[Presente Relativo] La edad dorada
#11
Suspiré pesadamente al ver que la oleada de calor eliminó la nueva forma de aquella chiquilla, volviendo a mostrarse como la cría de gigante de cuatro metros que inicialmente se había dispuesto a seguirme. Otra decepción. Otra persona que no era capaz de soportar mi 'saludo', o carta de presentación, o movimiento inicial... lo llamases como lo llamases. Era una habilidad fascinante: podía dañar en área, podía dañar a distancia, y podía hacerlo además de forma invisible. Podía mantener un factor sorpresa suficiente como para decantar las cosas a mi favor siempre que no se difundiesen muchos rumores sobre mi habilidad, algo que se podía conseguir fácilmente eliminando a todos los contrincantes que enfrentase y no dejando testigos... pero era una medida demasiado drástica y un esfuerzo demasiado mayúsculo para algo que era cuestión de tiempo que se fuera extendiendo en mayor o menor medida. Volví a suspirar. Tenía frente a mi una chiquilla que no era capaz de mantener su transformación y recibir uno de mis ataques caloríficos, y yo me había hecho vagas ilusiones con ella. Si había derrotado a un adulto, obviamente iba a poder derrotarla a ella... pero era demasiado iluso o un ignorante de la vida.

Al menos había aguantado y no había caído muerta al suelo, y eso, aunque corto, era un consuelo. Pero en lugar de obtener una respuesta al alcance, obtuve palabras molestas, picajosas. Palabras que sólo mantenían el fuego de una ira latente. Las palabras de aquella muchacha me provocaban a continuar. Me invitaban a ir hacia ella y desquitarme usando su cuerpo como foco de dolor. Me instaban a construir para ella una armadura de sufrimiento... y mientras tanto ella volvía de nuevo a transformarse. ¿Quería proximidad? — Tu lengua es un arma peligrosa — le dije y me miré la mano vacía  — Y cuando se manejan armas peligrosas hay que estar a la altura para no salir herido — añadí y volví a mirarla a ella, cambiando la postura. Tendría proximidad.

Estaba de frente a ella, sin lateralizar mi cuerpo lo más mínimo, a una distancia de catorce metros. Mis pies a la altura de mis caderas, mis rodillas flexionadas en un ángulo obtuso. Mi espalda estaba ligeramente arqueada hacia delante haciendo que en conjunto mi posición fuera aun más pequeña que de costumbre. Ein Hauch descansaba sobre mi hombro izquierdo y estaba sujeto por la mano del mismo flanco, mientras que mi brazo derecho permanecía colgando inerte en la parte frontal de mi postura. la escuchaba invitarme a pelear usando nuestras armas y pidiéndome - de forma bastante ilusa - que dejase de ser una estufa. Aguda, pero ingenua. ¿Por qué iba a contenerme?. Los depredadores no se regulan a la hora de acabar con una presa.

— Está bien, niña — dije alto y claro, y sacudí la diestra hacia el flanco derecho, como dando un latigazo con la extremidad, manteniendo el puño cerrado con tanta fuerza que hasta parecía vibrar — Estaba guardando esto para alguien que estuviera a la altura — entonces el puño, guante incluído, se mostró de un tono anaranjado que iba subiendo su intensidad y brillo hasta comenzar a emular ser un pequeño sol en miniatura — ¿Tú vas a estar a la altura? — pregunté con sorna ladeando un poco la cabeza y bajando a Ein Hauch al suelo, apoyando su extremo en él, en mi flanco izquierdo. Ahora mi postura que se mantenía inalterable en mi tren inferior, mostraba mis dos brazos extendidos hacia sus respectivos lados, uno sosteniendo mi arma y otro conteniendo el poder del sol.

— ¡¡ S T E A M    E N G I N E !! —


Y golpeé con mi propio puño candente al rojo vivo directamente en mi corazón. El impacto fue fuerte, duro, seco y hasta me hizo retroceder un paso. El calor del puño desapareció al momento. El brazo cayó de nuevo aparentemente inerte, y al segundo, mi piel se tornó de color rosado brillante y de los agujeros de mi casco comenzó a brotar un vapor denso y blanquecino, similar al vapor que se obtiene al hervir agua, que iban ganando volumen e intensidad progresivamente, al mismo tiempo que brotaba de las otras zonas visibles de mi piel como mi escote o mis antebrazos. Alcé la mirada en dirección a la chiquilla y flexioné ligeramente los codos adoptando con la mano izquierda la posición de una garra.
— ¡No me decepciones! — grité casi exigiéndoselo, y en un instante recorrílos catorce metros que nos separaban a ambos dejando tras de mi una estela de vapor similar a las de los trenes ,para, una vez estando frente a aquel monstruo, incrementando el tamaño de mis músculos del brazo engrosando sus venas haciendo acopio de absolutamente todas mis fuerzas, golpear hacia arriba con mi arma blandiéndola con la zurda en dirección a sus vientre, donde se notaba que tenía la quemadura fruto de mi anterior ataque, buscando impactar con el ataque más rápido, más fuerte y más destructivo que sin duda era capaz de realizar al mismo tiempo que el frenesí de la batalla se desbordaba de mi emitiendo otra ola de calor incontrolada pero mucho más débil que la anterior.

— ¡¡ H E L L ' S    B E L L S !! —

Y tras el impacto resonó fuertemente por aquel páramo el tañido de una lúgubre y funesta campana eclesiástica, como si el sonido de aquel golpe quisiese indicar el camino hacia un lugar del que no se puede volver... Una vez hecho el golpe, salté de un pie al otro con agilidad y soltura, como los boxeadores que rebotan en su sitio en el ring mientras el vapor continuaba saliendo de forma densa - principalmente - de las aperturas circulares de mi casco — ¡¡WRYYY HA HA HA!! — reí mientras blandía el arma en círculos, a mi flanco izquierdo, parado a menos de un metro de aquella monstruosa niña que volvía a perder la forma de criatura extraña que trataba de usar en mi contra, sin éxito por el momento, de nuevo — ¡Eres dura! ¡Eso me gusta! — grité de nuevo, dejando de rebotar y llevando el kanabo hacia atrás flexionando un poco las piernas — No te desmayes todavía ¿vale? — le pregunté retóricamente a la muchacha.
Le había propinado el golpe más fuerte y colosal que podía realizar y no sólo lo había aguantado sin caerse al suelo o salir por los aires, si no que ¡todavía seguía viva!. Tenía problemas para controlar su transformación y esa iba a ser su perdición, sin duda alguna, pues su fuerza de voluntad no era la suficiente como para aguantar esta clase de potencia de golpe, pero sin duda parecía tener el potencial suficiente como para ser interesante en el futuro. Podía ser la persona que estaba buscando.





Disculpas

Bélico
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#12
Atributos Personaje
 
 
Sasha sonrió ante las palabras del hombre con el casco, parecía que estaba funcionando su plan y que se iba a acercar. Debía aguantar, no le quedaba otra contra ese extraño poder, pero lo aprovecharía para saber su propio aguante. La semioni se fijó como su contrincante cambiaba de posición ocasionando que ella se tensara para aguantar todo lo posible el siguiente ataque. Después de volver a llamarla niña y decir que se guardaba lo que estaba apunto de hacer para alguien que estuviera a la altura le preguntó si ella lo iba a estar. — Mido siete metros, diría que sí. — contestó la rubia sin poder evitar soltar una pequeña risa, con la boca cerrada y dejando ir un poco de aire por la nariz mientras le subieron ligeramente los hombros por la acción.
 
La joven volvió a escucharlo gritar otra vez, a Sasha le estaba pareciendo muy ruidoso cuando peleaba, pero para su sorpresa se pegó a si mismo con el puño en el corazón ¿estaría confuso por el calor y se habría pegado por eso? Se preguntó Sasha mientras fruncía el ceño por la acción, que incluso le hizo retroceder, pero al segundo de hacer eso empezó a salirle vapor por los agujeros del casco. La semioni abrió los ojos impresionada, había pasado de estufa a tren en un momento, pero su grito exigiéndole que no lo decepcione la devolvió a la realidad y con una cara seria se preparó para enfrentarlo. No le dio tiempo a ver como se acercaba, en un parpadeo aquel hombre se puso delante de ella impactando su arma en el vientre de la rubia, justo donde la había quemado. El golpe había sido tan demoledor que le había quitado su forma híbrida otra vez. — ¡Mierda de la mierda! — no pudo evitar quejarse porque le había vuelto a pasar, nunca le habían quitado la transformación y ahora era la segunda vez que le pasaba en muy poco tiempo. Por lo menos le había servido para aguantar aquel devastador ataque que sonaba como una campana eclesiástica y que le daba bastante mal rollo, además de volver a sentir otra vez el calor.
 
Mientras Sasha se intentaba recomponer del golpe vio como el hombre daba pequeños saltitos delante de ella, a menos de un metro de ella, todo la frustración se había esfumado al ver que había funcionado su plan. El hombre se empezó a reír diciendo que era dura y que eso le gustaba. — Y tú eres muy fuerte. — le reconoció de vuelta la semioni ante su sinceridad. Entonces le dijo que no se desmaye todavía por lo que la chica no pudo evitar reírse. — ¿Desmayarme? Podría pasarme así todo el día. — respondió la joven, le había dolido el golpe pero consideraba que todavía le quedaban fuerzas para seguir, eso o se estaba comportando como una niña idiota y temeraria otra vez.
 
Por tercera vez en ese encuentro volvió a transformarse en forma híbrida y procuró esconder la cola - con la punta hacia abajo, cerca de sus pies - tras su espalda de nuevo, ahora estaba a su alcance y no lo iba a desaprovechar, era su momento de demostrar que era una pirata. — Creo que por fin ha llegado mi turno. — dijo apretando con fuerza el kanabo con ambas manos y elevándolo hasta colocarlo al lado derecho de su cuerpo en posición de bateadora desde su altura de siete metros. Con fuerza, abanicó su kanabo hacia la parte izquierda del hombre - desde arriba hacia abajo dada la cercanía y la diferencia de altura - mientras dejaba ir el aire con un grito atronador. — ¡Star Run! — contesto mientras impactaba el kanabo en el hombro izquierdo del hombre con casco de forma horizontal descendiente.
 
 

Contenido Oculto

Bélico
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#13
Atributos Personaje




De nuevo otra transformación. La chiquilla era cabezota, resistente y tenía la lengua picante. Toda una amalgama de buenas cualidades. Podía darse el lujo de ser terca, porque era resistente. No era un enemigo fácil de agotar ni mucho menos y eso lo hacía emocionante... nada que ver con el gigante calvo y barbudo que había enfrentado haría unos días atrás, que cayó a base de puñetazo limpio... no, ella era diferente. Era más pequeña y tenía esos extraños cuernos, y sin duda su transformación en lagarto cornudo también tenía que ser un añadido a sus habilidades y capacidades, pero fuera cual fuera el motivo, estaba aguantando. Era la primera persona que me estaba aguantando realmente en un enfrentamiento, y esto sólo encendía más mi corazón. Ahora sí que no me estaba conteniendo y por supuesto que podría ser que mis fuerzas no fueran lo suficiente como para derrotarla, pero el simple hecho de encajar todos mis golpes y no poder hacer nada, sin moverse del sitio, me dejaba clara una cosa: Necesitaba más potencia.
Tosí un poco de sangre que salió por los agujeros de mi casco y dejé de dar aquellos saltos cortos estáticos, reduciendo el exceso de temperatura de mi corazón provocado por Steam Engine y perdiendo la tonalidad rosada y el vapor, dejándome otra cosa en claro: Necesitaba más aguante.

Pero no pude pararme a sopesar mi estado pues aquella muchacha monstruosa había decidido que quería atacarme blandiendo su arma por mi siniestra, en diagonal descendente hacia mi hombro. Pude verlo, pude sentir el atronador peso de su cuerpo sobre el pavimento y el zumbido del aire siendo arrastrado por su enorme arma, y blandiendo a Ein Hauch hacia delante lo elevé, con mi puño en su agarre en la parte más alta de mi movimiento, y su extremo para golpear en la parte más baja, formando una línea vertical con el arma a tiempo que extendía el brazo ligeramente para que este chocase con el arma de la muchacha, y con un suave giro de muñeca, desviase su trayectoria hacia el suelo, justo enfrente de mi.

Tras el impacto del arma, sonreí tras el anonimato de mi casco y giré el codo y la muñeca, cambiando la dirección de mi kanabo y ahora orientando el extremo para golpear hacia el cielo, realizando un golpe descendente y diagonal hacia el pecho de la muchacha, en paralelo a la curva que había tenido su golpe, encadenándolo con un movimiento en el sentido contrario para darle un segundo golpe y volver a colocar el arma con el extremo apuntando al firmamento, sonriendo sin que ella lo viera — ¿Quién coño eres tú? — pregunté, con la voz realmente agitada por la emoción y la sonrisa de mi rostro, feliz de haber encontrado alguien así. Un diamante en bruto. Una estrella en la oscuridad del cielo.





Bélico
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#14
Atributos Personaje
 
 
Sasha estaba sintiendo mucho dolor entre los ataques y el calor que no dejaba de emanar el hombre con casco, cada transformación le consumía más pero todavía le quedaban fuerzas y podía seguir, o mejor dicho, debía seguir por orgullo. La semioni abrió los ojos por la sorpresa de verle toser sangre a través de los agujeros de su casco mientras dejaba de saltar y perdiendo el tono rosado. Aquello no la hizo parar su ataque ni que él lo desviara sin problema con el kanabo.
 
Pero la joven no pudo evitar mostrar una sonrisa picara cuando su cola había apresado el cuerpo de su adversario envolviéndolo por completo en ella. Mantuvo sus piernas juntas y los brazos dentro de aquel agarre inutilizando que pudiera atacarla con su arma. — ¡Te he pillado! — gritó mirándolo emocionada, pero pronto cambió la cara a una muy seria para decirle todo lo que había estado aguantando, esperando a llegar a ese momento. — Y ahora me vas a escuchar. Has sido un cabrón conmigo todo el rato, si quisiera tu kanabo te lo habría quitado en los Cabos Gemelos pero te lo devolví antes de irte con Joe. — la adolescente acercó su cara - con una expresión muy confiada - al casco sin querer mirar a través de los agujeros, quedándose a escasos centímetros de él. — Tú has ido con todo y ahora me toca a mí darlo todo. — añadió mientras lo alejaba con la cola y ella se ponía en posición de bateo. — ¡Meteor Run! — gritó mientras impactaba el kanabo en su cabeza - por el lado izquierdo de él - con todas sus fuerzas, ya que aquel había sido el único lugar que había dejado libre del enrosque para poder golpearle.
 
Sasha esperó unos segundos para que el hombre se recupere del impacto para que le preste atención. — Ya has visto lo que yo puedo aguantar. Ahora vamos a ver lo que tú puedes aguantar. — dijo con sorna dando énfasis en el “tú” antes de volver a llevarse el arma a su lado derecho lista para volver a batear al hombre que había sido un autentico capullo con ella.
 
 

Bélico
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#15
Atributos Personaje



Tras desviar su ataque y cuando me disponía a asestar dos garrotazos furiosos hacia su pecho, pues sabía que las tetas les dolían mucho a las mujeres si se les golpeaba ahí - y aunque quisiera no llegaba más arriba - y que sin dudan iban a acabar por darme el pase a la victoria en esta batalla, todo cambió. El destino dejó de sonreírme y al confiarme para atacarla con simpleza y no realizar un ataque lo suficientemente fuerte como para dañarla tanto como antes, o quizá porque se había acostumbrado a mi modus operandi, la chica tuvo tiempo para no perder la forma y hacer que algo se enroscase a toda velocidad desde mis piernas hasta mi torso, aprisionando hasta casi los hombros todo mi cuerpo — Pero qué... — alcancé a decir bajando la mirada viendo que se trataba de una enorme cola que me aprisionaba con fuerza suficiente como para no poder mover ni un músculo  — ¿¡Tienes cola!? — grité sorprendido y emocionado - pues realmente me parecía algo genial - alzando la vista para mirarla mientras decía que me había pillado  — ¡Eso es la hostia también! — la elogié, sinceramente. Entonces comenzó a soltarme un discurso que no me dejó indiferente. Habló de algo que no podía ser una casualidad: Los Cabos Gemelos — ¿Ella estuvo allí? — me pregunté mientras la escuchaba — Sobrevivió a... ¿eso? — me pregunté de nuevo. Ella hablaba de haberme devuelto a Ein Hauch cuando me fui con Joe... ¡Joe! ¿También conocía a Joe? ¿Quién cojones era esta niña?.

Entonces dijo que después de haberlo dado todo yo, era su turno, y tras separar su cola del resto de su cuerpo adoptó una postura fantástica con el kanabo. Buena posición de pies, de espalda y de hombros — Buena postura — alcancé a decir mientras ella bramaba el nombre de su técnica, no se qué de un meteorito. Y así lo sentí. Un batacazo inmenso de su arma se estrelló directamente contra mi cabeza, lateralmente, pasando de largo con la trayectoria de su movimiento y arrancándome el casco en el proceso haciendo que saliera despedido unos cuantos metros hacia el lado contrario del que provenía su arma, rebotando un par de veces y deteniéndose por la inercia.
La luz me cegó levemente los ojos por el cambio de luminosidad, y ella pudo verme el rostro. Mi piel continuaba de un tono entre anaranjado y brillante. Mis ojeras crónicas acentuando aun más mis ojos amarillos. El pelo rosa alborotado y despeinado. La cicatriz cruzando mi rostro de lado a lado por encima del tabique, y algunas gotas y restos de sangre por las comisuras de los labios y la barbilla, fruto del sobresfuerzo del Steam Engine. Tosí una bocanada más de sangre mientras sentía el retumbar de mi cerebro y el dolor de mi cráneo por aquel golpe. Podría asegurar que jamás en mi vida había recibido un golpe tan brutal como ese. El pitido de mis oídos y el sabor a metal en mi boca acaparaban mis sentidos, y la imagen tardó en enfocarse unos instantes que se hicieron eternos.

Tras ellos, focalizando mi vista en la muchacha y sin poder terminar de escuchar bien del todo, no pude evitar explotar — ¡¡WRY HA HA HA!! — reí a gritos echando la cabeza atrás — ¿Quién coño eres tú? — le pregunté, volviendo a mirar hacia delante clavando mis ojos en los suyos, con una sonrisa tan grande y tan pura como la de un niño abriendo regalos de navidad, y mientras preguntaba, la temperatura volvía a salir de mi cuerpo, liberando calor como había hecho anteriormente para mantenerla bajo el yugo de aquel sofoco y mermar su resistencia poco a poco. No podría moverme, pero eso no significaba que no pudiera atacar. Y quería, por todos los cielos y las fuerzas del planeta, continuar esta pelea con todas mis fuerzas.





Aclaración

Bélico
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#D86700
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#16
Atributos Personaje
 
 
La joven lo miró bien, el hombre estaba en un estado deplorable con tanta sangre en la cara y aquellas ojeras, pero parecía divertido por toda la situación, Sasha lo miró de frunciendo el ceño por si era un loco adicto a que le hagan daño como Ginni. Pero la rubia no estaba en su mejor momento para pensar, notaba como la quemadura seguía ahí ocasionándole dolor, una línea de sangre brotaba de la comisura de sus labios por todos los ataques recibidos - que ella estaba segura que le habían dejado moratones por todo el cuerpo - y la coleta se había aflojado dejando mechones rebeldes sueltos a su espalda, estaba muy mal y cada vez tenía menos fuerzas.
 
La semioni volvió a sentir como el calor volvía a hacerse presente quemándola y haciéndola sentir dolor, estaba llegando a su límite, su amenaza no había funcionado. — Te he dicho que dejes de ser una estufa. — le dijo Sasha harta de la quemadura, pero con todo lo que había dicho mientras lo había agarrado, se relajo con su postura y lo acercó de forma ligeramente en diagonal hacia arriba para darle en plena cara con el kanabo desde arriba. Miró de reojo el arma por un segundo y lo volvió a mirar a él, se encogió de hombros y le asestó el mismo golpe en el mismo lugar. — Y este por no hacerme caso. — comentó con un enfado infantil antes de volver a separarlo en diagonal hacia abajo pero volviendo a ponerlo recto.
 
Sasha dejo a un lado la broma y sonrió de forma suave cuando le preguntó - de aquella forma tan infantil, como lo era ella - quien era, usando en el proceso una palabra malsonante que la joven no conocía y se iba a apuntar mentalmente. — Me llamo Sasha y seré la más fuerte. — la joven lo miró fijamente a los ojos al pronunciar las palabras. Enseguida arrastró el pie derecho hacia atrás y se ponía de lado girando sus hombros y su cadera hacia la derecha, llevándose el kanabo a su lado derecho a la vez que subía ligeramente los codos sin cortar contacto visual con el hombre. — No voy a perder. — pronunció con el ceño ligeramente fruncido, no estaba enfadada, ya era un desafío personal para ella, por lo que no perdió la sonrisa de la cara. La rubia apretó con fuerza el mango del arma entre sus dos manos y abriendo ligeramente la boca - dejando ver sus dientes ligeramente oprimidos - por la frustración de ver como poco a poco le costaba más seguir, mientras que él estaba ahí delante riendo. — ¡Voy a ser la mejor! — gritó mientras se preparaba para seguir atacando sin dar tregua, y así demostrar de una vez por todas, que podía ser capaz de ganar una pelea.
 
 

Bélico
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#17
Atributos Personaje



Pareciera que le molestaba el hecho de que aplicase mis habilidades de fruta del diablo de una forma suficientemente sustancial como para que se creyese en la potestad - seguramente fruto de su posición - de darme órdenes o pedirme que hiciera esto o aquello. Una estufa... como si una estufa pudiera llegar a emitir el poder y el dolor que yo mismo era capaz de ejercer. Sonreí, seguramente necesitase un poco más de potencia para empezar a apreciar que yo tenía la capacidad de ser el mismo sol. Pero ahí íbamos de nuevo, decidió volver a moverme con su cola y me asestó dos golpes con su kanabo directamente en la cara. Dos golpes que dolieron más de lo que esperaba y acostumbraba, bien fuera por la cicatriz de mi rostro o por que no acostumbraba a recibir daño en la cabeza descubierta, y que fueron acompañados de un aviso verbal, de que esto era por haberla hecho caso.

El problema era que su daño conseguía desconcentrarme para cortar mi control sobre mi akuma no mi, y el calor de la misma dejaba de salir. Así que esto se podría convertir en una batalla de desgastes. Yo lanzaba oleadas básicas de calor, y ella me golpeaba con su arma, hasta que uno de los dos cayese al suelo. Y a este paso podría ser cualquiera de los dos.
Entonces pareció relajar su rostro y se presentó como Sasha, diciendo que sería la más fuerte, y aquello me hizo abrir los ojos de par en par. ¿Compartíamos el mismo sueño? ¿Significaba eso que tendría que matarla para imponer mi voluntad frente a la suya y poder ser mejor que todos los demás? Decía que no iba a perder. Y si no iba a perder significaba que el que tenía que perder era yo. Apreté el ceño a la vez que ella, en una coincidencia extraña y cómica vista desde fuera.

Aun me quedaban fuerzas pero mi piel comenzaba a perder el brillo de la sobrecarga de Hot Spot y sabía que era cuestión de tiempo que ella asestase un golpe tan fuerte como el anterior y no estaba seguro de poder soportar mucho más de eso. Tenía que hacer que me soltase, que aflojase el agarre de su cola y que me liberase para poder tumbarla con alguna otra técnica, pues de lo contrario seguiría recibiendo constantemente golpes sin poder defenderme. Y entonces lo recordé. Recordé cómo empezó este combate y cómo corté su transformación usando aquella explosión de calor.
Mientras la muchacha monstruosa apretaba el mango de su kanabo y pareciera que abría la boca para pronunciar unas palabras, sonriendo ampliamente con la cara desencajada y los pómulos casi cerrándome los ojos, pronuncié dos palabras - por primera vez a un tono normal - frente a ella — Heat Beat — y en el mismo momento de decirlas, cuando ella expresaba que iba a ser la mejor, una brutal ola de calor resurgía de mi interior y se expulsaba hacia las afueras de mi cuerpo abarcando de nuevo una amplia zona que recibía el abrazo del infierno que era capaz de desatar, buscando azotar fuertemente a aquella niña y provocar que su transformación se interrumpiera para quedar libre de su molesto agarre.





Aclaración

Bélico
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#D86700
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#18
Atributos Personaje
 
 
Sasha se disponía a lanzar su ataque más poderoso de nuevo pero nada más pronunciar que iba a ser la mejor escuchó como el hombre decía el nombre del primer ataque que le había hecho. La semioni no tuvo tiempo a reaccionar cuando una nueva oleada de calor la quemó de nuevo. Otra vez volvía a perder, era un fracaso como pirata y como semioni, las lágrimas no salían de sus ojos porque la alta temperatura del ataque las secaba sin ni siquiera dejarlas asomar. La joven empezó a ver borroso, notaba como las pocas fuerzas se escapaban de su cuerpo — ¿voy a morir? — pensó recordando a los Shogun Gari y no pudo evitar ponerse triste mientras todo se volvía negro, no volvería a ver sus compañeros, a su familia.
 
El kanabo se resbaló de las manos de la rubia cayendo al suelo con un sonido seco y justo después, su transformación desapareció mientras su cuerpo inerte caía en el suelo. La joven había caído de espaldas, quedando estirada ligeramente de lado por la parte derecha de su cuerpo. Otra derrota más y esta vez casi le cuesta la vida.
 
 

Bélico
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#19
Tras liberar aquella explosión de calor, la muchacha pareció perder sus fuerzas, soltando su kanabo y cayendo de espaldas mientras deshacía su transformación, liberándome del agarre de su cola y dejándome caer de pie en el polvoriento sueño frente a ella, viendo cómo caía al suelo y su forma, su monstruosa y escamosa forma, iba desapareciendo dejando paso a su apariencia de niña gigante, terminando de descansar inconsciente y de lado sobre el pavimento, completamente derrotada y fuera de si.

Instintivamente llevé mi mano hacia mi boca y coloqué ligeramente mi mandíbula, con una mueca de desagrado, mientras paseaba y miraba hacia su cuerpo, respirando ligeramente fuerte y escupiendo un gran esputo de sangra a mi flanco derecho. Pegaba duro, aguantaba duro y tenía la cabeza dura. Era posiblemente la persona que más fuerte me había pegado nunca y solo era una niña... gigante y que se transformaba en algo escamoso, grotesco y cornudo, pero una niña al fin y al cabo. ¿Cuál sería su potencial si tuviera mi edad?. Miré a los lados buscando el casco, y me quedé mirándolo unos instantes. Después volví a mirarla — Mushasha ¿eh? — dije, recordando su nombre, frotándome los ojos con el índice y el pulgar de la mano derecha, mientras aún sostenía a Ein Hauch con la zurda — La más fuerte... — dije con sorna, alza dobla mirada hacía ella, chasqueando la lengua después — ... quizá más adelante — añadí, sonriendo ligeramente — Está es mí época — dije con rotundidad, girándome para caminar hacia mi casco y recogerlo con tranquilidad, haciendo un ruidito de cansancio al agacharme a por el, sacudiéndole el polvo al hacerlo y volverme a girar para encarar su cuerpo inconsciente. Mirandola en silencio.

Tras varias decenas de segundos eternos, suspiré y caminé hacia donde estaba ella y dejé el casco junto a su cabeza, a su lado mi arma, y caminé para recoger la suya y dejarla junto a la mía, en paralelo a ella separadas por mi casco, apoyado en el suelo. Entonces con la diestra eché todo mi pelo hacia atrás mientras suspiraba con pesadez — ¿Qué hago contigo? — me pregunté de forma retórica, mirándola con pesadez, y me desabroché la chaqueta quitándomela, doblándola y poniéndola bajo su cabeza, sacando una manga para tapar sus ojos y frente con ella.
— Descansa, Fasha — dije, sentándome sobre mi casco bajo el imponente castigo del sol al que era inmune, esperando que mi chaqueta hiciera algo por preveer una insolación en la muchacha — Te lo has ganado — añadí, mirandola con una sonrisa enorme, y desvíe mi mirada al cielo.

Algo dentro de aquella muchacha, la brutalidad de sus acciones, de sus golpes, de su transformación, de su aguante... algo, que no sabía que, me había atrapado por completo aquí. Por primera vez en mucho tiempo sentía la curiosidad de saber más de alguien y por primera vez en mucho más tiempo, no eliminaba a un enemigo a la primera oportunidad. Sentía que con esta chiquilla era distinto. Que había sido quizá un malentendido, o quizá una exageración, pero que nos había llevado a descubrir algo fascinante, al menos, lo era para mí — Un diamante en bruto — dije en un suspiro — Una estrella en el vacío — añadí, y volví a sonreír apoyando los codos en las rodillas y negando con la cabeza.





Importante
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#D86700
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#20
¡Combate Completado!
Cita:Según la guía de Reputación, Sohem ha ganado a Sasha en combate, sin llegarla a matar. Por lo que, Sohem ganaria un multiplicador x5, y Sasha un x3. También se tomarán en cuenta los Karmas que aumenten vuestra reputación.

Sohem Obtiene:
Calidad del rol: 2
Personaje:  2
Estrategia: 2
Rolear acorde a las guías: 2
Total: 8
  • Reputación conseguida: (12x5) + 5 + 10 = 75 reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (14 + 0) X (8/2) /1,5 = 37,33 = 37 puntos mugiwaras



Sasha Obtiene:
Calidad del rol
: 2
Personaje: 2
Estrategia: 2
Rolear acorde a las guías: 2
Total: 8
  • Reputación conseguida: (14x3) + 5 + 10 = 57 de reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (12 + 2) X (8/2) /1,5 = 37,33 = 37 puntos mugiwaras
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