[T3] [Aventura] El espectáculo debe continuar
#31
Atributos Personaje


Era tan cobarde o más de lo que me imaginaba, al verse acorralado y vencido Togasu cogió a su subordinado, el cual permanecía inconsciente en el suelo con la intención de usarlo de escudo. Con cada segundo que pasaba, él mismo se encargaba de demostrarme que era de las peores personas, si es que podía considerarlo así, que me había cruzado. Ya no era solo el hecho de ser un manipulador, esclavista, torturador y todos los adjetivos que pudiese ponerle para definirle, además era un cobarde que en cuanto se le hundía el barco utilizaría sin pensárselo todo lo que estuviese en su mano, aunque fuese de la forma más ruin, para escapar y no aceptar el pago de sus actos. Comenzó a andar lentamente, y cuando este estaba hablando, Karl se abalanzó sobre él volando y le arrebató a su subordinado de las manos, dejándole otra vez indefenso ante cualquier ataque.

-¡Gracias Karl! Le dije orgulloso a mi compañera, por supuesto era algo que nunca le expresaría o diría con palabras, pero en este combate me había demostrado que podía controlarse por mucho que algo le molestase y al verse sobrepasada por la pelea vino a pedir ayuda sin arriesgarse más de lo debido. Karl voló por encima de mí y se encargó de dejar al semi humano a unos tres metros por detrás de mi espalda, lo que impediría que el cabrón de Togasu pudiese ponerle las manos encima de nuevo sin luchar conmigo. Karl me advirtió de que si no acababa con el ahora cumpliría la promesa que le hizo a Togasu de acabar con su vida si no se rendía. Estaba seguro de que él no iba a rendirse, por muy cobarde que fuese, rendirse supondría acabar entre rejas, de esa forma que tanto le gustaba a él tener a los demás. No iba a vivir encerrado como un perro, siendo él tan "poderoso" y superior a todos los demás. 

Solo iba a realizar un solo corte más, estaba llegando a mi límite, dos peleas seguidas acababan con la fuerza de cualquiera, por lo que esperaba que fuese suficiente para acabar con él. Levanté el brazo por encima del hombro, quería poder aprovecharme de la fuerza del movimiento descendente y poder aumentar así el posible daño de mi ataque. Entonces comencé el descenso de mi brazo izquierdo, mientras este descendía giraba la muñeca hacia fuera, consiguiendo así que Masamune fuese una extensión de mi cuerpo y realizase el corte en el cuádriceps de la pierna izquierda de Togasu con mayor facilidad.
-La escoria como tú merece un destino peor que la muerte. Le dije mientras impactaba mi ataque en él. Karl no creo que esto acabe con esta basura, así que todo tuyo. Por extraño que me pareciese no quería impedir que Karl cumpliese su amenaza, no me importaba verle muerto, pues ese resultado a mi parecer era ser piadoso con todo lo que creía que merecía sufrir aquel monstruo.

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Sobre el Ataque

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#32
Su desesperado acto por intentar salvarse, colocando el cuerpo de su subordinado por delante de él fue en vano. La mujer se abalanzó sobre él y le arrebató el cuerpo de Keiges de las manos en un movimiento increíblemente rápido. Volví a estar contra las cuerdas... no le gustaba esa sensación en absoluto. Tenía que pensar en algo, cualquier cosa, que pudiera permitirle escapar de aquella tesitura. Él siempre acababa librándose de todo, esta vez no podía ser diferente, ¿verdad? ¿Qué tenía aquella pareja de marines de especial? Ser absurdamente rápidos... ese era el principal inconveniente que manejaba Togasu. Escupió hacia un costado, una mezcla entre saliva y sangre. Antes de que pudiera abrir la boca para decir nada, un nuevo corte le alcanzó.

Este fue lanzado hacia su pierna izquierda, la cual empezó a sangrar irremediablemente. Si antes ya no podía escapar de ellos, ahora con la pierna herida... mucho menos. — ¡Jodeeeer! — Chilló, perdiendo los nervios completamente. Sentía que su cuerpo iba a explotar. Una mezcla de impotencia y rabia se urgía en su interior, como un volcán a punto de entrar en erupción, no daba crédito a nada de lo que estaba pasando. Ser derrotado por dos niñatos marines... era una gran humillación, una que su mente no podía terminar de asimilar. El pelirrojo espadachín le dio paso a su compañera para que realizara un último golpe, pero Togasu saltó rápidamente. — ¡Esperad! Esperad... — Alzó la mano derecha, pidiendo un tiempo muerto. Respiró con dificultad, tenía el pulso acelerado y el dolor era agotador. — Me rindo...  habéis ganado, encerradme. — Por sorprendente que pudiera parecer, Togasu apreciaba demasiado su vida como para perderla frente a dos muchachos. Llevó ambas manos hacia arriba y se arrodilló en el suelo, en señal de rendición. Solo quedaba ver si los marines se apiadarían de aquel despreciable hombre o si en cambio, acabarían con su vida, asegurándose de que aquel pirata no volvería a esclavizar a nadie nunca... Togasu veía las posibilidades en cada pieza que movía, ser encarcelado no le hacía ninguna gracia, pero siempre podría encontrar maneras de escapar o salir una vez dentro, pero la muerte... contra eso era imposible hacer nada.

Alrededor de los marines, el anfiteatro estaba medio deshecho, la carpa de Togasu destrozada, las cajas rotas y desperdigadas... El caos de la batalla era visible allí donde miraras. Las jaulas se encontraban intactas, vacías, sin embargo. Los civiles estaban a salvo, la tripulación pirata había huído o había sido derrotada grácilmente por la mujer pájaro, así que varios lugareños aprovecharon su libertad para abrir las jaulas de los encarcelados esclavos que se encontraban dentro. Desde las gradas, los pueblerinos comenzaron a gritar de alegría y de euforia. ¡Estaban a salvo! Algunos niños seguían llorando de la impresión que les había causado aquella situación que acababan de vivir, y otros cuantos civiles lloraban pero de la emoción, agradecidos por poder vivir un día más en libertad. Entre el gentío podían escucharse algunos gritos que pedían la muerte de Togasu "¡matadlo!", "¡acabad con él!". Una parte de ellos se había dejado llevar por la ira de haber estado cerca de la esclavitud, y pedían una venganza, quizás excesiva... ¿qué harían los marines?



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#33
Atributos Personaje


Ese maldito cabrón no tenía valor ni para morir. Era un cobarde despreciable. Me acerqué a él volando a toda velocidad y me pare justo enfrente suya, para que sintiera el terror que él había causado a sus víctimas todo este tiempo. Después, le golpeé con mi ala izquierda en la cara, con fuerza. Un poco de brutalidad policial no estaba de más en este caso.

-Ni para morir vales, perro. Vas a vivir en vida lo que le has hecho a estos pobres diablos y reflexionar sobre tus acciones. 

Me dirigí a Sephirot entonces

-Por favor, espósalo tú, necesito tiempo para volver a mi forma normal, compañero.

Escuchaba los gritos que pedían la muerte del esclavista, yo había prometido ese asesinato si no se rendía y habría cumplido mi promesa, pero no era el caso, no era esa la justicia que quería, sabía bien lo que eran las prisiones del gobierno mundial y como se impartía justicia en ellas, aunque no creía que mi enemigo tuviera solución alguna y pensaba que había personas cuya maldad no tenía solución, pero aunque tuviera ganas de hacerlo creía que esa no era la justicia que yo quería para el mundo. Me dirigí al aldeano que estaba gritando más y me acerque lentamente a él, enfurecida, entendía la rabia y frustración del paisano, pero no que alguien pidiera la muerte de otra persona, por muy deleznable que está fuera:

- CALLATEEE CALMATEEE. ¿Quieres que este hombre muera? Adelante, acaba tú mismo con su vida, ya eres libre. Pero no pidas que te haga el trabajo sucio. El pueblo está a salvo y este hombre pagará por sus crímenes.

Todo estaba bien, yo seguía cabreada, pero todo había salido bien. Los malos habían sido derrotados, los aldeanos estaban a salvo y nosotros también. Me relajé tras pegarle un par de gritos a la turba y empecé a volver a mi forma de Semioni.

aclaraciones


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#34
Atributos Personaje

Me sorprendió mucho la reacción de Togasu, prefirió rendirse. Karl, para mi alegría, cumplió su palabra y decidió no atacarlo y simplemente se limitó a darle con el ala cuando descendió al suelo. Me pidió que le arrestara yo, por lo que volví a cortar un poco de cuerda del graderío, envaine mi espada, aunque con ella en mano aún, y me dirigí a Togasu, el cual no se había movido ni un solo milímetro desde que proclamó su rendición, al llegar a su lado ate sus ambas manos y después de ponerme a su espalda, le toqué el hombro y comenzamos a andar hacia el centro del anfiteatro, el cual después de todo lo acontecido estaba arrasado, pero las jaulas seguían intacta y nos servirían como celda.

La gente ansiosa de sangre pedía su cabeza, eran situaciones normales cuando alguien sufría una situación en la que ha sufrido, pero nuestro deber, era mantenerle vivo y encerrarlo, para que fuese enjuiciado y se dictaminara su destino. Karlglass se dirigió a la muchedumbre y volvió a sorprenderme, era una respuesta que yo mismo le hubiese dado a quien pidió la cabeza de Togasu. La jaula estaba, pero no tenía la llave, por lo que cuando Togasu entraba por la jaula le di dos golpes con Masamune a la altura de sus rodillas, haciendo que este se desplomara dentro de la jaula. Mire al suelo de esta mientras cerraba la puerta de la jaula. 
-Mejor, quedate ahí, tirado y no molestes.
 El público jaleo la caída al suelo del esclavista, incluso yo me alegré, pero tampoco sabía que eso ocurriría. Me volteé y me dirigí a Karlglass.
-Muy bien hecho Karl, sigue así.  Le dije guiñándole el ojo izquierdo a la vez que levantaba el pulgar de mi mano derecha.

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gastos y daños
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#35
El orgullo de Togasu estaba claramente herido, pero... le daba igual con tal de poder sobrevivir un día más, la muerte le aterraba demasiado como para enfrentarla en ese momento, en ese lugar, frente a esas personas. La mujer alada aprovechó el momento de debilidad para asestarle un último golpe. Togasu se quejó, pero no se movió, le tocaba tragar y lo haría sin rechistar con tal de mantener su cabeza en su sitio. Fue Sephiroth, el pelirrojo espadachín quién le maniató con una de las cuerdas que él mismo había usado para apresar a los civiles... qué vueltas daba la vida. Le hizo un poco de gracia el paralelismo. Fue llevado por este hasta las jaulas, donde anteriormente se encontraban sus víctimas encerradas. De nuevo, la vida se le antojaba un chiste. Sephiroth le metió dentro de una de ellas y para asegurarse de que se quedaba quieto, le asestó un par de golpes en las rodillas con su katana envainada. El dolor que llevaba encima, de sus varios cortes y golpes, le hizo arodillarse, desplomarse en aquella fría jaula de metal.

Su mirada no se despegaba de Keiges. Quizás era el dolor, quizás era que se encontraba al borde de la inconsciencia, pero sintió cierta lástima al verle en el suelo, atado y lleno de cortes, sobre todo tras comprobar lo superior que había resultado ser su oponente. Keiges realmente poco tuvo que hacer contra un espadachín de ese calibre... le había pedido demasiado. Recordó por un segundo el momento en el que le conoció, era un niño vapuleado por la sociedad, muerto de hambre y en la pobreza más absoluta, hasta que Togasu llegó a su vida. Sí, le trataba mal, le insultaba, a veces le pegaba... pero también le dio una cama donde dormir y comida caliente. A veces las personas no eran blancas o negras, sino con muchas tonalidades de grises. Antes de que Togasu cerrase los ojos, dejándose llevar por el sueño y la debilidad, pensó "saldremos de esta, Keiges... perdóname".

Mientras tanto, los gritos que pedían muerte desde el gentío de las gradas fueron rápidamente acallados por la dura respuesta de Karglass. La verdad es que la mujer imponía bastante, ninguno de los presentes quiso llevarle la contraria, ni tenían el valor suficiente para tomarse la justicia con su mano... Simplemente, aquellas personas que pedían sangre se callaron, opacados completamente por todo lo contrario: personas que alababan la labor de sus salvadores. Rápidamente los pueblerinos rodearon a los dos marines, dándoles las gracias, queriéndoles abrazar, comprometiéndose a invitarles a todo: comida, hospedaje, caprichos... Les debían la vida a aquella pareja, aquella hazaña nunca sería olvidada en el pueblo Kakutasu.



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Info bélica

Aventura
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#36
Aventura Tier 3 Completada


Cita:Sephiroth, obtienes:
  • 17 Mugiwaras.
  • 60.000 berries.
  • 45 Reputación (30 + 15 karmas)
  • 2 puntos de atributo
     
KarlGlass, obtienes:
  • 17 Mugiwaras.
  • 60.000 berries.
  • 45 Reputación (30 + 15 karmas)
  • 2 puntos de atributo
 
Daryl, obtienes:
  • 25 Mugiwaras.
  • 90.000 berries.
  • 45 Reputación (30 + 15 karmas)
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