[Aventura T2 - Presente Absoluto] - "Piel Azul" Glatus
#51
Atributos Personaje


Glatus no olvidaría con quién estaba negociando, pero Irina sí olvidaría que no estaba sola. Ikirami avanzó por la habitación, acercándose al enemigo número uno. Su táctica fue confusa en un primer momento para Irina, quien levantó las cejas, alarmada de las acciones de la hembra. Se estaba cargando delicadamente la estructura de un miedo pasivo a estar encarcelado, pero con un posible futuro brillante. Estaba encrudeciendo el argumento de que en prisión no sobreviviría mucho tiempo. Básicamente, deslegitimando a la Volkov, lo que la pilló de sopetón completamente. Tener todo bajo control en una situación así no era una tarea sencilla, desde luego. Rápidamente, los sofocantes ojos de Irina se posaron en la gigante, que también tomó partido. Ambas, sin coordinación previa, pero coordinándose en sus deseos, pedían enfrentamiento. Glatus, lejos de parecer amedrentado, demostraba una sensacional sangre fría al alcance de pocos. Seguía llamando a Irina "hija" algo que la Volkov comenzó a dejar pasar, era lo mejor para la misión. Desgraciadamente sus siguientes palabras terminaron por romper el bonito espejo que Irina planteaba. Acabar con un enemigo dándole esperanzas, sacarle toda la información posible, hacerle perder su libertad y posiblemente apropiarse de alguno de sus negocios. Todo al garete por la imprudencia de la edad. Una imprudencia que en Irina no existía, pero que no podía controlar que en otros personajes sí. Que Glatus rechazara de cuajo aludiendo que "no tenía tanto tiempo" también fue un jarro de agua fría.

Para cuando Glatus liberó su última oferta, Irina ya iba dando pasos hacia atrás, quedando muy cerca de Jude. Fueron sus tacones, lentamente alejándose los que abrieron la nueva escena. Aún y con la decepción encima, Irina sonrió. Qué podredumbre de ser vivo era la agente Irina Volkov, negar que Glatus le caía en gracia, sería una grave falta a la honestidad. Una verdad que por supuesto, no verbalizaría. No era el primer criminal que le llegaba a causar buenas sensaciones o más que buenas, mejor dicho “cercanas”. Lo sentía cercano. Sin embargo, eso no cambiaba nada, estaba de misión. Él había roto la opción “pacifica”. Y para colmo las compañeras de Irina tomaron un claro camino frontal, al menos Jude, la cual ya no podía esconder más sus ansias por entrar en acción.

—  Lástima. — Dijo secamente, pasando por la puerta hasta quedar un poco por detrás de Jude. —  Has sido un sujeto digno de conocer. —  Se aproximó todo lo que la altura le permitía al oido de Jude. —  Es tuyo ... —  Le susurró al tiempo que la morfología del cuerpo de Irina cambiada nuevamente. Eso sí, fue completamente diferente a la última vez. En esta ocasión, después de decir esas sibilinas palabras de acción, el cuerpo de la fémina desapareció del campo de visión.

En forma completa, un pequeño animalito, entre la oscuridad, comenzó a corretear hacia el lateral, llegando ágilmente hasta el techo, quedando ahora sí, cerca de la cabeza de Jude. No era momento de jugar sus cartas sin pensar en qué hacer. Ikirami jugó una carta peligrosa que llevaría tarde o temprano a un enfrentamiento con Irina. Jude apostaría previsiblemente la de "todo o nada" y por ultimo quedaba Glatus, que no tardaría en enseñar la que tenía bajo la manga seguramente.

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#52
El ambiente cambió nuevamente. Glatus no había aceptado el trato. No había mostrado signos ni de inmutarse ante la idea de acabar en Impel Down y estar bajo el punto de mira del Gobierno. Ikirami no acababa de entender si se trataba de un necio o si tenía algún plan, pero no iba a permitir que ese hombre escapase de allí con vida.
Irina se levantó y retiró tras Jude, enviando a la giganta a por él. Era el momento del ataque al fin. Levantó la guardia y se lanzó al ataque. No pensaba darle tiempo, golpearía primero.

Preparó el puño derecho en la cadera, y con ayuda de la rotación del cuerpo golpeó al hombre con un "upper" en su barbilla. A pesar de usar toda su fuerza en el ataque, sintió como si golpease contra un muro. Algo no iba bien. Con pasos rápidos, levantó nuevamente la guardia y se colocó justo detrás de Glatus, a un par de metros de él.

-Este cabrón es duro, cuidado -dijo a sus compañeras mientras buscaba a Irina con la mirada. No la encontraba por ninguna parte, como si se hubiese esfumado.

Se quedó ahí, en alerta por si el maldito pirata arremetía contra ella. Pensando en qué podía hacer y en las rutas de escape del pirata, decidió advertir a las otras del posible tunel de huida. Eso revelaría su información sobre ello y alertaría al hombre, pero mejor que las otras lo tuviesen en cuenta.

-Vigilad el fondo, donde está el Den den Mushi. Puede que haya una salida oculta tras las cajas.

Estaba en un aprieto, si sus golpes no conseguían dañarlo no podía hacer mucho. "Puedo probar eso" pensó. Lista para poner en practica un golpe especial que había entrenado


P.D: Perdonad, no puedo poner mucha cosa desde el movil. Como realmente no hay daños por la resistencia pasiva, no voy a contabilizarlo.
Vida: 350
Energia: 331
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#53
La realidad parecía ir mucho más deprisa que la imaginación de Alzeid. Y, a veces, la realidad supera a la ficción. Mientras el joven andrógino había creído que todo el mundo a su alrededor estaba completamente inconsciente debido a sus ataques, y que incluso Aimi estaba luchando por su vida, lo cierto es que nada de eso había sucedido. Mientras intentaba dialogar con la pirata, ésta agarró nuevamente su arma, en esta ocasión empleando ambas manos, y lanzó un disparo contundente hacia el mismo lugar que previamente había dañado. El segundo disparo había acelerado y potenciado la velocidad y trayectoria de la bala, lo que hizo que la herida fuese más profunda. Por ello, esta vez la herida estaba provocando un dolor mucho más intenso que el primer disparo, aunque en el rostro de Alzeid no pudiese percibir esto. – Esta z… Te voy a matar. – Susurró, mientras hacía lo imposible por ignorar el dolor que estaba sintiendo. Sus ojos estaban completamente en blanco, idos. Alzeid ya no se encontraba en ese cuerpo. Su alma había salido para cobrarse su venganza.
 
En su interior, comenzó a recrear las escenas que antes había imaginado. Pero no pensó más y tampoco pronunció palabra alguna. En aquellos momentos se había dado cuenta de que las personas que se postraban frente a él no merecían más segundos de su presencia. Acabar con ellos era necesario y por ello había pensado que el primer mandamiento de su religión podría referirse a esto; algo como "Salvarás las almas de quienes se interpongan en tu camino". Suena bien. En su mano izquierda brotaron dos filos de al menos medio metro, mientras que en su diestra sólo surgiría uno, que combinaría con la katana que habría desenvainado. Soltó un suspiro, después una carcajada y giró sobre sí mismo, realizando un corte circular que impactaría en los plebeyos que lo estaban rodeando. Aunque sus miradas lascivas habían desaparecido, ahora sus rostros reflejaban algo que el joven andrógino no soportaría: un complejo de superioridad. Pensaban que, si los números los acompañaban, la batalla estaría ganada. Pero no iba a ser así; Alzeid no lo permitiría. Tras el corte, los filos que sobresalían de sus brazos estaban completamente bañados en sangre, creando pequeñas hileras carmesíes que rodeaban y caracterizaban aquella escena. En ese momento dejó salir su espíritu artista, pensando en que podría recrear un cuadro a partir de aquella escena. – Dios, rodeado de personas que han querido sacrificar sus almas para garantizar que no fuesen devoradas también por Glatus. – Pensó para sí mismo, en alusión al acto cometido por Sadine, mientras cada uno de los piratas que lo rodeaban caía completamente inconsciente en las frías rocas de aquella cueva. Con los cuerpos en el suelo, volvió a levantar uno de ellos con una patada y lo lanzó hacia la vicecapitana, en un intento por reducir su campo de visión, un elemento crucial para alguien que usaba armas de fuego, y poder retomar el contrataque.
 
En esta ocasión, cuatro eran los filos que dañarían el cuerpo de Aimi. Con dos en cada mano, Alzeid comenzó a correr tras la sombra creada por el cuerpo que había lanzado con la intención de realizar un doble corte horizontal, que iría desde su brazo izquierdo hasta su brazo derecho, cruzando la mitad de su abdomen. El objetivo principal era evitar que aquella pirata continuara disparando sin escuchar a su nuevo Dios. En el momento en el que comenzara a suplicar por la salvación de su alma, seguramente Alzeid le recitase algunos de los mandamientos en los que había estado pensando. Cada daño que recibía, cada ataque que realizaba, cada susurro que emitía... era un acto que potenciaba su creatividad como artista y que le permitía continuar alimentando su ego, su sentimiento de superioridad y de grandeza. La idea de que él mismo podría ser un Dios. Mientras algunas personas encontraban refugio en la religión tras vivir determinados actos (a menudo, crueles, como la infancia de Alzeid), el joven andrógino se había aprovechado de estas creencias espirituales para crecerse más ante las adversidades. Era un completo fanático.
 
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Karmas

Akuma

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#54
Atributos Personaje


El ambiente estaba tenso, tanto que cualquier movimiento en falso podría dar comienzo al casi inevitable enfrentamiento. Glatus rechazó la opción de ir a la cárcel y fijó un último porcentaje para la negociación mientras amarraba el arma que tenía a su espala preparándose para la posible negativa del grupo. Irina se dirigió hacia la puerta dando por finalizado el tiempo para el consenso. Al pasar por el lado de Jude soltó su correa, la semigigante no lo dudó ni un instante y se lanzó hacia su presa. La pelirroja había tomado la delantera asestando un puñetazo al pirata, el cual no parecía haberse inmutado. Ikirami resaltó la resistencia del pirata y la posibilidad de una vía de escape al fondo de la cámara. 

Jude iba a provechar esa distracción a su favor. Blandiendo a Lucy con la diestra, dio tres grandes pasos quedándose frente a la mesa que se interponía entre ella y Glatus e Ikirami. Con la pierna derecha quedando por delante avanzó la izquierda posando su pie en la base del tablón antes de proseguir el movimiento para hacer levantar el vuelo al mueble, proyectándolo hasta el otro lado de la estancia, quedando en posición vertical con las patas apuntando hacia ellos, más o menos delante de las cajas de donde provenía el pirata. - ¡Zen Shutsu! - Aprovechando la inercia del movimiento, lanzó su diestra hacia atrás para cargar después con un movimiento en arco raspando el techo con Lucy hasta impactar contra la cabeza de Glatus. Jude dio un paso atrás y cogió su arma con ambas manos, quedándose en posición de defensa con ambos pies sobrepasando la altura de sus hombros y flexionando u tanto sus rodillas. Sólo había sido un movimiento de aproximación, para testear las capacidades del enemigo. 

- ¡Diablos! Ya me estaba entumeciendo. Ahora te toca suplicar clemencia asqueroso pirata. Te arrepentirás de no haber escogido la opción de colaborar y entregarte pacíficamente. - Jude sonreía, este era el devenir de los acontecimientos que deseaba.  

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Técnica

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#55
Situación de Alzeid

Los ojos del peliazul se encontraban completamente en blanco tras recibir el potente disparo de la vicecapitana. Con plena confianza en que tenía al sujeto donde ella quería, seguía con su siniestra alzada, a espera de que el joven, respondiera a sus preguntas y, en caso de no satisfacer sus intereses, ordenar a sus diez esbirros que empezaran a atacarle. Sin embargo, en un parpadeo, tras escuchar una carcajada y sin entender muy bien por qué, los 10 grumetes se desplomaron al suelo a una velocidad pasmosa.- PERO QUÉ- - La sonrisa calmada de la francotiradora se desvaneció por completo, había sido el chico andrógino, no cabía duda.

Cuando dirigió sus dos pistolas hacia él, sólo pudo encontrarse a uno de sus hombres volando hacia su dirección para, acto seguido, como si a la velocidad del sonido fuera, al intruso enfrente de sus narices.- CÓMO HAS- - Pero antes de que pudiera terminar de hablar y reaccionar siquiera, su enemigo, como si sus brazos se trataran de dos armas de filo, si es que no lo eran, realizó dos cortes horizontales, que abarcarían los dos brazos de la pistolera. La rapidez y el inmenso dolor que recorrió su cuerpo no le permitió ni saber si lo que había visto era real, ¿sus brazos recubiertos de cuchillas? ¿Quién era ese tipo? La sangre brotaba de sus brazos y caían al suelo, al igual que hizo sus dos pistolas, que se situaron a sus pies, debido al ataque que acababa de recibir. Además, por el incesante dolor, la cabeza de Aimi empezaba a dar vueltas y vueltas. La vicecapitana había cometido el error garrafal de subestimar a su enemigo, desde el minuto uno, debió de meterle la bala en toda la frente pero, ahora, sin sus armas y en el estado que se encontraba, ¿qué podría hacer? En situaciones como estas, ella siempre pensaba ¿qué haría Glatus en este tipo de situaciones?

De este modo, cuando su mareo se había desvanecido, se arrodilló, intentando poner las rodillas justo encima de las pistolas sin que Alzeid se diera cuenta, y puso sus brazos en alto. Una sonrisa volvió a dibujarse en su cara, como si nada hubiera pasado- Grihihihi, ¡pues si que eres fuerte! ¡Me rindo! ¡Me rindo! Perdona por lo de antes, ¿vale? ¿vale? GRIHAHAHAH Vamos a hablar las cosas, qué te parece, ¿eh? - Con suerte, tal y como su capitán había hecho innumerables veces, Aimi conseguiría que su enemigo bajara la guardia para atacarle cuando menos se lo esperara.

Situación de Daryl

El mordisco del gyojin había atinado en el delicioso y musculoso brazo del hombre. Sintió como las fibras musculosas de su fornido brazo se desgarraban frente a los afilados colmillos de Hund. Alguien normal habría sucumbido frente a sus fauces, pero estaba claro que su enemigo no era alguien meramente corriente. Con fuerza bruta, usó su brazo y su pierna, la cual el gyojin no vio venir, pues tenía su vista fijada en el lugar donde estaba ejerciendo el mordisco, para liberarse de la mordedura, cosa que consiguió, mandando al gyojin ligeramente hacia atrás. Pero eso no era todo pues, como Hund ya se encontraba fuera de la zona que había creado el espadachín de esporas, este último, con el mismo movimiento que realizó anteriormente, decidió expandir, nuevamente sus molestos polvos. Prácticamente toda la zona del lago estaba cubierta de esporas. Si Hund seguía respirando y estando en contacto con ellos, a la larga perdería el combate. Con total resignación y enojo en su cara, el gyojin decidió, tomar ventaja del pequeño impulso que le había dado la patada del hombre, para retroceder hasta meterse dentro del agua.- A MONSIEUR HUND NO LE GUSTA ABANDONAG SUS PELEAS, PEGÓ, AU REVOIR.- Y, con toda la incertidumbre de lo que podía suceder a continuación, Hund se sumergió en el lago, esperando a que encontrara un hueco en el espadachín por el cual atacar y darle muerte al asesino de mujeres.

Situación de Irina, Ikirami y Jude
Tras compartir su tristeza al capitán pirata, por rechazar su oferta, y ordenarle de manera indirecta a la semigigante que atacara a Glatus, Irina se desvaneció de repente, como si de un truco de magia se tratara, dejando tan solo su ropa en el suelo. Aunque el pirata se quedó perplejo al momento, luego logró entender que debía tratarse de su fruta.- Desde luego que sí, es una verdadera lástima... - La atractiva pelirroja se adelantó al grupo, propinándole un gancho alto en el mentón del pirata. No le hizo ni cosquillas.- ...Sobre todo si no tenéis el suficiente poder para detenerme, ¿verdad, hija? - Continúo su frase dirigiéndose a la pelirroja que recién le acaba de atacar, la cual se desplazó rápidamente a su retaguardia. No pensaba girarse a mirarle, a sabiendas que enfrente suyo tenía a una mujer de 9 metros que se dirigía hacia él. Sin embargo, cuando la pelirroja mencionó que podría haber una salida oculta tras las cajas, Glatus no pudo evitar perder la compostura y mirar hacia atrás. Un sudor frío recorrió su frente, si algo caracterizaba al pirata era porque siempre contaba con un plan "B" que nadie se esperaba jamás pero, aquella mujer, ¿la había descubierto?. 

Glatus, que había desviado completamente su atención de la semigigante, recibió todo el peso del golpe en lo alto de su cabeza. Un pequeño chorro de sangre comenzó a descender de su nariz. ¿Glatus? ¿Pidiendo clemencia? El pirata dio un profundo suspiro, mientras desenvainaba su vara, una vara metálica de aproximadamente metro y medio de largo, que contaba con un mango en su extremo y una empuñadura a unos 50 centímetros del mango y, en el otro extremo, una extraña estructura cúbica de metal. Glatus agarró con su siniestra el mango y con su diestra la empuñadura y, en el momento en el que presionó la última, el cubo de metal empezó a desensamblarse, transformándose en un gran martillo, llegando a tener un alcance de casi dos metros.- No quería recurrir a esto, hijas.- Dijo mientras a adoptar una pose de bateo.- Pero no me dejáis alternativa, tendré que acabar con vosotras... .- Al acabar la frase realizó un swing con su martillo que describiría una trayectoria circular de casi unos tres metros, fruto del alcance del brazo de Glatus más el alcance de su arma, que atacaría tanto a la joven pelirroja como a la espinilla de la semigigante, que se encontraba a dos metros de él. Después del golpe, posó su martillo en el suelo, apoyando su siniestra en el mango, quedando boca arriba, y usando la diestra para quitarse el chorro de sangre de su nariz. Miró hacia atrás y vio que la mesa en la que estaba antes apoyado ahora se encontraba entorpeciendo su posible ruta de escape... Definitivamente, debía acabar con esas tres mujeres ahí, y ahora pero, ¿dónde narices se había metido la agente Irina?



RESUMEN DEL TURNO

INFO BÉLICA



PERSONAJES


INFO DEL NARRADOR
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#56
Atributos Personaje


Mientras todo acontecía, Irina iba avanzando en su forma completa. Ver aquel animalito de treinta centímetros entre poca luz, rocas y rodeado de jaleo sería todo un trabajo. El camino no fue largo, pues aunque perdiera algunas capacidades naturales, otras las mantenía, como su velocidad. Lo hacía por el techo, introduciéndose tras Jude en la habitación de nuevo buscando no ser vista y colocándose exactamente encima de Glatus, el cual, por suerte, no se movió. Las agentes se lanzaron sin miramientos, pero el pirata arremetió contra ellas de forma inmediata. ¿Iba a luchar? no tenía mucho sentido gastar energías, eran dos contra uno y además, Irina no tenía especial inquina por Glatus, tan solo era un objetivo más de una misión más. A diferencia de las otras dos, que les iba la vida en arrancarle la cabeza. Pudiera ser que ambas también tuvieran algún tipo de relación con el criminal, era información que Irina desconocía absolutamente. No era momento de juzgar.

Se dedicó a intentar estar siempre sobre la cabeza de Glatus. Si el hombre se movía, ella hacía lo mismo en su forma completa desde el techo. Una fina manera de marcar un objetivo. - Y pensar que Daryl estará por ahí perdido. Imbécil - Aquel pensamiento si que la ponía de mala leche. Eran años viajando con Daryl, pero no olvidaba el porqué viajaban juntos. Él dependía de Irina, el único motivo por el que estaban en equipo es por qué superiores evaluaron que el tipo era un desastre y ella una superdotada. Y ahora va ella y deja que tome sus propias decisiones.  ¿Estaba Irina empezando a ser una inútil? Sacudió su cabecita de axolote, meneando aquellas branquias externas que daban un asco de cojones.

Y como en una película de mala calidad de antena 3 el animalito saltó. Lo hizo dando la espalda al arenoso techo, abriendo sus manitas, las cuales iban cambiando de forma, al igual que su cuerpo. Jude, al ser tan alta la podría ver caer. Para cuando el cuerpo de Irina cayera sobre Glatus, ya estaría en su forma híbrida. Lo hizo al estilo caballito. Quedando sus piernas rodeando el cuello del criminal. —  Hola papi. —  Diría intentando mostrar una sonrisa casi de plástico, como viene siendo habitual. La pierna derecha se enrolló en el cuello de Glatus, mientras que la otra lo haría con su brazo izquierdo, por la axila. Ejerció toda la presión posible antes de utilizar una peculiar habilidad racial. Eso sí, antes giró la mirada, enfocando a Ikirami. —  ¡Luz del abismo! —  Un pequeño apéndice que surgía de su cabello rojizo se desprendió, abriéndose cuál ojo e iluminando intensamente toda la habitación. Afectaría a todos los presentes, pero obviamente el más perjudicado sería Glatus, pues Irina mantenía una fuerte presión en la parte superior de su cuerpo, sosteniendo un brazo y ahogándolo con la otra pierna.

La luz se iba intensificando, entrando en los ojos de todos los presentes cada vez con más fuerza. Justo antes de apagarse, todo el peso del cuerpo de Irina fue hacia atrás, buscando que el cuerpo de Glatus cayera perse cuál pieza de dominó. Era la confusión, la incertidumbre de no ver llegar algo, la ceguera, el estar ahogándose y la presión de la fuerza de Irina que buscaba lanzarlo hacia atrás con su propio peso. Si esto surtía efecto la agente lograría hacerlo caer de espaldas y después saltaría con fuerza sobre el tipo. El efecto duraba un tiempo, así que para cuando abriera los ojos Glatus, Irina estaría encima de su pecho, con una mano aguantando una muñeca, con la otra, la restante, su pie derecho apuntalando la cintura (movimiento de retención básica de la lucha grecorromana) y con la pierna restante haciendo presión en sus costillas con la rodilla. Como dato final, la cola de Irina estaba apretando los testiculos de Glatus.

—  Te dije que no soy como los demás ... —  Le susurró a Glatus. — No aviso en balde.  —  Sentenció con cierto odio.


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#57
Ni la vice capitana Aimi ni los trabajadores habían logrado comprender la situación. Esto no se trataba de un interrogatorio en el que la pirata obtendría la información que busca. Tampoco podría reunirse con su compañera, Sadine, que ahora se encontraba vagando por el mundo de los mortales en forma astral sin poder descansar debido a las cadenas con las que Glatus la había apresado. A pesar de la superioridad numérica, no era una situación favorable para aquellos plebeyos, que habían caído en la ilusión de que el joven andrógino se arrodillaría ante ellos solicitando clemencia. El alma de Alzeid no era tan débil, pero las suyas sí que lo eran. Con un gran impulso a su sentimiento de grandeza, que había desarrollado después de ser acogido por aquella familia adinerada de la ciudad de Relia, y completamente alimentado por la grotesca verborrea de la pirata, Alzeid comenzó a ejecutar una serie de rápidos movimientos cuyo resultado fue la inmediata muerte de los trabajadores que se encontraban a su alrededor. Gracias a Alzeid, sus lascivas almas encontrarían un descanso eterno en el más allá. O eso creía él. 
 
No contento con esto, usó uno de los cuerpos inertes como escudo para atacar a la vice capitana Aimi. Aunque pueda parecer que su fanatismo religioso le obligaría a cuidar y no mancillar a los muertos, no nos confundamos: para Alzeid los cuerpos no son más que una vasija que, una vez vaciada del alma, no tienen ninguna utilidad. Y las almas de aquellos plebeyos ya no se encontraban entre nosotros. Continuando con su ofensiva, los filos que habían emergido de sus dos extremidades superiores, combinados con su katana, desarmaron por completo a la pirata, provocándole una herida que impediría que continuara disparando aquellos proyectiles como había estado haciendo desde el inicio de su encuentro. No había dejado que el joven agente pronunciase ninguna palabra y las consecuencias habían sido estas. En ese momento, Aimi se desplomó ante Alzeid, dejando caer sus armas al suelo, un hecho que no pasó inadvertido para él. Acto seguido, y en un intento por encandilar al joven peliblanco, la pirata comenzó a pronunciar una serie de palabras con la clara intención de evitar que aquel combate continuase. Pero estaba confundida en una cosa: eso no era un combate; era una cruzada personal en la que el único final aceptable era la salvación de aquella alma, que se encontraba encerrada en un cuerpo horrendo, risible, ridículo, grotesco. En la cabeza de Alzeid no dejaban de aparecer sinónimos vinculados al sentimiento de desagrado que aquella persona le producía. Pero él continuó con este juego... – ¡Claro! Es mejor que cooperemos, ¿no? – Sonrió, soltó una pequeña carcajada y volvió a realizar el mismo tajo horizontal. Y es que parecía que Aimi así lo quería. Había alzado ambas manos, en un intento por hacer creer que se estaba rindiendo, y Alzeid vio esto como una oportunidad. Con sus extremidades todavía transformadas y su katana bien sujeta, realizó un tajo horizontal dirigido a ambas manos, completamente erguidas, intentando que su objetivo quedase desprovisto no sólo de sus armas, sino también de sus manos. Dejarla completamente manca. – Quinto mandamiento. Las almas no pueden residir en cuerpos rotos. – Sentenció, tras realizar aquella ofensiva. Alzeid había concluido que no podría obtener información de aquella persona, por lo que continuar perdiendo el tiempo allí con ella no era necesario. Tenía que continuar hasta encontrar a Glatus, aunque en aquel momento estaba tan ‘ido’ que parecía haberse olvidado del objetivo inicial de la misión. Tras aquella sucesión de golpes, algunas estalactitas comenzaron a caer e impactar en el suelo y en los cuerpos inconscientes e inertes de los piratas, creando un ambiente mucho más tétrico pero adaptado a la situación en la que los protagonistas de esta contienda se encontraban.
 
No contento con aquella aparente victoria, y aprovechando que la pirata se encontraba arrodillada frente a él, Alzeid le propinó una fuerte patada, dirigida a su cabeza, con la clara intención de que su cuerpo encontrase un descanso sobre algunas de las estalagmitas que se encontraban detrás de ella. – ¿Te apetece hablar ahora? ¿Grihahaha? – Mencionó de forma bastante burlesca, ridiculizando por completo a la vice capitana del grupo pirata. Aunque ella quisiera parecer inteligente, no lo era. Alzeid había visto completamente cómo su colocación en el suelo era un intento por ocultar las armas bajo su cuerpo. Por supuesto, esto no pasaría desapercibido para el joven peliblanco, cuyo ataque tenía la intención de desarmarla por completo, lo que también hizo que prestase atención a dónde caían sus armas. Aimi tenía que quedar completamente rendida ante él, por lo que este último golpe separaría su cuerpo de sus objetos bélicos.

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Karmas

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#58
Atributos Personaje


La herida del brazo de Daryl palpitaba con emoción, el dolor era solo un aliciente más para continuar peleando. Tras librarse del mordisco del gyojin, Daryl continuó esparciendo sus esporas por toda la zona que podía abarcar, buscando atosigar a su rival y desminuir sus posibilidades. Sin embargo, la patada provocó que ahora Hund estaba más cerca que nunca del lago, un inconveniente del que dentro de poco se arrepentiría. Y es que tras dedicarle unas palabras con aquel extraño acento, su rival saltó al agua, hundiéndose en las profundidades y desapareciendo de la vista del espadachín.

¿Qué hacer? Daryl no podía arriesgarse a acercarse a la orilla del lago demasiado, pues corría el riesgo de que Hund saliera disparado e intentara hundirle bajo el agua. No era la forma de morir más idílica que Daryl se imaginaba, la verdad. Otra opción sería buscar otra salida, una diferente al camino que le había traído hasta allí. Quizás en el otro extremo del lago existía una senda que conectaba los caminos, las rutas que anteriormente tomaron para separarse. Intentó forzar la vista más allá del enorme lago estrellado, intentando averiguar si entre aquellas cavernosas paredes se encontraba algún tipo de túnel en el que no se había fijado anteriormente. Una de las prioridades del espadachín era encontrar a Glatus... no le gustaba pensar que estaba perdiendo el tiempo con uno de sus secuaces.

Pero existiese o no una salida diferente a aquel lago subterráneo, tener que cruzar por aquel lugar con ese gyojin dentro del agua no era una opción muy razonable ni inteligente. Sea como fuere, tenía que deshacerse primero de su enemigo. Daryl retrocedió unos metros hacia atrás, alejándose del agua y de los posibles ataques que pudiera hacerle el gyojin desde allí. Blandió el arma hacia delante, con aquel largo filo apuntando en la dirección donde Hund desapareció. La espera era inaguantable, más no le quedaba alternativa, "¿qué estará haciendo Irina ahora?", se preguntó mientras aguardaba la salida del pirata.



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#59
Tras el casual certero golpe de la gigante en la coronilla del pirata, descendió desde su verde cabello hasta el mentón, un hilillo de sangre. Éste desenfundó su arma para realizar un movimiento giratorio con la intención de impactar en ambas chicas, Ikirami y ella. Jude vio sus intenciones y levantó su pierna izquierda para evitar el golpe y aprovechar la altura alcanzada para pisar al pirata, pero entonces algo la detuvo. El olor de Irina apareció sobre ella. Sorprendida, orientó su mirada hacia arriba para encontrase con la imagen de un pequeño anfibio grisáceo correteando por el techo hasta situarse sobre Glatus. La desnuda criaturita se descolgó mientras se transformaba en el híbrido anfibio antropomórfico y cayó sobre el pirata, abrazándolo con sus piernas. 

Jude seguía con la pierna izquierda en alto, asombrada por la aparición de Irina, pero más la sorprendería ver como aparecía una especie de antena de entre sus cabellos. El apéndice emitió un destello que iluminaría toda la estancia. Después de liberar el fogonazo, la agente cargó su peso hacia atrás para vencer el equilibrio de Glatus y precipitarlo hasta el suelo. Ésta saltó antes de caer y se posicionó sobre piel azul cogiéndole ambas muñecas con sus dos manos, el pie derecho sobre su cintura, la rodilla izquierda presionando sus costillas y la cola sobre su entrepierna. Todo había sucedido rápido, pero la gigante no dudó en aprovechar que tenía la pierna flexionada por la rodilla, sosteniendo su pie a casi cuatro metros sobre el suelo, para soltar un pisotón dirigido a los pies del pirata. Su movimiento no era necesario, pero tenía la necesidad intrínseca de machacarlo. El enemigo se hallaba atrapado por las dos agentes del gobierno, más paralizado que un adolescente tras ser saludado por su amor platónico. 

- Una pena... Pensaba que nos divertiríamos más. Que estúpida he sido. ¿Qué se puede esperar de un vejestorio tan ridículo como tu? - Jude sonreía con el ceño fruncido hacia su víctima. - Te diría que esto te va a enseñar a no menospreciar a las mujeres, pero no va a haber próxima vez para ti. Terminemos esto de una vez, piratita. - 

La situación era completamente desfavorecedora para Glatus. ¿Había llegado su fin?


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Karmas

Aclaraciones Offrol
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#60
Primero pensó en que tal vez era mala idea revelar en voz alta la posible escapatoria de Glatus, pero enseguida se dio cuenta de que había sido un acierto. Tras retirarse hacia atrás, Jude había embestido con un ataque descendiente sobre Glatus, que al escuchar lo que Ikirami acababa de decir se giró sorprendido e ignorando por completo a la giganta y recibiendo el golpe de lleno.

-¡Buena esa! -exclamó sonriente Ikirami.

Tal vez ella no podía hacerle mucho daño, pero el hilillo de sangre que le bajaba de la nariz indicaba que su compañera sí. Se preparó para adelantarse nuevamente y probar una técnica con Glatus, pero este sacó una especie de martillo de su espalda e hizo un barrido lateral intentando golpear a ambas. Con un pequeño salto hacia atrás, esquivó el golpe del pirata dejando que este pasase a unos centímetros de ella, notando incluso el viento provocado por la fuerza del golpe. Era fuerte y parecía un enemigo bastante duro, pero no uno demasiado rápido. Eso le generó algo de confianza. Miró a su alrededor, buscando a Irina por si esta se unía a la batalla no entorpecerla. No  estaba por ningún lado. "¿Nos ha abandonado? -se preguntó, pero enseguida recapacitó- No, no parece ese tipo de persona. ¿Dónde está entonces?"

Hizo caso omiso de la misteriosa desaparición de su compañera y se preparó para golpear a Glatus con su técnica finalmente. Avanzó de nuevo, colocándose a escasos centímetros del hombre y movió su brazo derecho hacia atrás. En ese momento fue sorprendida por algo que cayó velozmente desde el techo. Apenas entendiendo lo que sucedía, Irina apareció transformada de nuevo en su forma híbrida y haciéndole una llave a Glatus. Paró su ataque con temor de darle a su compañera por error cuando esta la miró directamente a los ojos. Dijo algo de una luz a la vez que de su cabeza surgía un extraño filamento que emitió una luz cegadora.

-¡Aauu! -gritó Ikirami, sintiendo casi un ardor en sus ojos y llevándose las manos a ellos.

A continuación trastabilló hacia atrás, tropezando y cayendo de culo frente a la caja que sostenía el Den den mushi. Intentó abrir los ojos, pero tenía la visión borrosa. Lo último que recordaba era la mirada de Irina clavada en ella, que esbozaba una extraña sonrisa. "Lo ha hecho a propósito." Hasta ahora, había atribuido los chascarrillos que le había echado a su comportamiento extraño, pero inofensivo hasta el momento. Ahora ya no le cabía duda. Irina tenía algo en su contra y había aprovechado la ocasión para hacerle daño. Como no podía ver nada en ese momento, se mantuvo en el sitio donde había caído repasando. "¿Será por lo que he dicho antes a Glatus?" Pero antes de aquello su comportamiento también había sido hostil hacia ella. Recapacitó un instante al darse cuenta de que había algo más que parecía molestarla desde el principio, algo sobre lo que ya había pensado con anterioridad, pero que simplemente había descartado. "Está celosa. Cada vez que he interactuado de alguna forma con Daryl ha actuado así." Fuese lo que fuese, estaba claro que no le despertaba ninguna simpatía a la mujer. "Tendré que andarme con cuidado con ella. Si se comporta así por eso no debe ser una persona muy estable a pesar de que quiera aparentar lo contrario."

Poco a poco fue vislumbrando un poco más de la escena con poca claridad, Glatus sometido bajo Irina y Jude. Ikirami se quedó recomponiéndose todavía, preparada para acabar de una vez con ese hombre y con la misión. Ya no se sentía segura con la presencia de ninguno de los dos monstruos.


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