barba naranja siguió escuchando con atención aquello que les quería transmitir el veterano Shichibukai. No podía dejar de sorprenderse con su joven voz sabiendo que aquel genio tenía más años que la pandereta. La puerta número cuatro se abrió frente a los muchachos, y narrando lo que sucedía, el anfitrión les forzó a cruzarla soltando un gas morado en el interior de la sala octogonal en la que estaban. Por lo que dijo de la procedencia del venenoso gas, Tobías comenzó a vislumbrar la posibilidad de que aquel genio loco fuera capaz de sintetizar las habilidades que otorgaban las frutas del diablo, hilando eso con el comentario que había hecho antes aludiendo a que los piratas eran unos buenos sujetos para sus experimentos. Era demasiado para procesar con calidad, lo que parecía obviar el científico era la indomabilidad de los Alas Negras. Eso no significa que fueran tontos, tras la confirmación parcial de Jolyne sobre la veracidad de las palabras del Shichibukai, todos avanzaron por la puerta número cuatro y cruzaron el umbral a la siguiente estancia. Así se cerró la puerta tras los piratas, Utakata celebró la forzada colaboración. Para el vaquero, eso sólo demostraba lo pirado que estaba, semejante parafernalia solo para asegurar que tomaran aquel camino. Con lo fácil que hubiera sido pedírselo sin más, ya habían cruzado tres puertas por voluntad propia y como no iban a hacerlo con la cuarta, que además era la número cuatro. Esas casualidades numéricas le encantaban al carpintero.

Según citaba el cartel, esa era el área donde supuestamente se investigaba sobre energía y autonomía. Tobías se preguntaba cómo querría el científico aprovechar las habilidades de la tripulación de cara a desarrollar sistemas de energía autónoma. Trabajar ahí tenía que ser increíble, pero al muchacho le abrumaba semejante despliegue de medios. Él era incapaz de comprender la gran mayoría de entresijos que se estaban desarrollando en aquel lugar, estaba a años luz de ese saber. No le dio tiempo a hacerse demasiadas preguntas sobre la utilidad de aquella nueva sala, Utakata iba por faena. “Stage 01, campo de pruebas balístico.” Una sala con una plataforma en medio que hacía de interruptor para abrir la siguiente y la llave era cualquiera de los miembros de la banda pirata. - Tiene ojos, oídos y boca en todas las salas. - Advirtió barba naranja a sus compañeros al cerciorarse que en aquel habitáculo también había cámaras y altavoces. Utakata confirmó las sospechas que tenía Tobías acerca de sus intenciones con ellos. Quería mejorar al Dr. Omp y a la asociación Neurona, la cual había presidido en el pasado, mejorando el proyecto S.E.E.D. del cual no sabía mucho el vaquero, hasta ese momento. Otorgar habilidades del diablo a esos androides. Era una mezcla peligrosa, una hazaña ambiciosa.

Ahora tocaba decidir quién se quedaba en esa sala, pero Jolyne ahorró el trámite al presentarse como voluntaria. Si la prueba era de balística, ella era la mejor, a Tobías solo le preocupaba lo desorganizada que era y se acercó a la muchacha. - Toma, por si las moscas. - Le ofreció algo de munición, para que no hiciera corta. - Demuéstrale que no te llaman Gatillo Loco sin motivo. Nos vemos después. - Le dedicó una sonrisa y se dirigió hacia la puerta que conducía a la siguiente estancia con intención de cruzarla.



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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#13
Los Alas Negras obedecieron las indicaciones del Doctor Utakata sin pensárselo mucho, demostrando una buena capacidad de trabajo en equipo y una majestuosa lealtad y confianza entre ellos. Un grupo unido, una bestia de varias cabezas... y pareciera que por el momento la cabeza que había decidido quedarse atrás era la más estúpida de todas: Jolyne Jones, la encargada de la cobertura y retaguardia y el miembro más débil del grupo, el más insignificante en cuanto a poder y peligrosidad, por lo que esta parte del experimento sería sencilla. Utakata sabía que no podía gastar recursos demasiado refinados o específicos con alguien así, que rezumaba ordinariedad tanto en su estilo de combate como en los poderes de su akuma no mi... así es, Utakata lo conocía todo.
Y su conocimiento sobre los Alas Negras no era por las fuentes oficiales de los periódicos, los rumores, las noticias o la información que se hubiese podido extraer a las personas que los conociesen por su camino y trayectoria. No, iba mucho más allá.

El Doctor Utakata tiende a tener cierto control de aquellos y aquellas que pueden ser un problema en el futuro, guiándose de su red de contactos y de las noticias de los periódicos en esencia, y suele monitorizar a los más interesantes, desde sus orígenes sin importar lo humildes que fuesen estos... vengan de un Blue o no.
Curiosamente, Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, el líder y capitán original de los Alas Negras - ahora preso en Impel Down gracias a la intervención de Joe Joestar, el Héroe de los Cabos Gemelos - había sido una persona sobresaliente en su notoriedad y criminalidad desde el primero de sus días como pirata, y la atención de Utakata lo había acompañado aunque de una forma menos minuciosa. No fue hasta que tras su intervención con MDU-06 en los Cabos Gemelos hace 6 años, decidió mandar un autómata especializado en la recolección de información a cada uno de los grupos que arribó a las distintas islas de las distintas corrientes del Grand Line, para ver la trayectoria y el movimiento de los mismos, especialmente motivado por la situación de los Alas Negras y la absorción de los piratas Shogun Gari.
Algunos de estos autómatas fueron accidentalmente destruidos sin que esto fuera perceptible, bien fuese por acciones de los propios investigados o por causas del terreno y la situación. Los dos que perseguían a la división de Joe o al grupo criminal de Sohem fueron incinerados en el viaje hacia Toko por el mal carácter del Cazador de Recompensas. El que seguía al Escuadrón X del que originalmente formaba parte Bambú, el Revolucionario, fue destruida en Little Garden por la plaga de avispas. Otros fueron destruidos mas tarde, como el encargado de monitorizar los pasos de Ashura que se vio afectado por la imantación de su último gran contrincante y quedó destruido en ese combate, y los restantes fueron retirados de su seguimiento al no aportar datos que el Doctor considerase de importancia o a tener en cuenta en sus investigaciones, al seguir grupos de poco interés académico. Pero uno de ellos, había estado pegado a los Alas Negras desde el principio:

El proyecto Z-87, Veritas Flux, nombre en clave 'Moscow'.


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'Moscow' era un autómata con la fisionomía de un insecto, particularmente una mosca, dotado de cámaras ultra sensibles y micrófonos refinados con diferenciación por pistas de los distintos sonidos del entorno, para filtrar ruidos y poder obtener conversaciones nítidas. Tal era el interés del Doctor Utakata por estos miembros que había dotado un escuadrón de investigación particular para toda la tripulación, moviéndolo en un discreto y diseminado enjambre que colocaba a una unidad Z-87 siguiendo a cada uno de los miembros de la tripulación, y como la presencia de moscas era habitual por los hábitos y costumbres de aquella mujer, Jolyne Jones, nadie sospechó nunca de por qué siempre había moscas allá donde iban.
Moscow había perseguido a los Alas Negras en todas sus aventuras de forma individual, y había estudiado las reacciones, las interacciones, los poderes, las debilidades, las técnicas, frutas del diablo, armas, y situaciones en las que cada uno de los miembros se había visto involucrado. Por eso sabía de sobra que Jolyne era la asesina de Ryze, y no Kenzo como ella aseguraba... pero eso era una información que sólo él poseía ya que no consideraba compartirla con la Marina o el Gobierno como algo beneficioso.
Por eso también sabía de las increíbles y excelentes habilidades sorpresivas de Yojimbo jugando al dominó. Nunca pensó que alguien pudiera ganar tantas veces seguidas el torneo de Impel Down...




Con la salida del último miembro de los Alas Negras que dejaba atrás a Jolyne Jones sobre aquella plataforma, la puerta comenzó a cerrarse aunque Jolyne no había descendido del cristal sobre el que estaba haciendo presión — Bueno... es cierto... claramente yo también puedo ejercer control manual sobre mis automatizaciones... Gracias por tu colaboración, Jolyne Jones. Trataré de ajustar mi comunicación a tus capacidades....... ¡Empieza la movida! ¡Yiiihaw! — dijo la voz de Utakata por los transmisores de la pared, y la puerta que separaba las dos estancias quedó cerrada y sellada por completo, dejando a Jolyne sola ante la prueba que el Doctor quería enfrentarla.


Los Alas Negras llegaron a una habitación relativamente parecida a la anterior, pero un poco más estrecha. Esta, en lugar de ser un rectángulo era más bien un cuadrado de treinta metros por treinta metros, con la plataforma de cristal en el centro de las mismas dimensiones que la anterior.
Sobre esa plataforma había un cubo de acero que recibió el impacto de un pequeño misil y explotó provocando una explosión termonuclear a una escala minúscula, como muy controlada, que resultó en un hongo atómico con forma de tarta de cumpleaños y desapareció a los pocos instantes borrando completamente la existencia del cubo y sin hacer ningún otro tipo de daño. Una de las excentricidades del doctor.

— Bienvenidos al Stage 02, la cámara de filtración de líquidos. Un sistema de testeo para medir las distintas capacidades de los fluidos. Por favor, sujetos K-19, G-29, T-31 y T-32, elegid quien de vosotros se colocará en la plataforma y el resto pasad al otro lado — dijo la voz mientras la puerta del fondo, de nuevo se iluminaba y se abría como había pasado justo antes — Ya casi hemos terminado con la diseminación de especímenes, os ruego un poco más de paciencia y colaboración. Os garantizo que el resultado será maravilloso. La ciencia avanzará mucho con vuestro sacrificio — sentenció fríamente el Doctor, alegre y seguro de sus propias palabras, sabiendo que los Alas Negras continuarían colaborando y con ello, culminando su gran plan.

Sólo tenían que decidir quien se quedaba atrás de nuevo, y los tres que quedasen en pie avanzarían hacia el desafío final.




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#14
Cuando nos trasladamos a la siguiente sala, la puerta se volvió a cerrar tras nosotros con aquel ruido metálico al que ya me estaba acostumbrando. Habíamos dejado atrás a Jolyne, y eso me hizo sntir un poquito mal a pesar de que estaba premeditado y que fue ella la que se ofreció. Sin embargo, no podía evitarlo. Miré a mis compañeros, a los que avanzamos y les dediqué una sonrisa tranquilizadora. -No os teneis que preocupar. Jolyne lo tendrá controlado. Es una vaquera. Es más fuerte de lo que aparenta, todos vosotros lo sabeis.- Dije con completa seguridad, no sólo para que ellos estuvieran tranquilos, sino para que yo lo recordara. Si empezábamos a dejarnos llevar por la tensión de aquel lugar, el Shichibukai ya habría empezado ganando. Debíamos mantener la cabeza fría.

Una vez en la estancia, avancé un par de pasos, recorriendo con la mirada aquel lugar. Parecía prácticamente igual a la anterior sala, aunque algo más pequeña, mas compacta. Giré la cabeza y le dediqué unas palabras a Garnet. -Oye Garnet. Otra sala de entrenamiento. Deberíamos tematizarlas. En esta, podríamos poner fotos de alguna “chatunga” desnuda, ¿Es o no es? ¡Pueje, pueje!- Dije, imitando su coletilla con aquella risa de depravado, exagerando ligeramente la voz para hacerlo reir. Luego miré a Triana y Tobias. -Chicos, no preocuparos. Seguro que habrá más salas donde podais poner fotos de gente desnuda, como quiere hacer el loco de Garnet.-

Cuando me quise dar cuenta, encima de la estructura del “elegido”, había un pequeño cubo de metal, al que le cayó un pequeño misil, creando una pequeña explosión. El humo y la energía que dejó aquella explosión, dejó una especie de imagen con forma de tarta de cumpleaños. Aquella cosa me dejó completamente mudo, con el ceño fruncido y con cara de no entender nada lo que había pasado. Miré a mis compañeros, por si ellos habían entendido algo. -¿Porqué siempre nos toca pelear contra tipos tan raros? Quiero decir...- Me llevé la mano al tabique, mientras cerraba durante un instante los ojos. -En fin, sigamos con todo esto...- Dije, intentando ignorar aquel hecho.

Tras aquella demostración extraña que nos dejó el Dr. Utakata, su voz volvió a llenar el lugar desde aquellos altavoces, haciendo que mi cabeza apuntara al techo y mirara aquel lugar. Resultaba que ahora estabamos en el “Stage 02”, la cámara de filtración de fluidos. Volvía a pedirnos que seleccionaramos a alguien para que se quedara en la sala, como pasó antes con Jolyne. Sin pensarlo demasiado, choqué mi puño derecho contra la palma de mi mano izquierda. La decisión la tomé mucho antes de que lo pensara. Tanto Triana, como Garnet y Tobías debían seguir avanzando. Todos ellos eran más fuertes que yo, y yo... Bueno, yo podía lidiar con aquello sin ningún tipo de problema. Anduve hasta la plataforma, donde me subí y les dediqué otra sonrisa amplia. -Aquí me quedo yo y me aseguro de acabar rápido para ir a buscar a Jolyne.- Dije, para luego dedicarle unas palabras a Triana. -Triana, déjale las cosas claras al Utakata este. Y antes de terminar con él, pídele las contraseñas de todas las cosas. Nos será mucho más fácil encontrar sus secretos.- Miré hacia arriba y abrí los brazos. -¡VENGA UTAKATA! ¡QUE NO TENGO TODO EL DÍA! ¿QUIERES JUGAR? ¡BIENVENIDO A MI PATIO DE RECREO!- Rugí con fiereza, mostrando una sonrisa feroz que indicaba que estaba preparado para la prueba.

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Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
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#15
Tobías nos advirtió de que este hombre nos tenía completamente vigilados y podía comunicarse con nosotros en todo momento. ¿Quién montaba algo así en un laboratorio? Estaba claro que un demente. Antes de despedirnos por completo de Jolyne, le ofreció unas cuantas balas por si las moscas. Tras eso, perdimos de vista a nuestra tiradora. De verdad esperaba que pudiese volver con nosotros, porque si no el maldito doctor se iba a arrepentir de haber nacido. Ya pensaba quitárnoslo de en medio para que dejase de beneficiar al gobierno, y más aún a costa nuestra, pero no sabía de qué podía ser capaz si me enteraba de que había acabado con uno de los míos.

La siguiente estancia era muy similar, aunque algo más pequeña y en forma de cuadrado. Kenzo parecía animado, incluso le seguía el juego a Garnet con sus guarradas. En este momento no me importaba en absoluto. Era mejor que tuviese tanta energía. No sé ni qué vimos, algo provocó una pequeña explosión con forma de tarta de cumpleaños antes de que volviese a sonar su voz con nuevas instrucciones. Esta vez se trataba de una prueba que involucraba fluidos y encima se refería a nosotros con números y letras, como si realmente creyese que éramos parte de su estúpido experimento. También confirmó lo que ya imaginaba con aquel de “diseminación de especímenes”. Nos estaba separando como si aquello hiciese que fuéramos más fáciles de derrotar. Ya no sabía si ese era su objetivo final o realmente tenía intención de probar algo, de utilizarnos para sus experimentos. Cualquiera de las dos opciones iba a acabar muy mal para él.

Kenzo se ofreció muy rápidamente para quedarse en esta sala. No estaba demasiado convencida. Ahora que lo pensaba, tal vez el tema de los líquidos sí que le viniese bien con el poder de su fruta, Pero como le pusieron alguna especie de prueba en la que tuviese que utilizar su inteligencia y la lógica estábamos jodidos. Afortunadamente, confiaba en su fuerza bruta para acabar solucionándolo todo. —No te preocupes, nosotros nos encargaremos. Tan cuidado e intenta seguir más o menos las instrucciones que te dé este pirado, pero si te frustras y ves que vas a salir perdiendo patéale bien el culo —ese era el mejor consejo que podía darle. Al final el propio doctor se daría cuenta de que ni Jolyne ni Kenzo iban a actuar como él se esperaba. Eran dos personas muy diferentes, pero completamente impredecibles y, por ello, mucho más peligrosas.

—Nosotros seguimos —les dije a Garnet y a Tobías, dispuesta a continuar con nuestro camino. Cada vez me fastidiaba un poco más tener que hacer caso de lo que decía la voz de alguien que solo quería jugar con nosotros. Peor, lo que hacía era tratarnos como a ganado. De momento no nos quedaba más remedio y nos venía hasta bien para adentrarnos en aquel laboratorio, pero mi paciencia iba en descenso. Solo quería tenerlo delante para decirle cuatro cosas antes de dejarle hecho pedazos. —Tarde o temprano imagino que tendremos que separarnos, así que tenemos que darlo todo para conseguir salir cuanto antes de las salas y reagruparnos —dije sin que me importase lo más mínimo que el doctor estuviese escuchando. Sabía que lo estaría haciendo, pero eso no cambiaba nada. No iba a ser capaz de pararnos.

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#16
Tobías alertó sobre la posibilidad o, mejor dicho, sobre el hecho de que, Utakata, parecía tener la capacidad de poder monitorizar todo lo que estaba ocurriendo en cada una de las salas, teniendo tanto boca, como oídos y ojos en cada una de ellas. Por parte de Garnet, no había conseguido ver ningún Den Den Mushi en la sala común de la que venían pero sí el vaquero afirmaba algo así, debía ser por algo.

Una vez que todos cruzaron el umbral que les llevaría hacia el siguiente recinto gracias a la determinación de Jolyne, las puertas que, ahora, separaba a la tiradora del resto de miembros se cerró abruptamente. Nunca era de buen agrado que les separaran, y menos aún cuando estaban en territorio enemigo, pero no parecían tener opción. Kenzo pareció entender esto y se propuso intentar calmar el ambiente, asegurando la fortaleza de la tiradora con una sonrisa en su rostro.- Ni te rayes, colegui, aquí no hay nadie que piense que Jolyne es una debilucha. - Respondió ante el comentario de su pupilo, haciéndole saber que en ningún momento ninguno había dudado de la vaquera. En cuánto se trataba de intentar sobrevivir, no había nadie más temible que ella.

Siguieron avanzando hasta que llegaron a la siguiente sala, siendo esta ligeramente similar a la anterior, salvo que en vez de poseer una distribución rectangular, esta era cuadrangular.- Lo dicho, Aspros estaría revolviéndose por dentro. - Pensó, momento en el que Kenzo - quién parecía recorrer con su mirada toda la instancia  -, propuso con un tono jocoso sobre poner fotos de chicas en pelotas por todas las paredes, imitando tanto como su muletilla como su risa. Garnet, inmediatamente, se giró hacia el impertinente mocoso, frunciendo el ceño en una primera instancia.- ¿Huh? ¿¿Te estás cachondeando de el menda?? - Se puso a la defensiva, contrayendo su brazo derecho hacia atrás, mientras con su mano izquierda agarraba el bíceps de su brazo derecho, como si se estuviese conteniendo de darle un puñetazo. No obstante, aquel ataque de ira pronto se apagó, al imaginarse a las múltiples imágenes de tiarronas desnudas recorriendo su cabeza, debido al comentario del joven Fujiwara, relajando su postura y, sobre todo, adoptando una expresión más perversa.- Pero me parece una idea cojonuda... Pueje pueje. - Retratadísimo que había quedado el marrano.

Mientras seguía en babia pensando en que pósteres o wanteds debía colgar en una de estas salas, el sonido de una pequeña explosión en la sala le hizo ponerse alerta, girándose rápidamente hacia el origen de aquella interacción. Cuando se quiso dar cuenta, en el centro de la sala y sobre una plataforma idéntica que la de la sala anterior, pudo ver como un hongo atómico surgía desde ese lugar de impacto, adoptando este la forma de una tarta de cumpleaños.- ¿Huh? ¿Una tarta de cumpleaños? - Arqueó la ceja izquierda. Todos parecían igual de confusos que Garnet, siendo Kenzo el que dijo, en un primer lugar, sobre la excentricidad de sus enemigos.- ¿Sera el cumpleaños del "Giogio" este..? - Intentó recordar uno de los nombres del Shichibukai.- O sea... Utakata... -Miró hacia todos sus compañeros uno a uno, hasta que terminó de encogerse los hombros.- Bah. -

Después de aquel extraño suceso, la voz del doctor volvió a resonar en la estancia, obligando a los Alas Negras a seguir un procedimiento idéntico que el de la anterior sala, y designándole a cada uno de los miembros un nombre en clave, como si de unos sujetos de pruebas fueran.- Quiero partirle la jeta a este tío. - Pensó, mientras rechinaban sus dientes, era todo demasiado frustrante e indignante. Y lo peor de todo es que parecía que ese psicópata parecía divertirse con todo aquello. Con lo poco que había visto de él, no sabía quién estaba más loco, si él o Finn Slingerland. Fuera cuál fuera el caso, Kenzo se ofreció rápidamente a ser él el que se quedara en aquella estancia, asegurando que acabaría rápido con él y sería él que iría a buscar a Jolyne. Por otro lado, Triana le dedicó varios consejos al heredero del diablo, declarándole que ellos se encargarían de todo a partir de ahora, asintiendo Garnet con firmeza con la cabeza.- Después de todos los entrenamientos que hemos tenido, el menda sabe de sobra que podrás con lo que sea que te pongan. - Pronunció, extendiéndole hacia arriba el dedo pulgar de su mano izquierda.-  Haz que Yoji esté orgulloso de ti, ¿es o no es? - Le dedicó esas palabras, dirigiéndose sin dudar un ápice de él. Había visto y experimentado de primera mano lo mucho que había crecido, tanto física como mentalmente el más joven e impertinente miembro de los Alas Negras. Y por eso mismo sabía que era de todos ellos, probablemente, el que más potencial tenía para alzarse como el Rey de los Piratas una vez que
Yojimbo hubiera cumplido su objetivo.

Junto al resto de sus amigos, se dirigieron hacia la puerta, con la intención de seguir avanzando en su camino, siguiendo las concisas y directas órdenes de Triana, recordando e incidiendo en el hecho de que, en breves, era muy probable que alguien más tuviera que separarse del resto.- Por lo que dijo el George Michael este... - Se quedó callado un par de segundos.-O sea, Utakata, sólo uno de nosotros podrá dárselas con él, ¿es o no es? - Miró tanto a Tobías como a Triana.- Y aunque al menda le encantaría cantarle las cuarentas. - Frunció al ceño hacia su puño cerrado, terminando por suspirar y mirar a la capitana en funciones de los Alas Negras.- Está clarinete que tienes que ser tú la que avance hasta el final... - Se acercó hasta Tobías, rodeando con su brazo derecho sus hombros y cuello, flexionando un poco sus rodillas para igualar lo máximo posible su altura debido a la transformación del pelirrojo.- ¿Es o no es? - Tenían que dar su vida - pero sin morir - para que su capitana siguiera avanzando.

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#17
Dejando a Jolyne atrás con su prueba personal, los otros miembros de los Alas Negras, presentes en aquel laboratorio, avanzaron hasta la siguiente estancia. Todos confiaban ciegamente en la mejor tiradora de los cinco mares, cero preocupaciones. Como de costumbre, la puerta se cerró tras ellos al cruzarla, dando paso a la siguiente sala. Era muy similar a la anterior, pero las paredes equiláteras, formando un cuadrado perfecto. Igual que en la anterior, lo único que había era una plataforma, pero sobre esta había un cubo de acero, el cual fue el objetivo de un pequeño misil, generando una pequeña explosión y forzando al carpintero a cubrir su rostro por inercia. Por suerte para todos fue inofensiva, solo generó una columnita de humo con forma de tarta de cumpleaños. Tobías no entendió el motivo de aquello, solo el comentario del músico dibujó un etéreo motivo plausible. - George Enmanuel Michael Sararene Utakata. - No pudo evitar corregir a su hermano, manías del carpintero. Si el Dr. Utakata jugaba al despiste, era bueno. Si estaba loco, era el mejor en el campo. Basándose en lo que iba viendo, el vaquero determinó que no iba a servir de nada intentar prever sus movimientos, lo mejor que podía hacer era adaptarse a lo que fuera a venir.

Las palabras del científico clarificaron algo la utilidad de aquel nuevo habitáculo. “Stage 02. Cámara de filtración de líquidos.” Según afirmó, allí se analizaban las distintas capacidades de los fluidos. Obviando los poderes ocultos de Garnet, a Tobías le pareció que al doctor le interesaba la habilidad del Heredero del Diablo, pues otra vez tenía que quedarse uno en la plataforma para que el resto avanzara. Si tanto parecía saber aquel Shichibukai sobre los Alas Negras, nada debía estar siendo manipulado por las manos del caprichoso Azar. Sin mediar palabra, el joven Kenzo arrancó la caminata a paso firme en dirección a la plataforma. Desde ella proclamó al anfitrión, sin vacilar, que no se andara con rodeos y fueran al grano. Su valor y su fuerza crecían a cada segundo de forma desmesurada. A Tobías se le dibujó media sonrisa llena de orgullo. - Enséñale de qué eres capaz, “pequeñajo”. - La sonrisa se completó. - Nosotros haremos lo que nos corresponde también. - Simplemente remarcó las palabras de Triana, pero sentía lo mismo y quería exteriorizarlo. Todos confiaban en todos, era un verdadero lujo de tripulación.

Los sujetos J-26 y K-19 ya estaban situados. G-29, T-31 y T-32 solo tenían que avanzar hacia la siguiente estancia por la puerta que había abierto el más joven de la tripulación. Aquella manera de sintetizarlo todo, hasta los nombre de sus sujetos de pruebas, el carpintero comenzaba a ver lo que era un genio volcado en sus ambiciones y proyectos, alguien que tiene el tiempo medido para todo y, seguramente, duerma lo justo para poder dedicar su entera existencia a cumplir sus propósitos. Estaba claro que Utakata quería realizar cinco experimentos aislados simultáneamente. Garnet devolvió al vaquero al mundo terrenal. - Doctor George Enmanuel Michael Sararene Utacata. - Otra vez no pudo evitarlo. - Si con “dárselas” te refieres a pelear contra él, creo que lo haremos indirectamente cada uno de nosotros. No creo que él se vaya a ensuciar las manos personalmente. - Tobías se recolocó el sombrero mientras recordaba las palabras del doctor. Solo uno de ellos podría reunirse con él y le otorgaría un premio en forma de petición. Eso segundo tendría que ser discutido entre todos, aunque Tobías tenía bien claro que iba a pedirle. - Pero, sí. Si no os importa, me gustaría tener esa audiencia con él. - La posibilidad de hablar con una mente tan privilegiada y científica, era un aliciente más para seguir adelante. Tobías comenzó a caminar hacia la siguiente estancia más motivado que nunca.


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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#18
De nuevo, los Alas Negras obedecieron las indicaciones del Doctor Utakata haciendo que el más joven de todo el grupo fuera el que decidiera tomar el papel de experimento en este momento: Kenzo D. Fujiwara, aquel con la letra que trae las tormentas. Un muchacho que llevaba toda su vida, desde bien temprana edad, siendo un criminal y un prófugo. Un salvaje que no conocía otra vida más allá del delito y la violencia. La puerta se cerró con la salida del trio que quedaba recorriendo las instalaciones, y el joven criminal quedó listo para comenzar el experimento.

Era valiente y encomiable que se prestasen a colaborar de esta forma y estuviesen facilitando tanto el trabajo. ¿Qué pasaría si no aceptaban las indicaciones del Doctor? ¿Acaso las temían? ¿Ignoraban tener esa posibilidad? Desde el primer momento habían creídos en sus palabras y no se habían puesto a dudar de si era una estratagema para separarlos y matarlos por separado... sólo habían obedecido. Y con la salida del último miembro de los Alas Negras que dejaba atrás a Kenzo D. Fujiwara sobre aquella plataforma, la puerta comenzó a cerrarse como instantes antes pasó con Jolyne, dejando en esa cámara el sonido de un increíble estruendo y un ligero temblor en la sala a la que acababan de acceder.


Los Alas Negras restantes, la mujer que siempre creyó en Yojimbo y continuó su legado, y los dos únicos supervivientes de los Shogun Gari, llegaron a una habitación significativamente diferente: Un círculo que daba paso a tres escaleras, que avanzaban un par de metros y se elevaban fácilmente otros dos. Una frontal y otra a cada lado. Todas ellas daban paso a una puerta idéntica a las anteriores, pero estas contaban con carteles informativos de la zona respectiva. Campos de energía, Cámara Central de Investigación, y Genética e Hibridación, respectivamente, de izquierda a derecha.

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El altavoz volvió a sonar encendiéndose.
— Bienvenidos al Stage 03, ¡la ante sala de lo más emocionante!. Como veréis frente a vosotros hay tres puertas, pero sólo vais a tener acceso a dos de ellas: las únicas dos que son alas de este mismo Stage — con esas palabras, las puertas de las escaleras de ambos lados se abrieron. La puerta de la izquierda, de "Campos de Energía" y la puerta de la derecha de "Genética e Hibridación" — Dos de vosotros deberán quedarse en el Stage 03, entrando cada uno por una de esas puertas. Al hacerlo, se sellarán para que la Cámara Central pueda abrirse, y el último de vosotros pasará a encontrarse conmigo — sus palabras eran sencillas y estaban cargadas de algo similar a una rutina o incluso algo de aburrimiento por tener que explicar el procedimiento — Pero tenéis que ser inteligentes y conocer vuestro lugar, porque deben entrar en las cámaras las personas correctas o las puertas no se cerrarán — sentenció fríamente el Doctor — Y si lo que vais a pedirme es salvar a vuestros amigos, más os vale elegir deprisa porque no creo que queda mucho de ellos a estas alturas ¡Booootbotbotbotbotbot! — dijo, riendo por primera vez en todo este tiempo, reflejando una especie de satisfacción o locura con sus palabras, si es que aun quedaban dudas.

Ahora nadie se quedaba atrás. Ahora dos avanzaban para permitir continuar a un tercero.
Sólo tenían que decidir quienes, y el que restase se encontraría con la mente maestra detrás de todo esto.





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#19
Garnet pestañeó, perplejo, al escuchar las palabras de Tobías - quién, sin mucho éxito, había intentado corregir al pelirrojo con el nombre del Shichibukai -, separándose de él inmediatamente, y quedándose en silencio durante unos segundos que se pudieron hacer algo incómodos.- ¿Estás tolai o qué, colegui? - Preguntó lleno de seriedad, arqueando su ceja y ladeando su cabeza hacia su derecha.- Me refería a que la que tiene que ir con el Utakata era obviamente Triana, ¿es o no es? - Aclaró, señalando a la espadachín con su pulgar izquierdo, mientras sus mofletes se inflaban de aire, hasta que no pudo evitar estallar a reir.- PUAJAJAJAJA, ¡vaya cuajada me llevas, Tobi! - Lo cierto era que aquel momento tan cotidiano sacado de una sitcom de los 90 había reducido considerablemente los niveles de tensión que podía haber en el interior de Garnet hasta ese momento.

Los Alas Negras que quedaban siguieron avanzando, dejando ahora a Kenzo a cargo de la anterior sala. No sabía a que o quién se enfrentaría, pero todos y cada uno de ellos confiaban plenamente en las capacidades bélicas y de aprendizaje del miembro menos veterano de la banda pirata. Con ello en mente Garnet, junto a Triana y Tobías, siguió avanzando a través de las instalaciones hasta que los tres llegaron a una habitación circular que, en esta ocasión, daba a tres escaleras, que a su vez desembocaban a tres puertas, cada una con un letrero que indicaba una disciplina de investigación distinta.- Vaya, esto no si que no me lo esperaba... - Comentó al pelirrojo, al esperar encontrarse con una sala con una plataforma en su mismo centro hallando, en su lugar, el emblema de laboratorio que encontraron en la primera gran habitación.- ¿Y ahora qué? - Pensó el skypiean, posicionando sus  brazos en jarra, momento en el que el altavoz, como si Utakata fuera capaz de leer el pensamiento, volvió a sonar dando de nuevo más y más indicaciones.

En esta ocasión, lejos de que alguien se quedara en la sala  para que el resto debiera avanzar, debían ser dos personas los que se ofrecieran como "sacrificio", entrando cada uno en una de las dos puertas que se ubicaban a cada lado de la de "Central de Investigación", insistiendo en que debían elegir bien pues, hasta que la persona indicada no estuviera en la habitación correcta, la tercera persona no sería capaz de seguir avanzando.- Hmm... - Meditaba Garnet, cuando escuchó a Utakata declarar entre risas que, o lo hacían rápido, o sería demasiado tarde para poder ayudar a sus amigos.- ¡Y una polla como una olla! - Respondió, de forma explosiva y señalando con su dedo índice derecho hacia arriba.- Jolyne y Kenzo son más duros de pelar de lo que crees, ¿es o no es? - Añadió, terminando por suspirar para mirar a continuación hacia Tobías.- Parece que es nuestro turno, colegui. - Extendió su brazo izquierdo, con su puño cerrado, esperando a que el vaquero le chocara su respectivo puño.

Una vez que le chocó el puño, miró hacia las tres puertas, fijando su mirada en la de "Genética e Hibridación".- El menda irá a la sala de... - Intentaba decir el nombre, pero por alguna razón, aquellos términos eran demasiado técnicos para él.- A la de la derecha, me lo dice el instinto. - Añadió, empezando a encaminarse frente a las escaleras, terminando por mirar tanto a Tobías como a Triana.- Nos olemos ahora, cualquier cosa dad un toque al Den Den, ¿es o no es? - Dijo, confiando plenamente en si mismo, al igual que confiaba en Triana y Tobías, estirando los músculos de sus brazos así como los de sus hombros.- El Gran Garnet piensa arrasar con lo que sea que vaya a poner el chalado este. - Y una vez que terminó aquella frase, comenzó a subir las escaleras, resonando el metal de cada peldaño con el pisar de sus pasos. De esta forma, llegaría a la sala que, si habían escogido sabiamente, le aguardaría el reto que le tenía preparado el excéntrico Shichibukai.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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#20
Las mejillas del vaquero comenzaron a teñirse de un color rojo vivo. Inconscientemente bajó el ala de su sombrero hasta casi cubrir sus ojos por completo. Sentía como si su cuerpo encogiera lentamente en el proceso. Había malinterpretado la acción de Garnet, pues no se estaba refiriendo a él al decir que ya sabían quién iba a reunirse con Utakata. Trato de buscar una respuesta que defendiese su orgullo, pero no existía, se había expuesto total y explícitamente. Por suerte para él joven y avergonzado barba naranja, la contagiosa risa del músico ayudó a aliviar la tensión de aquel momento tan embarazoso. - Jish jish jish jish. Tengo tantas ganas de conocerlo que no veía otra opción. Pero es cierto que necesitamos autoridad en esa reunión, y quién mejor que la capitana para ello. - Habiendo dejado sitio la vergüenza para el ánimo, el carpintero se dirigió junto a sus camaradas al siguiente “Stage”. La dinámica cambió, aquella sala volvía a parecer un “hall” que derivaba en tres puertas. “Campos de energía” a la izquierda, “Cámara central de investigación” en el centro y “Genética e hibridación” a la derecha. El genio loco aclaró cuál era el siguiente paso que debían dar los piratas. Tenían que escoger bien quién iba a cada una de las dos puertas de los extremos. Por los carteles parecía evidente, pero si no acertaban, seguramente podrían seguir probando hasta cumplir las seis combinaciones posibles. Lo que más le dolió al carpintero era que Garnet había entendido mejor las palabras del doctor que él. El último enfrentamiento sería directamente con el Shichibukai.

Utakata mostró su lado más perverso, tratando de desalentar a los tres Alas Negras presentes, instándolos a que se dieran prisa si su plegaria iba a ser salvar la vida de sus compañeros, diciendo que seguramente ya estarían hechos pedazos. Tobías sonrió. Eso todavía le dio más confianza. Jolyne y Kenzo estaban bien, esas palabras lo confirmaban, aunque eso era algo de lo que no debía dudar, no estaba de más. Tampoco había pasado demasiado tiempo, aún así el carpintero dudaba que el doctor Utakata no estuviera monitoreando sus “experimentos”. - ¿A quién quieres engañar, viejo? - Por muy pesadas que sonaran las palabras que usó el Shichibukai para tratar de amedrentar a los piratas, estaban vacías, sin estructura sólida, y terminaron por desmoronarse frente al vaquero.

Tras el discurso del científico, Garnet se enfadó, pero no picó el anzuelo del pérfido doctor y dedujo de manera dudosa, pero correcta, su camino a seguir. Sin declararlo verbalmente, simplemente con un gesto de afirmación con la cabeza hacia el músico, el vaquero comenzó a caminar lentamente hacia la puerta que rezaba “Campos de energía”. - A rockear hermano. - Se despidió del pelirrojo con una sonrisa de complicidad. - Si quieres ponernos nerviosos es porque tú lo estás y quieres equilibrar la balanza. Sabes perfectamente lo que está sucediendo en sus respectivos “Stages”. Has formulado mal tu treta, no eres de los que se basan en suposiciones. Tu lo tienes todo controlado en todo momento, y aunque nos hubieras afirmado con contundencia que han sido pasto de tus máquinas, sabríamos que es mentira. - Finalmente, Tobías llegó hasta la puerta de la izquierda haciendo una ligera pausa bajo su marco. - Triana. Reclama esta isla. - Y la cruzó. - A ver que me tienes preparado. Jish jish jish. - Realmente estaba confiado, tenía algunos ases nuevos bajo su manga, y aunque no los hubiera probado nunca en situaciones reales, confiaba plenamente en su capacidad de adaptación e ingenio.


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[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

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