Ya había pasado un tiempo prudencial desde que habíamos destrozado el laboratorio del shichibukai, mejor dicho, desde que él mismo había decidido autodestruirlo para que no nos quedásemos con nada. Pero lo que más me preocupaba era su amenaza. Cada día esperaba el periódico con ansia, deseando que aclarase alguna información sobre el tema. Tal vez decidiesen no hablar de ello, pero el Gobierno no iba a perder la oportunidad de pavonearse si iba a llevar a cabo un acto como aquel y que sirviese de lección para todos los piratas. Lo único que quería era coger el timón y poner rumbo a Impel Down, costara lo que nos costase. Todos estábamos de acuerdo en ello, pero también sabíamos que no llegaríamos a tiempo. Era imposible llegar en unos días, y más imposible sería colarnos allí, aunque eso estaba dispuesta a intentarlo. Ahora solo podíamos esperar para ver si la amenaza de aquel robot se cumpliría o solo era palabrería.
Me apoyé en la barandilla de la cubierta. El barco anclado apenas se movía. No había demasiado viento. No podía despegar la vista del horizonte, intentando vislumbrar si se aproximaba alguna gaviota. La espera era lo peor. Ya me había planteado cualquier escenario posible, incluso tenía pensadas algunas soluciones. Si veía en el periódico que pretendían ejecutar a Yamamura, haría todo lo que estuviese en mi mano por impedirlo. No podíamos llegar a tiempo, pero incluso me había replanteado la oferta que me llegó hacía unos días para ser shichibukai. Sentía total repugnancia por aquel cargo, aún así, si tenía que aceptarlo, incluso encontrarme con mi madre, para evitar que matasen a Yamamura, estaba dispuesta. Eso sí, cuando consiguiese mi objetivo ya podían echarse todos a correr, porque no pensaba quedarme parada y convertirme en su marioneta.
Estaba tan desesperada que ni siquiera estaba pensando en fumar. Mientras pensaba en qué hacer frente al peor de los escenarios, escuché un sonido que hizo que el corazón me diese un vuelco. Era el graznido de una gaviota. Ya me había confundido más de una vez y no quería hacerme ilusiones, así que esperé hasta ver más claramente que se trataba de una de las gaviotas mensajeras. —¡Chicos! ¡Venid aquí! —grité para que viniesen todos. Teníamos que ser conscientes de la situación y pensar inmediatamente en un plan de acción. Lo que estaba claro era que no nos íbamos a quedar de brazos cruzados en aquella isla y quería contar con la opinión de cada uno de ellos. La gaviota se aproximó para dejarnos el periódico y no tardé en cogerlo con todas mis fuerzas, como si se fuese a escapar volando. No quería ver nada hasta que los demás llegasen.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Había algo de tensión en el barco. O sería más correcto decir preocupación. Aquellos que quedaron conscientes en su hazaña por conquistar Punk Hazard, pusieron al día a Garnet sobre todo lo que aconteció mientras el pelirrojo dormía, exhausto por la gran actuación bélica y sexual que afrontó. Y es que no sólo el shichibukai había decidido emparapetarse, junto al resto del laboratorio, reduciendo las instalaciones del futuro a escombros sino que, además, aún quedaba esa amenaza que les verbalizó tanto a Triana como Tobías y Jolyne.
Todos querían ir a rescatar a Yojimbo, costara lo que costara pero, ni tenían los medios necesarios ni la ubicación para plantarse en la prisión submarina. Y ante todo, no podían dejar la isla sola ante el peligro de que la marina buscara retomar lo que era suyo. Por supuesto, el simple cerebro del skypiean no le daba como para pensar en todo esto, pero era algo que llegó a entender perfectamente a raíz de las conversaciones con sus amigos. Pero si entendía algo y es que los nervios estaban a flor de piel y, en situaciones así, era cuando el músico y cocinero de los Alas Negras necesitaba complacer lo máximo posible a su banda.
Aquel día, y en aquella hora, Garnet se encontraba en la cocina. Si bien el laboratorio se destrozó por completo, lo cierto es que el ambiente tropical de la isla le dotaba de un sinfín de flora y, por supuesto, frutos para recolectar. Investigando todos los días anteriores, fue capaz de encontrar todo tipo de frutos exóticos que, sin duda, debía tener cada uno de ellos un intenso y único sabor. Mango, coco, maracuyá, papaya, piña... Esos eran algunos de los que había podido recolectar entre muchos otros y, junto a un puñado de hielo picado, algo de licor y sombrillas personalizadas, Garnet se aventuró en hacer un coctail especial para cada uno de ellos.
Para Kenzo, escogió el verdor de la guayaba, mezclándolo con un alcohol suave al ser el más joven de ellos, decorando la bebida con una sombrilla con forma de escarabajo.
En el caso de Jolyne, y sabiendo lo tradicional que podía llegar a ser, optó por descartar la idea de hacer un coctail y, en cambio, cogió un trozo de jengibre para hacerle una jengibrante jengibrada. El extracto que escogió, tenía una pequeña seta brotando de la pieza pero pensó en que eso le daría sabor. Por supuesto, en lugar de una sombrilla, dejó un trozo de paja mojando el vaso. Probablemente, Garnet estaba ante su creación más sofisticada y de alta cocina.
Para su hermano de otra madre, dado su relación con el color púrpura, se quedó con la idea de usar una Pitahaya o, comúnmente conocida como Fruto del Dragón. Como pensó en lo gracioso que podía ser que Tobías se pillara una buena cogorza - y que de paso no le diera demasiadas vueltas al desorden que había en la isla -, lo mezcló con un poco de absenta. Como sombrilla, escogió la más simétrica y perfectamente alineada de todas que, para su fortuna, era también de color morado.
Por último, para la capitana, se decantó por los mangos... Obviamente, por la intensidad amarillenta que ofrecía, al igual que las llamas de su fuego inextinguible.- Puejeje, ¡dos tetas como mangos! - Fue lo único que comentó el muy marrano durante el periodo de cocinado. En la mezcla depositó algo de ron y, como toque final, introdujo en el vaso una sombrilla que daba la sensación de estar ardiendo en llamas.
Para él mismo, tan sólo se echó una jarra de cerveza fría pues, el verdadero placer de cocinar para Garnet, era ver la sonrisa y desconexión de sus amigos.- Pues ya estaría todo, ¿es o no es? - Comentó el pelirrojo, depositando todos los vasos en una bandeja cuando, en ese preciso instante, la voz de Triana sonó por todo el barco, requería de su absoluta presencia. Sólo podía significar una cosa.- ¡VOY! - Gritó a viva voz, saliendo ipso facto de la cocina, sujetando la bandeja solamente con su diestra. Miró a su alrededor cuando vio a Triana apoyada en una de las barandillas de la cubierta, con un trozo de papel entre sus manos.- Me cago en... - Por un momento, y sin ni siquiera ver el periódico, pudo sentir como el mundo se le venía encima.
- ¡Ya está el menda! ¿Qué pasó, Triana? ¿Has podido bichear algo? - Preguntó con cierta impaciencia, mirando la cara de la capitana en funciones por si podía dar con alguna expresión concreta. Estaba demasiado nervioso, cosa que notó Garnet, por lo que se paró un segundo y controló su respiración. - Perdona, el menda se ha puesto más nervioso de lo que creía, ¿es o no es? - Añadió, extendiendo la bandeja con las bebidas.- Tomad, os he hecho algo de refrigerio cachondo, ¿os hace? -Ofreció, tanto a Triana como al resto de compañeros - conforme llegaran - su propia bebida.
18-06-2026, 11:46 PM (Última modificación: 08-07-2026, 11:26 AM por Tobias Murray.)
El primer día de invierno había amanecido frío, y así siguió hasta el ocaso. El carpintero no se había movido en toda la tarde de su escritorio, acompañado por Pascal y sus proyectos. Desde su combate contra Leftie y el androide que tenía la apariencia de un joven rubio, hasta en sueños dibujaba esbozos de diferentes propuestas de brazos protésicos. Lloraba de felicidad imaginándose con un cañón láser más grande que él mismo, pero era poco práctico. En cambio, el diseño del que hizo estallar el laboratorio por los aires, era mucho más óptimo para el día a día, sim contar con la capacidad bélica. Pero solo tenía imágenes grabadas en la retina, no sabía cómo hacer realidad aquella necesidad imperativa. Ya iba siendo hora de hacer tripas corazón y comenzar a reciclar y adecentar la zona cero de la explosión. Por suerte para Tobías, podía enfocarse en encontrar tesoros bajo las caóticas ruinas, el deseo y la ilusión por ordenar todo lo que fuera encontrando superaba la visión del desorden. En la cena propondría a sus compañeros una excursión para más pronto que tarde. La voz de la capitana alertó al vaquero, quien se levantó de un brinco, y sin recoger nada, salió corriendo hacia cubierta.
Por delante de él se encontraba Garnet cargando una bandeja, terminando de subir las escaleras. Al asomar su cabeza fuera, pudo ver a Triana cerca de la barandilla de babor sosteniendo el periódico en sus manos. Al fin información, sensacionalista y de dudosa veracidad, pero información al fin y al cabo. El pelirrojo les ofrecía bebidas personalizadas para amenizar el momento. - ¡Uh gracias! Me apetece mucho. - Tobías cogio la suya, con una sombrillita muy armoniosa de color morado. Antes de probarla, la dejó flotando en el aire mientras aprovechaba para sacar uno de sus cigarros y ofrecerle otro a Triana. - Por favor, léelo en orden, no como este gañan. - Señaló con la cabeza al músico, llevando el cigarro a su boca y encendiéndolo. Tras exhalar el humo probó finalmente su bebida, dejando esta vez el cigarro estático a la altura de su hombro, a dos palmos de éste. Le supo tan bien el primer sorbo que se la terminó de un segundo y largo trago. - Ooogh… Quiero una jarra entera. - Nunca había probado una bebida tan dulce, sabrosa y refrescante. - Eres un maestro. Ponme otra, please. - El frescor que había atravesado desde su boca hasta el estómago, comenzaba a atemperarse. De pronto un calorcito fue deshaciendo el camino recorrido por el brebaje, sobrepasando la boca y ascendiendo hasta sus mejillas, las cuales empezaban a sonrojarse. - Qué maravilla… -
info
akuma
Tobías usa la pasiva de su fruta para sostener tanto el vaso como el cigarros suspendidos en el aire.
Gasta 35 de energía por cada objeto, un total de 70 pero regenera 76 al no estar en bélico. No gasta energía.
Zushi Zushi No Mi
Paramecia
5
Otorga a su consumidor la capacidad de controlar la fuerza de la gravedad desde diferentes puntos y con diversos empujes.
Especificaciones
La Zushi Zushi No Mi permite al usuario crear fuerzas gravitacionales con cierto rango de acción. Esta fruta tendrá un uso básico, pero su mayor potencial se desatará mediante el uso de técnicas. El usuario accede al control de la fruta al adquirir 90 puntos de Control de Akuma (CA), desde ese momento podrá crear fuerzas gravitacionales desde cualquier dirección en un área de 1 metro por cada 6 puntos de CA. Comenzará usando su poder al utilizar ambas manos pero conforme su CA aumente podrá hacerlo con una y, después, sin ninguna. Cada uso de la akuma gasta 35 de energía. Los desplazamientos usados con esta fruta serán a una velocidad del 70% del Control de Akuma del usuario de la fruta. El usuario podrá utilizar los efectos de su akuma en su totalidad en objetos no manipulados por otros pjs/npcs de importancia. En el resto de casos el usuario ejercerá fuerzas gravitacionales equivalentes a 200 puntos de Fuerza que seguirán la siguiente tabla:
Control de Akuma: • 100 CA: Necesitará utilizar ambas manos.
• 280 CA: Necesitará utilizar una mano.
• 360 CA: No necesitará utilizar manos.
Ventajas:
— Si el objetivo tiene menos de 50 puntos de fuerza o no puede realizar una fuerza equivalente no podrá resistir la fuerza gravitatoria y se verá brutalmente desplazado (a una velocidad de 200 puntos) siendo incapaz de realizar acciones.
— Si el objetivo tiene entre 51 y 75 puntos de fuerza o no puede realizar una fuerza equivalente no podrá resistir la fuerza gravitatoria y se verá moderadamente desplazado (a una velocidad de 150 puntos) siendo incapaz de realizar acciones que no sean con las articulaciones superiores.
— Si el objetivo tiene entre 76 y 100 puntos de fuerza o no puede realizar una fuerza equivalente no podrá resistir la fuerza gravitatoria y se verá levemente desplazado (a una velocidad de 100 puntos) siendo incapaz de realizar acciones que no sean con las articulaciones superiores e inferiores pero nunca a la vez
— Si el objetivo tiene entre 101 y 150 puntos de fuerza o no puede realizar una fuerza equivalente podrá resistir la fuerza gravitatoria pero verá reducida su velocidad en 100 puntos.
— Si el objetivo tiene entre 151 y 200 puntos de fuerza o no puede realizar una fuerza equivalente podrá resistir la fuerza gravitatoria pero verá reducida su velocidad en 70 puntos.
— Si el objetivo tiene entre 201 y 250 puntos de fuerza o no puede realizar una fuerza equivalente podrá resistir la fuerza gravitatoria aunque notará la presión de esta, reduciendo su velocidad en 50 puntos.
— Si el objetivo tiene más de 250 puntos de fuerza o puede realizar una fuerza equivalente podrá resistir la fuerza gravitatoria notando la presión de esta y reduciendo su velocidad en 20 puntos.
Antes de abrir el periódico cogí la bebida que había traído Garnet y me la terminé de un trago. Era refrescante y deliciosa, el sabor a mango era perfecto abordo. A pesar del frío, me recordaba a las tardes de verano. Desgraciadamente, no había tiempo de disfrutarla. Tobías hizo hincapié en que leyese en periódico en orden, como si hubiese alguna otra manera. A saber lo que había tenido que aguantar de Garnet. También pareció gratamente sorprendido por la bebida que le había preparado el músico. La verdad era que no me quejaría si trajese otra ronda. —Yo también me bebería otra, con el doble o el triple de alcohol. Pero ahora vamos a ver qué dice el periódico —dije abriéndolo antes de que llegasen los que faltaban. No podía esperar más para ver las consecuencias de nuestros actos y si mencionaban algo sobre Yojimbo. Odiaba reconocerlo, pero la amenaza del robot me había dejado preocupada.
Nada más desplegar el periódico vi mi cara, más bien mi culo, en primera plana. Llamaba más la atención que el titular. —¿Pero qué cojones? —dije antes de leer la noticia —. ¡Garnet! ¿Qué coño le estás echando a las comidas? ¡Mi culo necesita su propio código postal en esta portada! Se han gastado la mitad de la tinta del periódico solo en imprimir mi trasero. A partir de ahora los postres se han acabado en este barco —sentencié mientras pasaba la vista por encima de la noticia para leerla de manera superficial. No me importaba en absoluto lo que las marionetas del poder, que eran los periodistas, tenían que decir de nosotros y nuestra intervención en la isla. Nada que no me esperase, nos tachaban de terroristas y de ir en contra del progreso. Ya habrían tenido tiempo de leerlo, pero no pasé la página por si querían detenerse en algún detalle. Al final todas las noticias serían más de lo mismo. No dejaban de hablar de lo malvados y peligrosos que éramos, como si ese doctor perturbado fuese un angelito. el Gobierno estaba enfermo, al igual que las personas que creían toda su basura.
Por lo menos aquello serviría para alejar a algunas personas de la isla en la que nos encontrábamos. Lo malo era que también podría atraer a indeseables. Solo esperaba que los marines nos diesen algo de respiro y que los cazadores de recompensas tardasen en llegar. Esto solo añadía una preocupación más a las que ya teníamos, pero nos haríamos cargo de ello cuando llegase el momento.
Periódico
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Aparte de Triana y el propio Garnet, el único miembro que se presentó además fue el propio Tobías quien, al igual que la mujer rubia, agradeció de todo corazón el gesto del músico gastrónomo. Una vez que sus dos amigos agarraron sus respectivas bebidas, el pelirrojo dejó la bandeja - con cuidado - apoyada sobre la barandilla del barco, cogiendo con su diestra la jarra de cerveza fría que se había preparado para él mismo. El skypiean se mojó los labios con aquel divino néctar en forma de bebida alcohólica fermentada.- Que buena está la puta cerveza... - pensó, apartando de su boca el vidrio lleno de alcohol, pudiendo notar como un pequeño rastro de espuma quedaba adherido tanto en sus labios como en su barba, relamiéndose a si mismo para asegurarse de que no había ni una molécula de alcohol sin ingerir.
Mientras tanto, el peliazul bromeó con no alterar el orden de lectura del periódico tal y como sucedió hace un tiempo en Sabaody.- ¿Huh? ¿A quién llamas tu gañán? - Se giró levemente hacia Tobías, con el ceño fruncido y poniendo los labios de morritos. Para su fortuna, su efímero mosqueo se esfumó por completo cuando ambos alabaron sus bebidas una vez que se la bebieron. La expresión del pelirrojo se relajó, hasta el punto de comenzar a sonreír tanto a la espadachín como al vaquero.- ¡PUAJÁ! ¡¿A que están que te cagas, eh?! - exclamó a viva voz y eufórico, al ver que su creación le había gustado a sus amigos.- Luego os preparo más mejor, sí... - aceptó y reafirmó la respuesta de Triana, pasando a mirar a la mujer.- Ahora lo que importa, ¿es o no es? - añadió, volviendo a acercar su jarra hacia su boca, embriagando sus papilas gustativas de un considerable torrente de cerveza, reteniéndolo en la boca hasta que.
- PFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF -
Garnet escupió toda la cerveza que tenía aún en su boca al ver la foto que protagonizaba aquella edición del periódico, no sin antes haber girado el cuello para evitar empapar la gaceta del día, siendo el pobre Tobías el que acabaría siendo completamente rocíado por la bebida fermentada.- ¡PERO VAYA BUYATE, TRIANA! - exclamó, transformándose sus ojos en forma de corazón y volviendo a encarar la portada del periódico.- ¡¿PERO ESE CULO ES TUYO?! - Comenzó a alternar su mirada entre el culo de verdad y el culo de la foto. Por lo que fuera, Garnet tenía bastante estudiadas y analizadas mentalmente las medidas de Triana y, para él, era imposible que de la noche a la mañana su culo hubiera crecido tanto. Para colmo, la capitana le había echado la culpa a la comida que preparaba el propio cocinero.- Nanai, Triana, todo lo que os doy de comer está hecho para luego quemarlos con un buen entrenamiento y que se forme puro músculo, ¿es o no es? - afirmó - volviendo a ser sus ojos normales - con rotundidad y seriedad quedándose un momento en silencio.- Hacer crecer los mogambos y el buyate con la comida... ¿Cómo no se le había ocurrido al menda antes? - pensó, apretando sus dos puños con fuerza, para volver a echarle un vistazo a la foto de la portada.- Tiene que ser cosa de la perspectiva, créeme, bicheo todos los días tu cuerpo desde todos los ángulos como para poder notar cualquier cambio, ¿es o no es? - añadió, como si aquello fuera lo más normal del mundo.
Con eso añadido pasó, ahora sí, a leer la noticia - aunque luego le pediría a Triana que al menos le diera la primera página del periódico -. En la noticia de la portada hablaba, como no de lo malos que eran los Alas Negras, los enemigos del progreso, además de mencionar que el Gobierno Mundial intentó recuperar no sé qué de rehenes.- ¿Rehenes? ¿Los aldeanos que vimos al entrar o qué? ¿No nos dijo Kenzo que eran robots también? - Estaba claro que el gobierno intentaba ennegrecer la imagen de la banda pero, en parte, les venía como anillo al dedo.- Que venga quién quiera, que los crujimos, ¿es o no es? - añadió, dándole otro sorbo a su bebida, expectante por ver cuál sería la próxima noticia.
Después de mi entrenamiento con Tobias, me pasé varios días tratando de mejorar y terminar de hacer mía aquella técnica. No quedaba otra. Quería ser más fuerte, pues no me quedaba otra que mejorar y entrenar. Me encontraba sentado en el suelo, con los ojos vendados y con una mantis que vigilaba todos mis movimientos, y que estaba dispuesta para atacarme. Mi mano estaba parada frente a ella, y mi misión era esquivar los ataques que me lanzaría al sentirse completamente amenazada. Sin embargo, escuché la potente voz de Triana, pidiendonos que fueramos a donde ella estaba. Amplié mi haki de observación, y realmente no noté absolutamente nada, no había peligro, no había prisa por así decirlo. ¿Que era lo que quería entonces? Me quité la venda, y guardé a mi mantis en su correspondiente bote, para acto seguido suspirar pesadamente. Hoy quería pasarme todo el día entrenando.
Me puse una camiseta, y me amarré un poco aquellos enormes pantalones cortos para evitar que se cayeran, y en mis pies, aquellas sandalias geta que tanto me gustaban y tanto resonaban al andar. Llamaban la atención y a mi me encantaba llamarla. Anduve con cierta parsimonia, rascándome la nuca, y bostezando un poco. -¿Que son esos gritos, chicos? ¿Hay alguna noticia sobre el capitán?- Pregunté despreocupado, aunque realmente estaba igual de preocupado que todos. Agarré una bebida de la bandeja que tenía Garnet, la que tenía una sombrillita con forma de escarabajo. -Color de la bebida: Increible. Sombrilla de escarabajo: Increible. Sabor:...- Le di un pequeño trago. -No puedo saberlo, ya que mi gusto está algo atrofiado. Pero poquísimo alcohol, Garnet. Sabes que te puedo tumbar bebiendo. ¿Porque no me pones alcohol del que usa Triana para curarnos? Quizás asñi pueda saborear algo.- Dije con una sonrisa pícara, intentando ver si lograba picar a Garnet.
Observé a Tobias, que mantenía flotando su bebida, y le dediqué una sonrisa. -Wow, Tobias. Me encantaría tener tu poder para poder hacer ese tipo de cosas también. No sabes la de travesuras que podría hacer con ese poder...- Tras decir aquello, Triana abrió el periodico y comenzó a quejarse de que su culo estaba bien grande y que se acababan los postres desde ya en el barco. Fruncí el ceño. -Que dices loca, si tienes el culo grande es porque no entrenas. Vente a entrenar conmigo, verás como esas nalgas desaparecen.- Dije, defendiendo a mi maestro, que lo unico que hacía era reirse y defenderse diciendo que sus comidas estaban hechas para luego convertirse en musculo. Me senté en la barandilla, mirandolos a ellos. También atento a lo que decían. -Si, eran unos robots muy persistentes. Maldita sea, me dieron más golpes de los que me esperaba. De igual manera, no dejé ninguno con vida ¡Shajajajajajajajajaja!-
INFO
Hola mi gente, disculpen mi retraso (JEJE), pero ya está aquí vuestro nakama favorito. Espero Triana que no te tomes a mal que hable de tus nalgotas. En fin, os amo, y disculpen la tardanza. <3
Alas Negras
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Se como el insecto, amigo mío. Si te hallas entre las flores, revolotea como una mariposa. Si te encuentras entre las ramas, avanza como un saltamontes. El insecto puede fluir con gracia o defenderse con fuerza.
El calorcito comenzaba a apoderarse del cuerpo y mente de Tobías. No estaba acostumbrado a beber alcohol y se notaba. Al hacer Triana referencia a su culo y su desproporcionado tamaño en la foto que salía en el periódico, no pudo evitar asomarse para ver el contenido de aquella página. Era cierto que se veía grande, pero parecía ser efecto del tipo de lente que se había usado para tomarla y del ángulo desde el que se había hecho. El vaquero no pudo evitar recordar la divina imagen que había presenciado tiempo atrás de manera furtiva. El calor aumentó más en su cuerpo. Aquella visión le acompañaría hasta su último día. Sin previo aviso, una tímida gota de sangre comenzó a asomar por el orificio derecho de la nariz del carpintero. Se frotó rápidamente su bigote con su dedo índice, a la vez que se giraba en dirección a la barandilla de cubierta, fingiendo que solo iba a tirar la ceniza de su cigarro al mar. - Tranqui, eso es por el objetivo de la cámara con la que se hizo la foto, tiende a deformar los extremos de la imagen. - Kenzo había hecho entrada en escena y el carpintero no se había dado cuenta, se podía culpar al alcohol y sobre todo a la embelesante imagen de su capitana, cualquiera de ellas. Garnet apoyó las palabras de Tobías haciendo hincapié en que la imagen distorsionada era tema de la perspectiva, justo después de alucinar con cómo se veían las posaderas de la capitana en funciones. Kenzo en cambio puso el dedo en la llaga afirmando que si tenía el culo grande y que la espadachina tenía que entrenar con él para bajar unas tallas. El descaro le hizo gracia al carpintero, al parecer, aquella bebida se estaba apoderando a pasos agigantados del cerebro del joven barba naranja.
Su tolerancia al alcohol no era demasiado alta, por no decir que era nula, y haberse bebido aquel brebaje tan rápido iba a resultar en un estado de gran embriaguez casi inmediato. No sabía la alta graduación del licor que acaba de engullir, la mezcla del cóctel había disimulado a la perfección la fuerte quemazón que provocaba en solitario. Su vista se iba desenfocando intermitentemente, a la vez que el sudor iba emergiendo por cada poro de su piel, aumentando el caudal progresivamente. Tobías se quitó el sombrero para abanicarse con él. La noticia vestía de malhechores a los Alas Negras, para sorpresa de nadie, afirmando que habían tomado rehenes y que se habían convertido en máxima prioridad de captura, a lo que el músico reaccionó con un enfado compartido por todos los presentes. - ¡ESO! ¡Qué veeengan esas maronetas del Goberno a por un poco más de leña, que noooos sobra! - Al vaquero le empezaba a costar vocalizar, aún alzando la voz, y alguna vocal se le atascaba, estirándose en el tiempo más de lo debido. Le dio una inesperada última calada a su cigarro, le había resultado demasiado corto, así que sacó otro, volviendo a ofrecerle a Triana y al resto, como si hubiera olvidado que los dos muchachos no fumaban. - ¿No hace demasado calor para ser nvernooo? - El carpintero estaba empapado en sudor, la mano le temblaba ligeramente mientras sostenía el mechero encendido frente a la punta del nuevo cigarro, dificultando su encendido y definitivamente se le había olvidado la existencia de la letra “i”. - Anda Gaaaaaaarmet traeme otro vaso, por favooooor, que me estoy deshdratando salvajemente. - Curiosamente la “y” si la pronunciaba. - Sgue leyeeendo Trana que querooo segur encendéndome. - Tobías volvió a abanicarse con su sombrero, mostrando su empapado cabello. - Esos hjos de puuuuuta no saben lo que leeees espera, cada vez los odo más. - La ira se estaba apoderando del joven barba naranja, algo completamente inusual en él.
Sin previo aviso, desenfundó veloz su revólver y disparó hacia popa, cerca de donde se situaba el timón. - Hay alguen en el tmón, bueeeeno… Haba… - El vaquero se veía confuso. - Os juuuuro que he vsto a alguen… - La bebido comenzaba a afectar en gran medida a la percepción de Tobías, tanto que comenzaba a generarle visiones imaginarias. - Era un coooonejo blanco con traje, como el de Momoro, peeeero un poco más gordo… - Seguía perplejo, tratando de ordenar su mente y analizando qué era lo que había visto, si realmente había un mink conejo en el Solar Karma o era efecto de su imaginación. - Tengo seeeeed, muuuucha sed. -
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karmas
Bebedor novato: Me tomo la libertad de reducir a un turno bebiendo su efecto, pues la Absenta es de los licores con graduación más alta.
Eché una mirada a Kenzo Cuando propuso echar en su bebida alcohol de curar heridas. Tendría que estar atenta a mis suministros por si algún día se le ocurría hacer alguna tontería así, aunque teniendo en cuenta cuál era el poder de su fruta tal vez no le ocurriese nada. Dejé pasar lo del alcohol, pero fruncí el ceño cuando me llamó culo gordo por falta de entrenamiento. —¡Oye niño! Me da igual que hayas pegado el estirón, cuando quieras te tumbo en un entrenamiento —le dije completamente convencida y dispuesta a aceptar cualquier reto de su parte. Pero ahora debíamos centrarnos y prestar atención a los problemas que teníamos delante de nuestras narices.
No sabía si creerme las palabras del cocinero. Según él, la comida que nos preparaba estaba hecha para ser quemada de manera rápida y favorecernos en nuestros entrenamientos, pero la foto que me habían hecho de espaldas decía todo lo contrario. Lo que sí me creí es que estaba completamente atento a los cambios de mi cuerpo y habría anotado el primero si me hubiese crecido el culo de esa manera. No habría perdido la oportunidad de hacerme algún comentario al respecto, así que tal vez tenía razón y fuese la perspectiva. La reafirmación de Tobías me terminó de tranquilizar. A saber si Garnet Tenía algún malévolo plan en mente para engordar mi culo progresivamente, pero si Tobías decía que era cosa de la cámara, así sería. A todos los demás les hizo la misma poca gracia que a mí que el gobierno, para variar, manipulase la información en su beneficio. Así conseguirían convencer a unos cuantos borregos, pero a nosotros solo nos daban ganas de continuar tocando las narices.
Acepté El cigarro que me ofreció Tobías. No era lo que solía fumar, pero estaba tan nerviosa que cualquier cosa me valía. Encendí el cigarro con mi propio dedo mientras que el tirador parecía que tenía dificultades para encender el suyo. También parecía que le estaba empezando a costar hablar. Sabía que no era el mejor bebedor, pero nunca había visto a nadie emborracharse con tan poco. Hoy estaba siendo un día duro, así que tampoco le iba a venir mal desahogarse un poco con las bebidas de Garnet. De repente, Sacó su arma y disparó hacia el timón, jurando que acababa de ver a alguien ahí. Había mirado justo en aquella dirección cuando lo lanzó su disparo y yo no había podido ver a nadie. Estuve a punto de activar mi haki, hasta que escuché la descripción de la supuesta persona que se había colado en nuestro barco. —Bueno, se acabaron las bebidas para ti por hoy —le dije poniendo la mano sobre su revólver para quitárselo muy despacio y tratar de guardarlo en el bolsillo interior de mi chaqueta —. Te voy a requisar esto hasta que dejes de ver conejos trajeados.
No quería ningún accidente antes de terminar de leer el periódico, lo cual me recordó que teníamos que continuar leyendo las noticias. Sujeté el cigarro con los labios y pasé la página. Ni siquiera leí el primer titular de aquella página, mis ojos se fueron directamente a la imagen de Yamamura y a las dos palabras de mayor tamaño sobre ella “ejecución pública”.
Me quedé en silencio, pasando rápidamente la vista por la noticia. Lo único que me interesaba era la fecha. Teníamos que saber cuándo iba a ocurrir. Cuando lo leí, continúe en silencio. Solo quedaban 9 días y era materialmente imposible plantarnos en Impel Down en ese periodo de tiempo. No lo habría dudado ni un segundo, y estaba convencida de que los demás tampoco, pero habían fijado una fecha muy próxima, seguramente para impedir justo lo que ya se me pasaba por la mente. O sea, que la amenaza de aquel científico loco era real. La rabia y la impotencia me invadieron. Aquellos segundos de aparente calma en los que trataba de buscar una solución se convirtieron pronto en una tempestad. Apreté los puños, arrugando el periódico en mis manos. El aire a mi alrededor se volvió denso, pesado, de tal forma que resultaba difícil respirar. No podía aceptarlo. La sensación de ahogo en mi pecho explotó hacia afuera en una onda expansiva invisible. Levanté la mirada, con los ojos inyectados en sangre y fijados en el horizonte.
—¡¡IROS AL INFIERNO!! —rugí con furia dejando caer el cigarro de mi boca. Si el mundo entero se interponía entre nuestro capitán y nosotros... tendríamos que aplastar al mundo.
Info
Aprovecho el tema para despertar mi Haoshoku, que todavía no había tenido la oportunidad jeje. Expando mi haki a 85 metros y gasto 2550 de Espíritu.
Haoshoku Haki (Base)
Haoshoku Haki
Especial
2 huecos
Información
Requisitos: Nivel 16 | Poseer Haoshoku • Haoshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 30 de espíritu por cada metro de expansión
Efecto:
Proyecta tu aura contra cualquier ser vivo a razón de 1 metro por cada 10 puntos de Atributo Haoshoku, teniendo en cuenta que:
Dependiendo del enfrentamiento (si tu rival tiene o no Haoshoku y lo emite contra el tuyo), tu Atributo Haoshoku colisionará contra la Voluntad de tu rival o su Atributo Haoshoku de tenerlo, teniendo en cuenta que:
• Si se tiene Haoshoku y superas o igualas el Atributo Haoshoku del emisor, lo sientes, pero no te afecta.
• Si se tiene Haoshoku y la diferencia es mayor o igual que el Atributo Haoshoku del emisor veces o menor a 2 veces, sufres efecto Presión.
• Si se tiene Haoshoku y la diferencia es, como mínimo, 2 veces mayor, sufres efecto Miedo.
• Si no se tiene Haoshoku y la diferencia es hasta 2 veces mayor, sufres efecto Presión.
• Si no se tiene Haoshoku y la diferencia es mayor que 2 veces o menor a 2'5 veces, sufres efecto Miedo.
• Si no se tiene Haoshoku y la diferencia es, como mínimo, 3 veces mayor, sufres efecto Parálisis total.
Enfriamiento:
Ninguno.
Tu presencia se intensifica, expandiéndose de golpe y paralizando a cualquier criatura en tus alrededores. Solo los seres con gran voluntad pueden escapar a este efecto, además de otros que posean este mismo poder.
Código: haoshoku001
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Los gritos que estaban montando tres de los miembros de los Alas Negras causó que llamaran la atención del joven Fujiwara, preguntando sobre el motivo de aquel jaleo y, sobre todo, si había alguna noticia de su capitán.- ¡Yikepa, colegui! Nanai, íbamos a echarle un ojo a ver si aparecía algo ahora, ¿es o no es? - Intentaba sonar calmado Garnet pero lo cierto era que no podía evitar estar del todo tranquilo, sabiendo lo que sabía. El heredero del título del Rey de los Piratas, agarró seguidamente su bebida, comenzando a evaluarla, dándole a todo una sobresaliente nota salvo al propio sabor de esta, sacando su característica osadía al declarar que era capaz de tumbarle bebiendo.- ¿Huuh? Ni en un millón de años colegui, ¡aún estás muy verde para derrotar al gran Garnet-sama, puajá! - respondió, imitando su sonrisa llena de picardía, mientras alzaba su ceja izquierda.
La noticia de cabecera era cuanto menos impactante, más que por la propia noticia en sí, por la foto que acompañaba a la primera página. Y es que no era para menos, porque vaya culazo que le habían sacado a Triana. Aquello si que era la Santa Trinidad. Ante la incriminación, por parte de Triana, de que Garnet estuviera adulterando su comida para que su trasero engordara más de lo debido, Tobías y el propio Kenzo salieron en defensa de las palabras del pelirrojo. Desafortunadamente, Kenzo cruzó la línea que no debía pasar a la hora de hablar con Triana, y era faltarle el respeto a la doña. Después de que ella le dejara claro que le fundía en un entrenamiento, Garnet - tras reposar su jarra de cerveza en la barandilla - se introdujo las manos en su tanga, e inclinó su torso hacia delante, como si fuera un pandillero de la calle.- Oe, mocoso, cuida tu puta lengua o en el próximo entrenamiento te dejo tiritando, ¿es o no es? - sentenció, de manera intimidante, exponiendo el absoluto respeto y afán que sentía por la espadachín.
Al leer la noticia, se pudo apreciar como la bebida que le había preparado al vaquero le había sentado especialmente bien, o mejor dicho, le había emborrachado como era debido. Después de que el skypiean expresara su deseo de reventar a cualquiera que fuera a por ellos, el peliazul le siguió mostrándose afectado por el alcohol, continuando por comentar el calor que hacía pese a ser invierno.- Nanai, hermano... - respondió de forma escueta Garnet, mientras volvía a agarrar su jarra y se trincaba un buen trago. Al terminar de beber, esbozó una sonrisa. - Más bien eres tú el que está caliente como una mona de tanto beber, borrachuzo, ¡PUAJAJAJA! - Soltó una carcajada, pasando a chocar su jarra con el vaso de su hermano de otra madre de forma suave. Para más inri, comenzó a insistirle al músico que le trajera otra ronda de su brebaje. El músico negó con la cabeza. - Sería la monda verte más ciego, pero nanai, ya vas demasiado tarunga, ¿es o no es? - le increpaba, mientras le señalaba con su índice izquierdo. El nivel de borrachera era tal que incluso palabras de odio salieron por la boca del afable y tranquilo Tobías, llegando incluso a advertir una presencia imaginaria que, a pesar del susto inicial que todos se llevaron, pareció ser una alucinación del vaquero.- Menos mal que al final no le puse esa ayaguasca... Pueje pueje. - pensaba el músico, mientras observaba como la capitana le quitaba su arma al barbanaranja.- Mejor, a ver si nos vas a llenar de agujeros, pistolitas, pueje. - Y le dio otro trago a su ambrosía divina.
Tras aquello, Triana pasó la página, estando ya preparados para leer el contenido de la siguiente noticia. Garnet se acercó, quedando a la izquierda de la doctora. La primera noticia era algo que ya conocían, una extensión de la anterior, en la que hablaban sobre el asesinato de Utakata a manos de ellos mismos.- ¿Vida del noble? ¿¡Huh!? ¡Pero si ese pavo estaba psicótico perdido! - comentó entre dientes para, acto seguido, ponerse firme e hinchar su pecho de orgullo.- Pero al menos, ahora se coscarán de que pasa si se meten con nosotros, ¡PUAJAJAJA! - añadió, con una sonrisa llena de confianza, volviendo a erguirse tras eso hacia el frente.
Seguidamente, pudo ver como, a pie de página, estaba la foto de Yojimbo. - ¿¡YOJIMBO?! - exclamó, cambiando su sonrisa por una mueca de angustia. Sólo con verle, aunque fuera en fotos, su cabeza sentía un pinchazo brutal, mientras sudores fríos comenzaban a descender lentamente desde su cabeza. Para su desgracia, esa sensación de angustia se acrecentó cuando sus ojos se desviaron directamente hacia el título de la noticia. - Ejecución pública... -
musitó, quedándose perplejo ante aquella situación. Intentó buscar más información en el propio periódico, pero lo único que pudo hallar era que lo ejecutaban en 9 días. - Tch, mierda... Puta mierda... - Sus puños se apretaban con fuerza, al mismo tiempo que sus dientes chirriaban. - ¡¡QUÉ PUTA MIERDA ES ESTO!! ¿HUUUUH? - le increpaba al periódico, encoraginado hasta el punto de que sus ojos se mostraban blanquecinos en su totalidad... Hasta que la capitana habló.
En un mensaje de puro desprecio e ira, en el que maldecía a todos los que estaban involucrados con esa noticia, Garnet pudo sentir emerger desde el interior de Triana una energía espiritual que buscaba quebrar su alma. Algo que ya había experimentado varias veces con muchas otras personas.- ¿Huh? - pronunció, sin más, sintiendo como su rabia se rebajaba un poco, debido al shock de sentir aquella onda expansiva, pasando a mirar fijamente hacia la mujer de cabellos dorados.- ¿Qué cojones ha sido eso, capi? - preguntó, pasando a cerrar los ojos y a negar con la cabeza.- Mejor dicho... ¿Qué cojones vamos a hacer con esto? ¿Nos da tiempo a llegar a ese lugar o qué? - cuestionó, señalando el periódico con su índice derecho. Probablemente, se presentaban ante la decisión más importante que debían afrontar los Alas Negras.