Segunda sesión [PRES. REL.] [HAKI]
#1
Día 61 del año 17, Otoño - 21:46 PM.
Lago Sinopsis, Punk Hazard.


Seguía sin creerme prácticamente lo que habíamos conseguido en aquel lugar. Aquello era una hazaña que sería recordada por todo el mundo. Los Alas Negras habían conquistado un territorio y habían vencido a un Shichibukai, eso no era algo que se escuchara todos los días, y lo habíamos conseguido. Aquella hazaña, fue mi primer logro. Fue la primera vez que fui importante, y realmente me motivaba enormemente saber que había servido de ayuda a todos mis compañeros. Después de la reunión con los chicos al mediodía, me fui a mi camarote a seguir durmiendo. Realmente estaba cansado, necesitaba recuperar fuerzas, y vaya si las recuperé. Dormí prácticamente hasta que se hizo de noche. Me desperté, las heridas seguían doliendo, y los músculos seguían molestando a cada movimiento que hacía, pero me daba igual. Sabía lo que tocaba ahora. Ya había tenido un día de descanso, por lo que ahora tenía que volver a mis entrenamientos, a mis ejercicios. Tenía que volver a estar preparado para la siguiente misión, para el siguiente movimiento de los Alas Negras.

Salí en la oscuridad de la noche a la cubierta, que estaba únicamente iluminada por la luna y las estrellas. En otro momento me hubiera entrenado y ejercitado allí, pero realmente después de haber estado tanto tiempo en el barco, y después de haber hecho nuestra la isla, me parecía un insulto no descubrir aquel lugar. Salí del Solar Karma con tranquilidad. Una leve brisa recorría mi cuerpo, y me hacía sentirme en completa tranquilidad. Antes de comenzar a andar, cogí aire profundamente y lo saqué lentamente, como si fuera una especie de ritual. Y sin pensarlo, comencé a andar. Anduve un rato hasta encontrar el bosque, y luego me interné en él, sorteando raíces, árboles y algún que otro pequeño animal, hasta que llegué a un lago que tenía una forma curiosa. Aunque no los viera con claridad por la oscuridad, podía sentir como a mi alrededor había bastante vida, bastantes seres vivos que se acercaban a aquel lago para beber. Y entonces supe que era aquel sitio donde me iba a poner a entrenar.

Muchos pensarían que en mi rutina de entrenamiento solamente entrenaba mis técnicas y mi fuerza y resistencia, pero no era solo eso. También entrenaba la mente. Antes de cada entrenamiento, me intentaba relajar y meditaba, con el fin de mantener la mente despejada. En aquel momento, me senté a la orilla del lago, con las piernas cruzadas, y me puse ambas manos en sendas rodillas, con el cuerpo completamente relajado. Y casi de manera inconsciente, amplié en un radio de 80 metros mi haki de observación. Nunca se sabía que podría acecharme por la espalda. Además, acababamos de conquistar aquella isla, así que no sabía si Utakata tenía algún tipo de trampa por aquel lugar. De cualquier manera, allí me encontraba yo, preparándome para poder entrenar y mejorar un poquito más. Sólo un poquito más para poder alcanzar a mis idolos.

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#2
Aquel día tras la incursión en el laboratorio de Utakata había sido tranquilo. Todos los miembros de los Alas Negras habían aprovechado para descansar y recuperarse de la batalla. Tobías había aprovechado para seguir con sus proyectos, pasando casi toda la tarde en su camarote. Ardía en deseos de rebuscar entre las ruinas del L.A.B.O. para recabar información y clasificar materiales. Había mucho que aprovechar pese al estado en el que había quedado, pero ya iría al día siguiente, se había hecho tarde aunque no tuviera nada de sueño. Lo ideal sería hacerlo a plena luz del día, a esas horas no vería un pimiento. El vaquero terminó de fumar su cigarro y recogió los papeles de su escritorio, no iba a dormir todavía, hacía buena noche y le apetecía caminar. Soltó un par de grillos por la habitación para su reptil compañero y se puso el poncho antes de salir. - Pascal, vigila que no entren ni Jolyne ni Garnet, please. - Se recolocó el sombrero y le hizo un gesto de despedida al pequeño camaleón con sus dedos índice y corazón extendidos, alejándolos del ala del sombrero hacia arriba.

Al salir a cubierta todo estaba en calma, solo la tenue brisa otoñal rompía el silencio entre susurros. El mar parecía una balsa, el reflejo de la luna, comenzando a menguar, se veía nítido y resaltaba sobre el negro de la superficie. El carpintero tomó su tabla, la dejó flotando sobre el mar a la altura de la barandilla de cubierta y saltó sobre ella. Impulsándose con pequeñas expansiones gravitatorias, el vaquero alcanzó la playa en menos de un minuto. No quería molestar a Greta, parecía asustarle la oscuridad y además le apetecía caminar. La jumperbike era un medio de transporte fantástico para recorrer largas distancias y además, Tobías le había hecho un par de alforjas que venían de miedo para cargar peso. La gigantesca saltamontes sería indispensable para la tarea de recuperación del laboratorio.

La vida nocturna de Punk Hazard era más abundante que la diurna. Gran variedad de insectos salían a desfilar bajo las estrellas para relacionarse con el medio, alimentarse y reproducirse, en un ciclo eterno. Un paraíso para Kenzo. El resto de fauna también era diversa y estaba muy presente en el ecosistema, pero los invertebrados vencían en número y variedad sobradamente. Barba naranja caminaba sin rumbo predeterminado por aquella vasta jungla, con todos sus sentidos analizando el terreno y su Haki de Observación extendido. Le gustaba simplemente observar, como si de un documental en vivo se tratase, enriqueciéndose de la sabiduría de la madre naturaleza. Una poderosa y en calma presencia apareció a la distancia, la reconoció al instante. Era el joven Kenzo, sentado junto al lago, seguramente meditando. A Tobías se le escapó una sonrisa. El muchacho no perdonaba un día sin entrenar, esa cabezonería lo llevaría lejos en su camino. El lago se encontraba rodeado de una leve franja sin árboles, separándolos una decena de metros de todo el perímetro del agua. El vaquero pensó en poner a prueba su concentración. Volvió a sacar su tabla, la dejó flotando a un metro del suelo y se subió de un ligero salto. Quería acercarse a su hermanito sin hacer el menor ruido. Al llegar al límite de la selva, sin llegar a salir de ésta, el carpintero se mantuvo oculto tras los árboles para observar bien la escena. Kenzo estaba sentado con las piernas cruzadas a un metro del agua, manteniendo sus ojos cerrados. - ¡Overdrive! -

El vaquero gritó el nombre de su técnica para sorprender y desconcertar al muchacho, generando un campo gravitacional sobre su cabeza, apuntando al lago que tenía detrás. Una columna de agua se elevó en un ángulo de cuarenta y cinco grados pasando por encima de Kenzo y cayendo estrepitosamente sobre él, dejándolo completamente empapado. - Jish jish jish. Al final esto va a ser un clásico. - el vaquero le había hecho lo mismo a Garnet el día que éste le enseñó a controlar su Haki.



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#3
Mi mente comenzaba a calmarse poco a poco. Y no es que estuviera nervioso, pero comenzaba a pasar a un estado de calma total, de ser uno con el medio, y eso me gustaba. Sentía como las pequeñas criaturas se movían a mi alrededor, acercandose al lago para beber, otras para observarme y estudiar si era una amenaza, y yo mientras seguía permaneciendo quieto y en calma total. Este control que había aprendido meses atrás, me era muy útil cuando las inseguridades llegaban e inundaban mi cabeza. Diría que ese era mi principal defecto, bloquearme cuando algo no me salía. Durante todo el tiempo que habíamos estado en Punk Hazard, había mejorado mi capacidad de concentración, y cosas como cuando recibí los potentes golpes del robot gigante o toda la marabunta de androides que me ahogaron, no hizo que me descentrara, sino que consiguió que siguiera centrado en la batalla. De cualquier modo, me descentré levemente cuando noté en mi radio de haki de observación, la aparición de un aura potente pero bonachón, un aura de color púrpura que conocía bastante bien. Tobías había llegado a escena. Esbocé una leve sonrisa, pero volví a mantenerme neutro, para no perder la concentración. 

Se detuvo a unos diez metros de mí, y aunque podía sentirlo, decidí no interactuar con él hasta que terminara mi meditación. Sin embargo, mi meditación se fue al traste cuando de repente, escuché la voz de Tobias y una cantidad de agua me empapaba completamente. -¡QUE FRÍA ESTÁ EL AGUA! ¡TOBIAS TE VOY A HACER PICADILLO!- Dije mientras me levantaba cogiendo un puñado de tierra para acto seguido tirarselo en su dirección, que claramente falló, chocando de lleno contra un arbol que estaba justo a su lado. Me quité la la camisa que llevaba y la tiré al suelo. Entrenar mojado me irritaba zonas como las axilas o pezones, y si bien no eran algo completamente doloroso, si que era algo completamente molesto. Miré a mi compañero y le dediqué una sonrisa. -¿Que haces por aquí a estas horas? ¿No podías dormir? Lo mejor que puedes hacer es entrenar. Yo es lo que siempre hago.- Le dije mientras me encogía de hombros. -Te sentí hace un ratito. Estaba meditando.- Le explicaba mientras me escurría mi desordenado pelo para que cayera todo el agua posible.

Recorrí cinco metros de distancia hasta él, para acto seguido sentarme en un tronco seco y caido. -Sientate, vaquero. Hablemos un rato. ¿Cómo te sientes después de vencer a Utakata? ¿Te sientes bien? ¿Te sientes lleno?- Pregunté bastante interesado. Si bien yo me sentía lleno de alegría por haber podido ser de ayuda a mis compañeros, por otro lado, siento que podría haber sido de más ayuda. Podría haber hecho un movimiento más rápido, podría haber golpeado mejor, podría haber tomado mejores decisiones... Y todo ello conllevaban a más práctica. Más mejora. -Yo no me siento ni bien, ni lleno.- Dije, antes de que pudiera responder. -Necesito mejorar. Necesito golpear más fuerte, ser más rápido, ser más ágil... No se Tobias. Siento que podría haber hecho más. Llamame inconformista. O loco. Cualquiera de las dos cosas me va bien...- Finalicé, con una amplia sonrisa en mi boca, dejandole ahora que fuera él el que hablara.

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#4
- Pensaba que te apartarías, jish jish jish. Lo siento, pero siempre hay que estar preparado para recibir un ataque. - Tobías se asomó de detrás del árbol en el que había impactado la bola de tierra. Kenzo se había quitado la empapada camiseta y dejado en el suelo. Le preguntó al vaquero qué hacía allí, que él estaba entrenando, como de costumbre. Le confesó que le había sentido llegar. - ¿Entonces, por qué no has esquivado el agua? - Tobias se levantó ligeramente el sombrero con el dorso de la mano para rascar con sus dedos una zona concreta de su cabeza, sobre su oreja izquierda. Después se lo colocó perfectamente paralelo al suelo. El cada vez menos muchacho y más hombre, se sentó sobre el tronco de un árbol caído, invitando a su compañero a imitarlo. El carpintero tomó asiento a la derecha del jovenzuelo, cogió la camiseta mojada del suelo y la dejó flotando para que se secara más rápido. Kenzo tenia curiosidad por cómo se sentía después de derrotar al Shichibukai. Antes de que pudiera responder, Kenzo le confesó su insatisfacción, su ansia por mejorar. - Pues… - Se tomó un par de segundos para sintetizar bien lo que pensaba. - …entiendo perfectamente como te sientes, no te fustigues. Sigues queriendo crecer, eso es lo importante, no rendirse y avanzar día a día. - Tobías le dedicó una sincera sonrisa. - Venciste en tu combate y rescataste a Garnet. ¿Qué más quieres? Piensa en las consecuencias de tus actos, estamos todos bien, enteros, hemos derrotado a un Shichibukai y somos propietarios de una isla en el nuevo mundo.  - El vaquero miró hacia las estrellas. - Yo me siento satisfecho como nunca. Ver que al fin he podido valerme por mí mismo me motiva a seguir mejorando para no ser más una carga… - El pistolero se llevó su mano izquierda al hombro derecho. -…sino todo lo contrario. - El recuerdo de aquel enfrentamiento con aquel conejo endiablado en Momoiro, junto al capitán, le reconcomía por dentro. Se sentía culpable por haber sido un lastre, si hubiera estado a la altura de las circunstancias, Yojimbo no habría tenido que recibir tantos golpes ni consumir tanta energía. Si hubiera sido de ayuda en el combate, quizás el enfrentamiento con Joe habría tenido otro resultado y ahora seguiría junto a ellos. - ¿Recuerdas el incidente en Momoiro? No solo perdí un brazo, por mi culpa el capitán tuvo que darlo todo para vencer y a la vez protegerme. - Tobías detuvo su discurso unos segundos. - Quizás seguiría con nosotros si no hubiera malgastado tantas fuerzas por mi. - El vaquero agachó la cabeza avergonzado. - Tenía diez años más que tú en aquel entonces. Imagínate con veintinueve años, el historial que tendrás estando en la cumbre. Jish jish jish. -

El vaquero se levantó de un salto, dio dos pasos al frente  y estiró su brazo y su espalda para desperezarse. - Te debo unas clases de control de Haki de Observación. - Tobías se giró hacia Kenzo. - No sabía muy bien cómo encararlas contigo, y sigo sin tenerlo claro, pero las ganas son lo esencial para aprender. - Barba naranja oteo el paisaje fugazmente, esperando ver algo que lo inspirara. Pero nada fue revelador. Dándole una vuelta a su corta clase en la isla de los gyojins, se dio cuenta de que no le había mostrado un ejemplo de ejecución, así que empezó extendiendo su Haki de Observación unos pocos metros. - Golpéame lo más rápido y fuerte que puedas, varias veces, intenta derribarme. -



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#5
Me encogí de hombros cuando me preguntó porque no me había apartado. Mi nivel de haki de observación era muy bajo realmente. -La realidad es que aunque te haya sentido llegar, no he visto lo que querías hacer.- Dije con un tono de voz algo apesadumbrado. -Además, estaba meditando, relajando la mente. Sabía que eras tú, pero no pensaba que me ibas a empapar ¡Shajajajajajajajaja!- Dije mientras veía como hacía levitar mi camiseta y la mantenía ahí tranquilamente. La verdad era que su poder era una pasada, la cantidad de cosas que podría hacer yo con esa fruta, y las pocas cosas que hacía con la mía. Aunque supongo que aquello solo era dedicación y entrenamiento, como todo en esta vida. Quizás esa fuera mi siguiente fase. Un mundo de posibilidades nuevas se me podían aparecer si podía controlar mi poder.

Escuché interesadamente lo que Tobias me decía. Es verdad que vencí en mi combate y que rescaté a Garnet, pero ya está. No se si era mi ego con mis ganas de protagonismo o mis verdaderas ganas de mejorar, de ser una de las espadas de mi capitana Triana y por ende, de Yojimbo. -En cierta parte tienes razón, vencimos y hemos conseguido una isla para nosotros. Espero que no vengan los marines a molestarnos, tambien te digo.- Le dije. -Pero tienes razón, hicimos los suficiente y vencimos a Utakata, que era lo importante.- Concluí, mirando yo también al cielo como él.

Seguí escuchando lo que decía. Parecía que él, en cierta parte, se sentía algo culpable por la ausencia de Yojimbo. -Bueno, eso nunca lo sabremos. Lo importante es que seguimos poniendo el nombre de nuestro capitán por todo lo alto, ¿No crees?- Dije, intentando consolarlo. Luego, sin venir a cuento, se levantó de un salto, y me dijo que me debía unas clases de haki de observación. Una sonrisa gigante apareció en mi rostro como por arte de magia. Salté enérgicamente del tronco donde estaba sentado y asentí. -Entonces, ¿Voy a por tí? ¿Lo más rápido posible? ¿Así, sin más?- Me encogí de hombros y apreté mi puño derecho y en apenas un segundo, al no haber mucha distancia entre nosotros, le lancé con todas mis fuerzas un derechazo en el lado izquierdo de la cara.

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#6
Antes de saltar del tronco, Tobías agradeció internamente las palabras de Kenzo. Intentaba animarlo y lo había conseguido. - ¡Por supuesto! Haremos lo posible por seguir avanzando bajo su bandera, nuestra bandera. - Saltó, se giró hacia su compañero y le propuso que le atacara. No había pensado demasiado, pero era un comienzo necesario. Está implícito en la palabra enseñar, primero hay que mostrar lo que se quiere transmitir. El joven, a tan solo un par de metros del vaquero, lanzó sin dudar un derechazo directo a la mejilla izquierda de Tobías. El carpintero vio claros sus movimientos con antelación y comenzó a ladear su cabeza hacia la derecha antes de que Kenzo comenzara su ataque. Con lo que no contaba era con la endiablada velocidad y descomunal fuerza que poseía su temporal pupilo. Tuvo que rectificar dando un paso atrás para evitar definitivamente ese fiero puñetazo por el bigote de una gamba. Instintivamente, dio un salto hacia atrás de unos metros, sin elevarse mucho del suelo. - Eres demasiado rápido para mi. Tengo que tomar distancia. Ahora vuelve a intentarlo, espero que lo veas más claro. - 

Kenzo era una auténtica bestia. Su Haki le había mostrado la velocidad a la que iba a ir, y aún así le había costado reaccionar debidamente. Se había librado por demasiado poco. Obviamente, Tobías no había podido ver el puño acercarse. Ahora sabía a quien se “enfrentaba” y podría reaccionar con mayor precisión y efectividad. - Como has visto, eres muchísimo más rápido que yo, pero he podido ver donde ibas a golpear y adelantarme a tu movimiento. - Tobías se recolocó el sombrero. - A este nivel de concentración, puedes llegar a ver claras las intenciones de tu oponente y usarlas a tu favor. Es como si vieras el futuro más próximo. - El vaquero miró directamente a los ojos de su compañero con una sonrisa ladeada. - Aún así, he subestimado tu capacidad de movimiento y casi me saltas una muela, merecidamente si hubiera sucedido, por creído. - El vaquero terminó de completar su sonrisa tras perdonarse ese error y asimilarlo para evitarlo en el futuro. - Si quieres golpearme tendrás que ver hacia donde voy a esquivarte para evitarlo. Después ya complicaremos las cosas, jish jish jish. - La maliciosa risa del pistolero resonó en un eco lejano sobre el vasto silencio que reinaba aquel paraje. - Vamos, vuelve a intentarlo. -

Tobías sabía que tarde o temprano terminaría recibiendo uno de los potentes puñetazos del benjamín, pero todo tiene un precio y qué mejor motivo que para ayudar a un hermano. Las ganas que le ponía el muchacho serían más que suficientes para alcanzar esa meta, y las siguientes, en menos de lo que esperaban ambos. La noche no se iba a hacer corta.



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#7
Fruncí el ceño al notar como Tobias esquivaba mi golpe dando un ligero paso hacia atrás y acto seguido, dar otro salto para tomar distancia conmigo. Me pidió que volviera a intentarlo, pero yo me quedé bastante pensativo. ¿Acaso es que Tobias era más rápido de lo que parecía? Realmente nunca me pareció un portento fisico, alguien que peleara como Garnet o como yo. No, el era más analítico, más de tomar distancias y disparar, y sin embargo, había esquivado mi golpe. Escuchaba su voz mientras miraba mi puño, intentando analizar como es que había esquivado. -¿Es que acaso esa es la ventaja que te da el haki de observación?- Me pregunté a mi mismo, en un leve susurro. Con esa habilidad habría visto los golpes del androide gigantesco, podría haber vencido a los aldeanos sin que me tocaran... Podría haber hecho todo, y sin embargo, me quedé a medias.

Alcé la mirada, y escuché atentamente sus palabras. Resultaba que aquella habilidad era como ver el futuro más inmediato, te daba un ventaja sobre el adversario. Asentí cuando me dijo que intentara golpear en el lado al que iba a moverse para esquivar mi golpe. Me crují los nudillos y tras inhalar aire por la nariz, lo exhalé por la boca, lentamente, dejando que mi cuerpo se relajara y mi mente se despejara. Solo cuando no pensaba, mi cuerpo se movía más rápido y mejor. Realmente era cuando entraba en ese especie de trance, cuando daba lo mejor de mí. -Estoy listo, Tobias. Espero que me perdones por el golpe que te vaya a dar. No me lo pongas fácil, por favor.- Le dije, con aquella voz seria que ponía cuando entrenaba.

Sin pensarlo, recorrí aquella distancia que nos separaba, quedándome a un solo metro de distancia, para lanzarle un golpe con la derecha a su rostro (por la parte izquierda), otro golpe con la izquierda a su rostro de nuevo (por la parte derecha), y finalmente un rodillazo a su estómago. Decidí que la mejor opción era atacar a todos lados, para ver si mi velocidad era lo suficiente para superar a ese "futuro inmediato". Luego intentaría averiguar cuales eran sus patrones de movimientos, y finalmente, intentaría atacar a donde sabía que se iba a mover para esquivarme. Era un plan redondo, aunque no sabía cuanto tiempo me iba a llevar, porque la teoría era una cosa, y la práctica, otra completamente diferente.

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#8
Kenzo se quedó pensativo tras ver como su golpe erraba. Estaba en lo cierto al pensar que Tobías era mucho más lento que él y comenzaba a vislumbrar las ventajas que concedía un profundo control del Haki de Observación. Escuchó atento las palabras del carpintero y asintió al final del discurso. El joven parecía preparado para seguir con el entrenamiento, y mientras respiraba profundamente, Tobías comenzó a subirse el pañuelo del cuello hasta cubrir su rostro, incluidas las cejas, inspirándose en su combate contra MDU-04. Pensó que si Kenzo veía que no utilizaba la vista, descartaría que usaba sus reflejos, reforzando más la gran capacidad de percepción que otorgaba el Haki. El vaquero pudo presentir que al terminar sus palabras de advertencia, Kenzo se lanzaría a por él sin miramientos. Los reflejos del Heredero del Diablo, podían jugar una mala pasada de cara al aprendizaje, sirviendo de vía rápida y cómoda para seguir los movimientos de Tobías. El pistolero quería que usara su espíritu, no su cuerpo.

En el momento en el que Kenzo se lanzó de un salto hacia Tobías, éste hizo lo mismo, en la misma dirección, hacia sus espaldas, mientras desenfundaba el Finn-Lock y apuntaba al suelo un par de metros por delante de él. Tras recorrer tres metros a ras de suelo, apretó el gatillo, sonando un digno estruendo precediendo un fogonazo intenso, el cual no traspasó el pañuelo del vaquero. Justo al detenerse tres metros más atrás de donde se había producido el disparo, giró su cabeza noventa grados a la izquierda, a la vez que guardaba su arma en la cartuchera dorsal. Bajó levemente el pañuelo con su índice hasta poder ver un hueco entre los árboles y poder saltar sin riesgo a chocar con un tronco. El carpintero giró el resto de su cuerpo para alinearlo con su cabeza, y saltó nuevamente a ras de suelo, en dirección a la selva. Una vez dentro, escogió un alto árbol y subió a sus ramas con un tercer y último salto. Con el pañuelo cubriendo sus ojos como hacía unos instantes, se centró al máximo en su hermano pequeño, pendiente de sus movimientos.

Iba resultar complicado para Tobías escapar eternamente de Kenzo de manera pasiva. No quería pasarse con algún ataque solo para poder esquivar sus golpes, pero tarde o temprano tendría que ponerse serio si quería que su compañero pudiera progresar como es debido. El vaquero tendría que ponerse a la altura de la bestia a la que había incitado a cazarle. No iba a ser fácil para el joven barba naranja, pues cuanto más capaz es el alumno, más complicado lo tiene el maestro. No le iba a dar ninguna indicación, ya sabía lo que tenía que hacer.



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