En busca y captura - (Evento Local) [Presente Absoluto]
#61
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Antes de tan siquiera poder lanzarse al ataque Garnet, Finn le consiguió empalar su abdomen con una estaca de brea, al mismo tiempo que el felino activaba su utensilio cegador. El poder de su enemigo era simplemente abrumador... Era más fuerte, más rápido, más letal y más experimentado. Toda la furia que quería desatar Garnet, toda su ofensiva quedó neutralizada por el intenso dolor que estaba sintiendo. Aún con los ojos completamente teñidos de blanco, un gran chorro de sangre comenzó a brotar tanto de su boca como del estómago, fruto de la perforación que le había realizado Finn que, junto a las quemaduras que seguían resintiéndose por todo su cuerpo. El cansancio, debido a la pelea, tanto física como psicológica a la que estaba enfrentando Garnet estaba comenzando a hacer mella en su cuerpo. Los párpados de Garnet se sentían pesados, al igual que su vista se emborronaba, a la vez que vislumbraba como su enemigo se disponía a asestarle otro golpe que acabaría con él. ¿Había llegado la hora de partir al más allá? ¿Se reuniría con Bepso, Xas, Nekah y Aurora? Aún era pronto para dar por terminada su vida pues, para su fortuna, tenía a sus nakamas.

Antes que de que Finn pudiera ensartarle por segunda vez, Tobías, con su habitual precisión milimétrica, realizó seis disparos que impactaron en la espalda del excapitán pirata, haciéndole dudar en cuestión de segundos, quizás serían uno, dos, o incluso tres, pero fue tanto esa pequeña distracción por parte de Finn, como el efecto de la ceguera por el uso del dial de destello que su muerte le llegó a manos de Sasha. Como si de un camión se tratara, la semioni propinándole un kanabazo, de magnitudes galácticas, hizo volar gran parte de su costado derecho, costillas e intestinos. La vida de Finn se apagaba, al igual que toda la brea que había generado, tanto en su cuerpo como la que atravesaba el abdomen del skypiean, comenzaba a gotear hasta formar un charco en el suelo, que se entremezclaba además con los órganos y sangre que no paraba de brotar de cada una de las heridas que poseía el cuerpo del psicópata. La misma brea que se había desprendido del pirata comenzó a evaporarse al mismo tiempo que emitió un sonido tan desagradable que, junto al día que acababan de enfrentar los supervivientes de los Shogun Gari, jamás creían que podrían olvidar. Después de que la última molécula de brea se evaporara por completo, y seguidamente dejara de cesar el terrible chillido, el ingrávido cuerpo de Finn cayó al suelo, inerte, con una cara que también sería imposible de olvidar, frente a Garnet. Incluso en los últimos segundos de su vida, Finn se encargó de morir como un verdadero lunático. Todo había terminado.

Garnet, tras deshacer su transformación y volver a ser un skypiean "normal y corriente", se quedó un par de segundos en silencio, mientras jadeaba y respiraba profundamente, víctima del cansancio, y se llevaba su diestra a la herida que le había causado ese último ataque. El temblor de sus piernas, fruto de su esfuerzo físico, le llevó a ponerse de rodillas, frente al cadáver del asesino de Nekah y Aurora.- Por fin....- Inspiró y expiró dos veces.- Se acabó este infierno...¿Es o no es?- Musitó mientras acariciaba el mango de su Fallen Sound y alzaba su cabeza hacia el cielo. Podía sentir que, estuvieran donde estuviesen, las almas de Nekah y Aurora, al igual que todas las víctimas directas e indirectas de Finn, podrían descansar en paz. Miró entonces hacia donde estaban Sasha y Tobías. Viendo que ellos estaban, en mayor o menor medida, bien, no pudo evitar que se le aguaran los ojos. No podía estar más agradecidos con ellos, no porque le salvaran, sino porque ellos estuvieran en buenas condiciones. Había que revisar como se encontraba el resto de sus compañeros. Se volvió a poner de pie, no sin antes guardar su dial de destello en su zurrón y coger las guanteras, que seguían en el suelo después de que se paralizara de terror. La prioridad era comprobar el estado de Ariel y que ella curara al resto de la banda que se encontraba inconsciente... Sí... Pero el corazón de Garnet tiraba hacia otro lado.

Silenciosamente, paso por al lado de Sasha, tocándole levemente su pierna, parándose a su lado por un momento.- Gracias hermanita... Ya se acabó todo...- Siguió caminando hacia donde yacía el cadáver de Aurora. La escena era desgarradora. Garnet se volvió a poner de rodillas junto a la joven difunta, agarrando suavemente su mano izquierda, al mismo tiempo que el pelirrojo rompía a llorar y descendía todos los dedos de ambas manos por su cara con fuerza, arañándose en el acto. Sin decir ni una palabra, se acercó a la cara de Aurora, dándole un último beso en la punta de su nariz, y acordándose de los momentos en los que la rubia le habló sobre su isla natal, Chisi, su cultura y sus padres, Krum y Hylda. Su padre murió cazando una bestia, al igual que ella, ese mismo día, lo había hecho como toda una guerrera. Pero Hylda debía saber el destino que había sufrido su hija y, según su tradición... Debía ofrecerle una parte de la bestia a la que habían dado caza. Ya pensaría que es lo que haría con eso. Ahora debía ir a por el resto.

Con sumo cuidado y delicadeza, tras limpiarse las lágrimas de su cara, cargó con el cuerpo de su amada.- Vamos, Aurora...- Dijo mientras se encaminaba hacia Sasha, primero, junto a la cual se encontraba Gronn, sin saber si estaba inconsciente o muerto.- *sniff* Colegui, ¿te hace coger tú a Gronn?- Le señaló seriamente con la cabeza hacia la dirección donde se encontraba Tobías, más allá debían estar los demás, el misma situación que el gyojin. Debían verificar su estado y, quien mejor podía hacer eso era Ariel. El pelirrojo comenzó a dirigirse hacia allí, pasando por al lado de Tobías, deteniéndose justo a su lado y sin mirarle.- Gracias por cubrirme la espalda capi...- Prosiguió su marcha fúnebre hacia donde estaban todos los demás, reunidos, debido al anterior, y último, Sticky Assemble de Finn. Terminó de llegar hacia donde estaban Ariel, Sage y Kuraku, esperando a que alguien con mejor noción en medicina pudiera entender como se encontraban ellos tres y Gronn. Pero tenía todo demasiada mala pinta... Parecía que la pesadilla aún no había terminado.

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#62
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Sasha impactó su ataque con tanta fuerza que le arrancó brea, huesos y tripas a Finn, la semioni lo miró totalmente ida, había muerto, podían descansar. El suave tacto en su pierna izquierda la hizo salir del trance dando un ligero bote en el aire, Garnet se quedó quieto a su lado por unos segundos y le dijo que todo había terminado llamándola hermanita. La rubia suspiro tranquila dejando ir el aire de sus pulmones - que ni ella sabía que estaba aguantando - mientras descendía hasta tocar el suelo y quitar su transformación, volviendo a ser una semioni a la vez que guardaba el kanabo en su espalda.
 
La joven se fijó en como el músico iba hasta Aurora y no pudo hacer otra cosa que girar la cabeza para mirar al suelo, se merecía ese momento de intimidad. Pero al bajar la cabeza se encontró con los restos de Finn y se agachó para quitarle todo lo que llevara, pero no se quedó solo ahí, pues la adolescente lo miró por unos segundos y decidió quitarle la ropa, dejándolo solo en calzoncillos. Se giró hacia las casas, no sabía si quedaban supervivientes pero solo esperaba que nadie revelara como había llegado el ex capitán a la isla Toko.
 
Garnet volvió a su lado preguntándole si no le importaba llevar ella al gyojin, asintió acercándose a él esperando que solo estuviera dormido, habían muchos compañeros para llevar y necesitarían ayuda. — ¿Gronn? — preguntó mientras le tiraba del bigote como ya había hecho antaño. — Vamos, Gronn, tienes que levantarte — decidió mover su hombro esperando que así despertara. — Tenemos que volver al barco — Sasha dudó por un momento, debía estar bien y solo dormido ¿verdad? Él tenía el sueño muy profundo, además que había acumulado estrés y cansancio por la pelea, la joven estaba convencida que solo necesitaba descansar. La semioni se mordió ambos labios desde el interior de su boca, le quitó el log pose para ponérselo en la muñeca, porque consideraba que alguien tenía que llevar el rumbo mientras Gronn dormía.
 
Se levantó llevando en el proceso el cuerpo del gyojin sobre su hombro derecho y se dirigió hacia los que quedaban también en el suelo, le iba a tocar a ella llevar a los que fueran más grandes. — Quiero irme ya de aquí — les dijo Sasha a ambos con tono cansado y triste. Aquella pelea había sido demasiado fuerte para la adolescente y quedar solo tres en pie hacia que se replanteara muchas cosas.
 
 

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#63
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Esa bestia no se daba por vencida, pero los Shogun Gari tampoco. Garnet había conseguido cegarlo, pero Finn consiguió atravesarle el abdomen, frenando así su ofensiva. Tobías evitó un segundo golpe dirigido al músico descargando su arma sobre el oscuro monstruo flotante y el golpe de gracia llegó por parte de Sasha, un preciso y potente golpe que terminó de una vez por todas con aquel incansable y destructivo ser. 

Tobías se desplomó sobre sus rodillas y apoyó sus manos sobre el suelo, jadeando, exhausto. El legado de Finn había terminado, pero seguían siendo el objetivo de la marina, quienes podían aparecer en cualquier momento. Ahora tenían que sacar a todos sus compañeros de allí, tenían que volver al barco y salir de esa isla en cuanto antes. Barba naranja no tenía valor para volver a alzar la mirada y dirigirla hacia sus compañeros. Se sentía responsable del desastre acontecido en aquel lugar y temía que fuera peor de lo imaginable, pero no podía perder más tiempo. Había que atender a todos los que yacían en el suelo y afrontar la realidad, fuera cual fuera. 

El carpintero de los Shogun Gari se incorporó como pudo, con la mirada clavada en el suelo. Cerró los ojos e inspiró con decisión. Alzó el mentón y contempló la escena, solo seguían en pie Garnet y Sasha. - Ya no nos va a dar más problemas, pero la marina está por el pueblo y no estamos en condiciones para hacerles frente. Tenemos que sacar a todos de aquí y volver al barco. Los atenderemos allí. ¡Argg! Voy a hacer más livianos sus cuerpos para poder cargar con todos. - Tobías estaba malherido y a duras penas se podía sostener en pie, pero tenía que hacer ese último esfuerzo para sacar a todos de allí y ponerlos a salvo. 

Al pasar por el lado del cuerpo inerte de Finn y mirarlo con un odio extremo, vio a su lado el arma que tanto dolor había causado, su negra pistola. Era realmente bella, por mucho que le costara, Tobías reconoció eso, así que la tomó y se la guardó en su macuto. También estaba por allí, clavada en el suelo, la espada de Nekah. La cogió por el mango y se la ató como pudo a la espalda, no le faltaron ganas de atravesar el pecho de Finn con ella, pero no había tiempo que perder. 

Garnet ya cargaba con el cuerpo de Aurora, barba naranja solo pudo ponerle la mano en el hombro a su compañero sin mediar palabra, tenía un nudo bien apretado en la garganta. Se fue acercando a cada uno de sus compañeros para aplicarles la habilidad de su fruta y reducir a cero el efecto de la gravedad terrestre en éstos. Habría que atenderlos cuanto antes, pero dudaba si ese era el mejor momento. Demasiada presión, si aún seguían con vida era lo mejor. La doctora no estaba consciente y solo tenían algo de material de primeros auxilios, escasos recursos, pero no había nada más. Entonces Tobías fue tomándoles el pulso empezando por Ariel, si lograba reanimarla sería la que más ayuda podría aportar en esa situación. Las lagrimas fueron incontrolables, su corazón se había detenido. Sin perder más tiempo la dejó levitando y se acercó al cuerpo de Sage para comprobar que su estado era el mismo que el de la gyojin. - No puede estar pasando esto... - Lo dejó también suspendido en el aire. El siguiente fue Kuraku, Por suerte él si estaba vivo, pero inconsciente, intentó hacerlo volver en si en vano. Igual que a sus otros compañeros lo dejó levitando. Al girarse hacia donde estaba Gronn, Sasha estaba junto a él. No podía, bueno no quería comprobar su estado, él era el primer compañero que tuvo en este viaje, con el que más tiempo había estado, su perdida sería desgarradora para Tobías. Así que sin querer elongar más la dura situación, cargó con el cuerpo de Sage y empujó sobre el suelo a Ariel y a Kuraku para pedir a sus compañeros que le ayudaran a cargar con ellos hasta el barco. No tuvo que pedírselo, bastó con mirarse a los ojos. Por último le redujo la fuerza de la gravedad a Gronn para que fuera más cómodo cargarlo también. Tocaba salir de allí lo antes posible. Tobías se secó las lágrimas de los ojos y se recolocó el sombrero teniendo a Sage cargado en su hombro izquierdo. Comenzó a caminar, empujando a Ariel con su brazo derecho. 


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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
#64
La pesadilla parecía haber terminado, pero mientras los presentes trataban de recuperar a sus compañeros - o lo que quedaba de ellos - unos ojos inquietos y llorosos miraban toda la escena detrás de unas cortinas en el edificio de al lado de la taberna, dudando en si salir o no, al no confiar del todo en sus habilidades, o esperar a que se fueran para tratar de salvar a su amigo... y capitán.
Finalmente optó por esperar a que los presentes abandonaran la estancia, pues por más cansados y heridos que estuvieran, si habían sido capaces de derrotar a su capitán, serían capaces de matarle a él. Sólo tenía que esperar a que se fueran, recoger a su compañero y llevarlo a un lugar seguro. Había visto a Finn salir de muchas situaciones complicadas, y seguro que esa herida del vientre era más teatro que otra cosa... pero si que era cierto que la última vez que le vio, antes de que partiera a los Cabos Gemelos con sus hermanos y el resto, aun conservaba los dos brazos. Necesitaba hablar con él, fuera cual fuera la situación, para poder saber y terminar de esclarecer los hechos y poder preveer a qué atenerse. Mientras tanto, grababa en su memoria las caras de aquellos tres, el skypiano, la semi-oni y el barbanaranja...

En el exterior de ese edificio, los Shogun Gari restantes, si es que aun podían llamarse así, trataban de llevarse los cuerpos de sus amigos, heridos y muertos por igual, buscando la forma de huir de la isla. Pero la Marina sabía que estaban aquí y habían sido contactados previamente por radio, así que, en el tiempo en el que Finn había estado combatiendo contra ellos, otros tres pelotones de Marines se habían reunido allí y estaban esperando el momento perfecto para terminar con quien quedase en pie en la pelea, de modo que en cuanto los supervivientes comenzaron a marchar hacia el puerto, los tres pelotones les cortaron el paso saliendo de las callejuelas y las casas de su camino colocándose todos como un muro frente a ellos, cargando sus armas de fuego.
Uno de ellos, quien parecía al mando, alzó un sable como anteriormente lo hizo su compañero al inicio de este conflicto, y tomó la voz cantante del asunto, pese a que esta le temblaba muchísimo — Po... po... por orden... de la... la Marina — dijo desviando su vista hacia Finn. ¡¡Finn Slingerland!! ¡Estos tres lo habían derrotado! — ¡Qued... quedáis detenidos! ¡¡piratas!! — bramó tratando de darse confianza mientras todos sus compañeros le respaldaban desde la misma posición. A su izquierda - vuestra derecha - un único callejón despejado os conduciría al camino al puerto en pocos minutos, y con él, quizá, a poder escapar de allí.





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#65
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Sin contar a los caídos inconscientes en combate, Tobías, Garnet y Sasha se encontraban en un estado deplorable. La semioni, después de haber dejado completamente en calzoncillos a su enemigo y cargar con Gronn, exteriorizaba, con cansancio y tristeza sus ganas de salir ya de esa isla, de ese infierno. Por otro lado, Tobías, como el capitán que era, alertó a sus dos nakamas como tenían que salir de allí ahora mismo y evitar hacerle frente a la marina, la cuál se encontraba, seguramente, patrullando por el pueblo debido al enfrentamiento con Finn. Garnet observó el estado, tanto físico como anímico del vaquero y la grandullona y, efectivamente, no estaban ahora mismo para más peleas. Además, tal y como había dicho el barbanaranja, debían priorizar llegar al barco y darle la mejor atención médica posible a sus demás compañeros, los cuáles estaban en un estado gravísimo.

El capitán de los Shogun Gari, entre lágrimas tras haber tomado el pulso de los caídos en combate, usó su poder para aligerar sus pesos y llevarlos con mayor facilidad. Garnet no quería ponerse en el peor de los casos, pero la cara de su capitán lo decía todo... Al menos, uno de ellos había muerto, y juzgando por sus heridas, Sage era quién más pinta tenía de haber fallecido.- No te puedo PUTO creer...- Se lamentaba en silencio Garnet, ante la posibilidad de haber perdido a otro de sus nakamas, habían acabado con Finn, pero el precio a pagar había sido mayor del que podrían haber esperado. Seguidamente, Tobías le indicó, sin mediar palabras, que le ayudaran a cargar con Ariel y Kuraku. Debido a su trauma, el pelirrojo, sin mirar a Kuraku, decidió llevar a la gyojin en su hombro izquierdo, no sin antes transformarse en forma híbrida, para facilitar el transporte, y dejar el cadáver de Aurora en su hombro derecho. Ciertamente, necesitaban estar ya en su hogar, en su barco.

El músico emprendió la marcha, camino al lugar donde habían dejado amarrado el barco, cuando más problemas llegaron. Casi un centenar de marines formaron un muro a través de la calle, cortándoles el paso por completo y clamando, con completo indecisión y nerviosismo, como estaban detenidos bajo el nombre de la ley. A pesar de haber visto un callejón por el que podían escapar, las heridas y quemaduras que tenían, y lo que habían comentado Tobías y Sasha, la actitud de los soldados blanquiazules le estaban sacando de quicio, más de lo habitual. No sólo habían sido unos completos inútiles en permitir que alguien tan llamativo como el mismísimo Finn se les infiltrara en el cuerpo, sino que se habían dignado a no hacer nada en toda su pelea, poniendo en peligro a decenas de civiles, y, para colmo, habían tenido la decencia de esperarlos cuando se encontraban en su mayor momento de debilidad. Cada día que pasaba, los marines le causaban más repudio al skypiean.-Lo siento Tobi, Sasha... Pienso mandar a estos inútiles al cielo de las perrakas, ¿es o no es?- Hablaba Garnet serio, al mismo tiempo que disponía a Aurora y Ariel, con delicadeza, en el suelo.

Seguidamente, y con plena confianza en que, tanto su capitán como su hermana de otra madre, se meterían en el ajo también, se lanzó al ataque a apalizar a aquellos perros del gobierno que se interponía en su camino. Una tormenta de arañazos y puñetazos se precipitaba sobre los soldados mientras Garnet se movía feroz y ágilmente a través de ellos. Al final, toda la ira y frustración contenida, que no había conseguido desquitarse con Finn, la pudo liberar contra esos esclavos del sistema que, más que buscar la protección de los civiles, parecían que su verdadera intención era llevarse el mérito de haber capturado a un pirata muerto y una banda casi moribunda. Tras acabar con un tercio del total de marines, Garnet volvió hacia donde había dejado a Aurora y Ariel, volviendo a agarrarlas, a cada una, de su hombro.

El pelirrojo se adentró al callejón que había visto anteriormente, a esperas de que Sasha y Tobías indicaran que camino tomar, en caso de que fuera necesario. Era hora de abandonar la isla, reorganizarse y tratar las graves heridas de sus amigos.

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#66
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Estando la situación peor a lo que jamás hubieran imaginado los Shogun Gari, los tres que seguían en pie, avanzaban por Kakutasu de vuelta a su barco cargando con sus compañeros. Abrumados y alicaídos, no podían perder el tiempo, aún cansados y heridos (sobre todo Tobías), no cesaban en su empeño por abandonar ese pueblo, pero no se lo iban a poner fácil. No tardaron demasiado en toparse con tres batallones de la marina, que pesados eran, ¿no podían dejarlos en paz un rato? Ya era complicado desplazarse con los caídos a cuestas y en su estado, como para encima tener que lidiar con esos perros del gobierno, incompetentes hasta el punto de permitir al tarado de Finn infiltrarse en sus líneas y permitirle moverse con libertad entre inocentes. Menuda vergüenza.

Garnet se lanzó a por unos cuantos, dejando a Ariel y a Aurora a buen recaudo y transformándose en su forma híbrida. No le costó mucho derribar a una tercera parte de esas marionetas del poder. Temblorosos y poco confiados, eran presa fácil para los jóvenes piratas aún en su delicado estado. Tobías echó una mirada de complicidad a Sasha, él cargaba con el cuerpo de Sage en su hombro izquierdo, estaba hecho polvo, pero su extremo odio hacia esos ridículos militares le dio fuerzas para alzar su mano derecha, primero para recolocarse el sombrero y después para apuntar con su palma hacia los marines. - Malditos bastardos... Sobrina, encárgate de los que no pueda. - Emitió una onda desde ésta que avanzó hasta el centro de ese muro de soldados, el cual ya no cubría el ancho completo de la calle gracias al músico. Un buen número de estos salieron volando hacia atrás. 

El callejón de la derecha era el camino más rápido hasta el lugar donde estaba atracado el velero y parecía despejado. Esa fue la dirección que tomaron, esperando no tener que seguir encontrándose con más soldados de la marina. Habían tenido suerte de que fueran bastante enclenques esos últimos pero la suerte es caprichosa y nunca se sabe cuando te va a dar la espalda. Tenían que llegar al barco en cuanto antes. - ¡Vamos chicos! Por aquí llegaremos en un santiamén, un último esfuerzo. - Más que intentar animar a sus hermanos, esas palabras iban dirigidas a él mismo. Estaba en las últimas, pero con la voluntad suficiente para continuar.


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bélico
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#67
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Sasha seguía cargando con Gronn mientras caminaba por las calles del pueblo Kakutasu cuando se encontró de cara con un gran grupo de marines, con un líder bastante asustadizo. La semioni levantó la ceja derecha ante tan patético intento, se pasó al gyojin al hombro izquierdo y con la mano derecha volvió a coger el kanabo de su espalda. Estaba cansada y solo quería volver al barco, pero aquellos marines se iban a enterar que aún heridos podían defenderse. La rubia era la que mejor se encontraba de los presentes, la quemadura seguía ahí, doliendo, pero gracias a su fruta podía aguantar.
 
Garnet dejó los cuerpos que llevaba en el suelo mientras decía que se iba a cargar a aquellos marines oportunistas. — Habrá que enseñarles que les han tocado los cojones a los piratas equivocados — le dijo al pelirrojo para animarle a no tener piedad, mostrando la joven una sonrisa confiada justo cuando el músico se lanzó a por los que se encontraban a la izquierda. La mirada cómplice de Tobías fue lo que necesito para confirmar que fueran con todo y sus palabras le dieron fuerzas para hacer un último esfuerzo. — A la orden, tito — respondió mientras avanzaba después del ataque del barbanaranja. Una vez situada delante de los soldados que ocupaban la parte derecha del pelotón, barrió con su mano derecha el kanabo de diestra a siniestra haciendo un abanico - sujetando en todo momento el cuerpo de Gronn con la mano izquierda - y de forma eficaz acabó con los soldados.
 
El capitán llamó su atención diciendo que el camino por un callejón que había a la derecha era más rápido, Sasha se guardó el kanabo de vuelta a la espalda y empezó a correr detrás de sus dos compañeros. La semioni notaba como al vaquero le costaba mantener el ritmo así que le quitó a Sage del hombro izquierdo para llevarlo ella con su mano libre. — Tú céntrate en Kuraku, es el único al que no podemos llevar nosotros — dijo con una sonrisa tranquila y suave a Tobías. La rubia volvió a mirar hacia delante deseando ver el puerto de una vez y con ello partir en su barco.

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#68
La caída de las tropas de la marina por medio de vuestros furiosos ataques sentenciaban el aparente broche final de un día fatídico y desgarrador para la tripulación - si es que podía seguir llamándose así - de los Shogun Gari. Ahora se encaminaban hacia el puerto, corriendo y cargando con los cuerpos inertes de sus amigos, los restos y los retazos de aquella bandera que habían portado con alegría e inocencia, adentrándose en un infierno que les superó y que separó a los dispuestos de los incapaces. Un destino que, curioso y caprichoso, había vuelto a fracturar su camino poniendo un punto para su pérdida, estableciendo un gran salto de párrafo en la narración de su aventura y sin duda, trastocando los corazones de los presentes.

Tobías Murray, quien había tenido que heredar el cargo de Capitán forzosamente por el amarillismo de la prensa, había visto morir a su capitán y su subcapitán, y ahora enterraba cuatro compañeros más entre los que destacaban su fiel amigo, Gronn. Un hombre con un pasado cuyos tentáculos llegaban más lejos y más profundo de lo que él podía llegar a imaginar, y aunque ahora el destino tanto de la tripulación como de su capitanía quizá se vieran truncados, en el futuro, sería el miembro superviviente de este cuarteto al que más tendría que sorprender el destino. Ahora portaba el arma de su diablo, el hombre que le arrebató a sus camaradas, y lucharía por darle un finn... un fin mejor.
Garnet pudo ver de primera mano como el capitán Slingerland destrozó a su subcapitán en el pasado, y habiendo perdido a su capitán algunos cuantos metros a lo lejos, se embarcaron sin dudarlo en una nueva aventura a las órdenes de su compañero el pelinaranja. Aquí conoció a más compañeros, e incluso pudo llegar a experimentar el límite de sus fronteras y amar a otra persona... un amor ahora amargo cargando con su cuerpo sin vida y viendo en el horizonte otro episodio desgarrador de pérdidas, despedidas y un último adiós. Ahora su corazón estaba fragmentado, su espíritu indomable se encontraba en horas bajas y su camino, era completamente incierto, al haber superado la recompensa de su capitán, las posibilidades para el skypieano era más que las que daba una buena mano en una mesa de póker.
La joven Sasha, inocente del destino y encarada y descarada hacia la vida. estaba descubriendo el mundo de bruces y cuán lejos le quedaba ese poder ilimitado que ansiaba blandir con la furia de un coloso. La realidad sobre su esfuerzo era que, por más poderosa que se volviera, nunca sería suficiente, y siempre habría un pez más grande que podría doblegarla si no tenía cuidado. Sus pérdidas eran también cuantiosas, pues aun siendo una de las últimas incorporaciones de la tripulación antes de partir del North Blue también había estrechado lazos lo suficientemente, sobretodo con el Gyojin y colega de profesión, y las dos mujeres que habían perdido la vida en este encuentro. Ahora, quedaba en sus manos decidir si abrazar su fuerza en solitario, para no perder a nadie más y sólo limitarse a cuidarse y protegerse a sí misma, o continuaba tratando de ser el muro infranqueable que se proponía lograr, para salvar a lo que quedaba de sus amigos.
Por su parte, el amable y cabizbajo Kuraku había visto la desolación de la muerte de inmediato. Habiendo abandonado a un infame pirata sin corazón como Ashura antaño, y habiéndose unido a aquel grupo en el puerto del North Blue, no sabía que su aventura desencadenaría en la muerte y la desolación. La desesperación más absoluta. Incapaz de defenderse, derrotado y humillado en los Cabos Gemelos, realizó una promesa que no fue capaz de cumplir: No podía proteger a nadie. Su obsesión con no perder a nadie más le podría llevar a no dejar de perderlos, pues para poder hacer tales afirmaciones se es de ser mucho, mucho más fuerte de lo que él era, y aunque tenía el poder de la destrucción del mundo mismo latiendo en su interior por la gracia del destino, era un hombre incapaz de exprimir su potencial, al que sin duda, el sino pondría a prueba muchas otras veces hasta poder templar su calor y bruñir un arma lo suficientemente capaz como para poder hacerse responsable del preso de su juramento. ¿Volvería a perder a más? ¿Se volvería lo suficientemente capaz? ¿Cambiaría de camino ahora? ¿O la desesperación se apoderaría de él por completo? Sólo el futuro lo sabría.

Y allí, mientras los tres primeros corrían hacia el puerto dejando una pila de cadáveres e inconscientes a sus espaldas, a lo lejos, cada vez más distante, yacía la sombra de su transición en forma de charcos de sangre sobre la plaza: Los Shogun Gari. Un nombre maldito desde que se atrevieron a embarcarse en las turbulentas y peligrosas aguas del Grand Line y que pareciera que había llegado a un punto de inflexión liberando su sino de la conexión con la parca, la negra parca que les había acechado inconscientemente hasta el final. Para Finn Slingerland, los Shogun Gari no eran nada. Simples ratas de camarote, muñecos de trapo, niños jugando a ser piratas. Su error fue subestimarlos, y aunque se había cobrado a sangre y fuego el precio de su regreso, no había podido culminar con su objetivo y encaminar su venganza hacia un puerto prometedor... más bien obteniendo un naufragio a cambio, por haberse desviado de su objetivo: Kovashi Shimatsu. Pero ¿cuánto tardaría en encontrarse con él? ¿lo esperaría en el más allá? El pequeño Finn Slingerland, hijo de un don nadie, convertido en un don nadie, obsesionado con ser alguien entre los don nadie, o un don nadie entre los que son alguien. Esclavista, criminal, manipulador y sádico. Calculador, estratega y muy capacitado. Había sembrado el caos a lo largo de la Grand Line, un lugar en el que se sentía seguro y con un poder que podía sustentar sus acciones. Y ahora, yacía en el suelo de una isla pacífica y ridícula como Toko, con las entrañas brotando de su cuerpo y su mueca desencajada con la que había recibido sin saberlo, a la propia muerte, con una sonrisa. La muerte a la que tantos había ofrecido en el pasado... y ahora lo atrapaba en su gélido abrazo.

Tras llegar al barco y hacerse con él, partieron rumbo a su siguiente destino dejando todo atrás y sin mirar sobre sus propios pasos. Tratando de huir, tratando de avanzar, o tratando de sobreponerse... como fuera. Tratando de continuar, pues el Paraíso no tenía nada de divino. Era la puerta al mismo infierno, y ellos sabían mejor que muchos otros la veracidad de aquellas afirmaciones. Por el momento su barco zarpaba sin que los Marines - cuya embarcación había partido a un lugar lejano - pudieran recoger a los pocos que quedaban deambulando por la isla, pero darían buena cuenta de lo acontecido gracias a los reportes de los vecinos que observaron toda la macabra escena horrorizados tratando de no verse involucrados en la misma... aunque entre ellos estuviera acechando la sombra de un problema en el futuro para los supervivientes.

Ahora el puerto del destino era el mañana, cada día más incierto. Pero gracias estaban de nuevo en el mismo barco, su nueva bandera, era la libertad.





Finn de la aventura.
Enhorabuena por vuestro trabajo y participación y espero que hayáis disfrutado mucho.
Podéis enviar el tema a moderación y recibir la recompensa oportuna.


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