Kevin Fojobs
Fuerza
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Reflejos
Inteligencia
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C. de Haki
C. de Akuma
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Día 83 del año 11, Primavera - 7:30 a.m.
West Blue - Isla Toroa - Ciudad Murkhold
Kevin llevaba ya dos noches conviviendo en la posada con sus jefas Siri y Gideon y, aunque aún no habían detectado a ningún malhechor por la zona, lo cierto era que Kevin estaba ilusionado por su nuevo empleo (a pesar de que le había tocado dormir en el suelo de la habitación). Aún no sabía bien como eran sus jefas, pero, el tiempo que llevaban juntos, habían sido agradables con él y eso ya era mucho para el joven trajeado.
Debido a su hábito de despertarse temprano para sacarle la máxima productividad al día, Kevin era incapaz de dormir una vez pasadas las 7 de la mañana. Miró hacia la cama en la que dormía Siri y parecía que seguía durmiendo plácidamente. Por otro lado, la de Gideon estaba completamente vacía, ¿se había despertado antes que él y habría salido a dar un paseo a estas horas? Lo cierto es que Kevin no tenía nada que hacer, así que aprovechó y se levantó para salir a buscarlo y, del mismo modo, así podía aprovechar para llegar a conocer más a su jefa, cómo pensaba, qué planes de futuro tenía, cuáles eran sus motivaciones para su pequeña "empresa"... Kevin salió de la habitación y bajó al vestíbulo, donde se encontraba el recepcionista, como no, leyendo lo que era, posiblemente, una revista del corazón. Si Gideon había salido, probablemente el señor podría haberlo visto, decidió ir a preguntarle.- Di-disculpe señor...- Hizo una pausa para ver si el hombre dejaba su lectura de la prensa rosa para prestarle atención a Kevin. Dirigió su mirada hacia el hombrecito con corbata- ¿Sabe si ha visto, esto...- Hablaba mientras se rascaba la cabeza con la diestra. La verdad es que el aspecto de Gideon era algo andrógino y, por respeto, no había querido preguntarle por su género, aunque, por las interacciones con Siri, supuso que se trataba de una mujer.- ... A mi compañera? Y-ya sabe, la que tiene el pelo de color morado, con dos moños y dos antenas.- El recepcionista se quedó unos segundos en silencio y volvió a fijar su vista en la revista.- Sí...- Pasaba una página de la revista.- Salió de la posada hace unos 10 minutos.- ¿10 minutos? No podía haber ido demasiado lejos.- Es-estupendo señor, ¡muchas gracias!- Inclinó la parte superior de su cuerpo hacia el señor, a modo de gratitud y salió a la calle. Ahora la cuestión era... ¿Dónde se encontraría Gideon?
Gideon De Villiers
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Había conseguido dormir apenas dos horas esa noche y cuando dieron las siete de la mañana no aguantó más y decidió salir de la cama. Se atavió con su chaqueta y metió a Omi en el bolsillo de esta, no le gustaba dejarle en la habitación, aunque se fiaba de sus compañeros. Prefería cuidar de él en todo momento. El pequeño animal se hizo un ovilló y volvió a dormir, cuánto le envidiaba.
Salió al rededor de las siete y veinte y aún tendría que esperar a que abriesen la taberna para poder desayunar. Se apoyó en una de las paredes del edificio y sacó sus cigarrillos para encenderse uno. Mientras fumaba pensó en que ya era hora de encontrar algún trabajillo. No iban muy holgados de dinero y Gideon necesitaba motivación para seguir adelante con su sueño. No quería entrar en uno de sus bucles frente a sus compañeros.
Disfrutaba mucho de estos momentos en los que estaba sola con sus pensamientos, Siri era muy enérgica y a veces le abrumaba, aunque nunca era una molestia real. Le había cogido muchísimo cariño en este tiempo y se sentía muy cómoda en su presencia, era simplemente que en cuanto a cómo se comportaban socialmente eran totalmente contrarias.
Kevin por otro lado seguía siendo un misterio, se habían conocido hacía apenas dos días y el chico era un manojo de nervios, pero en un sentido totalmente diferente al de Siri. Kevin mostraba signos de una clara ansiedad y quería complacerlas ante todo. Gideon no quería aprovecharse de su situación, quería conocerle y tratarle como se merecía.
Mientras pensaba en el chico, vio a una figura acercándose y conforme se acercaba se percató de que, efectivamente, se trataba de Kevin Fojobs. Quizás esa mañana podrían conocerse algo más.
Kevin Fojobs
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Nada más salir de la puerta de la posada y girar hacia la izquierda, pudo ver a Gideon pensativo y apoyado en la fachada del edificio fumando un cigarrillo. Lo cierto era que, viendo la situación, quizás y sólo quizás, Gideon necesitaba tiempo a solas para ella... Pero claro, ¿y si le había visto salir ya? ¿No quedaría raro que, de repente, Kevin se volviera a meter dentro? Parecería que estuviera evitando estar a toda costa con Gideon. La mente del oficinista estaba hecho un cacao... Pero no era momento para titubear así que, Kevin se recolocó la corbata con ambas manos y, con un suspiro, se dirigió hacia su jefa.-Bu-buenos días jefa Gideon.- Se aproximó a ella, apoyándose también en la misma fachada, a un metro de ella a su derecha. Alzó su cabeza hacia el cielo, aún no había amanecido.- T-tú tampoco podías dormir ya, ¿eh?
Kevin estaba hecho un flan, no sabía si Gideon agradecería la compañía del joven o le habría estropeado la mañana y, peor aún, la existencia. Los pensamientos de su jefa era todo un misterio y, quizás, debía romper de alguna otra forma el hielo, ¿por qué se había metido al mundo de los cazarrecompensas? Quizás sería demasiado intrusivo preguntarle, pero Kevin sentía que necesitaba saberlo. Puede que de esa forma, pudiera entender más al tipo de trabajo que se estaba exponiendo.- Po-por cierto, si no es mucha molestia... ¿P-por qué decidiste ser cazadora de recompensas?- Tímidamente, empezó a juntar los dedos índices de ambas manos de manera intermitente.- S-si se puede saber, por supuesto, lo último que quiero es incomodarte...
Gideon De Villiers
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Kevin la había saludado con su tartamudeo habitual y se había situado justo a su lado, preguntando si no había sido capaz de seguir durmiendo. Gideon se limitó a asentir con la cabeza mientras dejaba escapar el humo de sus labios. No es que no quisiera hablar con el chico, simplemente las mañanas se le hacían un poco cuesta arriba y su batería social nunca estaba cargada por completo.
Fue entonces cuando le hizo aquella pregunta ¿Por qué decidiste ser cazadora de recompensas? El chico no podría haberlo preguntado de manera más amable, sin embargo, era doloroso recordar el por qué. Gideon se incorporó un poco, pegando más la espalda a la fachada y dio otra calada a su cigarro.
— No, para nada, si vamos a trabajar juntos es mejor que lo sepas. Es una larga historia… —Gideon arrastraba un poco las palabras.
Kevin a su lado asintió con la cabeza dándole paso. Podía entender su curiosidad, sobre todo porque parecían salidos de mundos paralelos y probablemente Gideon era la primera cazadora con la que se topaba y podía hablar con tranquilidad.
Gideon empezó contándole el incidente del refugio, hablando un poco de Gwen, con una sonrisa melancólica en el rostro. Cuando llegó a la parte en la que tenía que describir cómo estaba todo tras el paso de los piratas, a Gideon se le encogió por completo el corazón. Sabía que en el rostro se le notaría la rabia que sentía hacia ellos y en el pecho podía sentir perfectamente la congoja de pensar en el destino de todos aquellas criaturas indefensas. Añadió algunos datos más, como por ejemplo que su padre le hizo entrega de Blockbuster y que entrenó duro para poder salir de casa lo antes posible. Kevin escuchaba atento a cada una de sus palabras con su peculiar tic en su ojo izquierdo, lo que le recordó a su propio parpadeo excesivo. A pesar de ser mayor que ella, a Gideon le parecía una persona muy tierna, sentía que necesitaba su protección y ahora que eran compañeros allí estaría ella cuando la necesitase. Esperó a que el muchacho sopesara toda la información que acababa de soltarle. Quizás que te cuenten cómo los piratas han masacrado un refugio a esas horas de la mañana era demasiado…
• Rivalidad: El personaje no puede tratar amistosamente con nadie de determinada facción - Piratas
Karma: -1
• Vicio: Tienes una gran dependencia a una sustancia concreta y, si pasas más de un tema sin consumirla, recibes un -5 en todas las estadísticas que se acumula por cada turno posterior, hasta un máximo de -25 (5 turnos seguidos). Si vuelves a consumir dicha sustancia, tus atributos se recuperarán en 5 por turno, hasta un máximo de volver a la normalidad - Cigarrillos
• Timidez: Estás claramente a disgusto cuando tratas con la gente y tratas de evitar las situaciones sociales siempre que puedes.
Karma: -1
• Charlatán: En todos los posts donde tu personaje hable, deberá pronunciar al menos una frase de como mínimo diez palabras. Si en el post no dice nada, no es necesario.
Karma: -2
• Tic: Tu personaje tiene un tic recurrente que tendrás que mostrarlo una vez por tema - Parpadeo Excesivo
Karma: -1
Kevin Fojobs
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Gideon comenzó a relatar cuál fue su motivación para hacerse cazarrecompensas y, como no podía ser de otra forma, Kevin permaneció en silencio y atento a lo que le tenía que contar su jefa. Sin embargo, sus motivos para cazar piratas, no se trataban de ninguna historia de honor, epicidad, ni voluntad heredada. Era una historia terriblemente triste y amarga. Kevin podía sentir perfectamente el pesar de Gideon y el por qué odiaba a los piratas. Al final, es duro cuando alguien, solo por tener más poder o más fuerza, siente que tiene todo el derecho para hacer lo que le da la gana, lastimando a personas más débiles. Era frustrante.
Kevin no podía hacer otra cosa que apretar fuertemente sus labios, ciertamente no sabía que decir.- Y-yo, esto... Lo siento mucho... - Miró fijamente hacia el suelo.- Tu-tuvo que ser horrible tener que presenciar aquello...- No pudo evitar en su conejo blanco, su pequeño amiguito, ya fallecido, Mr. Whiskers, si a él le hubiera pasado algo tan trágico como eso, Kevin no lo podría haber soportado.- N-no sé si ayudará en algo... - Dirigió su mirada hacia la chica de cabello morado.- Pero yo tenía un amiguito... Esto... Era un conejo blanco, se llamaba Mr. Whiskers... - Alzó su cabeza hacia el cielo, con una expresión completamente melancólica.- Fa-falleció por causas naturales hace ya muchos años... M-me gusta imaginarme que ahora está en un lugar mejor, feliz y observándome.- Volvió a mirar a Gideon, con una tímida sonrisa.- Se-seguro que tus amigos del refugio ahora están descansando y agradeciéndote por todo.- Kevin se separó de la pared y se puso frente a Gideon, se colocó la corbata, y le tendió la mano derecha.- De-después de saber el peso con el que cargas... ¡Te prometo que te seré de utilidad, jefa! - El hombrecillo trajeado siempre se entregaba en cuerpo y alma a cualquier empleo al que aplicaba, más por inercia que por otra cosa. Pero esta vez era distinto. Quizás ser cazarrecompensas no era, ni mucho menos, su trabajo soñado, ni de lejos. Pero en Gideon, encontró un motivo tan puro para cazar piratas, que era que nadie más tuviera que pasar por el infierno que tuvo que pasar ella.
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Kevin había empatizando tanto con Gideon, que la chica no pudo evitar mostrarle una sonrisa, la primera genuina después de mucho tiempo. Se le hacía incluso raro sonreír tan abiertamente, Kevin era un gran chico. Gideon le apretó la mano.
— Gracias. Kevin, esto puede ser el principio de una hermosa… ¡relación de conocidos! —Gideon soltó el apretón y se apartó de la pared, realmente pensaba que podrían ser mucho más que conocidos, pero le era difícil decir esas cosas debido a su timidez—. No hace falta que me llames todo el rato jefa, por cierto.
Kevin parecía alegre ante aquel comentario. Gideon revisó y ser percató de que por fin la taberna estaba abierta, así que le hizo un gesto a su compañero para que entraran en el establecimiento. Podrían seguir conociéndose mientras desayunaban tranquilamente.
La taberna no era gran cosa, pero había sido el lugar en el que Gideon había pasado todas sus comidas durante los últimos meses. El tabernero le conocía y sabía a la perfección lo que quería pedir, para desayunar unas tostadas con algunas rodajas de tomate y algo de jamón, junto a un café bien cargado; las comidas una ración de lo que hubiese del menú del día y por las noches una cerveza fresquita y algo para picotear. Hacía un mes el tabernero había empezado a cobrarle de menos y Gideon no podía estar más agradecido.
Kevin y ella se sentaron en una de las pequeñas mesas y se acercó el hombre, anunciando que le traería lo de siempre a Gideon y qué quería Kevin para desayunar. El joven pidió lo que le apetecía y se quedaron a solas de nuevo.
— Bueno, ahora que te he contado la historia de mi vida, ¿por qué no me explicas cómo un chico trajeado como tú ha acabado trabajando junto a mi? Me parece realmente curioso lo poco que pega este trabajo contigo y que aún así estés más que dispuesto a pelearte con piratas —Gideon dejó que Omi tuviera libertad de movimiento y el pequeño animalillo se le enroscó en el cuello.
Kevin Fojobs
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La chica pelimorada le agradeció a Kevin su comprensión y comentario, añadiendo que era innecesario que le llamara jefa. ¿Acaso aquella persona era la mejor jefa que había tenido en la vida? - Gr-gracias jef- ¡digo Gideon! - Iba a ser complicado habituarse a no usar aquel apelativo. Habían sido muchos años aceptando su condición de mandado y lameculos.
Justo entonces abrió la taberna y entraron para tomar algo para desayunar. Al igual que su compañera, se pidió un buen café calentito, aunque difirió con Gideon y en vez de una tostada optó por un croissant relleno de chocolate. Un desayuno cargado de azúcar era lo idóneo para empezar el día con energías. Mientras el pintoresco dúo seguía comiendo, la skypeana decidió preguntarle a Kevin sobre su motivo para aceptar un trabajo como aquel, ya que, alguien como él, no pega ni con cola. Al terminar de formular su pregunta, Kevin, terminó de masticar y tragar los trozos de croissant que tenía en su boca, tosió para adentro y se ajustó su corbata.- Pu-pues verás, lo cierto es que no hay ninguna razón en especial - Comenzó a hablar mientras miraba a su café. Dio un sorbo y siguió mirando hacia su bebida cargada de cafeína. Se encogió de hombros- M-mi sueño siempre ha sido crear un gran negocio a nivel mundial que respetara los derechos de sus trabajadores, ¿sabes?- Dirigió su mirada hacia Gideon y pudo ver a su pequeño hurón, Omi, rodear su cuello como una bufanda, era lindísimo.- A-así que, para reunir el suficiente dinero que me permite crear mi empresa, he ido de trabajo en trabajo... Sin mucho éxito.- Comenzó a frotar su diestra en su cogote. Cerró y siguió hablando esbozando una sonrisa.- H-hasta que vi vuestro folleto en Las Camp, y no podía negarme a aceptar un empleo completamente nuevo je je...- Se llevó a la boca un trozo de croissant y volvió a abrir sus ojos.- A-aunque no sé cómo se me dará esto de "cazar" malhechores... Jef- digo Gideon, dime, tú... ¿Has matado a alguien alguna vez?- Preguntó Kevin con cierto temor y miedo.
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Kevin le había revelado cual era su sueño y, aunque no lo compartía, esperaba que algún día pudiese llegar a cumplirlo. Sabía que le iba a coger cariño a ese hombrecillo, Gideon asintió ante su explicación y se sorprendió ante la pregunta de si había matado a alguien. No iba a mentirle al chaval, se le daba de pena mentir y tampoco lo veía necesario. Antes o después le vería desenvainar su katana y, si fuese necesario, cortar a los malhechores.
— Verás, no es lo que más me gusta de mi trabajo, aunque tampoco voy a decir que esté en contra de cortar algunas cabezas de según qué piratas… —su odio por los piratas iba mucho más allá que la moral. Hervía su sangre y no había manera de pensar fríamente las decisiones que tomaba en combate—. De hecho, Siri me ha visto rebanar la cabeza a un tipo, a la pobre le salpicó en la cara.
Quizás se había pasado, Kevin probablemente estaría aterrorizado con la normalidad con la que Gideon se refería a acabar con la vida de una persona. No es que Gideon no viera el valor de una vida, por supuesto que era consciente de lo cruel que sonaba, pero es que los sucios piratas no merecían ni un poco de su misericordia. Gideon sacó otro de sus cigarrillos y empezó a fumar, mientras observaba el rostro perplejo de su compañero.
— Intento que sea en casos excepcionales, si tu vida estuviese en peligro… no me lo pensaría ni dos veces —intentó apaciguarle con su sinceridad.
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Cuando Gideon contestó a Kevin, mencionando que ya había cortado alguna que otra cabeza de pirata, al trajeado hombrecillo se le hizo un nudo la garganta, el estómago y los testículos. Esta mierda iba muy en serio. Kevin sabía que su jefa no era un asesina a sangre fría, y mucho menos mala persona. También sabía que se darían situaciones en las que tendrían que pelear a muerte con personas sin alma ni corazón. Por tanto, Kevin encontraba toda la lógica del mundo a que Gideon actuara de esa manera, y aún más conociendo su pasado. Sin embargo, ¿sería él capaz de dar ese paso y arrebatarle la vida a alguien? Kevin había tragado muchísima mierda, sobre todo por parte de todos sus anteriores jefes, pero ni con esas se veía matándolos, no... El hombre era demasiado cobarde para ello.
Por otra parte, que su jefa dijera que, si su vida corriera peligro, no se lo pensaría dos veces y mataría a su asaltante, hizo que el joven Fojobs se sonrojara, y mira que estaban hablando de matar a alguien. Kevin miraba fijamente hacia la palma abierta de su diestra.- Y-yo... Esto... No sé si seré capaz de matar a alguien...- Cerró la mano fuertemente. Sonrió hacia Gideon.- P-pero os aún así os protegeré y apoyaré... De alguna manera... Je je- A lo tonto, habían pasado un buen rato hablando y Kevin se había acabado el desayuno.- Esto... ¿Vas a querer pedir algo más, Gideon?- Introdujo su siniestra en el interior de su chaqueta.- No te preocupes por el precio, ¡déjame que te invite je je!- Lo cierto es que había echado una espléndida mañana en la que había podido conocer mejor a su jef- o sea compañera. Junto a personas así, ¡daba gusto trabajar!
Gideon De Villiers
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El muchacho se había sonrojado ante las palabras de Gideon y había dicho que no estaba seguro de poder acabar con la vida de otra persona, pero que estaba dispuesto a defender a Siri y a ella. Eso era suficiente.
— No te preocupes, nadie va a pedirte que mates a nadie, no trabajamos así —sonrió Gideon—. Bueno ahora mismo ni siquiera trabajamos, chosososososo.
Su risa siempre había sido algo diferente. Se reía pero en el fondo estaba un poco harta de estar cada día paseando su culo por la ciudad sin mucho más que hacer.
— Hablando de trabajar… ¿has visto algo interesante?
Siri y Gideon no habían cazado demasiadas recompensas, pero este estaba siendo el periodo más largo sin trabajo. Ni siquiera los cigarrillos eran suficiente para calmar la ansiedad que la situación le suponía, además, tantas horas muertas hacían que su condición mental empeorara. Gideon necesitaba algo que hacer, aunque fuese el pirata más insignificante de todo el West Blue, necesitaba cazar a alguien y necesitaba cazarlo ya. Notaba que Kevin estaba en las mismas. Ambos ansiosos en aquella pequeña habitación… Si seguían así mucho tiempo serían el perfecto cocktail molotov.
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